Ohio/Konichiwa o el tiempo que sea para ustedes en este momento minna-san.
OK, ok, ya sé que me tarde mucho en actualizar, pero entre la prepa, atender mi casa, la vida social, los exámenes y la depresión que me daba cada vez que me disponía a escribir me retrasaron mucho.
Gracias por sus reviews y su apoyo a Aimi-Murasaki0798 y damydark, que ademas de seguir la historia y dejarme un review, me han dado buenas criticas, me falta algo más?... A si, espero que sea de su agrado.
Recuerden que los personajes no son míos, son de la gran Akira Amano...
Volver a estar junto a ti
Capítulo 9 "Lagrimas"
I-pin había soltado el teléfono, y miraba con desesperación marcada en los ojos a si "amigo", las palabras se le atoraban en la garganta mientras el chico la miraba con completa confusión.
-¡Kawahira-oji-san dijo que el maestro se puso muy mal!- dijo en un grito ahogado y desesperado.
El italiano al ver como su amiga estaba a punto de caer al suelo de rodillas la sujeto rápidamente y la estrecho contra su pecho con fuerza.
-Vamos- sin necesidad de más palabras la china se separó del cálido abrazo y comenzaron a correr lo más rápido que su "velocidad sobrehumana" les permitía.
*En el restaurante de ramen*
-…tienes que venir al local de ramen, Fon-kun se puso muy mal, no creo que resista mucho más- no obtuvo respuesta, solo escucho un golpe seco e intuyo lo que había sucedido, más por el hecho de las voces lejanas que se escuchaban en el fondo, cuando se dio cuenta de que la chica no le contestaría colgó.
- ¿Dónde están los mocosos, Kawahira?- Exigió una figura peli plateada mientras bajaba las escaleras que daban hacia las habitaciones.
-Supongo que ya están en camino Gokudera-san –le contesto- ¿Cómo está el?
El guardián no contesto, solo se limitó a sacar un pequeño baúl del tamaño de la palma de su mano, de color rojo y un dragón dorado.
-Ya está listo para partir- soltó al aire el mayor.
-Aun no, le falta despedirse de ella- le contesto Gokudera mientras se recargaba en la mesa y encendía un cigarrillo.
Una voz rompió el silencio formado…
-¡Maestro!- grito la chica mientras abría bruscamente la puerta delantera del local seguida por el joven guardián del rayo.
-Está arriba- le contesto Kawahira- te está esperando- esto último lo dijo con leve tristeza.
No necesito que se lo dijeran dos veces para apresurarse a subir por las escaleras para dirigirse a la habitación de su protector.
-Are, Gokudera-san, ¿Qué está haciendo aquí? – le pregunto Lambo mientras se dirigía a la cocina, donde estaban los otros dos hombres.
-Asuntos de Vongola- se apresuró a contestar mientras apagaba la colilla del cigarrillo frotándolo contra la mesa.
-Asuntos de Vongola, ¡pero si yo soy uno de los guardianes Bakadera!- Reprimió sus pensamientos apretando fuertemente sus puños- Ah..Kawahira-san, gracias por avisarnos.
-Era mi deber, Fon-kun siempre ha sido un buen amigo- contesto mirando al vacío.
Para este momento, el guardián de la tormenta ya había encendido otro cigarrillo y un silencio pesado se había apoderado el lugar.
-¡Chicos suban!, ¡El maestro….!, ¡Chicos!- escucharon las suplicas de la china desde la planta alta y no lo pensaron dos veces antes de subir las escaleras.
*I-pin POV*
-Está arriba- fue lo que me contesto Kawahira-oji-san, no alcance a escuchan lo demás, solo pensaba en llegar rápido con mi maestro, preocupándome a un más por la tela blanca junto a la puerta y las estatuas de buda decorando el lugar.
Cuando llegue hasta su habitación abrí la puerta rápidamente, no me importo el pedir permiso y que hacer esto fuera una descortesía.
-I-pin, llegaste- me dijo mi maestro recostado en su futon, no fue hasta ese momento en que me percate de su verdadero estado, estaba sudando y mucho, además de que se encontraba muy pálido, tenía una tela húmeda sobre la frente, y más importante, su rostro mostraba una mueca de dolor, ese mismo rostro impasible, en el cual lo único que deformaba su semblante tranquilo era una sonrisa.
-¡Maestro!- me acerque rápidamente a él y me arrodille junto al futon, antes de echarme a llorar sobre su pecho un largo rato, después de un tiempo sentí como una mano jugaba con mis cabellos y levante la vista.
-Por favor no llores mi pequeña I-pin –me dijo mientras secaba las lágrimas que estaban a punto de salir- quiero que me despidas con una sonrisa.
-Hai- le conteste, me termine de secar las lágrimas, luego dirigí mi vista a una pequeña cubeta cerca del futon, tome la tela de la frente del maestro, pensé que lo mejor sería refrescarlo un poco.
Lave el trapo y lo volví a remojar en agua fría e intente devolverlo a su lugar, pero el maestro me tomo la muñeca, impidiéndomelo.
-Tengo que hablar contigo I-pin –me dijo mientras me miraba fijamente a los ojos, yo asentí y me senté junto a él, asentí indicándole que siguiera- no me queda mucho tiempo, pero, esto es algo que ambos ya sabíamos desde hace mucho tiempo- no pude evitar que las lágrimas comenzaran a formarse en mis ojos- Hemos estado mucho tiempo juntos, te tome como mi discípula y te crie como a mi hija.
-Lo se maestro- me atreví a interrumpirle- le estoy muy agradecida por haberse encargado de mi a pesar de su condición.
-Gracias-me contesto- pero, la verdad es que fue muy egoísta de mi parte, no te di otra opción que no fuera el convertirte en una asesina, me siento muy culpable de haber corrompido un espíritu tan puro como el tuyo.
-¡No maestro!, ¡yo nunca he pensado eso!, gracias a su cuidado y entrenamiento he podido aprender muchas cosas, pude conocer a los Vongola, a Sawada-san, los guardianes, a Nana-san, a Lambo-kun, pude sentir lo que es una familia y…¡a usted lo veo como un padre!- le dijo ya sin poder controlar las lágrimas que salían desesperadamente y corrían por sus mejillas.
-Me alegra- le contesto- porque yo te veo a ti como una hija, por eso…quiero protegerte- la expresión de I-pin cambio a una de confusión –has estado alejada del bajo mundo por mucho tiempo, y tus manos no han probado la sangre desde hace ya muchos años, los suficientes para poder alejarte de este mundo.
-Pero, maestro yo…
-Aun si algún otro asesino quiere atacarte o alguna familia quiera reclutarte a la fuerza, sé que eres lo suficientemente fuerte como para defenderte, además, hace mucho tiempo de pedí a Tsunayoshi-kun que te protegiera cuando yo ya no estuviera para hacerlo- con estas últimas palabras el artista marcial tampoco pudo contenerse y dejo escapar una lagrima- así que, quiero que desde ahora tu elijas tu camino, sé que tomaras la decisión correcta, ya sea alejarte o ayudar a Vongola en esta guerra que se avecina, esta vez será tu decisión- le dirigió una última sonrisa a su alumna antes de comenzar a toser de manera violenta y escupir sangre.
-¡Chicos suban!, ¡El maestro….!, ¡Chicos!- grite pidiendo ayuda.
*Fin I-pin POV*
Los hombres llegaron rápidamente hasta el lugar y se encontraron con una deplorable escena, el arcobaleno de la tormenta con la cara sudorosa, con sangre alrededor de su boca y los rastros de una lagrima en su mejilla, mientras una chica en yukata lloraba sobre su pecho.
-¡Fon-san!¡I-pin!- el adolescente se dirijo rápidamente hasta el futon y rodeo a la chica con sus brazos.
-Ya te llego la hora- dijo el medio italiano.
-Hai, es hora de reunirme con mis compañeros- contesto débilmente el enfermo.
-Te veremos en el otro lado- hablo kawahira.
-Sin falta- le respondió mientras les dirigía un par de miradas cómplices a los mayores que estaban a un de pie en el marco de la puerta.- Lambo-kun, te la encargo –le dijo al chico junto a él que consolaba a la chica, mientras cerraba los ojos.
-¡No!, ¡Por favor maestr…Otea-san!¡Por favor no se valla!, ¡OTOU-SAN!- grito la china mientras se aferraba desesperadamente al pecho de su protector.
-Me hace muy feliz que me llamaras así- dijo provocando que la azabache le mirara la los ojos- pero, un adiós nunca es para siempre, nos vemos, mi pequeña I-pin…hija- dijo para cerrar sus ojos definitivamente al tiempo de que su pecho dejaba de moverse, indicando que no respiraba.
-¡MAESTRO!- grito desesperaba al comprobar que ya no tenía pulso, mientras se abalanzaba a los brazos de Lambo, al mismo tiempo que este la apretaba contra si, Kawahira escondía sus ojos en el reflejo de sus gafas y que Gokudera apagara su cigarrillo.
La chica lloro hasta que se quedó dormida, entonces Lambo la tomo en brazos y se dispuso a llevársela del lugar, cuando regreso, algunos hombres de Vongola hacían los preparativos para el velorio y el tío Kawahira ya se había ido.
-El arcobaleno de la tormenta se ha ido- menciono el menor.
-Ya no quedan más arcobalenos en el mundo- contesto Gokudera- con el último arcobaleno muerto, los Millefiore no tardaran en atacar…
*Días después*
El funeral de Fon ya se había llevado a cabo, el ataúd seguía dentro de la casa, rodeado de coronas y flores, ya que seguía siendo velado, en una esquina del local, una adolescente con su uniforme escolar rezaba a una estatua.
-Con que aquí estabas- le dijo una voz a sus espaldas.
-Lambo- dijo en un susurro sin voltearse.
-Vamos, ya es hora de ir a la escuela, no debemos levantar sospechas- le dijo su "amigo" mientras la ayudaba a levantarse.
El camino fue muy silencioso, ninguno de los dos se atrevía a interrumpir el silencio, solo se limitaban a caminar en dirección a Nami-chu.
-I-pin – la llamo el italiano, a lo que recibió una mirada por parte de ella- entrare al escuadrón de asalto de vongola, más bien…lo dirigiré mientras llegue Yamamoto-sempai o Sasagawa-san.
-Lambo, ¿es tan grave la situación?-pregunto, aunque la respuesta fuera obvia.
-Si, por eso, quiero preguntarte que es lo que piensas hacer- le respondió.
-¿Yo?-dijo mientras se detenía, provocando que el bovino también lo hiciera.
-Sí, Gokudera me puso al tanto de tu situación, si quieres decides ayudarnos serás bienvenida, pero, de lo contrario tendremos que sacarte de aquí, Iemetsu-san vendrá a llevarse a Mamma en unos días, y enviaremos a Haru-chan y Kyoko-chan a un seminario fuera de la ciudad, Namimori se convertirá en el punto cero de esta guerra.
La chica abrió los ojos por la sorpresa, sabía que las cosas estaban mal, pero no sabía que llegaban a ese punto, pero, ella ya había tomado una decisión…
-Al dojo- contesto después de un rato, y ante la mirada confundida del chico siguió- yo…yo cuando hable con el maestro decidí alejarme de este mundo, yo…yo ya no pertenezco a el- las lágrimas comenzaron a salir- no quiero dejarlos, pero, pienso que lo mejor sería dedicarme al dojo- dijo mientras agachaba la cabeza.
Lambo se sorprendió por la respuesta, la verdad esperaba que I-pin se lanzara al ojo de la tormenta y se pusiera en el centro de la batalla con tal de proteger a sus amigos y al recuerdo de su maestro, que pelearía hasta el final, pero no podía culparle, estaba pasando por un momento muy difícil y además, se sentía aliviado de que ella no entrara en batalla y se mantuviera segura en china, que es donde ella pertenecía.
-Bien, será como tú quieras- le dijo mientras le revolvía los cabellos- le avisare a Gokudera para que tenga listo tu boleto de avión lo más pronto posible.
-Hai- levanto la mirada- te extrañare Lambo.
-Yo también.
*Horas más tarde*
La china se encontraba nuevamente en el local, junto al ataúd del que en su tiempo fue su mentor, tenía la mirada perdida en los adornos dorados que cubrían el cajón de madera, se siente débil y que no puede hacer nada al respecto, escucha un ajetreo que provoca que se ponga en guardia.
Se escucha un fuerte estruendo cuando alguien derriba la puerta, detrás de él se encuentra un grupo de personas vestidas con el uniforme del White-spell del millefiore. (N/A: Gomen, en este momento no tengo imaginación para describir algún escuadrón, así que se los dejo a su criterio, solo el digo que son el líder y unas 6 personas más, pero admitámoslo, no creo que Byakuran enviara a alguien del blak-spell por el pacificador)
-¿Que está pasando?- se pregunta internamente I-pin, rápidamente se pone en posición de defensa, no sabe lo que pasa, pero tiene algo seguro- ¡debo proteger al maestro!
-A por ella- dice el líder, con lo cual los 6 soldados se lanzan al ataque.
Los White-spell sacaron sus armas, algunas lanzas y kodachis (un tipo de espadas cortas), l-pin había estado alejada de ese mundo por mucho tiempo, estaba algo fuera de forma, pero gracias a los entrenamientos que había tenido con Lambo en la base Vongola pudo contra todos los hombres armados, no por nada era la tercer asesina con más potencial.
Pero, cuando los hombres se hartaron de ella envolvieron sus armas con sus atributos, las lanzas de rayo y las kodachis de lluvia, la china, al no estar relacionada ni tener más experiencia fue comenzando a ser golpeada por esos hombres, lograba esquivar algunos de los ataque, pero era alcanzada por otros tantos, claro, que ella también daba algunos.
Un golpe con el revés de una gran espada que no logro esquivar a tiempo la mando contra la pared, era el líder del escuadrón.
-Ya me harte de ti enana- le dijo- me encargare yo mismo de ti- al decir esto alzo su espada preparándose para el golpe final.
I-pin ante su inminente final solo atino a cerrar los ojos y agachar la cabeza, esperando ese golpe certero, pero todo lo que escucho fue el choque de dos espadas, ante la sorpresa abrió los ojos.
-¡Yamamoto-san!- grito, justo frente a ella, protegiéndola tenía a un hombre mayor, que, aunque lo vio pocas veces no tardo en reconocerlo.
Los espadachines se separaron, dando cada uno un salto al lado contrario- Parece que llegue a tiempo pequeña, vine en cuanto escuche el alboroto-le dijo su protector mientras se ponía en posición para atacar.
Cuando los dos hombres vuelven a chocar espadas los ruidos del metal chocando vuelven a invadir la habitación, los soldados de Millefiore no se quedan de brazos cruzados y se disponen a atacar a la china otra vez, pero, Tuyoshi se vuelve a interponer en el ataque y es herido de gravedad en el costado.
-¡Yamamoto-san!- grita mientras ve como el hombre de edad avanzada se desploma frente a ella- con sus últimas fuerzas se pone de pie, pero no sirve de mucho, ya que uno de los soldados la toma del cuello, inmovilizándola y obligándola a ver como su líder abría el ataúd de Fon y le arrancaba el pacificador rojo del cuello.
-Todos quietos- grita Gokudera con su sistema C.A.I. activado, seguido de un Lambo con los cuernos cargados.
-¡Retirada chicos!, ya tenemos lo que queríamos- ordena el jefe a lo que todos salen corriendo por la parte trasera y el que sostenía a I-pin del cuello la deja caer en seco en el suelo.
-¡Esos bastardos!, ¡No dejare que escapen!- dijo Gokudera mientras se disponía a seguirlos.
-¡Espere Gokudera-san, Yamamoto-san está herido!- anuncio la china mientras los guardianes dirigían su mirada hacia donde estaba ella y se dieron cuenta de la presencia del chef de shushi en el lugar.
-Está muy herido- menciona Lambo mientras verifica la herida- no hay nada que hacer- termina mientras esconde sus ojos en su flequillo, al igual que Gokudera quien desactivo su armamento.
-¡Pero!
-Déjalo pequeña- la débil voz de Tsuyoshi la interrumpe- fue mi decisión, además, es todo un honor para un espadachín morir por proteger a alguien, y me alegra que estés bien- le sonríe-despídanme de mi hijo por favor.
Cuando termino de hablar su pecho dejo de moverse y sus manos cayeron.
I-pin había presenciado muchas muertes en sus 15 años de vida, varias provocadas por ella misma, pero, ver morir en sus brazos a dos personas tan preciadas y que dieron todo por protegerla fue demasiado.
-Fue mi culpa- dijo con un aire tétrico, los guardianes presentes se miraron entre ellos, temiendo que ella cometiera alguna tontería o callera más en depresión- Pero, esto no se quedara así, sus muertes no serán en vano- levanto la cabeza, su mirada expresaba total determinación- No volveré a dejar que algo así pase de nuevo, me volveré más fuerte y luchare con todo lo que tenga, ¡no puedo quedarme de brazos cruzados!.
El guardián de la tormenta sonrió de medio lado y saco de su saco el pequeño baúl color rojo con un dragón dorado y grabados chinos- Toma, es de parte de Fon.
I-pin lo miro con un poco de confusión mientras se apartaba del cuerpo del espadachín y tomaba el baúl tímidamente, al abrirlo se encontró con una nota.
Mi pequeña I-pin:
Sabía que escogerías el camino correcto y protegerías a los demás, estoy muy orgulloso de ti
Fon
Al sacar la nota, se encontró con una caja arma roja con un dragón chino en cada una de sus caras, además de una anillo con una piedra color rojo.
-Es un anillo de la tormenta clase A, además la caja fue hecha por Verde, Fon la encargo específicamente para ti- menciono Gokudera.
La chica se colocó el anillo en la mano, devolvió la nota al baúl y lo cerro con cuidado- Díganme en que puedo ayudar- dijo con tono seguro, con emoción marcada en él.
-Bienvenida, nueva aliada de Vongola.
En este momento estoy hecha volita en la silla de mi escritorio, aguantándome las ganas de llorar, ¡me siento una horrible persona!, no quería hacerle eso a Fon ni a Tsuyoshi, pero, así tenía que ser, estoy muy deprimida como para seguir hablando.
Estaba pensando, en el manga-anime, se menciona que el padre de Yamamoto murió en el ataque a los Vongola, y pensé que seria bueno colocar eso por aquí.
Les agradezco por haber llegado hasta aquí, espero poder volver a actualizar dentro de los próximos 15 días, según mi calendario de actividades será posible, pero no se hagan muchas ilusiones.
Recuerden, reviews, críticas constructivas, tomatazos, sobres bomba, todo se acepta, además, la historia se acerca a lo más triste, ¿ya saben a qué me refiero no?, nos leemos luego.
*Myruru regresa a su rincón a llorar como magdalena*
