Habían pasado ya unos días desde que Videl había vuelto. Las cosas iban mejorando mucho para Pan, ya estaba mucho más segura de que no sentía nada por Trunks, no había vuelto a tener algún contacto que esté demás con Goten, y la relación con Bra era perfecta, incluso esos días se había afianzado bastante más con ella.

Bulma había tenido la gentileza de organizar una cena para celebrar que Videl había regresado, y todos accedieron contentos. Ellos se habían reservado la noticia por los primeros días, ya que querían pasar más tiempo juntos.

A las 19.30, luego de entrenar (cosa que ya se había vuelto mucho más habitual para ella), Pan se duchó y alistó para ir a la fiesta. No le gustaba usar vestido, pero su madre había insistido en que "quería ver a su hijita maquillada, con vestido y bonita para la cena de Bulma". A la pelinegra no le quedó otra alternativa, ya que ella acababa de llegar y no quería decirle que no. Entonces, se puso un vestido rojo por un poco más encima de la rodilla, con unos zapatos negros. Llevaba el pelo, ya crecido un poco, atado en dos trenzas que su madre le había hecho. También traía un poco de maquillaje, aunque era casi imperceptible debido a que no le gustaba mucho arreglarse de ese modo, para eso servía más bien Bra. Al terminar, la pelinegra salió de su habitación.

—¡Vaya, Pan! —Exclamó una sonriente Videl levantando la vista y viéndola. —Te ves realmente diferente vestida de ese modo. —Dijo mirándola de arriba abajo. —¡Lo digo en buen sentido, claro! —Agregó la pelinegra de ojos claros, sabiendo lo fácil que se podía ofender su hija.

—Gracias, mamá. —Ella le sonrió también. —Tu también te ves hermosa. —Videl llevaba un vestido suelto largo hasta las rodillas, una trenza alta y unos zapatos del mismo color que el vestido, ella también se veía genial. Pan se acercó a abrazarla rápidamente, y su madre no dudó en corresponder el abrazo. Su hija era lo más hermoso que le había pasado junto con Gohan, y a decir verdad, extrañaba mucho el cariño que ella le brindaba.

Una media hora más tarde, la familia feliz estaba camino a Capsule Corp., en el auto. A veces, la mayor de las pelinegras se sentía un poco incómoda estando en aquél automóvil y las causas eran obvias. De vez en cuando, Pan le lanzaba miradas comprensivas, después de todo, ella tampoco la había pasado bien en ese lugar.

Cuando llegaron, Pan se quejó de que hubieran llegado más rápido si hubieran ido volando, y que además era más divertido. Gohan y Videl objetaron que eso no era correcto, y dieron por terminada la discusión. Los tres llegaron más tarde, pero eso no importaba, después de todo, serían el centro de atención, y los centros de atención siempre llegan tarde. Tras esperar unos minutos en la puerta de la casa, una sonriente Bulma abrió la puerta.

—¡Gohan, Pan! Que gusto verlos. —Bulma dijo alegremente, para después reparar en Videl y sonreír de par en par. —También es bueno verte, querida. Que bueno saber que estás bien. —Agregó con un tono amable, típico de ella.

—Lo mismo digo, Bulma. —La madre de Pan respondió amablemente, también. Luego de eso, se adentraron en la gran casa, mirando al rededor, ya que hacía bastante que no entraban (claro, excepto Pan, pero siempre le sorprendía entrar en esa casa).

Ya estaban todos dentro del comedor, y luego de una cálida bienvenida a Videl, todos empezaron a comer. Como era de esperarse, tanto Trunks como Goten miraban de reojo a Pan muy seguido, y esta se encontraba hablando con Bra, haciendo caso omiso de aquellas miradas. Pasó un rato, y la pelinegra cruzó miradas con su tío, casi sin querer. Rápidamente la nieta de Goku miró hacia otro lado, pero de todas maneras la incomodidad había sido bastante notable. Al terminar de comer, la hija de Vegeta salió con su mejor amiga al gran jardín de la Corporación.

—Oye, Pan, ¿y qué hay sobre los chicos? —Preguntó la peliazul, poniendo una cara de curiosa.

—Nada importante. —Ella mintió. —No he salido con nadie hasta ahora, ya sabes... No soy el tipo de chica que los hombres buscan. —Pan suspiró, aunque sabía muy bien que sí había tenido "cosas" con alguien. Y no era precisamente alguien cualquiera, era su propio tío. Pero nada de eso salió de su boca. —Bueno... ¿Y tú?

—Lo mismo. —Bra suspiró. —Hace bastante que no salgo con nadie... Es decir, he tenido ofertas y esas cosas, pero, nada que a mí me interese. Ella rió un poco. —Esos tipos solo me buscan porque soy la hija de la mujer más hermosa de la Capital del Oeste, la dueña de la Corporación, y, claramente, porque soy millonaria. Quiero a alguien que me quiera de verdad, ¿sabes? —Su mirada de repente reparó en un hombre que estaba detrás de ellas, escuchando atentamente. —Hey, Goten. ¿Qué haces ahí? —Preguntó curiosamente.

—¿Uh? ¡¿Yo?! Nada, Bra... Solo... Salí a tomar aire. —Rió nerviosamente. Él en realidad había seguido a Pan, para saber qué hacía. —Pan... ¿Puedo hablar contigo? —Pidió, yendo al grano.

—No. —Ella dijo por lo bajo, sin pensar; aunque al ver que ambas miradas se posaban en ella, sin entender, suspiró. —Quiero decir, sí... Ahora voy. Bra, esperame un segundo, esto no tardará. —La pelinegra se levantó del lugar y fue hasta donde estaba Goten. —¿Qué sucede? —Dijo casi en un susurro.

—Bueno... Te ves hermosa... —Él acotó, como atontado. Pan casi lo golpea, pero él alzó ambas manos a la defensiva. —Cálmate, no he venido para eso... Yo... ¿Qué se supone que va a pasar ahora? —La menor se quedó pensativa con aquella pregunta, realmente no sabía qué era lo que iba a pasar ahora.

—No lo sé. Pero... Goten... Ya te he dicho que no quiero que nada así vuelva a pasar. —Tomó una bocanada de aire. —Eres mi tío, y tú lo sabes. No podemos... No podemos dárnoslas de novios o de algo más por ahí, no es lo correcto. Tú tienes a tus chicas y yo... Estaré sola, como siempre. Estoy bien y mejor así, y ya te lo he dicho antes. —Trató de decirlo rápidamente, y él suspiró.

—Pan... Sabes... Tienes razón. —Dijo resignado. —No es correcto pero... Pero aún así me ha gustado, y sé que a ti también. —En ese momento, ella se quedó callada, ya que no podía negar ese hecho, de verdad le había gustado. —¿Lo ves? Porque yo lo estoy viendo ahora mismo en tu cara. —Sonrió y la tomó por el mentón, olvidándose de que todos estaban allí. Pan no se resistió, porque también había olvidado a las demás personas. —No tenemos que dejar que el miedo cambie las cosas, eso... Eso sí que no es correcto.

—Goten... Por favor... Para... —Dijo desviando la mirada, con poca voz. —No hagas esto... No es posible, ya es hora de aceptarlo. No quiero esconderme para estar con la persona que me gusta, y en este caso, eso es inevitable. —Suspiró.

—¿Qué hacen? —Bra los miró sorprendida y un poco asustada por su comportamiento, y es que, ¿cómo no estar sorprendida, si tío y sobrina estaban tan cerca uno de otro? Ambos se separaron al instante al oír la voz de la hija de Bulma.

—Nada, solo... Nada. —El mayor se retiró del lugar, ya que no quería dar explicaciones a nadie.

—¿Qué ha sido eso? —Volvió a preguntar la chica, que ahora se había vuelto a Pan. —No me digas que nada, Pan. Tío y sobrina no se comportan así. —Ella preguntó impacientemente.

—En serio que nada, Bra. —Ella suspiró, ya que realmente no sabía cómo escapar. —Solo... Él... Bueno... —Estaba intentando pensar en algo, pero se le hacía imposible.

—¿Y bueno? —La peliazul era realmente impaciente, y más en estas cosas.

Gran parte de la tarde transcurrió de esa manera, pero a pesar de las insistencias, Pan no soltó ni una palabra. No iba a dejar que nadie supiera aquél secreto, no debía. "Goten... Eres un estúpido." Pensaba de vez en cuando, maldiciendo aquél descuido que había tenido en frente de su amiga. Cuando al fin terminó la jornada, la pelinegra se despidió de Bra.

Goten, por su lado, se la había pasado de mal humor. Realmente no le había gustado que su sobrina le dijera eso, y mucho menos que la hermana de su mejor amigo los haya visto. Había decidido que, si ella quería distanciarse de él, entonces eso le iba a dar, distancia. Por más de que le costara, en el fondo sabía que Pan tenía mucha razón en lo que le había dicho, pero ella le gustaba demasiado como para aceptarlo, entonces, se dijo a sí mismo que evitaría estar con ella en todas las ocasiones posibles, ya que no quería echarlo a perder nuevamente.

Respecto a la chica de pelos azules, ella todavía estaba demasiado confundida y curiosa por lo que había visto aquella tarde. ¿Por qué Goten se había comportado así con su mejor amiga? ¿Sería un comportamiento habitual entre tíos y sobrinos? Eso ella no lo sabía, no había podido ver a su tío Tarble ni una sola vez, pero estaba segura de que no era normal, y se había decidido a no descansar hasta lograr su cometido: averiguar qué estaba ocurriendo.

Y Pan... Bueno, ella estaba más tranquila de lo que podría haberlo estado en semanas. Nada le alegraba más que ver a su madre y a su padre hablando y riendo, como lo hacían antes. Sí, podría decirse que había vuelto a ser esa niña energética y feliz de siempre. Aunque, a pesar de toda su felicidad, aún sentía un poco de preocupación por Goten y por lo que Bra había visto, aunque no quería darle mucha importancia, ya que sabía que esas cosas podrían arruinar su día perfecto.

¿Trunks? Él estaba intentando ser más cariñoso y buen esposo con Marron, aunque por más que quisiera, no podía quitar a esa pequeña pelinegra catorce años menor que él de su cabeza. ¿Por qué era tan difícil? Él no quería amar a otra persona, él le prometió amor a aquella rubia "hasta que la muerte los separe", y no tenía intención de romper aquella promesa.

En cuanto a Videl y Gohan, ellos se encontraban de maravillas. A pesar de que el hijo de Goku había incumplido su promesa, la pelinegra lo perdonó, ya que sabía que él lo había hecho con muy buenas intenciones, y, claro, Pan siempre era una buena causa. También les alegraba que su hija haya vuelto a ser aquella chica que era, y que ya no fuera tan rebelde como lo era antes. En resumen, las cosas iban perfectas entre ellos.

—Hey, querido. —Videl le dijo a su marido, luego de volver de la casa de Bulma, mientras Pan estaba en su habitación, haciendo quién sabe qué. Sonrió y tocó suavemente sus hombros desde atrás de Gohan. Él le devolvió la sonrisa, volviéndose a ella y depositando un suave beso en sus labios.

—¿Qué sucede? —Él preguntó en el mismo tono en que ella le había hablado, manteniendo una leve sonrisa en sus labios. La pelinegra sacudió la cabeza.

—Te extrañé mucho. —La hija de Mr. Satán también mantenía esa sonrisa gentil en sus labios. —A ti, a Pan, a papá... A todos ustedes. —Ella agregó. Quería decir todo lo que no había podido decir antes, debido a que no había tenido mucho tiempo, estando muy ocupada pasando tiempo con Pan, recuperando el perdido. Poniéndose al tanto. —Me hicieron mucha falta. —Estaba intentando que algunas lágrimas no se le escaparan por los ojos, pero fue inevitable.

—No llores, cariño. Estás aquí, y todo está bien. —Gohan le secó las lágrimas de sus ojos suavemente, aún manteniendo aquella sonrisa. Depositó unos cuantos besos más en los labios de su mujer, hasta que la situación se profundizó un poco más. Luego de eso se fueron hacia su habitación, teniendo muy en claro lo que iban a hacer, luego de tiempo que algo así no pasaba entre ellos. Solo esperaban que Pan no lo escuchara.


Nota de autora: ¡Lo sé, lo sé! He demorado mucho en subir este capítulo, pero, sepan entender, estuve un poco ocupada con demasiados temas personales y con el estudio. Aún así, no me he olvidado, y prometo que lo seguiré hasta el final. ¡Saludos! Me gustaría saber sus opiniones.