Hola les dejo un capitulo más, de antemano les agradezco mucho sus comentarios sobre esta historia, se que han comentarios encontrados, realmente queria con esta historia hacer algo diferente a lo que estamos acostumbrados a leer, es un giro totalmente diferente a lo que he hecho antes por eso quise animarme a compartirla con ustedes, nos leemos en el siguiente y no olviden dejar sus reviews se les quiere Angie.
El anime Candy Candy y sus personajes son creaciones de © Mizuki e Igarashi. Este trabajo o fanfic fue creado con fines de entretenimiento y no de lucro; la historia es de mi total inspiración.
CAPITULO 9
LLAMADO DE SANGRE
Escocia
Annie – estas bien Candy -dijo viendo el semblante de su amiga.
Candy – no se como me deje convencer por Albert en venir aquí de nuevo -dijo mientras se abrazaba así misma- la última vez que estuve aquí fue aquel verano -dijo cerrando los ojos al mismo tiempo que suspiraba.
Annie – lo sé -dijo parándose al lado de su amiga.
Candy – y si me lo encuentro...no quiero pensar que podría pasar.
Annie – no crees que te estas preocupando de más...estuviste viviendo seis años en Londres y nunca lo viste.
Candy – bueno, tienes razón...a excepción de cuando la tía Elroy y yo nos lo topamos en el pasillo del teatro.
Annie – pero no te reconoció cierto.
Candy – no.
Annie – recuerda lo que dijo Albert desde que tomo su lugar como Duque se la pasa en la cámara de lores y nunca toma vacaciones; se sabe que hace muchos años que no visita la villa y siempre está en Londres.
Candy – si lo sé, fue por esa razón que regresé hace unos años a América porque no quería encontrarmelo...y tuve que separarme de Alex dejándolo en el colegio.
Annie – siempre estuvo bien cuidado con Dorothy, además recuerda que los Andrey siempre tienen que ir a ese colegio.
Candy – si pero, no sabes cuantas veces tuve miedo...que podría pasarle algo y yo no estaba ahí.
Aniie – si lo sé, también soy madre.
Candy – lo siento Annie, es que.
Annie – no te preocupes todo estará bien –dijo interrumpiéndola.
Candy – eso espero -dijo suspirando.
Mientras que en otro lugar de la villa.
Alex – nunca había entrado aquí -dijo mirando el lugar.
Stear – como ibas a conocer siempre te vas a América en tus vacaciones.
Alex – tienes razón pero no me imagine un lugar así -dijo acercándose a un piano de cola blanco que se encontraba en la habitación.
Stear – pero es una habitación muy aburrida –dijo cruzándose de brazos.
Ann – claro que no -dijo acercándose a donde estaba el piano.
Stear – todo es...es muy blanco -dijo frunciendo el ceño.
Ann – así fue como lo decoró la tía abuela.
Alex – saben la extraño mucho, siempre fue muy cariñosa conmigo.
Stear – eras su favorito.
Alex – claro que no –dijo sonriendo.
Stear – sino hubiera sido así no te hubiera dejado todos sus bienes.
Ann – ya no hablen de eso quieren.
Alex - crees que pueda -dijo señalando el piano.
Ann – claro, no creo que a tío Albert le importe.
Alex – veamos -dijo sentándose frente al piano, para luego abrir la tapa que cubría las teclas- vaya es un excelente piano -dijo admirándolo.
Ann – toca algo si -dijo apoyándose en el piano.
Stear – hazlo tu Alex porque mi hermana es un desastre -dijo sonriendo.
Ann – no me molestes –dijo frunciendo el ceño.
Alex – vamos a probar este hermoso piano -dijo estirando sus dedos antes de iniciar con la melodía- y va así –dijo entonando una dulce melodía.
Ann – que bien lo haces -dijo mirando a su primo, al mismo tiempo que escuchaba la hermosa melodía.
Alex – es la favorita de mamá -dijo mientras seguía tocando el piano- claro de luna de Beethoven -dijo sonriendo.
Candy – claro que lo es -dijo abrazándolo por detrás, para luego darle un beso en la cabeza.
Alex – mamá -dijo deteniéndose.
Candy – no te detengas cariño, quiero escuchar un poco más -dijo sonriendo.
Alex – claro como tú digas mamá -dijo dándole un beso en la mano, continuando con la melodía hasta que llego al final de la misma.
Albert – excelente -dijo aplaudiendo.
Alex – gracias -dijo levantándose de su lugar.
Ann – lo haces muy bien -dijo aplaudiendo.
Alex – el piano es maravilloso.
Stear – como lo haces si nunca tomaste clases.
Alex – no lo sé –dijo levantando los hombros- solo me dejo llevar.
Albert – talento innato -dijo sonriendo de lado.
Ann – es cierto porque nadie de la familia lo hace, bueno a excepción de mamá pero ella si tomo clases.
Stear – talvez tu padre -dijo quedándose en silencio un momento, provocando el nerviosismo de todos los presentes- discúlpame yo -dijo cabizbajo.
Alex – no te preocupes -dijo seriamente- talvez mi padre lo fue...verdad mamá –dijo mirándola.
Candy – si cariño -dijo nerviosamente.
Albert – dejemos ese tema por un lado, vamos a cenar quieren.
Ann – Stear – si -dijeron al unisonido.
Albert – Candy.
Candy – eehhh.
Albert – vamos al comedor.
Candy – sí, vamos hijo.
Alex – ahora los alcanzo -dijo seriamente.
Albert – está bien te esperamos -dijo saliendo del lugar con su pequeña- no te preocupes estará bien.
Candy – conozco esa mirada.
Albert – déjalo solo un momento...lo necesita.
Alex – mi padre -dijo cerrando el puño con fuerza- cómo pudiste abandonar a mi madre ella es tan buena -dijo frunciendo el ceño- nunca voy a perdonártelo.
A la mañana siguiente
Villa Andrey
Alex – vaya sí que es hermosa -dijo acariciando el lomo de la yegua- es un excelente espécimen, y cuál es su nombre.
Señor Carl – se llama Viola, como el personaje de.
Alex - la obra de William Shakespeare –dijo recordando- Noche de Reyes cierto -dijo interrumpiéndolo.
Señor Carl – si señorito, como lo sabe.
Alex – alguna vez leí la historia -dijo sin dejar de acariciar al animal.
Ann – quieres ir a cabalgar con nosotros.
Alex – me encantaría.
Stear – pero no puedes hacerlo.
Alex – déjame intentarlo por lo menos.
Señor Carl – déjeme asegurar la silla -dijo iniciando con su trabajo.
Rose Mary – y si la tía Candy se enoja que lo hagas.
Alex – no lo creo -dijo mientras seguía acariciando a la yegua, que respondía con tranquilidad a sus caricias- no sabrá que lo hice.
Stear – y porque la tía Candy no deja que lo hagas.
Alex – ella hace mucho le temió a los caballos, y por eso no le gusta que yo lo haga porque dice que puedo caerme y golpearme, pero ahora ya no soy un niño creo que podré hacerlo.
Ann – pero porque, si son muy lindos y nobles -dijo acariciando a su caballo.
Señor Carl – listo señorito...puede subir -dijo ofreciéndole apoyo.
Alex – gracias -dijo subiéndose, para luego acomodarse en la silla y acariciar a la yegua- vaya que bien se siente -dijo sonriendo.
Stear – claro que sí -dijo acercándose a él, quien ya había subido a su caballo.
Ann – bueno entonces iremos a cabalgar.
Stear – vamos, pero debemos hacerlo despacio porque.
Ann – yo te diré como hacerlo.
Alex – no se preocupen por mí -dijo tomando en sus manos las riendas para luego dar un grito que hizo que la yegua iniciara la carrera.
Ann – Stear – Alex -dijeron al unisonido al verlo alejarse.
Stear – espéranos -dijo corriendo tras él.
Ann – espérame Stear -dijo corriendo tras ellos.
Rose Mary – creo que a la tía Candy no le gustará nada –dijo moviendo la cabeza a los lados.
Ann – oye donde aprendió a cabalgar así –dijo agitadamente.
Stear – no lo sé –dijo corriendo tras su primo.
Mientras que en la villa.
Candy – buenos días -dijo asomándose al comedor.
Todos – buenos días
Archie – hola gatita.
Candy – cuando dejarás de llamarme así, ya no soy una niña -dijo tomando su lugar en la mesa.
Archie – déjame pensarlo...mmm nunca -dijo sonriendo.
Candy – muy gracioso.
Albert – te levantaste temprano, estas bien.
Candy – que quieres decir –dijo frunciendo el ceño.
Albert – es que nunca acostumbras a hacerlo -dijo sonriendo.
Lisbeth – ya...amor deja de molestarla -dijo interrumpiendo a su esposo.
Annie – tu también Archie.
Dorothy – buenos días Candy, te dejo el desayuno.
Candy – gracias.
Lisbeth – Y como dormiste Candy.
Candy – dormir -dijo así misma era algo a lo que ya no estaba acostumbrada a hacer- bien -dijo sonriendo.
Annie – me alegra, porque iremos a pasear en bote -dijo sonriendo.
Candy – bueno no creo que.
Albert – no pensaras quedarte encerrada todo el tiempo que estemos aquí cierto.
Lisbeth – anímate Candy este es un hermoso lugar -dijo sonriendo- pero si no quieres salir yo te haré compañía.
Candy – gracias -dijo sonriendo, Lisbeth era una persona amable, cariñosa y sincera; desde que la conoció en la escuela de enfermería rápidamente se hicieron amigas, y cuando supo que iba a casarse con Albert se sintió muy feliz por ambos, ya que él se merecía a una persona tan dulce como ella.
Archie – bueno que les parece si empezamos a hacer planes para estas vacaciones.
Rose Mary – papi -dijo acercándose a Albert.
Albert – princesa -dijo abrazándola.
Lisbeth – te pasa algo.
Rose Mary – no es solo que yo también quiero pasear a caballo, pero contigo.
Albert – lo haremos pronto -dijo dándole un dulce beso.
Annie – por cierto donde están los chicos -dijo mientras se servía una tostada con mermelada.
Rose Mary – se fueron -dijo mirando a su tía.
Archie – a donde -dijo levantando la ceja, dándole un trago a su café.
Rose Mary – fueron a cabalgar.
Lisbeth – se nos adelantaron -dijo sonriendo.
Candy – como -dijo alertada- y Alex.
Rose Mary – fue con ellos.
Candy – Alex -dijo parándose de su lugar abruptamente.
Mientras que en el villa Grandchester.
El caballo galopaba velozmente por los senderos del bosque, los mismos que fueron testigos de todos los momentos que años atrás pasó, era un día como aquel pensó...la velocidad con la que cabalgaba era tal que el viento hacia mover su cabello y su capa, parecía que estuviera volando o al menos eso sentía...volar como él siempre lo había deseado, y lo hubiera podido hacer a su lado, pero el hecho de haberlo dejado de la manera en que lo hizo, desbarato todos sus planes y sueños dejándolo vacío sin vida.
Beth – espera -dijo gritando- ya no puedo más -dijo deteniendo el caballo.
Terry – lo siento -dijo deteniéndose.
Beth – porque vas tan deprisa, te pasa algo -dijo agitada.
Terry – no nada, es solo que me deje llevar...hace mucho que no venía a este lugar -dijo cerrando sus ojos por un momento.
Beth – si lo imagino -dijo observando el lugar, cuando algo interrumpió sus pensamientos.
Ann – Beth -dijo alzando la voz al mismo tiempo que sonreía.
Beth – Ann, Stear -dijo sonriendo al verlos acercarse- que hacen por aquí.
Ann – no esperaba verte tan pronto amiga -dijo sonriendo.
Beth – yo tampoco.
Terry – ejem...ejem -dijo interrumpiéndolos.
Beth – lo siento -dijo guiñándole el ojo- quiero presentarte a mis amigos del colegio, él es.
Terry – Terrence Grandchester -dijo seriamente.
Ann – mucho gusto señor.
Stear – un placer, mi nombre es Alistear Cornwell.
Terry – como dices...Cornwell -dijo abriendo los ojos como platos.
Stear – así es.
Ann – y yo soy Annabeth Cornwell…sino se ha dado cuenta somos mellizos –dijo sonriendo.
Terry – si ya veo –dijo sin dejar la sorpresa- puedo saber el nombre de tu padre.
Stear – de mi padre –dijo sorprendido.
Terry – creo conocerlo.
Ann – mi padre se llama Archibald…Archibald Cornwell Andrey.
Terry – lo sabía –dijo con un brillo en sus ojos- así que ustedes son los hijos de Archie -dijo sin salir de su asombro.
Stear – usted conoce a mi padre entonces -dijo sorprendido.
Terry - así es -dijo mirándolo fijamente, se trataba de un chico de cabello negro de ojos color miel tenía un parecido al inventor al que había conocido años atrás, luego volteó su mirada para observar a la chica era una hermosa señorita de cabello castaño largo de ojos azul, idéntica a la tímida pensó finalmente.
Beth – Terry...Terry -dijo llamándolo varias veces.
Terry – lo siento…decías.
Ann – así que usted conoce a mi padre.
Terry – y a tu madre también -dijo sonriendo de lado- Annie cierto.
Ann – así es –dijo moviendo la cabeza.
Beth – como los conociste.
Terry – hace muchos años en el colegio -dijo suspirando.
Beth – porque no cabalgamos juntos -dijo sonriendo.
Stear – creo que tendremos que regresar a casa, o nos retaran, salimos sin avisar.
Ann – pero primero debemos encontrar a Alex.
Terry – así que están hospedándose aquí -dijo queriendo sacar más información.
Stear – así es, en la villa que está por allá -dijo señalando.
Terry – y quienes han venido con ustedes -dijo nerviosamente- bueno quiero decir me gustaría visitar a Albert, bueno si él está aquí.
Stear – también conoce al tío Albert.
Terry – así es...entonces él está en la villa.
Ann – sí, con la tía Lizzie, Rose Mary, papá, mamá, y la tía Ca.
Mark – eyy Terry -dijo acercándose a ellos- tienes visita -dijo interrumpiendo.
Beth – la tía Karen -dijo sonriendo.
Terry – creo que si -dijo volteando a ver.
Beth – bueno chicos, nos vemos luego.
Ann – sí.
Stear – hasta pronto -dijeron alejándose del lugar.
Terry – creo que tendré que ir a visitarlos, puede ser que ella -dijo así mismo- además necesito hablar con Albert.
Mientras que en otro lugar.
Alex – vaya que lugar tan hermoso -dijo deteniendo la yegua, para luego bajarse.
Eleanor – es cierto jovencito -dijo tras él.
Alex – buenos días -dijo sonriendo- no sabía que había alguien aquí, espero no haberla importunado.
Eleanor – claro que no…no te preocupes -dijo sonriendo- quieres acompañarme.
Alex – bueno.
Eleanor – no me digas que tu madre te dijo que no hablaras con extraños -dijo sonriendo.
Alex – si pero nunca le hice caso -dijo haciendo una mueca, al mismo tiempo que sus ojos mostraban un brillo conocido- ven Viola -dijo tomando las riendas llevándola cerca del lago- has de tener sed -dijo al mismo tiempo que acariciaba al animal, para luego dejarla atada en un árbol cerca de él.
Eleanor – que hermosa...te gustan los animales -dijo observándolo detenidamente.
Alex – si señora mucho, mi padre me enseñó a no temerles a los animales -dijo sonriendo- aunque mi madre.
Eleanor – puedes sentarte si gustas -dijo invitándolo.
Alex – gracias -dijo sentándose a su lado- usted vive por aquí.
Eleanor – claro, muy cerca de aquí -dijo mirándolo fijamente- me da la impresión de que te he visto alguna vez -dijo frunciendo el ceño tratando de recordar.
Alex – yo también tengo esa impresión -dijo mirándola fijamente, notando la belleza de la dama.
Eleanor – de donde eres -dijo frunciendo el ceño, sin dejar de ver al joven que tenía frente a ella, viendo en su rostro perfilado las pequeñas marcas de pecas, su cabello a pesar de que era corto el viento lo movía, dejando notar así más sus enormes ojos azules, lo que la hizo sentirse por un momento nerviosa.
Alex – nací en América -dijo sacándola de sus pensamientos- ya recuerdo donde pude haberla visto -dijo sonriendo de lado.
Eleanor – así -dijo sin dejar de observarlo.
Alex – en las revistas de espectáculos, usted es actriz de teatro cierto -dijo sonriendo- Eleanor Beaker.
Eleanor – era querido -dijo sonriendo de lado- ahora estoy retirada, hace mucho que no participo en una obra de teatro, además a mi edad.
Alex – déjeme decirle con todo respeto señora que usted es muy hermosa -dijo interrumpiéndola- y no creo que la edad no debería importar para que deje de participar, yo iría a verla sin dudar…mi tío es un gran fanático suyo –dijo sonriendo.
Eleanor – gracias eres muy amable.
Alex – acaso eso es -dijo mirando el libro que ella tenía en la mano.
Eleanor – Romeo y Julieta -dijo enseñándole la portada del libro- te gusta el teatro.
Alex – he leído algunas piezas de teatro pero en escondidas de mi madre -dijo sonriendo- siempre quise participar en alguna obra del colegio pero ella me lo ha prohibido.
Eleanor – pero porque.
Alex – no lo sé -dijo suspirando- pero me encantaría hacerlo alguna vez sentir la energía de la gente cuando se está en un escenario, debe ser excitante -dijo emocionado.
Eleanor – sí que lo es -dijo mirándolo detenidamente- me recuerdas mucho a mi hijo, tenía casi tu edad; él hablaba del teatro con el mismo entusiasmo que tú lo haces...además que te pareces a él -dijo frunciendo el ceño tratando de recordar cuando y donde lo había visto.
Alex – no lo creo señora…son casualidades –dijo sonriendo.
Eleanor – puede ser –dijo pensativa- dime te gustaría intentarlo alguna vez, tengo un amigo que podría hacerte una prueba de actuación.
Alex – en serio -dijo abriendo los ojos de la emoción, para luego cambiar su expresión.
Eleanor – que pasa.
Alex – me encantaría pero -dijo quedándose en silencio un momento- pero se lo prometí a mi madre, además estudiaré para ser médico, como ella.
Eleanor – así -dijo levantando la ceja- no me digas que te está obligando a hacerlo.
Alex – claro que no, así lo he decidido por mí mismo; toda mi vida vi a mi madre ayudando a los demás esa pasión en su trabajo, la admiro como es y siempre hace las cosas sin obtener nada a cambio no es porque sea mi madre pero es muy buena.
Eleanor – y como se llama tu madre, bueno si puedo saberlo.
Alex – claro usted me ha caído muy bien -dijo sonriendo- pues mi madre se llama Ca.
Stear – Alexxx -dijo gritando a la distancia- Alexxxx.
Alex – ohh no me olvide de mis primos -dijo levantándose en su lugar abruptamente- fue un gusto conocerla señora Beaker -dijo haciendo una reverencia- tengo que irme -dijo caminando hacia donde estaba su yegua, para luego montarse en ella.
Eleanor – espera -dijo poniéndose de pie.
Alex – aahhh y por cierto mi nombre es Alex -dijo sonriendo al mismo tiempo que guiñaba el ojo, para luego iniciar la cabalgata hacia donde era llamado.
Eleanor – yo también espero verte de nuevo -dijo seriamente- esos ojos tan parecidos a los de Terry, esa sonrisa como la de -dijo quedándose en silencio por un momento- podrá ser posible -dijo abriendo los ojos como platos- no...no puede ser la Candy que conozco es enfermera -dijo para si misma...acaso él es aquel chiquillo que vi aquella vez en el parque.
Stear – en donde te habías metido.
Ann – te estuvimos buscando por varios lugares.
Alex – solo andaba cabalgando por ahí.
Stear – no debes de alejarte mucho, recuerda que no conoces bien el lugar.
Ann – además que no sabes montar muy bien.
Alex – por lo de montar no te preocupes, cierto Viola -dijo acariciando a la yegua- pude hacerlo bien y no necesitaré clases para poder hacerlo.
Stear – bueno eso sí, pude ver que lo hiciste bien.
Ann – pero que dirá la tía Candy cuando lo sepa, se enojará...y si te retará.
Alex – no te preocupes, yo me encargaré...utilizaré mi poder de persuasión si es necesario, solo la veré directamente a los ojos y.
Ann – si ya sé –dijo sonriendo.
Stear – mejor regresemos -dijo sonriendo.
Ann – bien, vamos.
Mientras que en otro lugar, Villa Andrey.
Albert – no te preocupes Candy no va a pasarle nada.
Candy – lo sé...es que tengo miedo -dijo abrazándose a si misma- no quiero que.
Albert – pueda encontrarse con él cierto -dijo interrumpiéndola- o que descubra que pueda ser un buen jinete.
Candy – así es -dijo suspirando- se lo he prohibido...bueno tu sabes porque.
Albert – no crees que ya es tiempo que dejes a los fantasmas del pasado atrás, Alex ya es todo un jovencito.
Candy – tú sabes que he tratado de hacerlo pero no puedo, aún.
Albert – no dejas de pensar en él -dijo con pesar- tu sabes que nunca estuve de acuerdo a lo que le dijiste cuando preguntó por su verdadero padre, el cree que los abandonó cuando no es cierto.
Candy – si lo sé, pero nunca le dije que nos abandonó además en ese momento fue lo único que se me ocurrido decirle -dijo cerrando los ojos por un momento para luego recordar.
-flash back-
Candy – que te pasa cariño -dijo acercándose a su hijo.
Alex – nada mamá -dijo mirando hacia afuera, perdiendo su vista en los niños que se encontraban jugando.
Candy – sabes que puedes decírmelo -dijo acariciando su cabeza.
Alex – dónde está papá -dijo sin dejar de mirar hacia afuera.
Candy – como dices -dijo sorprendida, quedándose inmóvil por un momento- bueno Albert siempre está con nosotros.
Alex – yo hablo de mi verdadero papá -dijo volteándose para verla fijamente- él me ha dicho que no es mi padre.
Candy – escucha cariño -dijo bajando quedando a su altura, para luego tomar sus manos- tuvo que irse muy lejos para poder trabajar .
Alex – cuando volverá -dijo interrumpiéndola.
Candy – un día de estos -dijo fijando su mirada en esos ojos azul zafiro que tanto le recordaban al dueño de su corazón- recuerda que tiene que trabajar para que tu estés bien -dijo sonriendo de lado- para que tengas todo lo que has tenido.
Alex – pero porque no ha vuelto, porque no nos ha enviado una carta -dijo tristemente- yo quiero conocerlo -dijo con un brillo de tristeza en sus ojos- en este día todos los niños tienen a su padre cerca y.
Candy – él está muy ocupado -dijo a punto de llorar, ya que las palabras de su hijo le cayeron como un balde de agua fría en su corazón- pero nunca te ha olvidado.
Alex – pero yo quiero que vuelva -dijo llorando- lo extraño.
Candy – yo también -dijo abrazando a su hijo, para luego llorar a su lado por la ausencia que sentía en su interior- sabes tu padre es muy bueno -dijo sollozando- y donde quiera que esté el piensa en tí, él te ama -dijo sollozando- nunca lo dudes.
Alex – mamá -dijo deshaciendo el abrazo.
Candy – dime cariño.
Alex – tu nunca te irás verdad.
Candy – claro que no mi pequeño rebelde -dijo sonriendo- siempre estaré contigo hasta donde la vida me lo permita.
-fin flash back-
Archie – ahí vienen -dijo señalando, notando a la distancia tres caballos acercarse a la entrada de la villa.
Annie – por fin -dijo sonriendo aliviada.
Candy – Alexxx -dijo corriendo hacia donde ellos venían.
Albert – espera.
Lisbeth – déjala -dijo abrazando a su esposo por detrás- no ves que está muy preocupada por él.
Albert – si tienes razón.
Alex – mamáaaaaa -dijo gritando fuertemente al verla cerca de él.
Candy – hijo -dijo seriamente.
Ann – creo que la tía Candy está enojada.
Stear – creo que mejor vamos con papá y mamá.
Ann – si -dijo dirigiéndose al lugar.
Alex – mamá mírame -dijo sonriendo, para luego detenerse y bajarse de la yegua- no vas a creer a quien conocí en el bosque y.
Candy – que crees que haces -dijo interrumpiéndolo.
Alex – solo fui a dar una vuelta, cierto Viola -dijo sonriendo al mismo tiempo que acariciaba al animal- no te parece que es hermosa.
Candy – Viola.
Alex – si, como uno de los personajes de Shakespeare.
Candy – te dije que no lo hicieras -dijo poniendo las manos en su cintura.
Alex – vamos mamá no me paso nada -dijo abriendo los brazos al mismo tiempo que daba una vuelta- vengo enterito.
Candy – pero tú no sabes montar, pudiste haberte caído y.
Alex – sino no se montar es porque tú me prohibiste tomar clases -dijo seriamente.
Candy – no me hables así Terrence Alexander -dijo furiosamente.
Alex – además siento decirte que no necesité tomar clases para hacerlo, ya que pude domarla muy bien.
Stear – es cierto tía Candy.
Ann – lo hubieras visto tía Candy, lo hace como todo un profesional.
Candy – como -dijo mirando a sus sobrinos, para luego mirar de frente a su hijo- te prohíbo que lo hagas de nuevo.
Alex – pero mamá.
Candy – comprende que es por tu bien.
Alex – está bien -dijo abrazándola.
Candy – promételo Alex –dijo seriamente.
Alex – está bien mamá te lo prometo -dijo cruzando los dedos sin que ella lo notara.
Mientras que en la villa Grandchester.
Beth – tía Karen -dijo corriendo hacia donde ella estaba.
Karen – cariño -dijo recibiendo el abrazo.
Beth – pensé que no vendrías -dijo deshaciendo el abrazo.
Karen – te lo prometí no -dijo guiñándole el ojo- vaya solo deje de verte unos meses y ya te has vuelto toda una señorita y muy hermosa por cierto.
Beth – gracias tía Karen, vez Terry -dijo enseñándole la lengua.
Terry – no es manera de comportarte así conmigo -dijo sonriendo de lado.
Beth – tú sigues tratándome como una niña.
Terry – y nunca dejaré hacerlo –dijo frunciendo el ceño.
Karen – ya déja de molestarla Terry.
Terry – no me pidas lo imposible.
Beth – mejor dime donde está Charlie -dijo mirando alrededor.
Karen – está en el jardín.
Beth – voy con ella -dijo ingresando a la casa.
Terry – me da gusto verte Klaise -dijo sonriendo.
Karen – a mi también Grandchester, Beth tiene razón ya no es una niña, a hora tiene catorce años no.
Terry – para mí siempre lo será -dijo interrumpiéndola.
Karen – que harás cuando traiga un muchacho a casa.
Terry – no voy a permitírselo…sobre mi cadáver –dijo frunciendo el ceño.
Karen – deja tus absurdos celos -dijo cruzando los brazos.
Terry – no me digas que tú si aceptarás que Charlie traiga a un muchacho a casa.
Karen – claro.
Terry – no puedo creerlo –dijo sonriendo de lado- típico de ti.
Karen – le he dado toda la confianza para que lo haga, es lo mejor porque si se lo prohíbo igual lo haría.
Terry - prometí cuidar de ella siempre.
Karen – si pero no crees que te estás pasando...tiene a tu madre.
Terry – mejor dime como estuvo tu viaje -dijo cambiando de tema.
Karen – muy bien gracias.
Terry – entramos.
Karen – bueno sí.
Continuará...
