Aquí está el fic, espero les guste, Secu sigue siendo un amor, si todos los secuestradores fueran así ya quisiera uno ser secuestrado xD

Está atrapado en algo que no puede detener…

El niño no sabía cómo reaccionar, en realidad, nadie en su situación ni con su edad sabría cómo reaccionar ante eso, los brazos de un momento a otro inmovilizados sobre la cama con una premura inmediata, la cara sonriente y entre avergonzada se acercaba a su cuello, pudo percibir un gemido aflorando de su garganta ante la naciente lamida, suave y cautivadora, era su primera vez con esa sensación calida y húmeda sobre su cuello, las manos le temblaron un poco, los dedos grandes y antes casi fraternales le sostenían firmes, los ojos se le empezaron a humedecer, tenía tanto miedo que ni siquiera podía gritar, más besos sobre su cuello, sobre la piel virgen y blanca como la nieve, esta vez las lamidas se convirtieron en tiernos besos.

Castos, tibios, cálidos, que le hacían aflorar un sin número de sensaciones, de la más intrigante hasta la más placentera, se encontró a sí mismo sonrojado, con su respiración entrecortada y la boca entreabierta, esperando un beso más en su cuello, las manos dejaron de forcejear, eso que le hacía… se sentía bien. Nunca entendió porque Daddy and Mom disfrutaban de esas tonterías.

Nunca… hasta ahora.

Las cejas se apretaron en su aniñada cara, su pequeña caderita empezaba a subir y su espalda arquearse cuando el americano juega más cercano al pecho, desde los omóplatos hasta el borde de la camisa, sin bajar ni apresurarse, lento, tortuoso, Arthur entre jadeos se daba cuenta que no era del todo molesto ni degradable, la palabra era otra: extraño, eso era extraño.

–Pl-Please… Secu…–se removía sutilmente, las mejillas encendidas en brazas ardientes que se negaban a ceder su ardor cuando el americano le dedicó una sonrisa ladeada un tanto atrevida que jamás le había visto, un escalofrío le recorrió toda la columna vertebral cuando Secu empezó a desabrochar los botones.

–Y-You a-are…so cute Arthur, you're beautiful, you're… perfect, you're mine…–la voz salía de una forma que estremecía al pequeño, a finales de cuenta, era insegura y algo graciosa, los ojos se abrieron.

–Q-Que te detengas idiota... es-esto… es raro, S-ecu, no quiero… así…así no lo quiero…–se removía sutilmente, cerrando sus lindos ojos verdes con fuerza, gruñendo con rabia, molesto.

El muchacho encima de él se rió un poco, suave, atontado, como si en su borrachera hubiera escuchado cualquier cosa, quizás "oh, Secu, please, soy todo tuyo" o algo por el estilo, o en efecto, algo que lo emocionara como "quiero ser tu damisela a salvar", cuando a ese americano de le menciona algo así se revoluciona entero, pero, no estaba consiente del todo, en verdad, ahora, si se diera cuenta de lo que estaba haciendo, estaría pegado a la pared gritando y golpeándose llamando a Arthur "objeto vil de la tentación" y arrojándole su balón desinflado, o marcando sus lados en mitades iguales.

Una para él, el heroico Secu. Y otro para el enojón Arthur.

Secu se sentía raro, como si estuviera bajo el efecto de un afrodisíaco, hunde su rostro en el pequeño, aspirando su aroma, es mejor que el de una chica, más atrayente, más delicioso, es el mismo que huele cuando lo abraza, su cara es linda, siempre le gustó… de alguna forma, las manos retraídas arriba de su cabeza se movían con agilidad, mientras el niño gruñía "S-Secu, Se-cu", por un momento, un tanto más intimo, cuando volvía a esos pálidos labios, pequeños, húmedos y sabrosos, cuando profundizaba su lengua nuevamente en ellos y acariciaba los muslos, sintió, por pocos segundos, que odiaba ese nombre…

Y que a la vez lo amaba, amaba escucharlo de él, pero odiaba, realmente odiaba que no le llamara por su verdadero nombre. Secuestrador y secuestrado, esa es su relación, las manos empezaron a adormilarse en la figura del pequeño, quien respiraba agotado tras el beso compacto que le dejaba el alma en la garganta y el sentimiento chocando contra su pecho, ese que duele y le da calidez… ubicado cerca de su pecho, explota, le fricciona… hay más besos, lo hace verse como un niño mimado.

Un niño loco, un niño enamorado, malcriado. Quiere besos, quiere… quiere a Secu. Pero no quiere decirlo, no puede, siente que es incorrecto y loco, pero ese chico secuestrador de niños brillaba de una manera... que no podía soportar.

–R-Realmente, siempre quise besarte de nuevo… Arthur…–el mayor cae arriba del niño, que siente como la cabeza cayó en su cuello, estaba de color rojo tomate.

Grita a toda voz, como histérico, luego se acuerda de que Secu le dijo que no lo hiciera, frunce el ceño y se vuelve a sonrojar llevándose las manos a la cara, se sentía estúpido, eso era en lo que se estaba convirtiendo gracias a él, un verdadero estúpido. ¿Por qué le estaba haciendo caso? de cierta manera… ese norteamericano se aseguró de cerrar las puertas y guardar la llave en otro lugar aquel día, pero estaba borracho, era sólo gritar y saber que algo está mal, que hay un niño allí secuestrado por dios santo.

Eso no es normal… menos esas marcas en su cuello, se las tocó, sintiendo la profundidad, pequeña, la marca se sanaría en unos cuantos minutos, se preguntó como esos indeseables mordiscos en su piel le hicieron suspirar cosas extrañas… suspirar el nombre de ese sujeto, no tenía fuerzas, los ojos se le cerraban, al menos tiró a Secu al otro lado, la mano del mayor acarició nuevamente su cuerpo, gruñendo, de una manera tierna y posesiva.

Shit, por la faldas gays de su hermano... al inglés le encantó esa reacción, como dormía placidamente, la boca entreabierta de Secu, los cabellos dorados revueltos, la pequeña sonrisa tonta que dejaba ver, el murmullo de palabras incoherentes, porque la verdad era que…cuando de esos labios sintió su nombre, todo cambió…se sintió estúpidamente especial, el sabor a alcohol siempre le pareció desagradable, se asombró que esa noche no fuera así.

–Y-You fucking pervert…–luego apareció nuevamente allí, su estúpida lógica, quería matarlo, todo el sentimiento se evaporó, ese sujeto loco había tratado de… aunque no lo haya hecho… ¡es culpable! sólo lo quería por esas cosas pervertidas y raras, por no decir pedófilas y gays, apretó los ojos, algo decepcionado, con la garganta dolida, sintiéndose usado.

De cierta manera odiaba nuevamente estar allí, tan confundido con un simple beso y unas cuantas mordidas en su cuello… ¿quién era Secu? ¿por qué le hace esto? ¿se repetirá? ¿podrá detenerlo? se armó de valor para atravesarse el corazón de su propio pecho con un pensamiento realista, él seguía siendo el secuestrado… la "pertenencia" de Secu, de cierta manera… él podía hacer lo que quisiera con él, incluso si pasa a llevar sus sentimientos en el proceso.

Destruirlo, odia ser pequeño y confundirse con facilidad. Odia las cosas que tengan que ver con el amor.

A Secu, un chico como él, escuálido… con piel de chica y cejón no es ninguna atracción ni novedad, es apenas un juguete. Apagó la luz de la habitación, gruñó cuando sintió la mano posarse esta vez en su espalda, acurrucándolo como noches pasadas, sus mejillas se volvieron a encender, pero el sueño nublaba su vista en sueño, pestañeó un poco, acariciando el rostro de su secuestrador, levantando suavemente el antifaz, pestañeó nuevamente.

Secu había desaparecido, en su lugar, frente a él durmiendo… estaba el chico de la cancha de baloncesto.

N.A: Chan chan chan chan~ se los dejo hasta allí, Secu no le hizo nada -no mucho al menos, ahora el confundido será también él :D- , pero la borrachera puso en riesgo algo importantísimo, su identidad -y su moral, él nunca creería que le llegara a gustar un niño-, ya verán lo que sigue luego :3