Nuestra sinfonía de Amor

Nota aclaratoria: Los personajes de Sailor Moon no me pertenecen son de Naoko Takeuchi


Capítulo 8. Novia mía

Serena se encuentra en el departamento que comparte con sus amigas Amy y Lita, en eso llaman a la puerta y va a abrir

- Tío Pericles, ¿Qué haces aquí? – pregunta la chica extrañada

- Te vine a buscar, es necesario que vengas a la casa, necesito platicar contigo de algo muy importante sobre tu futuro, además quisiera que me ayudaras con tu tía, ella se encuentra enferma – le miente el hombre.

- De acuerdo tío, sólo espera preparo mi maleta – la chica preparó una maleta pequeña y le dejó una nota a sus amigas, que en ese momento no se encontraban. Al llegar a la casa que tenían en ese lugar, Pericles conduce a Serena a su habitación y le pide que baje al despacho que es urgente que hablen, la chica acomoda sus cosas y baja para hablar con su tío. Al entrar, se percata que su tío está muy serio. Pericles, en un ademán, le pide que tome asiento.

- Serena, te he pedido que hablemos para hablar de tu futura boda. – Al escucharlo la chica se inquieta, pues sólo faltaba un mes. – En primer lugar quiero comentarte que tu boda se adelantó, te casarás el 29 de junio, es decir dos días antes de lo programado.

– Pero tío, no pueden cambiar la fecha de la boda – interrumpe Serena a su tío, pues ese cambio de fechas arruinaría sus planes de escape.

– No interrumpas Serena, que no he terminado, además tu prometido es otra persona, por eso se adelanta tu boda – le dice su tío con una falsa voz de tranquilidad.

– ¿Con quién me tengo que casar? – Pregunta la rubia sorprendida.

– Con quien te vayas a casar es lo de menos, lo único que te puedo decir es que pago muy bien por ti y por supuesto querida sobrina fue el mejor trato que he podido obtener, hasta que al fin pude sacar provecho por ser tu tutor – dice sarcástico Pericles.

– Tío ¿Cómo pudiste hacer eso? ¿Cómo te atreviste a venderme? – Grita furiosa la chica, pero el tío le da tremenda bofetada y la calla.

– No me hables de esa forma jovencita, te casarás con quien yo diga, no querrás que tus amigas tengan algún accidente en el departamento, los incendios son tan imprevisibles. –Dice en tono amenazante que hace estremecer a la rubia.

– No te atreverías – dice la chica asustada.

– Por favor Serena, me conoces, sabes muy bien que lo haría, además para evitar que te escapes, vas a vivir conmigo, no saldrás para nada sino hasta el día de la boda. – Dice el hombre con un tono de voz, que haría palidecer al más valiente

– No puedes encerrarme – Grita furiosa la muchacha.

– Por supuesto que sí, los criados tiene instrucción de no dejarte salir, además los teléfonos tienen clave para realizar llamadas al exterior y el internet está restringido. Cómo ves querida sobrina, si que puedo tenerte encerrada y cómo tus amigas saben que viniste por tu decisión no tendré problemas. – Pericles sale dejando a Serena llorando, cómo no se dio cuenta antes que todo era un engaño de su tío, pero le preocupaba ¿Cómo avisarle a Endymión para que la rescatara? Pues ellos ya habían hecho planes para que ella se escapara el día de su boda con Diamante, pero ahora todo era diferente, tenía miedo, y si la persona con la que se iba a casar le exigía que le cumpliera como su mujer, no lo soportaría. Quiso correr y escaparse, pero las puertas estaban cerradas con llaves, al igual que las ventanas, ni siquiera podía salir al patio. Sólo contaba con un pequeño jardín central, el cual tenía un domo por el cual entraba la luz y pequeñas rendijas para el aire, estaba encerrada, alejada de la civilización, ese sería un mes demasiado largo y angustiante para ella.

Endymión por su parte, ajeno a la situación que vivía su amada fue a visitarla para darle la gran noticia, sin embargo, al llegar al departamento donde ella vivía, estuvo llamando y nadie contestaba, estaba por irse cuando vio venir a Lita y Amy

- Lita, Amy, ¿cómo han estado? Vine a ver a Serena, pero no se encuentra, acaso ustedes saben ¿Dónde está? – Le pregunta el pelinegro

- Hola Endymión, Serena, debe estar en el departamento. – Abren la puerta y no ven a nadie, en eso se fijan en la nota que dejo la rubia al irse – Endy, Serena se fue con su tío, tal parece que hubo un problema familiar – el pelinegro de pronto sintió una angustia por su amada, en eso entra una llamada a su celular, al ver el identificador de llamadas se da cuenta que es Artemis.

- Dime, papá ¿Qué pasa?

– Endymión me habló Pericles, que Serena se encuentra con él y que la veremos el día de la boda, según él es para que la convenza de aceptarte, pues está muy enamorada de Diamante, pero lo que creo es que está asegurando su negocio

– Pienso lo mismo, pero me preocupa cómo vaya a tomar ella esta situación

– No te preocupes, estoy seguro que ella comprenderá cuando le cuentes la situación.

– Así lo espero. – Dando finalizada la llamada, se despide de las amigas de Serena y después trata de hablar a casa de Pericles, sin embargo, siempre le negaban a la rubia.

Conforme pasaban los días, la angustia de ambos chicos crecía, sin embargo la angustia de Serena era mayor, pues tenía miedo, mucho miedo de no saber con quién la iban a casar, el mismo miedo que sintió al saber muerto a Darién y le dijeron que tenía que casarse con Diamante. Por su parte Endymión quería hablar con la chica, explicarle las cosas, pero era imposible por lo que tenía que estar preparado para la reacción de la rubia, pues conociéndola sabía que se iba a enojar y mucho, sólo esperaba que lo escuchara para explicarle las cosas.

Por fin llegó el día de la boda, Pericles, aprovechando la boda, le pidió a los Shields que pagaran todo, por supuesto ellos aceptaron, pues no querían levantar sospechas, además tratándose de Serena, era capaz de dar toda su fortuna. Ese día desde temprano, llegaron los que iban arreglar la casa, los maquillistas llegaron un poco después, como al medio día, para arreglar a la rubia, ella se encontraba toda nerviosa, había bajado de peso por la preocupación, sin embargo seguía conservando su belleza a pesar de las ojeras que cubrían su bello rostro, mientras la estaban arreglando llega su tía y la ve muy triste.

- Pero chiquilla ¿Qué te pasa? Hoy es tu boda, deberías estar alegre. – le dice su tía, ella la apreciaba y aunque no le gustaba lo que hacía Pericles, su ambición era más fuerte y por eso aceptaba sin replicar lo que decía su esposo.

Chiquitita dime porque tu dolor hoy te encadena
que en tus ojos hay una sombra de gran pena
no quisiera verte así aunque quieras disimularlo
si es que tan triste estas para que quieres callarlo
chiquitita dímelo tú, en mi hombro aquí llorando
Cuenta conmigo ya para así seguir hablando
tan segura te conocí y Ahora tu ala quebrada
Déjamela llevar yo la quiero ver curada
chiquitita sabes muy bien
que las penas vienen y van y desaparecen
otra vez vas a bailar y serás feliz como flores que florecen
Chiquitita no hay que llorar las estrellas brillan por ti haya en lo alto
quiero verte sonreír para compartir tu alegría chiquitita
otra vez quiero compartir tu alegría chiquitita

Por fin llegó la tarde y con ella empezaron a llegar los invitados, por supuesto, Endymión y su familia llegaron a la casa de Pericles, y aunque el pelinegro quería ver a la novia, no lo dejaron pues según la tradición el novio no debe ver a la novia antes de la ceremonia, Serena estaba en su habitación, por supuesto, encerrada por su tío, él la iría a buscar, la rubia estaba nerviosa, y sobre todo muy triste, se paseaba de un lado para otro en su habitación, en ese momento se abre la puerta y aparece su tío.

Desde que llegaron a la casa de Pericles, los Shields saludaron a todos los invitados, por supuesto las amigas de Serena se sorprendieron al verlo y sobre todo saber que él era el nuevo novio de la rubia.

- ¿Cómo fue, Endymión? – preguntaron tanto Lita como Amy

- Le había prometido a Serena, que la ayudaría a que no se casara con Diamante, y le voy a cumplir, lo que no sé es como lo tomara ella, espero que no se enoje por cómo se dieron las cosas – decía preocupado Endymión, pues el si la conocía desde niña y sabia que tal vez se enojaría con él, pero no le importaba porque al final ella entendería.

Los que estaban furiosos eran Diamante y Beryl, sobre todo ella, pues siempre había pensado en quedarse con Endymión, era su gran deseo, su capricho, sobre todo porque él nunca le hizo caso y ella lo había tomado como un reto, debido a la gran fortuna que heredaría el chico, pero ahora la situación no le ayudaba, pues él al estar casado las cosas serían diferentes, por su parte Diamante sabía que en algún momento se desquitaría de que le hubieran arrebatado a Serena, y no porque la quisiera, sino porque su orgullo de macho había quedado por los suelos.

Pero volviendo con Serena, al ver entrar a su tío siente que sus esperanzas se van a pique, se iba a casar y no sabía con quien, su tío la agarra del brazo y la lleva casi a rastras hasta la escalera y antes de bajar le dice

- Muy bien Serena, espero que te comportes, pues si no lo haces tus amigas pagaran las consecuencias – decía amenazante, la chica estaba tan nerviosa y asustada que sólo asienta a decir si con la cabeza, y algunas lágrimas asoman por sus ojos

En la sala, Endymión estaba delante de la mesa donde se encontraba el juez, realmente estaba nervioso pues le preocupaba la reacción de la rubia, en eso empiezan a tocar la marcha nupcial y la ve que aparece, estaba tan linda, Serena venía con la mirada hacia abajo, no quería ver al hombre con el que se iba a casar, no sabe ni como llega hasta la mesa donde la estaba esperando su prometido y el juez, al llegar ahí su tío deposita su mano, en la mano del hombre que la compro y al levantar los ojos se asombra, ahí estaba Endymión, mil pensamientos pasaron por su mente, acaso era verdad lo que decía Diamante, que al él sólo le interesaba tenerla en su cama, ¿Por qué la había comprado? ¿Por qué? Se preguntaba la ceremonia termino, la chica no supo en qué momento dio el sí, sólo reaccionó al escuchar a toda la gente gritar – "beso, beso, beso" – el chico le agarra suavemente el rosto, dándole un suave beso, tan suave que sólo rozaron sus labios de pronto se escucha una melodía

Esta novia mía va ser mi tormento
de noche y de día, no sé lo que siento;
cara tan bonita, cara tan bonita
será mi tormento.
Novia mía, novia mía,
cascabel de plata y oro, tienes que ser mi mujer;
novia mía, novia mía
con tu cara de azucena mucho, mucho te voy a querer.
Por llevarte a los altares, cantare con alegría,
que sin ti no quiero a nadie,
novia mía, novia mía.

Todo el mundo se acerca a felicitar a la joven pareja, sin embargo en un momento la chica desaparece del lado de Endymión, él la busca con la mirada y la ve entrar en el estudio, poco después el se dirige hacia ahí, al entrar ve a la chica llorando

- Serena, ¿te encuentras bien? – pregunta preocupado, al verlo la chica le da una bofetada.

– ¿Por qué lo hiciste? ¿Cómo te atreviste a comprarme? Acaso todo fue una farsa, te odio, te odio Endymión.

Mientras Serena le decía esto, le golpeaba el pecho, aunque el pelinegro dejó que se desahogara pues sabía la angustia que ella pasó y cuando sus gritos se calmaron recién se atrevió a explicarle.

– Serena, se que debes estar pensando lo peor de mí, pero créeme que lo hice por ti, era la única manera de que no te casaras con Diamante, tal vez no era la adecuada, ni la mejor, y sobre no era la más honesta ni ética, pero era la que única que tenia al alcance, espero lo puedas comprender – después de esto salió dejando a la chica llorando. Pericles vio salir a Endymión del estudio muy serio y fue averiguar lo que pasaba, al entrar ve a la rubia llorando

– Serena, me puedes decir lo que pasó – dice el tío – acaso le reclamaste a tu marido, entiéndelo ahora eres de él.

- Por favor tío, déjame tranquila – dice la chica

- Escúchame muy bien jovencita, quiero que te comportes con el señor Shields, me escuchas, no quiero que él me pase algún reclamo de ti – mientras le dice esto, Pericles sujeta de los brazos a la rubia y la zarandea.

- Por favor, Señor Tsukino, quiero que deje de hacer eso con mi esposa– dice una voz desde la puerta, era Endymión que regresaba con una taza de té para calmar a Serena, se acerca a ellos – No quiero que esto se vuelva a repetir, me escuchó, recuerde que a partir de ahora ella es mi esposa y no voy a permitir que nadie la maltrate, ni siquiera usted , por muy tío que sea de ella – después de decir esas palabras, Endymión toma de la mano a Serena y se la lleva.

- Endymión ¿Por qué haces todo esto? – pregunta la chica con la voz quebrada

- Ya te lo dije Serena, te amo, no sabes lo que es para mí el amarte así.

Siempre serás la niña que me llena el alma
Como un mar inquieto, como un mar en calma
Siempre tan lejano como el horizonte
Gritando en el silencio tu nombre en mis labios
Sólo queda el eco de mi desengaño
Sigo aquí en mi sueño de seguirte amando
Será, será como tú quieras pero así será
Si aún tengo que esperarte siete vidas más
Me quedaré colgado de este sentimiento
Por amarte así
Es esa mi fortuna, es ese mi castigo
Será que tanto amor acaso está prohibido
Y sigo aquí muriendo por estar contigo
Por amarte así
A un paso de tu boca sin poder besarla
Tan cerca de tu piel y sin poder tocarla
Ardiendo de deseos con cada mirada
Por amarte así, por amarte
y así voy caminando en esta cuerda floja
Corrí tras de tu huella convertida en sombra
Piso en el amor que me negaste un día
Contando los segundos que pasan por verte
Haciéndote culpable de mi propia suerte
Soñando hasta despierto con hacerte mía
Por amarte así
Es esa mi fortuna, es ese mi castigo
Será que tanto amor acaso está prohibido
Y sigo aquí muriendo por estar contigo
Por amarte así
A un paso de tu boca sin poder besarla
Tan cerca de tu piel y sin poder tocarla
Ardiendo de deseos con cada mirada
Por amarte así, por amarte

La fiesta transcurre, pero ambos chicos están serios, por fin llega el momento en que ellos se tienen que retirar y ambos suben a la limusina la cual los lleva a la casa del chico, la cual quedaba a lado de la de Artemis y Luna, al llegar ambos bajan del carro y antes de entrar Endymión toma a Serena entre los brazos y entra con ella.

- Hay que seguir la tradición – le dice serio, la chica está asustada, no sabe qué puede pasar, pues el chico se dirige al segundo piso con ella entre los brazos, al llegar a la entrada de una habitación la baja y le dice – Esta es tu habitación Serena, la mía queda enfrente, buenas noches. – Se alejaba de ella cuando siente que la chica le toma del brazo.

– Endymión, gracias por todo, quiero pedirte disculpas, ahora comprendo que era la única manera de evitar que me casara con Diamante, pero… – dice la chica tímidamente

– Lo comprendo Serena, te juro que quise avisarte, pero cuando llegue al departamento ya te habías ido a casa de tu tío y traté de hablarte, pero no te pasaban ninguna llamada, te juro que trate de hablarte, de contarte todo. – Le Explicaba mirándola a los ojos.

– Lo sé Endymión ¿Me perdonas? – Serena le mira con ternura, a la vez que él le respondía con ese mismo sentimiento.

– No hay nada que perdonar Serena, lo que dijiste estoy seguro que no fue tu intención decirlo. Buenas noches – Endymión da un beso en la mejilla, pero antes de que se retirara, la chica le da un beso suave en los labios.

– Gracias Endymión, de verdad gracias. – Y entra en su habitación, muy rápido, pero el pelinegro estaba feliz, sabía que su princesa lo había perdonado por no decirle nada y sobre todo que ella era feliz por no tener que casarse con Diamante. Con una gran sonrisa en los labios se dirige a su habitación, para descansar al menos un rato, debido a que al día siguiente era cumpleaños de su amada.

Dando las tres de las madrugada, Endymión se levantó para dirigirse al estudio, al llegar le habla a Artemis para decirle que ya era lo hora y que podían empezar con los preparativos. Poco después llegan los mariachis, y las amigas de Serena, ya que Artemis se había encargado de avisarles de la fiesta a las 4.30 de la mañana y esperaron a que llegaran todas con sus respectivas parejas. Al llegar junto con Luna y Diana, terminaron los detalles de la fiesta. Afortunadamente todas llegaron juntas pues se habían quedado a dormir en el departamento de Lita y Amy, así que, cuando llegaron ya estaba todo listo para empezar con la serenata y después la fiesta de la mañana. Endymión quería celebrar con todo lujo el cumpleaños de su amada Serena Tsukino, pues desde que murieron los padres de ella, no le habían celebrado un cumpleaños y quería compensarlo.

Una vez todos listos empezaron con la primera canción, por supuesto Endymión canto con los mariachis.

Despierta Dulce amor de mi vida
Despierta si te encuentras dormida
Escucha mi voz vibrar bajo tu ventana
Que en esta canción te vengo a entregar el alma,
Perdona que interrumpa tu sueño, pero no pude más
Y esta noche te vine a decir te quiero, te quiero.

Serena entre sueños escucha la canción, y se despierta para saber de dónde viene, se levanta y va al balcón y ve a todas sus amigas, a Endymión, a la familia de él, entonces suena el teléfono, al contestar era Luna para informarle que en su closet, había una caja, que la abriera la rubia así lo hizo y vio un hermoso vestido de manta, se ajustaba a su cuerpo, pero tenía una falda amplia, el vestido perfecto para un desayuno especial. Mientras ella se arreglaba seguían las canciones al finalizar la Serena cantaron las tradicionales mañanitas.

Estas son las mañanitas
que cantaba el rey David
a las muchachas bonitas
se las cantamos aquí.
Si el sereno de la esquina
me quisiera hacer favor
de apagar su linternita
mientras que pasa mi amor.
Despierta mi bien despierta
mira que ya amaneció
ya los pajarillos cantan
la luna ya se metió.
Ahora sí señor sereno
le agradezco su favor
encienda su linternita
que ya ha pasado mi amor.
Amapolita dorada
de los llanos de Tepic
si no estás enamorada
enamórate de mí.
Despierta mi bien despierta
mira que ya amaneció
ya los pajarillos cantan
la luna ya se metió.

Serena salió al balcón, el cual tenía una escalera para bajar al jardín y mientras bajaba continuaron con las mañanitas Tapatía.

Qué linda está la mañana
En que vengo a saludarte
Venimos todos con gusto
Y placer a felicitarte
El día que tu naciste
Nacieron todas las flores
en la pila del bautismo
Cantaron los ruiseñores
Quisiera ser solecito
Para entrar por tu ventana
Y darte los buenos días
Acostadita en la cama
Quisiera ser un San Juan
Quisiera ser un San Pedro
y venirte a saludar
Con la música del cielo
Ya viene amaneciendo
Ya la luz del día nos dio
levántate amor mío v
Mira que ya amaneció

Al llegar donde estaban sus amigos, la rubia tenía lágrimas en los ojos, jamás esperaba empezar su cumpleaños de esa manera todos la felicitaron y al llegar el turno de Endymión ambos se abrazaron con mucho entusiasmo.

– Gracias Endymión. - La rubia solo pudo acertar decir esas palabras.

– Serena, no me des las gracias, te mereces lo mejor - Y le da un beso en la mejilla.

Luego de las canciones, pasaron al desayuno, había mucha algarabía, todos estaban felices, pues al fin había algo que celebrar sin sombras de tristezas, estuvieron todas los amigos de ellos, Al final, el desayuno se prolongó hasta al medio día, por supuesto que los invitados se despidieron, pues tenía que empezar a prepararse pues en la noche había cena, sí, un festejo por partida doble. Cuando se fueron todos, Endymión le dio su regalo a la rubia, un relicario donde estaban las fotos de Serena y sus padres, y quedaba un espacio vacío.

- Es para que pongas la foto de alguien especial – le dice el chico.

- Gracias Endymión. –Dice ella con delicadeza.

- Descansa Serena, pues en la noche vienen los chicos, en tu cuarto encontraras un vestido por si lo quieres usar hoy en la noche.

Ambos se fueron a sus habitaciones a descansar, y cuando llegó la hora de la cena la rubia se arregló, su vestido era de una tela suave de color azul con el cual resaltaban los ojos de la chica, era corte halter con el talle hasta las caderas, la falda eran de varias cintas anchas, hechas con la misma tela de colores que combinaban, las cintas se sobreponían una sobre la otra y al caminar, la falda se movía con un suave vaivén haciendo lucir a la chica. Endymión utilizó un traje claro que combinaba con el vestido de su amada, ambos bajaron juntos para recibir a sus invitados. Las chicas empezaron a cantar las tradicionales nochecitas.

Apaguen la luz porque van sin luz
estas nochecitas
en la oscuridad con seguridad
se oyen más bonitas.
Todos te cantamos te felicitamos en este tu día
te acompañaremos todita la noche viva la alegría.
Danos un abrazo feliz, danos un abrazo formal
que la noche sea para ti y para nosotros ideal.
Casi nadie quiere beber, casi nadie quiere tomar
saca las botellas a ver, que es lo que nos vas a invitar.
En el corazón y de corazón con los corazones
felicitación, felicitación, felicitaciones.
Que vivas rodeada de todos los tuyos
Muchos, muchos años
libre de las penas y de los dolores y los desengaños.
Danos un abrazo feliz, danos un abrazo formal
que la noche sea para ti y para nosotros ideal.
Casi nadie quiere beber, casi nadie quiere tomar
saca las botellas a ver, que es lo que nos vas a invitar.
Ya prendan la luz, ya prendan la luz ya queremos verte
mucho muy feliz, sigue tan feliz con tu buena suerte.
Hoy en la mañana te trajimos flores con las mañanitas
ahora vas a darnos algún agasajo con las nochecitas.

Al terminar la cena, cuando se fueron los invitados, Endymión, tal cual caballero, acompañó a Serena hasta la puerta de su habitación.

- Gracias Endymión, fue un cumpleaños maravilloso.

- Me alegro que la hayas pasado bien Serena, pues mi deseo y mi promesa es compensarte por todos estos años de sufrimiento que has tenido, quiero ver en tus ojos nuevamente la alegría – le dio un beso en la frente y otro más en las manos, la chica le ofreció una sonrisa de agradecimiento.

Ya estando en su habitación, Serena sentía una dicha cómo hacía mucho tiempo no lo estaba, pues desde que murió su amado Darién, nunca se había sentido tan feliz como hoy. Por su parte, Endymión estaba sintiendo lo mismo que ella, al fin empezaba a llevar a cabo su promesa de hacer feliz a su amada y lo estaba cumpliendo.

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Canciones en orden de Aparición. Chiquitita la canta Abba, Novia Mía cantada por los Panchos, Por amarte la canta Christian, Despierta, Las Mañanitas, Las Mañanitas Tapatías y Nochecitas Mexicanas las canta Pedro Infante

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24/ Feb/09

Queridas Amigas, este capitulo queria subirlo el fin de semana, pero por problemas tecnicos no se pudo, pero aprovecho ahora para subirlo

Susy gracias por tu apoyo

besos a todas


Gracias a por los reviews recibidos : anyreth, isabel, lerinne, liebende lesung, mairethchiba, patty ramirez de chiba, pichicoy, sailor lady, SAN, Sandy 31, Susy Granger, varonesa y yumi kamagatha

(les pido perdon si alguna se me olvidó o escribí mal su nombre)

Muchas Gracias y no se olviden de dejar sus review pues me animan a actualizar lo mas pronto posible (jiji)

besos

gracias a todas y gracias por sus felicitaciones

cherrie