Capitulo 9: Abriendo los ojos…

Creo que te has vuelto loco - dijo Hermione mirándolo con los ojos muy abiertos -

De eso nada. Sólo estoy intentando encontrar una salida adecuada para los dos... bueno, para los tres - corrigió -

Esa no es una salida - dijo meneando lentamente la cabeza - esa es la puerta de entrada a muchos problemas.

No, no lo creo - dijo Harry apresuradamente; se sentó en el borde de la cama y siguió mirándola a los ojos - Podría funcionar. Tú y yo nos llevamos bien y ya no somos unos niños. Además, tienes que reconocer que es mejor para el bebé que tenga a los dos padres.

Si no quieren estar juntos, no lo es - dijo Hermione -

Bien. Reconozco que nunca pensé en casarme - Hermione lo miró asombrada - Pero antes no tenía ninguna razón de peso para hacerlo.

Ahora tampoco la tienes - le dijo -

Está el bebé - respondió Harry -

Harry, estamos en siglo 21; hay un montón de soluciones a este problema aparte de la que acabas de sugerir.

Problema? - repitió - esto no es un problema Hermione; es un bebé... es mi bebé.

Ella lo miró durante largo rato, después se puso de pie - También es mi bebé Potter, y no vas a presionarme para que haga algo que no me parece lo correcto sólo porque tu quieres hacer el papel de héroe de novela.

Qué? - preguntó Harry mirándola como si estuviera loca -

No necesito que nadie me rescate Harry - dijo - Soy una mujer y soy capaz de cuidar de mí misma.

Se volvió rápidamente en dirección a la sala, pero Harry la alcanzó en dos zancadas. La agarró por el brazo e hizo que lo mirara de frente.

No vas a apartarme de esto Hermione - dijo - También es mi hijo y merezco decidir lo que le atañe.

No sabíamos nada de su existencia hace 15 minutos - respondió suavemente, pero con firmeza - creo que este bebé se merece al menos que sus padres piensen bien lo que van a hacer antes de tomar una decisión.

Ahora no es el momento de pensar, sino de sentir las cosas - dijo Harry - A veces es recomendable dejarse llevar por el corazón, no es bueno pensar tanto las cosas.

Los sentimientos son precisamente los que nos han conducido hasta donde estamos ahora Harry - dijo Hermione con voz apagada - Si hace dos semanas nos hubiéramos parado a pensar no estaríamos teniendo esta conversación en este momento.

Aunque no le hacia gracia, sabía que ella tenía razón. Ciertamente Hermione merecía un poco de tiempo para poder llegara a la conclusión de que aquella era la única solución posible. A lo mejor no le hubiera propuesto matrimonio de no haber existido un bebé, pero había un bebé y esa diminuta vida hacía que las reglas del juego cambiaran totalmente. Podía tomarse todo el tiempo que quisiera, pero Harry permanecería allí.

Muy bien - dijo, soltándola - Tómate tu tiempo, piensa y yo haré lo mismo.

De acuerdo.

Iré a tu casa esta noche y hablaremos de nuevo - dijo -

Hermione lo miró - Esta noche no. Necesito estar sola unos cuantos días. Te llamaré ¿de acuerdo?

No estarás pensando en hacer algo y contármelo después de hacerlo? - preguntó Harry entrecerrando los ojos -

No, no - respondió apresuradamente - Te prometo que no haré nada hasta que no te diga lo que he decidido.

Lo que has decidido? - repitió -

Es también hijo - dijo - pero soy yo quien lo llevo dentro. La decisión final será mía.

Cinco días después Hermione no había tomado una decisión. Fiel a su palabra, Harry se había mantenido alejado. Lo malo era que Hermione no sabía si no se acercaba a ella porque ella se lo había pedido o porque se había dado cuenta de que la propuesta de matrimonio era una equivocación. Su cabeza le decía que no estaba siendo justa.

Hermione - Richard Granger entró en el despacho de su hija con un montón de papeles en una mano -

Le dio la espalda a la vista de la ciudad para volverse hacia su padre - Que ocurre papá? - preguntó.

No ocurre nada, excepto que casi me da un ataque cardiaco hace un momento - dijo -

Hermione lo miró sin entender - ¿A que te refieres? -

A estos números Hermione - dijo haciendo un gesto con los papeles que tenía en la mano - Se trata de la cuenta Jonhson. Según tus cálculos ha perdido varios miles de euros en publicidad los últimos dos meses.

No entiendo.. - comenzó a decir -

Has transpuesto todas las cifras. Si no me hubiera dado cuenta del error sería a Jonhson al que le hubiera dado el ataque.

Lo siento - contestó y se recostó en la silla. Apoyó los codos sobre la mesa y la cabeza en las manos. Ya no siquiera podía contar con su trabajo, su habitual tabla de salvación - de verdad... lo siento mucho.

Llevas una semana diciendo lo mismo - dejó caer los papeles y apoyó las manos en la mesa - ¿donde tienes la cabeza niña?

Hermione lavantó la cara y lo miró fijamente - Ya no soy una niña, papá - dijo.

Pues te estas comportando como una - contestó enfadado - Cancelas citas, llegas tarde a la oficina, te marchas temprano. Si no fueras mi hija te habría echado hace tiempo.

Hermione se puso de pie inmediatamente, esperó un momento a que se le pasara el mareo y luego se enfrentó a padre con la misma mirada furibunda. Si se hubiera interesado más por el bienestar de su hija en vez de unas entupidas cuentas, sabría cual era el problema. Ella podría haber hablado con él y haberle pedido consejo, pero por el contrario, su relación era cada vez más distante, aunque él parecía no darse cuenta de ello y en ese momento se sentía demasiado cansada para aguantarlo o para preocuparse.

Muy bien... Despídeme - dijo. Él echó la cabeza hacia atrás muy asombrado -

Que quieres decir con eso de despedirte? - preguntó, pidiéndole una explicación - Qué es lo que te pasa?

Pensó en decírselo, pero consideró que sería mejor no hacerlo. En esos momentos no le hacía falta la opinión de su padre acerca de su inminente maternidad.

Me refiero, papá, a que si estás tan descontento con mi trabajo, puedes echarme como lo harías con cualquier otro de tus empleados - dijo tomando su bolso - Encontrar otro empleo no me será tan difícil. Cualquier agencia de la ciudad estaría contenta de poder contar conmigo.

Yo no he dicho...

Sí, lo has dicho ¿Y sabes qué? no me importa - al decir eso se dio cuenta de que era verdad y entonces su nerviosismo cedió un poco; se dirigió hacia la puerta, pasando por delante de él sin siquiera mirarlo, y al llegar a la puerta se volvió un momento - Lo más probable es que mañana llegue tarde también, hace días que no me he sentido bien - su padre abrió la boca para decir algo, pero ella no lo dejó - Si no quieres que siga trabajando aquí, díselo a mi secretaria. Recogeré mis cosas y me marcharé mañana por la tarde - Se dio la vuelta y pasó por delante de las secretarias de la sala contigua, que la miraban como si tuviera tres ojos.

Cuando llegó al grupo de ascensores al otro extremo del pasillo, Hermione continuaba furiosa. Presionó el botón mientras intentaba olvidar la sensación de angustia que tenía en el estomago. Finalmente oyó una campanilla y las puertas del ascensor se abrieron lentamente. Al meterse en él vio a su padre salir de su oficina.

Hermione! - la llamó. Pero las puertas se cerraron antes de verse obligada a oír nada más.

Es la publicista otra vez ¿no? – preguntó Ron al tiempo que Harry se acercaba a él con cara de pocos amigos. Los otros mecánicos que trabajaban en el taller se habían ido a comer temprano y la verdad es que Ron no podía culparlos. Durante las últimas dos semanas su agradable jefe se había convertido en una fiera.

Harry aminoró el paso y contempló a su amigo con una mirada terrible – Mantente al margen Ron – gruñó.

Me encantaría Potter – dijo el hombre al tiempo que apoyaba uno de sus brazos en la mesa de trabajo – Pero te traes este problema al trabajo todos los días. ¿sabías que tus mecánicos están dispuestos a dejar el empleo? - Harry apretó los dientes para no ponerse a gritar – Inclusó a Luna le están entrando ganas de arroyarte con una de las motos.

Harry sabía que había estado de un humor de perros con todos sus empleados, pero en esos momentos estaba tan irritado que no le importaba – Deja que se vayan – gritó – En cuanto a Luna… si ha podido soportante a ti durante tantos años, estoy seguro de que puede aguantarme a mi también.

Quizás – dijo Ron asintiendo – pero tu no eres tan guapo como yo.

Harry se echó a reír a pesar de estar de un humor de los mil demonios.

Qué está pasando Harry? – preguntó Ron acercándose a su amigo –

Esta ves si que lo he fastidiado todo – respondió moviendo la cabeza apesadumbrado –

Es la chica verdad? – preguntó Ron, Harry asintió - ¿Qué le pasa?

Está embarazada – contestó Harry –

Ron tardó unos segundos en reaccionar – Es estupendo amigo – Harry frunció el ceño - ¿No estas de acuerdo?

No lo sé – reconoció, disgustado consigo mismo, con Hermione y con la situación en general –

Había hecho lo que ella le había pedido, pero ya habían pasado 5 días y aún no lo había llamado. ¿Es que tendría que mantenerse al margen durante Dios sabe cuanto tiempo hasta que ella decidiera que quería hacer con su hijo?. Ya ni siquiera era capaz de dormir. Cada noche acababa tumbado en la cama, intentando sentir su presencia, mirando al teléfono mudo. Así no se podía arreglar nada. ¿Es que ella no se daba cuenta?.

No quiere hablar conmigo Ron – dijo – dice que necesita tiempo para pensar, maldita sea ¿pero cuanto tiempo?

Has pensado por tu parte lo que vas a hacer? – preguntó Ron –

Resultaba duro pensar cuando a penas podía mantener los ojos abiertos – Lo estoy intentando –

Y has tomado alguna decisión? – volvió a preguntar su amigo –

Le pedí que se casara conmigo – Ron respondió con un silbido lento y prolongado – Me respondió que no – añadió Harry, sorprendido de que pudiera reconocer aquello tan humillante incluso delante de su mejor amigo.

Ron inclinó la cabeza ligeramente para esconder una sonrisa, pero Harry lo vio igualmente.

No le veo la gracia a todo esto – dijo con el ceño fruncido –

Supongo que no – concedió Ron – pero no sé por qué se me viene a la mente un adolescente en el patio de mi casa, jurándole al viento y a todo aquel que quisiera oírlo que él no se iba a casar jamás.

Harry sonrió brevemente y meneó la cabeza.

Entonces… ¿le has dicho que la quieres? – preguntó Ron –

Harry lo miró… ¿amor? ¿Quién había dicho algo sobre el amor? El amor no tenía porque entrar en todo eso. No había sido el amor lo que había engendrado a ese bebé, sino más bien una necesidad básica.

Nunca he dicho que la ame – respondió –

¿Entonces no la amas? – preguntó Ron arqueando una ceja –

Inmediatamente su mente se llenó de imágenes de Hermione, tan claras que casi podía sentirla. La recordó sentada en la moto, detrás de él y la sensación de sus muslos pegados a su cuerpo. La vio de nuevo aquella noche en la cocina de su casa, antes de salir al jardín, y le dio la sensación de que era todo tan natural, tan perfecto. También rememoró sus gemidos, el sabor de sus labios y aroma de su cabello. La respiración se le volvió dificultosa y de pronto notó que tenía la garganta seca. ¿Sería todo aquello amor?

Tampoco he dicho que no la ame – dijo mirando hacia cualquier lado menos a su amigo –

Diablos Harry – dijo Ron - ¿Qué estas diciendo entonces?

Estoy diciendo que... - Harry hizo una pausa, buscando las palabras adecuadas; palabras que describían la única realidad cierta en ese momento - Lo que digo es que la deseo, y que deseo a ese bebé... ¿no basta con eso?

Ron se pasó la mano por su rojo cabello y lo miró de reojo - Yo no soy a quien debes preguntar -

Harry dio una patada a una torre de ruedas y estas se tambalearon ligeramente - ¿Es que no me escuchaste? No puedo preguntarle nada, no quiere hablar conmigo.

Como de costumbre, Ron hizo caso omiso del mal humor de su amigo - ¿Desde cuando aceptas un "no" por respuesta? -

Pues supongo que últimamente es así - respondió Harry -

Todo aquello de ser justo y delicado era cosa de chicas. Tendría que haberse presentado en su casa y haberle exigido que lo escuchara. Se tomó la cabeza con las manos y se despeinó aún más el cabello con la esperanza de que se le quitará en dolor de cabeza.

Harry - dijo Ron en tono suave - nunca pensé que fueras un estúpido hasta este momento.

Déjame en paz - le gritó Harry -

Esta vez no - dijo su amigo - ya sé que hace unos años tomaste la decisión de que no ibas a enamorarte de nadie.

Maldita sea, Ron...

No se puede uno imponer ese tipo de normas porque no funcionan. Las cosas ocurren, Harry - Ron lo miró con dureza durante un buen rato - De alguna manera esta mujer ha logrado traspasar la pared que levantaste a tu alrededor y ahora ya no puedes sacarla de allí.

Podría discutir con él, pero no tendría sentido. Al fin y al cabo Ron tenía razón, por mucho que se negara a reconocerlo. Hermione había entrado en su vida sigilosamente, sin que él se diera cuenta, y había llegado hasta su corazón.

¿Cómo puedo hacérselo ver? - dijo mirando distraídamente hacia el ventanal del taller -

¿Cómo? - saltó Ron - hombre... eres un Potter, ve y encara las cosas de frente!

Harry asintió, ya había esperando demasiado. Hermione se había salido con la suya durante 5 días, pero iban a empezar a jugar según sus reglas. Maldita sea, no pensaba ni por un momento perder esa guerra, sobre todo cuando el hecho de ganarla residía la diferencia entre pasar una vida entera junto a Hermione o pasar una vida entera de soledad.

Aquella batalla estaba a punto de empezar.

Continuará...

Bien, otro capitulo... digamos que este es una compensación por hacerlos esperar tanto de las actualizaciones.

Espero que les haya gustado! A mi me gustó escribirlo :p

Nos veremos pronto... lo prometo...