Gracias por los reviews! Helena, Melissa Swan, Esme, Paola, Vesi, Fanficreader Shipper, RegiEri, Cristine y Nadia! ^^ PERDÓN POR LA TARDANZA! :( Ando súper liada y hasta el 16 debería solo estudiar, peeeero como ya vuelvo a tener internet 24h y ando aislada del mundo jaja seguro escriba a menudo, osea a mi ritmo jajaja :) espero que sigais leyendome, pese a la espera 3


CAPÍTULO 9

-¿QUÉ COJONES HA SIDO ESO? - acercándose a trompicones a Regina y al hombre ya muerto sobre el asfalto.

-Una llave de yudo - evadiendo la pregunta - vamos, en unos minutos despertará - sacudiéndose las manos con suma elegancia y dando unos pasos hacia la entrada.

-¿Una llave de qué? - poniéndose de rodillas ante el cadáver para tomarle el pulso . ¡Este tio está fiambre joder! ¿Qué coño...?

-Te lo advierto niñata - cogiéndola por el cuello de la camisa sin darle tiempo a reaccionar - Tú no has visto nada, porque NO - recalcando el "no" - ha pasado nada, ¿vale? - soltando a Emma al ver que estaba haciéndole daño.

-¡Estás como una puta cabra! - cogiendo aire a bocanadas - ¿Se te han cruzado los cables o qué? ¡Lo has matado!

-Shhh - levantando del suelo a Emma y tirando de ella - vámonos antes de que venga alguien y nos relacionen con ésto.

-¡No quiero ir con una psicópata a ningún jodido sitio! ¡AUXILIO! - empezando a patalear, mientras Regina con toda su fuerza, arrastraba a Emma, intentaba callarla sin éxito.

-¡Cállate! Nos vas a buscar un lío. Quieres explicaciones, muy bien, pero calla ya.

-¿Vas a matarme? - mirando a Regina entre lágrimas sin esperar respuesta, no sabía porque pero la sabía.

-No - sonando contundente y sin dar más explicaciones, mientras cogía la mano a Emma para arrastrar de ella sin sospechas hasta el interior de la discoteca de mala muerte a donde habían acabado - Y ahora, ¿dónde podemos hablar tranquilamente?

-En cualquier lado, esto está lleno de borrachos - mirando a su alrededor y viendo que efectivamente así era.

-Bueno - apoyando a Emma contra la pared - escúchame bien repelente, lo que has visto antes... - sin saber que o como contárselo.

-¿Si Regina? - prestando atención, tenía cierta curiosidad en saber que cojones había pasado allí fuera, para saber si salir corriendo era su mejor opción o no.

-No se... no se... no se como ha ocurrido - intentando sonar convincente, lo cuál provocó la risa de Emma.

-¿Me tomas por estúpida? Supuestamente era una "llave de yudo" - poniendo en evidencia a Regina.

-Es que... digamos que no hay explicación lógica para lo que viste y punto, no preguntes, estás mejor sin saber nada.

-¿O si no qué? - encarándose a Regina y poniéndose a escasos centímetros de ella.

-¿De verdad no te da miedo que te ocurra a ti lo mismo? - sin entender como la estúpida niña era capaz de seguir ahí, parada, sin miedo... obvio Regina no tenía intención de hacerle nada, no iba arrancando corazones sin ton ni son, sabía que toda magia tenía un precio y eso que ella hacía... ese don, bueno, más bien maldición, en un futuro la saldría caro.

-¿Miedo? ¿De qué? Regina en un día has hecho más por mi que cualquier otro adulto en su miserable vida. No me has dejado tirada, me has dado de comer, me has aguantado que ya es decir... no se, lo veo en tus ojos, no serías capaz de hacerme nada - dejando atónica a Regina.

-Vaya... no se que decir. No tenía intención de hacerte nada, pero si se presentase la ocasión... y oye, ¿por qué dices eso? Tus padres te quieren, aunque no lo demuestren, y luego tu tío...el tal...¡Neal! se preocupa por ti seguro - intentando ser simpática.

-Mis padres... no tienes ni puta idea, y, si, bueno Neal... me quiere, pero no se, ambos somos iguales en parte, entonces... pero tú, tienes pasta, y... - sonando algo melancólica - yo se que me estás utilizando, pero aun así... pues eso, que gracias, gracias por todo.

-No tienes que agradecerme nada, no estoy utilizando, es un trato, tú me ayudas a encontrar a esa tal Emma Swan, y yo bueno.. no me cuesta nada darte de comer, ayudarte a recuperar tu coche... en fin.

-Ya, supongo que es un trato justo - riéndose.

-¿Por qué te ríes ahora? - sin entender nada.

-Por nada, nada - pensando en que, si Regina supiese que ella es a quien buscaba... de trato justo no era nada, pero no podía ni quería revelar su identidad - Bueno, ¿qué hay de esas birras?

-¿Otra vez? No pienso dejar que...

-Me da igual - escabulléndose de Regina - estamos dentro, supuestamente tengo veintiuno, y cualquier tío querrá invitarme a una copa, ala, adiós guapa - saliendo en dirección a la barra. No había dicho ninguna mentira, más de una vez había conseguido copas gratis con una de sus falsas sonrisas de niña buena.

-¡Espérate! - siguiendo a Emma hasta la barra - a saber a que mamarracho se lo pides, ¿y si te echa algo en la vida? o es más ¿intenta propasarse contigo?

-Bueno... siempre será mejor eso a que me maten con una "llave de yudo" - acercándose a un tipo que tendría unos cuarenta años y seguro invitaría a Emma a una cerveza por nada.

-¡Idiota! creí que eras lo suficientemente lista para saber que no fue una "llave de yudo", y... y ya te he dicho que no te pienso hacer nada - indignándose - a sí que vuelve aquí y... - viendo como se había quedado hablando sola, en medio de la pista de baile, a gritos. Mientras Emma a unos dos metros, estaba lo que podría denominarse tonteando con un señor que podría ser su padre, y la camarera traía dos cervezas. Desde luego la niña no perdía el tiempo. Regina echaba humo por las orejas, espero un par de minutos a ver como se desenvolvía la cría con un viejo verde pero no pudo aguantar más. El tipo empezó a tocar el muslo de la repelente de la niñata, y para colmo de Regina, la muy fresca ni se inmutó y solo se rió y siguió la farsa. Regina apretó el puño y se acercó - Disculpe - dando un empujón al tipo, apartándole, y poniendose frente a frente con Emma - ¿Se puede saber que coño...?

-¡Eh! Estaba pasándomelo de puta madre - dando un sorbo a la cerveza y terminándosela - ¡Camarera, tráeme otra! ¿Tú quieres Regi?

-¡No! y tú tampoco - agarrándole de la muñeca y tirándole hacía fuera.

-¡Oye! Estaba pasándomelo bien, ¡eres una aguafiestas! - gritando a Regina, cuando justo se acercó el tipo de antes.

-Perdona rubia, ¿está esta vieja molestándote? - provocando la risa de Emma y la cara llena de furia de Regina.

-¿Cómo me ha llamado grosero? - encarándose con él.

-Dije que si está usted molestando a la rubia, ya puede largarse, ¡señora! deje a su hija pasárselo bien - estallándose Emma de la risa mientras Regina cogía al hombre por el cuello de la camisa.

-¡Yo no soy la madre de está estúpida, eso lo primero! Y lo segundo... no sabes con quien estás hablando - encendiéndosele los ojos de la ira, asustando al señor, haciendo que Emma se percatase de la situación y dejase de reírse de golpe.

¡REGINA, NO! - sonando rotunda, y seria. Regina que ya tenía su mano a escasos centímetros de el pecho del tipo, al escuchar esas palabras, se contuvo y tan solo dio un golpe a la barra, resonando casi por encima de la alta música, haciendo que se acercase la camarera a invitarles a irse.

-Por esta vez te libras... pero te lo advierto vejestorio, ni se te ocurra acercarte nunca jamás a menores que encima podrían ser tus hijas, ¡puto enfermo!

-Tranquilícese señora - temblando, y acto seguido de que Regina le soltase, escabulléndose sin decir adiós, definitivamente Regina era intimidante.

-¡Vamos! Gracias a tu numerito nos han echado - arrastrando esta vez Emma a Regina.

Ya en la puerta del local... la calle estaba cortada, la ambulancia acababa de llegar e intentaba reanimar al susodicho de antes, detrás del cordón policial, la gente se amotinaba, y la policía justo entraba a la discoteca para desalojarla, en el justo momento en que Emma y Regina salían

-Disimula, sigue para adelante, hay que llegar al coche ¡ya! - sin evitar mirar atrás hacia el cuerpo inerte del portero de la discoteca, no sabía porque, pero en vez de confesar a la policía que la asesina se encontraba a su lado, cubrió a Regina y salieron de aquel lugar. Se fiaba de ella, la había defendido del señor de la discoteca, que obvio sólo quería aprovecharse de ella... Regina sería lo que sería pero con ella, con ella Emma se sentía segura por primera vez en su corta vida.