Primero que nada, mi eterno agradecimiento a: Natsuxlucyxgray, Maribalza, niixuiix, Guest, yoruu, AkinaDragneel, Rose-Pumoal, Fullbuster Elie Dragneel, NaLu y SasuSaku, Luna2305, Izuma G, Kari McCartney, AgathaxB, MerryHannonNyan, bella-niuxD, orange-star-destiny, .lovenalu, akari hiroyuki, Paz16, Alice194, LacieHearts, edward121, Ed-Chan 121, holiwis-piwis, , Kari Hyuga, PatashifyDragneel, milloneko, lucyheartfilia22, inazumadraco, FairyDigi93, Heero Root, Jazz2495, .14, Rokudosatoshi, rha179, getyourCRAYON, Kikio Fullbuster, Moonblue-painpast, rohor, , TheHinata, hanna0305, .5667, Tsukiyomi Hikari, Thanksfortheadventurenowgohaveanewone.
¡Perdónenme sí me faltó alguien! Pero sepan que ¡los amo! Hacen de mi existencia muy feliz, ¡los adoro! ¡Muchísimas gracias! ¡Muchas, muchas gracias!
Disclaimer: Ni Fairy Tail, ni sus personajes me pertenecen, sólo los utilizo con el fin de llevar acabo mi sueño reprimido de escritora(?) xD ok no. Y tampoco los uso con fines lucrativos.
Capítulo 8
El sonido aturdidor de la alarma lo despertó un tanto de malas debido a la insistencia del ruido.
Gruñó por lo bajo mientras extendía su fuerte brazo y soltarle un gran golpe que a cualquiera le hubiese dolido. Se incorporó lentamente, se talló el ojo derecho, soltó un gran bostezo y tentó a ciegas el otro lado de la cama en busca de la rubia, rubia que no estaba.
Miró a su alrededor pensando que ésta se había ido sin despertarle, eso lo exaltó y lo hizo dar un brinco de la cama para comenzar a buscar con que vestirse. Ya estaba acabando de abrochar sus pantalones cuando visualizó la ropa de la joven doblada sobre una esquina de su escritorio.
Suspiró aliviado.
Bajó a la cocina a medio vestir, sólo con pantalones, después de interceptar un delicioso aroma que interpretó como desayuno. Y descubrió una escena que no le molestaría para nada apreciar todos los días.
Lucy llevaba un delantal amarillo y cocinaba con calma perdida en sus pensamientos. Su cabello estaba recogido por una pinza, dejando al descubierto su blanquecino cuello, que a su vez, era tapado por unos pequeños mechones que caían del peinado.
Sin querer ni pensarlo, Natsu se proyectó a sí mismo y a Lucy en un futuro como esposos y ya podía imaginarse la escena típica siguiente; llegar, darle un abrazo y besarle aquel apetecible cuello.
—Tus padres salieron —le interrumpió la joven sin quiera voltear a verlo.
—¿Cómo sabes? ¿Te los encontraste? —aquel hilo de pensamientos se esfumó ante la pequeña posibilidad de que sus padres los hayan descubierto.
Lucy negó con la cabeza. —Dejaron una nota —dejó lo que cocinaba, se limpió las manos en el delantal que portaba y de una bolsa de éste sacó el pequeño post-it color azul y se lo extendió al oji-jade —, estaba pegado en el refrigerador.
Dragneel leyó el corto texto con cuidado, apreciando que la mayoría estaba escrita con una caligrafía mediana y redonda, sin duda era la letra de su madre.
Querido Natsu,
Saldremos de viaje unas semanas, ya sabes, queremos tiempo para nosotros. Confiamos en tus cuidados para así mantener la casa intacta.
Con amor,
Mamá
Pero ahí no concluía la nota, unos renglones más abajo, había escrito un par de cosas más, sin embargo, esta letra era pequeña y picuda.
P.D. Procuren no quemar la cocina, y ya te caché pillo, cuida de la muchacha. Atte: Igneel.
La cara de Natsu no podía ser fácilmente descrita; tenía un tic nervioso en su ojo, su mirada seguía posada en el papelito azul. Estaba pálido, tirándole a blanco, de cierta forma le daba vergüenza que Lucy hubiese leído aquello escrito por su padre, conociéndola, eso debió hacerla enfurecer.
—Un pillo, ¿Eh? —resopló la Heartfilia por lo bajo, sirviendo las raciones de comida en dos platos —¿Crees que tu madre lo sepa?
—No lo creo, hubiese cancelado todo para sermonearnos —recibió el plato con comida aún nervioso, esperando que la rubia no perdiera la actitud tan calmada que había tomado.
Los dos tomaron asiento en la pequeña mesa del comedor y comenzaron a comer sin prisa y en silencio.
—Hoy no iré a la escuela —dejó salir la rubia —, debo arreglar algunos asuntos.
Natsu la miró por unos instantes, buscando aquellos ilegibles orbes café, pero estos nunca se posaron sobre otra cosa que no fuera la comida.
—Entonces yo tampoco iré —sentenció el joven, recibiendo una mira de sorpresa que a su vez mostraba desaprobación.
—No, tú sí vas. No seas flojo —le señaló acusadoramente con el tenedor.
—No soy flojo —corrigió Dragneel —, ayer dije que estaría contigo para lo que fuera, ¿No es así? —le dio una sonrisa torcida de victoria.
—Sólo me usas como excusa —bufó Lucy volviendo a concentrarse en comer.
—Por supuesto que no —le dijo serio el pelirrosa, eso hizo que la rubia lo mirara agradecida, mas no dijo nada.
—Si ese es el caso —retomó Heartfilia —, quiero pedirte un favor, bueno, en realidad son varios —su semblante se volvió serio.
—Lo que sea —respondió el joven mostrando la misma seriedad que ella y así inspirándole confianza.
—Primero; ¿Puedo quedarme aquí por un tiempo? —le miró decidida mientras que su interior rogaba porque Natsu le dijera que sí.
—Por supuesto que sí —le contestó casi inmediatamente esbozando una de sus típicas sonrisas.
—Gracias —susurró. Suspiró aliviada y en su rostro se dibujaba una pequeña sonrisa —, segundo; ¿Podrías ir a mi casa? Necesito qué me hagas una maleta con la mayor cantidad de ropa posible. No regresaré ahí. Al menos no por el momento, y necesito mis cosas —Natsu asintió en silencio y esperó a que la rubia continuara —. Y tercero; si alguien llega a preguntarte por mí, ¡Niégalo todo! No me conoces y esa casa es tuya y siempre ha sido así, ¿Comprendes? —mientras terminaba la frase, le tendía las llaves de su casa.
—Por supuesto —contestó Natsu al instante —, ¿Algún día me dirás qué pasa? —la cara de Lucy hizo un gesto de claro desagrado y un poco de sorpresa mientras desviaba la mirada. Natsu comprendió que quizá se había apresurado —, no te preocupes, perdóname.
Lucy negó con la cabeza un par de veces —, te lo contaré, pero no ahora — afirmó con la mirada en su plato mientras jugaba con su tenedor nerviosa. Un silencio incómodo se formó entre los dos —. Si el asunto se vuelve peligroso, deja todo y regresa, ¿de acuerdo?
El Dragneel asintió, se levantó, dejó su plato en el fregadero, subió a su recámara para ponerse una playera, tomó sus llaves, bajó y con un "regreso en seguida" salió de la casa. Lucy suspiró y se puso a lavar los trastes usados.
(=゚ω゚)ノ
No estaba enojado, bueno, no tanto, más que nada, se sentía un poco traicionado, ¿por qué? Porque al parecer Lucy aún no le tenía la suficiente confianza para contarle todo lo que realmente estaba pasando, ¿tan malo era? ¿Por qué se lo ocultaba? O quizá la joven aún no estaba dispuesta ni lista para hablar de ello, sí, eso debía ser, puesto que en lugar de gritarle que no era asunto suyo, la rubia le aseguró que se lo diría. Por lo que por el momento, confiaría en su palabra.
Alzó la mirada del pavimento y visualizó el mismo auto que ayer estacionado enfrente de la casa de Lucy, exactamente igual, como si hubiesen pasado la noche entera ahí. Sin duda, eran ellos los que aterraban a Lucy, o al menos los que hacían que no se acercara ni en pintura a su casa. A medida que se acercaba, notó a un señor vestido completamente de negro con gafas del mismo color recargado en el auto mirando fijamente la casa, esperando cualquier clase de movimiento. Natsu lo ignoró, siguiendose de largo hasta la puerta y a penas metió la llave a la cerradura cuando sintió una dura mano posarse en su hombro y aplicar un poco de fuerza presionando su hombro contra sus dedos.
—Disculpe, ¿es ésta la casa de Lucy Heartfilia? —la voz grave del señor parecía más amenaza que una simple pregunta. Un escalofrío recorrió la espalda del pelirrosado, sus manos y piernas temblaron levemente, mas no se dejó intimidar.
Quitándose tranquilamente la mano de su hombro, giró completamente para encarar al señor que al estar más cerca la diferencia de estaturas era más que obvia. Levantó su mirada con la mayor dureza posible y ésta chocó con la mica oscura de los lentes que portaba el mayor.
—No, ésta es mi casa —aseguró sin titubear —, no sé de quien me está hablando —agregó aún con la mirada fija en los apenas visibles ojos del contrario.
—¿Está seguro? —inquirió el señor con un tono que delataba más que una sospecha.
—Muy seguro —afirmó el menor —, ahora si no quiere que llame a la policía, le recomendaría que se fuese yendo —advirtió por último Natsu, abriendo, entrando y cerrando la puerta con increíble agilidad que el mayor apenas logro captar la escena.
Su corazón latía a mil por minuto, quizá el señor no tenía una apariencia aterradora, pero el nunca ha sido bueno para mentir, pues si algo lo caracterizaba era su cinismo ante todos y cualquier situación.
Con prisa, como si alguien le contara el tiempo con reloj en mano, el joven se apresuró a guardar las cosas que la rubia le había encargado. Buscó entre los cajones una maleta amplia, encontró una rosa, típico. Y sin remordimiento alguno, comenzó a buscar en toda la recámara cosas que le pudiesen hacer falta a la rubia, aunque no sabía a ciencia cierta si lo que estaba haciendo era correcto o no, pues no era una chica y nunca en su vida había llegado a comprender una, ni siquiera intentarlo, pero por Lucy, nunca era tarde para intentarlo.
La pobre maleta iba tan llena de ropa que no podía cargar de las asas, así que se la llevó como pudo. Se asomó por una de las ventanas que daban a la calle y vio que el señor seguía ahí, por lo que prefirió cerrar la casa con llave desde adentro y salir por la ventana de la parte trasera, metiéndose en el patio del vecino y comenzó a correr fuera de ahí.
ε=ε=ε=ε=ε=ε=┌(; ̄◇ ̄)┘
Escuchó la puerta abrirse u se sobresaltó un poco pensando que podría ser Wendy o Gajeel, inclusive los padres de Natsu que hubiesen decidido cancelar todo y regresar. Se escondió pacientemente detrás del sillón de la sala.
—¿Qué haces ahí? —escuchó de la nada detrás de ella. Lucy levantó la mirada encontrándose con aquella rubí que parecía dura por fuera, pero en el fondo gritaba por comprensión.
Lucy suspiró, menos mal, era él.
—Me… quedaré aquí por unos días —bajó la cabeza una vez más, lo más probable es que no le gustara la situación, lo más probable es que la corriese sin siquiera darle tiempo de explicarse, la rubia no dejaba de imaginarse cosas así.
Escuchó el sonido del peso cayendo sobre lo acojinado del sofá y sintió como el sofá se hacía más pesado a sus espaldas.
—¿No irán a la escuela? —preguntó el pelinegro encendiendo el televisor y buscando algún canal de su interés.
—Insistí en que Natsu fuera, pero no quiso —la ojicafé abrazó sus piernas intentando sacar ese sentimiento de depresión que por alguna razón invadía su ser en ese momento.
—¿Qué es lo que ocultas? —preguntó el mayor, haciendo que a la rubia le recorriese un escalofrío por toda la espalda —, espero no metas a Natsu en algo grave. Él es muy idiota, ya deberías saberlo —hizo una leve pausa esperando algún comentario por parte de la fémina, comentario que no hizo —, él hará cualquier cosa por ti, desgraciadamente.
Lucy, quien había estado escuchando atentamente las palabras de Gajeel, se sintió peor de lo que ya se sentía antes. Y las lágrimas comenzaron a caer desesperadamente por sus achocolatados ojos.
—Lo sé —dijo en un apenas audible hilo de voz —, no lo quiero involucrar —su voz se quebró —, no los quiero involucrar, pero tampoco quiero que me separen de él —el llanto se intensificó, impidiendo que la rubia siguiera hablando.
El moreno suspiró, pasó una mano por el respaldo del sillón, bajándola hasta la cabeza de la rubia, acariciando lenta y confortantemente los rubios cabellos de la fémina.
—¿Tampoco iras a la escuela? —le preguntó secándose las últimas lágrimas que brotaban de sus ojos. La mano del mayor detuvo su acto comprensivo y regresó la mano al mando de la televisión —, ¿problemas? —inquirió la Heartfilia.
Escuchó cómo el moreno chasqueaba la lengua —, sí —y el silencio se hizo en la habitación. Ninguno de los dos quiso indagar más en los asuntos del otro, estaba más que claro que ambos estaban pasando por una situación similar, pero con distintas causas.
El sonido de la puerta abriéndose otra vez sobresaltó a los jóvenes quienes se asomaron curiosos al escuchar tanto jadeo del que interrumpía su depresiva paz.
—Ya —su mano deteniendo con dificultad la maleta rosa —… llegué —su pecho subía y bajaba desesperadamente en busca de oxígeno y su hombro se recargaba en la pared de al lado.
La rubia corrió hacia él, tomando la maleta entre sus manos y bajándola con cuidado, para luego atenderlo a él.
—¿Qué pasó? ¿Te lastimaron? ¿Quién fue? —la rubia comenzó a soltar preguntas desesperadas en un intento por saber si Natsu estaba lastimado o algo por el estilo. El moreno negó una y otra vez, no entendiendo realmente el noventa y cinco por ciento de las preguntas.
—¿Descubriste que eres gay? —Lucy y Natsu miraron a la vez al moreno quien les devolvió la mirada con fingida inocencia —, ¿qué? —alzó los hombros y rodó los ojos —, adolescentes —murmuró antes de subir las escaleras hacia su recámara.
La Heartfilia y el Dragneel se miraron confusos y decidieron dejar pasar lo sucedido.
—No me pasó nada, sólo corro demasiado, es todo —afirmó Natsu una vez que hubo recuperado el aliento. Lucy suspiró aliviada, abrió la boca para decir algo pero el celular de Natsu la calló. El moreno miró a la rubia esperando a que dijera lo que quería decir, pero ella negó con la cabeza.
—Contesta —susurró. Natsu asintió, sacó el aparato de la bolsa de su pantalón y contestó.
—¿Diga? ¿Mira? —Lucy observó detenidamente la cara del Dragneel viendo como pasaba de un gesto sereno a uno más serio —, ¿fiesta? ¿Dónde? ¿Para qué? —parecía no estar de acuerdo y Lucy lo podía notar de inmediato —, no creo poder ir —esta vez el moreno dirigió la mirada a la rubia y alejó el celular de su cara —, ¿quieres ir a una fiesta? Es en casa de Mira, esta tarde, todos irán y ella quiere que vayamos también —susurró intentando que la persona del otro lado no escuchase.
—No tengo inconveniente, Natsu, si quieres ir no te detengas por mí. Iré a donde quieras ir —le sonrió la rubia brindándole la confianza que éste buscaba.
—Bien —acercó la bocina nuevamente a su rostro —, iremos, pero no esperes que nos quedemos mucho tiempo.
El resto de la conversación no fue tan importante ni duró tanto, el moreno se limitó a contestar que él no se sentía bien y la rubia se había quedado a hacerle compañía cuando le preguntaron el por qué de su falta a la escuela. Natsu notó que Mira hablaba de forma más animada de lo normal y de cierta forma, eso no le agradaba en lo más absoluto. Colgó. Suspiró.
—Vamos de compras — pidió el moreno aunque eso parecía más una afirmación —, no tengo nada que vestir.
Lucy asintió, su estado de ánimo estaba tan bajo que ni su gesto gélido podía mantener. Abrió la maleta en el suelo buscando en sí interior algo que pudiese usar para la ocasión, encontrando un par de juegos que la convencían lo suficiente. Natsu había traído buenas cosas.
Salieron en dirección del centro comercial, buscaron en diferentes tiendas y caminaron mucho, al menos más de lo que estaban acostumbrados, así que se sentaron en una de las bancas cafés al centro de la plaza donde estaba al aire libre y disfrutaron del helado que Natsu había comprado poco antes.
—¿Cuál es el motivo de la fiesta? —preguntó la rubia acomodando la bolsa de compras sobre sus piernas, pues Natsu insistió en comprarle un par de cosas.
— No sé —probó de sí helado una vez más —, Mira no me quiso decir —sus ojos se entrecerraron levemente.
—No quieres ir, ¿cierto? — la rubia lo miró a los ojos esperando una respuesta honesta y sincera. El moreno suspiró, no podía contra eso.
—No, no quiero ir —confesó el moreno mientras recargaba su espalda en el respaldo de la banca en forma de resignación —, pero quiero que socialices un poco más, ¿sabes? —la miró de reojo.
—No debes de hacer tanto por mí, si no socializo es ya muy mi culpa, no debes de sentir la necesidad de arreglarlo —el silencio se hizo mientras los dos comían su helado pacíficamente, el día se les había ido en todo y en nada y ahora observaban el como el sol comenzaba a descender.
—Debemos apresurarnos, o llegaremos tarde —el moreno se levantó tomando las bolsas que contenían todo lo habían comprado hacia poco y esperó a que la rubia hiciera lo mismo. Cuando lo hizo, pasaron por una última tienda, donde Natsu compraría lo último que buscaba para luego regresar a casa.
Increíblemente, Natsu tardó más en salir esta vez, Lucy acabó realmente rápido a comparación de otras veces, pero Natsu, tardó más de lo normal.
—Natsu, no tenemos que ir sí no quieres —le decía la rubia desde el otro lado de la puerta. Ella se arregló en la recámara de Wendy, quien al parecer aún no llegaba, mientras Natsu en la suya.
—No, ya voy —contestó en forma de puchero y con desgane, abrió la puerta y Lucy vio cómo esa camisa roja que había elegido resaltaba su atractivo rostro y combinado con el pantalón negro resaltaban su todo.
Natsu de igual forma miró a Lucy quien lucía más bella de lo normal con ese vestido dorado que resaltaba todos sus atributos y todo su cabello menos su flequillo estaba de lado y su maquillaje era más elegante que de costumbre. El moreno sonrió, disfrutaría mucho presumirla en la calle y más en la fiesta.
Lucy tomó a Natsu del brazo y se encaminaron a la casa de los hermanos peliblancos que quedaba a escasas dos calles de ahí.
—¿Por qué vamos tan formales? —preguntó la rubia jugando con un mechón rebelde de su cabello.
—Porque la familia de Mira es de clase media, pero siempre aparentan tener más y todas sus fiestas son así —hizo una pausa, pensando como podría explicarlo mejor.
—Entiendo —le interrumpió la rubia. Realmente entendía a la perfección, pues cuando aún vivía en la mansión Heartfilia y la obligaban a ir a todo tipo de reuniones se encontraba seguidamente de casos como este.
Llegaron a la gran y llamativa casa, llamaron a la puerta y esperaron a que abrieran, después de un rato, la ojiazul salió con una enorme sonrisa en los labios a recibirlos.
—¡Bienvenidos! —les saltó encima abrasando a ambos a la ves —, me alegra tanto que hayan venido —seguía en su nube de felicidad mientras Lucy miraba confusa a Natsu y este miraba con fastidio a la peliblanca —, vamos, pasen, pasen.
Literalmente, los arrastró dentro en donde los acercó con su grupo usual de amigos pasando con dificultan entre la demás gente, ellos que estaban casi al centro, al lado de la mesa en donde las botanas estaban; Erza, Gray, Jellal y Levy, ninguno de los anteriores tenía buena cara, al contrario, al igual que Natsu, parecían bastante ansiosos. Se saludaron mutuamente, recibiendo a los recién llegados con una cara de pocos amigos, Natsu no quería preguntar qué era lo que pasaba, pues estaba seguro que sólo confirmaría su mal presentimiento y en cuanto a Lucy, a ella realmente no le importaba, aunque tampoco lo pasaba por alto, que Natsu y sus amigos tuvieran esa cara, no era para nada bueno y el ansioso ambiente comenzaba a contagiarla, a tal grado que por la ansiedad comenzó a golpear con el dedo índice la copa de refresco que tenía entre sus blancas manos.
—¿Por qué aceptaste venir, Natsu? —preguntó Gray, rompiendo el tenso ambiente que había entre los seis.
—¿Por qué? —repitió la pregunta el pelirosa —, porque quería que Lucy socializara un poco —respondió alzando una ceja, sentía algo venir.
—¿Por Lucy? —intervino Levy esta vez —, ¿sabes por qué es la fiesta? —les preguntó con un todo de desesperación.
Ambos negaron con la cabeza —, Mira no me quiso decir nada —agregó el moreno. Jellal, Levy, Erza y Gray se miraron entre ellos con distintos gestos, entre confusión, indecisión, miedo y más —. ¿Qué pasa? ¿Hay algo que deberíamos saber? —Natsu sintió que por un momento la voz le tembló.
—Verás, —comenzó Erza, pero el barullo de las demás personas la calló. Y la voz de Mira se escucho una vez que los aplausos y gritos cesaron.
—Como muchos ya deben saber, esta fiesta tiene un motivo muy especial —Mira hizo una pausa que a Natsu le pareció infernal y en un nervioso movimiento, tomó a Lucy de la cintura atrayéndola a él. Lucy simplemente se dejó —. La bienvenida de regreso de mi adorada hermana, ¡Lisanna!
La piel de Natsu se erizó —. Nos vamos —le susurró a Lucy. Esta asintió. Sino mal recordaba, esa chica había herido de una forma muy cruel, aunque no permitiría que eso volviese a pasar.
Mientras intentaban huir, tuvieron que pasar por toda la gente que se encontraba precisamente amontonada a su alrededor, esto les impidió seguir escuchando que decían en el centro, aunque tampoco es como sí quisieran escucharlo. Y cuando menos lo deseaban…
—¡Natsu! —se escuchó detrás de ellos. Ambos voltearon sólo para encontrar a la peliblanca corriendo detrás de ellos con los brazos extendidos, con claras intenciones de abrazar a Natsu, pero Lucy se paró en medio recargándose por completo en Natsu, éste captó la idea y pasó un brazo por su cintura y entrelazó su mano con la de la rubia. Esta acción hizo que Lisanna parara en seco y los mirara confusa y molesta —, Natsu —llamó una vez más con tono autoritario.
( ̄▽ ̄)
Y... ¡Chan chan chan chan! ¡Lo dejaré aquí! :D
¡No tengo nada en contra de los homosexuales! No me lo vayan a tomar así, la broma de Gajeel es una broma que unos de mis amigos se hicieron entre sí y morí de risa aquella vez, pero la verdad *susurrando* cofsoyunafujoshicof, pero bueno, dejémoslo así.
¡Oh! Por cierto, si llegasen a querer mantener una relación pues, un poco más cercana(?) se podrían dar una vuelta por mi Tumblr: .com ¡me he vuelto adicta a él! O sino, también existe Twitter, aunque rara vez estoy ahí, siempre contesto cualquier mensaje o lo que sea, si lo quieren mándenme Inbox y se los doy :3
Um-um, sé que quieren matarme y por eso…. intenté hacer el capítulo un poco más largo :S espero y les haya gustado... ¡Deseenme suerte! El lunes es mi examen de mate y pues ya saben, voy arrastrando la materia :S y necesito un once para pasar xD ya qué, sniff...
¡Actualizaré lo más pronto que pueda! n_nU
Bueno, bueno, ¡se aceptan sugerencias, críticas constructivas y/u opiniones!
¡Muchísimas gracias por leer!
Los leo pronto :3
