Disclaimer: Los personajes no son mios, obviamente, pero la historia si, prohibido copiar!
Summary: Luego de la fatidica muerte de sus padres y de un intento de suicidio, Bella Swan llega a casa del doctor Cullen en donde tendrá que vivir con su familia, incluyendo a Edward, un chico que lo tiene todo, pero que luego de conocerla decubre que en realidad no tiene nada.
REACCIONES
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Me estremecí mientras un nudo de angustia se apoderaba de mi garganta.
- Mierda – fue lo único que logré bufar por lo bajo, me encontraba estupefacto.
La confesión de Bella me había dejado completamente atónito. No sabía que decirle para consolarla y mucho menos que hacer para quitarle de la cabeza esa tonta idea suya de culpa, los accidentes pasan y eso era justamente lo que les había pasado a ellos como familia.
¿Pero como hacerla entender? Si me hubiese ocurrido a mi ¿de qué manera podrían consolarme? Seguramente de ninguna.
Se quedó en silencio con su cuerpo encorvado hacía delante y la maraña de pelo castaño largo, cayendo sobre sus hombros. Dejó caer su cabeza fuerte sobre la ventana, golpeándose la frente con el vidrio produciendo un pequeño sonido.
- Todo fue mi culpa – susurró entre sollozos.
- No… eso no es así – me apresuré a llegar a la ventana y me arrodillé a su lado. Tomé una de sus manos y le acaricié el rostro – Fue un accidente.
- Sé perfectamente que es un accidente y en mi caso no lo fue. Es mi culpa, si tan solo hubiese echo caso a las órdenes de mi padre o si no hubiese vuelto por mis zapatillas…
- Si tú no hubieses vuelto, hubiese sido tu padre quien habría encontrado a tu madre.
- Si- se apresuró a asentir – y yo no tendría que cargar con la culpa de sus muertes ahora, seguramente estaría en mi casa frente a mi ventana mirando a un tonto colibrí aletear las alas y soñando con tener un día de sol. Nunca fui una persona que pidiera mucho, por que siempre creí que lo tenía todo y ahora… ahora no tengo nada…
- Me tienes a mi – prometí – y a mi familia…
Solté sonoramente el aire de mis pulmones y fruncí el ceño. Me sentía mal por todas las cosas que le había dicho antes y ahora que entendía porque estaba así, quería hacerla sentir mejor.
Así fue como me convertí en el guardián de sus sueños o el velador nocturno, como me bautizó Alice, luego de la segunda noche que me quedé a su lado. Me dolía verla así, ella quizás tenía algo de culpa en como comenzaron las cosas, pero definitivamente no en como terminaron y no tenía ni idea en como hacerla entender eso.
Podía saborear en mi lengua la tristeza que le provocaban sus recuerdos, había pasado todo el fin de semana intentando hacerla comer, pero era imposible, solo tomó un poco de sopa en su habitación y todo lo demás que oí de su boca luego de su confesión fueron gritos y sollozos de madrugada, ya que lo que restaba del día se los pasaba pegada a la ventana, abrazando sus piernas y sin decir ni una palabra, mientras yo me sentaba sobre su cama a observarla con la esperanza de que se volteara y repitiera mi nombre.
Me apresuraba en clases para volver a casa rápido y poder acompañarla durante las tardes, me bastaba con sentarme en su cama y contarle de mis peripecias para huir del armario en el que Jessica me había encerrado o en la casi violación que sufrí por parte del equipo de porristas dentro de los camerinos.
Soñaba con verla sonreír y que sus ojos se iluminasen derritiendo esa capa de bruma que gobernaba su mirada, pero los días pasaban y parecía cada vez más marchita.
La semana se me pasó en un pestañear y sin darme cuenta ya estábamos en domingo.
– ¡Día de misa! ¡Que bien! – ironicé con falso entusiasmo girándome sobre mi cama y cubriendo mi cabeza con la sabana, mientras Alice hacía resonar el tacón de su zapato sobre el parquet de mi dormitorio.
- Edward hoy no estoy de bromas, tenemos que ir – me ordenó – Levántate de inmediato, no tenemos todo el día para esperarte.
- ¡Tu no eres mi madre, así que no me mandes!
- ¡Bella! ¡Ya te levantaste! – exclamó. – Que bien, ojala otros aprendieran tu ejemplo…
Quité la sabana de mi cabeza y me incorporé de un salto. Crucé mi habitación y me asomé para darle los buenos días, pero su puerta se encontraba cerrada y a mi espalda resonó una suave risita proveniente de mi querida hermana.
- Si, si…muy graciosa Alice – murmuré caminando a mi armario para buscar una toalla. – Además ¿desde cuando te importa tanto ir a la iglesia? ¿Acaso Jasper retomó su idea del sacerdocio y piensas hacerlo declinar otra vez?
- No sería mala idea probar a hacer eso nuevamente – señaló de manera ausente, como si estuviese recordando alguna perversión del pasado.
- ¡Alice! – me quejé frunciendo el ceño al ver como comenzaba a producirse una poza dentro de su boca.
- ¡Ay! Edward no exageres, ya.
- ¿Se puede saber por qué tengo que ir a la iglesia?
- Por que hoy harán una misa conmemorativa para los padres de Bella.- comenzó a explicarme – Ya sabes, ella no pudo despedirse de ellos y Carlisle pensó que sería buena idea ir a misa y luego al cementerio para dejarles flores o algo. ¿Haz visto unas cosas que parecen remolinos de colores? Esta bien, no son de muy buen gusto, pero me encantan, pensaba llevarles unos de esos junto a un gran arreglo de rosas, pero no sé si a ellos les hubiese gustado. ¿Qué piensas?
- ¿Por qué no me avisaron antes que harían eso?
- Por que aún no compro las flores, pensaba preguntarle a Bella su opinión, pero ya sabes ella es un poco muda ¿no?
Muda, ¿no?– sonó la voz de mi hermana en mi cabeza – no era muda, estaba en shock y no era para menos. Desde que me reveló lo que ocurrió con sus padres, había decidido cuidarla hasta que se sintiera mejor psicológicamente, ya que por primera vez me sentí especial, a mi nunca me tomaban demasiado en serio para confesarme cosas y mucho menos algo tan importante.
- Te estoy hablando de la misa, Alice creo que a ella lo que menos le interesa es adornar la tumba de sus padres. Ni siquiera come, ¿en verdad creen que la van a ayudar llevándola a un cementerio?
- Mira "señor sé todo lo que hay que hacer en estos casos" no preguntamos tu opinión por que ¿Cuándo en la vida te hemos encontrado un fin de semana en casa?
- Ayer – repliqué.
- ¿Ayer qué?
Era un poco triste que ni siquiera se percataran que pasé toda la tarde en mi dormitorio, pero luego de mis prolongadas desapariciones no podía culparlos.
- Anoche no salí – contesté distraído hurgando en mi ropa para buscar mis pantalones – Me quedé en casa por si Bella despertaba en la noche. Además que desde que Emmet esta de novio con Rosalie apenas y nos vemos. Y no tenía ganas de salir solo.
Frunció los labios y entrecerró los ojos al momento que cruzaba los brazos a la altura de su pecho, bueno eso sería a la altura de mis rodillas.
- Edward Cullen, te ha dado fuerte – murmuró girando sobre sus talones y saliendo por el pasillo – Nos vemos abajo, bello – gritó riendo desde las escaleras.
Mi hermana tan especial como siempre, buscando mi enojo. Pero por primera vez tenía razón. Me había dado fuerte con Bella, la veía como una especie de ángel caído, su apariencia frágil y su historia fatídica quizás la asemejaban más a una loca sicótica, pero para mi era un ángel con las alas rotas, definitivamente si.
Ver su dolor día a día me hacía pensar fríamente en lo afortunado que era que mis padres hubiesen muerto cuando yo era aún muy pequeño, ya que no podía sentir dolor, apenas los recordaba por algunas fotos y la verdad no los extrañaba, estoy seguro que fueron buenas personas pero no lograba recordarlos. Todos mis recuerdos eran de Esme cuidándome cada vez que me enfermaba o de Carlisle regalándome pequeños estetoscopios de juguete cada cumpleaños. Tuve suerte ya que pude crecer junto a mi hermana bajo el alero de una maravillosa familia.
Terminé de bañarme y me apresuré a llegar a la habitación de Bella, como ya era mi costumbre de todos los días, golpeé la puerta antes de abrir y entrar. Lo primero que llamó mi atención fue que no se encontraba en la ventana como siempre, me sobresalté y comencé a buscarla por todo el segundo piso, imaginando lo peor. Mi corazón comenzó a acelerarse y un presentimiento extraño oprimió mi pecho.
Bajé a zancadas las escaleras y corrí a la cocina.
- ¡Papá! – grité cuando no lo encontré, ni a él, ni a Esme, ni a Alice - ¡Mamá! ¡Campanilla!
Comencé a dar vueltas como loco por la casa, hasta que una voz aguda proveniente del estacionamiento me avisó que me esperaban en al auto. Me apuré en llegar y al salir los encontré a todos listos para salir, con Bella incluida en el paquete familiar. Nunca más le haría caso a uno de mis presentimientos.
- Buenos días – saludé a mi madre con un beso en la mejilla y a los demás con un gesto de mi mano. Saqué las llaves del auto y le quité el seguro a las puertas para que todos pudiesen subir.
- Tú llevas a las chicas y yo me voy en mi auto con tu madre – anunció mi padre asomándose por la ventana del copiloto.
- Esta bien – asentí – Solo una cosa – lo atajé antes que diera media vuelta – No te alejes demasiado de mi, que no tengo ni la más minima idea de donde hay alguna iglesia.
- Vale – contestó y tomó la mano de mi madre para encaminarse hacía su vehiculo.
La misa fue tediosa y aburrida, tal y como las recordaba desde hace siglos atrás, bostezos y más bostezos, por suerte había dormido bien. Bella se sentó entre Esme y Alice y como era de esperar no dijo ni una sola palabra. Al terminar nos fuimos directo al cementerio, no nos detuvimos ni una sola vez, ni siquiera cuando Alice pidió comprar esas cosas de colores que quería. Bella solo veía por la ventana y de vez en cuando notaba por medio del espejo retrovisor, solitarias lágrimas que caían rápidamente por su mejilla, no se molestaba en secarlas, talvez no tenía fuerzas ni para eso.
Caminamos por el gran parque con el cielo completamente encapotado, el viento soplaba una ligera brisa húmeda, la cual me hacía temer que hiciera a Bella desaparecer, como si estuviese echa de arena.
- Aquí es – anunció Carlisle cuando llegamos al lugar donde descansaban los cuerpos de los padres de Bella.
Ella alzó levemente la barbilla y frunció el ceño. Respiró sonoramente y mordisqueó su labio. El mismo gesto que hizo la primera vez que le oí hablar.
- ¿Qué pasa? – le pregunté con la esperanza de obtener alguna respuesta.
- ¿Puedo acercarme? – inquirió con su pecho agitado.
- Por supuesto – contestó Esme, rodeándola por la cintura y caminando a su lado hasta posicionarse justo en el frente del sepulcro. – Te daremos unos minutos a solas.
- No – se apresuró a negar tomando con fuerza el brazo de mi madre – No quiero quedarme sola.
- No te dejaremos aquí sola, cariño, solo te daremos un poco de espacio, nosotros nos quedaremos de pie a unos metros, no tienes nada que temer. ¿Estás bien si hacemos eso?
Asintió ligeramente y se giró dándonos la espalda.
No la escuché llorar, ni hablar nada, solo se quedó de pie durante un largo rato en el que ninguno se atrevió a interrumpirla, hasta que sentimos caer las primeras gotas.
Me acerqué a ella seguido por Alice, justo cuando se hincó para pasear suavemente las yemas de sus dedos sobre el marfil.
- Fueron una ilusión en mi vida – musitó casi sin aliento acariciando la lapida con los nombres de sus padres.
- ¿Por qué dice eso? – preguntó Alice en un susurro.
- No te lo puedo decir – contesté igual de bajo que ella, a nadie le había contado la versión de los hechos que ella me había dado, no hasta que fuese ella quien quisiera contarlo a otras personas – No me molestes y a ella tampoco.
Sentí un pequeño golpe en mis costillas.
- Mi vida fue una fantasía, y aún así duele… – sollozó cayendo de rodillas sobre la tumba de sus padres –prefiero vivir una mentira que esta realidad.
Tengo miedo de dormir, porque sé que cuando despierte, tendré le esperanza de oír sus voces en el pasillo y cada vez que eso pasa me duele más al darme cuenta que nunca más voy a compartir con ellos. Nunca más voy a despertar a media noche por que Charlie encendió la alarma de la patrulla accidentalmente o a enojarme con mi madre por que insiste en que la besé cada vez que salgo de casa.
Ya nunca más seré feliz…
- Creo que prefería cuando no hablaba – murmuró Alice con la voz ahogada. – Se me hizo un nudo en la garganta – añadió formando un puchero.
- A mi también – admití.
Disculpen por la demora, pero bueno ya esta aqui el nuevo capitulo..
Espero que les haya gustado, gracias por sus reviews y por quienes agregan a sus favoritos :)
El sabado actualizo nuevamente asi que les deseo a todas "unas felices fiestas"
Muá!
