Shingeki no Kyojin y sus personajes no me pertenecen.
Agradecimientos por los reviews a: Hikari-Candy, Sadiele, Annyel, Kokoa Kirkland, Lily, Shezar y Alicia Medina.
Dedicado: A ti. Porque a pesar de todo lo que me tarde sigues leyendo, sigues esperando pacientemente. Muchas gracias, no sabes lo feliz que me haces, espero también poder hacerte pasar un rato ameno.
Recovering a Star.
Por: Breen Martínez
9
La casa de Levi estaba tan limpia y ordenada como cualquier persona que le conociera podría imaginárselo; Eren hasta tenía miedo de ensuciar algo con tan sólo pasar por el pulcro piso. Soltó un suspiro de alivio al estar en esa gran casa solo. Levi había tenido que atender cosas de trabajo y le había dado a él la copia de una llave para que pudiera ir y dejar las pocas pertenencias que pudo rescatar en la habitación que le había asignado el mayor.
Caminó con cuidado de no ensuciar absolutamente nada hasta que estuvo frente a frente con la puerta del cuarto que sería su habitación hasta que Hanji saliera del hospital o hasta que encontrarán una casa a buen precio a la cual mudarse. Una vez dentro soltó la caja que tenía en sus manos, dejándola a un lado del armario y se echó en la cama mientras contemplaba el techo pintado de blanco.
¿Por qué ese tipo de cosas tendrían que pasarle a él? No bastaba con haber recuperado sus antiguas vivencias, sino que ahora tenía que vivir bajo el mismo techo de quién le rompió el corazón.
Dejó escapar un gran gruñido de pura frustración. ¿Por qué se tenía que incendiar el edificio? ¿Por qué su tía tuvo que estar en ese ascensor? ¿Por qué no le pudo haber pedido asilo a nadie más que a Levi Ackerman? Todo eso era muy injusto; el destino tendría que estarse burlando de él. Tendría que estar disfrutando sus desgracias.
Se levantó y empezó a acomodar sus pertenencias, podía bien quedarse en esa cama odiando su suerte y tratando de entender por qué le pasaba todo eso, pero aquello no le serviría de nada; ni siquiera como consuelo. Cuándo estuvo todo listo, tomó su celular y las llaves para salir de ahí lo más rápido que podía.
El departamento era enorme y estando ahí no solamente se sentía un intruso, sino también una persona tan pequeña. Y, sobre todo, en aquel departamento se sentía extremadamente solo.
—Titanes… —Dijo Armin—. Titanes que comen a todas las personas. ¿Correcto?
Jaeger asintió mientras abrazaba la almohada del rubio. Al final había recurrido a su mejor amigo, diciéndole sobre sus sueños extraños y tratando de descifrar si Armin recordaba o no.
Arlert miró un punto muerto en la pared durante unos breves minutos que a Eren se le hicieron terriblemente eternos, pero posteriormente volteó a ver a su amigo mientras una sonrisa melancólica se plantaba en su rostro.
—Así que has recordado, Eren.
—Armin… —dijo Jaeger—. Tú… ¿sabías…?
Arlert asintió sin dejarle continuar y se levantó de su asiento para ir hacía la sala dónde descansaban todavía varias cajas. Eren le siguió con la mirada, viendo que buscaba en aquella caja que decía «recuerdos personales» se le extrañó eso, ¿acaso Armin quería mostrarle algo?
—Siempre tuve sueños raros —admitió el chico cuándo volvió con un folder entre sus manos y cuándo encontró un dibujo se lo enseñó a su amigo—, tenía cinco años cuándo lo hice —aclaró, eran las mismas murallas que Eren había visto en sus recuerdos. Sin duda alguna su amigo siempre había sido bueno dibujando—. Pero siempre fueron confusos… —llevó una mano a su barbilla—… hasta que te conocí a ti y a Mikasa.
—Pero… —Jaeger titubeó un poco—… ¿Por qué no nos dijiste nada?
Un silencio tensó rodeó la habitación. Armin hizo una mueca y Eren lo observó jugar con sus manos; dudando si soltar lo siguiente o no. Al final lo hizo.
—Mikasa sí recuerda —soltó. Eren se quedó petrificado en su lugar—. Ella… me lo confesó semanas después de que todos los recuerdos llegaran. Y me pidió qué no te dijera nada.
Eren apretó los dientes con rabia. ¿Por qué todos le ocultaban aquello que había sido primordial para él? Si tan sólo hubiera recordado antes de conocer a Levi todo sería mucho más fácil. Sin embargo nadie le había dicho nada y en ese momento se encontraba en una situación de la que deseaba deshacerse.
—¿Por qué? —Soltó lo más calmado que pudo pero sin dejar que su amigo observara sus ojos; porque Eren sabía que era un libro demasiado fácil de leer.
El rubio se mantuvo callado y fue el tiempo que Jaeger aprovechó para observar cada uno de los dibujos que su amigo guardaba tan recelosamente en aquel folder azul. Los pasó uno por uno, observándolos poco a poco e identificando algunos lugares, lo único que no pudo identificar fue un paisaje de lejos; se veían las murallas derrumbadas.
Ese escenario ya no alcanzó a verlo porque fue ejecutado.
Siguió pasando entre los dibujos que terminaron con las alas de la libertad; el emblema de la región. Sonrió de manera nostálgica hasta que vio uno que se escondía entre dos dibujos más, lo tomó entre sus manos y lo identificó con facilidad; era él con Levi el día que iba a confesársele.
—Por eso —confesó el más bajo, sin afán de seguir ocultando más cosas—. Creímos que tenías derecho a vivir una vida sin atormentarte por el pasado.
Eren bajó la mirada, seguía sintiéndose mal porque se lo habían ocultado, pero ahora que sabía que lo habían hecho con el afán de que fuera feliz, no sabía ni siquiera que decir. Tenía los mejores amigos del mundo, de eso no había duda.
Tomó el dibujo entre sus manos, su amigo había captado sus mejillas sonrojadas, la manera en la que temblaban sus manos y la manera en cómo apretaba los labios sin saber si soltar aquello o no. Y ahí estaba Levi, con su rostro de siempre recargado contra una pared, esperando el momento en que él se dignara a hablar sin darle tanta vuelta al asunto.
¿Por qué habrían reencarnado todos ellos? ¿Por qué tenían sus recuerdos?
—¿Por qué reencarnamos? —Soltó sin querer, en un susurro demasiado bajo que Arlert no hubiera escuchado sino se hubiera sentado al lado de Eren, en la cama.
—Hay varias suposiciones sobre ese tema —explicó, captando la atención del moreno—. He leído mucho sobre eso —explicó—, también tenía muchas dudas. Puedes encontrar muchas opiniones, pero yo me quedo con la que decía que era porque dejamos algo inconcluso.
Jaeger parpadeó. —¿Qué dejaste inconcluso, Armin?
Fue en ese momento que las mejillas del rubio se tiñeron de carmín y desvió la mirada. Eren se le quedó viendo, todavía sin comprender la razón de la reacción de su amigo y esperando con impaciencia una buena respuesta. Pero el más bajo parecía no poder hablar.
—A-Annie —finalmente dijo, en un susurro demasiado bajo y con sus labios temblando levemente—. No le pude decir qué… la quería.
—¿Y Mikasa? —Interrogó, sabiendo que Armin tenía esa respuesta—. ¿Qué es lo que dejó inconcluso Mikasa?
—Quiso protegerte —aclaró—, pero no pudo. Ese fue su remordimiento.
Guardó silencio un rato mientras su mirada se paseaba por aquella pequeña habitación qué apenas estaba siendo habitada. Abrazó con más fuerza la almohada, parecía que todos sabían por qué habían reencarnado; menos él. ¿Por qué estaba en ese mundo? ¿Por qué le tocó vivir todo eso?
¿Por qué había recuperado sus recuerdos?
—¿Qué es lo que dejaste inconcluso, Eren?
—No lo sé —confesó.
Armin le quitó a Eren su dibujo de sus manos, observó detenidamente la escena que había inmortalizado en papel. Recordaba haberlos visto juntos, él había pasado por casualidad; Mikasa estaba con él y lo jaló del brazo para que ambos escucharan lo que hablaban ambos.
—¿Puede…? —Empezó, formulando una pequeña hipótesis en su mente—. ¿Puede qué en realidad querías saber la razón tras el rechazo del sargento?
Eren fue incapaz de decir algo. Recordaba muy bien las palabras de Levi, recordaba qué le había mencionado que lo que le estaba diciendo era tonto, que no habría nunca ninguna oportunidad entre ambos, que los dos eran hombres y qué ni se atreviera a pensar en ellos dos como pareja.
Más sin embargo, nunca le dio una razón verdadera. Se justificó bajo la excusa de que no eran tiempos para pensar en una relación, también que ambos eran del mismo sexo, la diferencia de edad. Pero nunca hubo una razón, no hubo un tú no me gustas, nunca hubo una mirada de desprecio. No hubo un te odio; te considero un monstruo. No hubo nada de eso.
—Puede ser —terminó por aceptar.
—Lo hiciste a propósito, Hanji —mencionó Irvin mientras ingresaba en aquella habitación de hospital. La castaña estaba a penas terminando su desayuno—: Provecho.
—No entiendo a qué te refieres, Irvin —la mujer acomodó sus gafas mientras dejaba el flan de lado—. Extraño la comida de Eren —comentó.
—El pedirle a Levi que se quedara con Eren —le recordó—, fue todo idea tuya, no creo que fuera casualidad.
Zoe rió. —Sabía que lo descubrirías, no por nada eras el comandante de la región.
—Hanji.
Ella le hizo señas al rubio de que tomara asiento, Irvin agarró una de las sillas desplegables y se sentó cerca de la cama de la castaña, esperando saber las razones detrás de todo lo que había ocurrido en menos de dos días. Las cosas habían dado un giro radical, o tan siquiera él nunca hubiera imaginado que Levi y Eren terminarían bajo el mismo techo.
—¿Sabes? —Prosiguió la mujer—. Parece que me darán de alta en ésta semana. Pero tengo un amigo que trabaja aquí y le pediré que me ayude a quedarme más tiempo.
—No comprendo —soltó Smith
—Esos dos necesitan hablar —explicó e Irvin no necesitó preguntar de quienes se trataba; eran Levi y Eren.
—¿Crees que ellos dos hablarán?
—Deben de hacerlo —evidenció ella—, Eren tiene que escribir una canción en menos de dos semanas. No podrá sino sabe las razones detrás del comportamiento de Levi.
—¿Y Levi? —La puerta se abrió dejando ver la figura de una enfermera qué les sonrió de manera cálida. Tomó la bandeja con la comida terminada de la castaña y se fue sin decir nada, sabiendo que había interrumpido algo por la forma en la que ambos la miraban. Smith prosiguió—: Dudo que él tenga algo que hacer.
Zoe se lo pensó, llevó ambas manos a su barbilla. —Pero tiene trabajo que hacer y necesita concentrarse. No sé lo que está haciendo, pero creo que es importante…
—Lo es —asintió Smith—, es un proyecto que está a su cargo. Debe supervisar todo para poder presentarlo en una junta —todo eso se lo había mencionado Levi, Irvin lo recordaba a la perfección. Lo había felicitado por su ascenso y le había dado ánimos para que el proyecto saliera bien—. Efectivamente necesitara estar en sus cinco sentidos.
Hanji sonrió. —Todo está a nuestro favor.
Smith la miró, guardando silencio. ¿Tendría que creerle a Zoe esa vez? La chica parecía haber nacido con aquel don de predecir el futuro, porque por lo regular lo que decía se volvía realidad. Sólo una vez se había equivocado y de eso fue hace bastante tiempo.
—Necesito tu celular —soltó Zoe de repente, mientras acomodaba sus lentes.
El rubio la miró sin entender el propósito detrás de sus palabras, pero al final decidió no preguntar nada y dárselo sin mayores protestas. Con el tiempo había aprendido que lo mejor era evitar hacerle preguntas a Hanji y sólo apoyarla, porque los resultados solían ser satisfactorios y también podría comprobar en su teléfono qué era lo que ella había hecho.
—Primer mensaje listo —celebró, después de enviarlo con una velocidad envidiable. Luego volvió a teclear con la misma velocidad que antes—. Listo. —Celebró
«Cuando quieres conquistar a alguien lo recomendable es darle flores y chocolates, muchos chocolates. Erencito los ama, ¡suerte!»
Chasqueó la lengua al terminar de leer el mensaje que supuestamente Irvin había enviado, pero que estaba seguro era Hanji; había estado checando los planos para darse cuenta si tenían todos los cambios solicitados hasta que su celular vibró con el mensaje de Zoe. Así que todavía poseía energía para molestar desde el hospital, pensó mientras volvía a sus labores sujetando aquella libreta de apuntes.
—¿Pasa algo? —Interrogó Petra y él volteó a verla. La chica notó que había dejado de mirar los planos con atención, su mente parecía haberse distraído.
—No —dijo para volver a sus actividades hasta que ella le pasó una hoja que se había caído. Fue entonces qué se dio cuenta de que Ral portaba un anillo de compromiso—. Te casas —soltó de improviso dándose cuenta de que ella sí había logrado encontrar la felicidad lejos de aquella guerra contra los titanes.
Qué bueno, se lo merecía, se dijo.
Las mejillas de ellas se tiñeron de rojo debido a la vergüenza y tardó dos segundos en responder. —Sí, me casaré muy pronto —confesó. Levi levantó la mirada cuándo se dio cuenta de que no había seguido con sus labores y la vio con la mirada baja y sonriendo como nunca antes la había observado.
—Felicidades —dijo retomando sus labores.
—Muchas gracias —Petra sonrió y retomó sus actividades, imitándole—. Va a ser una convivencia pequeña —aclaró—, ¿podríamos contar contigo, Levi?
Ackerman levantó la mirada de nuevo, se llevaba bien con Petra. La chica era agradable, siempre lo había sido, pero dentro de las instalaciones utilizaban un lenguaje más formal, que lo dejara de repente era algo raro en ella. Asintió y la sonrisa de Petra se agrandó aún más.
El teléfono de la oficina sonó y Petra rápidamente le atendió. Levi pudo escuchar perfectamente qué preguntaba si era algo urgente y posteriormente la chica colgó mientras volvía con él a su lugar para ayudarle a organizar todo. No preguntó quién era, porque si no era nadie importante entonces no había de qué preocuparse.
Los planos quedaron completamente en su lugar, estaban listos y sólo faltaban las copias que Petra rápidamente se apresuró a ir a sacar. Levi se quedó en su oficina, volteando a observar el panorama. Hacía un día bonito en la mañana y ahora parecía a punto de llover.
Fue en ese momento que su mente regresó a los eventos pasados, al hecho de que no había cruzado con Eren ni media palabra sobre lo que había pasado, no le había podido explicar al chico que en realidad nunca había estado jugado con él y no pudo preguntarle si a pesar de todo, Eren le odiaba. (1) Seguía teniendo esa duda y cuándo parecía que finalmente podía ser contestada, no era así, todo se volvía a complicar.
¿Qué? ¿Qué era lo que se podía hacer? Si Eren no le escuchaba, entonces nada serviría. Nada se arreglaría, no sólo era cuestión de él, el mocoso también debería poner de su parte y eso era algo que veía difícil. ¿Cómo hacer para qué Eren le escuchase? Pero, ¿podría está vez si hablar de manera clara con el chico? La última vez se había quedado estático en su lugar, completamente mudo mientras observaba el semblante de Eren romperse cada vez más.
Sacó de entre sus ropas una cajetilla de cigarros, había empezado con ese vicio desde muy temprana edad y aunque quiso dejarlo no pudo. Había personas que con la cafeína podían acomodar sus ideas, para él era mejor el cigarro. Abrió una ventana para que el humo se fuera antes de que Petra llegara y siguió contemplando el cielo apenas nublado.
¿Qué hacer a partir de ahora? Se preguntó. Tenía a Eren viviendo bajo el mismo techo y eso podía considerarse como una nueva oportunidad, una que está vez no estaba dispuesto a desaprovechar. Ya había desaprovechado muchas, ahora haría que ese mocoso le escuchara de una buena vez.
«Deberías escuchar las razones de las personas antes de hacerte ideas erróneas» Leyó por quinta vez el mensaje en su celular, el número era del señor Smith pero apostaba todo a qué había sido su tía Hanji quien le mandaba aquel mensaje. Suspiró mientras llevaba sus manos a su cabellera castaña y la jalaba levemente. ¿Por qué la señorita Hanji le decía eso? ¿Acaso ella sabía lo que había pasado?
Era imposible, nadie lo sabía, ni siquiera Isabel que lo había visto en aquella situación. Se quedó en aquel parque releyendo el mensaje hasta que se lo aprendió de memoria. Todo parecía indicarle que debía de escuchar las razones de Levi, pero no quería, tenía miedo. Miedo de qué la razón doliera tanto. Pero tampoco quería ser injusto, cada uno tenía razones de defender su parte y Levi tenía derecho a ser escuchado.
Ocupó aquella banca completamente para él solo, recostándose mirando con atención el cielo apenas nublado, él sabía que pronto llovería y no le quedaría otra opción más que ir a casa de Levi para cubrirse de la lluvia. Maldijo de nuevo a aquel incendio, sin tan sólo no hubiera pasado, él no estaría en esa situación.
El golpe de algo cayendo sobre su cara lo sacó de sus pensamientos, tomó aquella revista entre manos y se acomodó en la banca sentándose correctamente. Su mirada viajó hasta la de la recién llegada, encontrándose con el rostro de Annie con su peinado habitual y un pantalón de mezclilla con una blusa azul de manga corta. Ella traía entre sus manos su reproductor de música mientras lo miraba con atención.
—Página 10 —le dijo.
Jaeger tardó un poco en reaccionar y cuándo lo hizo buscó la página indicada hasta que finalmente lo encontró. Se quedó estático en su lugar, eran las fotos de él e Isabel el día de su cumpleaños en el acuario, aparte de las fotos en el restaurante cuándo todos cantaron para ella. La nota hablaba de la posible relación que ambos podrían tener, igual que varios comentarios de la buena pareja que haría o de lo parecidos que eran.
—Mi tía se va a molestar —susurró.
La última vez le había costado demasiado a Hanji deshacerse de los rumores con Jean y la mayoría parecía haberlo olvidado, pero ahora el rumor era como Isabel y su tía no estaba en condiciones de ayudarle. ¿Debería entonces dejar de ver a Isabel hasta que todo eso fuera olvidado?
Volteó la página y observó detenidamente la última nota, hablaban sobre Annie y Armin, los habían visto en un restaurante cenando, se veían cómodos juntos. Eren sonrió feliz por ellos. Merecían felicidad, sobre todo Annie.
—¿Qué harás? —Preguntó Annie y Eren no captó un verdadero interés, estaba mirando unos niños corriendo delante de ellos y observó un audífono puesto en su oído.
—No lo sé —hojeó las otras páginas, no estaba realmente preocupado él tampoco por el asunto. Sabía muy bien que los rumores no eran ciertos, quería a Isabel como a una hermana, con la misma intensidad con la que quería a Mikasa. Y sabía muy bien que si ella veía todo eso, no se aprovecharía de ello, es más, estaba seguro de que hasta le ayudaría a pararlo.
La rubia volteó a verlo y Jaeger solamente sintió cuándo Annie puso uno de los audífonos en su oído y pudo identificar aquella canción rápidamente. Era suave, romántica y ambos la habían bailado en una fiesta que fueron invitados. ¿Por qué ella le estaba mostrando esa canción en ese momento? No lo sabía.
Eren escuchó la canción con atención, siempre le había gustado. Se quedaron ambos ahí cada uno metido en sus pensamientos, hasta que unas gotas cayeron sobre ambos, pero ninguno de los dos se movió. Cuándo la canción terminó, le devolvió la revista a Annie y el audífono.
—Algo te preocupa —dijo ella todavía sin ponerse de pie
—No es nada importante —aseguró Eren, más para sí mismo que para ella—, podré resolverlo. —Aseguró y en verdad trató de creerse sus palabras.
—Quieren la canción para dentro de dos semanas —finalmente informó mientras se ponía de pie y se colocaba ambas audífonos—, sin falta. —Aclaró
—La tendrán —aseguró Eren mientras también se ponía de pie. Las gotas de lluvia caían con más velocidad que antes y el departamento de Levi estaba lejos de ese lugar.
Annie le dedicó un leve movimiento de mano en señal de adiós mientras tomaba el camino contrario al de Jaeger.
Entró en su departamento como siempre, lo único diferente esa vez era que se escuchaba perfectamente el sonido de una guitarra tocando perfectamente, Levi dejó las bolsas de la comida que había comprado en la mesa y caminó por el pasillo hasta la habitación que estaba ocupando Eren. Lo observó tocar aquella guitarra que había llevado aquel día que lo encontró en un parque. Se notaba concentrado y por ende se quedó quieto en su lugar recargándose sobre la puerta de la habitación.
Las notas pararon y dieron paso a la voz de Eren. La canción había empezado bien, pero llegó a una parte que no encajaba para nada, observó a Eren dejar de tocar y tachar de forma violenta lo que había escrito en aquel viejo cuaderno.
—Eso sonó horrible —confesó.
El más chico se sobresaltó mientras volteaba a verlo, Levi pudo notar el ceño fruncido de Eren, tal vez no por lo que él había mencionado, sino por todas las veces que vio que había tachado párrafos en aquella libreta.
—Es hora de cenar —mencionó mientras empezaba a caminar por el pasillo.
Eren no tardó mucho en seguirle. —¿En ésta vida si aprendió a cocinar?
Levi volteó a verlo, fulminándolo con la mirada, pero eso no hizo que el semblante de Jaeger cambiara. —La compré —aclaró entre dientes.
El castaño asintió mientras se adelantaba y buscaba en qué trastes acomodar la comida, ese tiempo fue el que Levi aprovechó para ir a cambiarse. Cuando regresó la mesa estaba completamente acomodada pero no había rastro de Eren. Se sirvió de cenar mientras esperaba que el castaño regresara, lo hizo minutos después con su celular entre manos; parecía estar mandando un mensaje.
Eren también se sirvió y ambos comieron en completo silencio, uno por demás incómodo para ambos. El más chico lo sintió como un deja vu (2) algo que había vivido en su vida anterior. Era increíble como las cosas podían volver a repetirse aunque fuera en otros tiempos.
Mientras comían Eren recordó la plática con Armin «¿Puede qué en realidad querías saber la razón tras el rechazo del sargento?» se quedó mirando el plato durante unos segundos y luego volteó a ver a Levi comiendo con tranquilidad. ¿Cómo haría para saber las razones? Ahora mismo se sentía tan incómodo y no dudaba que Ackerman también aunque lo disimulara.
¿Cómo haría para qué sus dudas fueran aclaradas? ¿Cómo haría para saber la verdad?
Cuándo ambos terminaron de comer cada uno levantó su plato y lo limpió para después acomodarlo. Levi se encerró en su habitación sin dirigirle de nuevo al palabra a Jaeger y Eren le imitó mientras trataba de que aquella canción quedara lo mejor posible. Al final no pudo conseguir nada y se durmió con su libreta entre sus manos.
Despertó a las tres de la mañana con las letras perfectas para la canción rodando su mente. Encendió a luz y ocupó su pluma para completar lo que le faltaba, no era ni la mitad de la canción pero era algo a nada. Cuándo terminó de escribir suspiró de alivio.
Se mantuvo volvieron a leer lo antes escrito y cuándo estuvo a punto de apagar la luz y volver a dormir —todavía tenía algo de sueño— escuchó ruido proveniente de la sala. Abrió la puerta y salió, encontrándose con Levi con un libro enfrente de él y una libreta a su lado. Dudaba mucho que estuviera estudiando algo.
Se acercó poco a poco, Ackerman mantenía la mirada en el piso mientras sus manos jalaban levemente su cabello azabache.
—¿No puede dormir? —Dijo Eren y desvió su mirada hacía la cocina, Mikasa le había mencionado que para dormir bien se puede tomar leche caliente.
El hecho de estar resentido con el sargento no quería decir que iba a ser mala persona; él no era así.
—Tengo insomnio —confesó el mayor.
Eren se levantó y caminó hasta la cocina, prendiendo todas las luces y sacando la leche para verterla en un traste y posteriormente calentarla. No sabía si serviría o no, pero era mejor intentar a no hacer nada.
—Todas las noches —volvió a hablar Levi mientras se ponía de pie e iba a la barra de la cocina dónde estaba Eren. Cuándo el castaño volteó se encontró con los ojos verde oliva mirándolo fijamente—, todas, sin excepción —repitió—, recuerdo cuándo te asesiné.
Continuará.
Respondiendo reviews:
—Hikari-Candy: Me alegro de que te guste tanto el fic. Tus comentarios siempre me animan a seguir, muchas gracias por ello. Sobre tu preocupación, no te preocupes, trataré de manejarlo lo mejor posible para no decepcionarte a ti ni a nadie más. Abrazos y muchas gracias por el review.
—Sadiele: Muchas gracias por tus reviews largos, es tan gratificante, enserio. Me encanta ver que te encanta tanto el fic, para considerarlo lo único bueno que has leído xD Aunque en verdad hay muy buenas historias, sólo falta escarbar entre el Fandom y las encontrarás. Muchísimas gracias por tu review, me hace demasiado feliz. Espero no decepcionarte.
—Kokoa Kirkland: Lo que pasa es que si eso pasaba (escuchar sus razones) el fic ya no tendría sentido y lo digo enserio, así que he prolongado eso un poco más. Pero las va a escuchar, aunque no lo creas. De hecho ambos se van a escuchar mutuamente, porque hay cosas que Eren debe decirle a Levi.
—Lily: No te preocupes, trataré de no hacer las cosas tan fáciles. Me alegra que te guste el fic y te animaras a comentar. Trataré de actualizar más rápido owo
—Schezar: Yo hago sufrir a los dos xD No me gusta cuándo solo uno sufre, la cosa es pareja. Aunque el enano tendrá sus momentos de felicidad, ya lo verás.
(1)Véase capítulo 1.
(2)Pequeña referencia a mi fic: Más allá de las palabras publicado en wattpad (auto-publicidad xD)
Una enorme disculpa por la tardanza, pero saben muy bien que no abandonaré este proyecto que en lo personal me gusta mucho. No tengo palabras qué decir sobre el capítulo, en realidad. Cualquier cosa que pudiera decir sería un mega spoiler y no, mejor no.
Muchas gracias por seguir la historia a pesar de todo. Si quieren reclamar algo, con confianza.
5 de julio de 2015.
