DISCLAIMER: Star Wars pertenece a Disney


No era un mal lugar para esconderse de los Sith, pero bastaba para que Rey pudiese comunicarse con el Templo Jedi.
El viejo droide astromecánico RD2-D2 ayudó a Rey a conectarse con el Templo, pero para su sorpresa tenía una llamada entrante, que pertenecía Poe.
—Luego hablaremos con el Templo, R2; veamos la llamada de Poe— exclamó Rey y el droide pitó.
La figura holográfica del expiloto apareció ante la maestra Jedi.
—Rey.
—Poe—exclamó la veterana Jedi sonriendo— Te he extrañado tanto.
—Yo también—exclamó Poe— Hay tantas cosas que decirte, pero lo primero es ¿Has pensado irte a Ossus? Recordé que ese planeta no forma parte de la Alianza Galáctica.

Rey lo había olvidado por completo.
—Verdad—exclamó la mujer— Lo olvidé, pero es una buena idea, pero tengo una misión.
— ¿Estás con Han?
—Sí.
—Bueno, cuando se termine la misión, podemos irnos a Ossus.
—Si, suena fantástico—exclamó con una sonrisa— Ossus siempre fue mi favorito, por cierto ¿Cilliana?
—Ella está bien, hablé con Tara Lar y está de acuerdo que empiece su entrenamiento Jedi.
—Por eso me decías de Ossus ¿verdad?
—Sí, la llevaré ahí, al Templo Jedi de Ossus y tenía la esperanza de vernos.
—Nos veremos, cariño—exclamó Rey y en la imagen apareció Shara, quien sonrió.
—Mamá.
— Shara ¿Cómo has estado? —preguntó Rey y la caballero Jedi le mostró el anillo, Rey la miró asombrada.
— ¡Felicitaciones, Shara! Me encantaría estar con ustedes.
—Si no puedes, mamá; la boda la haré en Ossus, Jaz no tiene ningún problema.

Han miraba la reunión familiar, aún no quería intervenir, pero ver la imagen de su melliza le alegro, pero escuchó voces en un rincón; se escondió en la Fuerza para que Vesky no lo sintiese y se acercó sigilosamente hacia su cabina.
—…sí, papá. No sé en que planeta estoy, pero sí sé que nos vamos a Malachor…
Han irrumpió en el armario, Vesky dio un respingo y el comunicador se le cayó en la cual el Jedi lo atrajo con la Fuerza.
— ¿Vesky?
—No, soy Han Dameron; un Jedi.
—Jedi, más te vale que no toques a mi hija.
—Vaya, no sabía que los Sith se preocupaban por los suyos. No te preocupes, Sith; su hija está segura con los Jedi pero no puedo asegurar su integridad en Malachor.
—No veo la hora de matarte, Jedi.
—Bueno, admito que los Caballeros de Ren han sido mi especialidad, pero los Sith no harán mucha diferencia. Estoy impaciente en conocerlo, señor.
Aplastó el comunicador y miró con furia a Vesky Varth, quien no dijo nada.
—Sabía que era una pantomima, pero es tarde para cambiar de planes. Iremos a Malachor, pero luego estas por tu cuenta.
Le cerró la puerta y la Sith apretó los dientes, hirviendo de la rabia.


Coruscant

Shara no podía creer que Maris Gale se haya atrevido asaltar el Templo Jedi y secuestrar a Julian, ya que eso le parecía. Un grupo de soldados de élite ingresaron por la fuerza al Templo, los Jedi no podían intervenir por temor a iniciar una refriega sin sentido; la mediación de Siri Tharen no surtió efecto.
— ¿Creen que alguien le dio el soplo a Maris Gale? —preguntó Rori.
Estaban en un establecimiento abandonado, no solo Shara y Rori se encontraban ahí, también estaban Temiri, Jess, Kaity y el droide BB-8, quien pitó.
—No creo—exclamó Temiri— Que Julian estuviese en el sótano solamente lo sabía el Alto Concejo, Kaity y Shara.
—Sí—exclamó Kaity— Debió ser uno de los auditores quien descubrió.
— ¿Y cómo haremos para rescatar a mis hijos? — preguntó Jess.
—Por eso los he llamado—exclamó Shara— Jaz y yo lo hemos conversado, Tem está de acuerdo. Asaltaremos el Centro de Inteligencia.
—Vaya— exclamó Rori.
— ¿Y cómo sabemos en qué ala están?
—Kaydel me ayudó en eso—exclamó Shara— Están en el sótano y me contó algo que no lo podía creer y creo que podría tener sentido a como encontraron a Julian.
— ¿Qué es?
—Tiene guardias mandalorianos.

Un silencio sepulcral rodeó a los presentes, BB-8 movió la cabeza y emitió un suave silbido.
—Entonces…eso explica todo—exclamó Temiri.
—Pero no sabemos si usa también mandalorianos como agentes policiales.
— ¿Y cual es el plan? —exclamó Jess endureciendo la mirada— Si tengo que enfrentarme al mismo Kylo Ren para rescatar a mis hijos, lo haré.
—Son dos mandalorianos, pero el resto son solamente guardias de la Alianza—explicó Jaz— A cada uno le daré un comlink encriptado no rastreable. Les recomendaría que escogiesen un nombre en clave. Yo seré Guante Negro.
—Palillo—exclamó Shara.
—Barrendero—exclamó Temiri.
—Azul—habló Jess.
—Ronto—escogió Kaity.
—Tuercas—exclamó Rori.
—Bien, BB-8 nos ayudará con esta y lo haremos esta noche—exclamó Jaz.

Ya caía la noche en Coruscant, un deslizador se detuvo en un callejón, Shara activó su comlink.
—Enlace Mental Oscuro, Palillos y Barrendero en el punto.
—Azul en el punto de extracción.
—Estoy trabajando con los "ojos" del lugar. Les daré una señal—exclamó Rori refiriéndose a las holo cámaras de seguridad.
—Guante Negro cubriendo la salida—exclamó Jaz.
—Bien, vamos—susurró Shara.

El deslizador dio una vuelta a la manzana, se detuvo en una calle desierta donde Temiri y Shara bajaron, se vistieron con armaduras mandalorianas para luego emprender una veloz carrera aumentada por la Fuerza.
Habían llegado a la parte de atrás del Centro de Inteligencia donde había un deslizador negro, las luces parpadearon una vez, indicando que Jaz estaba cubriéndolos.
—Kaydel nos dio esta entrada y es nuestra única salida—explicó Shara.
—Asi que Kaydel dejó sin vigilar esa puerta—exclamó Temiri.
—Dejó a un novato a cargo. Solo debemos ser listos.
—Bien, en marcha.
Los dos no iban a usar sus sables de luz, BB-8 los acompañaba ya que su sensor les ayudaría a alertar a los guardias que hacían sus rondas. Jaz se ocultó en las sombras, Temiri extendió su mano sobre el pomo sin tocarlo y usando la Fuerza, la abrió.
Shara fue la primera en ingresar y el guardia se congeló para que luego Temiri lo durmiese en un golpe. BB-8 rodó, colocándose entre las piernas de Shara, Temiri cerró la puerta, Shara activó su comlink.
— ¿Tuercas?
—Las cámaras están congeladas, solo tienen veinte minutos para rescatarlos antes que se den cuenta.
—En marcha.

BB-8 les indicó que tenían que seguir el pasillo y doblar a la izquierda, rodó hacia adelante mientras Temiri y Shara le seguían.
No se encontraron con nadie y al llegar al final donde se abrían ambas aberturas, se detuvieron; BB-8 giró su cabeza y una luz roja parpadeó.
—Hay gente—exclamó Shara y Temiri se abrió a la Fuerza.
—Capto una presencia—susurró el Jedi mayor, avanzó un paso y vio a un guardia de espaldas; avanzó sigilosamente y con un dardo tranquilizante, llegó a la espalda de él, le tapó la boca y luego, hundió en el dardo en el cuello.
Luego acomodó el cuerpo hacia la pared.
—Dulces sueños—exclamó Temiri y doblaron a la izquierda, BB-8les instó a que siguiera de frente.

Los Jedi no tuvieron problemas para sacarse de encima a los guardias que se encontraban, pero sabían que sería sospechoso dejar cuerpos tirados así que optaron por tomar atajos hasta llegar a un turboascensor, la droide bola les indicó que el laboratorio se encontraba en el sótano así que ingresaron y descendieron a la planta baja.
Pobremente iluminada, avanzaron hasta llegar a una puerta metálica.
—Se nos acaba el tiempo—susurró Tuercas— Deben apresurarse.

Shara se colocó a un lado de la puerta y Temiri, ingresó; dos mandalorianos se giraron.
—No nos informaron del cambio de guardia.
— ¿No? Pero si enviaron la notificación hace cinco minutos.
—Debo corroborar esto.

Temiri sacó un bastón de duracero y golpeó con fuerza a la cabeza del mandaloriano, tirándolo al suelo y Shara se abalanzó contra el otro mando, tirándolo al piso, forcejeando y Temiri le pateó en la cabeza.
—Vaya, Barrendero—exclamó sorprendida.
—No te preocupes, el casco le protege, pero, aun así, está dormido.
Shara se puso de pie y se acercó al vitral, los tres estaban congelados en carbonita, Temiri abrió el vitral y Shara examinó una de las planchas de carbonita.
—Tiene deslizadores.
—Chicos…es mejor que se apuren—instó Rori.
Las tres planchas de carbonita se elevaron, flotando a escasos centímetros del suelo, BB-8 rodó a la salida, los Jedi empujaron las planchas.

Una vez que salieron del turboascensor hacia el pasillo, no encontraron a nadie, pero acomodaron las planchas hacia adelante. Activaron en sus cascos mandalorianos el modo visión contra niebla.
—Amigo, activa la niebla.
La droide bola soltó una gran humareda blanca y avanzaron rápidamente hacia la salida, Rori les anunció que el tiempo se acabó y que las cámaras nuevamente estaban operativas.
—Bueno, Tuercas; estamos cerca. Busca un lugar donde guarecerte. Guante Negro, atento.
BB-8 anunció por medio de pitidos que a la espalda varios guardias les pisaban los talones y lograron salir del lugar, el deslizador de Jaz los esperaba.
—Vamos—exclamó Jaz ayudándolos a subir las planchas, los guardias aparecieron en el umbral y Temiri empezó a dispararles, Shara y Jaz subieron la última plancha, seguidamente se subieron al deslizador, Temiri lanzó una bomba de humo y se subió al deslizador.
Arrancó nada más subirse, Jaz sacó su comlink.
—Es posible que tengamos compañía. Azul, estate lista.
—Copiado.

El deslizador esquivaba a los otros transportes, en una gran velocidad, por el retrovisor vio que ya la fuerza policial empezaba a perseguirlos.
—Tuercas, es hora.
A la izquierda apareció otro deslizador, igual al suyo, se colocaron a la misma altura y empezaron a cruzarse entre sí y en una intersección, el de Jaz se fue a la izquierda y el de Rori a la derecha.
—Al menos esto bastará para reducir a nuestros perseguidores.
Dos deslizadores les seguían y Jaz se elevó hacia el cielo de Coruscant, Temiri empezó a sentir algo de nervios, pero lo ocultó muy bien.
— ¿Este deslizador puede elevarse tanto?
—Sí, yo lo modifiqué para que sea así.
— ¿Y así no sabrán que somos nosotros los verdaderos y no Tuercas?
—Rori también tiene esta tecnología. Por cierto, a esta altura no podrán escuchar lo que estamos hablando.
—Pero ahora tengan cuidado, porque descenderé—exclamó Jaz.
Y el deslizador hizo un descenso vertiginoso hasta llegar al otro lado de la ciudad de Coruscant, ya no había deslizadores policiales persiguiéndolos, pero aun así fueron presurosos hasta el hangar.

Ahí estaba Jess Pava, al lado de un carguero de transporte, quien corrió hacia ellos mientras descargaban las planchas de carbonita.
—Esta arpía—maldijo entre dientes al ver a sus hijos en carbonita— No debería sorprenderme, los de la Primera Orden siempre han sido unos puercos. Excepto tú, Jaz.
—No hay problema—exclamó Jaz, lejos de ofenderse.
Una vez que las planchas se fueron directos a la bodega del carguero, Jess abrazó a Shara, Jaz y Temiri.
—Muchas gracias.
—No sabemos que les pasa, así que, si los van a descongelar, que estén bien asegurados.
—Lo sé, Shara—exclamó Jess.
—Neespi irá a Ossus en cinco días. —exclamó Temiri— Y que la Fuerza te acompañe.
Jess sonrió con tristeza y se subió al carguero, los tres restantes no se quedaron a observar la partida de la retirada piloto de la Resistencia, ya que fueron hacia el deslizador.
—Bueno, todo ha salido bien—exclamó Temiri, bajándose del deslizador en un punto alejado del centro— Buscaré un transporte desde aquí.
— Lo único que sé es que Gale estará echa una furia cuando se entere y nos echará la culpa—exclamó Shara.
—Pero no tiene pruebas—exclamó Temiri— Nuestros rostros estaban cubiertos con un casco mandaloriano y no hemos usado la Fuerza.
—Bien, mantengámonos comunicados.
— Nos vemos—exclamó Temiri.
El deslizador nuevamente se puso en marcha y fue hacia un callejón, la Jedi se retiró la armadura mandaloriana y se colocó ropas de civil, y dejando atrás el transporte, salieron del callejón y se fueron caminando tomados de la mano, mientras veían a los deslizadores pasar a su lado.


Malachor.
Malachor era un planeta infestado del Lado Oscuro de la Fuerza y por ello no era nada raro para Rey que la criatura milenaria decidiese asentarse en lugar.
Los cielos estaban cubiertos de nubes negras pero el sol rojizo lograba filtrar sus rayos luminosos, pero aún así el lugar estaba casi en penumbras, el suelo estaba lleno de cadáveres y armaduras milenarias.
—Aquí se libró una violenta batalla me parece—exclamó Han.
—Hace milenios, si—exclamó Rey, Vesky avanzaba detrás de ellos, sin decir nada, pero sentía el Lado Oscuro rodearla y sentía que le daban la bienvenida.
—Con el Lado Oscuro en este lugar será difícil sentir llegar a los Sith—exclamó Han mirado a Vesky con desprecio, Rey no lo hizo, pero se detuvo al ver una gran pirámide que se hallaba ante ellos.
—Tiene la forma…
—De un holocrón Sith—terminó la frase de Han, Rey mirando el monumento, pero esa pirámide le faltaba la punta.
—Tenemos compañía—exclamó Han mirando a un punto en la base de la pirámide, no muy lejos de allí, se hallaba un grupo de Sith.
—Jedi—exclamó Greed acercándose con una sonrisa— Bienvenidos al Templo Sith de hace mil años atrás.

Zed Clay y Jeron Varth dieron un paso adelante.
—Él es mi padre—señaló Vesky mirando a Jeron, un Sith alto de cabellera negra. Han se dio cuenta que los Sith tenían tatuajes faciales.
—Al menos, deja que mi hija se acerque a mi—exclamó Jeron.
—Ella es libre—exclamó Rey, Vesky fue al encuentro de su padre, no se abrazaron, pero el Sith adulto colocó una mano en la cabeza de su hija.
—Así que tú eres la Gran Maestra Jedi, Rey. Me da gusto de conocerte al fin. —exclamó Jeron y miró a Han— Y ese debe ser tu hijo, el antiguo Caballero de Ren.
— ¿A que han venido? —exclamó Rey, Han se humedeció los labios; eran demasiados Sith, un poco más de los que se enfrentó en la estación espacial.
—A conocer a la criatura milenaria—exclamó Zed Clay— Despertó y buscamos que sea nuestra aliada en nuestra conquista de la galaxia.
—Nosotros también hemos venido a conocerla—exclamó Han— Así que hagamos un trato: no intentar matarnos entre sí antes de verla.
—Es buen trato—soltó Greed mirando con rabia al Jedi— Luego, te mataré Jedi.
—Basta, hay que subir al Templo. —exclamó Jeron.

Cuando los Sith les dieron la espalda para subir a la pirámide, Rey sacó su comlink.
—R2, ten lista la nave para un escape rápido.
Un pitido de confirmación fue suficiente para la maestra Jedi, así que, junto con su hijo, siguió a los Sith.

Una vez que llegaron al rellano, observaron que la puerta estaba dañada por rayos de la Fuerza e ingresaron al interior, donde el piso y las paredes había dibujos de figuras triangulares, los presentes empezaron a sentir un halo de frio y al frente de ellos, emergió una sombra; una mujer humana, con una gran belleza y cabellos rubios.
—Sean bienvenidos.

Los Sith, a excepción de Zed, Greed, Jeron y Vesky, se arrodillaron; Rey frunció el ceño, de las manos de la mujer se tornaron en tentáculos, el cabello rubio se tornó blanco y los ojos azules desaparecieron para formar dos puntos negros, profundos como un pozo y la sonrisa se ensanchó hasta las orejas, mostrando pequeños colmillos.
—Jedi y Sith—exclamó la extraña criatura— Han llegado a mi guarida provisional…
— ¿Quién eres? —interrumpió Vesky.
—Soy Abeloth, la Portadora del Caos.
— ¿Cómo te liberaste de tu encierro? —preguntó Han y Abeloth sonrió aún más.
—No fue tan difícil, las guerras que han provocado ustedes a lo largo de los siglos han aflojado mis cadenas y alimentado mi espíritu—exclamó Abeloth y extendió sus tentáculos— Y sumado a eso, la muerte de Padre.
— ¿Te refieres al celestial que vivía en Mortis, con la Hija y el Hijo?
Jeron miró a Rey, curioso de saber más de esas cosas, Abeloth entornó sus ojos y miró fijamente a la maestra Jedi, quien sintió un escalofrió.
— ¿Jedi, ¿verdad? Oh, sí; reconozco a uno cuando lo veo y no necesariamente por el sable de luz que veo colgado en tu cinto. Tres Jedi: un maestro y un caballero con su aprendiz estuvieron en Mortis. Los sentí nada más llegar al planeta, los otros dos Jedi no los conozco, pero al Caballero, sí ¿Deseas que te lo diga, Jedi? Lo conocían como el Elegido…el Héroe sin miedo.

Extendió sus tentáculos hacia la frente de Zed Clay, quien gritó de horror, el absoluto terror se reflejó en el rostro del Sith y giró bruscamente mirando a sus compañeros, encendió su sable laser.
— ¡¿Quiénes son ustedes?¡
— ¿Zed? ¿Qué te pasa? —preguntó Greed, Rey retrocedió un paso; el apodo de Héroe sin miedo no le sonaba en absoluto, pero otro título: el Elegido, sí y eso lo escuchó de los labios de Luke Skywalker y si no se equivocaba, Abeloth podría estar refiriéndose a Anakin Skywalker.
— ¡Eres un impostor! —exclamó Zed mirando con furia a Greed, Abeloth se rió y avanzó de costado, sus tentáculos vibraron al rozar al suelo.

Rey y Han se miraron entre sí, Zed Clay percibía como impostores a sus compañeros, de la misma forma como se comportaba Jillou Mass, Julian y Miri.
— ¿Tú…has tenido algo que ver con los Jedi Mass y Reath? —preguntó Han y Abeloth lo miró.
— ¿Asi se llaman esos personajes? Ellos sufren lo que yo llamo Psicosis de la Fuerza. Yo elijo a quien perturbar su mente como a Clay, quien será mi avatar entre los Sith ya que en Coruscant tengo uno.
—Eso explica porque tres sensibles a la Fuerza en Coruscant han perdido la mente. Abeloth, debes poner fin a esto.
—He venido a traer caos, es mi naturaleza, Jedi; soy una Celestial y nada puede vencerme.

Los Sith encendieron sus armas, iluminando de luces escarlatas en la estancia, Abeloth soltó una carcajada y un Sith blandió su arma hacia la cabeza de la entidad, pero ella esquivó fácilmente y Zed Clay atravezó con su arma en la espalda de su compañero.
—Maténla—exclamó Jeron y junto con Vesky retrocedió, Rey vio que un tentáculo iba hacia ella y tuvo que esquivarla, cayendo al suelo. Han la ayudo a levantarse.

Zed Clay luchaba contra tres Sith, retrocedia y se le veía el miedo, Greed lanzó rayos de la Fuerza hacia Abeloth, quien se deslizó con gracia y sus tentáculos, que se transformaron en lanzas, perforó el vientre de dos Sith y los lanzó fuera del recinto, Han y Rey salieron rápidamente del Templo Sith al igual que Jeron y Vasky.
Abeloth vio la huida de ellos, pero no se molestó en perseguirlos, ya que tarde o temprano les daría caza, seguía moviéndose, los sables no le afectaban mucho ya que simplemente era como tratar de apuñalar un corriente de agua.
Greed veía como sus guerreros morían sin reparo, Zed Clay luchaba arrodillado debido a sus heridas graves, y uno de ellos, lo mató sin contemplaciones y remordimiento pero no vio venir a Abeloth, quien lo electrocutó con la Fuerza, Greed retrocedió, y por primera vez en su vida, sintió miedo y corrió a hacia la salida pero cinco Sith empezaron a seguirlo, Abeloth avanzó pero Greed, empujó a sus compañeros con la Fuerza, con el afán de retrasar el avance de la criatura milenaria y logró salir de la pirámide.

Han y Rey lograron alejarse de la pirámide y el yate estelar descendia la rampa lentamente.
—R2 ¡Enciende la nave, ya! —gritó Rey y junto con su hijo se subieron a la nave y Han al girarse, vio a Jeron con Vesky subiéndose a la rampa. Extendió su mano, pero el señor Sith fue más rápido y empujó a Han, haciéndolo estrellar contra el armario.
El yate estelar arrancó, Rey encendió su arma al igual que el caballero Sith, Vesky se interpuso entre ambos.
—Sé que esto es raro—exclamó la chica, pero estamos huyendo de un enemigo en común así que por ahora bajemos las armas.
—Vuelve a lanzar a mi hijo y te dejo sin brazos—exclamó fríamente Rey apagando su arma, Han se levantó con cierto dolor.

El yate ya estaba por los cielos de Malachor, pero R2 pitó ya que necesitaba un piloto, Jeron y Vesky se alejaron un rato.
—Los vigilaré—exclamó Han, Rey asintió y fue a la cabina del yate estelar, trianguló la ubicación más cercana que pudo encontrar y saltaron al hiper espacio.