Disclaimers: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyers. La historia a mí desquiciada mente.

Bueno que decir. Lamento muchísimo haber tardado tanto en actualizar. Y sobre todo con aquellos que leen la historia. Yo misma soy de impacientarme con aquellas autoras que no actualizan seguido. Lo único que tengo para decirles es que no me tardare tanto tiempo en actualizar el próximo. Gracias por todo y aquí les dejo el capitulo.

Capitulo 9 Pesadilla

Edward POV

Mis ojos clavados en las aguas heladas del rio Sol Duc, vieron pasar una por una las horas del día hasta hacerse de noche. No sabía cuánto tiempo hacia que me encontraba en la misma posición ni me importaba. Hacía rato que había dejado de sentir mi cuerpo, gracias al dolor que experimentaba en ese instante. Pero aunque su perjuicio no me era desconocido, no quitaba que me hiciera el mismo daño al que no lograba acostumbrarme.

Hipnotizado observaba el agua pasar sin siquiera reparar en ella. Me había sumido en el más grande asombro a causa de la firme medida de Bella de seguir siendo humana. Rumiaba en silencio la palabra en la que no quería pensar, me negaba a reconocerlo, pero la decepción retorcía mi pobre ego hasta hacerlo añicos. Haciendo que el resabio amargo de las palabras que me había dicho en la mañana, se instalara en mi boca y ni siquiera su deliciosa sangre la hubiese podido quitar de mi sistema.

Asombrado, esa era la palabra justa, no por su negativa de compartir la eternidad conmigo sino por el dolor intenso que ese hecho provocaba en mí. Me dolía demasiado. Se suponía que era lo que yo quería… lo que alguna vez imagine querer. Pero no podía evitarlo, porque al volver a verla en Volterra, comprendí que la quería para siempre. Lo había querido desde el día en que descubrí que la amaba, pero mi obstinación no me había dejado ver lo obvio y ahora pagaba por eso. Y con todas estas certezas en mi cabeza, lo único a lo que atine fue correr, correr con todas mis fuerzas.

En un segundo me pare y al otro ya corría. Cualquiera que me hubiese cruzado, diría que era como un alma que llevaba el diablo. Los arboles pasaban a mis costados como manchas verdes, no había ni un ser vivo que quisiera toparse conmigo a esa altura de la noche y me lamente por eso. Quería desquitarme con alguien y si era un gran y marrón lobo me daría por satisfecho. Ansiaba arrancarle la cabeza y mostrarla ante el mundo para que todos se dieran cuenta quien era el mejor de los dos. Pero sabía interiormente que era una soberana estupidez. Lo único que lograría con este hecho seria iniciar la guerra total con los Quileutes y el odio eterno de Bella.

Cuando quise darme cuenta mis pies me habían llevado al prado.

En solo un instante escudriñe la maleza que me rodeaba y me deje caer en el suelo. La cabeza me daba vueltas, pero con un solo pensamiento, que estaría haciendo Bella en ese momento. Me rondaban mil ideas por la cabeza pero siempre sobre la misma imagen: ella en los brazos de Jacob, olvidándose de mí y de todo lo que tuvimos alguna vez. Y eso tenía un solo nombre.

Amor. Ella amaba a Jacob Black.

El motivo real por el que Bella no quería ser como yo. El había hecho que me olvidara por fin. Todo lo que un día había temido se hacía presente ante mis ojos. Bella ya no me amaba y la única solución posible a este problema era que me marchara y la dejara que viviera su vida tranquila. Pero no podía… y no lo haría.

Me exigí pararme y salir corriendo hacia su casa, aun a riesgo de que estuviera dormida. La confrontaría, le rogaría o la obligaría a escucharme. Pero ella tendría que creerme. Quizás la idea de Emmett de raptarla no era tan descabellada…Por dios Bella tenía que darme una oportunidad. Estaba llegando al bosque lindero a su casa cuando escuche que se estacionaba su camioneta. Fue cuando esa voz me pego de lleno en medio del pecho.

-Te quiero, y deseo que me elijas a mí en vez de a él…

Maldita sea.

Y aunque quise mover las piernas no pude, solo me quede allí parado, esperando a que se fuera. No escuche, realmente me obligue a no escuchar lo que ella tenía que decirle. Preferí abstraerme vigilando el perímetro.

Por favor cuídate, llámame cuando llegues. Y no me hagas esperar, sabes que me pongo ansiosa...-

Vi como Bella entraba a su casa y sin pensarlo seguí al chucho que corría solicito hacia la reserva a cumplirle el pedido a la mujer que yo amaba. No hizo falta que dijera nada, en un segundo lo tenia de frente y visiblemente molesto, como yo.

- No sé qué haces aquí, pensé que te había quedado claro que Bella ya no quiere nada contigo.- Me dijo al pasar, sin siquiera parar a mirarme.

- Que ella no quiera estar conmigo, no quiere decir que vaya a dejarla a su suerte, con Victoria amenazando su vida.-

-Entonces te informo que no está sola. Yo la cuido y la manada también. Para eso estamos aquí, para defenderla de las basuras de tu especie. Así que vete por donde llegaste.-

- Sinceramente me importa un comino lo que digas.-

-Eres patético, lárgate. ¿No lo entiendes…? ¿No te basto todo el daño que le hiciste? Si tanto la amas, has algo bueno por ella y desaparece de su vida.-

-No puedo. Y aunque suene o me vea como un maldito egoísta. La amo.-

-¡Qué bueno que lo dices! ¿Sabes que es muy retorcida tu forma de amar? si no conociera a los de tu especie…-

-No me conoces…-

-Si no los conociera.- Dijo pasando por alto mi comentario.- Apostaría mi brazo derecho, que al dejarla sola y a merced de una chupasangre desquiciada fue una forma fácil de deshacerte de la humana que ya no te divertía.-

-¡Tú no sabes nada de mí ni del amor que le tengo. Eres un niño pretendiendo ser un hombre!-

Vi en un instante como la ira inundaba sus ojos negros hasta convertirse en dos ranuras negras, y como en una milésima de segundo su cuerpo se estremecía intensamente. No hacía falta saber qué es lo que se avecinaba a continuación ni me importaba. Si íbamos a pelear, era justo que fuera en igualdad de condiciones.

Pero nada paso, en el instante en que me disponía a saltarle al cuello dos pares de brazos me sostuvieron y una pequeña mano se apoyo en mi pecho. No hizo falta sacar mi vista del chucho para saber que eran mis dos hermanos, con Alice a la cabeza.

-¡¿Se volvieron locos?¿Quieren desatar una guerra por culpa de sus estúpidos egos? Matándose entre ustedes no van a lograr que Bella los ame. ¡Son dos idiotas!-

-¿Y tu quien eres para decirme lo que tengo que hacer? Te recuerdo que también eres un sucio vampiro.- Dijo mirando directo a los ojos a mi hermana.

Un fuerte bramido se escucho salir de mi pecho y dos más a continuación de los de Emmett y Jasper. Trate de aprovechar este gesto y me quise soltar de sus manos pero no pude.

-Oye cuida las palabras con que te diriges a mi hermana.- Le gruño Emmett.

Otra vez trate de aprovecharme de la situación pero como en un eco, a través de la mente de Jasper escuche la voz de Alice pidiéndole que calmara la situación. Y no pude hacer mas nada. Un halo de artificial tranquilidad nos envolvió y solo se escucho la dulce voz de mi hermana.

-Soy la que te recuerda que si en diez minutos no llamas a Bella para avisarle que llegaste a salvo, va a llamar a tu padre.- Dijo Alice.

Y vi como el semblante del perro cambiaba de furioso a ansioso. Se veía como el perro faldero que era. Que irónico, yo en su lugar estaría igual, con tal de tener un poco de atención de Bella.

… Y él a Sam y después la manada entera saldrá en tu búsqueda. Te recuerdo que una palabra de más, convertiría a esto en una masacre. Dejando como único resultado a Bella sola y expuesta y todos sabemos que es lo que esto significa.

Los dos lo sabíamos. Como también sabíamos que la conversación no había terminado aquí.

No hizo falta que Alice terminara de hablar para quedarnos solos a metros de la casa de Bella. Tanto que cualquiera que nos hubiera visto supondría que llegaríamos de visita. Apenas pasaron dos minutos cuando escuchamos como sonaba el teléfono en du cocina. Suspire frustrado, de verdad hubiese querido arrancarle la cabeza al chico.

-Jasper, Emmett llévenselo a casa, y si se resiste arrástrenlo, no lo quiero cerca de Bella.-

-¿Y tú que harás?- Le dije asombrado.

-Hablar con ella, necesito que me explique algunas cosas. Y no quiero que te metas en mi cabeza tratando de averiguarlo.-

-¿Qué es lo que me ocultas?-

-Nada que sea de tu incumbencia.-

-Todo lo que tenga que ver con Bella me incumbe.-

-¡Ah ya lárgate. Chicos llévenselo!-

No pude ni siquiera responderle que me vi arrastrado por el bosque en un minuto, llegando a casa en un tiempo record. Realmente no quería hablar con nadie, ni siquiera quería encerrarme en mi habitación, pero no me quedaba de otra. En el fondo sabía que si Alice tenía que hablar con Bella era por algo y al fin y al cabo algo… es algo.

Entre al cuarto para hacer tiempo, tenía que pensar en otra cosa y la única forma que había era escuchar un poco de música. Desgraciadamente, lo único que escuchaba de un tiempo a esta parte era música clásica. Sé que era una estupidez, pero al escucharla recordaba a mi tiempo, a mi vida humana. En donde yo si era merecedor del amor de Bella, y en donde le hubiese podido dar la vida que tanto anhelo y que ella se reúsa llevar. Error reusaba…

Apreté play en mi reproductor esperando escuchar La Forza del Destino de Verdi y pero me encontré con Debussy. Y aunque trate de que no llegase a Claro de Luna, cuando lo hizo no pude quitarla. Ni siquiera me di cuenta cuando las notas tan conocidas me llevaron a los primeros días de mi vida junto a Bella, y uno a uno los recuerdos como torbellino fueron pasando ante mí. Mes tras mes, cada pequeño detalle, cada gesto y cada emoción que fui descubriendo por su causa. Los que me habían hecho al fin un hombre feliz hasta aquellos que me convirtieron en el pobre infeliz que era ahora.

Volterra. Mi punto de inflexión.

¿Cómo pude sentir tanta felicidad en medio de tanta mierda? La respuesta era Bella y sus brazos protegiéndome del sol y de una ciudad hostil. Siempre protegiéndome. Lástima que yo nunca pude hacer eso por ella. Fue una pena que solo durara un momento, hasta que ella misma me hundió en el infierno.

Lo cual me merecía. Yo la tire a los brazos del chico Black. Fue cuando vinieron a mí los pensamientos del chucho hoy en el estacionamiento del instituto.

-¿Qué te parece si nos escapamos? Tú y yo. ¿Qué te parece si dejamos atrás nuestras casas…y a Sam?...-

Ese recuerdo me dejo sin el aire que no necesitaba y como león enjaulado empecé a caminar el cuarto completamente a oscuras. No aguante mas la empalagosa melodía y puse la radio. Por suerte al instante sonó una estúpida canción de Metallica, y me concentre en las estridentes notas de una guitarra eléctrica. Escuche en ese momento que Alice entraba y Salí corriendo tras ella, encontrándola en la puerta de su habitación.

-¿Qué hablaste con Bella? Dímelo porque no estoy de humor para que me esquives Alice.-Le dije de repente, dejándola totalmente asombrada.

- No te interesa Edward.-

-Mira Alice, si no quieres que la próxima vez que Jasper tenga una recaída, no te lo anuncie, te conviene decírmelo.-

-Tú no serias capaz.- Me dijo herida.

-Ponme a prueba.-

Me cerró la puerta en la cara.

-No me dejas opción, lo voy a averiguar por mi mismo.- Le grite a la puerta cerrada. Cuando me estaba por introducir al oscuro bosque lindero a la casa, sentí como Alice tocaba mi mano.

-Por favor Edward déjalo así. Necesita pensar.-

-Ya no puedo darle más tiempo, esto tiene que resolverse, necesito hablar con ella.-

-¿Y si no te gusta lo que tiene que decirte? ¿Y si no es lo que estas esperando escuchar? ¿Qué harás Edward?- Me dijo adolorida.

-Sinceramente no lo sé. Pero necesito escucharlo de su boca, sin eso estoy perdido.-

No había más verdad que esa.

Si hubiese sido humano, se me hubiese roto el corazón. Me pare en el estrecho alfeizar de la ventana cerrada, cuando la vi acostada en su cama, llorando. De un limpio arrastre, levante el marco de la ventana y me metí en su habitación. No me importo si estaba bien o mal que me inmiscuyera de esa forma. Lo único que quería ahora era abrazarla, consolarla…consolarnos.

-¿Qué sucede corazón? ¿Por qué lloras?- Le dije apartando un mechón de cabello de su mejilla, roja por el llanto.

-¿En serio quieres saber por qué lloro? ¿O te seguirás haciendo el desentendido? Me dijo con furia, apartando mi mano de su rostro.

-De verdad quiero saberlo.-

Por supuesto que no.

Por una milésima de segundo pude ver algo como dolor atravesar sus ojos, pero no pude asegurarlo. Me pare cuando se paro y me miro decidida.

-Lloro por cada maldito día en que tú y tu familia se cruzaron en mi vida. Lloro porque después de todo el daño que me hicieron, tienen la desfachatez de querer controlar mi vida como a ustedes se les da la gana.- Me dijo apuntándome con el dedo.

Lloro porque ni tu ni tu hermana son capaces de ver que no los quiero en mi vida. Tienen que entender que pertenecen al pasado. Si quieres que lo haga cursi. Ya no te amo y me parece de una desfachatez increíble que quieras manipularme para que te siga como tu perro faldero. Lo nuestro se termino

Sabía que mi cuerpo no podía reaccionar como yo estaba sintiendo que reaccionaba o tal vez era que mi cerebro por fin se había despertado de un largo letargo, pero tuve que aferrarme de su frágil brazo para no caerme al piso debido a la impresión que estaba teniendo. Pero fue solo un momento. Bella rápidamente quito mi mano y se cruzo de brazos, otra vez esperando…

En ese momento no era capaz de encontrar mi voz ni en medio de una iglesia vacía a las tres de la madrugada.

-Bella yo no pretendí manipularte, esa nunca fue mi intención. Solo quise protegerte de lo que soy.- Le dije en apenas un susurro.

- ¡Un cuerno protegerme. Lo hubiese hecho cuando me conociste, te hubieses quedado en Alaska. Pero eres un maldito egoísta y ahora no quieres pagar las consecuencias. Se un hombre por primera vez en tu vida y asume tus errores como yo asumí los míos y!... –

-¿Y deduzco de tus palabras que tu error fui yo?- Le dije esperando cualquier cosa menos las palabras…

-Nunca mejor dicho.-

Si tenía razón ¿Por qué seguir alargando lo insostenible? ¿No era yo el que decía que le daría lo que ella deseara siempre? Era hora que al menos cumpliera con algunas de las promesas dichas en el pasado. Pero no ahora, también le había prometido protegerla de Victoria. Y tenía que empezar por cumplir la más importante.

No la quise mirar, me di vuelta para salir por la ventana pero me arrepentí y la mire a los ojos.

-Te juro que me voy a ir pero no ahora. Victoria rondando cerca es un peligro que no voy a darme el lujo de que corras así…-

-Así que nada Edward. Esto ya no es tu responsabilidad. De ahora en más se harán cargo Jake y la manada. Acabo de hablar con Sam, desde mañana me mudo a la reserva. Estate tranquilo que si Victoria se atreviera a meterse allí a buscarme no saldría viva. Eso te lo aseguro.-

-¡¿Te volviste loca? Bella los lobos son inestables. No podre saber cómo estas, no podre verte. No me dejaran pasar!-

-Esa es la idea, no verte. Sigue con tu vida, que yo voy a hacer lo mismo con la mía.-

Insoportable.

Eso es lo que fue saltar de su ventana y tratar de llegar a casa. Lo único que tengo claro es que me tarde horas y que cuando al fin entre, estaban todos esperándome en silencio, en la sala. Curiosamente no recuerdo casi nada de este hecho. Solo escuchaba los lamentos silenciosos de mi familia.

-Hijo, nosotros haremos lo que tú quieras hacer.- Me dijo Carlisle apoyando su mano en mi hombro.

-Por supuesto que no. Nos quedaremos y la protegeremos de Victoria.- Dijo Alice mientras se paraba resuelta y caminaba hacia mí, para darme un abrazo.

-¿No lo entiendes Alice? Ya no tengo nada que hacer. Bella se muda mañana a la Push, ella le pidió a Sam que se hiciera cargo de su seguridad.- Le dije con un gemido lastimero.

-Entonces ahora más que nunca nos tenemos que quedar. Esto termina de confirmar mis sospechas.-

¿Qué les pareció? Me dejarían su comentario. Necesito saber cómo les parece la historia (tengan piedad de mi son las 2:10 de la madrugada) Besos desde la inestable Buenos Aires.