Capítulo 6: La tragedia se hace realidad

Llegó finalmente el viernes, y desde la tarde anterior Javier se encontraba bastante ansioso de que finalmente llegara ese día: el día anterior mientras almorzaba junto al resto del grupo había sido invitado a pasar la tarde con ellos, iría con Marinette, Adrien, Alya, Juleka, Rose y Nino a recorrer diferentes sectores de la ciudad para que pudiese conocer mejor y se encontraba bastante ansioso por ello, incluso le había avisado a su familia la tarde anterior que se prepararan para todas las fotos que iba a mandar en un día más así que se encontraba bastante emocionado para todo aquello, pero antes de eso debía pasar tres clases, era viernes así que las clases terminaban antes. La primera clase volvía a ser Literatura francesa con la señorita Bustier y dos clases consecutivas con la profesora Mendeleiev, matemáticas y química respectivamente, y luego de eso tendría el resto del viernes para pasar el tiempo con ellos.

Sin embargo, la tragedia ocurrió ese día.

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- Señorita Bourgeois… señorita Bourgeois

Chloé tardó un poco en despertarse, se encontraba boca arriba sobre su cama. Ya había amanecido y lo primero que vio junto a ella fue la borrosa figura de una de las mucamas del hotel junto a su cama, de no haber sido por ella, quien había ingresado a la habitación para realizar la limpieza y se acercó a despertarla mientras la zarandeaba suavemente de uno de sus brazos, habría seguido durmiendo algún par de horas más. La muchacha rubia se aterró al darse cuenta que se había despertado cuando faltaba menos de una hora para que comenzaran las clases. No acudió siquiera a que le arreglaran su cabello, tendría que hacerlo mientras la llevaban hasta el colegio. Luego de todos los pensamientos que había tenido la noche anterior con respecto a lo que había hecho lo terminó olvidando y finalmente se quedó dormida sobre su cama, aún vestida con su atuendo diario. Debió apurarse en ir a darse un baño, colocarse ropa limpia y a desayunar y arreglarse su cabello mientras la limosina la llevaba al Colegio. A pesar de eso llegó tarde.

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La clase de química de la tercera y última hora con la profesora Mendeleiev había transcurrido con bastante normalidad en la primera parte, la profesora comenzó la clase repartiendo las instrucciones para el experimento de destilación que realizarían en ese laboratorio, había varios instrumentos que se utilizarían en algunas mesas, y debido a la falta de destiladores es que la profesora Mendeleiev anunció que trabajarían con los compañeros que tenían al lado. Esa idea por supuesto que le encantó a Javier ya que tendría que trabajar con Juleka en ese experimento, él vio también como es que ella lo miraba cuando la profesora anunció que se iba a trabajar de esa manera y se sonrieron mutuamente.

- ¡Súper! – dijo Rose cuando Javier se sentó con ellas en la mesa que compartían – sé que haremos un muy buen trabajo

Javier asintió con su cabeza emocionado por comenzar ese trabajo mientras comenzaba a leer la hoja con las instrucciones para el experimento.

El experimento consistía en la separación de agua y alcohol por medio de la destilación, tenían que hacer hervir un matraz con vino utilizando un mechero y luego usar el destilador para atrapar el vapor de alcohol y regresarlo a estado líquido. Un experimento sencillo pero que era necesario que estuviera bien hecho debido a la fuerte exigencia que la profesora imponía a sus alumnos con esos laboratorios, pero además Javier tenía una motivación extra para lograr un éxito en ese laboratorio: Se encontraba deseoso de impresionar a Juleka si es que el experimento les resultaba bien. Ambos ya eran amigos y estaban comenzando a hacerse muy cercanos aunque todavía no tenían la oportunidad de conversar un rato a solas, pero deseaba impresionarla más aún.

El hecho de que todas las filas se reunieran para realizar los grupos causó que hubiera cuatro grupos: El de Adrien, Chloé, Sabrina y Nino, el de Marinette, Alya, Alix y Mylene, el de Iván, Nathaniel, Max y Kim y el de Javier, Rose y Juleka. El primer grupo se mantuvo algo desorganizado al principio, siendo solamente Nino y Sabrina quienes podían trabajar bien, Adrien pasó el primer rato de la clase intentando decirle a Chloé que no era momento de abrazos o de palabras cariñosas. Por otra parte Sabrina se encontraba mejor que el día anterior, luego de haber vuelto a su casa por haberse quedado dormida en los vestidores volvió a dormirse durante el resto de la tarde y para cuando se despertó esa mañana de viernes ya se encontraba muchísimo mejor; sus ojos no se encontraban más rojos y ya había perdido completamente esa sensación de estrés que había padecido, aunque aún se sentía algo triste al recordar ese decreto que Chloé le había hecho leer, aunque contra todo pronóstico ella acudió al colegio con bastante motivación. No sabía si realmente Chloé sería capaz de cumplir esa amenaza, pero había en algo en lo que su amiga si tenía razón y ya no lo podía seguir negando: Recordaba la sensación de felicidad al pensar en Javier, su voz, su amabilidad y la actitud que tuvo hacia ella a pesar de que apenas la conocía. Todo eso causó que finalmente Sabrina aceptara que Javier si le gustaba. No podía negar tampoco que se sentía algo celosa de Juleka al percatarse de todo lo que solían hablar mientras estaban en los recreos o en la hora de almuerzo, y más celosa se sentía al voltearse y mirar al fondo del salón en donde ambos eran parte del mismo grupo y se encontraban trabajando de manera bastante responsable codo a codo, mientras que ella tenía que mantenerse en su grupo en el cual sólo Nino trabajaba con ella, Adrien no podía concentrarse mientras que Chloé no dejaba de hablarle. A pesar de todo, Sabrina fue la única en percatarse, casi con el rabillo del ojo, que la puerta del laboratorio se abría y vio como es que la imponente figura del señor Damocles ingresaba al salón.

Los constantes murmullos que se oían mientras realizaban sus experimentos se comenzaron a apagar al percatarse de la presencia del director al frente del salón hasta que finalmente todo el laboratorio quedó en silencio, todos se enderezaron y miraron el frente. Lo único que alcanzaba a escucharse era el sonido del vino comenzando a hervir en uno de los matraces.

- Javier – fue lo que dijo

Javier levantó la mano desde el final de la sala, sorprendido de que dijera su nombre.

- Aquí estoy – respondió él

Creyó que había que ver algún tema pendiente con respecto a su tema de intercambio, algún problema sencillo, pero se dio cuenta que el director mostraba un rostro de algo de seriedad o incluso de tristeza.

- Por favor – dijo él con una voz algo apagada – necesito que me acompañes a mi oficina. Algo ha ocurrido

En ese instante el corazón de Javier dio un gran salto y una nueva sensación de frío le recorrió toda su columna. Sintió como una mano se apoyaba en su espalda al mismo tiempo, era la de Juleka, en cuyo rostro se lograba ver una mueca de preocupación.

- ¿La representante de este grupo quién era? – preguntó el director mientras Javier comenzaba preocupado a avanzar al frente – Necesito que también me acompañe

Marinette levantó la mano desde la segunda fila del laboratorio y también salió de ahí para acercarse al director junto a Javier, quien cada vez estaba más nervioso.

- Necesito que nos acompañes también – le había dicho a Marinette – para que comuniques luego lo que ha pasado

La chica de cabello azul y dos coletas mostró algo de preocupación ante esa orden del director, una que jamás en su vida había recibido y que le hacía temer que algo había ocurrido con Javier.

Todos entonces comenzaron a murmurar entre ellos, nadie sabía que había pasado y que es lo que iba a ocurrir, lo único que todos esperaban es que no hubiera sido nada grave.

- ¡Sigan trabajando! – ordenó la profesora Mendeleiev luego que Javier y Marinette salieran del laboratorio

En la última fila del laboratorio tuvieron que quedar solamente Rose y Juleka continuando con el experimento mientras tanto.

- ¿Qué crees que le ha pasado? – preguntó de pronto Juleka a su mejor amiga

- No lo sé – respondió ella – solo espero que no haya sido nada malo y que pueda regresar pronto

Juleka miró con preocupación hacia la puerta del laboratorio y esperaba que Rose tuviera razón.

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Sin embargo, todas aquellas palabras optimistas cayeron a los pocos instantes que la puerta se abrió, pero solamente había regresado Marinette al salón, Javier no estaba ahí, tampoco afuera del laboratorio. Incluso la profesora Mendeleiev se encontraba asombrada por el rostro desencajado de la chica, pero a pesar de todo se aventuró a preguntar por qué es que había regresado sola, una pregunta que causó que todos nuevamente detuvieran lo que estaban haciendo y miraran al frente en completo silencio, muchos de ellos temiendo lo peor. Marinette se encontraba internamente devastada, pero a pesar de todo logró articular la frase que respondía la pregunta de la profesora.

- Enviarán a Javier de vuelta a su país.

Todos en ese momento lanzaron un gemido de impacto por lo que acababa de decir. Pero especialmente, tanto el corazón de Sabrina, el de Juleka, y el de Chloé casi se detienen.

- ¡¿QUÉ!? – preguntó Alya fuertemente - ¿Qué… que pasó?

Marinette giró su vista hacia el primer mesón, hacia donde Chloé se encontraba, ella se encontraba con la boca abierta y se parecía encontrar aterrada por lo que Marinette acababa de decir, ella la miró con furia.

- … por un decreto alcaldicio