Bien chicos, primero que nada, no sé si lo he dicho por ahí, pero esta historia será larga, así que si no eres fanático de este tipo de historias, es momento de tirar la toalla y dirigirse a la salida más próxima hacia su derecha. No me sentiré ni un poco ofendida. Después de esta aclaración, cuando lean este capítulo, sabrán (espero) a qué me refiero cuando digo que será cuento largo. De cualquier forma, aclararé en las notas finales.

Gracias por toda la espera y todas las reviews que me han dejado, son increíbles.

Esta vez sin dibujo porque no me ha dado tiempo :( aunque si hay algún buen dibujante por aquí que quiera regalarme la portada de la historia... Yo estaría más que encantada XD. Disfruten el capítulo.


Capítulo 9

El plan

Elsa sabía que Rapunzel estaba muriendo lentamente al lado de su padre. Lo notaba en su rostro ensombrecido y las risitas falsas que soltaba cada vez que uno de los desconocidos decía un chiste sin gracia. Era una fiesta. La fiesta de bienvenida de Rapunzel a la cual la chica no quería asistir.

Su padre tenía una manía con ese tipo de fiestas, ella misma había tenido una hace dos años, cuando la presentaron como la hija legítima que estuvo "estudiado por años en el extranjero". Esa vez, Elsa recordaba lo perdida que se sentía en un mar de hombres con trajes y mujeres que vestían como parte de la realeza. Recordó todos los saludos falsos que fueron amontonándose como un pilar amenazante cada vez que alguien la descubría entre tanta gente y le decían lo mucho que se parecía a su padre, los regalos que recibió como si cada uno quisiera ensombrecer el de los demás, los apretones de mano que le recordaban lo "importante que era ahora"; pero ella… ella no sentía nada de eso. Tenía dieciséis en este entonces; ella seguía siendo la niña que se escondía de las personas, la que despertaba a media noche con pesadillas rondando aún por su habitación, la que no encontraba un sentido fijo a su existencia inanimada. La que aún se seguía culpando por la prematura muerte de su madre y la inevitable de su abuela.

Ahora estaba sola. Sola sin poder huir de su futuro o, más bien, sin saber cómo hacerlo en realidad. Y la única persona que había confiado en ella y que la quería en verdad, se encontraba entre muros que la encarcelaban para, de nuevo, salvarla. Todos se terminaban sacrificando por ella. No quería que Rapunzel terminara como las dos mujeres anteriores.

—Padre, ¿puedo llevarme por un momento a Rapunzel? Charla de chicas, creo que he encontrado algo que le encantará a mi hermana.

—Tu hermana está…

—Storm, vamos, son jóvenes aún, apuesto que quieren platicar acerca del cantante del momento; chicos, ya sabes, déjalas que se diviertan. Es una fiesta —Vladimir Megre, uno de los miembros más poderosos de la política del país, salió en su defensa.

Elsa no lo podía creer, en cambio, le guiñó un ojo a su padre y enseguida haló a Rapunzel a su lado. La mayor le sonrió con un asentimiento de cabeza y ambas se disculparon con los miembros de la mesa que siguieron hablando sobre la política nacional. Salieron por la primera puerta que encontraron y cerraron tras ellas, se dirigieron a los jardines sin decir palabra alguna. Rapunzel sostenía el brazo de Elsa con fuerza, como temiendo caer a un precipicio si se atrevía a soltarla.

El ruido de los grillos llegó a sus oídos apenas se sentaron en una de las bancas dispuestas alrededor del lago artificial. La calma del agua, apenas opacada por una pequeña cascada que caía libremente en el medio, hizo que las palabras huyeran de ellas y los temores se instauraran en el aire que respiraban. Elsa fue la primera en abrir la boca.

—Por la mañana me he encontrado con unos patos bebés… —Recordó las palabras de Anna—. Uno se pregunta cómo han llegado aquí y…

—Fue Gerda, se ha encargado de darle un poco de vida al jardín.

La sonrisa de Rapunzel fue de lo más efímera, que incluso se desvaneció más rápido de lo que había llegado. La luz de la luna era lo único que las iluminaba.

—Puedes rechazarlo.

—¿Y huir entonces?

—Sería mejor que quedarse y hacer lo que él te ordene. Siempre me lo has dicho.

—Es distinto, Elsa.

—¿Por qué distinto? —Elsa se removió en su asiento.

Necesitaba respuestas, necesitaba saber por qué Rapunzel estaba aceptando casarse con un desconocido apenas la oportunidad se le presentara a su padre. Necesitaba saber que no lo hacía por ella.

—A veces uno simplemente tiene que hacer lo que tiene que hacer.

—Pero siempre me dijiste que me librara de esto —acentuó sus palabras para no gritar, pausado, tranquilo, como todo lo que la caracterizaba—. Me dijiste que… viviera. Que me fuera lejos de aquí.

—Elsa… —Rapunzel la tomó por los hombros y enfrentó su mirada. Elsa estaba sorprendida por la abrupta acción que la hizo tambalearse en su sitio—. Tu vida no puede estar en manos de una persona como él, ¿entiendes? No puedes dejar que suprima toda tu felicidad, ¿acaso no ha hecho lo suficiente?

—Él te está usando.

—¡Porque no quiero que te use a ti!

Abrió la boca pero no salió nada de ella. Su corazón se hizo pequeño y latió lentamente en su sitio.

—¿Por qué…?

—Porque tienes la oportunidad de irte —Rapunzel la abrazó a su pecho—. Cuando cumplas la mayoría de edad, puedes irte, Elsa. Él no podrá exigirte nada más, ¿entiendes? Conmigo, él podrá hacer que su fortuna crezca, casarme con alguien poderoso hará que eso suceda, entonces ya no necesitará de ti… No tendrás que dirigirte a un estúpido consejo de ancianos que te apuntarán a la cabeza cada vez que te equivoques, no tendrás que dirigir la empresa, ni tendrás que casarte con alguien desconocido que será elegido por personas que buscan lo mejor para ellos. Pero… pero no es que tengas que preocuparte por mí, ¿vale? Yo… he conocido a esta persona, es un buen chico, y tiene todo lo que papá busca en su próximo heredero.

Entonces todo hizo clic. Su padre hacía trato con todos, al parecer. Ese era el trato que había firmado silenciosamente con Rapunzel: su vida a cambio de dejarla a ella libre, al fin.

—¿Qué? —Elsa empujó a su hermana y se separó de ella—. ¡Hiciste un trato con él! Estás vendiéndote a cambio de… ¿de mí?

—Elsa…

—¡No!

Todo se vino abajo, Rapunzel vio con sorpresa como la cascada del lago se congeló al instante, al igual que toda el agua. Las flores crujieron bajo el peso del hielo que las dejó escarchadas al instante. La temperatura descendió drásticamente y los grillos dejaron de hacer ruido.

—Tienes que tranquilizarte —Rapunzel dijo a una Elsa que daba tumbos, ya de pie, de izquierda a derecha, desesperada.

—No, no más —Elsa apretó los dientes y miró con reproche a su hermana—. No vas a hacer esto. No vas a sacrificarte por mí, ¿y sabes por qué? Porque no quiero que lo hagas, no más de lo mismo, ¡no me interesa que lo hagas!

—No puedes decir eso… Él quiere…

—Sé lo que quiere, y no te he pedido ayuda. Quiero…

Silencio. ¿Qué quería? Quería devolverle los años a su abuela, todos los que perdió cuidándola. Quería devolverle la vida, quería quitarle el sufrimiento del cáncer que la había asechado por años, quería haber podido exigirle algo a su padre para curarla cuando él se negó rotundamente porque "ya era muy tarde"; quería regresar a su madre también, quería haber sido ella la que falleciera aquella fatídica noche. Quería que Alexander Storm no fuera el elegido para decidir entre su vida y la de su madre. Quería no ser nadie y ser alguien al mismo tiempo. Quería muchas cosas, quería, quería y volvía a querer, pero nunca había tenido el control de nada, hasta ahora. En ese momento en que fue consciente que no dejaría que una vida más se sacrificara por la de ella por culpa de su padre.

—Elsa… ¿estás bien?

Rapunzel la miró preocupada con sus grandes ojos y ella le devolvió el gesto con la mirada endurecida.

—Quiero esto —dijo—. Y él me quiere a mí, ¿no es así? Es decir, después de dieciséis años es muy difícil aceptar ante la sociedad que se tiene una hija bastarda —una de sus manos se fue tras su espalda y la otra se movió con gracia, como si estuviera dando un discurso—; pero él olvida todo lo que nos ha hecho. Sus estúpidas decisiones. Voy a ser la Storm que pretende que sea —una sonrisa de burla se asomó por sus labios—. ¿No es gracioso? Y cuando esté al fin donde me quiere, cuando más confíe en mí y sea su mano derecha, entonces lo destruiré.

Rapunzel sintió que un escalofrío se filtró por su espalda y su nuca. Jamás había visto a su hermana de esa forma.

—¿Qué intentas… decir?

—Deja de preocuparte por mí —Elsa levantó la cabeza y se recompuso. Su pose altanera logró dejar en knockout a la otra—. Haré que mi padre se sienta orgulloso, claro. ¿Acaso no es lo que quiere? Tendrá a su heredero. A su perfecto heredero; su cachorro. O eso… está bien que crea. Por ahora. Haz tu vida a tu antojo, Rapunzel; no tienes que pagar los pecados de otros. Confía en mí.

—Espero que sepas lo que estás haciendo.

Elsa asintió por todo con una sonrisa de autosuficiencia. Entonces, su plan, el plan que siempre se había formulado en las noches más oscuras de su alma, se ponía en marcha en ese momento.

()()()()()

—De nuevo, desde el principio.

—Es… ¿Es en serio? ¡Ya no tengo voz, Elsa!

—La tendrías si no hubieras gritado toda la mañana por un estúpido partido de baloncesto.

—No era cualquier tipo de partido —Ana se defendió y saltó del pequeño escenario para irse a sentar al lado de Elsa—. Era… "el partido", ¿entiendes? Nuestro colegio contra los idiotas de Primes.

—Hey, ¿qué haces aquí?

—No es tu banco de piano.

—Pero estoy "en el piano", respeta mi espacio —. Elsa le dio un codazo a Anna que se había sentado muy cerca de ella—. Vamos, ahora.

—Puedo cantar aquí, no seas un ogro gruñón, me has tenido parada las últimas dos horas cantando "un mundo ideal", cuando lo último que pensaba es que esto es todo, menos aquello. Entonces —Anna recargó los codos en el piano e hizo que unas teclas sonaran mal. Sus manos sostuvieron sus mejillas—, siguiendo con lo del partido, el siguiente es en dos días, estás cordialmente invitada.

—Todo el colegio está invitado, Summers —Elsa dijo, dándole un pequeño golpe a su brazo para que se apartara de las teclas.

—Pero no todo el colegio es invitado por dos de los más brillantes jugadores del equipo, ¿no? —Anna le guiñó un ojo.

—¿Kristoff y Olaf? —preguntó sin optimismo y una ceja levantada.

—¡Exacto, su majestad! Ellos te quieren ver ahí.

—Pensé que habíamos quedado con que nadie sabría de nuestras reuniones.

—Oh, ellos son nada —Anna dio un manotazo al aire para quitarle importancia al asunto—. No es que no los ame, pero vamos, estamos hablando de ellos. Son una tumba.

—Eso espero —le echó una última mirada y se aclaró la garganta—. Desde el principio, entonces.

—Aquí voy —suspiró Anna, derrotada.

A continuación, la sala de música se llenó de las tonalidades del piano y la suave voz de Anna que hacía todo para no salirse de tono cada vez que Elsa la empujaba a su izquierda porque sentía que invadía su espacio personal. Y justo estaba en el climax, cuando la risotada de Anna hizo que la música cayera en picada con una horrible desafinación y Elsa tuviera que llevarse una mano aguantada a la boca para sofocar la risita que salía de sus labios.

—Eso fue trampa.

—¿Y empujarme cada diez segundos no lo es?

—Invades mi espacio personal.

—Pensé que eso ya no te importaba, Reina Elsa de… ¿Arendelle?

Elsa negó con una media sonrisa y un último empujón a Anna.

—Tienes que ser más original si intentas molestarme.

—¿Quién dijo que intentaba molestarte? Me gusta cuando ríes —Elsa la miró con confusión. Era la primera vez que alguien le decía eso—. Es decir, me gusta cuando la gente es feliz, al igual que feliz, feliz, ya sabes, ¿Cómo el Sombrero Loco de Alicia en el país de las maravillas? Aunque realmente no sé si él era feliz, es decir, estaba loco. ¿Los locos son felices?

—Tú pareces serlo.

—¡Hey! Me acabas de llamar loca.

—Imaginaciones tuyas, estás divagando —Elsa le echó una mirada de divertida desaprobación y se acomodó en su asiento para seguir tocando.

La pecosa no le creyó del todo, pero siguió su ejemplo y se sentó correctamente.

—Entonces… ¿Desde el principio?

—Desde el principio.

Las clases con Anna fueron una auténtica medicina para su mal humor. Además de sentirse con más ganas de lidiar con la chica, Elsa sentía que por fin estaba haciéndole bien a alguien. Claramente, no demostraba una gran alegría durante las horas que compartían juntas, pero sus acciones comenzaban hacer creer a Anna lo contrario, cosa que le había parecido de lo más fascinante a la chica, y que las había ayudado a mantener un irreconocible acercamiento en las últimas sesiones. Elsa haría todo lo posible para que Summers ganara la beca de estudio, se lo había prometido, tal vez así alguien cumpliría con su sueño de vida; alguien que se lo merecía. Y Elsa estaría completamente orgullosa del logro de su aprendiz, aún si esto significaba… Ambas tendrían que alejarse en algún momento. No había discusión alguna.

También haría lo posible para que su hermana fuera feliz en lo consiguiente, sin tener que someterse a lo que su padre quería que hiciera. Si bien, sabía que habría una guerra antes de dejarla, entendía perfectamente que cedería al fin cuando supiera que no podía hacer más con ella, pero que en cambio se había ganado algo más jugoso: a Elsa en su plenitud, cediendo y cumpliendo sin chistar todos y cada uno de sus caprichos. La cuestión era, Alexander Storm sabía que Rapunzel era un alma libre con la cual era ya muy tarde hacer algo, la cedería rápido por diversos factores; pero Elsa, con Elsa tenía un futuro por delante aún, a ella aún podía encaminarla hasta donde él quería. Lo que él no sabía es que todo eso era el plan de su pequeña hija, y cada pieza del juego, movida en su contra, tan sólo lo llevaría a hacer que al final, fuera él el que terminara en jaque.

Después de las clases, Elsa cerró la puerta del salón de música; ella y Anna caminaron hasta la salida en silencio, apenas escuchando el sonido que los deportivos de Anna emitían al chocar con las losas. Elsa se había quejado de eso por días enteros, hasta que comprendió que Anna no mejoraría su modo de caminar aunque el regaño viniera del presidente de la nación. Era el atardecer y no había ningún alma vagando en las cercanías, así que los últimos días se habían hecho la costumbre de caminar hasta la parada de autobuses en donde Elsa esperaría a que Anna abordara, después de que la última se despidiera con una amplia sonrisa en el rostro y un "nos vemos luego, su majestad", hecho que haría sonreír a la rubia en infinitas ocasiones e hiciera que levantara una mano para despedirse, hasta que el bus se alejaba y no había más de Anna corriendo tras ella, ni burlándose o divagando sobre cosas irrelevantes que, sin embargo, empezarían a colmar los pensamientos de Elsa, en el buen sentido, uno tan bueno, que la hacía preguntarse qué es lo que pasaba realmente con ella; porque sería una completa mentirosa si se negaba, incluso a ella misma, el haberse encariñado con la pelirroja. No es que le molestara realmente, tan sólo era raro sentir el hormigueo que le producía saber que la vería de nuevo al siguiente día, ya sea para escucharla cantar todas las canciones Disney que tenía en partituras o… para discutir el "nada" que le hacía sentir "todo".

Anna era todo lo que no era ella: libre, espontánea, alegre y desenfadada. Era una artista en busca del paisaje perfecto. Su abuela le había dicho una vez —cuando se prometieron que se cuidarían entre las dos sin necesidad de alguien más— que tuviera cuidado con personas como ella si quería que sus poderes no se vieran afectados, pero que dejara que su corazón se abriera lentamente, sin carreras, para que pudiera ver con claridad si no estaba dejando atrás algo valioso. Las personas como Anna te envolvían en sus encantos, te llenaban de ilusiones, de alegrías y un infinito nostálgico que te hacía creer, crecer y ver las cosas de un distinto modo. Podían llevarte a tu punto máximo, te podían hacer la persona más feliz de la tierra; pero si las cosas no funcionaban, entonces caías hasta al fondo en donde ya no habría más salidas, porque entenderías, nadie se asemejaría a esas sonrisas de dulce y los andares presurosas y llenos de vida que una vez tuviste con esa persona. Así que, por lo tanto, había mucho que ganar con Anna, y mucho, demasiado que perder, sobre todo ahora que sus planes estaban sobre la mesa y su corazón necesitaba ser todo, menos blando para el futuro.

Sea como fuera, en ese momento, cuando Anna sacó la cabeza del autobús y le envió la sonrisa más radiante que había visto en su vida, Elsa supo que ningún plan era más importante que sostenerse un momento más para poder observar aquello. Y sea como fuera, justo en ese instante estando en el limbo, ya nada le importó.


Ahora va mi aclaración, en este momento Anna y Elsa están pisando los dieciocho años, a punto de ir a la universidad, ambas. Es decir, esta historia abarcará hasta la mayoría de edad de Elsa, es decir 21 años. esto no quiere decir que vaya a relatar tantos años de vida XD, ya que habrá un salto temporal bastante grande. De cualquier forma, nos veremos por un largo tiempo por aquí, así que si desesperan desde ahora, no aguantarán hasta el final.

Ahora las reviews!

Amandasotomtz: jajaja gracias por hacer énfasis en esas palabras, es divertido escribir los pensamientos de Anna y esas cosas. espero que sigas disfrutando la lectura :)

AlexNeko: gracias! El dibujo es algo deforme XD pero gracias de cualquier forma, sentía necesario ilustrarlos con mi imagen mental.

gaby: muchas gracias, espero que sigas leyendo :D

AnotherCrazyUser: jajajaja debo decir que he muerto con tu... petición (?), pero no creo realmente que quieras un hijo mío XD, serían difíciles de cuidar (?). No habrá demandas por mi parte, lo prometo. Gracias por el comentario! XD

Misticgwen: el padre de Elsa está loco, sólo eso diré XD. Todo estará bien entre Elsa y Anna -suspiro romántico-, gracias por pasarte! Saludos.

kikicai94: muchas gracias! Hago lo mejor que puedo, espero ir mejorando poco a poco :B.

Ziu: qué te pareció este capítulo? :D gracias por la review.

fabiola: jajaja espero que puedas seguirme hasta el final para comprobar XD.

YuiTainaka: muchas gracias por enviarme la review completa, es todo un detalle de tu parte XD. espero haber podido aclarar todas tus dudas, muchas gracias por ser siempre fiel en la lectura y comentarios. Aún no sé cómo estará la situación entre Anna y Rapunzel, pero yo creo que lo más seguro es que sí, se conocerán. Que estés bien, te mando muchos saludotes :D

Hinata-Tsuki: jaja Olaf el deforme XD no te preocupes, no soy dibujante ni nada :'( mi sueño, como ves, es que alguien haga la portada del fic jaja. De cualquier forma, trataré de hacer algún dibujo proximamente :). No te disculpes por la tardanza, sé que todos tenemos cosas que hacer, así que sólo disfruta la lectura. Supongo que todo se va aclarando con el paso de los capítulos, y todo se irá poniendo más oscuro. Al padre de Elsa, a él témanle XD es un loco, idiota, hijo del mal (?) jajaja. Pero no te preocupes, Elsanna habrá de a montones~ que yo me encargo de eso. Gracias por la review extra larga, cualquier duda y demás, déjala en una review :3. Saluditos, algún día te daré un dulce (?).

rustjacque12: a todos nos come la escuela T.T así que ni te preocupes. Por otro lado, gracias por pasarte apenas pudiste. Me alegra que te haya gustado tanto el capítulo como a mí me agradó escribirlo. Nadie puede negar que Anna y Elsa juntas son un amor y la cosa más adorable que ha existido en la animación en los últimos tiempos jajaja XD. Ya veremos cómo su relación va creciendo y rompiendo muros~ esto apenas comienza, ya vendrá lo bueno. Muchas gracias, de nuevo. Saludos gigantes.

MCMD: muchas gracias, en verdad hago lo que puedo. Me alegra que esté robándoles la mirada al menos por unos instantes. Gracias por la review, por la lectura, por el tiempo. Un saludo.