Gracias por sus reviews a :Amia Snape, Igna HP, Cani HP, Ysabel Granger, Lobo-moon, Fairly, Extrem, Megumisakura, Chiillocullen, MissLuppi, Melissa Granger, Wirnya, Aira 16, Lyla, Sasamii… no sé si me dejo a alguien) y a todos los que no dejan review, pero tienen esta historia en favoritoso o la siguen. Porque vosotros haceis que merezca la pena.
…Y más consejos para el perfecto Robinson:
Manual del perfecto naufrago:
8- Intentar contactar. Construye formas en una parte diáfana, como puede ser la propia playa, que tenga formas NO naturales y colores que contrasten y que brillen mucho. Usa cristales y espejos para crear destellos, fuegos, linternas o cualquier cosa que tengas a mano para llamar la atención.
Intentando convivir
Los días después de llegar a su nuevo "hogar" por llamar de alguna forma a aquella cala, transcurrieron relativamente tranquilos. Continuaban discutiendo de vez en cuando, prácticamente era un deporte para ambos, los insultos sutiles eran la tópica en sus conversaciones, pero dentro de lo que cabía se mantenía la paz.
A parte de comenzar con la construcción del refugio. A Hermione se le ocurrió la idea de escribir sobre la arena la palabra HELP con hojas de palmeras, según ella si algún muggle que pasaba en avión les veía, podrían rescatarles. A Snape por supuesto le pareció una solemne tontería. "¡Muggles en aviones!, si no ven más allá de sus narices. Esto es ridículo." – Pero tras varios desplantes la castaña terminó por hacerlo sola. Y allí estaba su maravillosa señal de auxilio, y el murciélago para variar burlándose de ella.
Con respecto a la "cabaña", Severus tuvo que reconocer que la idea del andamio de cañas había sido buena. Lo difícil fue conseguirlas. Tenía que desplazarse al interior de la selva donde crecían unas cañas parecidas al bambú pero de un grosor considerable. El cuchillo era una bendición en ese momento, y aun así era duras como demonios, además tenía que afilar uno de los extremos para poder clavarlas lo más profundo posible en el suelo. Sus manos acostumbradas a la elaboración de pociones y corrección de ejercicios tenían varias heridas y no le cabía duda que terminaría con unos malditos callos.
Hermione por su parte consiguió mejorar notablemente las técnicas del trenzado de palmas y los nudos. Sus manos también se habían estropeado por el trabajo, pero le gustaba saber que al menos su profesor ya no la llamaba torpe. Durante los largos paseos de Snape solía aprovechar para nadar y "hacer la compra", su técnica de pesca mejoró mucho, igualmente descubrió una playa de roca donde se formaban una pozas en las que solían quedar varados algunos peces al bajar la marea. Era tan fácil como llegar y agarrarlos con la mano.
Lo primero que habían hecho era construir una gran estructura piramidal, semejante a una tienda de campaña, y asegurarla utilizando las propias palmeras como vigas, sobre el andamio inicial colocaron varias capas de hojas de palmera entretejidas, El suelo también lo cubrieron con palma y enormes hojas de Colocasia para aislarla un poco de la humedad. Fue todo un éxito ya que después de someter la estructura a lo que Snape llamaba, pruebas de resistencia, parecía que aguantaría perfectamente una tormenta como la anterior.
La higiene comenzó a ser un problema para ambos. No tenían ropa para cambiarse, Hermione solía lavarla como bien podía. Y Snape… bueno, él también parecía que trataba de mantener algo de aseo personal durante sus escapadas, durante la primera semana la sombra de la barba había ido aumentando en su cara, hasta que una tarde apareció más o menos afeitado pero con alguna que otra pequeña herida en el mentón. La castaña no había podido evitar sonreírse al verle, de alguna forma se había empezado a afeitar usando el cuchillo, al estilo Rambo y eso le parecía algo de lo más cómico. El pacto de intimidad se estaba cumpliendo a rajatabla. Pero las prendas comenzaban a estar algo dañadas, la camisa del profesor había dejado de ser blanca, y lucia varios desgarrones en las mangas. Aun así y sabiendo que llevaba otra interior jamás se la quitaba. La castaña llego a pensar si trataba de ocultar alguna deformidad grave. Ella lucia un par de rotos en el pantalón, y en la camisa azul. Su camiseta interior también había cambiado de color, pero al menos no olía mal, la ropa interior para que hablar… pero eso sí, la lavaba a diario.
La hora de dormir había sido otro hándicap a superar. La primera noche que durmieron en la choza se había quedado parada mirando su hueco y el de Snape con nerviosismo, ambos estaban en los extremos opuestos, pero a la chica le daba reparo dormir bajo el mismo techo… solos.
Snape la había mirado enarcando una ceja. - ¿Qué rayos le pasa ahora Granger? - Espetó en hombre que ya se había arrastrado a su sitio y acomodaba su "colchón vegetal".
-Bueno…es que. - Como decirle que le avergonzaba dormir con él. Ciertamente estaban conviviendo, pero a la hora de dormir procuraba poner unos cuantos metros de por medio, y no era lo mismo hacerlo al raso, que dentro de esa choza a solo dos pasos.
El profesor chasqueó la lengua con desgana. - No me venga con remilgos ahora. La noche de la tormenta no los tuvo para agarrarse a mí como una jodida garrapata.
Hermione gruño. - ¿Garrapata?… pero si fue usted el que…
-No sea estúpida. - Bufó. - Llevamos durmiendo juntos más de una semana. - Bostezó. - …Y lo que me quedará de soportar sus tonterías. No veo la diferencia entre estar al raso o bajo techo…- Se acurrucó de costado y cerró los ojos. - …Pero si quiere seguir durmiendo fuera… por mi estupendo. Así no tendré que aguantar las tontadas que habla en sueños.
Ella se quedó perpleja. - ¿Qué yo qué? - Escupió.
Snape levantó la cabeza y la miró con un gesto de burla. - "Si…Ron… revisaré tu ensayo." - Comenzó poniendo una voz aguda y cómica. - "Harry… ese ingrediente no se usa en esa poción."
La cara de la Gryffindor se tiño de rojo.
El hombre volvió a bostezar. -Después de todo, mis sospechas se confirmaron. Sabía que ese par de cabezas de chorlito eran incapaces de hacer la o con un canuto por si solos. Tendría que haberles repartido las notas entre los tres… a ver qué tal le habría sentado rebajar sus excelentes a costa de esos idiotas.
La chica bufó y se dirigió a su rincón de la choza. - Eso no es así. - Gruñó sentándose de golpe y con tono de indignación. -Solo les ayude un par de veces.
Él se encogió levemente. - Si…Ya…un par de veces. No me cuente idioteces… quiero dormir, así que haga lo que le dé la gana
-¡Será…! - Escupió. - "Idiota, pedante e insoportable". - Pensó roja de rabia. - Además quien le manda espiar lo que hablo de noche.
Snape abrió sus ojos negros de golpe y se la quedó mirando como a un bicho raro. - ¿Qué yo qué? - Ladró. - No tengo nada mejor que hacer que escuchar sus sandeces. ¡Será posible! Bastante desgracia que no me deja descansar.
La chica le sostuvo la mirada de forma desafiante.
Rió entre dientes, y se hecho de nuevo dándole la espalda. -Como diga Granger. Pero ya sabe, procure no molestarme demasiado. - Comentó con desgana.
Dio un bufido de rabia y se hecho sobre su "colchón" de hojas, se acurrucó en posición fetal, trató de dormir, pero no podía evitar observarlo de reojo. Era increíble que pese a la experiencia por la que estaban pasando, su carácter siguiera siendo el mismo que si siguiera en sus clases. Los momentos en que era amable parecían casi accidentales, seguía siendo un tirano insoportable. No podía evitar seguir mirándolo, parecía dormir profundamente, así relajado, sin ese ceño fruncido y su eterna mueca de enfado, parecía otra persona, incluso más joven. La forma en que le caía el pelo negro sobre la cara, desde que habían llegado a ese lugar no parecía tan grasiento, pese a lo desaliñado tenía un aspecto más suave, pese a las quemaduras iníciales, el sol había teñido levemente su piel, seguía siendo clara, pero parecía más sana. Se revolvió sobre sí misma para dale la espalda, cerró los ojos con fuerza para tratar de dormir.
_____________________________________________________
Le costó algo más despertarse, se notaba que la improvisada choza amortiguaba los rayos de sol. Desperezándose se dio la vuelta entre bostezos. Abrió los ojos y miró al techo por donde se colaba algo de luz. Parpadeó y volvió la cabeza hacia el rincón de Snape, el hombre ya no estaba. Se incorporó y frotándose los ojos, salió gateando al exterior.
Miró extrañada a su profesor, sentado en el suelo a unos metros, con las piernas cruzadas y la camisa arremangada, de espaldas a ella, parecía muy concentrado en algo.
Se acercó con algo de recelo. Lo observó desde arriba, afilaba con su cuchillo los extremos de unas ramas rectas y largas. - ¿Profesor?
El hombre salió de su estado de concentración y la miró ceñudo. – Vaya Granger, ¿Quién espía a quien ahora?
La chica tomó aire y contó tres, no podía ser que ya buscara pleitos de buena mañana.-¿Qué hace? – Preguntó con indiferencia.
La miró perplejo. – ¿Acaso no ve? Lanzas. – Gruñó. Ella alzó las cejas. – O es que se cree que podemos vivir de fruta y pescado.
La chica se cruzó de brazos. – Bueno, más de uno diría que es una dieta sana.
Snape hizo una mueca de sarcasmo. –Todo lo sana que quiera, pero me considero carnívoro, así que espero poder hacer algunos cambios en el menú. – La chica suspiró con resignación. – A parte, fabricaré algún arpón para pescar, me planteo seriamente tratar de capturar algo de más… entidad. No esos pececillos que usted recolecta.
Hermione frunció el ceño. –Pues bien que no se queja cuando se los come. – Replicó indignada, si bien no eran ejemplares muy grandes eran sabrosos y nunca se quedaban con hambre.
El hombre se encogió de hombros. -No están mal como aperitivo.
La chica esbozó una maligna sonrisa. - Intente lo que quiera, pero no le fue muy bien la primera vez.- Se tapó la boca, no pretendía decirlo, pero estaba harta de que le restregara sus errores continuamente, que hiciera de menos todo lo que ella hacia.
Snape la fulminó con la mirada, recordarle su accidente con el hormiguero fue un golpe bajo. Aun le duraban algunas marcas de los malditos picotazos y se la tenia jurada al maldito animalejo, tarde o temprano lo encontraría y se lo cocinaría en su jugo, bien doradito. La chica tragó saliva y retrocedió un paso, era la misma mirada que reservaba a veces para Potter. - ¿Esta retándome Granger? - Siseó con su voz más helada. Ella negó nerviosa.
Su expresión se tornó en una sonrisa maliciosa. - No es algo que le recomendaría.
La chica tomó aire nerviosa. -Lo siento señor, es que no le veo pescando.
El hombre bufó. - ¿Qué se ha creído niña tonta? Que es la única capaz de hacerlo, cualquiera puede capturar un maldito pescado, ¿Qué tiene eso de complicado?
Ella se encogió de hombros. - Bueno, me ha costado bastante mejorar la técnica. Además esta su atuendo.
El la miró perplejo. - ¿Qué tiene mi ropa? - Bufó.
Hermione miró al suelo nerviosa. - Bueno, en si nada. - Vaciló un instante. -¿Pero no intentará nadar?… así vestido. - Hizo un gesto señalando sus ropas, la camisa blanca y el pantalón de traje negro, aun no se había puesto las botas, de hecho ya solo las usaba cuando recorría la selva.
Snape alzó una ceja en una mueca de burla. - ¡Qué sabrá usted lo que yo uso para nadar! - La chica enrojeció ligeramente.
"Ni necesito saberlo." Pensó la castaña negando de nuevo.
El profesor sonrío malignamente. - De modo que la insufrible sabelotodo piensa que es la única experta en técnicas de pesca. - Siseó con sus ojos negros centelleantes. - Y que no soy capaz de cazar o pescar algo.
Los ojos castaños de la Gryffindor se ensancharon. - Yo… no he dicho eso, señor.-
-Pero lo piensa. - Comentó con desgana, observando con satisfacción lo afiladas que habían quedado sus lanzas. Durante el tiempo que llevaban allí se había dedicado completamente a la construcción de la choza, ahora tenia más tiempo para dedicarlo a otras cosas y a buscar la forma de salir de allí. -Le propongo algo…
La chica lo miró con incredulidad. -¿Acaso propone una apuesta? - Tratándose de Snape se esperaba cualquier cosa.
Negó con la cabeza. - Llámelo como quiera. - Siseó con desden. - Le propongo ver quien es capaz de conseguir la mejor cena. Le digo que seré capaz de conseguir algo mejor que esos pescaditos.
Ella suspiró. - ¿y qué es lo que quiere apostar?
Snape la miró amenazante. - Nada de importancia. Si lo consigo… no volverá a cuestionar mi autoridad.
Hermione se cruzó de brazos y frunció el ceño. - De modo que es eso. - Espetó. - Quiere volver a las andadas, retomar su tiranía.
El profesor chasqueó la lengua. -Vamos Granger, sabe que de todos modos mis ideas han sido las más brillantes.
Ella bufó. -…si, como el andamio. - Suspiró. - ¿y si gano?
Snape alzó las cejas con sarcasmo. -En esa improbable situación…lo que quiera.
-¿Dejara de insultarme? - Preguntó tímidamente. - ¿Me tendrá más respeto?
Rió entre dientes. - Algo complicado, sin duda.
Ella resoplo. -Si gano dejara de tratarme como una niña.
Severus la observó de reojo, esbozando una cínica sonrisa. La chica ya era mayor de edad, ciertamente toda una mujer y por lo que la camiseta de tirantes mostraba, de desarrollados atributos. Pero seguir tratándola como una alumna le ayudaba a mantener la distancia. -Como quiera Granger, pero como ya le he dicho, es algo muy poco probable. - Murmuró con tono aburrido.
