Declaimer: Tan solo la historia me pertenece, la vida de los personajes le pertenece a S. M.

-Has sido tú.-Volví a repetir al ver que Emmet no reaccionaba.

Emmet me miraba con un leve sonrojo en las mejillas e intentando disimular el hecho de que le había pillado. Cullen a su lado nos miraba a los dos de hito en hito confundido de mi declaración

-No sé de qué me hablas.-Dijo Emmet.

-Sí sabes de lo que te hablo.-Dijo Bella.- Rose me cuenta que Royce le pegó,-Edward soltó una exclamación.- lo que te parece tan horrible como a mí, desapareces por la noche y a la mañana siguiente aparece Royce con heridas en la cara y tú con los nudillos machacados.

-Podría haber sido el hermano de Rosalie el que le dio la paliza a Royce.-Replicó

-Sólo sabemos lo que le hizo Royce dos personas aparte de ellos, tú y yo. Como comprenderás es imposible que yo fuera.

Emmet se calló, había sido él, antes de que dijera nada me lancé hacia él y le di un abrazo. Al principio se quedó rígido, pero luego me devolvió el abrazo. Me separé de él y le dediqué una sonrisa.

-Ya me extrañaba a mí que me arrastras a darle una paliza a Royce así como así.-Interrumpió Edward.

-Es sólo que me parecía despreciable.-Emmet me miró.- ¿Le has dicho a Rose que yo…?

-No, ni se lo voy a decir. Le cuesta que nosotros intentemos protegerla como para que lo haga otro.

Le di un beso en la mejilla a mi hermano y salí de la cocina, en el fondo mi hermano seguía siendo el mismo de cuando era niña, subí a mi habitación para comenzar a hacer los deberes, pero el hecho de haber descubierto quién le había golpeado a Royce dejaba espacio libre en mi cerebro que fue ocupado inmediatamente por Edward. Estaba tan extasiado con que Emmet hubiera defendido a Rose que no le presté atención. Pero me dolió que él tampoco pareciera prestarme atención.

Cuando bajé a cenar mis padres ya estaban en casa, estaban sentados en el sofá mientras Sue iba y venía poniendo la mesa. Mantenían una conversación de trabajo sobre el bufete de abogados de papá y un caso suyo. Yo veía distraídamente la tele hasta que oí algo de su conversación.

-Así que he decidido aceptar el trato.

-¿Qué trato?- Preguntó Emmet mientras se sentaba en uno de los sofás.

-La Sra. Cullen y yo hemos firmado un trato, las casas que ella construya yo las decoraré sean hogares familiares o oficinas, pero va a ser más bien lo segundo, la mayoría de la gente quiere decorar su casa como ellos quieren, no como la vendedora se los da.

Me alegré por mamá era una suerte para ella ampliar más el mercado. Cenamos tranquilamente, papá y Emmet hablaban sobre fútbol mientras mamá me contaba cosas sobre su trabajo. Pero mi traicionero cerebro volvía a pensar en Edward, sabía que era bueno para mí haber cortado lo que se suponía que hacía, pero le echaba de menos, y mucho. Al acabar de cenar subí rápidamente, no quería tener una conversación con mi madre sobre Edward, James o quien fuera. Me acosté pronto ese día.

Abrí mi taquilla con fuerza y de mal humor, había olvidado el cuaderno de matemáticas aparte había pasado una mala noche ¿Por qué? James me envió un mensaje diciendo que había estado muy esquiva, y lo había estado porque no sabía qué demonios hacer con nuestra relación, le quería un montón pero no como se debe querer a un novio, había decidido quedar con él tras la clase de Escritura Creativa para aclararle todo. Cogí los libros que necesitaba para esa tarde, me dirigí deprisa hacia la clase se Escritura Creativa. Al entrar la profesora ya había llegado, estaba delante de un portátil con la esquina rota murmurando por lo bajo, me senté en mi sitio habitual y comenzó a habla cuando todos estuvieron sentados.

-He leído vuestros textos.-Dijo mientras se paseaba.- Y me he dado cuenta que la mayoría de vosotros intenta seguir un esquema, no lo hagáis, esta clase es para ser libre, la escritura os da libertad. Por lo que he decidido que qué mejor forma de mostrároslo que dándoos esta tarea.-Hizo una pausa.-Escribid lo que queráis, una carta para alguien imaginario, cómo os sentís, un relato corto, una poesía lo que sea. Lo único que os pido que os salga del corazón.-Dicho esto se sentó en su mesa y comenzó a escribir ella también.

Miré mi cuaderno en blanco y fruncí el ceño, que me saliera del corazón…Cerré los ojos y busqué lo que sentía en ese momento. Acorralada, quería huir de todo, de mi relación con James, de lo que fuera que pasara con Edward, de las preguntas inquisitivas de Tanya, del drama de Rose… Sólo quería correr y dejarlo todo atrás, metafóricamente hablando, claro está. Escribí de una chica que corría por un camino hasta el borde de un acantilado, miraba al mar tempestuoso durante unos momentos para luego internarse en el bosque se encontraba a su espalda para no salir jamás, el relato me ocupó dos folios. Se lo entregué a la profesora que estaba ocupada fulminando con la mirada al ordenador.

Esperé a James en la puerta del instituto, el también tenía extraescolar así que no tardaría en salir de la clase. Saqué el móvil de la mochila y comencé a jugar con él, apenas llevaba unos minutos jugando cuando James apareció con una sonrisa, nos acercamos a unas mesas que había en el exterior para hablar tranquilamente.

-Mira James.-Suspiré.- Yo te aprecio muchísimo, pero no te aprecio como novio, sino como amigo, eso ya lo sabes, pero yo no puedo seguir así.-Hice una pausa.-Creí que para mí era suficiente el tenerte cariño para mantener una relación, pero no lo es, yo necesito más. Aparte, estoy enamorada de otra persona y no me parece justo para ti estar contigo en estas circunstancias.- Inconscientemente dirigí mi mirada al campo de fútbol, donde los jugadores se encontraban entrenado.

-Lo comprendo.-Siguió mi mirada.- Déjame adivinar.- ¿Newton? No, demasiado presumido. ¿Crowley? Demasiado poco inteligente ¿Black? Mucho músculo y poco cerebro, aparte nada te impide ir a por ninguno de ellos.-Paró a pensárselo unos minutos.- ¡Lo tengo! ¿Cullen?-Asentí mientras miraba mi regazo.-y no puedes salir con él porque te ha hecho la vida imposible a ti y a tus amigos por meses.- Suspiró.- No te sientas mal por mí, yo tampoco sentía nada por ti y sabía que esto no funcionaba.-Me acarició la mejilla.-Pero me tienes que hacer un favor para curarme el corazón roto.-Le sonreí mientras le propiné un golpe en el brazo de modo juguetón.-Ven al baile conmigo, es después de los exámenes así que en dos semanas ¿Qué me dices?

-Claro que iré contigo.-Le di un abrazo.-Gracias por comprenderme.

Llegué a mi casa sintiéndome mejor, lo de James estaba solucionado, era un gran chico que se merecía una gran chica que le quisiera de verdad. En el salón estaba Rosalie sentada hablando con mi madre, cuando entré apenas había saludado antes de que Rosalie me arrastrara hacia mi dormitorio, nada más entrar cerró la puerta.

-¿Qué pasa con James?

-Le he dejado.

-¿Qué? ¿Por qué?-Exclamó sorprendida.

-No le quería como se debe querer a un novio.-Me encogí de hombros.-Pero después de eso me pidió que fuera con él al baile y he aceptado.

-Bueno, es raro pero si os vale.-Rosalie se tiró sobre mi sofá.-Royce ha dejado la escuela, no sé quién le habrá dado la paliza, pero le ha debido de afectar mucho para decidir hacer los exámenes en casa antes de ir a la universidad ¿Quién habrá sido?

-Ni idea, cualquiera con fuerza, con las heridas que le hizo…-Mentí.- El otro día tuve un sueño muy raro.-Comencé a mentir.- Comenzaba a salir con Edward y tu intentabas matarme.

No había otra forma de sacar el tema sin que me descubrieran, y Rosalie estaba demasiado ocupada con sus problemas como para darse cuenta de cuando mentía, si llega a ser en cualquier otro momento me hubiera pillado y después obligado a que hablara.

-Es raro.-Hizo una pausa.-Pero si Tanya o tú saliera con ese capullo estoy segura que me cabrearía muchísimo, y Jasper más se sentiría traicionado, y no sé si podría perdonarlo, ni Jazz ni yo.

Me sentí algo mejor, al menos había algo bueno en haber roto mi lo que sea con Edward antes de que Rose o Jazz se enteraran, les quería demasiado como para dejarlos sólo por un chico, eran mis hermanos de otra madre, creo que les quería más que al propio Emmet en los tiempos buenos. Cuando Rose se fue llamé a Jasper para que viniera a casa después de hacer los deberes. A las seis y media estaba en casa, subió a mi cuarto con dos Coca-Colas.

-Te he echado de menos.-Dije mientras le abrazaba nada más abrir la puerta de mi cuarto.

-Yo también a ti.-Me devolvió el abrazo.- Pero has estado tan ocupada con tu nuevo novio que te has olvidado de mí.

-No digas tonterías, jamás podría olvidarme de ti. Por cierto, he roto con James aunque iré al baile con él.

-¿Por qué habéis roto?

-No le quería como se le quiere a un novio.-Dije mientras nos sentábamos en mi sofá.-Pero dejemos de hablar de mí ¿Qué tal te va todo con Alice?

-Genial, es maravillosa, ¿podrías quedar con ella este fin de semana para ir al centro comercial tú y ella? Rose ya la conoce y se la presenté a Tanya el otro día, quiero que seáis amigas…-Me miró suplicante.

-No hay problema.-Le sonreí.

Se fue temprano, los exámenes comenzaban el lunes que viene y ambos teníamos que estudiar, antes de la cena bajé para contarle a mi madre lo de James, esta intentó parecer al principio triste por mi ruptura, pero cuando le dije que dejara de intentar parecerlo se limitó a contestar:

-Bueno, ahora podrás ir a por el chico Cullen.

A lo que yo me sonrojé y rodé los ojos, ojalá pensé. La cena fue divertida, sobre todo en el momento en el que le conté a mi padre que mi relación con James había acabado, levantó la mano pidiendo que le chocáramos los cinco, a lo que accedieron todos menos yo, incluso Sue que pasaba por allí chocó, a mi padre no le gustó la noticia de que iba a ir de igual modo al baile de fin de curso con James, se limitó a soltar un "Canté victoria demasiado pronto".

En la cena mi madre comentó que había visto a la señora King, que le había hablado de la paliza que había recibido su hijo, Emmet y yo nos miramos asustados durante un momento, pero continuó diciendo que se negaba a decir quién había sido el causante, lo que desagradaba en sobre manera a la Sra. King.

-Pudo haber sido cualquiera.-Dijo Emmet.-Es un indeseable.-Asentí conforme.

-¿No te cae bien, cielo?-Me preguntó mi padre.- ¿No era novio de alguna de tus amigas?

-Sí, de Rosalie, pero lo dejaron el fin de semana pasado. Al parecer Rose se cansó de él, pero la verdad me alegro, a ninguno de nosotros nos daba buena espina.

Dejaron el tema para centrarse en alguna otra cosa, menos mal que el capullo de Royce no abría la boca sobre su agresor, aunque pensándolo bien me di cuenta de que no podía, si hablaba Emmet podría contar por qué le dio la paliza, y posiblemente pese a mi hermano tener mayor sanción él tendría otra además de que en el pueblo se le tacharía de maltratador y no habría chica que se le acercara, alguna ventaja tenía vivir en un pueblo tan pequeño.

Al acabar la cena me fui hacia mi dormitorio a ponerme el pijama para bajar a ver Castle en la tele con mi padre, ambos éramos unos amantes de las series de policías, teníamos en DVD todas las temporadas de todas las series de policías que os podríais imaginar. Vi el capítulo que echaban hoy nuevo pero el siguiente que era repetido decidí no verlo.

Subí a mi habitación, cogí un libro y me lancé sobre la chaise-longue de mi dormitorio para leer, apenas llevaba unos minutos leyendo El nombre del viento cuando comencé a escuchar unos ruidos extraños, me asomé al pasillo pero de ahí no provenía, cuando volví a entrar en mi dormitorio me dirigí a mi ventana, que daba al patio trasero. Descorrí las cortinas y abrí la ventana, abajo, con piedras en la mano se encontraba el mismísimo Edward Cullen.

-¿Se puede saber qué haces aquí?-Hablé lo más alto que mis susurros me permitían, por extraño que parezca.

-¡Quería hablar contigo!-Dijo del mismo modo.- Ahora apártate, que subiré por el árbol y entraré por la ventana.

Miré el árbol de forma desconfiada, era un árbol robusto y fuerte, pero no sabía si las ramas más cercanas aguantarían su peso. Comenzó a subir con agilidad, sus vaqueros caros no parecían impedirle escalar con agilidad, subió poco a poco mientras yo vigilaba que sus padres no se asomaran a la ventana, su casa era la contigua a la mía, cuando llegó arriba se encaramó a la ventana pero al bajar le dio el golpe a un marco de una foto tirándole al suelo haciendo un ruido muy fuerte sin llegar a romperlo, nos quedamos paralizados.

-¡¿Bella?!- Oí la voz de mi padre mientras sus pasos subían por las escaleras.

-Corre, metete en mi vestidor.-Susurré asustada mientras le empujaba hacía este sitio, haciéndolo sin rechistar.

Apenas había cerrado la puerta del vestidor la puerta de mi dormitorio se abrió, apareciendo mi padre con el ceño fruncido. Me miró, yo intenté parecer relajada y no dirigir mi mirada demasiado hacia el vestidor. Mi padre dejó de mirarme para fijar su vista en el marco que estaba en el suelo y en la ventana abierta.

-Cierra la ventana o la cortina va a tirar más cosas que el marco.-Dijo mi padre, inventándose la mentira por mí.-No vaya a ser que tire uno de tus adorados libros. Me voy a la cama, buenas noches.

-De acuerdo papá, la cierro y me voy a la cama también, Buenas noches.-Me dio un beso en la frente y se fue cerrando la puerta.

Cuando salió de mi habitación suspiré aliviada, no sé qué hubiera hecho mi padre si se encontraba a Edward Cullen en la habitación de su hija, estando esta en pijama, por la noche, seguro que mi madre se alegraría solo por el hecho de que ese chico fuera Edward Cullen y no otro. Abrí la puerta del vestidor y Cullen salió de este, su cara había recuperado el color tras el grito de mi padre llamándome.

-Por los pelos.-Dijo hablando con la voz baja.

-Por los pelos.-Repetí.

En ese momento oí pasos por la escalera y le volví a empujar al vestidor cerrando la puerta tras él. Por la puerta entró mi madre sin llamar, menos mal que se la oía llegar desde lejos porque si no… Se acercó a mí para darme un beso de buenas noches, me miró confundida pero se encogió de hombros y se fue. Antes de que le abriera la puerta a Cullen entró mi hermano buscando su móvil para cargarlo mientras dormía. Cuando se fueron todos gruñí frustrada, nunca entraba nadie y hoy todos pasaban por aquí antes de irse a dormir.

-Me siento como en una mala película de adolescentes.-Dije mientras abría la puerta.- Ahora ¿A qué debo tu visita?

-He estado pensando.-Arqueé una ceja.- No pongas esa cara, he pensado sobre lo que dijiste la otra noche y creo que tienes razón. No debería haber estado jugando contigo porque…Joder es más difícil de lo que parece.-Hizo una pausa.-Me gustas, mucho.-Le miré incrédula.- Es verdad, desde hace tiempo por eso me metía tanto con Jasper y contigo. Pero luego llegó James y, bueno sabes la historia. Esto no es la declaración del siglo pero solo quería decírtelo.

-He roto con James-Me miró sorprendido-¿Por eso los numeritos de celos?-Asintió.- Mierda, mierda, mierda.

-No creo que sea tan malo que me gustes, soy el tío más guapo que has visto en tu vida.

-No es eso.-Dije rodando los ojos y sonriendo ante su arrogancia.-Es que…Joder… Me gustas también y era fácil intentar ignorarte si no sabía esto pero ahora…-Me mordí el labio, si estaba a mi alcance me costaría negarme.-No podemos salir juntos, es decir, Jazz, Garret, Ben y Rose se lo tomarían fatal, a Tanya y a Angela les encantaría pero, compréndeme.

Se acercó a mi lentamente cuando estuvo a unos pasos de mí tiró de mi para abrazarme, alcé la mirada hacia él y le sonreí, el bajo su rostro a mi nivel para darme un corto beso en los labios. Era tan alto, casi tanto como Emmet, debía medir casi metro noventa.

-Puede ser nuestro secreto hasta que maduren y se les olvide todo.- Sonrió de forma torcida, derritiéndome por dentro.

-Rose no creo que lo olvide, pero Jazz es un buen tío.-Me acordé de algo.-Pero para no levantar sospechas deberás ir con alguien al baile.

-Sí voy con Jessica.

-Menos mal, porque si tu vas con alguien no tendré que romper mi promesa.

-¿Qué promesa?-Me mordí el labio.

-Después de romper con James me hizo prometer que iría al baile con él.-Cambió el rostro a enfado.-Pero no te preocupes él sabe que tu a mi… que me gustas. Me es raro decirlo en voz alta ¿No te pasa?

-Más le vale no intentar nada.-Me apretó más hacia él.-Por que ahora eres Mi chica, secreta, pero mía al fin y al cabo.-Sonreí.

El bajó su rostro hacia mí, y posó sus labios sobre los míos, este beso fue un beso largo, profundo y cargado de promesas, que envió una corriente eléctrica por todo mi cuerpo, le acerque más a mí, ahora era mío. Estúpido Cullen, si no hubiera sido por él podríamos estar juntos sin problemas. Pero era MI estúpido.

¡Hola gente guapa!

Espero que les gusté este capítulo, la historia no acaba aquí así que atentas que ahora viene lo mejor ;)

Seguid dejando esos reviews que tanto me encanta leer, porque me dan ánimos para continuar

Besos de Colores.