Tom, Deacon y yo estábamos conscientes. Nos movimos hacia las paredes, donde la estructura era más estable esperando un posible nuevo derrumbamiento que, afortunadamente, no llegó.

- ¡Confirmado! Mi nuevo autosuministrador de drogas funciona a la perfección. - dijo Tom con un estado terriblemente excitado.

Había visto este tipo de mecanismos integrados en armaduras y protecciones varias. Ayudaban a suministrar un estimulante en el momento más necesario. Aunque a la vista del estado alterado de Tom, sospechaba que su sistema suministraba algo más que estimulantes.

- ¡Tomad!. Mi reserva de estimulantes, y algo de musculeina. ¡Tenemos que atender a la gente cuanto antes!

Muchos de los miembros seguían allí tirados inconscientes, pero reaccionaron rápido a los estimulantes de Tom. Uno por uno se fueron levantando.

- ¡Carrington! ¡Maldito seas! ¡Ojalá te pudras en el infierno! - decía Deacon en monólogo mientras seguía repartiendo estimulantes.

Cuando parecía que poco a poco, todos los miembros se recuperaban, me acerqué a los restos de Carrington. Tenía una mal presentimiento.

Encontré su cabeza, totalmente arrancada y con la mitad de la cara desfigurada... La examiné. Ví un auricular en la oreja del lado intacto, El cable estaba cortado. El tirón de la explosión debía haberlo segado.

Pero seguí examinando y encontré lo que tanto temía. Un chip de synth.

- Tom... ¿Sabías si Carrington era un synth?
- No. Era humano. Estoy seguro al 100%.
- Pues este no era Carrington - dije mientras elevé mi mano derecha con el chip en ella.

- Se reemplazó por un synth, ¿verdad? - preguntó Deacon visiblemente irritado.

Desdémona aún parecía algo desorientada, pero también tenía algo que aportar.

- Sí. Creo que todos nos dimos cuenta que se comportaba de forma muy extraña. Pero su voz... por un momento parecía realmente él.

- La voz se puede imitar igual que la cara con la cirugía apropiada. Tenía un auricular. Creo que Carrington fue quien nos hablaba usándolo como un títere. - expliqué a los demás.

- Quería destruir las cintas. - agregó Desdémona. - Deben ser importantes para él.
- Seguro. - dijo Tom -. Las cintas pueden servirnos de pista para localizar a cada synth. Es su ejército personal. Sus súbditos que le adoran y hacen lo que quiere. No querrá que les reprogramemos o que el Instituto los localice. ¡Una conspiración delante de mis ojos y no lo he visto venir!

Desdémona encajó piezas

- Por eso estaba tan irritado cuando se enteró de lo que hiciste en el Instituto. No sólo dejarían de fluir nuevos synths que pudiera reprogramar, sino que sin la destrucción del Instituto era cuestión de tiempo que fueran recuperándolos uno por uno.
- Y como no pudo hacerse con las cintas por las buenas - agregó Deacon que seguía repleto de ira - decidió que entonces mejor volaba este sitio por los aires con nosotros dentro.
- Sospecho que el synth se reveló. - dije yo - Quizás sus órdenes eran de activar el artefacto en un sitio concreto. Por suerte en la entrada sólo se ha derrumbado ese pequeño trozo.

Tom abrió los ojos de repente.
- ¡Glory!. Glory es un synth. Y vino a por Carrington. Seguro que fue entonces cuando el verdadero Carrington huyó. Debe tener a Glory bajo su control.
- Que Dios nos ayude - agregó Desdémona.
- Bueno... Supongo que el siguiente paso será localizarle. - propuse.
- Sí. Carrington debe tener toda la información sobre los synths fugados. La necesitamos para corregir el daño que ha hecho.
- Deberíamos empezar por las cintas - agregó Tom -. Ví que Tambor las cogió cuando Carrington las mencionó. Por cierto... ¿donde está Tambor?
- Todos miranos a todas partes. Habíamos dado por hecho que todos seguíamos aquí.
- ¿Tambor? ¿Tambor?
Comenzamos a sospechar lo peor, y comenzamos a mirar por todos los rincones de la Central, temiendo que aún siguiera inconsciente y nadie lo hubiera visto.
- ¡TAMBOR! - gritó una chica.
Era uno de los mayores grupos de escombros. Sólo una mano sobresalía de estos. Incluso yo la había visto antes, pero lo había tomado por uno de los restos de Carrington. Tambor seguía enterrado bajo ellos.

Nos pusimos todos juntos a trabajar, a levantar cada escombro. Pero era demasiado tarde. Cuando quitamos los suficientes para recuperar su cuerpo, estaba sin vida. Su corazón llevaba parado demasiado tiempo. A estas alturas, no había coctel de drogas que pudiera hacerlo resucitar. Los daños eran demasiado graves. Tambor había fallecido.

Formamos un círculo alrededor de su cuerpo. Desdémona habló con una mezcla de solemnidad y ternura.
- Adios, viejo amigo. Te honramos como el héroe que has sido.
Deacon se acercó al cuerpo.
- Yo te vengaré, amigo. Carrington lo va a pagar. No dejaré que se salga con la suya. Lo juro.
- Deacon. Todos queremos que Carrington pague por sus crímenes. Pero la misión es lo importante. Tenemos que recuperar la información. - insistió de nuevo Desdémona
- ¡Al diablo la misión y al diablo con el Ferrocarril! ¿No te das cuenta que todo lo que hemos hecho es una farsa? ¡Hemos sido los malos de la historia! ¡La gente temía que los reemplazaran y resulta que eramos nosotros!
- Sabes que las cosas no son tan simples. - insistió Desdémona - El Instituto también ha reemplazado a gente y nosotros no sabíamos nada de las actividades de Carrington. Sé que son momentos duros, pero no puedes dejar que la situación te derrote.
- No. Claro que no me va a derrotar. Pero ahora veo las cosas con claridad. El Ferrocarril, la organización que salva a los synths, ha sido una gran mentira. Pero esto... ¡la familia! ¡esta gente que está aquí! ¡Esto sí que es importante! Y Carrington nos ha traicionado desde el principio y ha matado a uno de los nuestros. No puedo ignorar eso. ¡No lo haré!

Deacon se dió media vuelta con dirección a la salida.

- Deacon... ¡DEACON! - gritó Desdémona, pero Deacon lo ignoró. Ninguno habíamos visto a Deacon tan enfadado. -
Esto va de mal en peor. Susurro... tienes que encontrar a Carrington antes que Deacon si queremos recuperar la información.
- ¿Cómo va a encontrar a Carrington sin las cintas?
- No lo se, pero le conozco. Tiene muchos recursos. Se las arreglará. Y más ahora que está... motivado. Por eso tienes que adelantarte.

Asentí.

- Espera - interrumpió Tom -. Ven conmigo. Quiero darte algo.
¿Recuerdas que intentábamos lograr un chip de cazasynths?
- Sí. Hasta que yo os dí uno.
- Sí... Eran buenos tiempos. Pues antes de que llegaras estaba haciendo un aparatillo para hacernos con un cazasynth.
- Ajá. ¿Y que tiene que ver...?
- Si te pasas con la fuerza, el cuerpo hace ¡PUF!... como el falso Carrington y es probable que te cargues el chip. Ya nos pasó un par de veces. Y si el cazasynth ve que las cosas se ponen muy difíciles, a veces también huyen. No sabíamos como lograban escabullirse tan fácilmente hasta que nos contaste lo del transportador y todo eso.
El caso es que estuve trabajando en un arma muy chula contra los synths, o para ser más precisos, contra su chip. Una granada eléctrica especialmente diseñada para dejarle KO sin dañarlo.
- Ah. Te agradezco el suministro.
- Es más que eso. Acabo de regular la potencia. A este nivel no debería matar a los synths, sólo dejarlos inconscientes... Es muy probable que si Carrington controla a Glory... En fin... Es uno de los nuestros. Agradecería si pudieras dejarla KO en lugar de matarla. Si hay suerte, podremos quitarle lo que sea que le haya puesto Carrington en la cabeza.
- Así que les tiro una de estas y... KO.
- Bueno... Es posible que si está fuerte sólo la cabrees más. Yo que tú, las reservaría para el golpe de gracia cuando esté a punto de caer.
- ¿Y cuanto tiempo estará inconsciente?
- Eso es lo bueno. Dejará su chip KO. Podría pasarse una semana tumbada antes de recuperarse por sí misma. Hasta que no le demos un nuevo calambrazo de la forma adecuada no se recuperará. Avísanos y ya nos encargaremos del resto.
- Dejar inconsciente a Glory. Entendido.
- Y si puedes, intenta que sea igual para cualquier otro synth que te ataque. Sería un palo tener que matar a los mismos que creíamos rescatar.
- Vale, Tom. Te prometo hacer lo que pueda. Por cierto... ¿qué efectos tiene en los humanos?
- Mmm... No nos hace tanto daño pero electrocuta. O sea que no la tires al lado si no quieres acabar chamuscado.
Otra cosa más... Había líderes de saqueadores. Si usa a alguno de esos seguro que se llevan toda la banda. Este otro juguetito te ayudará a saber a quien tienes que tirar la granada. Ten... Es un prototipo.
Tom me dió unas gafas aparatosas que rodeaban toda mi cabeza. Me recordaba a las gafas de series de ciencia ficción de los años 30 donde la gente entraba a mundos virtuales usando aparatos parecidos.
- ¡Ah!. Es como un HUD de puntería.
- Sí, pero si he acertado con los ajustes, los synths deberían reflejarse de forma diferente.
- ¡Genial! ¿Cómo no nos has dado una de estas antes? ¡Es genial para detectar espias del Instituto!
El contador Geiger de mi Pipboy comenzó a sonar levemente.
- ¿Pero qué?
- ¿Ya te he dicho que son un prototipo? Aún estoy trabajando en eso. Pero si lo cierras con la tapa esta se acaba el problema. Pero llévate unos cuantos de Radaway por si acaso.
- ¡Ah! Ya veo por qué no lo has usado todavía.
- Sí... Otro defectillo. La unidad de alimentación se vuelve cada vez más radioactiva con el tiempo hasta que la cambie... por aquí con ciertas precauciones. Así que úsalo poco o cada vez generará más radioactividad cada vez más rápido, ¿vale?
- Vale...
- Ahora déjame unos minutillos y veré qué puedo sacar de esas cintas. Espero que la mayoría no se hayan dañado por el derrumbe.
- Tambor los protegió con su cuerpo.
Nos miramos el uno a otro con tristeza un par de segundos. Era extraño que alguien que estaba entre nosotros hace apenas unas horas ahora ya formara parte del pasado.
Tom volvió al terminal. Tardó poco tiempo.

- Toma... Un listado de gente y lo que hacen. Ten cuidado.
- Vale... ¿Y por donde sigo?
- No se... Trata de buscar alguno de la lista. Probablemente sigan suministrando chapas a Carrington. O quizás los reclame para que le protejan ahora que imaginará que le perseguiremos. O quizás puedas amenazarlo, si es que es consciente de lo que le pasa. Tú eres el experto en operaciones de campo. Échale imaginación...
Por cierto, que si necesitas ayuda con eso tengo unos mentats que...
- No. Déjalo. Gracias Tom.
- Buena suerte.

Mi primer instinto fue acudir una vez más a Nick. Sospechaba que si pedía ayuda a Piper podría tomarse tan a mal las noticias como el propio Deacon. Piper sentía un gran aprecio por el Ferrocarril, y aquella traición la irritaría muchísimo. Además, lo que quería era justamente buscar a Carrington y las búsquedas de personas desaparecidas eran la especialidad de Nick.

Diamond City me quedaba de camino y, tal y como estaban las cosas, procuré no usar el transportador. Si volvía al Instituto podría toparme con alguien que hiciera preguntas inesperadas. Ahora mismo necesitaba resolver todo el problema del Ferrocarril, antes de poder volver con Shaun y decirle que el Ferrocarril no sería nunca más una amenaza. Quizás, el precio de la traición interna daría como fruto evitar la guerra con el Instituto.

Llegué a la oficina.
- ¡Hola, amigo! Me alegra ver que sigues sano y salvo. ¿Qué tal fue la búsqueda?
- Dimos con el traidor. Resultó ser Carrington.
- Siento oir eso.
- Y ha huido. Voy a buscarle y como es tu especialidad, me preguntaba si te apetecería acompañarme.
- Será un placer. Ya iba teniendo ganas de moverme un poco. Nos vemos, Ellie.
- ¿Ya te vas? Cuídate, Nick. Ya sabes que no podría hacer esto sin tí.
- Ya sabes que siempre me las arreglo para volver, querida.

Salimos por la puerta.
- Piper va a tener razón. - dije mientras chocaba los dedos índice de ambas manos
- ¿Qué?... ¡Ah!... Ya... que gracioso
Y bien... ¿Qué pistas tenemos?
- Otra lista. Esta vez es de personas vivas, o al menos deberían estarlo todavía. Son synths reprogramados recientemente.
- Bueno... Tenemos localizaciones aproximadas. Podemos probar suerte. - mientras cogió la lista de mi mano.
- A eso iba... ¿Cual nos queda más cerca?
- El callejón del ahorcado. Está apenas a unas manzanas de la ciudad.
- Espera... Yo despejé el lugar... ¿Quien pone? ¡Oh... no!
- ¿Que ocurre?
- Le conozco... Le conocía. Fue antes de la operación del synth.
- Una sustitución, ¿eh? Curioso ¿Sabes por casualidad cuantas sustituciones se han debido al Ferrocarril en vez del Instituto?
- Me temo que la mayoría.
- Es chocante oir eso... Me pregunto que opinaría la gente si lo supiera.

Nick había dado en el clavo. La gente debía saber esto. El Instituto era inocente de la mayor parte de sucesos de la Commonwealth. No era el monstruo que tanto imaginaban.
Pero ahora teníamos que centrarnos en los problemas inmediatos.

Tuvimos un par de encontronazos. Era poca distancia, pero eran calles muy peligrosas. Normalmente si no había saqueadores, eran supermutantes. Esta vez fueron los dos.
Para más casualidad, el Forastero Misterioso apareció un par de veces, con la consiguiente excitación de Nick, que no sabía explicar quien y por qué actuaba así.
Finalmente llegamos.

- ¡Hola, chico!... ¡Buen perro! - saludé a Albóndiga, que lo había dejado allí.

Hacía ya cierto tiempo que no pasaba por el callejón. Hubo unas semanas que fue mi punto de descanso mientras exploraba la zona. Aún no había comprado HomePlate y estaba comenzando a preparar este pequeño refugio, ayudando a los nuevos colonos. Por eso había preparado una caseta aquí para Albóndiga. Desde hacía cierto tiempo ni siquiera pude pasarme a verlo, aunque siempre se hacía con la gente del lugar. Y cuando había una amenaza, era un increible guardían así que en todos los asentamientos caía bien. Especialmente a los niños, que lamentablemente eran cada vez más escasos en la Commonwealth.

- Hola... Perdona... ¿Has visto a Peter Carlson? - pregunté a otro colono
- No se donde se ha metido. No le he visto en todo el día.

- Mmm... Parece que ha este lo ha reclamado. Es posible que pase lo mismo con los demás de la lista.
- ¿No te rindes muy pronto?
- No me refería a eso. Quería decir que podríamos aprovechar a Albóndiga para seguir su rastro. Así localizaste a Kellog, ¿no?. Podríamos intentarlo otra vez.
- Buena idea...
Busqué la ropa del synth y se la ofrecí a Albóndiga.
- ¡Vamos, chico! ¡Busca!

Albóndiga salió disparado una vez más, y Nick y yo le seguimos a la carrera. Tuvimos otros malos encuentros con saqueadores. Luego se puso el sol, y la oscuridad nos ayudó a evitar algunas otras situaciones de riesgo.
Fue un camino largo que aproveché para poner a Nick al corriente de todo. Tanto del Ferrocarril como del Instituto. Nick había demostrado ser un compañero leal y bastante tolerante con todos a pesar de sus preferencias personales.

Finalmente Albóndiga encontró algo.

- ¿Qué has encontrado, chico? ... Oh, no.
Era un cuerpo. Lo examiné. Era Peter. Pero examiné su cabeza. No había chip. Este no era el falso Peter. Era el verdadero Peter. Albóndiga había seguido el rastro hasta el verdadero propietario.
A poca distancia ví otros ropajes tirados. Era sospechoso. Probablemente el synth llevaba otra ropa y la cambió por la de Peter tras su asesinato.
Le dí las nuevas prendas a Albóndiga.

- Sigue buscando, chico.
El segundo recorrido fue aún más largo. Prácticamente nos llevó el día y nos llevó hasta el Centro Médico Mass Bay casi al anochecer del día siguiente.
El sitio, por alguna razón, estaba tomado por gente de la Hermandad mientras varias bandas de saqueadores intentaban entrar al lugar.

- ¿Qué estarán buscando? - se preguntaba Nick.
- Deacon se llevó la servoarmadura con la pintura de la Hermandad. Me pregunto si estará involucrado.

Esperamos algo más de tiempo, que aproveché para comer y beber algo hasta que la noche cerrada volvió a reinar.

Usé las gafas de Tom para echar un vistazo a los saqueadores que rodeaban el lugar. Pude ver a un par de ellos que sí eran synths. Me pregunté si serían esclavos de Carrington, intentando entrar para defender a su jefe.
Le dí unas indicaciones a Nick, y con un par de rifles de francotirador con silenciador, fuimos eliminando a los saqueadores del perímetro. Los que estaban tan lejos que nadie se percató. Unos tiros limpios a la cabeza.
Los siguientes fueron los que rodeaban a los jefes, los synths. Fue entonces cuando me ví obligado a lanzar las granadas.
Aquello puso en alerta a la gente de la Hermandad.

Logré aturdir a los jefes, pero tuvimos que huir temporalmente de los caballeros que no quisieron alejarse demasiado para no desprotejer su posición.
Al poco rato intentamos aproximarnos de nuevo sin que advirtieran nuestra presencia. Disparé primero a los focos.
Luego tiré de rifle Gauss. Era la hora de no andarse con remilgos.

El segundo encontronazo fue más duro, pero mis disparos fueron certeros y fue fácil cubrirse entre los árboles y las sombras. Eramos nosotros los que estábamos en posición ventajosa.

Cuando la cosa acabó, Albóndiga retomó el rastro.

Entramos dentro y Albóndiga nos llevó a una trampilla que llevaba hacia un sótano. Había estado alguna vez por allí explorando y aquella vez me topé con que estaba encadenada desde atrás. No esta vez. Y bajé por primera vez al sótano del centro médico.

Para mi sorpresa, el lugar parecía más un refugio de Vaultec que como el resto del edificio. No tenía la puerta convencional, pero la estructura de compuertas y celdas era claramente igual al que solía realizar Vaultec y ya me había encontrado en otros lugares.

El lugar estaba repleto de cadáveres. La mayor parte de saqueadores, y también algunos miembros de la hermandad.

Fuimos caminando y llegamos a un área más espaciosa. Algo parecido a un atrio. En él estaba un caballero con servoarmadura que estaba intentado teclear en un terminal.
Nick me hizo el gesto de disparar y afirmé. Su disparo destrozó el casco al primer disparo. Yo estaba listo con mi rifle gauss para asestar el golpe final.

El caballero se quitó el casco.
- ¡Wow!... ¡Quietos, chicos!
Tuve el instante justo para desviar el cañón y que el disparo no le diera por un centímetro
- ¡Joder! Eso estuvo cerca. -

- ¡Deacon! Casi te mato.
- Ya veo... Hola, Nick
- Señor Deacon.
- Has dejado las cosas muy tensas en la central, Deacon.
- Lo sé... Pero... tengo que hacer esto...
- ¿Carrington está ahí?
- ¿No lo ves? En la mampara de allí de la derecha puedes verle. Está con Glory.
- Oye, Deacon. Tom me ha dado unas granadas especiales para noquear a Glory... ¿Por qué no me dejas esto a mí?
- No estoy aquí por Glory. Si quieres ocuparte de ella me parece bien. Pero déjame Carrington a mí.

Deacon estaba obcecado con su venganza. Y no era el momento para discutir.
- ¿Se resiste el terminal?
- Sí. Lo he probado todo. ¿Quieres intentarlo?

Comprobé el terminal. Estaba con un bloqueo de máxima seguridad. Los sistemas convencionales de pirateo de contraseña no funcionaban.

- No creo que pueda romperlo. - dije a Deacon
- Entonces hay que buscar por aquí. Quizás la contraseña esté por aquí. O quizás haya otra entrada.
- ¿Las mamparas son resistentes?
- Sí. Incluso he tirado una minibomba nuclear y nada. Oye... ¿te has cargado a los de la hermandad ahí afuera?
- Sí.
- Mierda... Tenemos menos tiempo. Voy a buscar por aquí a ver si encuentro algo.

Me acerqué a la mampara. Había un intercomunicador. Al otro lado, como dijo Deacon, estaba Carrington. Ahora sí, el Carrington que yo conocía, con su bata y una sonrisa jactante.
Activé un momento las gafas de Tom. Carrington era humano. A su lado Glory se iluminaba con un amarillo resplandeciente. Esta vez no había error.

Carrington activó el intercomunicador.
- Yo de vosotros huiría de aquí. He llamado a mis synths. Esto se va a llenar de saqueadores de un momento a otro.
- Y luego qué, ¿te obedecerán como si nada?
- Claro... Mira... ¡Glory! ¡Salta!
Glory dió un cómico salto. Se comportaba como un robot. Como enajenada pero a la vez, totalmente alerta a su entorno. Parecía un G2 con el cuerpo de un humano.
- Los has sentenciado a muerte. Lo sabes, ¿no? Si fuerzas a la red de control del synth a hacer lo que no quiere, antes o despues el synth colapsa.
- Aaaah. Aquí tenemos al científico. Nunca me gustaste de verdad, ¿sabes?. Eres demasiado listo en comparación con todos estos idealistas del Ferrocarril. Por lo visto te has enterado de los fallos del Instituto. Ni ellos se dieron cuenta de por qué fallaban. En el fondo, esos científicos del Instituto sólo son gente normal con inteligencia normal que no llegan a comprender la totalidad de su trabajo.
- ¿Y tú sí?
- Por supuesto. He solventado lo que ellos no han podido. No. Mis synths no colapsarán. El colapso se debe a que sus chips entran en conflicto con el cerebro. La clave está en convencer al cerebro para que acepte los cambios. No ver el cerebro como un simple ordenador. Hay que trabajar con sus capas, hacer que la red programe el subconsciente cada noche y la parte consciente acaba racionalizando su subconsciente.
- Les lavas el cerebro. Les hipnotizas.
- ¿Ves? Demasiado inteligente para el Ferrocarril. Sí. Ese es el resumen para tontos. Estan hipnotizados, no bombardeados por una red eléctrica para machacar una idea que les fríe el cerebro. Un simple estímulo cada noche y su cerebro hace lo que el chip por sí solo no puede. También funciona con humanos, sólo que hay que usar medios más invasivos. El chip lo pone fácil.

Me pregunté si el Instituto habría decidido otro destino para los synth de saber que podría haberlos controlado con éxito.

- ¿Por qué? ¿Por qué traicionar a los tuyos? ¿Tanto codiciabas montar tu propio ejército?
- Vaya. Me decepcionas. Pero bueno... supongo que yo antes era como tú. Sí... yo también fuí un idealista cuando era algo más jóven. Hasta que ví lo desagradecidos que podían ser los synths. Y también peligrosos.
- ¿Peligrosos? Entonces jamás quisiste liberar a los synths. O sea que todo lo que dijiste a Desdémona era mentira.
- No. No exactamente. Realmente les dí a los synths la libertad que deseaban. No toda, pero sí la suficiente. Más de la que hubieran tenido jamás. Pero también me dí cuenta que si bien como individuos sin consciencia de lo que son no pasarán de ser tipos algo más excepcionales a la media, como colectivo, si se hicieran conscientes de su propia superioridad como especie diferente, acabaríamos siendo reemplazados.
- Si crees eso no se que hacías en el Ferrocarril. Hubieras encajado mejor en la Hermandad del Acero.
- ¿La hermandad? No son más que un grupo de matones con tecnología. Quizás su general haya vislumbrado una débil sombra del reflejo del futuro pero sus primitivos instintos les dominan. ¿Que crees que habrían hecho?
- ¿Destruir el Instituto igual que el Ferrocarril?
- Sí... pero sin controlar a los synths. El riesgo de que muchos synths escapasen durante el ataque sería alto. Y como resultado, sin una mano que los controlase, no tardarían demasiado tiempo en agruparse y defenderse como especie diferente y alzarse de nuevo. Una colonia synth es inevitable.

Pensé en Far Harbor. En efecto, que se organizasen entre ellos era natural.

- Con su inteligencia mejorada, y su propia biología, no tardarían muchos años en reconstruir la tecnología para crear nuevos miembros...
- Y eso traería nuestra extinción y... ya he oído eso antes. Ni siquiera consideraste la posibilidad de que ellos nos respetarían si nosotros los respetábamos.
- Idealista otra vez... Bueno... No tardarán en llegar mis synths y tendrás una buena dosis de realidad.

- ¡Mierda! - gritó Nick
- ¿Qué pasa?
- Intentaba desbloquear el terminal y creo que lo he frito... Espera... Menos mal... vuelve a encender. Se ha reseteado por completo.
- ¿Se ha desbloqueado?
- No. La parte buena es que ha pasado de su cifrado anterior, básicamente imposible de piratear, al por defecto de la compañía. La parte mala es que si encontramos la anterior contraseña, ya no servirá de nada.

¡Una contraseña de fábrica! Esto era fácil... Había adquirido mucha habilidad últimamente.

- Vale.. Déjame a mí.

Deacon se acercó al vernos animados.

- ¿Hay novedades?

La apertura de la puerta sirvió de respuesta.

- ¡CARRINGTON! - gritó Deacon mientras entró a muerte en la zona.

Carrington no se esperaba nuestra entrada. Subió por unas escaleras y Glory quedó entre medias.

Glory comenzó a disparar su ametralladora bloqueando el paso. Deacon tuvo que frenarse, quedando en un pequeño hueco fuera de la línea de fuego.
Sabía que Deacon no aguantaría mucho. Cualquiera de los dos acabaría herido. Lancé una granada criogénica a Glory con la esperanza de dejar un hueco para que Deacon pasara.

Tuve suerte. Unos segundos fue lo único necesario. Albóndiga se lanzó tras Glory y la inmobilizó un poco más. Despues lancé un par de disparos del rigle Gauss a mínima potencia para herirla y una última granada de Tom para dejarla finalmente KO.
El pobre Albóndiga se llegó parte de la electricidad, pero Glory cayó. Le administré un estimulante a Albóndiga y subí a buscar a Carrington y Deacon.

Llegué tarde. Deacon le había matado. Estaba ahora mirando el cadaver como abatido. Dió unos pasos hacia atrás y se sentó en un sofá destartalado que había junto a un montón de escombros.

No le dije nada. Sabía que había sido otro desde que se enteró de la traición y aún más desde lo de Tambor. Yo también cambie con lo de Nora. No podía reprocharle nada ahora, pero sabía que lo que había hecho podía poner en peligro a los synth. Así que en lugar de reproches, comencé a buscar por el lugar.
Nick y yo cerramos la puerta de nuevo sólo que con nosotros dentro, por si aparecían los saqueadores. Me preguntaba si había sido un farol de Carrington o símplemente no les había dado tiempo. O quizás estuvieran ahora luchando contra la Hermandad en el exterior.

Seguí buscando. Encontré un montón de holocintas. Aquella debía ser la colección de todas las cintas usadas para la programación de los synth. También encontré un terminal donde encontré un diario de Carrington.

Encontré un listado de gente que eran synths que Carrington había reemplazado. Danse estaba aquí. Ya sabíamos que Danse era un synth, pero fue una sorpresa saber que era uno de los pocos casos de "fracaso" de Carrington ya que, por algún extraño motivo, Danse pareció inmune a la programación subconsciente.
Según relataba en el diario, Carrington lo achacaba a la memoria de referencia del Danse sustituido, al que habían entrenado para soportar interrogatorios terribles. Aquellas experiencias grabadas a fuego en aquella antigua memoria hacía inoperativas las órdenes subconscientes de Carrington.

Pero aún más sorpresa fue encontrar a Sturges en la lista. ¡Sturges un synth!
Carrington había estado monitorizando a los Minutemen forzando encontronazos con los saqueadores. Sólo las visiones de Mama Murphy logró que la cosa no fuera a peor. Y cuando yo intervine, la destrucción de los Minutemen pasó a segundo plano.
Eso explicaba que lo que Garbey y el grupo había pasado hasta el museo de la libertad no era un mero accidente. Fue provocado intencionalmente para hacer desaparecer a los últimos Minutemen.

- Deacon. Tengo la información. Por lo visto no has hecho nada irremediable.
- Perdona... Se que he estado intratable últimamente. Se que he puesto en peligro a los synths matándolo así. Simplemente no podía...
- Lo sé... No te preocupes. Está hecho y está más que justificado. Y parece que con la información que he recuperado todo podrá seguir adelante.
- Me alegra oirlo. Aunque despues de lo que ha pasado, no se si Desdémona...
- No pasará nada. Por cierto... ¿Cómo localizaste a Carrington sin las cintas?
Deacon me mostró una cinta. Se debió quedar con ella cuando las recogimos de Amari.
- Que pillo...Oye...
- ¿Sí?
- ¿Carrington te pidió que me siguieras?
- ¿A qué te refieres?
- La primera vez... Cuando llegué a la Commonwealth.
- ¡Ah! Ya me había olvidado de eso. Sí... Creo...que me dijo que había rumores de alguien que ayudaba a los Minutemen y me pidió que te echara un ojo en Diamond City.
- Ya... Eso he leido en el diario. Estaba intentando destruir los Minutemen hasta que me planté en el Ferrocarril y entonces se enteró de que podía tener acceso al instituto.
- Vaya... Entonces se ha buscado un montón de enemigos él sólo.
- La lista de sustituidos es muy grande. Por el tamaño, creo que están casi todos los synths que habeis recuperado.
- No me puedo creer que el Ferrocarril haya sido quien ha montado todo esto. Tanto tiempo culpando al Instituto y éramos nosotros.
- El Ferrocarril no. Carrington.
- Vale... Pero Carrington usaba el Ferrocarril. Nosotros también éramos sus títeres. Si Carrington no lo hubiera logrado... quien sabe... quizás nadie en la Commonwealth tuviera miedo del Instituto. Quizás la Hermandad no estaría aquí.
- Por eso necesito una vez más tu ayuda.
- Claro... Es lo menos que puedo hacer despues de ... fastidiarla de esta manera.
- Tenemos que contar al mundo que lo de los synths no ha sido culpa del Instituto