DISCLAIMER: Ninguno de los personajes me pertenecen. Son propiedad de las cuatro hermosas mujer que crearon CLAMP, Nanase Ohkawa, Mokona Apapa, Satsuki Igarashi y Mick Nekoi. =) Yo solo los uso para mi historia n.n
Akira Nishikawa: Bueno, lo de Umi y Clef, creo que tardaré este capítulo y otro y podrán ver más romance. En estos capitulo me he estado enfocando en la historia y desarrollo más que nada de la relación Hikaru/Lantis =). Pero puedo arreglar el siguiente capítulo para que haya más romance entre las otras parejas restantes. Ojalá este capitulo no te aburra del todo ajajaj. Besos!
lucia-nami 14: Oh los celos… Sí, creo que más adelante empezaran a sentir los primeros celos, empezando por Hikaru/Lantis. No sé si te agrade del todo este capítulo. Cualquier idea o aclaración házmela saber y te la responderé enseguida. ¡Besos! Disfruta el capitulo!
camony: Bueno, en lo de actualizar creo que me he demorado pero logré hacer este y tengo casi terminado el siguiente, falta uno que otro detalle, así que espero inspirarme pronto para los demás capítulos =S ¡No te enojes! Jajaja xD A ver si este satisface tus expectativas =P Gracias por leer mi historia!
adry: ¡muchas gracias por tu Review! A mi también me está gustando las personalidades que toman cada uno, y este y el otro capítulo son importantes para el desarrollo de toda la trama de la historia. Es aquí donde las personalidades se harán más notorias =). ¡Te espero en el otro capítulo!
HEFINI84: ¡Hola! Siiiiii…. Al fin pude atar uno que otro cabo suelto dentro de mi desquiciada cabeza jajaja. Y no, aunque me tarde mil años, debo terminarlo xD No se si en este encentres el romance que buscas, pero tengo que dejar uno que otro indicio de eso jajjaja. En cuanto a enfrentamientos… acá y en el siguiente se revelara cosas muy importantes. :P ¡Espero que te guste!
Altarri: uhh! Muchas gracias! No sabia que te agradara tanto mi forma de escribir, espero no decepcionarte en el futuro. Jajaja yo también crecí con Luuucy, Anaisss y Marinaaaa venceraaaaaan! jajaja, pero en mi otra historia ocupé esos nombres por lo que preferí usar estos mas… exóticos. Jajaja. Creo que le dan ese toque mágico y místico a mi historia. Y me has leído el pensamiento! Mokona viene en camino! :P y les será de gran ayuda jujuj. ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!
Aquí les dejo el capitulooooooooo! DISFRUTENLO Y DEJEN REVIEWS!
Capitulo 9
"La primera esencia. Una memoria olvidada"
Los chicos estaban todos descansando sin hablar, con un claro silencio en el ambiente, un silencio que ninguno quería romper. ¿La razón? Cada uno estaba pensando en diferentes cosas relacionada con el nuevo enemigo y las consecuencias que éste podría traer.
- Debemos detener a Eagle – dijo Clef cortando el silencio – Creo que lo mejor será ir a buscarlo.
- ¿Pero quién? – preguntó Ferio.
- Puedo ir yo – contestó el mago.
- Voy contigo – aclaró la ninfa del agua – Si vamos juntos llegaremos en menos tiempo, podemos usar mi poder.
- Vamos enseguida – dijo Clef – Los demás quédense acá, en las cercanías, tenemos que planear todo detalladamente.
Rápidamente el hechicero con la ninfa del agua salieron rápidamente de la cabaña.
- ¿Qué tal si preparamos algo de comer? – dijo Hikaru con una sonrisa.
- Hikaru ¬¬' – dijo Ferio – para que quieres cocinar si tu no comes
- Lo sé n.n – respondió sonriendo aun – Pero de seguro Eagle y Clef llegaran con hambre.
- Es una idea genial – la apoyó la ninfa del aire – Pero no queda comida.
- ¡Vayamos de compras! – gritó Hikaru dando vueltas en su propio eje totalmente.
Fuu miraba sonriente a Hikaru. Ferio miraba embobado la hermosa sonrisa de la ninfa y Lantis mostró una leve sonrisa ante la energía de la pequeña ninfa del fuego. Hikaru, al sentir la mirada de Lantis se acercó a él sonriente.
- ¿Qué dices Lantis? - preguntó mirando hacia arriba al rostro de Lantis. - ¿Podemos ir?
- No veo el por qué no – dijo calmadamente.
- ¡Vamos! – y tomó la mano de Lantis seguidos de una sonriente Fuu y detrás un Ferio calmado con sus manos detrás de su nuca.
Todos salieron tranquilos. Sin embargo Fuu sintió algo en el aire, estaba más pesado, más raro de lo común. Ferio vio el rostro de la ninfa intranquilo.
- ¿Qué sucede Fuu? – preguntó.
- Me siento… rara – admitió – el aire esta extraño, siento algo en el aire.
- ¿Qué es lo que sientes?
- Siento que me llama – contestó Fuu mirando el cielo y deteniéndose.
Lentamente cerró los ojos, concentrándose en las brisas de su amado viento.
- Ninfa del aire….
Fuu lo sintió, en el aire. Era verdad, alguien la llamaba.
- ¿Quién eres? – dijo mentalmente.
- Es hora de que encuentres tu verdadera esencia…
- ¿Mi esencia? ¿Qué es eso?
- Aquel poder que todas las ninfas deben poseer, pero que casi ninguna logra encontrar… la esencia de una verdadera ninfa… la esencia mística…
- La esencia mística… - repitió - ¿Pero por que yo?
- Porque está escrito, en tu destino…
- ¿Qué debo hacer?
- Junta tus manos y elévalas al cielo… el viento te dará mi poder para despertar tu esencia…
- gracias… - y luego lo pensó - ¡Espera! ¿Cuál es la causa de que obtenga mi esencia?
- No es momento para decirlo aun… en el momento que nos encontremos sabrás toda la verdad
- ¿Pero cuando te voy a encontrar? ¿Cómo se cuando llegar a ti si no sé ni quién eres?
- Pronto el viento te dará la respuesta… guerrera ninfa mística.
- ¿Fuu? ¿Fuu que tienes? – le decía Ferio rápidamente. Hace un par de minutos que la ninfa no había movido ni articulado nada.
Fuu solo le sonrió.
- Estoy bien… tranquilo.
Y Fuu estiró los brazos al cielo sonriente. La brisa era cálida, placentera para ella. El viento jugaba con sus ropas formando un remolino alrededor de ella haciendo que Ferio retrocediera un poco. Hikaru se dio vuelta, había sentido un gran poder concentrarse detrás de ellos, y cuál fue su sorpresa al ver a su amiga Fuu con una brisa poderosa rodeándola.
- ¡Fuu! – gritó Ferio preocupado intentando acercarse a la ninfa, pero le fue imposible.
Fuu sentía el poder, sentía un nuevo ser rodeándola. Su traje empezó a cambiar. Su vestido paso del blanco con verde a ser totalmente verde con forma de falda, en diferentes niveles, como desgarrado, con unas largas botas que le llegaban a medio muslo. A la altura de su cadera a ambos costados había partes de una armadura de color verde con gruesos bordes dorados. Más arriba, a la altura de la cintura, tenía un corsé armadura, marcando sus curvas notablemente y dándole el toque delicado. Arriba en su pecho estaba tapado por una tela blanca, en donde al medio tenía un pedazo de armadura la cual estaba unida a unas armaduras a los costados de sus brazos y además, estaba unida a un collar con la forma de una rosa de los vientos dorada. Para finalizar alrededor de ella una tela fina la envolvía con distancia de su cuerpo. (N/a: es una de las fotos de Fuu que salen en los mangas con su espada :P me he inspirado en ellos.)
- Fuu… - le dijo una voz detrás de ella.
Fuu se dio vuelta y la vio, una silueta casi blanquecina de una mujer de largos cabellos castaños casi dorados, lisos, con ojos verdes como los de ella.
- ¡¿Qué es eso?! – exclamó asustado Ferio al ver la silueta de la mujer
- Fione… -dijo Fuu sonriente.
- ¿Qué pasa Fuu? – dijo Hikaru sintiendo el poder de su amiga. - ¿Quién es ella?
- Es Fione… es mi esencia mística – respondió sonriente. Fione sonrió ya que imitaba los movimientos de su dueña.
- ¿Tu esencia? – dijeron los tres a la vez.
- Es el poder oculto – contestó Hikaru – la mujer detrás de Fuu es su otro yo, el yo poderoso, el poder de combate.
- ¡Vaya! ¡Es fabuloso!
- Fuu – dijo Fione. Solamente ella podía escucharla – Extiende tus manos hacia adelante lentamente.
Fuu lo hizo y una brisa se formo rápidamente para luego tomar la forma de un arma. Fuu la tomó con una mano en la empuñadura y la otra la apoyo en el filo de la espada.
- ¿Y esa espada? – dijo Ferio sorprendido - ¡Es enorme!
- Mi arma de combate – aclaró Fuu.
- ¿Pero cómo ha sido posible? – Preguntó Lantis - ¿Cómo la has adquirido de la nada?
- No sé, una voz en el viento me dijo que era tiempo de que despertara mi poder místico.
- Sea lo que sea… no es buena señal – agregó Lantis. Luego miró a Hikaru que no reaccionaba, estaba mirando el suelo como hipnotizada - ¿Hikaru?
- ¿Hikaru? – dijo Fuu acercándose.
- Viene…
- ¿Qué? – dijo Ferio - ¿Qué viene?
- Un poder… - dijo confundida – pero… me es familiar.
Clef y Umi habían llegado rápidamente al castillo con la ayuda de la ninfa de agua. Al llegar Umi acaparó todas las miradas de los soldados.
- ¿Habremos llegado a tiempo? – dijo la ninfa sin importarle las miles de miradas que iban dirigidas a ella.
- Eso espero – contestó el mago y luego se dio cuenta de las miradas y por instinto tomó la mano de la ninfa y se dirigió a donde un soldado – Soy Gurú Clef, vengo con urgencia, necesito saber si mi discípulo Eagle a llegado.
- ¿El espadachín mágico Eagle? – Clef asintió – Ha llegado hace dos días.
- ¿Dónde se encuentra?
- Por lo que sé está en el ala oeste del castillo.
- ¿Sabe si a pedido una audiencia con la princesa?
- Según lo que sé, si.
- ¿para qué hora?
- Para hoy, en una hora más.
- Gracias, debemos pasar.
- Adelante - y el guardia le abrió paso al castillo.
- ¿Podremos encontrarlo? – le dijo Umi detrás de él, aun tomados de la mano. El mago giró su rostro sin dejar de correr y le dio una sonrisa. – No lo conozco como para usar mi visión
- En el castillo tengo más facilidades que afuera – contestó – Mi báculo puede sentir la energía de Eagle y él me indicará donde está. Pero antes…
- ¿Que harás? – Luego vio una enorme puerta dorada delante de ellos - ¿Este no es el cuarto real?
- Si – contestó mirando la hermosa puerta de oro.
- ¿Pero no debes pedir audiencia? – Clef rió.
- Soy el mago real. La mano derecha de la princesa. Puedo entrar cuando yo quiera – le dijo – Espérame por aquí, debo entrar solo.
- Descuida, puedo sentir agua cerca.
- Dentro del castillo hay un pequeño lago, ve allí.
La ninfa asintió dejando a su hechicero dirigirse a la gran puerta dorada.
- Princesa Esmeraulde – dijo Clef avanzando y yendo al medio del salón
- Gurú Clef – dijo una mujer en el trono alegremente. – ¡Has venido a verme!
- Claro princesa – le dijo alegremente. La princesa corrió a los brazos de su hechicero - ¿Qué ocurre? Su aire no es el mismo princesa.
- Siento que algo malo se aproxima Gurú Clef – contestó la mujer de largos cabellos dorados- he tenido sueños… pesadillas.
- ¿Pesadillas?
- Si – confirmó – Unas sombras que rodean nuestro planeta, mucho dolor, sangramiento… pérdidas de vidas inocentes.
- ¿El presagio de una guerra?
- Espero que no – la princesa se había separado un poco – Temo por Zagato
- ¿A dónde fue él?
- Recibió hace varios días un informe de acontecimientos extraños, íbamos a ir los dos para juntarnos con Ferio.
- ¿Y qué ocurrió?
- De repente, el último día me dijo que no. Que era peligroso y me dejo aquí sola. Pero me preocupa Gurú Clef… tengo el presentimiento de que algo malo le pasará.
- Tranquila… yo he venido a explicarle algunos acontecimientos.
- ¿Quieres que convoque un consejo? – preguntó ella.
- No. Ninguno de los integrantes del consejo tiene los poderes que tú o yo tenemos. Lo que te voy a decir va más allá de las expectativas de cualquier humano.
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- ¿Estás segura? – dijo Ferio escuchando las palabras de la ninfa del fuego.
- Si… no me puedo equivocar – respondió - es un poder asombroso. Un poder… místico.
- ¿De dónde proviene? – preguntó la ninfa del viento. Hikaru apuntó en dirección al sur de donde estaban.
Fuu agudizó sus sentidos en esa dirección. Ahora con Fione a su lado era mucho más fácil y podía sentir más, el doble de antes. Entonces lo sintió. Una criatura, era muy hábil al caminar, casi como gacela. Sus pasos se sentían débilmente. Gracias a Fione pudo sentirlo, sin ella, no lo hubiera logrado.
- Viene – dijo finalmente Fuu – a una velocidad increíble, pero…
- ¿Qué pasa Fuu? – Preguntó Ferio a su lado.
- Sus pasos, su forma de moverse – comentó – Es demasiado hábil si lo comparamos con los enemigos que hemos enfrentado.
- ¿Hikaru? – Le dijo suavemente Lantis - ¿Qué ocurre?
- Hay algo… ese poder… me es demasiado familiar. Siento que lo conozco.
- Se está acercando… - alertó Fuu.
Ferio se colocó al lado de Fuu mientras que Lantis por instinto se puso delante de Hikaru protegiéndola, sacando su espada.
- Estén preparados – dijo Lantis seriamente y todos asintieron positivamente.
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Umi caminó por los pasillos guiándose por el sonido y por el olor del agua dulce del lago. Llegó a un pasillo en el cual a ambos lados estaba abierto para que el pueblo entrara a disfrutar.
- Que lindo lugar… - y rápidamente corre a las orillas del lago.
- Pu pu puuu – escuchó algo cerca de ella.
- ¿Qué fue eso? – se preguntó mirando a todos lados. No quería usar sus sentidos para algo tan raro. No sentía que fuera maligno.
Pero cuando se descuidó y miró al lado una enorme masa blanca se le subió a la cara tapándole la vista y haciendo que cayera.
- Ahhhhh – gritó antes de caer. Rápidamente tomó la masa blanca de su cara y la alejó sin soltarla. - ¿¡Quue cosaa erees!?
- ¿Pu pu puu? – dijo la bola.
Al frente de Umi estaba una pequeña bola blanca, con una esfera roja en su frente, con forma muy parecida a la de un conejo.
- ¿Mokona? – dijo una voz detrás de la ninfa.
Umi se dio vuelta rápidamente. Por estar pendiente de la bola blanca no había sentido al hombre detrás de ella.
- ¿Pu pu? – dijo la bola blanca saliendo de las manos de Umi para parar a los brazos de aquel hombre.
- Mokona has hecho algo muy malo – le criticó el hombre haciendo que Mokona bajara sus orejas apenada. Luego el hombre miró a la mujer en el suelo - ¿Estás bien?
Y le ofreció una mano la cual Umi acepto encantada.
- Gracias – dijo educadamente.
- ¡Pupu puuu! – Mokona se había nuevamente desplazado pero esta vez a la cabeza con flores de la ninfa.
- Ahhhh
- ¡Mokona! – gritó el hombre. Sin embargo el hombre vio que la bola blanca no tenía intenciones de parar – Lo siento, creo que le has caído bien a Mokona
- ¿Y esta es su forma de demostrarlo? – dijo irónicamente mientras se desordenaba los cabellos tratando de atrapar a Mokona. El hombre asintió con una sonrisa.
- Mokona – hablo en tono neutral – Ven, es suficiente.
Mokona entendió las palabras del hombre y se colocó en los brazos del sujeto que la llamaba.
- Enserio discúlpala, es muy tranquila, pero cuando le agrada alguien se comporta así – le explicó el hombre. Luego se sentó en una banca - Ven, es más cómodo que haberse sentado en el suelo.
Umi recapacitó un poco, no encontraba malas vibraciones en aquel hombre, así que se sentó pero algo alejada del hombre.
- Mantenla alejada de mi – habló la ninfa. El hombre volvió a sonreír.
- Se está quedando dormida – comentó. Umi vio como la bola blanca empezaba a dar señales de estar casi roncando - ¿Qué hacías tan sola por acá?
- Espero a alguien muy especial
- Oh – y el hombre miraba el cielo mientras su mano seguía acariciando la panza de Mokona – Deben ser asuntos importantes
- ¿Por qué lo dices? – preguntó la ninfa.
- Porque nadie puede entrar en el castillo si no es por algo de suma urgencia – aclaró – Incluso para mí ha sido difícil dejarme hablar con la princesa.
- Lo dices como si ya conocieras estos lados… - comentó la ninfa.
- Tienes razón, ya había estado aquí antes – confesó el hombre – Cuando entrenaba con mi compañero y mi maestro, creo que es tu primera vez ¿no?
- Si, jamás he venido hasta acá.
- Tienes suerte de que te hayan dejado entrar tan rápido. Tu amigo debe ser alguien muy especial.
- Eso creo – habló – ahora está donde esa puerta dorada
- ¿La puerta de la princesa? – Dijo sorprendido – Tiene mucha autoridad creo, para poder hablar tan rápido con la princesa – en eso se fija en los ojos de la ninfa – Tu quieres mucho a esa persona ¿es verdad?
- Si… - Umi no sabía porque pero ese hombre le traía confianza – A pesar de que nos hemos conocido poco tiempo, le he tomado gran cariño… mas del que debería…
- ¿Pero se lo has dicho?
- ¿Para qué? Vivimos en mundos diferentes, vidas diferentes…
- ¿Y eso es una razón para que no puedas sentir algo por alguien?
- No, claro que no – contestó rápidamente – Pero… creo que sería en vano. No creo que esté interesado en mí.
- ¿Por qué lo dices? Eres una mujer hermosa, anímate. – Le reconfortó – Y estoy seguro que esa persona te tiene gran aprecio. Solo dile lo que sientes.
- Si… - dijo finalmente después de unos minutos de silencio. Luego miró al chico con una sonrisa – Muchas gracias.
- No hay de que – le respondió igual, pero se había fijado en la sonrisa, y le resultó muy familiar a lo que Umi notó su mirada.
- ¿Qué pasa?
- Tu sonrisa – contestó – Me hizo recordar a alguien y ahora que te miro… tus ropas en cierto modo son muy familiares.
- ¿Enserio? – dijo confundida. Sus ropas eran únicas, solo las ninfas las tenían. ¿Acaso él…?
- ¿Umi? – se escuchó una voz a lo lejos interrumpiendo lo que iba a contestar el hombre.
Mokona al escuchar la voz nueva, rápidamente se levanto y se fue saltando hacia el dueño de la voz. El hombre y Umi se fueron detrás de ella siguiéndola.
- Aquí estoy - dijo Umi levantando la mano al lado del hombre.
Clef sin embargo no se movió.
- ¿Maestro Clef? – dijo el hombre.
- ¿Eagle? – contestó el hechicero con Mokona en sus brazos.
Umi abrió los ojos, ese hombre… era Eagle, aquella persona que buscaban.
- ¿Qué hace aquí maestro?
- Te estábamos buscando
- ¿Quién mas está?
- Solo yo y Umi – y la ninfa se colocó a su lado.
- ¿usted… usted es el acompañante de esa hermosa mujer? – dijo intento atar cabos sueltos.
- Si - luego miró alrededor verificando que no hubiera nadie – Creo que tú conoces a una mujer llamada Hikaru ¿verdad?
- Si, esta con Lantis ahora – contestó confundido - ¿Qué tiene que ver ella con esto?
- Umi es como Hikaru, es una ninfa, ninfa del agua.
Eagle se quedo callado. Claro, ahora entendía las palabras de la mujer, lo de diferentes mundos… Ella estaba enamorada de su maestro. Una sonrisa juguetona salió de su rostro sin darse cuenta.
- ¿Qué sucede? ¿Por qué esa sonrisa?
- no no – dijo mirando otro lado – Es que… solo quería decir…
- ¿Qué cosa? – preguntó Umi.
- … solo quería decir que hacen una linda pareja n.n
- Prepárense – dijo Fuu con su espada – Ya está aquí.
En ese momento lo vieron, un humano, no, una criatura con forma humana. Sus orejas eran largas y poseía largos cabellos blancos con una gema azul en su frente. Sus ropas eran blancas.
- ¡Quien eres! – le grito Ferio y la criatura solamente sonrió.
- ¡Que es lo que quieres! – ahora gritó Lantis con su espada delante de Hikaru.
- Mi misión es matarlos – dijo con voz fría – Soy Innouva.
- ¿Innouva? – dijeron todos.
Todos conocían ese nombre. Era la criatura que había visto Hikaru antes.
- Yo te había conocido… - dijo Hikaru. – yo hablé contigo.
- No sé de que hablas ninfa. Pero es el momento que te despidas. Pronto dejaras de existir en este mundo.
- Innouva… - susurró Hikaru.
¿Cómo era posible que ese fuera aquel Innouva de antes? ¿Aquel que le salvo la vida? No podía creerlo.
- ¡Prepárense para morir! – Gritó Innouva - ¡Dragón negro!
De la palma de Innouva apareció una materia negra con forma de la cabeza de un dragón.
- ¡Viento de defensa! – gritó Fuu delante de todos con su espada levantada por ambas manos.
De la punta de su espada salió un viento que cubrió a todos en forma de escudo del ataque de la bestia.
- Así que tú eres una ninfa del viento… - dijo Innouva sonriente - ¡Astra!
A los lados de Innouva aparecieron lanzas de hielo las cuales iban dirigidas a todos en diferentes direcciones.
- ¡Huracán verde! – gritó Fuu cerca de Ferio para protegerlo - ¿Estás bien Ferio?
- Muchas gracias mi querida Fuu – le dijo sonriente. Fuu se la devolvió.
- ¡Flechas de fuego! – convocó Hikaru corriendo para ponerse delante de Lantis.
Las flechas de fuego atacaron directamente las lanzas de hielo creando un vapor derritiéndolas.
- Gracias Hikaru – le dijo Lantis y Hikaru se sonrojó por lo que prefirió mirar a otro lado.
- Ninfa de aire – mirando a Fuu – y ninfa de fuego – ahora miró a Hikaru como defendía a Lantis.
- ¿Cuáles son tus propósitos? – dijo Hikaru.
- ¿Qué ganas con saberlos?
- Necesito saber los motivos por los que estas luchando… - habló Hikaru.
- No queremos lastimarte si no sabemos cuáles son tus intenciones - continuó Fuu.
- Mis intenciones son simples – dijo sonriendo con una bola de energía en su palma derecha. – Yo obedezco la voluntad de mi madre.
- ¿Tu madre? – Preguntó la ninfa del viento - ¿Quien es ella?
- Eso no es su incumbencia – les dijo – Pronto dejaran de ser una molestia para los planes de mi madre. ¡Rayos mortales!
Esta vez el ataque iba a la ninfa del fuego. Innouva había notada que de las dos ninfas ella era menos poderosa. Tenía que acabar con ellas.
- ¡Rayos, ataquen! – gritó Lantis detrás de Hikaru haciendo que el ataque se anulara.
Innouva se detuvo un segundo. Por un momento parecía que no estaba poniendo atención a la batalla.
- De acuerdo madre –dijo finalmente. Luego miró a los presentes – Siéntanse alagados… mi madre desea conocerlos.
- ¡Auch! – dijo quejandose Eagle sobándose la cabeza, en donde prácticamente tenía un chichón. – Eso me dolió maestro.
- Te pasa por ser imprudente con tu superior – dijo seriamente Clef.
- Lo siento… ustedes me obligaron a decirlo…
- Como digas algo mas te volveré a castigar – En eso Eagle cambia de lado para ponerse cerca de Umi.
- ¡Ahhhhhhhh! Saca esa cosa de mi cabezaaaaaaaaaa! – gritó Umi mientras Mokona se acomodaba en la cabeza de Umi como un ave en su nido.
- Umi tranquila, Mokona no es mala. Le agradas mucho – contestó el hechicero.
- ¿A dónde vamos? – preguntó Eagle.
- La princesa Esmeraulde quiere conocer a Umi
- ¿Enserio? – dijo la ninfa olvidando a la bola blanca en su cabeza.
- Si, quiere ver a las ninfas.
En eso llegan a la gran puerta dorada. Clef la abre con su báculo y mira a los dos restantes.
- Pasen – les dijo y ambos lo hicieron caminando a la misma altura.
- Espadachín mágico Eagle… - dijo una voz al frente de ellos.
Allí estaba la princesa de Céfiro, la princesa Esmeraulde con su sonrisa llena de bondad.
- Princesa… - respondió Eagle haciendo una reverencia a la mujer de cabellos dorados.
- Estás cada día más lindo Eagle – le confesó la princesa haciendo que Eagle se sonrojara.
- ¿Pero qué cosas dice princesa? – contestó titubeante.
- jajaja – dijo Esmeraulde – aun sigues siendo tan vergonzoso conmigo. Lantis ya no es como tu – dijo haciendo un gesto de pena – ya no se sonroja cuando me habla, es una lástima, me gustaba verlo sonrojado.
- ¿De qué están hablando? – le susurró Umi al hechicero que estaba a su lado.
- Cosas del pasado entre mis discípulos y la princesa – le contestó de igual manera.
- ¡Oh! – Exclamó Esmeraulde y posó su vista en la ninfa del agua - ¡Pero qué mujer tan linda!
Esmeraulde corrió para colocarse frente a Umi. Pero aun así la princesa de céfiro era más baja.
- Princesa… - dijo Umi viéndola.
La mujer de cabellos dorados le sonreía. ¿Pero por qué? Si apenas se acaban de ver.
- Eres una mujer demasiado bella – habló Esmeraulde - ¿eres una ninfa? – Umi miró de reojo a Clef – Oh no te preocupes, Clef me lo ha dicho, soy la única persona en el castillo que lo sabe claro, a excepción de Clef y Eagle.
- Entonces si princesa, soy Umi, ninfa del agua. Encantada en conocerla.
- Igualmente para mi Umi – respondió Esmeraulde. Luego miró la cabeza de la ninfa – Veo que has simpatizado con Mokona
- ¡Pu pu puuuuu! – y la bola blanca saltó a los brazos de Esmeraulde.
- ¿Hace cuanto rato la tengo en mi cabeza? ¡Mis flores todas aplastadas por esa masa! Cuando estemos solas… me las pagará – pensó la ninfa – Ya verá… la agarraré de esas orejas y la estiraré hasta que grite de dolor... o la cocinaré y se la daré a los lobos marinos…
- ¿Umi? – dijo Clef.
- Oh perdón – se disculpó – estaba distraída ¿Qué decían?
- La princesa te estaba preguntando algo
- Oh perdón princesa – dijo apenada -¿qué me preguntó?
- No te preocupes – le respondió – solo quería saber si todas las ninfas son como tu
- Depende de la raza que sea
- ¿Así como sea la raza van sus poderes?
- Si. Y es así como hay elementos más fuertes que los demás pero más débiles contra otros.
- ¿Y tú? ¿Contra qué elemento eres fuerte y débil?
- Soy fuerte contra el fuego princesa, y soy débil contra el viento.
- ¿Y las ninfas con las que viajas? ¿Qué elemento son?
- Son de viento y fuego – dijo divertida junto con la princesa.
- ¿Puedo verlas? – preguntó.
- Ellas no están conmigo princesa – contestó.
- Oh ya veo… - luego miró el techo de la habitación – De verdad tenía muchas ganas de verlas…
- Si puedo hacer algo para satisfacerla… - contestó Umi.
- Quizás… ¿Tienes algo que les pertenezca a ellas? ¿O algo que las una? - Umi lo pensó un rato.
- No tengo nada de ellas. Pero si tenemos unos anillos – y Umi le enseño el anillo a la princesa – ellas y yo obtuvimos estos anillos en el mismo momento. Eso nos une ¿no?
- Claro – y sonrió. En eso suelta a Mokona – Ya sabes a quien buscar – le dijo a la bola blanca.
- ¡Puuu! – y Mokona salió dando botes detrás de unas cortinas.
- ¿Qué pretende hacer princesa Esmeraulde? – le dijo Clef.
- Solo quiero mirar… - y enseguida salió Mokona saltando y se colocó al lado de la mujer rubia - ¿Lo encontraste?
- ¡Puuu puuu! – dijo asintiendo. Luego miró por donde había venido - ¡Pu pu puuuuuuu!
En eso detrás de la cortina sale una bola igual a Mokona pero de color negro. Ambas tenían la gema de color rojo.
- Hay dios mío Ceres – exclamo Umi – Esto es una pesadilla ¡Se multiplican! – gritó horrorizada.
- El es Midori – les dijo la princesa sonriendo. Luego miró a la ninfa – Umi ¿puedes apuntar a Midori con el anillo?
Umi asintió y lo hizo. Enseguida un rayo blanco salió de la esfera de Midori y chocó con el anillo de Umi rebotando en la esfera de Mokona. La esfera de Mokona absorbió la luz y luego apareció una esfera en la cual se podían ver sus amigas.
- ¡Fuu! ¡Hikaru! – gritó Umi.
Todos los presentes vieron a sus amigos por la esfera.
- Que raro – dijo Eagle.
- ¿Qué pasa Eagle? – le habló su maestro.
- ¿Por qué todos están en posición de ataque?
Fue en ese momento cuando vieron un rayo negro con la forma de un dragón negro atacar a sus amigos, sin embargo ellos se habían defendido.
- ¡Están siendo atacados! – exclamó Umi horrorizada.
- Debe ser el enemigo – comentó Clef.
- Deben ir – habló la princesa – Ellos los necesitan
- Pero aunque partamos ahora… no llegaremos a tiempo – agregó Eagle.
- En eso yo puedo ayudarlos – dijo la princesa – pero necesitaré la ayuda de todos
- ¿Qué debemos hacer princesa? – preguntó Umi.
- Deben concentrar su poder y dirigirlo a Mokona – les explicó – ella reunirá su poder y los transportará a donde están sus amigos. Yo me quedaré con Midori, a través de ellos dos podremos comunicarnos cuando quieran ¿Están listos? – Todos asintieron - ¡Mokona prepárate!
- ¡Puuuuu puuuuuu! – dijo poniendo cara seria y decidida (n/a: ni idea si eso es posible jaja!)
Esmeraulde concentró su poder, su aura era de un color dorado hermoso. Fue entonces cuando el poder de cada uno se transformo en un aura de color diferente. La de Umi era de un azul intenso, tan intenso como el color de los mares, el de Clef era de un color morado como el color de sus cabellos y el aura de Eagle era de un color blanco brillante.
Enseguida todos concentraron su poder en Mokona a través de un delgado hilo el cual rodeaba a la criatura blanca.
- ¡Pu pu pu puuuuuu! – gritó Mokona y entonces rodeó a todos con un aura dorada como de la princesa y sus cuerpos iban desvaneciéndose lentamente hasta ya no haber nadie más que la princesa y Midori.
- Buena suerte… - les dijo antes de que se fueran por completo.
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- ¡Por favor! – Le gritó Hikaru – ¡Dinos por qué quieres acabar con nosotros!
- Ninfas… - habló una voz fría en el cuerpo de Innouva.
Detrás de él había la sombra, la silueta de una mujer. Sin embargo, esa silueta le era familiar a una persona.
- Así que ustedes son los insectos que están interfiriendo en mis planes… - continuó la mujer.
- ¿Quién eres y cuáles son tus planes? – le habló Lantis.
- Mis planes están más allá del entendimiento de basuras como ustedes – dijo irónicamente.
- ¡Entonces dinos quien eres! – gritó Ferio enojado - ¡Da la cara!
- Oh, tu eres el príncipe de Céfiro… el hermano menor de la princesa Esmeraulde…
- ¿Te conozco? – preguntó confundido el príncipe.
- No creo que hayas tenido el placer de conocerme…
- ¿Entonces conoces a la princesa Esmeraulde? – preguntó Lantis.
- No tengo que responderte
- ¡Resplandor! – convocó Lantis atacando a Innouva, sin embargo, un campo de energía lo protegía.
- Esa magia… - habló mirando a Lantis – tú debes ser uno de los aprendices de Gurú Clef…
- ¿Lo conoces?
- Lo odio… - gritó la mujer – Lo odio con todo mi ser ¡Él y toda la gente de Céfiro debe morir por lo que me hicieron! ¡Dagas de hielo!
- ¡Escudo protector! – dijo una voz que apareció frente a ellos.
- ¡Umi! – gritó Hikaru y corrió para abrazarla. Umi le contestó el abrazo.
- Tanto tiempo Hikaru – dijo una voz detrás de Umi.
- ¡Eagle! ¡Estás aquí! – gritó la ninfa del fuego corriendo para abrazarlo.
- Este no es tiempo para saludos – les criticó Clef.
Todos en ese momento tomaron posición de ataque al ver al enemigo.
- Gurú Clef… - hablo la mujer en el cuerpo de Innouva. Su voz denotaba un odio intenso.
- ¿Acaso nos conocemos? – preguntó el hechicero. El aura maligna en el cuerpo de Innouva iba creciendo sin control.
- ¡Acabaré contigo! ¡Huracán de Fuego! – gritó Innouva.
- Imposible… - dijo Hikaru aterrada- esa magia…
Gurú Clef iba a responder el ataque, pero se dio cuenta que no podía mover su cuerpo.
- Que me pasa... – Dijo – no puedo moverme
Y cada vez el ataque se acercaba cada vez más. Estaba a punto de recibir el ataque cuando un cuerpo de uno de sus discípulos lo tapo.
Era el cuerpo de Lantis quien había recibido el ataque directo, pero a pesar de eso, su cuerpo no registraba lesión alguna. Fuu por un segundo pudo ver una sombra alrededor de Lantis, pero fue tan rápido que no lo analizó bien.
- Lantis… - dijo el maestro.
- ¿Cómo esta maestro?
- Bien – luego miró al enemigo – No te descuides
- Nunca lo hago – le respondió sin mirarlo.
Innouva estaba mirando a cada uno de los presentes. Debonair miraba a través de los ojos de la criatura. Fue entonces cuando se fijo en la ninfa del fuego.
- ¿Estás segura madre? – esta vez fue la voz de Innouva. – Como desees.
Entonces el aura maligna se separó de Innouva. Éste rápidamente comenzó a atacar a los demás. Todos estaban preocupados por el ataque de la criatura y descuidaron la sombra que poco a poco iba donde Hikaru.
- ¡Flecha de fuego! – gritó Hikaru a la sombra, pero el ataque no surtió efecto – Como es posible…
- El fuego no te será útil conmigo ninfa… - habló la sombra acercándose más a Hikaru.
- ¡Rayos ataquen! – dijo una voz detrás de ella haciendo que la criatura retrocediera ocultándose entre los árboles.
- Lantis… - dijo ella.
- ¿Estás bien? – le preguntó acercándose a la ninfa y acariciándole la mejilla.
- ¿Por qué? – Pregunto confundida - ¿Por qué siempre me proteges?
- No lo sé – habló él acercándose más – Algo dentro mío me dice que debo protegerte
- ¿Solo por eso? – preguntó decepcionada.
Lantis al ver el rostro de la ninfa no resistió más y posó sus labios sobre los de ella para darle un beso. Luego se separó.
- También porque me atraes mucho Hikaru - y le dedicó una sonrisa.
La ninfa no pudo articular nada. Puso su mano en sus labios, aun sentía los labios del espadachín, el calor que emanaban aun estaba presente en los de ella. Podia sentir un fuerte sentimiento dentro de ella. Ya no habia duda. Ya sabia todas sus dudas.
- ¡Lantis! – gritó ella al ver que la sombra se dirigía hacia él.
- No te preocupes - le dijo – estaré bien.
- ¡Huracán de fuego! – gritó la sombra.
Nuevamente el ataque no surgió efecto en Lantis.
- No te servirá eso – le respondió.
- ¿Por qué? – Dijo la sombra - ¿Por qué el fuego no surge efecto en ti?
- Las llamas no me lastiman sombra – le aclaró. La sombra solo dio una risa tenebrosa.
- Si las llamas del poder que he adquirido no te lastiman, que tal esto… ¡Stratos!
La sombra había levantado la mano y un ataque de oscuridad había atacado a Lantis directamente, su cuerpo era atacado por dagas de sombras, haciéndole cortes por su cuerpo. Sus ropas empezaban a desgarrarse mostrando parte de la anatomía del espadachín.
Todos los presentes miraron a Lantis, sus gritos de dolor hicieron que todos fijaran en él la vista.
- ¡LANTIS! – gritó Hikaru. Fue entonces cuando algo le llamo la atención en el cuerpo del espadachín.
Su hombro derecho.
Lo había recordado, esa marca en el hombro sangrante de Lantis, ese símbolo. Un recuerdo pasó por su mente borrando la imagen del presente.
Hikaru caminaba por los bosques con miedo. Era la primera vez que desobedecía a su maestra. Pero la curiosidad de una ninfa pequeña era mayor. Sobre todo de ella quien admiraba poder ver las cosas en el mundo que vivía. Y más aun después de saber cuál sería su posible destino que le esperaba, saber quién podría sería su dueño.
Sin embargo ya se había alejado mucho de la entrada de la pequeña montaña donde habitaban las ninfas aun "inmaduras". A pesar de tener una curiosidad insaciable, estar en esa condición le aterraba, tenía miedo.
Sus ojos brillosos y temerosos miraban los alrededores. Había cambiado considerablemente comparado cuando entró. Ahora una espesa neblina dificultaba la vista para los humanos pero no tanto para ella, sin embargo el pánico se estaba apoderando poco a poco de su cuerpo.
Fue tanto el terror dentro de ella que no resistió más y corrió sin saber la dirección correcta. Esa neblina la atormentaba.
Salió rápidamente de esa neblina, pero no era por donde ella había entrado, estaba más perdida que antes.
- ¡Hey! – escuchó a lo lejos detrás de ella.
Hikaru se dio vuelta rápidamente, allí frente a ella había un niño. Pero pudo olerlo a distancia, un niño humano, su cuerpo se tensó levemente.
- hey – volvió a repetir el niño a medida que corría para acercarse a la niña. - ¿Quién eres?
- Yo… - Hikaru tenía problemas para gesticular palabra alguna, no sabía que decirle. Prefirió mirar el piso.
- ¿Acaso no sabes que estos terrenos están prohibidos para cierta gente? – le interrumpió.
- Perdón – se disculpó la ninfa – Yo… estoy perdida.
Hubo un momento, solo un segundo de silencio que para Hikaru fue realmente incomodo. Tendría problemas si el niño humano descubriera su verdadera identidad.
- ¿De dónde vienes? – preguntó él rompiendo el silencio.
- Yo… cerca de una montaña…
- ¿Una montaña? – Repitió para luego dar una pausa y decir - ¡ah! las únicas montañas que conozco son unas cerca de acá.
- ¿Enserio las conoces? – pregunto Hikaru entusiasmada. Por primera vez se dedico a mirar al niño.
Era un poco más alto que ella. Vestía una pequeña armadura que tapaba solamente su pecho y a su costado cerca de su cadera llevaba una pequeña espada. Hikaru retrocedió con miedo.
- ¡Oye tranquila! No te voy a hacer daño. Estoy entrenando para luego poder proteger a gente. Aunque por ahora no he progresado… me cuesta despertar mi máximo potencial.
Hikaru dudó un poco, pero miró el rostro del niño y tenía una sonrisa. Sus cabellos eran de un color negro y un poco largos hasta sus hombros. Pero esos ojos azules, era lo que más le llamaba la atención, se reflejaba tanta vida en ellos.
- Me llamo Lantis ¿y tú?
- Hi… - A ella aun le costaba hablar con el humano.
- ¿Hi? Que nombre más raro
- ¡No! – gritó algo molesta. Pero se tapó la boca al ver la cara de asombro y risa del niño.
- ¿Entonces? Vamos yo no muerdo.
- Hikaru… - dijo en un susurro.
- ¿Hikaru? – Preguntó y la ninfa asintió – Ese nombre está mejor. Es más bonito y te pega bien
- Gracias… - dijo tímidamente. Sus manos le temblaban un poco. - ¿Me puedes llevar a las montañas?
El chico miró detrás de él y luego al bosque pareciendo meditar si hacerlo o no.
- Mi maestro me ha prohibido atravesar el bosque… - Hikaru agachó el rostro desilusionada, jamás llegaría a casa. – Pero…
Hikaru miró a los hermosos ojos azules del niño humano y no sabía de dónde pero podía sentir una confianza en que provenía de ellos.
- Pero podemos ir ahora que ha tenido que salir con urgencia. No se enterará si nos apuramos – y le dedicó una sonrisa y le guiñó un ojo a la ninfa en señal de complicidad – Vamos
El pequeño tomó rápidamente la mano de la ninfa y la arrastró con fuerza pero a la vez delicadamente. Hikaru no tuvo tiempo de rechazarlo, estaba asombrada, era la primera vez que tocaba a un humano.
- No tengas miedo – le dijo aún tomando la mano de la niña ninfa. Él iba un poco más adelante que ella – No me sueltes así no nos perderemos. Te prometo que te protegeré, así sea con mi vida.
La ninfa solo asintió. En el camino el pequeño humano era el que más hablaba ya que la ninfa solo se dedicaba a escuchar la voz del niño. A pesar de que no fuera una voz muy masculina, para ella era maravillosa. Así que el pequeño niño se dedico a contarle de sus entrenamientos y cosas parecidas.
- Oye… Hikaru – la ninfa solamente lo miró a la cara - ¿No sueles hablar muy seguido verdad?
- No mucho… - dijo tímidamente.
- ¿Aun te incomoda mi presencia? – La ninfa negó con su cabeza.
- No, es solo que… - y luego miró al bosque – Es el bosque…
- ¿El bosque? – preguntó algo confundido.
- El aire… esta pesado. Me aturde… - habló con su mano libre apoyada en su cabeza. El niño la miró preocupado.
- ¿Quieres que nos detengamos a mirar un poco? – La ninfa asintió positivamente.
Ambos se dedicaron a caminar lentamente mirando las maravillas que les ofrecía la naturaleza del bosque. Sin embargo la pequeña ninfa se detuvo un momento para mirar una rama húmeda en la tierra. Allí había un pequeño animal totalmente desconocido para ella.
- Hikaru… quédate aquí – dijo de repente el niño – creo que escuché algo
Pero la ninfa del fuego no lo escuchó, todos sus sentidos estaban puestos en el pequeño anfibio que intentaba camuflarse en la rama húmeda. Lentamente se agachó para recoger la criatura, la cual no daba indicios de moverse, no consideraba a Hikaru como una amenaza. Hasta lo tomó entre sus delicadas manos.
- ¿Qué es…? - iba a preguntar la ninfa pero vio que el humano no estaba cerca de ella.- ¿Lantis? ¿Lantis?
Miraba por todos lados pero no podía verlo, sin embargo podía escuchar ruidos no muy lejos, y los siguió. Sin embargo, no lo encontraba, algo le impedía verlo con sus ojos. Corría y corría, quitándose hojas de la cara.
- Lantis… - dijo casi en sollozos apoyando su mano a un tronco delgado.
Al lado de ella había un pequeño tronco tirado. Muerto, pero lo suficientemente fuerte para resistir el peso de la ninfa. Ella se sentó derrotada y colocó ambas manos en su cara. Era la primera vez que lloraba y no sabía si era bueno o malo.
Giró su rostro rápidamente, hacia su izquierda. Juraría que había sentido un poder maligno cerca. Dio un suspiro y volvió su rostro a su posición original. Fue en eso que sin quererlo levanta la vista y sus ojos se agrandaron.
Iba a gritar, pero se tapo la boca y retrocedió un paso. Estaba asustada, y no por el hecho de que tenia a un ser maligno de la madera frente a ella, sino por la otra figura al lado del demonio.
- Lantis… - susurró la ninfa con pena y miedo al reconocer al niño humano. Ella negó con su cabeza.
El niño miró al espíritu y le tomó la mano, ambos se retiraban.
Ella tenía que hacer algo, Lantis no tenía por qué sufrir. Hikaru sabía que iban por ella, pero ella aun no tenia magia, aun no encontraba su esencia. No, nadie podía ayudarla.
Corrió en dirección hacia ellos pero un nuevo espíritu apareció de la tierra y se interpuso entre ellos, ella retrocedió, y corrió en dirección contraria a la de Lantis.
Debía buscar ayuda, aunque fuese un humano. Debía salvar a Lantis, pero por dentro deseaba ser ella quien lo salvara.
Por cada paso que daba podía ver a los humanos caídos, a los espíritus malditos del bosque. Y cada vez se estaba poniendo más y más intensa la neblina. Estaba desesperada.
Cada vez la acorralaban más, pero en un descuido pudo arrodillarse y escapar de las garras de madera y tierra de los espíritus. Entonces la vio.
Ella estaba llamando a Hikaru, a que se acercara a ella. Rápidamente Hikaru miró detrás y vio que los espíritus persistían.
- Ven… - le dijo ella a Hikaru.
Hikaru se dejo llevar por los movimientos de ella. Se acercó y vio que los espíritus no iban hacia ella. Fue entonces cuando supo quien era ella.
Ella era ella, era Hikaru, era su esencia. Era el espíritu de una mujer de unos cabellos rojizos largos y que eran llamas, con un vestido rojo casi escarlata, el cual bailaba con los movimientos que ella hacía. Pero sus ojos eran celestes. ¿Por qué de ese color? Ella sabía que su esencia tenía que ser igual a ella físicamente, solo con uno que otro detalle diferente. ¿Por qué tenía los ojos celestes y no rojos?
La esencia le sonrió y cuando sus manos estaban cerca de los espíritus, estos ardían en llamas, llamas que salían de las manos de la esencia como si nada.
Entonces ambas se sonrieron al notar que ya no había nadie que la detuviese para tocarla. Pero la esencia se detuvo y retrocedió negando.
- ¿Qué pasa? – preguntó Hikaru. La esencia miró a la derecha y vio el cuerpo de un niño. A Hikaru se le iba a salir el corazón - ¡LANTIS!
La ninfa corrió al ver el cuerpo inmóvil del humano.
- Hikaru… - logro decir con dificultad. Escupía sangre al hablar – Ellos… ellos te querían… hacer daño… no lo dejé…. Perdóname
- ¿Por qué tengo que perdonarte? – preguntaba llorando la niña. No quería perderlo. Él era…. Era especial para ella.
- Yo…te lo prometí… mi vida…por salvarte – El niño limpio una lagrima de los ojos de Hikaru – Lo siento, no podré volver a protegerte.
Y la mano del niño cayo dura al suelo, levantando polvo.
- ¡LANTIIIIIIIIIS! – Gritó la pequeña Hikaru - ¡Lantis despierta! – Ella movía el cuerpo pero no había reacción alguna.
- yo te puedo ayudar… - le dijo su esencia detrás de Hikaru.
- ¿Puedes? ¿Puedes traerlo de vuelta?
- Se la manera… pero…
- ¿Pero? ¡Dímela! ¡Tengo que salvarlo!
- ¿Por qué? – preguntó la esencia. - ¿Qué es él para ti?
- ¿Él… para mí? – repitió Hikaru confundida. ¿Qué era ese humano para ella? Apenas lo conocía. Fue entonces cuando recordó las palabras finales de Lantis y supo la respuesta – Él es la persona que quiero que me proteja por siempre.
- ¿Tu protector? ¿Solo por eso?
- No… - dijo enseguida – Porque quiero estar a su lado, quiero también cuidarlo…
La esencia solo le sonrió cariñosamente y la abrazó por la espalda.
- ¿Estas dispuesta a darlo todo por él? – Hikaru asintió - ¿Incluso tu vida por la de él? – Hikaru volvió a asentir más segura que antes. Si debía morir para salvarlo… lo haría. – Esta bien… Coloca tu mano en la parte posterior de su hombro.
Hikaru siguió todas las instrucciones de su esencia. Estaban a punto de completar la transferencia. Pronto daría su vida por la de Lantis. Estaba feliz, el era la primera persona que se sacrificaba por ella, es más, era la primera criatura del sexo opuesto que conocía. Y le atraía. No era como su posible futuro dueño.
Podía sentir como una parte de ella se movía al cuerpo de Lantis a través de su mano. ¿Realmente moriría allí? ¿Realmente no podía vivir y acompañar a Lantis? Pero lo volvió a pensar, aunque viviera, no podía vivir con Lantis…sus mundos eran diferentes…
Si, esos ridículos trechos entre una y otra raza… ¡Si los dos vivían en el mismo planeta! ¿Por qué vivir sin saber uno del otro? ¿Por qué no vivir y aprender juntos? Quería jugar con niños humanos, de seguro la trataban más amable que sus compañeras del curso. ¿Por qué? ¿Por qué todo tenía que terminar así?
- Este es solo el principio – le contestó su esencia viendo como Hikaru empezaba a tambalearse.
Ya no podía mantenerse de pie, ni de rodillas, todo le tiritaba y le dolía, su cuerpo le pesaba tanto que creía que era de plomo, pero vio una cicatriz en forma del símbolo de las ninfas del fuego en el hombro derecho de su amigo Lantis.
Luego solo sintió el golpe de su cara contra el piso y un gran dolor y frio en su ser, sombras. Todo lo demás se oscureció.
Luego de eso se recordaba que había despertado en su hogar, pero no podía recordar nada más. Dolor, mucho dolor en su cabeza.
- ¡Hikaru! – gritó Fuu al ver que la ninfa del fuego se agarraba fuertemente la cabeza.
Lantis al escuchar el nombre de la ninfa se descuidó del ataque de la sombra y lo impactó directo en un árbol. Ferio corrió para ayudarlo. Ambos estaban lastimados.
Fuu y su esencia corrieron a donde la ninfa al mismo tiempo que cortaba con su espada las gruesas ramas de espinas que salían de la tierra producidas por Innouva. No había podido atacar antes. Ella era la única que había despertado su esencia de las ninfas del grupo. Y su labor era protegerlas.
- ¿Hikaru estas bien? – le preguntó Umi a su lado. Ella había corrido detrás de la ninfa del viento.
- Lantis… Lantis... –repetía Hikaru constantemente. No quería perderlo de nuevo.
- Tranquila. Ferio lo está ayudando – la tranquilizaba Fuu. En eso ella pierde el conocimiento desmayándose en los brazos de Fuu.
La esencia de Fuu, Fione, creaba una barrera protectora alrededor de las tres ninfas lo que impedía que llegaran los ataques de las hortalizas malignas.
- Fuu – dijo Umi abrazando a Hikaru – Ve a ayudar a Lantis y a Ferio. Yo me encargaré de ella.
Fuu asintió, ella ahora con su nuevo poder podría dar lucha a Innouva.
Sin embargo, la sombra miró a su hijo y le dijo.
- Es hora de irnos… - le dijo a Innouva.
- Como digas madre.
- ¡Espera! – Gritó Clef - ¡no te escaparas!
- Eso no lo creo… – y una gran muralla de llamas separó al hechicero de la sombra.
- Este poder… no es el poder de los humanos de céfiro… como… ¿Cómo has podido convocarlo sin un hechizo?
- Este poder es por la piedra D'Leone… - susurró la sombra para que solamente Clef lo escuchara.
La sombra convocó una esfera gigante que desprendía rayos rosados. Rápidamente Innouva se introdujo dentro seguido de la sombra para así la esfera achicarse poco a poco hasta ya no haber nada.
- ¡Hikaru! – gritó Eagle al lado de Umi, quien tenía a la ninfa en sus brazos.
- Esta desmayada… - le dijo Umi para tranquilizarlo. Clef rápidamente se acercó a ellos.
- ¿Qué le ha pasado? – preguntó el hechicero.
- A perdido el conocimiento – aclaró Umi – Parece como si su mente estaba en otro lugar, lo único que hacía era repetir el nombre de Lantis.
Al decir el nombre del espadachín mágico, los tres voltearon a ver como seguía él y Ferio.
- ¿Estás bien? – dijo Fuu. Ferio tenia a Lantis apoyado en su hombro.
- Está muy mal herido – dijo Ferio mirando al espadachín, que de la nada cayó de rodillas escupiendo sangre.
- ¡Lantis! – gritaron Fuu y Ferio al mismo tiempo. Fuu hizo que Fione desapareciera su espada para poder ayudar a Lantis, así ella y Ferio lo tenían apoyado uno en cada lado.
- Hi…ka… ru – logró decir con dificultad.
- Espera Ferio – le dijo la ninfa – Recuéstalo en el suelo.
Ferio asintió. Entonces Fuu levantó las manos.
- ¡Fione! – Gritaba – Esencia espiritual con la cual hice un pacto, revela tu verdadero poder, revela tu gran poder, esencia mía. ¡Contesta a mi plegaria!
Fione, rápidamente se elevó por los cielos, volando con esas plumas que caracterizaban a las ninfas del viento.
- ¡Tú que posees el poder del viento! ¡Sana a los cuales dieron todo su poder para triunfar! ¡Sana a los cuales mi corazón no desea perder!
Entonces Fione empezó a dar vueltas como un ave, tirando un polvo brillante plateado el cual recaía sobre los presentes. Todos sentías sus fuerzas volver a la normalidad, incluso se sentían mejor que antes.
Lantis empezaba a sentir sus heridas sanar y cicatrizarse, al mismo tiempo sus ropas también volvían a la normalidad. Se levantó con una mano en su cabeza, estaba aturdido.
Fione por su lado dejó de dar vueltas y volvió a donde su dueña en forma de un ave la cual atravesó el pecho de la ninfa quedándose dentro de ésta. Fuu juntó sus manos en su pecho sintiendo la calidez de su esencia.
- Gracias… - le susurró ya dentro de ella. Sus ropas habían vuelto a ser las mismas de antes, aquellas con la cual conoció a sus nuevos amigos.
- Hikaru… - dijo la ninfa del agua viendo como su amiga empezaba a recobrar el conocimiento - ¿Cómo te sientes?
- Mejor… - luego vio a sus amigos a su lado - ¿Y el enemigo?
- Se ha marchado – contestó Clef – Volvamos a la cabaña, pero antes debo ir a un lugar – El mago miró a la bola blanca – ¿Mokona, puedes venir conmigo?
- Puuu – dijo asintiendo.
- ¿Dónde vas?- le preguntó Umi preocupada
- Debo averiguar algo. Estaré aquí en un par de horas. Espérenme en la cabaña.
Dicho esto tomó su báculo y una esfera parecida a la de una burbuja envolvió al hechicero y a Mokona haciendo que flotaran por los aires.
- Eagle – dijo Fuu – ¿Puedes ayudar a Lantis? El cambio drástico de reocupación de energía lo a aturdido.
- Nosotras ayudaremos a Hikaru – dijo Umi.
Tanto Eagle como Ferio hicieron que Lantis se apoyara en sus hombros. Ellos iban adelante dejando a las ninfas detrás.
- ¿Qué te sucedió? – le preguntó Umi
- Yo… - y miró adelante, podía ver la espalda del espadachín – Recordé algo que había olvidado.
- ¿Qué cosa? – dijo la ninfa del viento.
- Denme sus manos – les dijo Hikaru. Todas juntaron su poder y rápidamente Hikaru les mandó sus recuerdos como una descarga eléctrica roja.
- ¡Hey chicas! – gritó Ferio. Las tres ninfas no se movían. Hikaru estaba al medio de ambas mirando al cielo tristemente, en cambio las otras dos, que estaban en sus costados tenían cara de asombro en sus rostros - ¿Qué les sucede? ¿Qué bicho vieron?
- Ferio… - dijo Fuu saliendo del trance – No es nada, ya vamos.
Umi salió del trance y siguió caminando. Todo fue normal, solo que de vez en cuando las ninfas miraban tristemente a su amiga del fuego. Todo esos recuerdos… Ya tendrían tiempo de hablar a solas.
Y con un absoluto silencio, todos se dirigieron a la cabaña, la cual parecía una base de comando, pues el destino seria muy cruel de ahora en adelante. Una gran batalla estaba por comenzar.
