Ninguno de los personajes me pertenecen son todos de J.K.R.
Cap. 8.- Traición y Promesas rotas.
Por que para conseguir lo que quieres debes destruir. Y por que la mejor forma de destruir es conocer la debilidad del enemigo.
Para fortuna de Draco Malfoy el conocía a la perfección las debilidades de Snape. No se había pasado media vida admirándolo, como para no conocer cada detalle de la vida de ese hombre. Lo sorprendente es que "El gran Severus Snape" su mentor y aliado; su protector. Era ahora su rival.
Granger…
No estaba seguro de lo que le pasaba con la gryffindor tan bella y prohibida.
Había escuchado una vez, que la única cosa que no podía tener era lo que más deseaba.
Y su compañera era inalcanzable, por eso la quería para él, sin importarle nada ni nadie.
A pesar de ser un niño mimado, y rico de Papi toda su vida estuvo atada a reglas. Y a decisiones de los demás. Empezando por su ropa su vocabulario, todo había estado controlado por sus padres.
Por culpa de su padre, su vida había sido un infierno, del cual creyó que jamás iba a salir.
Lo humillante era que su tan deseada libertad era obra de su némesis: Harry Potter. El cual le importaba un soberano pepino.
Porque, el día en que observo a su secreta obsesión siendo torturada por los suyos comprendió que siempre había sido ella.
Esa maldita e insignificante Sangre Sucia era su objeto de admiración quizá desde el día en que la conoció.
Para ser sinceros esa sosa y aburrida niña ocupaba gran parte de sus pensamientos. Casi desde el día en que lo conoció.
Demasiado inteligente, brillante de hecho, única.
Detestaba que una impura, que no sabía con exactitud sobre la existencia de la magia lo superara a él, que había tenido instructores privados casi desde el nacimiento.
Pero ahí estaba ella superándolo en todo. Era fea pero llamativa, y para su desgracia en poco tiempo se transformo en una leal y buena amiga de "San Potter".
La envidia era un sentimiento que muy rara vez lo encontraba. Y Potty nunca recibía cartas, era un pésimo estudiante y contaba con la compañía de fracasados gryffindor.
Peor aún, se hizo amigo del pobretón Weasley. El cuadro que presentaba Harry Potter después de haber rechazado su amistad era patético así que no le importo.
Pero después la tuvo a ella, ella quien le era leal, y le ayudaba con sus estudios, ella…
Y considerando que su compañía al inicio de sus estudios, consistía en un par de mastodontes sin cerebro, odiaba que Potter tuviera mejor suerte.
Por supuesto las cosas siguieron así. Potty siempre llamaba la atención y vivía cosas que los demás solo podrían imaginarse. Ella fue petrificada y el no podía estar mas dichoso ya que sin el cerebro del trió Potty estaba perdido. Además así nadie la tendría lo cual le caía de maravilla.
Por supuesto despertó, y en su tercer año la muy descarada se había atrevido a golpear su bello rostro. Debía admitir que como hombre, al menos uno de trece años encontró fascínate la pasión y la bravura de la chica.
Su cuarto y desastroso año en el que San Potter de nuevo era la estrella, ella se encontraba bellísima. Lo noto desde el mundial de quidditch., el rostro de Hermione ya no parecía el de una niña, y aun con la fea ropa que usaba aprecio perfectamente esos adorables pechos pequeños, que por un instante deseo acariciar.
Para su suerte lo que fuera un "gracioso accidente" en el que la había humillado la transformo en una joven aun más bella. Ya que sin esas paletitas que sobresalían de su rostro, Granger estaba como para comérsela.
Y Si que quería comérsela el día de baile, pero… Oh sorpresa la niña Gryffindor estaba con Víctor Krum.
Ese fue un, mal año para el, ya que como la comadreja tonta y voluble se alejo de Potter, ella lo acompañaba todo el tiempo. Y eso hacia odiarlo aun mas.
Así siguió su historia de deseo irracional, odiaba fantasear con ella. Por que siendo quien era el conseguía lo que quería.
Ahora tenía la libertad para tenerla, sus padres no podrían reprocharle nada. Con ella a su lado la sociedad siempre tendría sus puertas abiertas para él.
Si el dinero que le correspondía y gracias a Merlín aun conservaba, al lado de una heroína, amiga de Potter y sangre sucia era el equivalente a poder. Más poder del que su padre alguna vez soñó tener.
Y ahora su único obstáculo era Snape. Ciertamente admiraba al hombre y lo respetaba, pero Hermione era su todo en esos momentos.
Hermione significaba todo lo que quería. Pensar en tener a la mujer, la mente brillante y esa reputación, que alguien como él jamás tendría era demasiado bueno para no perderlo.
Su rostro se ilumino al verla caminar bajo la lluvia con la mirada perdida y el rostro demacrado.
Estaban muy lejos del castillo. Si. Su plan había funcionado y a la maravilla, suspiro con descaro, las cosas que el dinero podía lograr.
Se acerco lentamente hacia ella y la rodeo entre sus brazos, con satisfacción la mujer correspondió el abrazo y se recargo en su pecho.
Se estremeció al sentir las lágrimas cálidas de Hermione. Ese dolor que sabia ella estaba sintiendo era necesario, y él con toda la paciencia del mundo le curaría las heridas y le enseñaría una nueva forma de amar.
Era bastante tarde y ella estaba helada.
- No por favor no quiero que nadie me vea, por favor… Le susurro ella con la voz cortada.
Por fortuna él tenía previsto todo, con cuidado la llevo hasta la sala de menesteres.
Ella se dejo guiar por el rubio.
En esa sala cálida había un sillón grande y una enorme chimenea. Minutos más tardes estaba recostada con Draco a su lado, que la tenia abrazada y le acariciaba el cabello tiernamente.
- ¿Mejor? Pregunto el después de un par de horas.
- Si, gracias.
- ¿Puedo saber que fue lo que paso?
- Claro… supongo…
Se suponía que tenía que estar en Hogsmeade divirtiéndose. Pero inesperadamente había recibido una invitación para un simposio de transformaciones el cual no pensaba desaprovechar.
Ya que iba a estar ocupada toda la tarde no tendría tiempo para volver a Hogwarts. Severus se mostro comprensivo y prometió esperarla en cabeza de puerco. Ya que era preferible estar en un lugar libre de estudiantes y tenía una habitación apartada para todo el fin de semana.
La tendrá para el esa noche y luego volverían al colegio.
No eran tontos, Hermione usaría un Glamour para entrar en la habitación.
Sin embargo, su gran simposio resulto ser una corta, pero estimulante charla sobre la materia.
Estaba bastante feliz ya que tenia más tiempo para estar con él.
Con una sonrisa fue a buscarlo. Para encontrar a Severus en una pose sugestiva con una bella mujer pelirroja.
El tan solo la miro con sorpresa, mientras ella se desapareció rápidamente con el corazón partido.
El había jugado con ella, y la había destruido. El que prometió jamás dañarla y protegerla era un traidor.
Pero al final todo fue su culpa por haberlo permitido y por creer en el.
- Eso es todo. Termino su relato ausente
- Es un maldito, como pudo.
Hermione observo pasmada la indignación de Malfoy, para empezar pensó que estaba cometiendo un error y en grande al refugiarse en Malfoy. Esperaba sus burla, un gran te lo dije ,no eso
- Por que, Dra… Malfoy.
- Dime Draco Hermione, solo que no lo soporto, tú te mereces mucho mas. No entiendo como alguien podría herir a una mujer tan hermosa como tú.
- Sí, claro.
- Cuando entenderás que mi deseo no es lastimarme, se que tú crees conocerme pero no sabes quién soy.
- A si y quien eres huroncito.
- Soy un cretino, pero tengo un lado bueno el cual me encantaría que conocieras.
- No gracias, Malfoy, por ahora no quiero conocer el lado oculto de nadie.
- Bueno es obvio que no podre llevarte a la cama, a si que te concederé el honor de tener mí amistad y maravillosa compañía
- Si estoy segura de que tus intenciones son puras y blancas.
- De hecho sí. En este momento de mi vida deseo reanudar mi relación con Pansy.
- Y en cuanto a ti estoy cansado de las viejas rivalidades y pareces una mejor compañía que Potter.
- ¿A sí que amigos?
- Amigos.
