NOTA: Los pingüinos de Madagascar y todos sus personajes no me pertenecen. Disculpen por adelantarme… pero yo se que el domingo no lo podré subir. Disfrútenlo ;)
No olviden dejar rewiews, acepto comentarios buenos y malos.
Halloween
No podía decir que fuera su época favorita del año… para él era un día más en el calendario con actividades comunes y corrientes, pero a sus chicos les encantaba ese día y ver sus sonrisas hacia que valiera la pena otorgar el permiso.
– Faltan sólo tres días para Halloween! No puedo esperar a que llegue – gritaba un joven y emocionado pingüino de nombre Cabo – ya puedo saborear los caramelos!
– Tadaaaa! – Le contesto otro pingüino que tenía una cicatriz en el pico – tienes razón Rico, Kowalski ¿crees que esté año obtengamos el doble de caramelos? –
– Según mis cálculos… si llevamos el disfraz correcto y con la ruta que he trazado… sí, lograremos romper la marca del año pasado – Contesto un pingüino más alto mientras realizaba cálculos con su ábaco.
– Skipper, nos acompañaras este año?
– Negatorio Cabo… hay asuntos pendientes que debo realizar… pero diviértanse tanto como puedan, recuerden que sólo es una vez al año – respondió Skipper mientras le regalaba una sonrisa.
– Esta bien Skipper – contesto en un susurro – te traeré de los dulces que te gustan – le dijo guiñándole un ojo y se retiro del lugar dejando a su comandante confundido.
Todos los años eran iguales, Skipper siempre se negaba a participar en el juego de "Dulce o Travesura"… aunque él se lo pidiera no lograba convencerlo… pero estaba decidido a cambiar eso, lograría convencer a su comandante de acompañarlo… aunque no sabía cómo.
Faltaban dos días para Halloween y Kowalski había terminado el disfraz, el cual consistía en un traje de astronauta con una máquina que permitía la comunicación hacia los humanos.
– No se Kowalski… no creo que sea el mejor disfraz… bueno… habrá muchos niños vestidos así…
– Cabo… no existe mejor disfraz que este… de qué otra forma ocultarías la presencia de tres pingüinos pidiendo dulces en Halloween… a menos que tengas una mejor idea…
– Pues… no, no la tengo – contesto Cabo un poco apenado…
– Muy bien… si no hay ningún otro contratiempo, podremos prepararnos para el gran día – dijo Kowalski emocionado mientras Rico movía sus aletas hacia arriba y Cabo aplaudía.
Por su lado, Skipper observaba a sus muchachos mientras tomaba su café… realmente Cabo era muy lindo cuando estaba feliz… "será mejor que comience a preparar los medicamentos… siempre enferman después de comer tanta golosina" pensó mientras volteaba los ojos hacia arriba.
¿Skipper? Vas a venir con nosotros a pedir caramelos? – pregunto el pequeño Cabo… El comandante tardo en responder, estaba absorto en sus pensamientos y se dio cuenta del llamado de Cabo hasta que toco su hombro con la aleta – ehh, qué sucede Cabo…
– Te preguntaba si vas a venir con nosotros… me gustaría que vinieras este año – le dijo con una sonrisa en el pico, con una mirada de inocencia y procurando parecer lo más tierno posible para convencer a su comandante.
Skipper lo observo… "mírenlo, parece tan tierno, realmente quiere que valla este año" – negatorio Cabo, tengo cosas más importantes… además para qué quieres que valla, ya sabes que no me gustan mucho los dulces… y el traje de Kowalski es para tres pingüinos.
– Bueno… tal vez con algunas modificaciones podamos crear un espacio para un cuarto pingüino… (Aletazo de Skipper)… lo siento señor…
– He dicho que no – dijo con severidad – entendiste Cabo – el pingüino aludido sólo miro hacia el piso – Sí, Skipper.
A un día de que llegue Halloween, Cabo se levanto sin muchos ánimos, hasta el momento lo único que había logrado era que Skipper se enfadará con él… así que decidió dejar de insistir en el asunto.
Al fin llego el esperado día, eran las 1200 horas y el zoológico había cerrado sus puertas. Los chicos comenzaron a preparar todo lo necesario para la gran noche, mientras Skipper leía el diario.
Cabo había decidido dejar de insistir que Skipper los acompañara, debía tener sus motivos personales para no asistir… además cada año le tenía una sorpresa a él… el Halloween pasado le dio una paleta de caramelo sabor maracuya, que seguía aguardando para una ocasión especial, además de una bolsa de caramelos extra.
No tenía idea de dónde sacaba esos dulces, pero era agradable que Skipper se los diera… claro hasta que enfermaba y le daban esa desagradable medicina.
– Que se diviertan… y no Cabo… no los voy a acompañar – dijo cuando noto que el pequeño soldado estaba a punto de abrir el pico con la pregunta de la semana…
En cuanto estuvieron listos, Kowalski puso en marcha el traje y salieron del zoológico en busca del preciado tesoro de caramelos… durante el trayecto, todo marcho de maravilla, visitaron una gran cantidad de casas y obtuvieron una considerable cantidad de dulces.
Cabo, durante el trayecto pensaba en Skipper, preguntándose qué haría mientras ello se estaban divirtiendo. Pero fue sus pensamientos fueron interrumpidos cuando Kowalski anunció peligro… un grupo de adolecentes se acercaban hacia ellos, seguramente para quitarles su bolsa de dulces.
No era el primer año que les sucedía, así que aplicaron el Plan A: "Dirigirse a la dirección contraria evitando un enfrentamiento", pasaron al otro lado de la acera y continuaron su camino; dos cuadras después el grupo de adolecentes los alcanzó y rodeo, exigiendo que les entregaran los caramelos…
– Prepárense chicos… aplicaremos el Plan B: "Golpéalos hasta que se vallan llorando con sus mamis" – ordenó Kowalski. Definitivamente, esos chicos necesitarían tratamiento psicológico después de ser golpeados por tres pingüinos "bonitos y gorditos", era lógico que nadie les fuera a creer.
Terminaron su trayecto en la casa de una ancianita, que como en todos los años, les proporcionaba una gran cantidad de dulces, logrando romper su marca del año pasado.
– Hoy fue un gran día – decía Kowalski, mientras regresaban al zoológico – conseguimos una gran cantidad de dulces, desde gomitas, chocolates, paletas de caramelo, piruletas, goma de mascar… ohhh! Además la cantidad de veinticinco dólares con diez centavos!
Cuando regresaron a la base, notaron que Skipper no se encontraba, así que realizaron la repartición de caramelos sin él… cada vez que la realizaban, el se negaba a recibir algún caramelo bajo el argumento de no haber participado en el juego de "Dulce o Travesura" y que no le gustaban los dulces, así que no habría algún problema.
Los caramelos los repartieron en partes iguales y en cuanto al dinero, fue asignado a las arcas de la base para los gastos generales que llegaban a realizar.
Cabo aguardo sus caramelos (claro después de comer algunos cuantos) debajo de su almohada… para esos momentos eran las 2200 horas (10:00pm) y Skipper aún no regresaba, así que decidió esperarlo afuera.
Salió del cuartel y se dirigió a la puerta del zoológico… que gran sorpresa se llevó cuando vio a Skipper dirigiéndose a la entrada con una bolsa llena, de lo que supuso serían caramelos, vestido de sheriff… Cabo al verlo acercarse, inmediatamente se oculto y con mucho cuidado lo siguió hasta la entrada secreta de la base.
– Hoy fue una gran noche… estoy seguro que habrá caramelos especiales en algún lado – decía mientras sacudía el contenido de la bolsa. Una serie de ruidos detuvieron su paso – parecer que mis niños terminaron más pronto de lo que creí… valla, tengo que ocultar el disfraz y los dulces en algún lado… – volteo a todos lados para finalmente esconder todo dentro arbusto y se dirigió al cuartel.
Cabo sigilosamente se acerco al arbusto y reviso lo que Skipper había ocultado… efectivamente se trataba de un disfraz y una bolsa llena de caramelos. Decidió regresar a la base.
No había ocurrido nada interesante, como regresaron temprano, Skipper les permitió quedarse un rato más para que disfrutaran de sus caramelos; a las 2230 (10:30pm) dio la orden de apagar todas las luces.
Extrañamente, Cabo se fue a dormir treinta minutos antes que los demás, cuando eran las 2330 (11:30pm) Skipper despertó suavemente a Cabo – Hey Cabo… despierta – El pequeño pingüino se quejo al ser interrumpido su sueño – mmmm que sucede Señor – pregunto mientras se frotaba los ojos con una de sus aletas.
– Acompáñame Cabo… quiero mostrarte algo – le ordeno Skipper mientras se dirigían al laboratorio de Kowalski. Cabo no opuso resistencia y siguió a su líder… cuando entro no podía creerlo, frente a sus ojos se encontraba la bolsa de caramelos que había ocultado Skipper dentro del arbusto…
– Son todos tuyos, hijo – dijo el pingüino líder con una sonrisa. Cabo se quedo mudo, abría el pico intentando hablar pero era inútil, así que hizo lo único que podía: abrazar a su líder.
– Pero Skipper, por qué me das estos caramelos? – pregunto el pequeño Cabo cuando al fin pudo hablar – de dónde los sacaste? – Skipper volteo los ojos a un lado… – ahhhh, eso no importa Cabo, solo comételos, OK? – dijo mientras se flotaba la parte posterior de su cabeza.
– Gracias Skipper – dijo con una sonrisa.
– Muy bien, será mejor que regreses a dormir – y dicho eso se retiro a su litera… cuando verifico que Cabo estuviese en su litera apagó la luz que había encendido y se acostó a dormir.
– Skipper? – Llamó el joven pingüino – Dime Cabo – respondió Skipper bostezando.
– A la próxima me podrías acompañar a pedir caramelos… – Skipper suspiro, estaba cansado de la misma pregunta – Claro Cabo… el siguiente año te acompaño a pedir caramelos…
– Lo prometes – dijo un Cabo emocionado. – Si… lo prometo, ahora ya duérmete…
Cabo sonrió, sabía muy bien que su líder siempre cumplía sus promesas… Y, aunque todos los años se negaba a acompañarlo, ahora no importaba… porque ahora conocía el secreto de Skipper y la razón por la que no lo acompañaba…
– Skipper? – Volvió llamar Cabo.
– Ahora qué Cabo… ya quiero dormir, tuve una noche difícil – respondió su capitán algo fastidiado… de verdad quería dormir.
– Gracias por los caramelos, y Skipper… podrías ponerte nuevamente el disfraz de sheriff el próximo año… cuando me acompañes? – dijo en casi un suspiro el pequeño pingüino, quedándose al fin dormido. Skipper abrió los ojos y de un salto se levanto "acaso me vio llegar?" pensó, pero cuando quiso hablar con Cabo, ya se había dormido… aunque lo llamó el chico no despertó. Finalmente se rindió, mañana temprano hablaría con él sobre ese detalle, no quería que los demás se enterasen… cuando vio la sonrisa de Cabo, mientras abrazaba una paleta de caramelo él sonrió también… realmente valían la pena esas salidas secretas…
Espero que les haya gustado este capítulo especial por el día de Halloween. Tal vez no es un final de miedo ni un final que valga la pena – procure mejorarlo, créanme! – pero lo hizo tan tierno pude – no me gustan las historias de terror –.
Disculpen si existen fallas en la redacción y algunas faltas de ortografía. No olviden dejar Reviews. Tratare de actualizar lo más pronto posible. Tengo varios temas en mente, pero si gustan propongan algunos, tal vez surjan varias ideas ;)
