...Rescatados...

Una expresión nunca antes vista en el rostro del director de Hogwarts asustó más a la subdirectora. Después de esa fatídica noticia salieron en busca de una explicación o con la esperanza de encontrar a ambos trenes que por un motivo u otro se podían haber quedado parados.

Todos los maestros salieron juntos, tanto de Hogwarts como de Salem a buscar a sus apreciados alumnos, un sentimiento crecía en ellos, un sentimiento de desesperación o de una carrera contra reloj. Montaron escobas y partieron desde donde se supone debían estar los trenes, empezaron a recorrer muy de cerca las vías.


Ambos muchachos se miraban en el uno al otro, aunque no podían ver el rostro del contrincante de todas formas ardían en rabia. Era el choque de dos titanes pues ni uno se daba por vencido, sus amigos los apoyaban al igual que e resto del alumnado de sus respectivas escuelas.

-puedes hacer lo que quieras con tus compañeros-dijo el representante de Hogwarts –pero mis compañeros no se verán metidos en tus planes-terminó amenazadoramente

-no planeo dejar a estos muchachos indefensos mientras tú te las das de su salvador-le respondió el líder de Salem –eres necio y los terminarás matando-

Ambos ya tenían su varita en mano esperando la gota que derramara el vaso para atacar al otro, las ganas no les faltaban pero debían mantenerse a raya en la situación. Los dos estaban algo impaciente porque llevaban más de una hora peleando y ni uno cedía un poco. Pero la paciencia tiene sus límites…

-¡estoy harto!-dijo el alumno de Salem -¡expelliarmus!-en un intento de tomar el control de la situación de una vez por todas blandió su varita en contra del Gryffindor el cual no se inmutó y solo convocó un escudo.

-muchachos, retírense-le dijo Harry a sus compañeros que se le quedaron viendo boquiabiertos por un momento.

-¿estas loco?-preguntó Ron -¿y dejarte con ese demente?-señaló al otro que también hacía lo mismo con sus dos amigas

-he peleado contra peores dementes-le dijo Harry con una sonrisa apenas notoria y confiada, si las cosas tenían que ser por las malas, se alegraba que no fuera porque él las había iniciado así.

Muy a regañadientes todos los alumnos de ambas escuelas se retiraron a sus vagones, dejando a Harry y a Edward solos. El primero se sentó tranquilamente mientras se quedaba mirando al otro, el resistiría de forma pacifista pero si era necesario no dudaría en atacar. El segundo estaba desesperado de esa actitud tan confiada del otro, y aunque sabía que debía actuar rápido, no le gustaba mucho la idea de empezar un duelo porque nunca había sido una persona violenta a menos de que la situación lo requiriera y esa era una de esas situaciones.

-¿no piensas pelear?-retó el Salem

-¿para que?-respondió –de todas formas saldrías perdiendo-

-vaya modestia la tuya-dijo Edward con notable sarcasmo –aunque el perdedor serías tú-

Harry se levantó mientras jugaba con su varita en la mano, y la levantó un poco en dirección a su adversario el cual se puso en posición de ataque.

-no te quiero lastimar niño-dijo Harry pero el otro rió y lanzó el primer hechizo del duelo.


Sirius y Remus se disponían a irse a casa después de haber pasado un rato agradable hablando con la señora Pruff, pero algo hizo que se les olvidaran esos maravillosos minutos. Fawkes, el fénix de Dumbledore apareció frente a ellos con un pergamino en el pico, Sirius temeroso extendió la mano y el pájaro lo soltó. La nota era sobre el expreso de Hogwarts…

Le tendió el papel a su amigo y después de que los dos estaban informados de la situación desaparecieron de la panadería directo a su casa en busca de sus escobas, para empezar a rastrear los expresos perdidos.


Sobre las vías…

Juntos sobrevolaban las interminables vías en busca de pistas que les ayudaran a dar con el paradero de los alumnos, no se veían hasta el momento signos de algún descarrilamiento que pudiera decirles que todo había sido un accidente. Pero seguían buscando en la oscuridad con sus varitas encendidas, subiendo y bajando en busca de una mejor visión del paisaje.

Dumbledore también había alertado al ministerio de lo ocurrido, y por coincidente varios aurores se habían unido a la búsqueda por aire y tierra. Formaron grupos para explorar la zona por donde se supone pasa el tren pero no encontraban nada aún. Los directores de ambas escuelas estaban a punto de sufrir un colapso nervioso con el paso de los minutos puesto presentían algo malo.

La noticia se había extendido a los medios de comunicación y al Profeta, causando la unión de los familiares de los muchachos a la búsqueda. Entre tantas personas era más probable encontrarlos pero aún así se sentían desesperados y asustados del motivo de la repentina desaparición.

Sirius y Remus volaban bajo junto a Bill y Charlie Weasley quienes se les habían unido al empezar a buscar, el animago se sentía desesperado como nunca antes, sentía que el corazón le palpitaba en la garganta una presión debajo de las costillas. Remus estaba atento a Sirius, pues sabía que cuando este sufría se sentía mal y empezaba a hacer cosas estúpidas, no le quitaba en ojo de encima.


Una hora después…

Todo equipo de búsqueda aérea o terrestre había concordado en un mismo punto. Miraban aterrados un desprendimiento de vías, pero aún así los trenes no estaban, ni siquiera huellas de que habían pasado por ahí.

Dumbledore bajó de la escoba para examinar bien la situación, algo le decía que en ese punto se habían perdido los trenes, pero no había señas de que hubieran caído pues no había restos o algo así en el suelo y en la nieve. Había un grueso manto de nieve cubriendo todo el perímetro, así que era imposible no notar huellas de ataques o algo así, lo que no sabían era que caminaban sobre ellos.

El lago permanecía congelado a pesar de que los dementores ya no se encontraban cerca, pero antes de irse además de dejar a los trenes inmóviles bajo el agua, trajeron consigo la nieve que cubrió con medio metro todo el lago impidiendo así que se vieran a simple vista las estructuras de los trenes. Aurores, familias, maestros y demás caminaban en la zona en busca de una simple pista, caminaban sobre el lago sin notar que lo que buscaban estaba a sus pies.


Los trenes…

Harry y Edward seguían metidos en un pequeño duelo de hechizos y palabras, aunque la intención no era hacerle daño al otro los hechizos subían de nivel, y al estar peleando prácticamente en un vagón y un pasillo no se tenían muchas posibilidades de esconderse.

Harry paró un expelliarmus mientras algo en su mente le decía que debía mirar por la cristalina ventana del vagón y así lo hizo suspendiendo el duelo. A pesar de que el hielo deformaba la verdadera figura Harry pudo ver un par de pies sobre el lago, en una parte donde no había nieve y este era el principal problema.

Si no hubiera nieve por encima del lago ya los hubieran visto, pero como esta era densa solo caminaban por encima de ella sin molestarse a mirar hacia abajo, pero después de todo no culpaba a nadie, a pesar de que la grandiosa idea de congelar el lago había sido suya, ni siquiera el mismo buscaría cosas congeladas en un lago y menos dos grandes trenes con alumnos dentro.

Tenía que pensar y rápido porque si se iban dando por concluida la búsqueda en ese lugar nadie le aseguraba que saldrían vivos de esta. Miró momentáneamente a su adversario que esperaba que terminara de pensar algo aburrido y jugando con la varita, pero no era tiempo de continuar con el duelo, salió corriendo de nuevo a la cabina de la locomotora, pero de inmediato fue seguido por el otro.

Al llegar agradecía saber conjurar un patronus, solo esperaba que alguien lo reconociera. Rogaba que su padrino, o remus e incluso el profesor Dumbledore estuvieran del otro lado del hielo porque intentaría algo que solo había leído y que una vez le había salido pero por pura suerte. Obligándose a pensar cosas buenas, como volver a respirar aire fresco o vivir para el día de mañana entre salvarle la vida a sus compañeros pronunció el hechizo.

-¿Qué haces?-le preguntó con tono de regaño el Salem cuando vio aparecer un gran ciervo con ellos.

Harry no le contestó, solo se limitó a tratar de que su ciervo de una forma milagrosa atravesara las paredes del tren. Poco a poco el animal pasó de la cabina y empezó a caminar en el hielo…


Sirius se estaba casi arrancando el cabello de desesperación y no le ayudaba en nada el silencioso llanto de la señora Weasley; conocía a su ahijado perfectamente en tan poco tiempo como para saber que este les daría pistas de su paradero pero no daba con ninguna.

Después de buscar intensamente adentro del bosque y por sus perímetros daban por terminada la búsqueda en ese sector. Ya no tenían lugares donde buscar así que presentían algo malo, si no estaban en las vías, no estaban en la nieve, no estaban en el bosque ¿Dónde estaban?

Todos se volvía a unir en pequeños grupos para irse, pero un resplandor color plata los obligó a voltear y mirar boquiabiertos a la figura…

Un imponente y hermoso ciervo estaba parado en la nieve, no se movía pero al parecer se concentraba en las personas que estaban ahí. Sirius sin perder tiempo se acercó al patronus de su ahijado preguntándose de donde había venido.

-¿Harry?-preguntó al animal, pero este ni siquiera movió la cabeza

-Harry no sabe comunicarse por medio de un patronus Sirius-le dijo Remus llegando a su lado para alentar al animago –nos está dando a entender que está por aquí cerca-

Las personas al escuchar tal conversación de nuevo empezaron la búsqueda con más vigor que antes gritando los nombres de los estudiantes. El ciervo parecía haber dada por cumplida su misión pues se empezó a desvanecer poco a poco

-¡no, Harry, espera!-gritó Sirius al ciervo para que les facilitara su ubicación pero este cada vez se ponía mas transparente. Puso su mano sobre la cabeza del animal y trató de concentrarse.

"ayúdanos por favor"…una súplica fue lo último que escuchó antes de que el animal desapareciera.

Desesperado dio vueltas en su lugar mirando hacia todos lados, izquierda, derecha, al frente, atrás, arriba…

-¡Abajo!-gritó con tono triunfal tirándose de rodillas en la nieve y empezando a moverla con la varita. Un metro cuadrado libre de esa capa blanca dejó ver a las dos grandes estructuras férreas a sus pies y sin movimiento alguno; Dumbledore ordenó a todos alejarse del perímetro y con un gran poder movió toda la nieve que cubría el lago congelado.

Los ojos de los padres, maestros y aurores demostraban mas de lo que expresaban. Veían con horror a los dos grandes trenes congelados a pocos metros de la superficie y palidecieron al pensar que sus hijos estaban adentro. El director de Hogwarts ordenó rápidamente:

-¡Yo descongelaré el lago! ¡ustedes leviten fuera a los trenes!- reunió todo su poder mientras grandes llamas se formaban en la superficie y luego empezaron a descender alrededor de los trenes.


Debajo…

Un brusco sacudimiento alertó a los ocupantes de ambos trenes. Edward corrió a su expreso justo a tiempo pues las llamas empezaban a descongelar el agua, que empezó a entras por las dañadas ventanas; más gritos se escucharon por segunda vez en el día al ver como el nivel del agua aumentaba considerablemente, pero también la luz volvía a sus ventanas mientras eran jalados hacia tierra.


Superficie…

Todo era agua de nuevo y ahora tenían que ser rápidos y sacar a los trenes antes de que los alumnos murieran ahogados, porque ellos sabían que debían estar vivos. Dumbledore hizo su trabajo y ahora todos los demás hacían esfuerzos sobrehumanos para levantar a los dos trenes.

Poco a poco salieron los vagones del agua y los iban levitando a la orilla uno tras otro, donde ya en tierra firme el agua salía de ellos. ningún alumno asomaba su cabeza, no se escuchaban ruidos y eso hizo a los aurores entrar en acción rompiendo las ventanas de los trenes para adentrarse y sacar a los alumnos.

Kingsley Shackelbolt fue el primero en bajar al expreso de Hogwarts pero aún así el miedo se apoderaba de él al no haber movimiento. A su derecha abrió la primera puerta de un compartimiento y les sonrió a los 4 alumnos aterrados que temblaban ferozmente abrazados unos de otros.

-están a salvo-les dijo cálidamente y los cuatro salieron de inmediato a buscar la salida a mitad de la noche. Al asomar sus cabeza los vítores se escucharon al igual que la gente de se dejaba ir a los muchachos que iban saliendo.


El instinto de padrino le dijo a Sirius que entrara, además que se asustó cuando uno alumnos no salían por su propio pié y los aurores los cargaban. Entró al expreso de Hogwarts peleando con la gente que trataba de salir, caminó por los largos corredores húmedos y destrozados; recorrió con su vista cada vagón viendo alumnos todavía shockeados e incapaces de moverse pero solo detuvo su vista en uno.

En el cuarto de máquinas estaba su ahijado sentado en el suelo, recargado a la pared de forma cansada y acompañado por sus dos mejores amigos. Se acercó suavemente a los agitados adolescentes mientras les dijo a Ron y a Hermione que sus familias los esperaban afuera. Los dos se levantaron mientras expresaban un leve gracias a Sirius quien les sonrió antes de que se le perdieran de vista.

-sabía que tu entenderías-le dijo Harry a su padrino el cual sonrió conteniendo las lágrimas; lo abrazó fuertemente mientras le acariciaba la cabeza y no dejaba de temblar por el susto de la noticia que lo tuvo a punto del infarto en las últimas horas. Lo apretó como si se le fuera a escapar y no lo fuera a ver de nuevo, acurrucó la cabeza de su ahijado contra su pecho haciendo su respiración normal de nuevo, calmando su alma.

-yo reconocería a cornamenta donde fuera-le dijo Sirius en un gran suspiro.


El tren estaba quedando ya medio vació y ellos dos no se separaban. El animago rió al imaginarse a Remus caminando de un lado a otro preocupado porque no salía, y movió a su ahijado que se había quedado inmóvil contra él. Lo llamó varias veces pero al parecer se había quedado dormido y por eso no lo podía culpar, eran las 11:30 después de un largo y estresante día.

Fuera del tren sonrió al comprobar que lo que había pensado era cierto, Remus caminaba de un lado a otro de brazos cruzados y con el ceño fruncido, pero de inmediato se detuvo al ver a Sirius salir del tren cargando a Harry. El silencio se hizo y Lupin se preocupó un poco pero de haber pasado algo malo el animago no estaría tan tranquilo y desde hacía mucho hubiera salido corriendo.

Se acercó cautelosamente entre la multitud:

-¿todo bien?-le preguntó

-perfecto-contestó con una gran sonrisa

El profesor Dumbledore que en esos momentos estaba al pendiente de cada alumno que salía estuviera bien se acercó a Black. Miró por un momento a Harry y luego a su padrino

-me imagino que todo debe de estar bien o en estos momentos no estarías tan tranquilo-dijo Dumbledore haciendo una conjetura y poniendo la mano sobre la cabeza de su alumno –de todas formas se que estarás mas tranquilo después de que lo revisen-Sirius asintió mientras el director le sonreía -¿no te dijo que pasó?

-no, se quedó dormido en cuanto lo encontré-respondió el animago

Las explicaciones se dejarían para después, el director de Hogwarts invitó a las familias a la escuela para que se aseguraran que sus hijos llegarían bien, pero muchos declinaron la oferta al quedarse tranquilos por haber encontrado a los estudiantes y ya podían dormir en paz.


Así por traslador empezaron a desaparecer uno a uno primero los alumnos de Hogwarts. Los alumnos de Salem aunque todavía asustados se encontraban todos juntos.

-vaya que la vi cerca-dijo Nayra, amiga de Edward

-¿Por qué?-preguntó un profesor de esa escuela, alto, delgado, de tes blanca y ojos azules, cabello corto y castaño.

-Es solo que el otro alumno, el de hogwarts…era muy testarudo-completó Marry

-¿Qué muchacho?-preguntó de nuevo el profesor

-no lo se-contestó Edward –no supe su nombre aunque espero averiguarlo pronto; ¡casi nos cuesta la vida a todos!-el profesor sonrió al ver que su hijo tenía algo con que entretenerse o alguien contra quien pelear.

-Edward Potter-regañó divertido el maestro –hijo…creo que te entretendrás mucho este año, me han dicho que en Hogwarts pasan todo tipo de cosas y tiene alumnos competitivos y quizás te topaste ya con uno-el joven levantó la cabeza algo pensativo pero no dijo nada.

Todos los alumnos de Salem también viajaron por traslador a Hogwarts, y se les guió a sus camas, las presentaciones se dejarían hasta mañana cuando todo se calmara y todos estuvieran mas descansados.


Hogwarts…

Los alumnos fueron guiados a sus habitaciones, sin renegar o protestar pues estaban demasiados cansados para hacerlo. Los de Salem eran guiados por la profesora McGonagall a sus respectivos dormitorios para descansar igualmente; en el camino eran acompañados por el profesor de defensa contra las artes oscuras de Salem, el cual miraba preocupado a su hijo que se había mantenido callado la mayor parte del tiempo, algo que no era para nada natural de él.

En la entrada del dormitorio el profesor Gregory detuvo a su hijo tomándolo por los hombros:

-¿todo bien?-la pregunta en si era obvia, algo no andaba bien y mas cuando Marry y Nayra, las dos mejores amigas de Edward empezaron a hacerle señas al padre del chico sin que este se diera cuenta, le daban a entender al mayor que Edward estaba algo cansado, luego Nayra se dejó caer en los brazos de Marry silenciosamente y el profesor arqueó una ceja divertido. Cuando el joven Potter volteó no vio nada inusual, solo a sus dos nerviosas amigas despidiéndose y no le dio buena espina.

Cuando todos los alumnos terminaron de entrar, la profesora McGonagall se giró al hombre:

-¿pasa algo malo?- el negó de inmediato argumentando que solo tenía que llevar a su hijo a la enfermería

-yo lo guío-se ofreció Minerva pero este se negó

-se donde queda, gracias-contestó Edward extrañando a la profesora –Minerva, ¿ya no te acuerdas de mi? Creí que aguantarme 7 años junto a los merodeadores, además de terminar varias veces en tu oficina junto a James por esas "inocentes bromas" a los Slytherings y ¿no me recuerdas?-cuando el mayor dijo "bromas" Edward estuvo a punto de protestar pero Gregory le tapó la boca con su mano impidiéndolo decir nada

Por su parte la profesora se quedó helada por unos momentos, ¿era el? Hacía varios años que no lo veía, ¡Gregory Potter! El primo de James, no lo veía desde que salió del colegio…momento…¿había dicho hijo? Ahora que observaba bien al muchacho era idéntico a su padre, delgado y de tez blanca, ojos azules y cabello negro, muy oscuro.

-lo siento, tengo que irme…luego hablamos-dijo Gregory guiñándole un ojo a su antigua maestra de transformaciones que se quedó perturbada y pálida como si hubiera visto un fantasma.


Enfermería…

Todos esperaban un gran surco en el suelo hecho por Sirius Black pero al parecer el hombre había madurado notablemente; estaba sentado cómodamente en una silla resolviendo un crucigrama de historia de la magia. Espantó a todos cuando súbitamente con un grito de horror observando el periódico

-¡no me sé la respuesta a esta difícil pregunta!-exclamó a los 4 vientos -¿Quién es el único mago capaz de sobrevivir a la maldición asesina?-todos empezaron a reír, mientras Harry le dirigía una mirada peligrosa a su padrino…

La puerta de la enfermería se abrió mientras se observaba a un adulto jalando a un muchacho que contra su voluntad era llevado a ese lugar.

-¡no tengo nada!-reclamó Edward; horas de pelea no harían a Harry olvidar la voz del contrincante del cual no pudo ver su rostro pero ahora sabía quien era, esa misma persona con la que combatió por la seguridad de sus amigos, se levantó mientras con algo de ira decía:

-¡tu!-el otro de inmediato reconoció la voz y levantó la mirada devolviendo el gesto

-¡tu!-

El adulto que jalaba a Edward alcanzó a ver una figura conocida

-¿Sirius?-

-¿Gregory?-


nada de torturas hoy por favor...

he recibido tantas que les escribo desde San Mungo...

cardiaco?

respuestas en el proximo capi...

recuerden: "los reviews curan el alma y hacen que actualize mas rápido" jiji

nos vemos

anypotter