Hola a tod s! Perdón nuevamente por la tardanza. Les dejo un nuevo capitulo, espero que les guste. Espero sus reviews y desde ya les agradezco sus hermosos comentarios.
Esta historia es sin fines de lucro, siendo mi única ganancia el placer de escribir. Los personajes de Ranma 1/2 son propiedad de Rumiko Takahashi.
PERO ME DA MIEDO ENAMORARME
Cap 9: Maldita seas
Todavía siento el pánico habitando mi cuerpo. Lo presentía, tenía que seguirla…
Cuando Shinnosuke dijo que quería ir a su departamento, con ella, en cuestión de segundos decenas de imágenes cruzaron mi mente. Y de nuevo ese pensamiento irrumpió: "no la toques". Definitivamente ese era el plan de mi primo, y lógicamente yo no podría impedirlo, pero si boicotearlo. Lo único con lo que pude salir fue con una autoinvitación para "acompañándolos". Estaba decidido a meterme entre los dos incluso si Akane se oponía…. lo que finalmente no pasó, para mi absoluta alegría. Puedo jurar que hasta se sintió muy contenta con mi propuesta, por no decir aliviada. No, ese adjetivo definitivamente me corresponde a mí, así como también el de egoísta, cretino, envidioso, entrometido… loco, me tiene vuelto un loco.
Akane: ¿Ranma?, ¿estás bien? _interrumpiendo mi introspección.
Ranma: ¿Eh?, sí, sí, solo me quedé pensando.
A: ¿En qué?
Ella y su curiosidad.
R: En que tengo algo que mostrarte _recordé.
A: ¿Qué cosa?
R: En unos minutos lo verás.
Conduzco tratando de pausar mis pensamientos. Una de las razones por la que estaba tan molesto con ella era porque luego del entrenamiento iba a traerla aquí para sorprenderla. Cuando decidió suspender nuestro encuentro para ir a verlo a él arruinó completamente mis planes, además de mi tarde. Es que desde que comenzó a trabajar conmigo, todas mis tardes las comparto con ella… y me encanta. Cuando llega la noche y la dejo en su departamento una mezcla entre tristeza y entusiasmo se apodera de mi mente. Tristeza por tener que dejarla y entusiasmo por saber que al día siguiente la volvería a ver. ¡Carajo! me siento como niño esperando por la noche de reyes, desvelado por el entusiasmo de saber qué es lo que verá al despertar la mañana siguiente. Cuando el reloj marca las 2 de la tarde una sonrisa se apodera mi. Trato de ocultarla bajo el semblante serio de sensei, pero me encuentro fracasando una y otra vez. Intento mostrarme seguro, exigente y certero pero me cuesta mucho dominar lo que ella me genera. Sabía que iba a ser una mala idea, lo comprendí desde la primera vez que peleamos. Su cercanía me incomoda, me altera y domina. Recuerdo cuando me tumbó y me aprisionó con sus delgadas extremidades, el contacto con su piel, el sonido de su respiración y su boca entreabierta… me quedé inmóvil, quería que el tiempo se congelara en ese momento, quería tomarla y tumbarla sobre el piso, como había estado instantes previos, con sus cabellos desparramados, su respiración entrecortada, su piel empapada... que visión tan excitante. Pensé toda la noche sobre lo que podría llegar a pasar si me convertía en su sensei. Sabía que estaba a centímetros de cruzar un límite del que no se si podría regresa… o si querría hacerlo. La imagen de Shin, sin embargo, me perseguía… mi querido primo. Y entonces retrocedí una vez más. Desde el día en que me presenté a entrenarla decidí controlar mi mente y tener siempre presente que ella es su mujer. Pero no me resigné a la idea de que por lo menos podríamos ser amigos. Ella realmente lo hace todo muy fácil y muy difícil a la vez.
R: Llegamos.
A: ¿Qué es este lugar? Parece un estadio.
R: Sí, así se ven los edificios que son … ¿cómo se llaman? Ah, sí … estadios _bromeo.
Ella me lanza una de esas miradas fulminantes… me encantan.
R: Vamos _le señalo.
Salimos del auto y caminamos hacia el enorme edificio. Una de las ventajas de ser conocido es tener muchos contactos y eso implica mayores oportunidades para conseguir entradas anticipadas a los mejores eventos… como este.
Ella camina muy lento, observando todo a su alrededor. Y yo no puedo más con mi ansiedad. Ya quiero entregársela. Tomo su mano y comienzo a caminar con ella, o mejor dicho "tirando" de ella. Pensé que me daría un golpe o comenzaría a insultarme insistiendo que la suelte, pero no, solo sonrió divertida, haciendo todo tan fácil, tan difícil… no lo hagas Akane, por favor.
Entramos a la oficina de P.K., un amigo que trabaja en la producción de espectáculos. Lo saludo y le presento a Akane.
R: ¿Las tienes? _pregunto desbordando ansiedad.
P.K.: ¡Por supuesto Ranma! No hay nada que P.K. no pueda conseguir, pero ya sabes que te van a salir muy caras _me dice extendiendo un sobre hacia mí.
R: Sí, sí _se lo arrebato de sus manos_ nos vemos.
Salgo sosteniendo a Akane de la mano, en realidad nunca la solté. Camino unos metros más y luego le pido que cierre los ojos.
A: ¿Para qué?, ¿Qué vas a hacer?
Haría tantas cosas contigo Akane.
R: ¿No confías en mi?, ¿en tu sensei? Esto… esto es increíble, sabes realmente-
A:-ya, ya, deja el melodrama. Está bien. Mira, ya cerré mis ojos. Ahora apurarte, me pones nerviosa.
Si supieras como me pones tú.
Me tomo unos segundo para verla, quiero grabármela en la cabeza… como si ya no lo hubiera hecho. Entonces me acerco y la rodeo, quedándome detrás suyo. Guardo el sobre en el bolsillo de mi pantalón y coloco mis manos sobre sus ojos, rodeándola por completo. Ella se sobresalta y entonces me apresuro a decirle.
R: No confío en ti, y esto es una sorpresa.
Siento que se relaja y veo como su sonrisa aparece fugazmente. Comienzo a caminar y mientras su aroma se adentra en mi nariz. Me recuerda a esa noche en que la conocí. Cierro mis ojos por unos segundos para concentrarme en su exquisito olor, sin dejar de caminar ni mucho menos separarme de ella. Mi corazón está por explotar, temo que ella se dé cuenta, pues late tan fuertemente que estoy casi seguro que está por salir de mi pecho. Abro mis ojos y siento como su pelo cosquillea mi mejilla, de cerca puedo jurar que su cabello es de un azul intenso y brilloso. Caminamos unos metros más, creo que no podría caminar más lento. No quiero llegar… no es una mala idea.
Frente al enorme cartel que estaba a punto de ser exhibido en la entrada del estadio, me detengo.
R: Llegamos _le digo al oído_ cuando retire mis manos abre tus ojos suavemente.
Ella asiente levemente. Para mi sorpresa está más callada de lo que hubiese imaginado.
Retiro mis manos lentamente, pero me niego apartarme un centímetro de su lado.
Ella abre sus grandes ojos color avellana mientras su cara se transforma con una enorme expresión de sorpresa y alegría.
A: Ellos… ellos, ¿van a tocar aquí? _me pregunta incrédula mientras me encara.
R: Así es _tomo el sobre de mi bolsillo y se lo alcanzo_ ábrelo.
Ella obedece y al ver las entradas se cubre la boca conteniendo su asombro.
R: Y nosotros estaremos alentándolos desde primera fila _le digo sin poder esconder mi orgullo.
Ella no puede despegar sus ojos de las entradas, en un silencio absoluto. ¿Acaso no quiere venir?
R: Akane, si no quieres-
No pude terminar la frase… porque ella se abalanza sobre mí.
A: Gracias Ranma _la oigo susurrar.
Siento como me abraza con fuerza. Solo puedo corresponderle. No me interesa medir la intensidad con la que me acerqué a ella, me dejo llevar. La rodeo con mis brazos, coloco mi mano en su cintura acercándola más (si es que fuera posible) a mí, mientras que con mi otra mano comienzo a acariciarle el cabello. Mi cabeza lentamente se apoya sobre la suya. Inconscientemente, segundos después, empiezo a frotar mi mejilla contra su cabellera, trazando minuciosamente un camino descendente hacia su rostro. Mi mentón choca contra su cien, luego mis labios se encontraron con su suave parpado. Mi mejilla se desplaza contra la suya que arde con la misma intensidad con la que quema mi piel. No puedo verla porque mis ojos están cerrados, pero aún así sé exactamente lo que estoy haciendo. Es que temo abrirlos y descubrir que esto es producto de mi imaginación. Cambio la dirección de mis manos. La izquierda,que aprisionaba su cintura, sube sigilosamente hasta tomar posesión del lado derecho de su cara. Mientras que mi mano derecha desciende por su larga cabellera a través de su espalda hasta ocupar el lugar que había dejado vacante, solo por unos segundos, mi mano zurda. Giro unos milímetros mi rostro hasta que mi nariz acaricia la suya. Nuestra respiración choca una contra la otra. Trago profundamente y sin poder evitarlo me impulso hacia delante. Fue solo un instante pero sentí como una descarga eléctrica impactaba sobre mi labio superior cuando por fin alcanzó a rosar su boca.
R: Akane _gimo inevitablemente.
Ella no responde.
Ya no puedo contenerme más, cada célula de mi piel está convulsionando. Vuelvo a impulsar mis labios en dirección a los suyos, encontrándome esta vez con la comisura de su boca. Nunca había vivido algo tan excitante. Si llego a besarla sé que no podré detenerme. Apoyo mi frente contra la suya. De alguna manera estoy sosteniendo su rostro entre mis dos manos, mientras ella reposa las suyas contra mi pecho, agarrándose firmemente de mi camisa.
R: Akane… yo _digo en un tono parecido a un gruñido.
…ya no puedo más, me separo unos centímetros para besarla por completo.
"¡Ranma!, ¡Ranma!, ¿Dónde estás?"
Todo sucedió en cuestión de segundos.
Esa voz produjo que abramos nuestros ojos al instante. Ella me empujó de inmediato y se escurrió entre mis brazos.
A: Voy, voy, al baño_ me dijo mientras se apartaba de mi lado, dándome la espalda.
R: Akane, espera _le dije antes de escuchar el demandante llamado.
P.K.: ¡Ranma!
R: ¡¿Qué demonios quieres?! _ contesté completamente irritado.
P.K. primero me regañó, luego me llenó de preguntas y después simplemente continuó hablándome.
No lo escucho, no puedo, solo me limito a aguardar su regreso… que no acontece. Y me vuelve loco. Si en un minuto no está de vuelta iré tras ella.
De repente mi celular comienza a sonar, lo tomo apresurado y veo un mensaje nuevo titilando en la pantalla.
"Perdón Ranma, surgió algo y debo irme a casa. Tomaré un taxi. Nos vemos mañana con Ukyo y Shin… muchas gracias por la entrada".
Termino de leer el texto y derrotado me recuesto contra la pared del lugar mientras mi amigo me mira atónito.
Creo que estoy completamente enamorado de esta mujer.
Me fui mareado del estadio. Nunca me hubiese imaginado que iba a suceder lo que terminó ocurriendo. Sí, la idea era impresionarla. Sí, quería sorprenderla. Sí, quería estar junto a ella, pero jamás pensé que terminaría en mis brazos. Tampoco imaginé que desearía tanto besar a alguien hasta el punto de temblar por tanta excitación. Mucho menos terminar enamorado de la novia de mi primo. Tal vez es eso lo que me atrae tanto, que sea alguien "prohibido"… no. Esto lo sentí desde que la vi bailando esa noche, desde que mis ojos se posaron en ella supe que esa criatura iba ser mi perdición.
¿Qué voy a hacer? Ya había decidido que solo la iba a tratar como una amiga, como un familiar más… una prima, tal vez. Pero no puedo, es más fuerte que yo… y lo peor es que ella tampoco lo evitó, algo que en realidad se convirtió en la mejor noticia del mundo. No me apartó cuando la acaricié, no dejó de abrazarme cuando nuestros cuerpos se encontraron… no corrió su rostro cuando me impulsé sobre sus labios, no se resistió cuando mis manos sostuvieron su cara. No le soy indiferente, lo sé. Ella también se siente atraída por mí y lo acabo de confirmar. Es justo lo que necesitaba saber para hacer mi apuesta.
El resto de la tarde me la pase tirado en mi cama repasando mil veces la escena en la que casi la besé, en como su suave piel hiso estremecer la mía, en cómo sus cabellos acariciaron mi rostro y su aroma inundó mi olfato. Me vuelve loco, tuve que contenerme para no ir a buscarla y finalizar lo que acabábamos por comenzar. El solo hecho de imaginármelo me encendía y terminaba bajo la ducha fría. Akane…
El piso de mi departamento brilla por la fricción de mis zapatos producto del vaivén de mi nerviosismo. Me había despertado temprano, me arreglé con una extrema rapidez sin retirar mi mirada del dispositivo de tortura también llamado celular. Desde ese último mensaje anunciando su retirada no me había vuelto a escribir. Yo tampoco me atreví a hacerlo, es decir ¿qué decirle? Bueno, se me ocurrían miles de cosas pero a la vez me aterra lo que ella pudiera pensar… o hacer. Es mejor hablarlo en persona, lo que pasó ayer o lo que casi pasó… ¿Qué pensará ella de eso? ¿Sentirá una pisca de lo que yo sentí? Yo confirmé algo que sospechaba pero… ¿y ella?
La cabeza me estaba a punto de explotar cuando mi verdugo se anunció. Me tiro sobre él y me apresuro a leer el mensaje.
"Hola Ranma! Ya estamos listas. Te esperamos", Ukyo.
Pasé de un estado de completa felicidad, a uno de sorpresa, a otro de desilusión, finalizando en un completo apuro por ir a su encuentro. Tomo las llaves del auto y bajo más rápido que un rayo.
Estaba nervioso, ansioso, temeroso, simplemente impaciente.
Toco el timbre luego de pensar unos minutos qué decir, hasta que me decidí por:
R: Hola… soy yo.
"Ya bajamos", respondió.
Era ella.
Analicé su tono de voz intentando adivinar si había algún rastro de enojo, incomodidad, indiferencia o alegría. Concluí que todos esos estados de ánimo eran posibles, así que solo me limito a esperar recostado sobre el capó mi auto.
Primero sale Ukyo quien inmediatamente me ve y se acerca (prácticamente) corriendo. Detrás de ella sale Akane, vistiendo un sensillo vestido rojo, como aquel que uso aquella noche mágica. Se ve fantástica. Cierra la puerta tras sí y dirige su mirada hacia mí, alterando mi sistema nervioso.
Se acerca lentamente. Ukyo, por su parte, me habla sin cesar mientras yo solo tengo ojos y oídos para aquella muchacha de rojo.
R: Akane _la saludo con anhelo.
A: ¿Qué tal Ranma? _me dice en un tono de voz bajo mientras esboza una breve sonrisa_ ¿vamos? Shin nos está esperando.
R: Sí… suban.
Ella rodea el auto y se sienta en el asiento trasero. Ukyo se apodera del asiento a mi lado. Me siento triste, de alguna manera hubiese preferido que esté enojada conmigo, pero no así… rara, indiferente.
Camino al hospital Ukyo sigue llenando el silencio con sus palabras, mientras yo miro por el espejo retrovisor a la mujer que robaba sin saberlo toda mi atención… entre otras cosas. Akane se ve tranquila. Perdida en sus pensamientos, pero tranquila. Sus ojos recorren el paisaje desde la ventana a su lado, pero vaya uno a saber que pensamientos recorren su mente.
Él ya nos estaba esperando fuera del nosocomio. Al vernos llegar se dirige de inmediato al asiento trasero donde se encuentra "su mujer", quien lo saluda a través de la ventana. Sube al auto mientras Akane se mueve haciéndole lugar.
Sh: Amor _le dijo segundos después de sentarse, segundos antes de besarla.
R: Hola querido, ¿Cómo has estado? _contesto irónicamente intentando interrumpirlos.
Veo como Akane reacciona ante mi voz separándose de Shin. Pero él simplemente toma su rostro entre sus manos y la vuelve a besar, haciendo hervir mi sangre.
U: Ranma, no interrumpas a los enamorados _me dice al oído, sonrojada.
Decido no mirar, o terminaría haciendo algo muy loco.
Sh: Te extrañé mucho Akane _lo escucho susurrar.
A: Yo también_ responde suavemente.
R: ¿Vamos? _pregunto sin poder contenerme.
Sh: Sí, sí, perdón, ¿cómo están, Ranma, Ukyo? _dice rebosante de alegría, abrazando a Akane.
U: Bien, ¿y tú? Se te ve muy bien amigo.
Sh: Lo estoy _besa la mano de Akane_ realmente estoy muy bien.
El resto del camino se la pasaron hablando los tres, especialmente Ukyo y Shin. Yo me mantuve en silencio.
Estaciono frente al restaurante. Akane parece sorprendida.
U: ¿Vamos a comer aquí?
R: Sí, es mi restaurante preferido… y le había prometido a Akane que la traería algún día.
La miro a través del espejo. Ella me sonríe, aliviado un poco el dolor que estaba sintiendo al verla junto a él. Es mucho más difícil de lo que pensé, y creo que ella puede percibirlo.
Bajamos, Ukyo se sostiene de mi brazo mientras Shin abraza a Akane tomando la delantera al entrar al lugar. Nos sentamos y una moza nos reparte el menú. Ukyo y Shin siguen hablando mientras Akane y yo leemos el menú en silencio hasta que nuevamente la moza se acerca.
Moza: ¿Qué van a ordenar?
"Tonjiru", exclamamos al unisolo. Nos miramos y acto seguido nos reímos.
A: Nunca imaginé que te gustaba el tonjiru.
R: ¿De qué hablas?, es el plato ideal para días de otoño como hoy.
A: Lo es.
Sh: Yo tomaré el pollo Karaage.
U: Mmmm, yo quiero Seitán con verduras.
Moza: Bien, ¿y para tomar?
"Cerveza", volvemos coincidir.
Sh: ¿Por qué no tomamos vino tinto, amor?
A: ¿Vino?
Sh: Sí, hace mucho que no tomo alcohol. ¿Me acompañas?
Ella me mira, baja su vista hacia la mesa y asiente.
U: Yo también tomaré vino, lo siento Ranma, no me gusta la cerveza.
R: Esta bien Ukyo, tienes que tomar lo que tú tienes ganas, no lo que quiero yo_ sentencio.
El silencio se apodera de la mesa, pues mi mensaje fue bien decodificado.
"Akane Sensei", se acerca una niña a nuestra mesa.
A: Misa chan, ¿Qué haces aquí? _responde con alegría.
Misa: Estoy almorzando con mis padres _señalando hacia los mismos.
A: ¡Que bueno Misa!
Misa: Me voy sensei, solo quería saludarte. Nos vemos el lunes.
A: Te estaré esperando.
La niña se aleja.
Sh: ¿Es tu alumna?
A: Sí, ella es la niña de quien te hablé Ranma.
R: Ahora entiendo.
A: ¿Qué? _pregunta curiosa.
R: Su papá tiene acciones en una empresa que organiza competencias en el extranjero.
A: Ah, ¿qué tipo de competencia?
R: Bueno…
Comienzo a explicarle, ella me escucha atenta. De Misa pasamos a Sasuke, de Sasuke al torneo, del torneo a la fecha en que ocurrirá y que coincide con el estreno de la película de terror que ambos queríamos ir a ver, mientras recordábamos el chiste ridículo que hice sobre el pelo del protagonista. Akane comenzó a reír, hasta que su misma risa provocó que se ahogara con su saliva.
Sh: Toma un poco de vino _le ofrece Shin.
Pero ella se rehúsa, negando con su cabeza mientras seguía tosiendo en pleno ahogamiento. Entonces le ofrezco mi vaso de cerveza, que es arrebatado por sus pequeñas manos haciendo fondo blanco.
A: Perdón Ranma, tomé toda tu cerveza.
Sh: No debes mezclar así las bebidas.
A: Shin, no tomé vino. No me gusta… deberías saberlo.
R: ¡Moza! _se acerca la muchacha_ tráiganos dos vasos más de cerveza.
A: Negra para mí.
R: Que sean las dos negras entonces.
Shin comenzó a tomar la botella de su vino en silencio, mientras Akane y yo seguíamos hablando y Ukyo intentaba sumarse con algún comentario fuera de contexto.
Sh: ¿Vamos a casa Akane? _interrumpe de repente.
A: ¿Ya?
Sh: Sí, ¿para qué seguir aquí si ya terminamos de comer?
R: Son las tres de la tarde, todavía hay mucho por hacer.
U: Sí Shin, vamos, no seas aguafiestas.
Sh: No soy aguafiestas, estoy aburrido, y en realidad quiero pasar tiempo a solas con mi novia.
R: ¿Por qué no vamos a tomar un poco de sol, eh? Mírate, estás muy pálido. Te hará muy bien _intentando disuadirlo.
A: Sí Shin, vamos, te hará muy bien.
Sh: Akane…
A: Vamos, lo prometiste. Dijiste que saldríamos los cuatro. Ranma y Ukyo están aquí para pasar tiempo contigo. No seas así.
¡Eso Akane!
Sh: Vamos _dice en seco.
Pedimos la cuenta.
A penas termina de pagar Shin se levanta y toma a Akane del brazo, saliendo del restaurante bruscamente.
Acto seguido Ukyo se prende de mi brazo y los seguimos. Veo como Shin la acaricia, como la abraza, como la besa. Entiendo su añoranza y su deseo de estar con ella. Yo mismo, si pudiera, la tomaría y la llevaría lejos de él, lejos de todos. Sin tan solo ella correspondiera a mis sentimientos…
Pasamos dos horas más caminando por el parque, tomando sol y aire. Casi no pude hablar con ella porque Shin procuraba estar a solas, lo cual es sumamente lógico, es su novia.
Akane, sin embargo, parece incomoda. Pone distancia, no permite que él la bese ni la toque por mucho tiempo, mostrándose alerta ante posibles espectadores. Quisiera pensar que lo hace por mí, que mi sola presencia la perturba, que no quiere que me ponga celoso, que en realidad lo está rechazando porque no quiere sus caricias ni sus besos, porque desde esa noche solo piensa en mí. Con esto fantaseó mi cabeza durante esas horas, en donde juro que intenté invertir un mínimo de atención a la muchacha que caminaba a mi lado y trataba de captar mi mirada, pero solo pude asentir con lo que ella decía de vez en cuando, captando el final de alguna oración y aprovechando para hacerle alguna pregunta. Pero no pude hacer más que eso.
Shin y Akane se dirigen hacia nosotros.
Sh: Bueno, nosotros ya estamos cansados. Vamos a ir a casa.
R: ¿A esta hora? _pregunté desesperado.
Sh: Van a ser las 5 de la tarde Ranma.
R: Pensé que íbamos a pasar TOOOOODO el día juntos.
Sh: ¿Aún más? ¿No fue ya suficiente? _responde irónico
U: Ranma, tal vez podríamos dejarlos ir, seguramente quieran estar solos.
Gracias por tu colaboración Ukyo.
R: Bueno… como quieran, entonces terminamos aquí y cada uno para su casa _haciendo el ademan de irme.
La cara de Ukyo se transformó. Seguramente pensaba que yo me quedaría a pasar el resto de la tarde con ella.
U: ¡Es verdad! _agarrando mi brazo_ todavía es temprano Shin.
Sh: Ukyo, mira realmente estamos cansados y-
R: -si de cansancio se trata no hablemos más, ¡Vamos al cine!
U: ¡Sí! Me parece una excelente idea, ¡vamos!
¡Gracias por tu colaboración Ukyo!
Sh: No lo sé… ¿Akane? _se dirige a ella en un ruego.
A: El cine suena bien para mi _dice casi con temor.
Shin cierra los ojos y se muerde los labios.
Y yo… no puedo de dejar de sumar esta prueba a mi favor: ella también quiere estar conmigo.
Rápidamente nos dirigimos a mi auto. La actitud de Shin hacia Akane había cambiado por completo. Serio y distante, se mantuvo callado todo el viaje, mientras que como siempre Ukyo se encargaba de llenar con sus comentarios el silencio que nos rodeaba.
Yo la observaba por el espejo retrovisor, estaba perdida en sus pensamientos una vez más, pero no hizo el menor esfuerzo en hacer las paces con Shin. Eso tranquilizó enormemente mi corazón.
Por fin llegamos al complejo de cines. Shin se apresura en bajar del auto e ingresar al lugar. Los demás lo seguimos en silencio.
Él se encuentra haciendo la fila para comprar las entradas. Aprovechando la situación doy unos pasos para acercarme a Akane.
R: ¿Qué quieres ver Akane?
A: Mmm, cualquier cosa esta bien para mí. ¿Tú qué quieres ver Ukyo?
U: La que Ranma quiera.
R: Bueno… ¿qué les parece esa? _señalando la cartelera.
Desconocía completamente el argumento de la película pero sí conocía a los actores y sabía que eran sumamente divertidos. Quería distraerla y hacerla reír, definitivamente era la mejor película.
U: ¡Sí! Parece graciosa.
R: ¿Qué dices Akane?
A: Esta bien por mí.
R: Perfecto, ustedes esperen aquí mientras le digo a Shin.
Me acerco a mi taciturno primo indicándole la película que íbamos a ver. Él accede sin ningún tipo de objeción o aliento, así que me retiro para comprar refrigerios para la película.
Una vez todo listo nos acercamos a la sala de la función.
Sh: Ahora vengo, tengo que ir al baño.
R: Te esperamos adentro _me apresuro a decir mientras me dirijo a la puerta de ingreso.
Ambas muchachas me siguen. La función estaba por comenzar. La sala estaba repleta y prácticamente los únicos asientos libres eran los nuestros. Al llegar a nuestra fila doy un paso hacia atrás y dejo pasar primero a Akane… e inmediatamente la sigo. Ella se sienta y para su sorpresa se encuentra conmigo al darse vuelta. Ukyo por supuesto se encuentra a mi derecha. La cara de Shin al ver que su novia estaba sentada a tres asientos del suyo podría ser el del protagonista de una película de acción que acababa de caer en la trampa del enemigo. Pero a mí, sinceramente, no pudo importarme menos.
Al principio ambos estábamos rígidos, sumamente nerviosos, ella tal vez incomoda. Pero ante la primera escena graciosa explotamos los dos en risas y cruzamos nuestras miradas en un intento de compartir con el otro esa satisfacción. Afortunadamente la película estuvo llena de estas escenas permitiendo que nuestra complicidad se incrementara cada vez más, compartiendo miradas, risas, comentarios. Creo que me esforcé en prestar atención a la película solo para poder compartirla con ella, no me interesaba la trama en sí. Solo ella. Hubiese deseado quedarme en ese cine muchas horas más pero ya saben lo que se dice sobre el tiempo cuando uno la pasa bien… vuela, y sin darme cuenta la película ya había terminado. Salimos riendo mientras sosteníamos nuestros estómagos con ambas manos pues realmente dolía de tanto reír. Y allí nuevamente la realidad nos golpeó cuando los vimos a los dos esperándonos con los brazos cruzados y fuego en los ojos… me había olvidado de ellos.
R: Estuvo, muy buena, ¿no lo creen? _comento en un intento de sacar la banderita blanca de la paz.
No me contestan, ni siquiera Ukyo. Shin comienza a caminar hacia la salida. Akane se aparta de mi lado y se aproxima a él.
Creo que ya no puedo estirar más esta salida. Él está furioso, nunca lo había visto así.
Nos encontramos los cuatro afuera.
R: Bueno… ¿qué quieren hacer ahora? _pregunto rogando que por lo menos me dejen llevarlos a su casa en un viaje eterno mientras me pierdo por las calles de Tokyo.
Sh: Quiero ir a beber.
A: ¡Shin!
R: ¡Va…vamos!
A: No Ranma, no puede.
Sh: Claro que puedo y realmente lo necesito _enfrentándola.
Shin se dirige al asiento de copiloto de mi vehículo, dejándonos sin muchas posibilidades de discutir. No sé si esto sea una buena idea, pero de todas maneras lo seguimos.
Solo hay un lugar al cual puedo dirigirme…
La cara de Akane al llegar al club en donde nos conocimos esa noche concentraba enojo, asombro y angustia. A mí me recordaba las noches eternas que viví en este lugar intentando encontrarla entre la multitud. Con solo pensarlo siento escalofríos.
A: No creo que sea un buen lugar para que esté Shin.
Sh: Claro que lo es, deja de tenerme lástima por favor _le grita antes de ingresar al lugar.
A: ¡Shin! _lo sigue.
Tras ella va Ukyo y luego yo, no sin antes respirar profundamente.
Mi primo se dirige a la barra y pide una bebida. Akane se sienta junto a él notablemente irritada. Ukyo ajena a la escena mira a los alrededores hasta que clava sus ojos en mí, y me espera.
Me acerco lentamente al lamentable grupo.
U: Vamos a bailar Ranma _dice tomando mi mano.
R: No creo que sea una buena idea _le digo al oído.
Siento como se estremece ante mi cercanía, conozco el efecto que produce en las mujeres ese movimiento. Por muchos años lo hacía con claros fines, pero esta vez juro que era completamente lo opuesto. Así que de inmediato aumento la distancia entre los dos.
U: Cla-claro que sí, necesitan espacio. Vamos.
Resignado, me dejo llevar a la pista. Yo tampoco quiero ver como ella intenta acercarse a él.
Trato de moverme simulando un baile, mientras Ukyo despliega todas sus dotes de baile y sensualidad. Intento concentrarme en ella pero no puedo evitar espiar a la pareja que sigue sentada en la barra.
Supongo que los movimientos de la chica que intentaba conquistarme dieron buenos resultados porque cuando me di cuenta estaba rodeado de otros hombres… sí, otros que se disputaban bailar con ella. Inconscientemente me había quedado quieto en el medio de la pista, incrementando el espacio entre la muchacha de ojos azules y yo, espacio que rápidamente fue interpretado como una donación a cualquier otro interesado. Para mi fortuna ella parecía muy concentrada en sí misma para percibirlo. Mientras terminaba de entender la situación observo que Akane ya no estaba junto a Shin, quien estaba tomando su trago número seis.
Comienzo a moverme entre la multitud buscándola con ansiedad, hasta que diviso su hermoso cabello. Es increíble como puedo llegar a distinguirla con facilidad, como si no hubiese nadie alrededor. Me acerco empujando a quien se interpusiera en mi camino, llevándome conmigo varios insultos. No me importa, tengo que alcanzarla.
R: ¡Akane! _agarro su brazo.
Me mira y se relaja al instante. La llevo al piso superior donde no es tan bullicioso. La invito a sentarse y pido un agua. Le doy tiempo y espacio, aguardo, la espero, puedo conformarme solo con verla. Hasta que finalmente decide hablar.
A: No se qué le pasa…. en realidad lo sé.
R: ¿A qué te refieres?
Toma un sorbo de agua, mientras me mira por encima del vaso.
A: Se dio cuenta que no quiero estar a solas con él.
Mi corazón se dispara ante esas palabras, estaba en lo cierto.
R: ¿Por qué no quieres estar a solas con él? _pregunto haciéndome el inocente y confundido.
A: Me siento incomoda, él quiere… bueno, ya sabes-
R: -¿y tú?_ interrumpo.
A: Yo… hace un tiempo que…
Baja su mirada, no puede continuar.
R: Que…
Intento incentivarla, quiero escucharla.
A: Vamos a bailar Ranma _me indica mientras se levanta.
Y yo, sin ningún tipo de cuestionamiento la sigo… como aquella noche.
Se detiene en una esquina del amplio piso, allí donde la luz casi no llega. Y comienza a moverse, cerrando sus ojos, mordiendo su labio, llenando de deseo cada célula de mi cuerpo. Me acerco a ella pero no vacilo. Rodeo su cintura con mis brazos y la acerco a más no poder contra mi cuerpo. Ella rodea mi cuello con sus brazos y nuestras miradas se encuentran.
R: Akane, ¿lo sabes verdad? _me atrevo a decir sin poder contenerme más.
A: ¿Qué cosa?
Es una pregunta retórica o realmente no se dio cuenta.
R: Lo que siento por ti _confieso.
Ella acaricia mi rostro, mientras yo me entrego con ojos cerrados a la suavidad de su piel.
A: Desde esa noche.
R: Desde esa noche solamente pienso ti. Akane, no me esperaba jamás una historia así, siento mil cosas por ti… pero.
A: ¿Pero?
R: Pero me da miedo enamorarme de ti.
A: ¿Por qué? _me dice casi con ingenuidad.
R: Y tú no de mí. No quiero sufrir. Dime por favor, una palabra tuya es suficiente para iniciar todo o para ponerle un punto final a esto… para siempre.
A: No.
Nos detenemos.
R: ¿No?
¡¿No qué?!
A: No siento lo mismo por ti, lo siento.
Me quedo congelado. Mientras, ella me empuja lentamente para salir del agarre de mis brazos y se va.
Nunca me había sentido tan confundido, nunca tan dolido.
No sé qué pasó a continuación. No sé cómo se fueron de la disco, no sé cómo llegué a casa. Solo sé que se había acabado… en realidad nunca había comenzado.
Tengo que alegrarme, por suerte no me había enamorado de ella… porque ella no lo estaba de mí. El dolor hubiese sido aun más agudo.
Estoy bien, se acabó. Ya lo entendí, ahora voy a poder sacármela de la cabeza. Necesitaba su no. Todo estará bien…
Recordaba mis palabras sonar en mi cabeza una y otra vez mientras abordaba el avión hacia Pekín. Sé que estoy bien, que ya lo superé. Pero aún así la distancia me ayudará a sanar las heridas. Acepté la propuesta para ser jurado en una competencia en China, solo serían unas semanas. Estoy seguro que cuando vuelva ella estará por completo fuera de mi sistema.
El tiempo se hizo eterno, pero me encargué de ocupar cada minuto de mis días al máximo, para que ella no tuviera la oportunidad de colarse en mi cabeza. Podría decir que tuve un 75% de éxito, pero el 25% restante fue un fracaso rotundo. Porque cuando ella se asomaba en alguna imagen, sonido, olor… arrasaba con mi paz. Especialmente en las noches donde tenía vía libre para hacer estragos con mi mente. Me recordó a aquellas noches donde la buscaba sin cansancio, por curiosidad, por desafío, por diversión. Ahora todo es mucho más profundo. "Qué bueno que no me enamoré, hice bien en tener miedo, lo hiciste bien Saotome", repetía como un mantra justo antes de completar el nivel de fracaso, encargándome yo mismo de hacer el aporte final. Es que cuando ya no podía más tomaba mi celular y leía su mensaje, el que me envió cuando llegué a China luego de que se enterarse, supongo, que me había ido de Tokio.
"Espero que puedas volver a tiempo para ver el concierto. Te estaré esperando en la puerta 9"
Malvada, hipócrita, sádica, sin corazón. ¿Me está tomando el pelo? ¿Está jugando conmigo? ¿Le gusta hacerme sufrir? ¿O acaso no se dio cuenta de cuan profundo son mis sentimientos por ella? Sea cual fuere su objetivo lo logró, logró perturbar mis defensas y encadenarme a sus pies… en realidad nunca había sido liberado. Soy su esclavo, ¡maldita sea!
Maldita seas, porque estoy entusiasmado por aterrizar, maldita seas porque me empeño en arreglarme y verme bien, maldita seas porque me haces sentir tan nervioso cuando doy otro paso más hacia la puerta 9, mirando alrededor en tu búsqueda.
Repaso una vez más mis objetivos. Es la mujer de tu primo, te dijo que no, quiere jugar contigo o simplemente quiere ser tu amiga… cualquiera de estas dos últimas opciones no es conveniente para ti estúpido. ¡Te dijo que no!
Quizás cuando la veas te des cuenta de que ya no sientes lo mismo por ella, de que no es tan hermosa como te imaginabas, que ya no la deseas, que es aburrida y desagradable.
Tenía razón… qué bueno que no me enamoré de ella. Si hubiese sido así… me hubiera dado cuenta al verla que nada cambió en estos días lejos de ella. ¡Y eso no pasó! Me siento por completo diferente al divisarla esperando entre la multitud.
De repente nuestros ojos se cruzan y una sonrisa aparece en su rostro, mientras eleva su mano saludándome. Respondo de la misma manera caminando hacia ella.
R: Akane _le digo.
A: Ranma _responde.
Nos quedamos en silencio unos incómodos segundos.
R: ¿Entramos?
A: Sí… ya está por comenzar.
Encontramos nuestros fabulosos asientos a metros del escenario. Nos quedamos en silencio nuevamente pero podía ver, de reojo, como estaba más que entusiasmada por la cercanía y lo esplendoroso del lugar. Yo también lo estaba. Estar cerca de quien anhelas ver con todas tus fuerzas genera excitación y temor a la vez.
Las luces se atenuaron y comenzó el show.
Debo admitir que durante la hora y media que duró el espectáculo la pasé muy bien. Por primera vez pude compartir con alguien la música que tanto me gusta. Con ella compartía muchas cosas de hecho, y esa noche pusimos una pausa a todo lo que había pasado la última vez que nos vimos. Y volvimos a disfrutar de esa complicidad que compartimos tantas veces… realmente lo extrañaba, no a ella… el compartir.
Estabamos entusiasmados, alucinados, felices. No podíamos dejar de hablar sobre lo que nos había gustado, los comentarios de los cantantes y las canciones que no tocaron. Cuando logramos salir del estadio comenzó a llover inesperadamente. Tal vez el entusiasmo en el que estaba inmerso ese día… esos últimos días… esas semanas, por el hecho de verla, verlos, no me permitió percatarme del clima.
R: ¿Tienes paraguas? _le pregunto mientras esperamos bajo el techo de la entrada del estadio.
A: ¡No! No me sabía que iba a llover.
R: Yo tampoco.
A: ¿Qué hacemos? está lloviendo muy fuerte y aquí casi no hay espacio. La gente se esta acumulando.
R: Tengo mi auto estacionado a unas cuadras de aquí. ¿Te animas a ir corriendo hasta allí?
A: ¡Vamos!
Agarro su mano y a la cuenta de tres salimos corriendo, mientras nos reímos, mientras nos empapamos. La lluvia se hace más intensa. Es mejor esperar a que cese un poco.
R: Esperemos allí hasta que pare un poco la lluvia_ le digo gritando mientras señalo el techo de la entrada de una enorme casa.
A: De acuerdo.
Corremos unos metros más y llegamos con la decisión de resguardarnos. Nos miramos y nos reímos, sin razón aparente.
La miro.
A: Esperemos que deje de llover pron-
…
