DISCLAIMER: LOS PERSONAJES PERTENECEN A STEPHENIE MEYER. LA HISTORIA CON TODOS SUS DEFECTOS, PALABRAS MAL ESCRITAS Y LETRAS COMIDAS SON PRODUCTO DE MIS DEDOS ARTRÍTICOS Y MI MENTE DISFUNCIONAL... xD
Quiero agradecer a todas por permitirme alcanzar los 100 reviews!! estoy muy contenta y creo que se nota en este capítulo, el más largo que he escrito hasta ahorita... DISFRUTENLOO!!
CAPÍTULO 9
BPOV.
Meses habían pasado de mi nueva vida a lado de los Masen. Muchas cosas habían cambiado desde entonces, para empezar éramos prácticamente inseparables, lo único que no faltaba era compartir la misma dirección, habíamos desarrollado varias costumbres que rara vez no cumplíamos, ahora yo cocinaba tres días a la semana la cena y de paso le enseñaba nuevos platillos a Edward que se mostró curioso en aprender, los otros dos días de la semana, salíamos a cenar o pedíamos la comida… pero siempre juntos.
Edward decidió ampliar más sus horas en el hospital en aras de recuperar el tiempo perdido, ahora hacía guardias nocturnas tres veces a la semana, cosa que disfrutaba secretamente ya que podía dormir con mis angelitos. Era como si vivieran en dos departamentos a la vez, mi casa estaba llena de cosas suyas, no era raro que Edward me fuera a ver en las mañanas para preguntarme si tenía algún suéter de Lizzy o los zapatos de Matt. Pero a pesar de que Edward aumento sus horas de trabajo, él siempre, siempre, dejaba libre los fines de semana que ya estaban dedicados cien por ciento a sus enanos y acostumbrábamos salir a pasear a cualquier lugar que los niños quisieran
Los Masen prácticamente eran unos Cullen, el diferente apellido era un detalle insignificante, la confianza y amistad creció rápidamente. Esme quería a los niños como si de sus nietos se tratara, se desvivía por ellos al igual que todos los demás, Carlisle era el consentidor y consejero. Ahora era normal ver a Alice dos o tres veces por semana en su departamento acomodando la nueva ropa que les había comprado, era tanto su cariño hacia ellos que hasta la inspiró para iniciar una colección de juniors basada en las personalidades de sus sobrinos.
Rosalie canalizaba su deseo de ser madre en los niños, era la tía amorosa pero ruda, nunca dudaba ni perdía tiempo en enseñarles técnicas de autodefensa físicas y verbales, las cuales después Edward y yo nos encargábamos de corregir. Jasper era el tío buena onda, los niños adoraban pasar tiempo con él escuchando sus historias. Emmett era otro caso, cuando estaban con mis angelitos prácticamente teníamos que cuidarlo a él, le resultaba fácil transformarse en infante y olvidar las reglas de seguridad, él era el tío ocurrente, divertido y bromista que todo niño necesitaba.
Edward ahora disfrutaba de salir con Jazz y Em a hacer ejercicio, jugar algún deporte, ir a surfear, o ir a estadios a ver partidos, simplemente relajarse y dejar sus responsabilidades a un lado, había aprendido a confiar en todos el cuidado de sus hermanos y podía ver que disfrutaba sus salidas con los chicos, aunque a veces regresaba a casa algo frustrado y molesto por las actitudes de Emmett.
Los Masen nos habían adoptado con los brazos abiertos, ahora en su apartamento era común ver fotografías de todos nosotros que habíamos tomado en nuestras diversas salidas, había fotos que sacamos en la casa de Esme y Carlisle, fotos en la playa, en el zoológico, en algún parque, en restaurantes, etc. La mini – galería de nuestras vivencias juntos le daba un toque más real a nuestra añadida familia.
Aunque generalmente éramos solo nosotros cuatro los que pasábamos más tiempo juntos, también habíamos creado costumbres con los demás, como por ejemplo nuestros almuerzos obligados de los sábados con Alice y Jazz.
Así que ahí nos encontrábamos, los seis sentados en el nuevo Daily que se había inaugurado recientemente cerca del trabajo de Jazz y que según él y la enana era bastante bueno. Era principios de junio, uno de los meses más difíciles para mí ya que estaba por vivir otro aniversario más de la muerte de papá. Y aunque era doloroso, este año tenía dos razones para ver el mes con buena cara: el cumpleaños de Matt y Edward.
Matt había cambiando notablemente, se veía feliz, despreocupado, disfrutando cada insignificancia de la vida y estaba entusiasmada por organizarle el cumpleaños que merecía. Edward… bueno, Edward era una historia independencia, el paso del tiempo sólo ayudó a que solidificara mis sentimientos hacia él, ya no tenía duda alguna… estaba completa y perdidamente enamorada de él. El casi medio año que teníamos de conocernos y de ser mejores amigos no había pasado sin dejar huella, mi fascinación y atracción inicial que sentía por él poco a poco se fue convirtiendo en algo más puro, más sólido y es que era inevitable, cada cosa que hacía por pequeña, insignificante o sosa que pareciera era como si me estuviera conquistando lenta pero constantemente.
Sabía que era estúpido vivir escondiendo mis sentimientos, sabía que tenía que decírselos en algún momento pero sencillamente no encontraba ni el coraje ni el tiempo adecuado para hacerlo. Y aunque era consciente que yo no le era indiferente, por la forma en la que me trataba, no podía evitar sentir el miedo por su rechazo, me importaba demasiado su amistad como para arruinarla con mi confesión, pero la urgencia por vocalizar mi sentir casa vez era más apremiante sólo tenía que buscar la determinación y aceptar las consecuencias.
El ruido de una palmada que casi rosa mi cara me regresó de mis ensoñaciones, Alice estaba enfrente cuestionándome con la mirada y sus brazos extendidos con sus finas manos con perfecto manicure a escasos dos centímetros de mi rostro.
"Milagro!" – dijo dramáticamente – "Bienvenida al mundo, Bella, disculpa que te haya roto tu burbuja de fantasía pero habemos personas que queremos comer y estamos esperando a que ordenes"
"Lo siento" – musité mientras bajaba la vista a mi olvidado menú
"No te apures, Bells" – como siempre Jazz haciéndola de consolador – "Alice está exagerando un poco, lo cierto es que apenas estamos decidiendo que pedir"
Alice volteó a ver a su novio con ojos entrecerrados.
"Arruinas la diversión" – lo acusó para después cruzar sus brazos berrinchudamente y seguir leyendo el menú. Jazz se rió suavemente antes de acercarse a ella y besar su coronilla tiernamente.
"Yo también te quiero" – le respondió
Sintiéndome intrusa al ver sus demostraciones de cariño, volví mi atención al menú. Después de varios minutos decidí que no sabía que ordenar así que dejé caer la carta dejando salir el aire pesadamente.
"¿Qué va mal?" – me preguntó Edward que estaba sentado junto a mí en uno de esos bancos alargados y acolchonados.
"No sé que pedir" – susurré frustrada, aunque supongo no fue tanto un susurro porque tanto él como Jazz se empezaron a reír.
Jasper murmuró algo así como 'tenían que ser hermanas' a Edward.
"Si me permites la sugerencia, el sándwich de pavo y la hamburguesa a la parrilla son uno de sus mejores platillos" – comentó Jazz sonriéndome amablemente aunque podía ver la diversión escondida en sus ojos.
Me mordí los labios indecisa de que pedir, Edward notó mi dilema y lucha interna de casi vida o muerte y sonriéndome divertido habló
"Que te parece si tú pides una cosa, yo la otra y la compartimos" – ofreció y lo único que hice fue asentir y sonreírle como tonta. Ay, mi salvador!!
Vi cómo Alice me observaba con la ceja alzada pero decidí ignorarla y volví mi atención a Matt que estaba sentado al fondo del banco al otro lado de mí para preguntarle si ya sabía lo que quería comer.
Después de que todos estuvimos listos para ordenar, la amable viejita que era nuestra mesera fue a nuestra mesa a tomar el pedido. Cuando se fue empezamos a platicar de los planes de ese día, después del almuerzo todos íbamos a ir a casa de Emmett dónde los hombres se iban a quedar para ayudarlo a instalar su nuevo sistema de sonido y de paso probar su funcionamiento con videojuegos. Las mujeres íbamos a salir de compras, muy a mi pesar pero era necesario, tenía que comprarme un vestido para mi, nada atrayente pero inminente, cena de trabajo con el jefe del Examiner y era obvio que no iba a pasar por ese martirio sin mis dos asesoras de imagen favoritas.
La mesera regresó a nuestra mesa sonriéndonos amablemente mientras colocaba nuestra comida, quedé sorprendida por la casi insultante porción que servían, era una salvajada hecha y derecha, los alimentos parecían desbordarse del plato. No fui la única que lo notó, Lizzy y Matt tenían los ojos bien abiertos por el asombro mientras veían nuestros platillos, menos mal que manejaban menú infantil.
La comida resultó ser todo lo que la duendecillo y su novio nos habían dicho, era exquisita. Liz y Matt habían pedido una mini hamburguesa pero cuando Lizzy vio que tenía pepinillos hizo una cara de asco antes de quitárselos.
"Bella?" – me dijo simplemente, extendiéndome las rodajas, estiré mi brazo para quitárselas y ponerlas a un lado de mi plato. Matt, por su parte, le estaba quitando la cebolla y los tomates y también los ponía en mi plato, tomó los pepinillos de Lizzy que acababa de poner para su hamburguesa. Qué puedo decir, eran niños raros.
Sonreí entretenida antes de volver a mi plato, no sin antes percatarme de la mirada penetrante de Alice, la volteé a ver con mala cara sin entender porque me veía de esa forma pero ella no hizo comentario alguno.
Comimos como siempre, entre silencios y conversaciones placenteras, poniéndonos al día de las cosas que hicimos durante la semana. Cada que Edward robaba comida de mi plato o yo hacía lo mismo con el de él sentía de nuevo la mirada de Alice, que cada vez crecía más en curiosidad y diversión. Le mandaba miradas confusas no entendiendo el por qué de tanta atención pero ella se limitaba a encogerse de hombros o sonreírme pícaramente.
Cuando terminamos, increíblemente, todo lo que nos habían servido, salimos del lugar después de darle las gracias a nuestra mesera. Habíamos dejado estacionados los coches en la calle de enfrente, así que tomé la mano de Matt antes de cruzar. Sentí como la mano de Edward tomaba la mía antes de que pudiera siquiera intentar avanzar. Era otra de nuestras costumbres que había aprendido a amar fácilmente. Siempre que salíamos a caminar, aunque fuera sólo una cuadra, Edward o me tomaba la mano o me pasaba el brazo por los hombros y yo como buena masoquista que soy, disfrutaba más de lo debido de su cercanía y a veces me permitía soñar con la idea de que si fuéramos novios ese pequeño contacto físico tendría muchísimos otros significados.
Una vez en los coches, nos dirigimos hacia la casa de Em y Rose, no nos tomó más de quince minutos en llegar y en menos tiempo del que creí posible, ya nos estábamos despidiendo de los chicos mientras nosotras subíamos alegremente al BMW descapotable de Rose para ir rumbo al centro comercial.
Tortura…
Cruel, vil y desgastante tortura.
Habíamos recorrido infinidad de tiendas del Union Square, estaba cansada y por demás frustrada. Todas, hasta Lizzy, cargaban bolsas con sus nuevas adquisiciones para su guardarropa y yo seguía con las manos vacías, ningún fregado vestido me gustaba y ya me había probado miles y es que todos eran bastante atrevidos y reveladores; o muy cortos, o muy escotados, o extremadamente entallados o con confecciones raras que creaban una silueta para nada halagadora… estaba condenada, no por nada odiaba salir de compras.
"Arrggg…" – gruñí después de terminar de caminar el enésimo corredor – "ya estoy cansada. Vámonos, simplemente usaré cualquier cosa que encuentre en casa"
"Vamos, Bella, dónde queda el entusiasmo" – dijo Alice animada y yo me mordí la lengua antes de sugerirle un lugar en dónde podía encontrarlo – "encontraremos algo, no permitiré que uses algo de temporadas pasadas, si no vemos nada aquí vamos a mi estudio"
Eché la cabeza hacia atrás resignada antes de obligar a mis pies que siguieran caminando. Después de lo que pareció por siempre, entramos a una boutique que parecía ser prometedora, recorrí con la vista el lugar y vi que tenía vestidos un poco más mi estilo, ahogué un suspiro de alivio mientras me disponía a buscar. Al poco rato Rosalie gritó emocionada.
"ALICEE!! Aquí están tus diseños!!!"
Alice cargó a Liz antes de salir corriendo hacia donde estaba Rose y yo siguiéndola de cerca. Cuando llegamos vi que había media pared con el nombre de 'Alice Cullen' hasta arriba e iluminado elegantemente. Sonreí orgullosa de la enana.
"Olvidé que esta tienda los vende" – susurró, sus ojos brillaban de alegría
"Alice ¿Cómo puedes olvidar algo así?" – le pregunté aún asombrada. La enana se encogió de hombros.
"Yo no hago los tratos, sino la dueña de la casa de diseño" – nos explicó – "sabía que mis diseños se vendían en otros lados pero no pensé que pusieran mi nombre"
"Lo importante aquí" – cortó Rose – "es cómo no lo vimos antes"
Todas nos reímos por lo irónico de la situación
"Eres importante, tía Ali" – comentó Lizzy para después besar la mejilla de mi hermana haciendo que su sonrisa creciera aún más.
"Ok, necesitamos una foto del recuerdo" – dijo Rose entusiasmada al mismo tiempo que sacaba su celular.
Todas posamos alegremente bajo en nombre de Alice, ganándonos unas cuantas miradas de desaprobación de las demás clientas, pero como siempre, nos vino dando lo mismo. Ese momento era importante para nosotras.
Después de calmarnos un poco, nos pusimos a buscar en la colección de la enana, aunque Alice decía que no era necesario, yo estaba empeñada en comprarme un vestido suyo. No pasó mucho tiempo para que encontrara el vestido perfecto, cuando lo vi supe que era el indicado.
El vestido era morado de tela estampada como con flores y remolinos que daban a ilusión de ser las hojas de las flores en tonos de beige, café y morado. Era corto un poco arriba de las rodillas, ligeramente escotado, corte cuadrado y tirantes, el tirante izquierdo era grueso y contrastaba hermosamente con los pequeños y delicados par de tirantes del lado derecho, tenía un moño rectangular al final de los tirantes que le daba un toque elegante y bastante femenino, tanto los tirantes como el contorno del escote eran de una tela morada diferente al estampado que contrastaba perfecto y resaltaba más el diseño. Era entallado de la parte de arriba, debajo del busto justo en el centro tenía una pequeña pincita que dividía la falda en tres partes, dando la apariencia de estar cortado en capas. Era sencillamente perfecto.
Fuimos al probador, todas sonriendo como si estuviéramos dopadas, me cambié rápidamente y salí de la caseta para verme en los espejos de afuera y que las chicas me dieran su opinión.
"Wow, Bella! Vas a romper corazones con eso" – comentó Rose casi haciendo un silbidito de aprobación.
"Te ves muy bonita, Bella" – continuó Lizzy sonriéndome tiernamente.
"No es porque sea mío, verdad" – dijo Alice – "pero estás increíblemente sexy en él"
Me ruboricé sin poder evitarlo ante sus halagos pero tenía que estar de acuerdo, el vestido me sentaba a la perfección y se sentía increíble. Alice era un genio.
"¿Crees que Jasper esté libre el próximo fin?" – le pregunté a Alice mientras seguía observándome en el espejo
"Supongo ¿por qué?" – contestó
La volteé a ver incrédula. Para ser un genio en la moda y alguien que se enorgullece de su don paranormal de predecir cosas a veces era demasiado obtusa.
"Para que me acompañe a la cena del trabajo" – respondí reprimiendo la urgencia de rodar los ojos.
"¿Quieres ir con Jasper?!!" – preguntó asombrada Rose
"Siempre voy con él" – me defendí
Rosalie rebuscó en su bolso antes de sacar su Ipod Touch y colocarle los audífonos a Lizzy, ella sonrió inocentemente mientras Rose le ponía un juego, en otras circunstancias me hubiera enojado por su falta de respeto hacia mi angelito pero en esos momentos ya sabía que se me venían los problemas y el nerviosismo ganaba a cualquier otro sentimiento.
"Y que hay de Edward, acaso no prefieres ir con él" – dijo perpleja
Me encogí de hombros, la verdad es que lo había pensado pero esta tan ingenua y cobarde que no sabía cómo pedírselo, todo este rollo del enamoramiento era nuevo para mí.
"Supongo" – susurré
"¿Por qué no se lo pides?" – preguntó Alice suavemente
"No creo que pueda"
"Oh, vamos! Se conocen a la perfección, el tiempo ya no es escusa, sólo tienes que pedírselo" – dijo Rose media frustrada. Ella aún no lograba entender porqué nosotros seguíamos siendo amigos.
"Además no sé si lo has notado, pero cada vez actúan más como una pareja" – agregó Alice – "comen del mismo plato, caminan de la mano, los niños te tratan como si fueras su mamá…"
"Bella, por Dios!! Son pareja sin serlo" – casi gritó Rose – "que diversión hay en eso. Esto debe parar."
"No lo sé…"
"Bella" – me cortó Alice – "alguien debe dar el primer paso, el ser tímidos, por no decir cobardes, no los va a llevar a ninguna parte"
Me quedé pensando un rato, ¿en verdad quería ser yo la que diera el primer paso? ¿En verdad podía hacerlo? ¿Sería algo así como nuestra primera cita? Y después del primer paso ¿qué? Cómo si pudiera sentir mis dudas, Rosalie habló.
"No tiene que ser una cita ni nada romántico, Bells" – dijo tranquilamente – "sólo será un amigo haciéndote un favor… amigo que esperamos entienda la indirecta y te invite a una cita de verdad"
"No pierdes nada, Bells" – continuó Alice – "promete que lo intentaras"
Me mordí el labio indecisa, quería un cambio en mi relación con Edward, uno más acorde con mis sentimientos hacia él. Y era verdad, mi petición iba a ser completamente inofensiva, un simple acompañante para mi compromiso de trabajo, nada romántico ni revelador pero un paso más cerca hacia la que quería. La cosa era avanzar, por el momento me conformaba con pequeños pasos de bebé.
"Prometo intentarlo" – musité
Ahora la cuestión era ¿de dónde, con un demonio, iba a sacar el valor para pedírselo?
EPOV.
Si alguien me hubiera dicho que a casi un año de la muerte de mis padres, mis hermanos y yo, íbamos a ser extremadamente felices y sintiéndonos completos, les hubiera roto la cara en ese momento sin pensarlo para que aprendieran a no burlarse de la tragedia ajena.
Sin embargo, bastó un golpe de suerte que cambio nuestra vida, y mis hermanos y yo estamos mejor que nunca y todo gracias a una persona y su familia.
Bella
Mi hermosa Bella, nos habíamos vuelto tan dependientes de ella que ya no concebía mi vida sin sus ojos chocolates, sin ese rostro sonrojado, sin su dulce voz. Estos meses sin ella hubieran sido planos, simples, sin vida y ahora todo había cambiado.
La relación con los Cullen era un cambio que a los tres nos beneficio de muchas maneras, yo aprendí a confiar y tengo en quien apoyarme para poder concentrarme más en terminar la residencia, mis hermanos estaban rodeados de gente que los quiere y los consiente, nos hacían sentir como parte de su familia y puedo asegurar que el sentimiento era recíproco.
Uno de los principales cambios y por el cual estaré eternamente agradecido con Bella y los demás era por haberme devuelto a mi hermanito, a mi niñito de seis años; a mi inteligente, divertido, creativo y feliz enano. Ese era un peso enorme que ya no tenía que preocuparme por cargar. Mi Matt parecía haber vuelto para quedarse.
Yo supongo que una causa por la cual mi enano ha vuelto a ser un niño es porque vio que ya no estábamos solos que ahora había más adultos en los cuales podía apoyarme y dejó de sentir la necesidad de aparentar ser uno. Pero en definitiva, gran parte del cambio consistía en la nueva rutina que los cuatro teníamos: antes o después de la cena nos sentábamos a platicar de nuestros padres. Bella les contó su historia a mis hermanos, claro omitiendo detalles, y eso les ayudó a identificarse más y abrirse por completo. Para todos fue como un catalizador cada anécdota que contábamos, escuchar los recuerdos que tenía Matt de ellos, ver a Lizzy emocionada por querer saber más de sus padres. Al principio nuestras pláticas estaban llenas de llanto y tristeza pero el recuerdo de nuestros padres era visto con alegría, ya no llorábamos su muerte si no que nos alegrábamos por lo vivido. El tema dejó de ser un tabú entre nosotros y la sensación era refrescante.
Servicios infantiles era cosa del pasado, o casi, sus supervisiones y visitas se redujeron a lo más mínimo porque pudieron ver el cambio de vida que ahora tenían mis hermanos, claro que tener de referencia a los Cullen fue una enorme ventaja. Ahora estaba a un paso de, por fin, poder librarnos de ellos, lo único que tenía que hacer era terminar mi residencia y comprobar que mis estudios y trabajo podían sustentar a mis enanos y entonces podría empezar los trámites de adopción. Después de eso nadie iba a poder quitármelos.
Ahora tenía amigos, verdaderos amigos, no como los de la universidad que lo único que buscaban era un compañero para sus noches de perdición. Jazz y Em eran personas en las cuales podía confiar y hablar de cualquier cosa, incluso Emmett podía ponerse serio y darte buenos consejos cuando los necesitabas, claro que era raro que eso pasara.
Alice y Rose también se ganaron un pedazo de mi corazón, con todas sus ideas descabelladas y que a veces me desesperaban con sus insistencias, eran unas personas encantadoras y las consideraba prácticamente como unas hermanas.
Pero la que ocupaba mi corazón, por completo y sin reservas, era mi Bella.
Ése fue el cambio mayor en mi vida, había encontrado a la persona con la que quería compartir cada momento de mi existencia. Eso lo confirmaba cada vez que estaba con ella, cada que la veía con mis hermanos, cada que descubría nuevas cosas sobre su vida o nuevas manías, o cuando veía lo amable y entregada que era con los demás; cada que, en contra de su voluntad, aceptaba hacer lo que Alice le decía sólo para hacerla feliz.
La pobre ahora tenía que soportar miradas y comentarios de mal gusto sólo por estar con nosotros, cada que vamos al supermercado o salimos los cuatro las murmuraciones no se hacen esperar, pero Bella parecía ser ignorante de aquellos detalles o no les prestaba atención porque su sonrisa nunca se iba de su rostro cuando estamos juntos. Esa era mi Bella, perfecta con sus defectos y virtudes, la persona que supo abrirse paso en mi acorazado corazón y que lo fue invadiendo poco a poco hasta que le perteneció por completo.
Hace un par de días había estado planeando mi declaración, quería que Bells fuera más que mi mejor amiga y estaba dispuesto a intentarlo, podía ver en sus ojos cuando me veía su cariño hacia mí… cariño que yo esperaba fuera más que de amigos y estaba ansioso por comprobarlo.
Al principio lo admito, era un cobarde, no quería tomar ningún riesgo que implicara la perdida de una de las personas más importantes en mi vida, me lavé el cerebro diciéndome que podía conformarme con ser sólo su amigo, con simplemente tenerla cerca, que no necesitaba más que eso. Pero cuando la vi, la semana pasada saliendo de su departamento, con otro hombre, vi la realidad más crudamente.
Ella me dijo que sólo era un compañero de trabajo que fue a entregarle unas carpetas con los artículos que tenía que revisar y sabía que me decía la verdad, estaba consciente de que ella no estaba interesada en ese tipo dientón, o en cualquier otro en tal caso, pero el simple hecho de verla con alguien más me trajo a la realidad de golpe. Sabía que llegaría el tiempo en el que alguien fuera lo suficientemente decente para llamar su atención y entonces la perdería. Mi estúpida cobardía no me dejaba actuar pero me sentía tranquilo porque en mi subconsciente sabía que Bella me quería, que ella me esperaría hasta que yo tuviera los suficientes pantalones y le declarara mi amor.
Ahora sabía mejor.
No iba a dejar nada por sentado, no iba a perder más tiempo pensando que ella estaría libre y disponible para cuando yo decidiera intervenir. Sabía la clase de persona que era Bells y cualquier hombre sería afortunado de tenerla, cualquiera podría tenerla. Y yo estaba sentado en mis laureles, regodeándome en mis miedos, dando por hecho que ella sería mía. Fue entonces cuando me decidí a actuar, no iba a permitir que cualquier chucho me la quitara, al menos no sin pelea.
Escuché la puerta del departamento abrirse y no tuve que quitar mi atención de la computadora mientras hacía las tediosas capturas de mi minitrabajo para saber quién era, hace tiempo que Bella tenía su propio juego de llaves.
"Buenas noches, Edward" – dijo quedamente mientras dejaba su bolsa y unas carpetas en la mesa, obviamente todavía no había ido a su apartamento. Empezó a caminar hacia donde me encontraba, se veía exhausta, apenas era mitad de semana y era su segundo día llegando tarde a casa, la visita de su jefe la estaba dejando rendida, sin mencionar que nos reducía nuestro tiempo para estar juntos.
"Hey, Bells ¿cómo te fue?" – pregunté al mismo tiempo que me paraba de la silla del escritorio y me acercaba a ella
"Estoy muerta" – respondió pesadamente – "sólo quiero que esta semana se terminé" – la tomé de las manos y la acerqué a mí para abrazarla intentando confortarla, Bella se relajó inmediatamente y enterró su cara en mi pecho – "¿Qué tal tú?" – murmuró, su voz apenas audible por el obstáculo de la tela de mi camisa.
"No me puedo quejar" – me encogí de hombros – "estoy terminando unas capturas"
"Mmmm…" – susurró cansadamente – "¿y los niños?"
"Durmiendo" – respondí – "¿ya comiste?" – ella negó con la cabeza lo mejor que pudo sin despejarse de mi pecho – "Bien, guardé cena para ti, hoy yo cociné" – dije orgulloso, gracias a ella mis habilidades en la cocina habían mejorado considerablemente.
"Gracias" – respondió agradecida mientras se separaba de mí – "voy a ver a los niños primero"
Asentí simplemente antes de deshacer mi abrazo, ella me dio un intento de sonrisa que más bien resultó una mueca de cansancio, pero igualmente era adorable y después se dirigió hacia el pasillo para ver a mis enanos. Regresé renuente a la computadora dispuesto a acabar con todos los expedientes.
Al poco rato Bella regresó y se fue directo a la cocina, en lo que rebuscaba un plato y servía su cena me habló
"¿Edward?" – dijo tímidamente
"¿Sí, Bells?"
"¿Te falta mucho para acabar?" – preguntó aún tímida
"Eeeh… no, ¿pasa algo?"
"No" – respondió rápidamente – "sólo quiero hablar contigo de algo"
"Oh!" – dije sorprendido – "los archivos pueden esperar ¿de qué quieres hablar?" – mi curiosidad era evidente en mi voz.
Bells salió de la cocina con su plato de espaguetis y una taza y se sentó en el sillón más cercano al escritorio, colocó la taza en la mesa de centro.
"No, puedo espera a que termines" – dijo para después dar un bocado a su comida, hizo un leve gemidito se satisfacción – "esto está delicioso"
"Gracias" – contesté y regresé a mi tarea.
Terminar me llevó más tiempo del que planeaba, Bells terminó de comer y cuando regresó de la cocina después de lavar sus platos se puso a ver TV, estuvo un rato pasando de canal en canal sin ver nada en particular, al cabo de un rato decidió apagar la pantalla y salió rumbo al pasillo, noté que se había descalzado y sonreí. Ni un minuto pasó cuando regresó con un libro en sus manos y entonces supe que había entrado a mi cuarto. De un tiempo para acá, Bella había agarrado una fascinación por mi colección de libros, sobre todo los de terror, los cuales tenía en mi cuarto lo bastante alto para que mis enanos no se toparan con ellos por error.
Me gustaba ver así a Bells, se movía en mi departamento como si fuera el suyo, me daba una secreta satisfacción saber que se sentía cómoda conmigo y en mi ambiente. Me apuré para terminar y apagué la computadora lo más rápido posible, cuando acabé de guardar todo me giré en busca de Bella. La encontré sentada en el mismo sillón de antes, sus piernas cruzadas en estilo indio, estaba completamente perdida en la lectura, movía sus labios de vez en cuando y sus ojos estaban más abiertos de lo normal, debía estar en el clímax de la historia. Me paré sigilosamente de la silla y me acerqué a ella con igual cuidado de no hacer ruido, cuando me senté junto a ella saltó y pegó un grito.
"Lo siento" – dije entre entretenido y apenado. Juro que mi intención nunca fue asustarla
"Oh, Dios! Edward" – dejó salir un suspiro de alivio, después de controlar sus respiraciones volvió a hablar – "¿ya terminaste?"
Asentí con la cabeza y fui directo al grano, me tenía peor que cualquier adolescente que está a punto de enterarse del chisme del año.
"¿De qué quieres hablar?" – volví a hacer la misma pregunta pero con voz más apremiante.
Bells garraspeo, cerró el libro y se acomodó en el sillón nerviosamente. Eso era raro, siempre podíamos hablar de lo que sea con completa tranquilidad, verla así me puso ansioso.
"Bells?" – dije preocupado por su silencio
"Esteeee… verás…" – empezó a tartamudear luchando visiblemente con las palabras. Volvió a limpiarse la garganta antes de continuar – "ya sabes que el jefe del Examiner está de visita ¿verdad?"
"Ajá" – respondí y moví mi mano para incitarla a continuar
"Bueno, cada año que viene se hace algo así como… una cena baile" – susurró mientras jugaba con los dedos de sus manos – "todos los empleados debemos ir. Entregan incentivos, placas, reconocimientos, ese tipo de cosas que si me preguntas son pura basura psicológica; pero en este mundo se recurre a cualquier artimaña para tener a la gente doblegada y contenta ¿no? Y de pasó el alto mando se pavonea porque ya hizo su buena obra del día, como si entregar pedazos de vidrio grabado lo hiciera el jefe modelo…"
"Bella" – la interrumpí divertido por su balbuceo – "entiendo el punto ¿qué hay con eso?"
"Oh, sí" – dijo sonrojada – "bueno, el caso es que me… preguntaba si tú… digo los otros años Jazz me ha acompañado, pero pensé… bueno quería pedirte… arrg!" – terminó gruñendo molesta por su tartamudeo, respiró hondo y se volteó a verme, su sonrojo se incrementó y soltó apresurada las demás palabras – "¿mepreguntabasimepodríasacompañarelsábadoenlanochealaestúpidacena?"
"¿Eh?" – dije confuso, por más que intenté seguir el hilo, los murmullos que salieron de su boca difícilmente pasaban como palabras.
Bella volvió a suspirar y se mordió el labio antes de hablar más despacio.
"Me gustaría que me acompañaras, si quieres, a mi compromiso" – musitó suavemente
Mi cara de shock debió haberla asustado y la interpretó de manera equivocada porque se apresuró a agregar.
"No te preocupes si no quieres, Jasper puede ir conmigo" – susurró – "o incluso Carlisle, él me había ofrecido su compañía hace un año"
Recompuse rápido mi expresión
"No, no!" – dije urgentemente – "me encantaría acompañarte ¿cuándo es?"
Mi sonrisa en ese punto no podía ser más grande. No era lo que yo tenía en mente para nuestra primera cita, si es que esto era una cita, pero no me iba a negar, cualquier oportunidad de estar a solas con Bella la iba a aprovechar al máximo.
"Sábado en la noche" – dijo devolviéndome la sonrisa, su nerviosismo parecía haber acabado.
"Ok, sólo veré con quien dejar a los enanos" – murmuré.
"Alice seguro va a venir para supervisar que me arregle apropiadamente" – dijo rodando los ojos – "no creo que le molesté quedarse con ellos después"
"Le preguntaré de todas maneras" – respondí aliviado de que ahora tuviera quien me ayudara con ellos, resultaba bastante útil en estos momentos cuando tenía la oportunidad de estar a solas con mi Bella.
Y si todo salía bien, planeaba aprovechar esa ayuda muy frecuentemente en el futuro.
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El sábado llegó más rápido de lo que pensaba, desde el viernes en la noche empecé a sentir esos nervios en el estómago, aunque más bien era ansiedad. El hecho de que no fuera una cita, si no un simple evento de trabajo, no cambiaba la emoción que sentía ante la idea de estar con Bella en una situación lo más parecida a una salida romántica.
Por increíble que parezca, en todo el día no había visto a Bella, salí desde muy temprano con los niños para hacer ejercicio con Jazz y Em, después de eso, cuando regresamos a medio día después del almuerzo, Bells ya estaba recluida y en manos de Alice y Rose en un bunker a prueba de fisgones, no sabía si estar emocionado o preocupado por eso, no entendía que les podría llevar tanto tiempo para que se encerraran tan temprano. Eso hacía que mis ganas por verla aumentaran aun más, cada día me sorprendía más de lo atado que estaba a ella, a su simple presencia.
Después de bañar y alistar a mis enanos, me convencí de que ya era tiempo de arreglarme, estar ocupado hacía que los nervios disminuyeran. Daba gracias al cielo que mi profesión me obligaba a tener ropa presentaba e infinidad de trajes, si no en estos momentos estuviera en una de dos situaciones: o avergonzando a Bella por ir de jeans y camisa o siendo víctima de la mujercita que en estos momentos estaba torturando a mi vecina y mejor amiga.
La ducha relajó mis músculos tensionados, tanto por el ejercicio de la mañana como por mis nervios de mi próximo evento. Una vez que estuve más desestresado, me fui al cuarto a buscar el traje que me iba a poner, cuando vi mi traje D&G supe que era el indicado, era elegante pero con un aire casual, justo el término medio que estaba buscando. El traje era de color azul oscuro con rayas blancas apenas visibles, busqué una camisa blanca normal de manga larga y me vestí tranquilamente. Optando por seguir mi línea casual decidí excluir la corbata y dejar los primeros dos botones de mi camisa sin abrochar, entre más cómodo me sintiera mejor.
Me estaba terminando de poner mis zapatos cuando escuché la puerta del cuarto abrirse. Matt entró sonriéndome tontamente, corrió hacia mi cama y se aventó de panza.
"¿Qué hay, enano?" – le pregunté divertido
"Nada, sólo quería ver si ya estabas listo" – dijo encogiendo sus hombros lo mejor que pudo dada su posición.
"Déjame adivinar, ¿Tu tía Alice te mandó?" – le dije entrecerrando los ojos acusatoriamente. Matt se empezó a reí, confirmando mis sospechas, puse los ojos en blanco – "¿cuál es la recompensa?" – sabía que Alice no daba paso sin guarache. (*)
"Cuando se vayan Bella y tú, vamos a jugar guerra de almohadas y pedir pizza y comer helado y ver película y… muchas cosas!" – me empezó a enumerarme sus actividades con los dedos y su sonrisa crecía cada vez más.
"Ok, campeón, cualquiera cae ante tremenda oferta" – le respondí entretenido, mi enano volvió a reír mientras asentía con la cabeza.
"Bella se ve muy bonita" – comentó como quien no quiere la cosa, su sonrisa tonta volvió a aparecer.
La mención de Bella me produjo un vuelco en el estómago y volteé a ver rápido a mi hermano sorprendido.
"¿Pudiste ver a Bella? ¿ya le dejaron salir?" – pregunté ansioso. Matt simplemente negó con la cabeza – "¿entonces, cómo sabes?" – le dije confundido
"Porque entré a verla" – dijo tranquilamente.
"¿Eh? ¿cómo es que fuiste capaz de romper la fortaleza de Alice y Rose?"
Matt se volvió a encoger de hombros mientras se sentaba más propiamente junto a mí.
"Tío Em mandó a Lizzy a pedirles comida a mis tías, pero nunca regresó" – empezó a explicar provocándome la risa, hasta mi pobre enana salía afectada con las ocurrencias de Alice y compañía, no que a ella le moleste de todos modos. – "entonces me mandó a mí porque me dijo que ellas no podían resistir mis encantos" – continuó su explicación, sonriendo en la última parte – "así que fui y les pedí comida y entonces pude ver a Bella, se estaba peleando con mi Tía Rose porque ella le quería poner una cosa en los ojos y Bella no se dejaba"
Me reí libremente cuando recreé la imagen de Bella peleando con su hermana y cuñada por el mismo tópico de siempre, me sorprendía ver que no se cansaban de lo mismo y parecía que ninguna aprendía de sus peleas pasadas, esas mujeres eran un caso serio y como siempre mi pobre Bells salía perdiendo pero la admiraba por intentar defenderse y durar el máximo tiempo posible dando batalla y aún cuando se rendía no lo hacía sin dejar daños y caer con dignidad.
"Parece que se están divirtiendo por allá" – le comenté cuando mis risas cesaron – "lástima que Bells no lo disfrute tanto"
Me paré de la cama para ir al baño e intentar hacer algo con mi cabello, incluso aunque supiera que iba a ser en vano cualquier cosa que hiciera, si Bells estaba luchando por si vida en el apartamento de junto al menos yo no me daría por vencido en la batalla contra mis rebeldes cabellos.
"Pero está quedando muy bonita" – dijo Matt, quien también entró al baño y se sentó en la bañera – "le pusieron un vestido y la peinaron diferente"
No necesité más descripción para visualizar a Bella enfundada en vestido viéndose completamente hermosa. Mis nervios regresaron casi inmediatamente de que la imagen de Bells se creó en mi cabeza, si antes estaba ansioso ahora se quedaba corta esa definición, estaba muriendo por ir a invadir el departamento vecino y partir la puerta del cuarto de Bella si es lo que se necesitaba para poder verla en esos instantes. Dejé salir el aire pesadamente tratando de controlar mis impulsos animales, vi que Matt me observaba confuso, así que decidí cambiar el tema, ya que no creí que podía seguir soportando escuchar más detalles de lo hermosa que Bella se veía y menos cuando no era capaz de verla con mis propios ojos.
"Enano, ya sabes que Bella y Alice quieren planear tu cumpleaños ¿verdad?" – Matt asintió su cabeza levemente – "¿sigues queriendo lo mismo?"
"Sí" – susurró y bajó su mirada – "¿crees que a Bella le moleste?"
"No, Matt, para nada" – le aseguré – "hablaré con ella esta noche"
Matt me sonrió levemente antes de pararse y caminar fuera del baño.
"Gracias, Eddi… ward" – contestó, corrigiendo al último minuto mi nombre, me volteó a ver para darme una sonrisa apenada. Bueno, al menos lo estaba intentando – "Voy a arreglar mi maleta!" – me avisó antes de salir del baño.
Terminé de arreglarme, como predije mi cabello no cooperó con la causa, pero al menos logré aplacarlo un poco. Me vi en el espejo una última vez mientras me ponía el saco y arreglaba las mangas y cuello de la camisa. Cuando decidí que estaba decente, salí de mi cuarto para ir a buscar a mis monstruitos. Los dos estaban botados en la alfombra de la sala jugando sus pulgas locas que Esme les había regalado. Me di cuenta que sus maletitas estaban bien acomodadas en el sillón junto con el Hippo de Liz. Sonreí, al menos no era el único ansioso.
"Enanos, ya nos vamos" – susurré para no espantarlos.
Los dos alzaron sus miradas al mismo tiempo y sonrieron alegremente, medio acomodaron el juego y lo pusieron en la mesa de centro antes de que cada quien tomara sus maletas y caminaran hacia la puerta, ni me preocupé en revisar si llevaban lo necesario, en la casa de Bella había bastantes cosas de ellos y además tenían la llave del departamento así que podrían venir si algo se les olvidará.
Tomé las llaves del Volvo y mi cartera antes de salir de apartamento, como siempre mis enanos ni siquiera se molestaron en esperarme mientras cerraba la puerta ni mucho menos se tomaron la delicadeza de tocar en la puerta de junto, simplemente abrieron y pasaron, al final de cuentas era como su segunda casa.
Cuando entré a la casa de Bells fui recibido por el, nada delicado, brazo de Emmett que se posó en mi hombro.
"Hombre, quién hubiera sabido que te podías ver decente" – comentó mientras me arrastraba hacia la sala donde estaban mis enanos y Jazz.
"Gracias, supongo" – murmuré – "¿Aún no terminan?" – pregunté indicando con mi cabeza el pasillo.
Jasper negó con la cabeza algo apesumbrado.
"Vas a tener una noche difícil, Edward, Bells estará muy susceptible, estuvo gritando mucho"
Atiné a asentir levemente con la cabeza, no me espera menos que eso, la pobre estuvo todo el día poniendo a prueba sus límites y paciencia.
"Hablando de noche difícil, Eddie" – dijo Emmett extrañamente serio – "Jazz ya me contó cómo hay varios compañeros de la enana que se le salen los ojos cuando la ven, que yo nunca la he acompañado sino ya hubiera partido algunos cuellos, espero que tú no seas tan modesto como Jasper y pongas en su lugar a esos mal vivientes"
"No es para tanto, Edward, sí tiene sus admiradores pero casi todos son observadores pasivos" – corrigió Jazz
"¿casi todos?" – dije entre confuso, perplejo y molesto.
"Hay dos tipos en particular, no recuerdo sus nombres, pero son bastante… mmm… persistentes" - respondió después de pensar que término usar – "la primera vez que la acompañé, se apartaron un poco, pero en cuanto se enteraron que era el novio de su hermana…" – Jazz dejó sin terminar la frase y negó con la cabeza dándome una idea bastante amplia de lo que quería decir. Sentí como la sangre me hervía. – "de todos modos, estoy seguro que ese no será el caso esta noche, cuando los vean juntos, bueno… no creo que alguien piense que eres el nuevo novio de la hermana o el hermano perdido que nadie conocía."
"¿Por qué Bella nunca me dijo de sus pretendientes?" – musité más para mí que para ellos.
"Estoy convencido de que no le interesa" – respondió Jasper sonriéndome amablemente – "como te has dado cuenta tiende a ignorar las cosas que le molestan o simplemente no encuentra interesante malgastar su tiempo en ello"
Moví mi cabeza mostrando mi acuerdo con lo que Jazz acababa de decir, ese era un comportamiento típico de mi Bells.
"Como sea, espero que pongas en su lugar a esos animales" – volvió a decir Emmett – "confío en que la vas a cuidar, Eddie. Si mi hermanita va a dejar el celibato, que sea con alguien que valga la pena"
Jasper se rio fuertemente con el comentario de su cuñado, yo también lo hubiera hecho pero cuando Emmett me dio un golpe amistoso en mi hombro y después me regaló una sonrisa sincera, supe que era su manera de decirme sin palabras su aprobación hacia mí y lo serio que estaba hablando, a pesar de todas las bromas y burlas que les hacía, había cosas con las que nunca jugaba y eso era cuando se trataba de los sentimientos y bienestar de sus hermanas.
"Edward, no te oímos llegar" – dijo Rosalie cuando entró a la sala cargando una enorme bolsa que supuse contenía los instrumentos de tortura de mi pobre Bella.
"Pero quién va a oír, cuando están encerradas haciendo sabe Dios qué cosas a mi pobre cuñada" – comentó Jasper entretenido provocando que Rose rodara los ojos dramáticamente.
"Ya nos lo agradecerás luego, Edward" – me dijo guiñándome el ojo y yo no pude evitar reprimir el escalofrío que me recorrió el cuerpo – "vámonos Em, me debes la cena por ser tan impaciente e interrumpir mi trabajo allá adentro"
Emmett hizo un intento de puchero, pero cuando su cerebro registró la palabra cena y pudo asociarla con el acto de comer, sonrió alegremente antes de casi saltar del sillón y tomar a Rose por la cintura.
"Nos vemos luego, chicos!" – dijo casi gritando – "Eddie, recuerda: tráela a casa a una hora prudente, no la induzcas al vicio, aléjala de los pervertidos, no la pasees por calles oscuras, no dejes que haga el ridículo…"
Rosalie golpeó a su marido haciendo que se callará abruptamente.
"Deja de hablar de Bells como si fuera un perro, además ella sabe cuidarse sola" – Rose volteó a verme y me sonrió – "sólo disfruten la noche… y bueno tal vez considera eso del ridículo"
Todos nos reímos a carcajadas durante un buen rato. Se estaba despidiendo Rose de mis enanos con su respectivo beso y abrazo cuando mi vista periférica vio a Alice salir del pasillo, pero mi total atención estaba puesta en esa hermosa castaña que venía caminando con la cabeza gacha portando el más tentador de los pucheros.
"De nada" – me susurró Rosalie palmeándome el hombro antes de salir de la habitación seguida por Emmett. Pude registrar el sonido de la puerta al cerrarse pero eso simplemente eran zumbidos a mi alrededor, mis cinco sentidos estaban mesmerizados con la presencia de Bella.
Mi vista recorría ansiosa la fina figura que ese hermoso vestido permitía admirar, esos delicados tirantes dejaban expuestos sus hombros y la forma en que su cabello estaba arreglado daba acceso al hermoso cuello, sus piernas parecían más largas de lo normal, esos zapatos morados de tiritas estilizaban más su figura. Mi olfato estaba perdido con esa indiscutible fragancia tan única que sólo ella podía crear. Mi oído estaba atento al sonido que creaba cada paso que daba con esos tacones. Mi tacto estaba más alerta y con urgencia de tocar esa tersa piel, y ni hablamos de mi sentido del gusto, que nada más con ver sus labios rellenos que brillaban por efecto del labial me estaba produciendo verdadero dolor físico.
"¡Está viva! ¡¡ESTÁ VIVAAA!!" – gritó Alice desde algún lugar de la sala, haciendo una versión más animada y alternativa de la famosa frase del doctor Frankenstein.
Gracias al cielo, está viva!! Pensé aturdido.
Bella decidió que era momento de alzar la mirada, y cuando se encontró con la mía, una tierna sonrisa sustituyó el adorable puchero en sus labios. Fui consciente de cómo sus ojos también vagaban por mi cuerpo y sonreí cuando vi que su sonrojo aparecía, si lo estaba interpretando correctamente, al parecer mi elección de ropa había sido de su agrado. Cuando regresó su mirada a mi cara me volvió a sonreír, esta vez apenada, porque se dio cuenta que había notado su escrutinio. Se mordió los labios provocándome otra ola de instintos cavernícolas en mí, respiro hondo y camino hacia mí.
"¿Listo para aburrirte un rato en compañía de personas estiradas?" – musitó casi inaudible. Le sonreí tiernamente, no quería revelar en frente de todos que esta noche sería todo menos aburrida por el simple hecho de que la iba a pasar con ella.
"Tan listo como podría estar" – le limité a responder mientras agarraba su mano y la atraía un poco hacia mí.
"AW!! Se ven tan lindos juntos!" – dijo Alice rompiendo nuestra pequeña burbuja, cuando los dos volvimos nuestra atención a ella nos sonrió antes de hablar – "Chicos no es que los corra, pero ya váyanse y disfruten su noche. Nosotros nos quedaremos aquí a cargo de todo"
Bella soltó mi mano para poder despedirse propiamente de mis hermanos, ganándose unas cuantas advertencias por parte de Alice para que tuviera cuidado de no arrugar su vestido o arruinar su maquillaje mientras se agachaba a abrazar y besar a mis enanos. Yo hice lo propio, después de ella.
"Enanos, pórtense bien y hagan caso a todo lo que diga… Jasper" – Alice será buena con mis monstruitos pero seamos realistas, la mujercita tenía ideas locas que no quería que mis hermanos adoptaran, así que opté por el más sensato y cuerdo de los adultos que se quedaban a cargo de mis pequeños esa noche.
Me di cuenta como Alice estaba haciendo puchero a causa de mis palabras y como Jasper la trataba de consolar, haciendo que sonriera divertido. Mis enanos se despidieron rápido de mí, era raro que nos separáramos en las noches, salvo por mis guardias, pero a ellos parecía no molestarles en absoluto pasar las noches en compañía de los Cullen.
Después de decirles adiós a Alice y Jazz y de dar unas cuantas recomendaciones, salimos del departamento.
"Edward, normalmente escogería las escaleras, pero ¿podemos tomar el elevador esta vez? No creo que deba tentar mi equilibrio tan rápido y menos con estos zapatos" – murmuró Bells justo después de que cerramos la puerta y empezábamos a caminar. Reí suavemente antes de volver a tomarla de la mano.
"Seguro, Bella" – una vez que llegamos al elevador y estuvimos dentro de él tomé valor para decirle lo que mi boca se estaba muriendo por articular – "Te ves más que hermosa esta noche, Bells"
El rubor no se hizo esperar y rápido invadió sus mejillas, bajo la mirada tímidamente por un segundo para después verme directamente a los ojos.
"Tú tampoco te ves mal" – murmuró quedamente haciendo que su sonrojo aumentara. Le sonreí para tranquilizarla y le apreté su mano.
Caminamos en silencio hacia el estacionamiento, una vez ahí nos dirigimos hacia mi Volvo al lado del copiloto y le abrí la puerta para que se subiera. Cuando estuve sentado en mi lugar, metí las llaves dispuesto a encender el motor pero entonces recordé un detalle importante, volteé a verla sonriéndole torcidamente.
"Ahora que lo pienso, nunca me dijiste a dónde va a ser tu evento" – comenté divertido.
"Oh, cierto…mmm…" – dijo para luego morderse los labios – "en el Hotel Marriot San Francisco Fisherman's Wharf, vamos al salón Golden Gate"
"Wow!" – respondí sorprendido – "tu jefe no se mide en sus fiestas"
"Chantaje psicológico ¿recuerdas?" – contestó provocando que los dos nos riéramos.
Manejé rápidamente por las calles de San Francisco en un cómodo silencio, de vez en cuando Bells me daba advertencias de lo que probablemente tendría que pasar esa noche y algunos tips para, según ella, sobrevivir al martirio del cual íbamos a hacer víctimas.
Cuando llegamos al Hotel fuimos recibidos por el ballet parking, bajé del Volvo y le di las llaves al joven rápidamente antes de ir a encontrarme con Bella, quien estaba parada en la acera luciendo visiblemente incómoda y nerviosa, recargaba su peso de un pie a otro y sus dedos tamborileaban la bolsa de mano que traía. Cuando estuve a su lado, le sonreí para tranquilizarla y le ofrecí mi brazo, el cual tomó sin dudarlo, soltó un respiro antes de que empezáramos a caminar.
"Odio estás cosas" – murmuró ya adentro del Hotel, el lobby era impresionante, pero como no, si estábamos en uno de los mejores hoteles de la ciudad. – "prométeme que no me dejaras sola"
"Aunque quisiera no podría" – le contesté tiernamente – "y créeme que no quiero" – le aseguré ganando una enorme sonrisa por parte de ella.
Sin poder evitarlo, sentí como la sangre me volvía a hervir pero con más intensidad que hace rato que estaba sentado con los chicos, y es que era inevitable. Cuando entramos al salón la mirada de varios hombres se posaron en mi Bella, podía ver la lujuria en algunas de ellas y mi enojo crecía aún más. En un acto posesivo y totalmente irracional solté la mano de Bells que estaba sujeta suavemente en mi brazo para que pudiera rodearla por la cintura y la atraje a mí lo más cerca que pude. Noté como ella se tensionó cuando la sorprendí con mis acciones pero casi inmediatamente se relajó por completo y hasta inclinó más su cuerpo al mío. Nunca había cruzado esa línea con ella, seguro la abrazaba y tomaba de la mano, pero nunca estuvimos en una posición tan íntima como ésta y sentirla así era agradable, su cuerpo se amoldaba perfectamente con el mío, su cintura parecía estar hecha a medida para mi mano. Suspiré contento y deseando que pronto esta cercanía significara más que unos simples arranques de celos.
Una de las edecanes nos condujo a nuestra mesa, sentí más que ver como un tipo, con la cara marcada por los barros que obviamente tuvo en su adolescencia, clavaba su mirada en mí; podía ver los celos, el coraje, la frustración, las ganas de matarme con sus ojos, al ver mi mano en la cintura de Bells y la forma en la que ella me sonreía tampoco ayudaba a la cordura de ese hombre. Supuse que él era uno de los dos admiradores posesivos de Bella, así que fiel a mis arranques de hace rato, apreté más mi agarre y le sonreí desafiante, quería dejar bien en claro que Bella ya no estaba disponible… o bueno, ya no iba a estar dentro de poco, si todo salía como yo planeaba. Pero ese tipo no tenía porque saber ese pequeño detalle logístico.
Cuando nos acomodamos en las sillas, Bella se relajó aun más y empezamos a platicar amenamente mientras los demás empleados llegaban, como siempre, nos fue fácil encontrar tema de conversación y no nos costó mucho trabajo para sentirnos completamente cómodos y nos olvidamos del lugar y la gente que nos rodeaba y que de seguro nos observaba porque llegó un momento en el que nos estábamos riendo fuertemente… risas que fueron apagadas por una voz chillante.
"Edward… ¿Edward Masen?" – volteé instintivamente al escuchar mi nombre sólo para encontrarme con una mujer de baja estatura, cabello rizado castaño oscuro y que me estaba sonriendo ampliamente. Traté de recordar su cara pero me fue imposible, volteé a ver a Bella por algo de ayuda pero ella estaba igual de confundida. La mujer viendo que no la recordaba decidió presentarse – "Soy Jessica Stanley, hermana de Jonathan… mmm… tu compañero de cuarto en la universidad?" – dijo lo último un poco titubeante ya que pudo ver que aún con todos esos detalles no podía ubicarla.
"Oh, Jonathan. Sí, me acuerdo de él" – cómo olvidar a la persona que me hacía imposible tener una noche de paz cuando él tenía fiestas casi todos los días.
"OH DIOS! Tanto tiempo sin vernos ¿Cómo has estado?" – su sonrisa seguía igual de grande, obviamente no captó la idea que quise dar a entender sutilmente al decir que me acordaba de su hermano más no de ella.
"Bien, gracias" – dije educadamente, volví mi mirada a Bella y reprimí mi sonrisa cuando la descubrí frunciéndole el ceño a la tal Jessica evidentemente molesta. Al menos no soy el único posesivo aquí – "deduzco que eres compañera de trabajo de Bells" – comenté mientras mi mano volaba instintivamente hacia la suya, Bella interrumpió su mirada asesina y se giró para verme sonriéndome tiernamente.
"¿Bells?" – repitió confundida, después su mirada se posó en nuestras manos unidas para después viajar a ver a Bella – "Oh, Bella, perdona no te había visto"
"Pierde cuidado" – murmuró – "¿Dónde está Mike?"
"Peleándose con el Ballet Parking que al parecer no sabe cómo tratar a su coche" – dijo rodando los ojos y de nuevo su atención volvió a mí – "¿Entonces, Edward… tú y Bella…?" – dijo con aire despectivo el nombre de mi Bells provocando que el pobre control, que estaba manteniendo por no gritarle de una buena vez que nos dejara en paz, se agotara.
"Sí, Bells y yo" – dije sonriendo sin siquiera dejarla terminar la frase, ya me estaba desesperando más allá de lo imaginable.
"Eso es… digo, que bueno… ¿Bells, por qué no me lo dijiste?" – dijo queriéndose hacer pasar por el papel de la mejor amiga desilusionada. Ahora ya la llama Bells. Que nervios de la mujer. Bella se encogió de hombros se veía igual de desesperada que yo.
"Se me pasó" – respondió secamente.
"Hola, Bella!" – una voz masculina la saludó. Alcé la vista para ver a un hombre rubio de ojos azules acercarse a nosotros. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, el muy desfachatado se agachó para besar a mi Bells en la mejilla, ignorando completamente tanto a mí como a mi mano que seguía entrelazada con la de Bella.
"Mike" – contestó Bella simplemente. Inconscientemente se acercó más a mí provocando que el confianzudo notara mi presencia.
"¿Quién es tu amigo?" – le preguntó, sus ojos me escaneaban meticulosamente, así que me di el lujo de sonreírle antes de alzar nuestras manos unidas y besar delicadamente los nudillos de Bells provocando tres diferentes reacciones a la vez: el sonrojo y sonrisa encantadora de Bella, la mirada furiosa de Mike y la cara de shock y perplejidad de Jessica.
"Edward Masen" – me presenté
"Y es más que mi amigo" – terminó Bella sonriéndome.
"Oh" – fue lo único que pudo contestar el hombre antes de que tomara la mano de Jessica y sin más se alejara de nosotros. Sonreí triunfante. Cero y van dos. Me giré a ver a Bella y le sonreí torcidamente.
"Más que tú amigo ¿eh?" – dije alzando mis cejas sugestivamente. Bella volvió a sonrojarse
"Eres mi mejor amigo" – susurró
No si puedo cambiarlo.
"Bells, nunca me habías dicho que tenías tantos admiradores" – le dije divertido. Bella gruñó y rodó los ojos.
"Calla, tú tampoco me dijiste que dejaste mujeres deslumbradas" – contra atacó
Reímos los dos por nuestros comentarios pero tuvimos que calmarnos porque la cena dio inicio.
Bella tenía razón, su jefe dio su discurso de bienvenida a los trabajadores y demás presentes y lo único que hizo fue alabarse a sí mismo y medio agradecer a sus empleados. Después de lo que pareció horas, el señor decidió que ya había terminado de auto amarse y los meseros empezaron a salir para servir la cena.
Nuestros acompañantes de la mesa fueron agradables, a diferencia de las primeras experiencias, mantuvimos una conversación amable lo cual hizo la cena más llevadera. Para cuando la cena terminó, la música empezó a sonar y no pasó mucho tiempo para que la pista estuviera llena.
Muy a mi pesar, cuando invité a Bells a bailar ella se negó, así que al principio nos quedamos sentados observando a los demás, escuchando la música, que cabe mencionar la banda era muy buena, pero sobre todo estuvimos platicando.
"¿Esto es lo que siempre haces con Jasper, quedarse aquí sentados?" – le pregunté después de un rato.
"Y platicar, sí, prácticamente eso hacemos" – respondió sonriéndome apenada – "¿Te estás aburriendo?"
"No, sólo tenía curiosidad" – contesté amablemente, tratando de desviar el tema un poco recordé lo que quería comentarle – "hoy hablé con Matt, sobre su cumpleaños"
"Oh" – dijo emocionada – "¿te dijo qué cosa quiere en especial?"
Asentí con la cabeza
"Me dijo que no quería una fiesta grande, sólo nosotros cuatro" – dije y pude ver como su cara decayó un poco.
"¿Sólo nosotros cuatro?" – preguntó quedamente
"Ajá, sólo quiere ir a su restaurante favorito y pasar la tarde como normalmente lo hacemos" – le expliqué – "¿Crees que los demás se sientan mal por excluirlos?" – pregunté un poco preocupado.
"No, si eso es lo que Matt quiere eso es lo que va a tener" – murmuró y después de un tiempo en el cual estuvo pensativa agregó – "pero, ¿al menos puedo hacerle su pastel?"
Le sonreí tiernamente antes de contestar
"Yo creo que le encantará, gracias Bells"
"Aunque… crees que le molestaría…" – dijo pensativa – "Alice había sugerido ir a la feria que va a empezar el próximo fin como parte de su festejo y yo pensé que sería buena idea… pero tal vez podríamos ir un día después, el domingo, todos juntos, así ellos también podrán felicitarlo"
"Suena como que ya tenemos plan para el siguiente fin" – respondí animado. Mis hermanos nunca habían ido a una feria antes y sabía que les iba a encantar.
Bella me sonrió alegremente, sabía que ella quería hacerle algo más grande a mi enano pero haría cualquier cosa por cumplir los deseos de cualquiera de mis hermanos. Estaba por comentar algo más cuando la dulce melodía del piano empezó a sonar, las canciones habían cambiado de rítmicas a más tranquilas y al escuchar el piano, no me pude resistir.
"Bells, baila conmigo" – volví a insistir – "una canción, dos máximo" – negocié.
"No, Edward, ya viste los zapatos que traigo y con mi coordinación lo más seguro es que nos acabe matando a los dos" – respondió dramáticamente.
"Correré el riesgo" – contesté mientras me ponía de pie y le tendía mi mano. Bella negó con su cabeza – "Prometo no dejarte caer y hacer el ridículo"
"Edward…" – empezó a quejarse, pero yo actué más rápido y la levanté y empecé a dirigir hacia la pista – "Edward! No seas necio, nos vamos a matar!! Todo esto será tu culpa, yo lo quise prevenir…" – siguió parloteando.
"Shhh…" – la callé. Me paré en la parte más alejada y solitaria que encontré de la pista y me di vuelta para encararla – "déjame a mí, Bells" – le susurré antes de atraerla hacia a mí
Bella dejó salir un largo suspiro antes de colocar sus manos alrededor de mi cuello
"Conste que te lo advertí" – dijo testarudamente
"mmHmm" – fue lo único que pude contestar ya que me perdí rápidamente con la combinación de la música y el olor que desprendía su cabello.
Estuvimos meciéndonos suavemente al compás de la música, las quejas de Bella quedaron olvidadas una vez que empezamos a bailar. Cada vez me sentía más perdido por toda su presencia, jamás la había sentido así de cerca y aún así quería más. Escuché como Bella suspiraba y después recargó su cabeza en mi pecho, actué por instinto y la abracé más fuerte antes de enterrar mi cara en sus cabellos.
Casi como si estuviéramos sincronizados y la banda de música supiera mi estado de ánimo, la canción cambio, la melodía se tornó aún más dulce e inmediatamente reconocí la canción y no pude evitar sonreír, no podía ser más perfecta y adecuada para este momento.
Me dejé llevar por la letra, sintiendo lo cuán ciertas eran en mi vida…
Time... I've been passing time watching trains go by (Tiempo… he visto pasar el tiempo viendo los trenes pasar por él)
All of my life... (Toda mi vida…)
Lying on the sand, watching seabirds fly (Recostado en la arena, viendo las aves marinas volar)
Wishing there would be (Deseando que hubiera)
Someone waiting home for me... (alguien esperando en casa por mi…)
Así era mi vida, viendo cómo todos a mí alrededor creaban su propio camino y yo me quedaba estancado esperando por algo que no sabía lo que era hasta que lo encontré. Mi Bella. El pensamiento me provocó que la atrajera más hacia mí y respiré profundamente su esencia.
Something's telling me it might be you (Algo me dice que puedes ser tú)
It's telling me it might be you... (me está diciendo que puedes ser tú…)
All of my life... (toda mi vida…)
Suspiré antes de retirar mi cabeza de su cabello, el movimiento hizo que ella también levantara su cabeza de mi pecho y mis ojos inmediatamente buscaron los suyos. Mientras nos seguíamos balanceando suavemente y la canción seguía nos quedamos perdidos en la mirada del otro. Sus ojos sólo me dejan ver amor y ternura.
Looking back as lovers go walking past... (Viendo hacia atrás como los amantes pasan caminando…)
All of my life (toda mi vida)
Wondering how they met and what makes it last (preguntandome como se conocieron y que los hace durar)
If I found the place (si encontré el lugar)
Would I recognize the face? (¿reconocería la cara?)
Something's telling me it might be you (Algo me dice que puedes ser tú)
Yeah, it's telling me it might be you (Sí, me está diciendo que puedes ser tú)
Mis manos dejaron su cintura y se posaron delicadamente en sus mejillas sonrojadas, mis pulgares empezaron a acariciarlas gentilmente, nuestros ojos seguían conectados y sentí como Bella apretaba su agarre en mi cuello, haciendo que yo bajara un poco mi cabeza.
So many quiet walks to take (Muchos paseos tranquilos para tomar)
So many dreams to wake (Muchos sueños para despertar)
And we've so much love to make (y tenemos tanto amor para hacer)
I think we're gonna need some time (Creo que necesitaremos algo de tiempo)
Maybe all we need is time... (Tal vez todo lo que necesitamos es tiempo…)
And it's telling me it might be you (y me dice que puedes ser tú)
All of my life... (toda mi vida…)
Le sonreí cariñosamente, esa parte de la canción me hizo recordar estos meses que teníamos de conocernos, todo este tiempo que me sirvió para conocerla y aprender a quererla, el tiempo que ella necesitó para robarme el corazón y todo el tiempo que perdí por cobarde. Olvidándome del plan en el cuál llevaba trabajando varios días para nuestra primera cita, en dónde pensaba declararle mi amor y darle su primer beso de verdad, el beso que ella merecía; empecé a inclinar más mi cabeza, nuestras narices casi rozándose.
I've been saving love songs and lullabies (He estado guardando canciones de amor y canciones de cuna)
And there's so much more (y hay muchisimo más)
No one's ever heard before... (que nadie a escuchado jamás…)
Something's telling me it might be you (algo me dice que puedes ser tú)
Yeah, it's telling me it must be you (Sí, me dice que puedes ser tú)
And I'm feeling it'll just be you (y siento que serás sólo tú)
All of my life... (toda mi vida…)
It's you… (eres tú…)
It's you... (eres tú…)
I've been waiting for all of my life... (la que he esperado toda mi vida…)
Maybe it's you... (tal vez eres tú)
Maybe it's you... (tal vez eres tú)
I've been waiting for all of my life... (la que he esperado toda mi vida…)
Maybe it's you... (Tal vez eres tú…)
Maybe it's you... (tal vez eres tú…)
I've been waiting for all of my life... (la que he esperado toda mi vida…)
Aunque la canción apenas estaba acabando, nosotros teníamos un buen rato sin movernos, mi mirada empezó a vagar entre sus ojos y sus labios, podía sentir su respiración agitada en mi cara lo cual me dificultaba más mantener mi raquítico autocontrol y cuando sus ojos se cerraron lentamente, en silencio dándome permiso de besarla, me perdí. Todo el sentimiento que ella me provocaba me invadió y me perdí, mandé al demonio por completo mi gran plan y me decidí a romper la distancia y por fin probar sus labios, los cuales en ese momento estaban semiabiertos en la espera de que los míos se posaran en ellos y los adorara. Mis labios empezaron a cosquillear por la necesidad y ansiedad que sentía.
"Edward…" – mi nombre salió como un susurró suave y tierno de su boca, que inundó mis oídos y me mandó una ola de calor en mi interior que llegó directo a mi corazón.
Eres tú – no sé si lo pensé o lo dije pero era verdad. Era ella… sólo ella.
Me incliné aún más hasta que nuestras narices chocaron, Bella enterró sus dedos en mis cabellos y me atrajo más hacia ella, cerré los ojos disfrutando de nuestro momento previo y sin querer perder más tiempo me dispuse a terminar con nuestro escaso centímetro de distancia.
Nuestros labios apenas y se rosaron, fue un toqué más ligero que el de una pluma y ya podía sentir su calidez… entonces una voz estridente se dejó escuchar por el micrófono haciéndonos saltar e irremediablemente separarnos.
"Compañeros del Examiner! Se están divirtiendo!!!" – gritó la voz del hombre que estaba en el estrado – "vamos a interrumpir un poco el baile, porque es tiempo de entregar los reconocimientos de este año"
Todos gritaron y aplaudieron como borregos amaestrados mientras yo dejé salir un gruñido de frustración y recargaba mi frente en la cabeza de Bella. Ella suspiró y empezó a frotarme tiernamente los brazos con sus delicadas manos como si me estuviera reconfortando.
"Deberíamos volver a nuestros asientos" – susurró en medio de varios suspiros.
"hmmm…" – fue lo único que mis cuerdas vocales pudieron articular.
Soltando mi propio suspiro me separé de ella y la tomé de la mano para regresar a nuestros lugares. El resto de la noche pasó como una bruma, estaba completamente afectado por lo que estuvo a punto de pasar como para poner atención en las sonrisas falsas y los aumentos de ego de las personas en esa habitación.
En cambio me puse a pensar en los sucesos anteriores, ahora con mi cabeza menos nublada podía ver mi frustración de hace rato con otra perspectiva. En cierta parte, aunque moría por besarla y sabía que si hubiera pasado no me hubiera arrepentido, estaba agradecido de que nos interrumpieran. Al final de cuentas esta salida ni siquiera había sido una cita, yo quería para Bells algo mejor, estaba preparado para darle la mejor primera cita y el mejor de los primeros besos de los que pudiera ser capaz. Quería ser yo el que la invitara a salir y llevarla a dónde fuéramos nosotros mismos y nos sintiéramos a gusto. Quería que nuestro primer beso fuera algo íntimo, de nosotros, y no en un lugar donde una multitud podía observarnos.
Con mi reencontrada resolución, dejé mi molestia a un lado y me enfoqué en los planes para un futuro no muy lejano. Ahora que había visto que Bells estaba tan dispuesta que yo en llevar la amistad a otro nivel, iba a hacer que la experiencia fuera lo mejor posible para los dos.
Cuando terminaron de entregar sus premios y después de otro discurso egocentrista por parte del jefe de Bells, el baile se reanudó y pronto las mesas quedaron vacías, dejándonos a Bells y a mí solos.
"¿Quieres bailar otra vez?" – le pregunté no muy seguro de que yo quisiera, no quería volver a poner a prueba mi autocontrol ahora que estaba determinado a llevar a cabo mi idea original.
Bella hizo una mueca adorable mientras pensaba.
"La verdad es que me gustaría irme, si no hay problema contigo" – dijo tímidamente.
"No, no es problema en absoluto" – dije aliviado, la verdad ya no soportaba los gritos de euforia que invadía el salón provocándome una sensación de sofoques.
Me paré rápidamente y la ayudé a levantarse, esta vez fue ella la que buscó mi mano y entrelazó sus dedos con los míos, sonreí como idiota ante su gesto y nos encaminamos hacia la salida… una vez afuera las dos tomamos aire profundamente haciendo que nos empezáramos a reír, los dos habíamos demostrado no ser muy aficionados a las congregaciones masivas.
Una vez que me trajeron el Volvo manejé de regreso a casa aún más rápido de mi acostumbrada velocidad, las calles estaban solitarias y me permitió correr tan rápido como quería. En cuestión de minutos me estaba estacionando en mi lugar asignado de nuestro edificio.
Bajé del coche y me fui a ayudar a Bells a salir, volvimos a tomar el elevador no sintiéndonos de ánimos para las escaleras. En cuanto llegamos a nuestro piso nos dirigimos al departamento de Bella. Entramos en silencio para no despertar a nadie, fuimos directo a la habitación de ella sabiendo de sobra que ahí estarían mis enanos durmiendo.
Después de que me aseguré que estuvieran bien, los volví a arropar y besé sus frentes antes de salir hacia el pasillo, Bella, ahora descalza, detrás de mí. Nos paramos justo en la puerta de entrada para despedirnos.
"Fue una noche interesante" – comenté sonriéndole – "espero que no te hayas arrepentido de pedirme que te acompañara"
"mmm… aún no, a lo mejor por la mañana" – dijo juguetonamente lo que hizo que mi sonrisa creciera.
"Buenas noches, Bells"
"Buenas noches, Edward"
Nuestras miradas se encontraron por un buen rato, ya podía sentir mi resolución flaquear otra vez por el simple hecho de contemplar esas piscinas chocolates que tanto me fascinaban. Me incliné lentamente, mi objetivo era darle un inofensivo beso en la mejilla, pero mis labios traidores se movieron por cuenta propia y terminé besando la comisura de los suyos. Sentí los labios de Bella posarse en mi barbilla en respuesta antes de apartarse.
"Que descanses" – me susurró con una tierna sonrisa en sus labios.
Sin poder contenerme acaricié su mejilla rápidamente y besé su frente antes de abrir la puerta y salir de ahí.
A este paso dudaba seriamente que mi determinación resistiera y permaneciera intacta.
Mañana mismo redoblo esfuerzos para organizar todo lo que necesito.
(*) dar paso sin guarache: es una expresión que se utiliza en México, pero no estoy segura en otros países, para cuando alguien quiere decir que una persona no hace las cosas sin antes asegurarse de que todo le va a salir bien, a como esa persona quiere.
Waaaaaa!!
Si están leyendo esto: FELICIDADES!!! lograron sobrevivir a la monstruosidad de capítulo que escribí. Lo siento mucho, creo que necesito mejorar mis capacidades para editar, nunca sé cuando parar, pero bueno con el tiempo iré mejorando.
PLEASE!! No me maten por no consumar el beso al menos ya les di un avance en la relación, dejenme emocionarlas un poco xD es la primera vez que escribo algo con tintes más románticos así que fue algo así como un experimento, diganme que les parecio: muy cursi? muy cortante? frustante? depresivo??
La canción que bailaron Edward y Bella abrazaditos, acurrucados, en su burbuja personal xD se llama It might be you de Stephen Bishop, me la encontré por casualidad y pensé que iba perfecto con la situación de Edward. Si la quieren escuchar, hoy me vi muy dadibosa con ustedes y les hice un video con la canción el link lo encuentran en mi profile. Tampoco soy profesional diseñando videos pero hice lo mejor que pude.
En este capítulo quiero agradecer a "la chavita" que prácticamente es algo así como mi beta region 4 jajaja... y es la que me ayuda a encontrar la palabra que estoy buscando cuando mi cerebro no puede procesar la idea correcta. y a Conie, mi Alice Cullen personal, que me diseñó las vestimentas del capítulo y me asesoró para que mi descripción representara correctamente su visión.
MUCHAS GRACIAS POR LEERME, ESPERO HAYAN DISFRUTADO EL CAPÍTULO!!
nos vemos la semana que viene si todo sale bien.
REVIEWS!!
