Había escrito la primera parte justo antes de irme a ver Infinity War. Quería subirla pero se me hacía tarde, luego, cuando regresé... no quise escribir nada. Me sentía muy mal y no tenía ánimos de redactar ni un carajo. Este capítulo está casi igual que el que redacté antes de ver IW, pero cambié un par de diálogos para que coincidieran con el final que ya nos presentaron.
No contiene, como tal, spoilers. Pero pues... de todas maneras aviso.
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Volver a lo que no se puede volver
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No ha cerrado los ojos. No puede. Se desliza de la cama con un sigilo adquirida por la experiencia, la sabana le acaricia la piel, no va a girarse porque en todos estos años, nunca había dudado tanto de una decisión.
Da un paso, pero no puede dar el otro. Una mano le toma la muñeca, Loki siente que el corazón se le sube a la garganta.
— ¿A dónde vas?
La voz de Thor es somnolienta, él sigue firme en no girarse. Cuando no le mira es capaz de olvidar que ambos ya no son lo que fueron. Que Thor cambió después de ir a la Tierra y que él también. Pero si no se gira, es capaz de hacer a Thor el Thor de sus memorias. Puede hacerlo el niño hiperactivo que le defendía cuando él era atrapado haciendo una broma. Su ingenuo hermano que siempre creía en él.
Pero también es capaz de pensarlo como el idiota más violento de Asgard. El estúpido príncipe que, con su encanto natural y su orgullo, era un bruto con más corazón que cerebro, un presumido que gustaba de hacerlo morder el polvo en la arena de combate.
Y, sin embargo, el que era incapaz de desconfiar de él, aunque lo mandara a las garras de la muerte.
Thor, su estúpido hermano mayor. Y él, el estúpido hermano menor que se volvió loco de celos.
— Volveré en un segundo, duerme.
Si no voltea, puede pensar que él sigue siendo ese pequeño Loki, que durante las noches se arrastraba a la alcoba de Thor, porque no podía dormir sin él.
Y si no voltea, puede pensar que Thor sigue siendo ese hermano protector, que pese a todo, nunca dudará de él.
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Moneda al aire
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Cuando Loki sintió el tirón de su tobillo, supo que había sido capturado. Mira a los ojos a la bestia verde, se siente humillado al estar sostenido en el aire.
— Si tú huir, tú hacer daño a Dios del Trueno.
Loki rueda sus ojos mientras se cruza de brazos, está de cabeza y eso le irrita. Mira lo cerca que estuvo de escapar en una de las pequeñas naves cápsula y de perderse en el infinito.
— Si me quedo, lastimaré más que si me voy.
— Hulk no dejarte.
— Así que pensabas volver a escapar sin despedirte ¿Verdad?
A Loki se le hiela la sangre, gira sobre su eje para ver la mirada de Thor. Se muerde el labio, como él dijo (Y no es que le gustase) se estaba volviendo demasiado predecible. Debió usar el tesseracto y arrojarse a algún lugar desconocido.
— No puedes decir que esto te sorprende ¿No crees?
Hulk le baja y Loki se alisa el traje.
— ¿De quién llevas escapando todos estos años?
Thor se acerca a él, el primer instinto del pelinegro es escapar. Su hermano le abraza tan fuerte como si la vida se le fuera en ello, Loki tiene que recordarse que Thor ha cambiado. Y él también.
— Thanos — exclama y el solo nombre le tensa el cuerpo — Bajo sus órdenes invadí midgard y como sabes, le fallé.
— No puedes huir toda tu vida. No puedes… — Thor hace una pausa mientras se aferra más fuerte, Loki resignado hunde su rostro en la curva que hay entre su cuello y su hombro — No me dejes otra vez, no ahora.
— Sé que adoras vanagloriarte de tus victorias, Thor. Pero Hela es una enemiga insignificante al lado de Thanos. No puedes contra él, no ahora.
— Entonces me haré más fuerte, sabes que puedo hacerlo. — Las manos de Thor le empujan suavemente, lo toman de los hombros y lo obligan a mirarlo — Quédate.
— Moriremos si me quedo.
— Ya has muerto antes. Esta vez déjame creer que hay algo que puedo hacer por ti. — El ojo azul de Thor le quiebra las murallas, el ojo azul de Thor le dicen que no hay nadie más en el mundo que él — Además, tenemos a Hulk.
— Hulk ayudar también.
Hulk envuelve a los dos entre sus brazos y los estrecha en un abrazo que mataría a cualquiera. Loki cierra los ojos, no quiere comenzar a llorar.
