Amar a alguien más

Capítulo 8: Nuestra relación.

Durante su rato sin pacientes se puso a recordar cómo había sido que ambas tomaron la decisión de iniciar esa relación.

Cubrió su boca antes de dejar escapar una suave risita.

Aquella noche de la confesión…

-¿Entonces así te pasó? Jajajajajaja –

Los tres seguían mirando la escena, la mayor terminó de grabar la escena y se dispuso a tomar una fotografía más.

Un repentino brillo fugaz desde afuera hizo que las dos mujeres en la sala reaccionaran.

Todavía asomados en la casa de campaña, los tres hijos tenían gotas de sudor.

-¿No le quitaste el flash?- habló Chrono entre dientes, casi petrificado al ver a ambas mujeres mirándolos desde la sala.

-Estuvimos tomando fotografías aquí adentro, normalmente no uso el flash, olvidé volver a quitarlo- respondió Alicia también entre dientes, moviendo milimétricamente su móvil para guardarlo. Las dos mujeres de la sala se separaron como si fueran imanes del mismo polo.

-Estamos fritos… ¡estamos fritos estamos fritosestamosfritos, AHÍ VIENE MAMÁ!- Fate fue la primera en regresar al interior de la casa de campaña.

-¡Fate escóndeme!- Chrono se metió bajo el escondite improvisado de Fate (un cobertor y las almohadas sobre ellos), en cuanto notó que Lindy también iba en camino.

-¿En serio? ¡Eso no los va a salvar de nada!- Alicia mirando a los menores y de reojo viendo por dónde venían Precia y Lindy.

-¡Al menos moriremos juntos!- los dos menores desde su escondite.

-¡De acuerdo, déjenme entrar!- también se metió al escondite, no sin antes cerrar la entrada de la casa de acampar.

Se escucharon las pisadas en el césped. –Shhhhh no hagan ruido- habló Chrono en voz baja.

-Eh… ¿Niños?- la voz de Precia.

-¡Estamos durmiendo!- Fate totalmente incontrolable.

Alicia y Chrono se dieron una palmada en la cabeza.

-Ah jajajaja- es escuchó la voz de Lindy - ¿podrían salir un momento por favor? –

-Um… nos gustaría… hablar de lo que ocurrió y de ser posible de lo que ustedes han estado haciendo sin nuestro consentimiento- voz de Precia.

-Ya nos cargó el…- antes de terminar su frase, Alicia se vio silenciada por una mano de Fate. En seguida la retiró – a ver, dime que no- miro a su hermana retadoramente.

-Jajaja Precia si lo dices así es como si los fueras a regañar jajaja- voz de Lindy – no se preocupen, niños, no los vamos a regañar-

-¿Lo dices en serio?- Chrono tapándose las orejas y cerrando los ojos con fuerza.

-Lo digo en serio- voz de Lindy.

-Um… de… de acuerdo- el niño se descubrió las orejas, abrió los ojos y se puso de pie dispuesto a salir, las hermanas lo miraron incrédulas, ese niño confiaba ciegamente en su madre.

Ambas chicas se abalanzaron contra el niño para que no abriera la entrada.

Desde afuera:

Ambas mujeres estaban sonrojadas, Precia más que Lindy. En cuanto se dieron cuenta del flash y vieron a sus hijos mirándolas fijamente, ambas se apartaron y sin decir palabra alguna empezaron a caminar hacia ellos. ¿La intención? Aclararles lo que acababa de suceder. Era un buen momento, en realidad no pero se presentó y ni modo que fingir demencia. Además, sabían que ellos las apoyarían, pero lo vergonzoso no se le quitaba a la situación.

Y mientras esperaban afuera, escuchaban cómo los menores peleaban para que Chrono no abriera.

-¡Oye suéltame!- voz de Chrono.

-¿Qué haces? ¡Esa mujer nos va a torturar!- voz de Alicia. Precia arqueó una ceja, Lindy no pudo evitar dejar escapar una risilla.

-Pero mamá dijo que podíamos salir- otra vez voz de Chrono.

-No quiero hacer trabajo comunitario- voz de Fate.

Después de un rato por fin salieron del escondite.

-De acuerdo, castíganos- fue lo primero que dijo la mayor de los hijos levantando las manos como si fuera arrestada.

-Precia no nos castigues- Chrono con cara de cachorrito.

-Um… -Fate ya imaginaba cuál sería el próximo trabajo comunitario que tendría que hacer.

-Niños, en verdad, no los vamos a regañar o castigar ¿verdad?- Lindy sonriendo divertida.

-N-no es algo por lo que deba castigarlos- Precia desviando la mirada en actitud tsundere, cruzando los brazos.

-¿Entonces de qué quieren hablar?- Fate por fin mirando a los adultos, al menos a Lindy.

-De lo que ha pasado en estos días y de lo último que vieron en la sala – una vez más sonrisa matadora de Lindy.

-Creemos que es genial que por fin lo hayan hablado- Chrono volvió a la actitud animada.

-Um… n-no… no lo hablamos del todo pero… - Precia por fin miró a los menores – ustedes estuvieron muy involucrados en esto ¿no es así, Alicia?-

-Sería de novatos fingir que no sabemos nada al respecto – Alicia encogiendo los hombros desviando la mirada.

-Jeje, entonces podemos hablar los cinco- Lindy les hizo una señal para que avanzaran y empezó a caminar.

-Acompáñennos- Precia también les hizo un ademán.

Cinco personas estaban sentadas en el pasillo de madera fuera de la sala. Alicia conteniendo sus ganas de tomar fotos, Chrono mirando a ambas mujeres esperando a que digan algo, Fate suplicando que no haya castigo.

-Um… vieron lo que ocurrió en la sala – Precia se esforzaba por hablar sin apartar la mirada.

-Y a estas alturas ustedes deben estar felices ¿verdad?- Lindy por otra parte sonreía como si estuviera disfrutando eso.

-¡Sí!- Chrono fue el primero en responder.

-Um… en realidad sí – Fate se animó a levantar la mirada.

-Eh, si puedo decirlo… me alegra que ambas se den esta oportunidad- Alicia.

-Jejeje. Siendo honesta con ustedes – Lindy empezó a hablar – creo que debo agradecerles – los cuatro presentes se sorprendieron – la verdad es que ya me había dado cuenta de lo que sentía por Precia desde hace mucho – otra vez los cuatro sorprendidos – y en realidad planeaba no darle importancia- en esas palabras tanto Precia como Lindy sintieron algo como una punzada en el pecho –y es por eso que les agradezco – Lindy revolvió el cabello de su hijo, acto seguido se puso de pie y dio unos pasos para estar frente a la peli-morada.

-Ehm… ¿Lindy?- Precia empezaba a ganar color en sus mejillas pues le regresaba la escena en la sala.

Además de Lindy, los menores eran los únicos que parecían disfrutar del momento.

-Quiero ser parte de tu vida a partir de hoy, cada día – diciendo esas palabras Lindy tomó las manos de la mayor.

-¿Q-qué sig…?- fugazmente Precia recordó la tumba de su marido y esas palabras "hasta que la muerte nos separe".

-Alicia, Fate- Lindy dirigió su vista hacia las mencionadas – si ustedes me lo permiten, me gustaría tener una relación formal con su madre – ambas chicas sintieron el impacto de esas palabras, no esperaban que les tuvieran que pedir permiso. Ahora Lindy dirigió su vista a su hijo y antes de que pudiera decirle algo él le respondió todavía más allá.

-¡¿Se casarán pronto?!- estaba muy emocionado.

Ambas mujeres se miraron con una expresión de sorpresa y algo como "¿te casarías conmigo?".

Definitivo, Alicia no soportó más y tomó otra foto a esa escena.

-Chrono- Precia tomó la palabra- nos casaremos pero vayamos poco a poco, ¿de acuerdo? – dicho esto miró primero al niño, luego a sus hijas. Ambas rubias asintieron con emoción. Finalmente dirigió su mirada a Lindy - ¿de acuerdo?- le dedicó una sonrisa y un suave apretón de manos. Eso era suficiente para Lindy, también era suficiente para Precia.

-¿Así que a partir de hoy es formal?, ¿son pareja?- preguntó la mayor de los futuros hermanos.

La peli-acua jaló a la otra para que se pusiera de pie, Precia así lo hizo siendo recibida por un par de brazos que la rodearon en un suave abrazo – totalmente- Lindy era como si no cupiera en su felicidad. Precia no sabía si morir de vergüenza o disfrutar del abrazo o qué. Algo seguro era que esa nueva relación la iba a tener al borde con las emociones.

-Por fin- se escuchó a los tres hijos dar un pesado suspiro, las dos mujeres los vieron felicitándose entre ellos.

-Somos afortunadas al tener unos hijos tan comprensivos- Lindy terminó el abrazo agarrando la mano de Precia, viendo a los niños.

Precia correspondió al agarre de aquella mano, también miraba a los niños.

La familia de repente había crecido. "Familia" ambas se miraron de reojo, Precia desvió la mirada hacia los niños otra vez, Lindy sonrió alegre y también volvió a ver a los niños.

Esa mano que agarraba a la otra con tal suavidad era muy diferente a la mano que alguna vez años atrás ocupara su lugar. Ambas lo sabían y a pesar de sentir la nostalgia, no podían negar que era igual de maravilloso.

Aquella noche Precia se quedó a dormir en el cuarto de Lindy y Lindy compartió cama con Chrono. Alicia y Precia estaban lavándose los dientes. En el pasillo se escuchaba a Chrono y Lindy hablando de que si ya se había lavado los dientes y que no se desvelara tanto y que Lindy iba a lavarse los dientes y ver que no le faltara nada a su invitada, Alicia miró a su madre de reojo y su mirada se tornó pícara, terminó rápido de lavarse los dientes y le dijo a Precia que ya se iba a dormir, que la pasara bien (no que descansara). Precia vio salir a su hija y también terminando de lavarse los dientes se dispuso a cambiar su ropa. Podría decirse que todo lo que había ocurrido se le había olvidado, debido a que se sentía como en casa olvidó por completo un detalle. Se cambió de ropa con su conjunto para dormir (recordemos cómo es su ropa de dormir), salió del baño y encontró a Lindy en la puerta al cuarto, al parecer creyendo que Precia se encontraba adentro porque acababa de tocar.

Lindy al escuchar la puerta del baño abrirse se giró, encontrando un sorprendente panorama. No era su intención, realmente no lo era pero Lindy no pudo evitar admirar de pies a cabeza esa belleza (al menos a una súper velocidad para no avergonzar más a su nueva pareja).

Aquella noche Precia se planteó comprar un conjunto de ropa menos "sexy" por si acaso debía volver a dormir en esa casa.

Precia abrió los ojos, y sonrió ampliamente. Se quitó los lentes y los puso sobre su escritorio.

Podría decir que su relación con Lindy fue graciosa, hilarante, en los primeros días. Realmente parecía una jovencita enamorada. Ella misma se reía de su propio comportamiento en aquellos días.

Recordaba cuántas veces quiso repetir darle un beso y viceversa, y de alguna manera algo sucedía que no podían.

La primera vez después del día de la confesión simplemente no podía ni mirar a Lindy a los ojos. Esto ocasionó que Lindy tuviera que ser considerada y darle su espacio, lo que desencadenó una serie de intentos por parte de Precia para acercarse a Lindy. Su primer reto era lograr tener contacto visual con su nueva pareja, Lindy la pasaba en grande disfrutando de los sonrojos de Precia, que ocasionalmente se lo contagiaba con sus palabras indescifrables y acciones llenas de timidez.

Conforme pasaban los días (y ya habiendo dominado el arte de mirar a Lindy a los ojos no importando lo nerviosa que Precia se pusiera), pasaron a la siguiente etapa, un poco de contacto físico. Para Precia, solo rozar sus manos era imposible, tocar su hombro, acariciar su cabello, todo era imposible… hasta que Lindy volvió a ir al hospital. Fue toda una escena aquel día.

Solo eran unos raspones y… lo de siempre, por decirlo de alguna manera.

-Precia- Lindy agarró la mano de la mencionada, al ver que esta no podía tocar su piel ni con una gasa – está bien – dirigió la mano de Precia a su mejilla - ¿ves?- puso su propia mano en la mejilla de Precia – está bien, no es tan difícil – pero Precia parecía igual de nerviosa al borde del desmayo . Lindy iba a probar su suerte. Se puso de pie, soltó la mano de Precia y agarró su cara con ambas manos – Solo para avisarle doctora, estoy a punto de besarla- Lindy dijo esto en un tono de alguien que quiere que le digan algo en respuesta y se empezó a acercar a su víctima.

A poca distancia de aquel beso Precia se armó de valor y puso sus manos para interceptar a la peli-acua, cosa que funcionó al menos por un momento. –Esp-espera, es-estamos en mi trabajo- Lindy insistía en querer besarla.

Luego de un rato repentinamente Lindy se quejó cuando Precia la empujó en el pecho. Hasta ese momento fue que Precia recuperó la calma y la actitud de médico. Por fin Precia se calmó y revisó a su paciente, solo faltaba el lugar del que provino la queja. Vaya su situación, minutos atrás le parecía imposible el contacto y ahora que al menos ya podía revisarla con escaso contacto (pero que contaba), resultaba que Lindy tenía un moretón que asomaba de su playera blanca, en el pecho… no sabía si palidecer o sonrojarse… Ni que fuera algo nuevo para ella pero… pero… Se sonrojó, causando una risita por parte de Lindy.

Siguiendo con su lista de situaciones, una noche recibió una llamada de Lindy diciéndole que su hijo se sentía mal y que no sabía qué hacer. Sin dudarlo le avisó a Alicia que iría a casa de los Harlaown, tomó algunas cosas y se fue. Después de revisar y medicar a Chrono y tranquilizar a la peli-acua, ambas salieron del cuarto del niño, Lindy tenía la intención de pasar la noche con él y Precia ya planeaba regresar a casa.

-Gracias, me siento más tranquila ahora- Lindy por inercia la abrazó.

-N-no te preocupes por eso, cuando mis hijas se enfermaban también me preocupaba demasiado- sentía la barbilla de la peli-acua en su hombro.

-¿Ahora ya no?- Lindy disfrutaba el momento cerrando los ojos.

-Sé que se pueden cuidar mejor que antes- dijo la mayor con un toque de duda, ni ella se lo creía pero las niñas hacían el intento. Agarró la playera de Lindy como sujetándose, dando a entender que correspondía al abrazo (esa timidez suya era algo que Lindy podría amar el resto de su vida).

-Jajaja-

Se empezó a escuchar el tic toc del reloj de la sala. Había un repentino silencio. Precia había empezado a acercar su rosto al de Lindy que tenía sus brazos recargados alrededor de los hombros de la mayor. Lindy fácil entendió la intención de la mayor y sonrió. Ambas empezaron a cerrar los ojos cuando Chrono se quejó en su cuarto y llamó a su mamá entre balbuceos. Lindy empezó a reír intentando no hacer tanto ruido. – Espérame un momento ¿sí?- besó la frente de su amada antes de dejarla sin reacción en el pasillo.

Quería gritar, eso era absurdamente lindo. Precia se sentía increíblemente feliz y eso era absurdamente maravilloso. No pasó mucho tiempo para que Lindy regresara. Le pidió que la acompañara a la cocina, Chrono le había pedido más agua.

En la cocina.

-Ya es muy noche para que regreses a tu casa, por favor quédate a dormir- soltó como si nada. No hubo respuesta. –¿Precia?- al ver a su interlocutora, la encontró recargándose en la pared como si hubiera recibido una noticia de esas que te quitan el aliento. -¡Ah…! N-no pienses nada extraño, n-no es mi intención…. – Lindy desvió la mirada, se veía un poco sonrojada – en este momento… - dijo en voz baja pero suficientemente audible para la mayor. –Dormirías en mi habitación, te dije que me quedaré con Chrono esta noche, solo no quiero que salgas a esta hora- eran las dos de la mañana y aunque no era muy lejos (tomando en cuenta que Precia tenía auto), prefería no arriesgarla.

-Pero le dije a Alicia que regresaría-

-Solo debemos llamarla, no creo que se nieguen –

Aquella noche Precia durmió una vez más en la cama de Lindy. La menor le prestó un conjunto de sus pijamas. Era la primera vez que lo pensaba pero, esos pijamas que Lindy usaba eran… ¿refrescantes y juveniles? Una playera y un short, realmente simples. Tal vez por su hijo. En fin, pensar que estaba usando un pijama de Lindy y estaba durmiendo en su cama… Miró el lado de la cama que estaba vacío y sonrió con ilusión, agarró el borde de las sábanas mientras sonreía para sí misma al imaginar que poco a poco, en algún momento del futuro, Lindy ocuparía ese lugar.

Otra ocasión estaban en la cocina de la casa de las Testarossa, estaban cocinando, el ambiente era agradable, entre risitas de complicidad y los sonrojos de Precia, terminaron en una situación que ameritaba un beso. -¡Oye mamá, ya terminamos de arreglar el comedor!- Chrono entró sin avisar, rompiendo el ambiente.

Otra ocasión, después de las clases de defensa personal que unas semanas atrás Lindy había empezado a impartir a Fate. Precia y Lindy estaban sentadas en un asiento que estaba en el pasillo de madera de la casa de los Harlaown. Platicaban de cualquier cosa y una vez más se presentaba una oportunidad que fue opacada cuando Fate salió diciéndoles que ya debían entrar porque empezaba a hacer fio.

Finalmente, en otra ocasión estaban en la sala de la casa de los Harlaown, era de noche. Habían salido a pasear y una vez más habían regresado cansados. Se suponía que verían una película en casa pero casi a mitad de la película ninguno de los niños estaba, ya se habían ido a hacer otra cosa. En ese momento a solas ambas mujeres acortaron su distancia en el sofá y entrelazaron los dedos de sus manos. En un momento Lindy bostezó ganando una risita por parte de su pareja. Precia la invitó la recostar su cabeza en su regazo, Lindy aceptó el ofrecimiento. Ambas seguían viendo la película, Precia acariciaba la cabeza de Lindy y esta agarraba la mano libre de Precia para entrelazar sus dedos nuevamente. En un momento ambas, por alguna razón, empezaron a platicar de todas las veces que habían intentado besarse y por alguna razón no lo hicieron, echaron a reír recordando las situaciones. En medio de la risa decidieron probar si sería posible que tuvieran esa suerte todo el tiempo. La película estaba en los créditos. Lindy se recargó sobre su codo levantándose un poco, Precia agachó la cabeza un poco. Pasó un momento y ninguno de los chicos apareció. Ambas rieron y mientras Precia reía Lindy aprovechó para acariciar su rostro, esto tomó desprevenida a la mayor que abrió los ojos encontrando a su peli-acua atrayéndola cerrando la distancia que quedaba entre ellas.

Lo que no sabían era que esta vez Alicia se hizo cargo de que los menores no interrumpieran.

Lindy salía del hospital, se le veía contenta.

-Que sonrías cada vez que vienes ya parece como si te gustara que te hirieran- el compañero de Lindy reía por la sonrisa que traía su compañera.

-Jaja, ya prometí que no volveré a venir por heridas-

-¡Ja! No te creo-

Mientras patrullaban, Lindy recordó lo que había ocurrido en esos pasados cuatro meses.

Recordó también la noche que vio a Precia en su pijama. En verdad Precia era hermosa.

-D-disculpa- intentaba mirarla a los ojos – vine a dejarte esto – pero no podía evitar querer mirar un poco más. ¿Qué le pasaba?

También recordó cuando Chrono enfermó e invitó a Precia a dormir en su casa, el recordar la expresión asustada de su peli-morada le seguía causando risa y el recordar que ella misma dijo "no es mi intención… en este momento" le causaba risa y vergüenza. Sabía que poco a poco llegarían a ese punto pero por ahora, estaban bien como estaban. Recordó que después de que Chrono volviera a quedar dormido, ella fue a ver que Precia estuviera cómoda, tocó la puerta pero no hubo respuesta así que abrió y entró. Encontró a Precia durmiendo tranquilamente, en un lado de la cama, si Lindy quisiera en ese momento podría quedarse a dormir ahí, pero dijo que estaría con Chrono y eso iba a hacer. Ver ese espacio ocupado por Precia la llenaba de alegría, dicha y una ganas ridículamente enormes de besarla cada vez que la veía. Normal. Se acercó a la peli-morada por el otro lado de la cama y besó su hombro ocasionando que Precia se moviera un poco. Lindy sonrió satisfecha y salió del cuarto.

Lindy terminó su jornada de trabajo y en lugar de regresar a su casa, fue directo a la casa de la familia Testarossa. Aquella noche era el turno de quedarse a dormir encasa de la familia Testarossa. El paisaje ya había cambiado después de esos meses.

Era un fin de semana, Lindy y Chrono caminaban con un ramo de flores. El vapor salía de sus bocas cada vez que hablaban. A la distancia eran una mujer y un niño ataviados en ropas negras. Ambos platicaban alegremente. Detuvieron su caminar al llegar frente a la entrada al cementerio. Ingresaron y subieron unos cuantos escalones, ya arriba siguieron caminando una ruta que se notaba conocían. Llegaron a su destino, ahí se veía una lápida con el nombre de alguien y el apellido de la familia. Primero limpiaron la lápida, quitaron hierbas y nieve, Chrono acomodó las flores en un jarrón y puso unos bocados de la comida que habían llevado, Lindy puso unos inciensos y ambos hicieron oración. Chrono empezó a platicarle a su padre de las cosas que habían pasado en esos meses. Se reía con sus anécdotas, Lindy también reía.

-Papá, Precia es genial, no hay nadie mejor que ella después de ti-

Lindy se sorprendió por esa última parte pero le alegró escuchar a su hijo.

"No sé si lo que hago es correcto o no, pero solías decirme que pensaba demasiado las cosas, jejeje esta vez estoy intentando no pensarlas demasiado, es extraño, me asusta pero me tranquiliza, ella es muy diferente de ti, jajaja todavía no puedo creer que haya creído que se parecían, pero… ¿sabes? A pesar de todo, nunca dejaré de amarte, espero un día poder traerla conmigo para presentarla." Lindy también daba su informe.

Después de eso ambos comieron, finalmente limpiaron y guardaron todo lo demás. Ya se marchaban cuando Chrono le dijo a su madre que debía regresar por algo. Lindy lo esperó. Chrono regresó a la tumba, juntó sus manos, cerró los ojos y volvió a hacer oración.

-Papá, ya no tienes que preocuparte por mamá, Precia la ama tanto como tú, te lo aseguro- dicho esto, terminó su oración y regresó corriendo con su mamá. El paisaje blanco, lo cubría todo.

Cuando Lindy y Chrono regresaron a casa, Precia y sus hijas ya los esperaban con una bebida caliente. Apenas iba a ser mediodía.

La comida y la cena pasaron sin contratiempos y con muchas risas como siempre. En la noche, una vez terminaron de lavar y limpiar la cocina, Lindy y Precia fueron a ver a sus hijos. Los veían por la gran puerta corrediza transparente que daba al patio trasero de la casa de Lindy. En el pasillo de madera estaban sentados los chicos, abrigados con unas mantas.

Los chicos estaban afuera mirando las estrellas mientras filosofaban de la vida, para ambas madres eso era divertido de ver. Precia encontraba muy positivo escuchar a sus hijas expresarse, de cualquier cosa como lo hacían con Chrono. Lindy encontraba muy positivo escuchar a su hijo porque si tenía dudas de algo, las chicas le respondían con sus propias ideas y empezaban sus debates para después echar a reír.

Las dos madres se sentaron en uno de los sofás de la sala, miraban a sus niños y disfrutaban de la compañía de la otra.

-¿Alguna vez quisiste tener otro hijo?- preguntó Precia mirando a Chrono que saltaba del pasillo de madera y levantaba las manos para atrapar los copos de nieve que empezaban a caer. La mujer se había dejado llevar por las pláticas existenciales de los menores.

Lindy, con expresión de sorpresa, volteó a ver a su interlocutora.

Alicia y Fate se unieron al niño, el blanco paisaje que lo cubría todo y el vapor creado por las respiraciones y risas de los menores era muestra de que ya estaban en invierno.

No podría negar que no era la primera vez que le preguntaban eso, pero la forma en que lo preguntaban, la intención, eso sí era una primera vez. –En realidad sí, estoy segura que Chrono nunca lo dijo porque es un hijo muy considerado, realmente… me hubiera encantado, jejeje pero no tuvimos la oportunidad, m… no, tuvimos la oportunidad pero…- Y de esta primera vez se desencadenaría algo más.

Precia agarró la mano de Lindy, todavía miraba a los chicos. La peli-acua se sorprendió por la acción repentina, primero sintió una presión en el pecho y en seguida sintió, como por arte de magia, una especie de tranquilidad.

-Para nosotros Chrono fue un milagro- Lindy volvió su mirada hacia su hijo, se sentía feliz por ver a su pequeño tan lleno de vida, y recordó cómo tiempo atrás ella solía llorar debido a ese pensamiento.

Precia soltó la mano que sujetaba y posó su mano, nuevamente libre, en la cabeza de la menor, movió sus labios como con la intención de decir algo pero no articuló palabra alguna. Sintiéndose incapaz de decir algo, a pesar de sentirse familiar con esa sensación, hizo lo que sus impulsos le indicaron y su mano acercó a la menor hacia ella, en un movimiento titubeante, ya teniendo a Lindy rodeada en ese semi-abrazo, recargó su cabeza contra la de esta.

Lindy se sintió como si estuviera siendo reconfortada (en un intento que se podía sentir tímido), estuvo a punto de agradecer el gesto hasta que escuchó la voz de Precia decir "está bien… si lloras" y gracias a eso, en lugar de el agradecimiento, cubrió sus labios y empezó a reír suavemente – no estoy llorando, jejeje-.

Precia se sonrojó demasiado y antes de que pudiera balbucear una disculpa, debido a la vergüenza que sentía por el malentendido, Lindy rodeó a la mayor por la cintura evitando que esta se alejara de ella (sabía que lo intentaría porque ya había descubierto que la mujer que le gustaba era muy tímida, no que no se notara por su comportamiento y su forma de hablar, para nada) – y gracias – cerró los ojos y permaneció así recargando su cabeza en el hombro de la otra, disfrutando del acelerado palpitar proveniente del pecho de la mayor, podría jurar que hasta lo escuchaba; no, tal vez estaba escuchando su propio palpitar.

-¿P-por qué me agradeces?- a estas alturas Precia ya no abrazaba a Lindy. Con la acción realizada por la Oficial, la Doctora había quedado estática, incluso la mano que tenía libre ahora mismo estaba aferrada al borde del sofá. Podía sentir cómo su corazón estaba latiendo a gran velocidad, incluso podía sentir su cara y sus orejas arder; y entre todo eso, podía sentir la mano, que hacía un momento estaba abrazando a la otra mujer, ahora sujeta al respaldo del sofá, como si su vida dependiera de ello.

Afuera, los hijos habían dejado de jugar con la nieve, sus narices estaban rojas y podía verse que empezaban a moquear mientras ellos se abrazaban a sí mismos para darse un poco más de calor. Sobre sus cabezas había pequeñas acumulaciones de nieve, mostrando que ya tenían unos minutos sin moverse de sus lugares.

-O-oye Fa-Fate, t-tu ma-mamá y-y t-tú s-s-s-se p-pa-recen u-un m-mon-montón- Chrono.

-S-s-sí j-je, p-pa-pá a-a- a veces d-de-cí-a q-q-que y-yo e-ra c-co-mo m-mamá y-y-y m-mi her-ma-n-na e-era co-m-mo él- Fate.

-N-no pu-pue-do n-ni re-ir-m-me, p-pe-ro es-es-ta es-es-esce-n-na e-es p-per-per-fec-ta- Alicia intentaba tomar fotos con su móvil pero su mano temblaba mucho y sus dedos apenas y los podía mover, por dentro maldecía que tuviera tanto frio, ninguna imagen salía nítida.

-S-s-sí- Fate y Chrono.

-¿C-cre-creen q-que v-v-va-yan a t-tar-d-d-dar m-mu-cho?- Fate.

Dentro de la sala, gracias a la puerta corrediza que era transparente (por si se nos olvida), Precia acababa de reír y acercar su rostro, mucho, al de Lindy; esta última acarició con el dorso de sus dedos la mejilla de la mayor y también acercó su rostro. De repente ambas recordaron algo, estaban tan metidas en su pequeño mundo de dos, tan íntimo, que se olvidaron por completo de sus hijos afuera. Al voltear hacia el patio encontraron a sus hijos con pequeños montones de nieve acumulados en sus cabezas y sus hombros, sus narices rojas y mucosidad saliendo de estas, sus ojos mirándolas fijamente, Alicia con su móvil en la mano, la nieve todavía cayendo y detrás de los tres menores una ráfaga de viento arrastrando la nieve que caía. Ambas se pusieron de pie casi de un salto, entre avergonzadas por lo ocurrido y preocupadas por sus hijos.

-¿S-si e-es a-a-así? Q-que s-s-sea to-d-da l-la v-v-v-vida- Chrono terminaba de hablar cuando Lindy abrió la puerta corrediza y salió preguntándoles por qué no habían entrado, detrás de ella Precia salía diciéndoles que podía haberles dado hipotermia.

Era invierno. Definitivamente era invierno.

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N/A:

RC: No sé si avanzaron mucho más, pero se ven sus avances XDD Gracias owo/

nadaoriginal: Y falta que se enteren que son nekos, ya quiero llegar a esa parte XD Gracias owo/

patrici05044232: Hola, como dije en mi respuesta, suelo actualizar un fin de semana indefinido (la mayoría de las veces) XD Saludos owo/

Chat'de'Lune: A saber de los mangos y las lombrices, jamás lo hubiera pensado, solo sé que escribir tanta cursilería (lo mejor que puedo) me da hasta risa y no sé qué, creo que no soy compatible con esto. También quisiera escribir sus noches hot 7u7 Gracias y saludos owo/

KatitoHTT: Gracias, esperaré tus reviews (*^*)/ Precia y Fate son la misma cosa, hasta lo sexy le va a sacar XDDD y lo neko XDD Gracias owo/

Próximo capítulo:

-Señor, no todo en la vida es "eso"-

o.o/ Saludos!

Autor del mal.