Cap 9. Escapada por el río.

- ¡Eh! Juguemos al escondite- dijo Gaara. Se había puesto muy serio. Algo le gritaba que se marchara de allí, pero no sabía que era, pero iba a hacerle caso.

- Vale- dijo una voz a sus espaldas. Los dos se giraron y vieron a Deidara- ¿qué ha sido ese grito?

En ese momento Gaara se dio cuenta de que el que había gritado había sido él, así que decidió hacerse el inocente.

- ¡Tobi! Sólo podías ser tu, te he dicho que no me molestes cuando estoy haciendo mi arte con arcilla- dijo Deidara muy enfadado.

- ...

- No hay excusas que valgan....- gritaba Deidara mientras el otro intentaba hablar.

Gaara aprovechó para salir corriendo. Al pasar delante de una estatua se quedó paralizado.

- ¡Lo Sabía, Ichibi! Dejad de perder el tiempo, Shukaku está aquí- dijo la estatua. El miedo se apoderó de Gaara.

- Cogedlo- gritó otra voz. Una figura de arcilla voló hacia él, pero pudo esquivarlo; un escudo de arena protegió al chico que aprovechó para correr hacia la puerta. Gaara no sabía de donde había salido ese escudo pero dio gracias por ello.

Llegó a la puerta y se subió sobre una roca, se puso en pié y empujó el interruptor.

- No dejéis que se escape.

Deidara se subió a la roca, pero esta comenzó a transformarse en arena y el hombre cayó al suelo.

Gaara había conseguido abrir un poco la puerta y de un salto se alejó de otra figurita de arcilla que hizo explosión muy cerca de él. Echó a correr por la arena, mientras Deidara lo perseguía un poco por detrás de él.

La arena se levantaba por donde pasaba el niño, dificultándole a Deidara el paso y haciendo más grande la distancia entre ellos; pero eso también dificultaba la visión del pequeño. De pronto algo le dijo que se detuviera, cuando la arena se despejó un poco Gaara vio que estaba al borde de un precipicio.

El perseguidor se detuvo y lo miró.

- No tienes escapatoria- se burló Deidara.

Cuando Gaara intentó correr por el borde, se resbaló con la arena y cayó por el precipicio. Por suerte para él, una fina capa de arena lo envolvió.

Deidara al no verlo y al oír un chapuzón en el río, creyó que el niño se había caído y se marchó.

Mientras tanto Kizame e Itachi se lamentaban por su mala caza, Temari y Kankuro ya estaban serenados gracias a unos helados y Yashamaru se entretenía vigilando a sus dos sobrinos.

El agua estaba muy fría. Gaara flotaba sobre una roca plana en la que se había transformado su arena, en la que de vez en cuando las pequeñas olas se subían. Gaara no movía ni un músculo, en ese momento echaba de menos poder refugiarse en los brazos de su tío, o poder abrazar a su hermana que tan bien sabía consolarlo, o reírse con su hermano de las aficiones tan extrañas de su tío, o pedir consejo a su padre que siempre lo ayudaba o... pero ya era demasiado tarde para regresar a su casa.

Con esos pensamientos pasó el tiempo y el rió su curso. De pronto un sonido ensordecedor se escuchó a lo lejos, y se acercaba cada vez más.

Los dos hermanos miraban tristes, una foto en la que salían los tres, preguntándose donde estaría Gaara en esos momentos.

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Inur.