"-No lo entiendo muy bien, pero… Draco me.. Draco me gusta-"

A pesar de que habían pasado algunas horas, Draco no dejaba de escuchar esas palabras una y otra vez, soltando un aboba sonrisa de vez en cuando y asustando a todos sus compañeros de Slytherin.

-Dijo que le gustaba- repitió por decima tercera vez en menos de 30 minutos. La mayria de los chicos se habían ido dejándole a solas, solo su buen amigo Blaise seguía a su lado, pretendiendo leer un libro de pociones.

-También lo escuche, estaba ahí, Drcao- contesto sin despegar su mirada de las paginas. Intentando repetirse que su mejor amigo ahora era un Veela locamente enamorado de su pareja y que cualquier cosa que diera pie a que su relación estaba progresando era muy importante para el.

-Dijo que le gustaba-

Suspirando audiblemente, el moreno se levanto de sus silla dispuesto a irse.

-De verdad, si sigues así, me largo Draco. Si dijo que le gustabas, se puso de tu lado enfrente de sus mejores amigos, te besaste con el, te abrazo y te llamo amor, ahora, si vuelves a repetirlo te juro por Merlín que me mandare un Obliviate-

- Me dijo amor-

-Me rindo- respondió el chico guardando sus cosas y abandonando al rubio que aun escuchaba las dulces palabras de su moreno.

Se sentía verdaderamente feliz, enamorado y correspondido, era la sensación mas perfecta de todo el mundo. Se imaginaba estando con Harry, disfrutando de su compañía y de la calidez que el chico dorado transmitía, aunque sonara tonto se imaginaba tomados de las manos y haciéndole cumplidos a Potter, admirando la belleza de sus mejillas rojas.

Así era como el mundo tenía que ser, justo así. Su pareja y el juntos hasta el fin del mundo, no le importaba nada más que estar cerca de Harry, todo podía irse al infierno, la guerra, Dumbledore, el amo de su padre, su padre.

Repentinamente empalideció notablemente, ¿Cómo lo había olvidado?

Su padre le mataría si se enteraba que decidió tomar a Harry como su pareja, en verdad se enfadaría, pero no podía dejar ahora a su chico, eso era tan impensable como el hecho de que Harry se uniera a los mortifagos.

Voldemort estaba preparando un golpe contra Hogsmeade y su padre estaba alentando al Lord en utilizarlo a el para eso. Harry lo odiaría se supiera, se decepcionaría y probablemente ya no querría estar con él. Pero por otro lado, no podía dejar a su padre solo.

Lucius Malfoy a pesar de todo lo que se dijera de él, ya había fracasado y si ahora su hijo se negaba sería el fin para los Malfoys. Por primera vez detesto ser el heredero de tan noble familia. Aun que nunca lo admitiera el jamás quiso participara en esa estúpida lucha y ahora menos que nunca, significaría perder a su pareja.

"En cuanto encuentres a tu pareja házmelo saber, Draco"

Esa fue la orden de su padre y sabia que no debía desobedecer, pero si le decía las cosas lo más seguro era que se enfadaría, lo desheredaría o peor aún, le informarían al Lord y le usarían como arma contra la orden para lastimara a Harry y eso sí que sería su fi. No podría ver lagrimas en esos bellos ojos verdes, no podría seguir si supiera que le estaba traicionando, así como seria la muerte para el que Harry le traicionara.

-Nunca te hare daño, Harry- dijo poniéndose de pie y a gran velocidad salió de la sala común de los verdes, corriendo a buscar a Harry.

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Las cosas para el ojiverde se habían complicado aun mas, después de la pelea con Ron fue llamado al despacho del director, el cual le regaño por su falta de control.

" Si queremos que todo salga bien, debes hacerle creer a Draco que estas de su lado, gánate su corazón y con ello tendrás su confianza"

Deseaba mandar al viejo al demonio, pero no podía negar que era un genio en lo que hacía y que si quería salvar a todos tendría que jugar el juego que el viejo director había hecho para él.

Sirius y Remus intentaron reanimarlo, sacándolo de sus miedos, ayudándole, mencionando que había hecho un buen trabajo con el rubio y que solo tendría que mejorar un poco más las cosas.

Se sintió conmovido ante las actitudes de los hombres que eran casi como sus padres. Sirius no paraba de darle consejo de cortejo y Remus le decía que el ya era adorable que solo sería cuestión de tiempo ( Comentario que casi hace que Sirius se ahogara)

Le enternecía el amor que su padrino le tenía a su profesor. En un tiempo el quiso tener lo mismo, enamorarse y formar una familia, pero ahora las cosas habían cambiado, ya ni siquiera estaba seguro si sobreviviría esa guerra.

Anhelaba sentir el amor que nunca experimento, ni con sus padres ni con nadie por eso su misión le incomodaba, quería la oportunidad de encontrara a alguien y sentirse tan cómodo con esa persona como para compartirle todo, sus miedos, sus alegrías, sus tristeza, sus sueños.

-Deberias dejar de pensar tanto- le dijo Remus acariciándole los cabellos. Despues de todo lo ocurrido, le habían visto tan deprimido que el profesor Lupin lo había invitado a su habitación para que estuvieran Sirius y el juntos un rato.

- No puedo hacerlo- respondió con pesadez, escondiendo su rostro entre la almohada de la cama de Remus, captando el delicado aroma del profesor – ¿Qué es lo que te molesta tanto Harry? ¿Es porque Draco es un chico?- interrumpió su padrino sentándose al lado contrario de Remus.

- No me importa que sea un chico, es solo que… las pocas veces que pensé que podría llegar a vivir y tener una familia, pensé que me enamoraría de alguien, que poco a poco estaríamos juntos, tal vez casarnos, tener hijos, una casa, ya saben… todo lo que alguien normal quiere- dijo el chico Potter, mostrando su rostro y fijando su vista en Sirius.

- No todos podemos tener eso cachorro. No niego que en algún punto yo también quise eso, incluso Sirius lo ha querido, se que lo mereces, mereces tener tu historia de amor. Sin embargo he podido notar que el chico Malfoy no te es tan indiferente como aparentas- dijo el castaño sonriéndole, haciendo que Harry se sonrojara.

-Es un idiota- contesto simplemente mirando a su padrino aun sonrojado.

-Remus acertó, tal vez lo que te molesta es que de tu misión te has dado cuenta que las cosas han cambiado. El chico Malfoy es atractivo a su manera y por la forma en la que te pones al estar junto a él puedo notar que te gusta- menciono Canuto sonriendo perrunamente.

Eso exaspero a Harry el cual mirándole amenazadoramente soltó – Lo siento Canuto, creo que soy como tu, me gustan las personas cercanas a mi-

Esta vez Sirius se sonrojo levemente, sintiendo unas ganas de golpear a ese chiquillo insolente por haberle dicho aquello, pero se contuvo al notar la mirada extrañada de Remus.

-Entonces aceptas que te gusta- dijo Remus sonriendo volviendo a sonrojar a el ojiverde.

-Yo no dije eso, Remus- contesto Harry

-Tampoco lo niegas- aporto Sirius

-Solo es mi misión y si tengo que enredarme con el lo hare por que eso es lo que me conviene, lo que nos conviene a todos- estallo el menor, poniéndose de pie y saliendo de la habitación bastante cabreado con los amigos de su padre.

Sirius miro a su ahijado salir dando grandes pasos y sonriendo miro al castaño el cual le observaba con detenimiento – Así que estas enamorado de alguien, Canuto- soltó Moony sonriendo de manera amble.

-Claro que no. Los Blacks no nos enamoramos- dijo rápidamente y desviando la mirada, temiendo que su compañero leyera sus sentimientos. Era su secreto mejor guardado y no quería pensar en la posibilidad de perder a Remus por no ser correspondido.

- Me sentiría feliz por ti, mereces enamorarte y ser correspondido- dijo el castaño sonriendo amablemente, haciendo que el sonrojo de Sirius se marcara mas en sus mejilla. Detestaba que le sucediera eso, mas cuando no podía controlarlo y esa reacción podría delatarle.

- Tu también lo mereces- respondió bajando la mirada. Lupin le miro y su expresión adquirió un poco de tristeza – No lo creo Sirius, nadie podría enamorarse de un licántropo y lo acepte hace mucho tiempo- murmuro tan bajo que le costó un poco al moreno escucharle.

-Tal vez pero tú no solo eres un licántropo, eres Remus y si es sencillo enamorarse de ti-

El castaño miro asombrado a su amigo, sintiendo una extraño emoción en la base del estomago. No sabe muy bien como contestar ante aquello, solo podía verle directamente e intentar sonreír, quitándole importancia al asunto.

-Gracias amigo. También es sencillo enamorarse de ti- respondió con amabilidad, sin darse cuenta que con ello le corazón de Canuto se estremeció aun mas.

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Harry caminaba a gran velocidad, sintiéndose repentinamente mal por cómo había tratado a su padrino, sabía que no estaba bien y lamentaba profundamente sus ganas de vengarse, aun mas sabiendo que Sirius estaba enamorado de Remus y que temía perderle al no ser correspondido. Se sintió como la peor clase de humano.

-¡Vete a la mierda Malfoy!- escucho un grito justo a unos cuantos escalones de llegar a el retrato de la dama gorda. Al escuchar el apellido de su ahora "pareja" apresuro su paso hasta poder ver la cabellera dorada.

Draco intentaba entrar por la fuerza y varios chicos intentaban alejarlo –Harry, ¿Dónde está Harry?- preguntaba en voz alta el joven Malfoy, sus ojos grises tenían un tono de preocupación y angustia que nunca antes había notado en el.

Llego rápidamente y grito – Draco- Enseguida el aludido giro sobre sus talones y se encontró cara a cara con el moreno, con rapidez le rodeo el cuello con sus brazo y atrapo sus labios, en un cálido beso.

A pesar de la sorpresa Harry deicidio no negarse a aquello, le preocupaba el estado emocional del veela, sería una mala decisión alejarlo, así que correspondió al beso con tranquilidad, cuidando no dejarse llevar por los encantos de rubio.

Con cuidado ambos se separaron, casi con pereza, mirándose, verde contra azul. Malfoy llevo su mano derecha a la mejilla de us pareja acercándolo un poco mas y suspirando con alivio.

-Estaba tan preocupado, Harry-

-Tranquilo, aquí estoy, lo ves- le respondió con los ojos entrecerrados disfrutando de aquel sentimiento de seguridad y alegría. Al fin sentía que era importante para otro humano, no por ser " el niño que vivió" sino por ser solo Harry.

La respiración agitada de Malfoy se fue apaciguando poco a poco hasta que con alivio lleno sus pulmones con el dulce aroma de Harry. - ¿Qué pasa Draco- pregunto perdiendo sus dedos entre las finas hebras doradas.

-Te estaba buscando, debo…debo hablar contigo. En privado- susurro en su oído, depositando un beso en la parte trasera de su oído.

Harry sintió sus orejas calientes y juro que debía estar tan rojo como su corbata en aquellos momentos. A pesar de eso asintió y entro a la torre con Draco detrás de él.

Para el rubio era la primera vez que entraba a la casa de los leones y no paso para nada desapercibido. Todos le volteaban a ver con curiosidad. Otros con temor y varios con lujuria.

Tan rápido como pudo siguió al moreno sin poder evitar mirar mal a todos los que se quedaban observando al moreno más de lo estrictamente necesarios. Así llegaron a la habitación que Harry compartía con sus amigos.

Ron y Hermione que estaban compartiendo un dulce beso se sobresaltaron al ver entrar a su amigo tomado de la mano del rubio – Harry pero que… ¿que mierda hace el aquí?- grito el pelirrojo poniéndose de pie.

-Porfavor Ron, no tengo tiempo para esto- murmuro Harry cerrando la puerta y asegurándola con un hechizo.

-Harry, te dije que a solas- Draco miraba incomodo a los amigos del moreno.

-Ellos son mi familia Draco y por ello quiero que hagan un esfuerzo por llevarse bien, Ron, Draco. Por favor- pidió el ojiverde notando como sus palabras hacían que los aludidos bajaran los rostros apenados y pensando en sus posibilidades.

-Creo que se lo deben a Harry- dijo de pronto Hermione tomando la mano de Harry, brindándole todo su apoyo y regresos sus ojos marrones a los azules de Ron. El cual se sintió aun mas atrapado.

Draco miro a su pareja y suspirando le extendió su mano en una ofrenda de paz a Ron – Por Harry- susurro mirando fijamente

El pelirrojo suspiro varias veces y enviándole una ultima mirada a Harry acepto la mano palida con recelo – Por Harry- murmuro copiando las palabras del rubio.

Harry suspiro mas aliviado, al menos ya no tendría que preocuparse tanto por eso. – Bien Draco, ¿Qué sucede?-

Malfoy tomo la mano de su pareja y llevándola a sus labios, beso sus nudillos con adoración. – Ahora que eres mi pareja, debo… debo informarle a mi padre-

Aquello le cayo como agua helada. Habían pasado ese pequeño detalle, no podrían burlar al patriarca de los Malfoys, al menos no fácilmente.

-Los matara a ambos. Tu padre no querra a Harry en su familia. Peor aun, le dira a quien ustedes saben y Harry estar en peor peligro o peor tu padre se llevara a Harry y lo entregara…- dijo Ron haciendo que todos los presentes se tensaran ante eso.

El moreno no había previsto todo aquello, sería un gran problema para la orden. Y si Draco le entregaba y si todo lo que decía Ron resultaba la triste realidad. Ahora mas que nunca veía los puntos débiles del plan de Dumbledore.

-No lo permitiré-

El trio dorado giro su cabeza hacia el veela, el cual con ternura le acaricio el rostro a su pareja, dejando que las yemas de cada uno de sus dedos se deslizara por la bella piel tostada, maravillándose por la suavidad.

-No permitiré que nadie te lastime, eres mi pareja y es mi deber protegerte, incluso de mi propia familia- murmuro el rubio robándole un rico beso, los besos de Draco siempre le sorprendían, pero esta vez no se esperaba todas la emociones, era como si aquel chico caprichoso y llorón que conoció por un largo tiempo se volverá el ser más fuerte y amable de todo el mundo.

Sintió seguridad entre los brazos, calor en las mejillas y lagrimas en los ojos, entregándose completamente a aquel veela, sintiendo como unas manos acariciaban su espalda y las suyas impacientes jalaron un poco para cercarse más.

Se olvido de todo, de sus amigos, del plan, de su destino. Solo pensó que estaba con el chico más increíble del mundo y que este cuidaría de el como nunca nadie lo había hecho antes.

Escuchaba voces a lo lejos pero las ignoro, el beso se rompió y sus labios corrieron a la cálida piel del cuello. Sintió el bombeo del corazón de Draco, sintió sus propios latidos, en una sincronía tan intima que juro que aquello era lo correcto.

Espero todo su vida para ese momento, espero y sufrió todo para tener aquel amor tan puro y cristalino como el agua. Las manos de Drcao se metieron por los bordes de su camisa y ágilmente su espalda se arqueo, juntando más sus cuerpos. Desinhibido dejo escapar un dulce gemido, tan fuerte que eso alerto a los otros dos chicos que se habían quedado embobados, viendo como su amigo se entregaba de aquella manera.

-Esto no está bien-murmuro Ron estupefacto. Su novia había salido corriendo para pedir que llamaran a algún profesor y regreso al lado del pelirrojo con bastante rapidez.

Torso contra torso. Se habían arrancado sus camisas en los segundos que Hermione había desaparecido y en un rápido movimiento, Draco tomo a Harry de la cadera, levantándolo del suelo.

Instintivamente el moreno enredo sus piernas en la cintura de su pareja, y tomándole de la nuca volvió a acercarlo para compartir otro beso.

-¡Harry!¡Harry! ¿Qué demonios les pasa?- pregunto asustado Ronald a su novia. La cual apartaba la mirada sonrojada.

-Ron son un veela y su pareja. Creo que Draco a logrado que Harry en verdad lo acepte, cuando eso sucede, la pareja del veela no puede negar la atracción que siente por el. Asi que seduce a su veela y el veela al sentir la excitación de su pareja deja salir su aura y…-

-¡Dímelo en español!- grito su novio bastante frustrado.

-Harry seduce a Draco y Draco esta seduciéndole, es un circulo y si no lo rompemos terminaran teniendo relaciones frente a nosotros- dijo Hermione, mirando ahora como el par de muchachos se desbrochaban sus braguetas, uno al otro y se acercaban a la cama. Draco depositando a Harry y subiéndose en el

-Ahh no, yo no estoy listo para ver eso. Eso si que no. Harry- el pelirrojo se acerco a la cama rápidamente, antes de que su novia pudiera evitarlo.

El acercamiento de otro ser. Eso fue lo que sintió el veela, levanto sus amenazantes ojos plateados, sus pupilas dilatadas y mostro sus dientes apretados. Un veela sintiéndose amenazado era sin duda una criatura muy peligrosa.

Ron sintió como le agarraban la muñeca, volteo y vio los ojos asustados de Hermione. – No te les acerques, debemos esperar a que vengan a ayudarnos- murmuro en voz baja aun bajo la atenta mirada del veela.

-Si no hacemos algo esos dos tendrán… tu sabes- dijo sonrojado y bastante preocupado por su amigo.

-Lo sé Ron, peor es muy peligroso, para nosotros y para Harry- respondió rápidamente la castaña.

Ambos miraron al veela sobre su amigo, el cual no dejaba de retorcerse y morderse los labios con pasión, cegado por el poder de su veela. El cual comenzo a mover su cadera, haciendo que las entrepiernas de ambos se rozaran.

-¡AH!...¡ahhhhh!…- gimió Harry arqueándose ante el toque.

-Espero que en verdad vengan rápido o sino ellos se unirán- murmuro Granger.

CONTINUARA…

Bueno ahora sí. Lamento la tardanza pero creo que ahora me tarde menos, aquí otra entrega. Espero les guste y gracias a las personitas que me leen y me dejan comentarios aunque sean de amenazas jaja. Los quiero.

Lamento dejarlos ahí pero pues… así debe de ser. Prometo no tardarme. Mi musa está conmigo ahora. Grax y déjenme review para ser feliz y publicar mas rápido. Saludos