Siento los retrasos entre Capítulo y Capítulo pero he de informar que intentaré subirlos más a menudo, de semana en semana, pero a cambio quiero Revews eh? –Nadie te las dejará.. Te haces la buena pero saben que eres una bruja… -Cállate estúpida! Shh que hay pequeños delante! –Donde yo no veo ninguno¿? –Tu cerebro –La madre que la… -disfruten del capítulo! Y recuerden que la historia es nuestra pero los personajes pertenecen a la Diosa Rumiko!

No me lo puedo creer. Definitivamente esto no está pasándome.

Yo, Inuyasha Tashio, todo un galán de 17 años, el cuál está comprometido con Kikyo Priestess, estoy ahora mismo en una posada de la Gran Ciudad Real Higurashi con mi mejor amiga Kagome, en lugar de estar en la aldea planeando mi boda con Kikyo…

No debo jugar, tengo que regresar. Mi futuro depende de ello. La felicidad de mis padres depende de ello. La dignidad de Kikyo depende de ello. El matrimonio de Kagome depende de ello. Que la Señora Higurashi no se muera de un ataque al corazón depende de ello…

Muchas cosas dependen de nuestro regreso y sin embargo no quiero volver.

Kikyo es una gran amiga para mí, pero no más que eso… Un matrimonio sin amor la haría sufrir y no le deseo semejante cosa.

Yo debo cumplir con el matrimonio, ser un buen hombre y seguir la tradición de la Aldea teniendo mi propia familia al cumplir la mayoría de edad… Pero quiero poder amar.

Mis padres lo hicieron, y antes mis abuelos, bisabuelos y así hasta tiempos inmemorables del pasado… Pero ellos si tenían el amor que yo no daré a Kikyo y ella no me otorgará…

Kagome debe volver y cumplir su matrimonio con Koga Wolforest. Al igual que es mi deber. Pero siento que si se lleva a cabo ese matrimonio se me desgarrará el alma.

Y la pobre señora Higurashi… Solo quiere lo mejor para su niña. La cuál es lo único que le queda del señor Higurashi y a la cuál ama sobre todas las cosas. Si ella no regresa pronto, le puede hacer un daño enormemente grande.

¡Un momento! Deamos marcha atrás a mis pensamientos…

¿Qué el matrimonio de Kagome me dañaría? ¿No debería ser feliz por su felicidad?

-No, porque sabes que la amas sólo para ti.

-Quién eres tú? Por que estás en mi cabeza?

-Perdona mi descortesía, soy Zaira, Protectora de la felicidad, del amor,y los buenos sentimientos… Y guardiana de los niños.

-Y que haces hablándome a mi?

-Quiero ayudarte cabeza hueca! Pero para eso debemos ir por partes…

-No me insultes niñata inexistente que yo no te hice nada! Y a que te refieres con eso de ''ir por partes?''

-No te apresures, señorito sabelotodo… Muy pronto comenzarás a saber a que me refiero…

-Espera! No te vayas! En que me vas a ayudar?

-En lo que necesites para conseguir la felicidad.

-Y si pido que no vuelvas?

-No serás feliz, porque no te habré ayudado, y entonces yo no me podré ir y seguiré aquí.

-Cuándo te irás?

-Te lo estoy diciendo! Uysh… Que chico más idiota! No me podré ir hasta que seas feliz… Una vez lo seas yo desapareceré de tu vida para siempre…

-Te puedes mostrar o siempre será nuestra comunicación asi´?

-Soy una especie de lo ustedes llaman hadas… Aunque no soy exactamente eso. Los humanos no conocéis nuestra existencia, pero me mostraré…

Por fin pude ver como era mi alucinación. Era de alta como mi mano, brillaba con un tono dorado, vestía un diminuto vestido echo como de hojas también doradas con tonitos anaranjados y unas alas y zapatos del mismo tono que el vestido, todo diminuto acorde a su estatura y brillante, solo que las alas parecían que tuviesen purpurina. Su cabello era largo, liso y rubio y sus ojos eran el azul más intenso del mundo… Era muy hermosa la verdad.

-Ya conoces mi forma… Pero me puedo volver humana y así nuestra plática será más normal no crees?

Se volvió humana ante mis ojos… Era bellísima… Su aspecto era igual solo que tendría un metro sesenta y cinco de alto, no tenía alas y su ropa eran un vestidito dorado liso hasta las rodillas palabra de honor, con unas bailarinas en los pies de color negro al igual que el lazo que llevaba como diadema en la cabeza.

-Estás bien? Te veo pálido.

-Estoy bien… Pero… Nunca vi…

-Lo sé. No nos mostramos a nadie más que a nuestros amos, los cuales nos tienes que proteger y esconder.

-No te preocupes, no diré nada.

-Bueno me tengo que ir Inuyasha… Volveré y cuándo lo haga comenzaré a ayudarte…

-Vale, pero sabes que Zaira…

-Dime. –Sonrrió.

-Eres una joven muy hermosa, de las dos formas. Y más si sonríes y no amenazas.

-Gracias Inuyasha- Y nos reímos juntos- Pero no me debes coquetear para que no vuelva.

-Cachis, y creí que iba a resultar…

-Es que eres muy infantil, cielito. Muchos antes que tu intentaron hacerlo antes pero soy invencible.

Y así, Zaira se desvaneció. Lo que no sabía es que Kagome había escuchado una parte de la conversación desde detrás de la puerta…

-No te preocupes, no diré nada.

-Bueno me tengo que ir Inuyasha… Volveré y cuándo lo haga comenzaré a ayudarte…

-Vale, pero sabes que Zaira…

-Dime. –Sonrrió.

-Eres una joven muy hermosa, de las dos formas. Y más si sonríes y no amenazas.

-Gracias Inuyasha- Y nos reímos juntos- Pero no me debes coquetear para que no vuelva.

-Cachis, y creí que iba a resultar…

-Es que eres muy infantil, cielito. Muchos antes que tu intentaron hacerlo antes pero soy invencible.

P.D.V Kagome:

-No te preocupes, no diré nada.

-Bueno me tengo que ir Inuyasha… Me reclaman en mi mundo. Volveré y cuándo lo haga comenzaré a ayudarte…

-Vale, pero sabes que Zaira…

-Dime. –Sonrrió.

-Eres una joven muy hermosa, de las dos formas. Y más si sonríes y no amenazas.

-Gracias Inuyasha- Y nos reímos juntos- Pero no me debes coquetear para que no vuelva.

-Cachis, y creí que iba a resultar…

-Es que eres muy infantil, cielito. Muchos antes que tu intentaron hacerlo antes pero soy invencible.

El orgullo es una forma de egoísmo.

No me lo podía creer…

Mientras yo platicaba con el dueño de la posada para hacerle yo la comida a Inuyasha y sorprenderlo con su favorita… Él se había encontrado una diversión con la que se fue a su dormitorio.

No pude evitarlo y noté como las lásgrimas surcaban mi rostro. Pero por desgracia, antes de irme Inuyasha salió de su Habitación y me vió en el suelo llorando.

El cuál odia al orgullo ajeno.

P.D.V Inuyasha:

Se me murió el alma al ver a mi pequeña Kagome así… Un momento… ¿Mi pequeña Kagome? NO ERA MI PEQUEÑA KAGOME! En que tonterías pienso!

Sacudía mi cabeza y me acuclillé a su lado. Le intenté acariciar el rostro pero lo giró bruscamente dándome a entender que no la tocase.

-Kagome, que te pasa…

P.D.V Kagome:

Que me pasaba… ¿Qué QUÉ ME PASABA?

Me pasaba que mientras yo cocinaba por su felicidad y comodidad él estaba en su habitación haciendo ''Cosas de Mayores'' como las llamaba mi madre… Era un insensible, estúpido completo desvergonzado!

-No me pasa nada… Por cierto… ¿Qué tal es esa tía en la cama Inuyasha? ¿Esa tal Zaira? Porque por lo que oí, lo pasasteis muy bien.

Y me dí la vuelta, con la poca dignidad que en ese intante me quedaba, dejándolo sentado en el suelo con una mueca sorprendida y una fuente con la comida esparramada en el suelo…

Porque… No logré entender como ese tonto de Inuyasha no tiene claro que YO no comparto mi propiedad con NADIE. Porque sí, él era mío.

-PUES SÍ! Contenta? –Lo oí gritar a lo lejos. Mis lágimas volvieron a mis ojos.

-SÍÍÍÍ! –Y cerré la puerta de mi dormitorio con un gran portazo.

El mal genio es lo que nos mete en líos. El orgullo es lo que nos mantiene en ellos.

Y pude oír mientras lloraba como el aventaba por una ventada del pasillo la fuente irritado y esta golpeaba contra el suelo del jardín.

Me acerqué a la puerta y lo oí patear la pared con fuerza. Parecía que quería derribar la posada.

Y después soltar maldiciones sin cesar, algunas a mí, otras a Zaira, otras a sí mismo y otras a la dura pared.

Ante lo último se me salió una risita… Éramos TAN infantiles los dos.

Abrí la puerta y asomé un ojo. Lo vi girarse sorprendido y rápidamente corrí a sus brazos disculpándome por mi anterior comportamiento.

Noté sus brazos abrázandome también y sonreí mientras me pedía también disculpas y me afirmaba que Zaira era solo una vieja amiga a la que vió por la ventana y con la cuál habló.

-Perdonado- Le dije sonriente.

-Gracias… -Dijo antes de besarme dulcemente la mejilla.

Luego se giró y se fue, mientras yo, todavía sorprendida y roja, me tocaba el lugar específico del beso.

Pero es lindo ver que el orgullo de alguien aflora por ti.

Un capítulo extralargo en el que sale Zaira por 1º vez para todos ustedes! Espero que me perdonen por la tardanza y feliciten a la gran actriz Zaira! –Gracias, gracias…