Disclaimer: todos los personajes pertenecen a J. K. Rowling


Epílogo

Once años habían pasado desde aquel día. El juicio había salido tal cual lo habían planeado. Logan recordaba haber matado a sus victimas y se había declarado culpable y los aurores no habían necesitado de pruebas para poder encarcelarlo. Ron había olvidado por completo todo, gracias al hechizo, y no había cambiado nada entre los dos amigos. De hecho el pelirrojo se había casado con su novia desde hace años, Hermione y tenían una hermosa niña, Rose y la pareja había nombrado a Harry como su padrino.

Nicole y Harry se habían casado unos años más tarde, justo antes de que su pequeño entrara al colegio.

Teddy había entrado a Hogwarts y había sido sorteado en Gryffindor y era un estudiante modelo. Ése año terminaría los estudios y para sorpresa de todos, quería especializarse en pociones y en un futuro ser profesor.

Harry estaba en su despacho, viendo la carta que acababa de recibir de su ahijado.

Queridos Padre y Madre,

espero que me tengáis un buen regalo de Navidad preparado, o accidentalmente unas cuantas ranas de chocolate se deslizarán a la habitación del enano y no os dejará dormir toda la noche, jaja.

Ya basta de bromas, os extraño mucho, quiero que lleguen pronto las vacaciones de Navidad para poder abrazaros.

Enano, prepárate para hacer travesuras, cuando llegue no habrá pretextos, tenemos que recuperar el tiempo perdido.

Con amor, Teddy.

Harry sonrió, extrañaba mucho a su niño, agarró con rapidez una pluma y empezó a escribir una respuesta en el pergamino.

Teddy, mamá y yo hemos escogido el regalo desde hace tiempo, estoy seguro que te agradará, también te extrañamos mucho, pero como le des chocolate a James en la noche, tu regalo se esfumará ( si eres listo esperaras hasta después de navidad), James te extraña mucho, no hace otra cosa que preguntarnos cuando volverás, y se ha animado mucho con tu promesa de travesuras.

Nos vemos en unos días en King's Cross.

Con amor, mamá, papá y James

Leyó otra vez la carta, y satisfecho la enrolló, la ató a la pata de su lechuza y la vio desaparecer.

Suspiró, su niño había crecido tan rápido, y ahora era todo un adulto, al menos en el mundo mágico.

Recordaba cuando había recibido su carta, hace seis años, su pequeño había estado tan emocionado y preocupado a la vez.

-¿Creéis que iré a Slytherin?- le había preguntado.

-No lo creo Teddy, Remus era Gryffindor y Tonks era Hufflepuff, lo más probable es que termines en una de ésas dos, pero no debes preocuparte si terminas en otra casa, todas son buenas- lo había tranquilizado su padrino.

-¿Qué te preocupa cariño?- Nicole había intervenido.

-Es que.. Ya sabéis.. Pienso que iré a ésa casa por lo que hago.- había respondido el niño refiriéndose a su afición.

-Cielo, no te preocupes, es un pequeño rasgo que heredaste de la condición de tu padre, pero eres bueno controlándolo, así que no habrá problema.- lo calmó Nico. Habían descubierto, un par de años después de los primeros sucesos, que su pequeño había heredado el gusto sanguinario de los hombres lobo, aunque su padre no tuviera, su genes contaminados había pasado esos rasgos al más pequeño.

Volvió a leer la carta que estaba en su escritorio, Teddy se llevaba de maravilla con su pequeño James, el cual tenia sólo 5 años, y a pesar de la enorme diferencia de edad, se portaban como cualquier otro par de hermanos.

Al principio, cuando la pareja se había casado, él había dejado bien claro que no quería hijos, a menos que Teddy lo aprobara, y Nico no había tenido ningún problema con la condición. Después de que su ahijado entrara a Hogwarts habían tenido una charla, sobre la idea de darle un hermanito, y Teddy había estado emocionado, en verdad quería alguien a quien mimar y enseñarle todo lo que sabia, o tal vez no todo.

Apartando sus recuerdos, se levantó y caminó hasta la puerta, listo para bajar al comedor a cenar; faltaban pocos días para que su Teddy volviera.

La familia Potter estaba en el andén 9 y tres cuartos, esperando la llegada del tren. Cuando por fin llegó, tardaron unos minutos antes de divisar la cabellera verde de Teddy; desde que James había dicho que el verde era su color favorito, Teddy no había cambiado el color de su cabello frente a su pequeño hermano.

-¡Teddy!- gritó James antes de salir corriendo en su dirección, y abalanzarse sobre el otro.

-¡Enano! Te extrañe mucho- saludó el mayor.

-No me digas enano, ya crecí- dijo orgulloso, miró a los lados y viendo que sus padres aún no se acercaban, susurró - Ya alcanzo el tarro de las galletas, pero no le digas a mamá- el adolescente estalló en carcajadas y, tras asegurarle que ése seria su pequeño secreto, se acercó a sus padres, aún cargando al niño.

-¿Demasiado grande para abrazar a tu madre?- preguntó Nico, fingiendo estar ofendida. Teddy la abrazó y le besó la mejilla, a su lado, su padre carraspeó.

-Me siento excluido- dijo Harry haciendo un puchero. El adolescente rodó los ojos y abrazó a su padrino, para luego desaparecer los cuatro hacia Grimmauld Place.

En el salón de la mansión, se encontraba un enorme árbol, adornado con una mezcla de objetos mágicos y muggles, debajo de éste, muchas cajas envueltas en papeles de colores y embellecidas por moños brillantes esperaban para ser abiertas.

-Papi, ¿podemos adelantar la navidad y abrir los regalos?- preguntó ilusionado James.

-Mañana es nochebuena, si te quedas despierto, puedes abrirlos, no seas impaciente.- dijo su padre.

-¿Qué es impaciente?- cuestionó el pequeño.

-Es como te estás portando enano- intervino Teddy.

-Es cuando alguien no quiere esperar- contestó su madre con dulzura.

El niño asintió, y fue corriendo hasta su dormitorio, seguramente buscando algo que enseñarle a su hermano mayor; mientras tanto la pareja se ponía al día con el adolescente.

Al día siguiente, el pequeño de la familia, saltaba por todos lados, emocionado porque, si lograba quedarse despierto hasta después de la medianoche, podría abrir sus regalos.

Esta noche Kreacher y Nico se habían esmerado con el banquete navideño; la mesa estaba repleta de deliciosos platillos y los tres hombres empezaron a devorar la comida como si no hubiesen comido en semanas.

Al terminar James empezó a correr hacia el salón, se sentó frente al árbol viendo los regalos, sin despegar la vista de ellos. Teddy se acercó a su padrino y le susurró - ¿Podemos abrir los regalos ahora? Por favor.

Harry lo miró, el adolescente tenia la misma expresión soñadora de su hijo, ansioso por abrir los paquetes y, como siempre, no pudo negarse.

Su esposa le mandó una mala mirada por ceder tan pronto, pero no dijo nada.

-¡Enano! Vamos a abrir los regalos- gritó Teddy.

-Pero Teddy, aún no es media noche, no podemos- dijo mirando de reojo a sus padres.

Teddy resopló -Si claro, nadie te cree esa actuación de niño bueno, de todas formas, papá nos dio permiso para abrirlos.- esbozando una gran sonrisa.

-¿Qué? Papá, ¿es verdad? ¿ya podemos abrirlos?- preguntó el más pequeño viendo anhelante a sus padres. Ellos solo asintieron.

-¡Si! Primero los míos- el niño se abalanzó sobre los regalos.

El pequeño agarró el primer paquete y rompió el papel de envolver desesperado. Sus ojos se abrieron como platos al ver el videojuego que tanto deseaba.

-Mami, papi, ¡gracias!- gritó antes de abrazarlos. Los adultos sonrieron y le indicaron que siguiera con su labor de abrir los obsequios.

El siguiente paquete que abrió era de la señora Weasley, el clásico jersey y algunos pastelillos; Ron y Hermione, le habían regalado un libro de cuentos muggles, George un paquete de bromas, Charlie un dragón a escala, Percy y Audrey un rompecabezas y por ultimo Bill y Fleur le habían enviado un libro para niños para aprender francés. Era el turno de abrir el regalo de su hermano mayor; éste le pasó una gran caja y el menor la abrió.

Dentro encontró una tunica nueva azul marino, era muy bonita pero se esperaba algo mejor; forzó una sonrisa y la sacó para poder probársela, y vio que debajo de la prenda había muchos paquetes de ranas de chocolate, junto con un álbum para coleccionar los cromos, y muchos más dulces de Honeydukes, como grageas de todos los sabores, varitas de regaliz, plumas de azúcar, entre otros.

-¡Teddy! Eres el mejor hermano del mundo-gritó el pequeño, antes de abrazarlo y llenarlo de besos.

-Me alegra que te haya gustado, pero papá nos prohibió comer dulces ahora, tendrás que esperar hasta mañana- James hizo un puchero, pero asintió.

-Ahora es el turno de Teddy, abre los regalos cariño.- le indicó Nico.

Se acercó a los obsequios, había muchos regalos de parte de sus amigos del colegio, y otros de parte de los Weasley; como todos los años, la abuela (como llamaba a Molly) le había enviado un jersey, George un surtido salta clases, y los demás Weasley libros, ingredientes, calderos y frascos, todo para empezar su nueva carrera como pocionista, al terminar el año escolar. James le había dado una pulsera con piedritas verdes, que había hecho especialmente para su hermano mayor.

-Gracias enano, es muy bonita- agradeció mientras la acomodaba en su muñeca.

-Papi, mami, y vuestro regalo para Teddy ¿Dónde está?- preguntó el menor.

-Es una sorpresa, se la daremos hasta el final; ahora le toca a mamá- respondió Harry.

Abrió los regalos de la familia, su esposo le había regalado un hermoso collar de oro, Teddy había optado por un libro sobre pociones para el hogar, que ella al ser squib podía emplear y James le pintó un hermoso cuadro, donde aparecía un jarrón con flores muy coloridas.

Llegó el turno de Harry, él recibió por parte de su esposa, unos boletos para ir a un partido de Quidditch junto con su hijo, James le regaló un contenedor para el estudio que había pintado, en donde el mayor podía guardar sus plumas y Teddy lo había sorprendido con un libro sobre rituales, que no era exactamente legal.

-¡Teddy! ¿Dónde encontraste eso?- le preguntó alarmado su padre.

-¿No te gusta? Te vi leyendo un libro parecido durante el verano, pensé que te interesaría leerlo.-respondió.

-No es eso, me encanta, es solo que no deberías comprar cosas así, si alguien te vio…- el adolescente bufó.

-Si papá, eso podría ser un problema si no fuera metamorfomago- dijo sarcástico.

Su madre rió, mientras su padre soltó un "Ohh" y se sonrojó; tratando de desviar la atención carraspeó.

-¿Listo para tu regalo?

El adolescente emocionado asintió, siguió a sus padres hasta la puerta de entrada.

-Ábrelo- dijo Nico pasándole una pequeña caja.

No tardó en obedecer, abriendo el paquete, se encontró con una llave.

-¿Qué es..- pero no pudo terminar la pregunta, su padrino había abierto la puerta y frente a las escaleras de Grimmauld Place estaba un flamante auto nuevo, Teddy abrió la boca sorprendido, los ojos desorbitados, tratando de encontrar palabra para agradecerle a sus padres.

-Wow, ¿me llevaras a dar una vuelta?- su hermanito lo sacó de su estupor con la pregunta.

-Claro enano, siempre que mamá y papá nos den permiso.- luego viendo a sus padres, los abrazó fuertemente.- Gracias, gracias, gracias es genial- repetía una y otra vez.

-Todavía no lo hemos adaptado para volar, pero si pasas tus EXTASIS con excelentes calificaciones, tu papá arreglará eso.- comentó su madre.

-Eso seria estupendo, ¿puedo estrenarlo?- preguntó. Sus padres asintieron.

-Yo quiero ir- gritó James.

-No James, es muy tarde- intervino su padre.

-Pero papá- empezó a protestar.

-Enano- lo llamó Teddy, cuando el pequeño se acercó le susurró - Me voy de caza, no puedes venir.

El niño asintió comprendiendo y regresó en el interior de la casa seguidos de los adultos, mientras Teddy se despedía.

Dentro de la casa, el más pequeño se había alistado para irse a dormir, se estaba acostando, su madre lo estaba arropando y su padre había ido a buscar un libro para leer.

Empezó a escuchar atentamente la historia que su padre estaba relatando y al terminar, hizo una pregunta que descolocó a los mayores.

-¿yo también puedo tener un álbum como el de Teddy?

Los adultos se miraron alarmados. -¿de que hablas cariño?- cuestionó su madre.

-Del álbum de fotos de las mujeres bonitas- contestó como si fuera obvio.

-¿lo has visto?- intervino su padre.

-Si, lo encontré un día en su cuarto, me gusta yo quiero uno igual.- el niño sonrió.

-¿Sabes porque tiene uno Teddy?- decidió hablar Nico.

-Claro, es de cuando se va de caza, ya le había preguntado, me dijo que cuando fuera más grande y si papi me dejaba podía tener el mío.

-Todavía eres muy pequeño James- empezó a decir su madre.

-No soy pequeño, ya soy un niño grande- dijo el más pequeño haciendo un puchero.

-Está bien, no eres pequeño, y si tanto quieres seguir los pasos de Teddy podrías decirle que, la próxima vez, te deje acompañarlo.- su padre dio por finalizada la discusión, y los adultos salieron del cuarto tras darle un par de besos al niño.

La pareja se dirigió a la sala, donde se sentaron y empezaron a platicar.

-Cariño, no deberíamos dejar que haga lo mismo que Teddy- Nico se había sorprendido a escuchar como Harry aceptaba la petición de su hijo.

-James no es igual a Teddy, estoy seguro que no le gustará nada, y si es la única manera de quitarle esa idea de la cabeza..- se encogió de hombros.

-Pero, ¿y si le gusta?- preguntó la mujer, la voz temblándole un poco.

-Será lo mismo que pasó con Teddy, amor- respondió su esposo - haremos lo posible para que esté a salvo y no lo atrapen los aurores.

-Pero Teddy no puede evitarlo, son los instintos del lobo, James no tiene nada de eso.-trató de razonar ella.

-Entonces nos estamos preocupando por nada, no tiene motivos para hacer eso.

-Vamos Harry, no te hagas el tonto conmigo, he visto el álbum, tiene fotos muy fuertes y si no le impresionó, no creo que tenga problemas en realizarlo.

El hombre suspiró, dándole la razón a su mujer.

Londres Muggle

Cuando Teddy salió de Grimmauld Place, manejó por Londres y se estacionó frente a un antro. Antes de salir del coche, cambió la forma de su rostro, cambió el color de su cabello, de verde a rubio, y también el de sus ojos a azul.

Entró al local, miró a su alrededor y encontró a su presa. Una hermosa chica estaba sentada frente a la barra, tomándose una copa y viendo divertida como un chico trataba de sacar a bailar a su amiga.

Se acercó a ella, justo cuando el chico había convencido a la otra mujer de seguirlo a la pista de baile, dejando sola a su victima.

-Hola, ¿puedo sentarme?- preguntó amablemente Teddy.

La chica asintió.

-Me llamo John, ¿y tu?- se presentó el rubio, dando un nombre falso.

-Hanna- respondió la mujer.

Entre tragos y risas se fueron conociendo un poco y después de un rato, empezaron a bailar. Un par de horas después, estaban saliendo del local entre besos

-Vamos a mi casa- susurró Teddy al oído de la chica. Ella asintió, incapaz de hablar debido a la excitación, y se subió al coche.

Casi llegando a destino, el chico la miró con una extraña sonrisa, que la hizo estremecer, y apuntándola con su varita, la desmayó.

Grimmauld Place

La pareja escuchó la puerta de la entrada abrirse y vieron a Teddy entrando, cargando a una pelirroja desmayada.

-Teddy, tenemos que hablar.- se sobresaltó al escuchar a su padre, no había visto que aún estaba despierto.

-Hola pa, la llevo al sótano y regreso- respondió, mientras se encaminaba a las escaleras.

La familia había convertido el lugar en el cuarto especial para Teddy. Ahí podía llevar a sus victimas y jugar como quisiera con ella. De hecho había inaugurado la habitación con el asesinato de Melanie, la chica odiosa que perseguía a su padre cuando estaba pequeño.

Era un espacio oscuro y húmedo, en una pared había grilletes para atar a una persona y en frente estaba ubicada una mesa, llena de cuchillos y otros artefactos.

Teddy acomodó a Hanna en la pared, aprisionando sus muñecas y tobillos con los grilletes y abandonó el lugar para regresar con su padrino.

Una vez en la sala, se encontró con la pareja.

-No sabia que estaban despiertos aún- comentó al llegar.

-Tenemos algo importante que hablar cariño.- dijo Nico.

-¿Qué pasó?- el chico empezaba a asustarse.

Su padre dio un suspiro - James quiere seguir tus pasos.- soltó.

-¿a que te refieres?- preguntó palideciendo.

-Quiere un álbum como el tuyo- respondió su madre.

-y ¿Qué vamos a hacer?- cuestionó, no muy seguro de saber la respuesta.

-Vas a enseñarle, hijo- Teddy miró a su padre como si le hubiera salido otra cabeza.

-¿Q-qué?

-Bueno, hemos pensado que la única forma de quitarle las ganas, es que lo haga.- razonó la mujer.

-Y ¿si no quiere parar?- Teddy estaba temblando, no quería que su hermanito pasara por esto.

-Si no quiere parar, le enseñaras que hacer para no ser atrapado- concluyó su padre.

El adolescente asintió.

La mañana siguiente, Teddy bajó a desayunar, pero James no estaba en la mesa. Lo buscó por toda la casa sin éxito, así que decidió ir a terminar lo de anoche. Al bajar las escaleras vio la puerta entreabierta. Se acercó y escuchó voces.

-Niño, libérame.- decía la chica encadenada sollozando.

-No puedo, vine a ayudar a mi hermano.- su voz sonó muy entusiasmada.

Teddy soltó un suspiro, aliviado y asustado al mismo tiempo; aliviado por haber encontrado al pequeño, nunca se habría imaginado encontrarlo ahí, el lugar solo se abría para la familia y, por supuesto, él había sido capaz de entrar, y asustado por tener que matar frente a su hermanito.

-Enano, te estaba buscando.- dijo entrando. El niño soltó un chillido.

-Me asustaste- lo acusó, el mayor rió.

-Vamos, tenemos mucho que hacer, ¿vas a ser mi ayudante?- preguntó sonriendo.

-Si, papi me dijo que podría ayudarte y así empezar mi propio álbum.- respondió James orgulloso de poder ayudar.- es bonita, me gusta su cabello zanahoria, no tienes muchas chicas de ese color.-comentó inocentemente.

El adolescente sonrió con lo que había dicho el chico, era difícil encontrar pelirrojas fuera de la familia.

-Ven enano, escoge uno.- dijo enseñándole los cuchillos.

Teddy agarró un cuchillo cuya hoja se dividía al final, dejando dos puntas, y con los lados rasgados para causar el mayor daño, y el menor escogió un pequeño puñal.

-¿Q-qué vais a ha-hacer?- preguntó aterrada la mujer al ver las armas.

-Divertirnos- contestó sonriendo el mayor; movió su brazo enterrando el cuchillo en el cuello de la victima, silenciándola.

James vio como la sangre caía al piso en cuanto Teddy sacó el cuchillo, y se acercó al cuerpo.

-¿puedo?- pidió permiso el menor. Al ver la afirmación de su hermano empezó a enterrar su puñal.

Una hora después, los dos hermanos subían las escaleras cuando su madre los interceptó.

-A bañarse- gritó al ver que estaban llenos de sangre.

Subieron corriendo a bañarse, Teddy entró y cerró la puerta, mientras el otro aporreaba la puerta para que lo dejase entrar.

-¿Qué pasa James?- preguntó su padre.

El niño explicó como su madre los había regañado por estar sucios y como Teddy no lo dejaba entrar.

-Vamos al otro baño- le ofreció Harry extendiéndole la mano. -dime James, ¿te divertiste?

-Si papi, muchísimo, Teddy dijo que puedo ir a ayudarlo siempre.- dijo con una sonrisa.

El mayor se encogió de hombros y sonrió, después de todo ¿Qué diferencia había en tener dos hijos asesinos en vez de uno?

FIN


¡Se terminó! Debo decir que me encantó escribir esa historia, además de que me siento particularmente orgullosa de ella ( creo que me quedó genial XD) ahora dejando de lado mi momento egocéntrico estilo Malfoy, vengo con noticias XD

Sarhaliene tu me pediste un fic sobre un asesinato de Nicole; he esperado a escribirlo porque, siendo relacionado con la historia quería que primero leyeras el epilogo. Entonces ¿aún quieres ese one-shot? Si lo quieres, dime en que periodo de tiempo de gustaría ubicarlo o si te da igual. O si cambiaste de idea puedes pedirme otro, el que quieras XD

Baby I'm a Natural Disaster tu historia ya está completa (por fin XD) como ya habías visto se llama "La adolescencia no es una etapa sencilla" y me costó muchísimo; no soy fan de esos personajes : D

Smithback tu fic también acabo de publicarlo, pero me llevara algunos capítulos, será un mini-fic. Se llama "Hermione y el secuestrador Enigma" solo he escrito el primer capitulo, pero ya tengo la trama, así que tenme paciencia.

(Nótese mi falta de imaginación con los títulos XD)

Quizás me tarde un poco en entregar las historias porque he estado un poco enferma y me van a estar haciendo exámenes por montones, pero haré mi mejor esfuerzo.

Ahora quiero agradecer a todos los que me dejaron reviews, a todos los que siguieron la historia, la agregaron a favoritos, en fin a todo mundo XD Muchísimas gracias, me dieron muchos ánimos para seguir escribiendo.