¡Acá esta! Miren que quedó bien largo, pero yo se los advertí. Se los dedico a los fans del buen Sherlock Holmes, un verdadero fan lo entenderá.
Demencia
Lily Evans tiene el cabello enmarañado contra su almohada, han pasado 6 horas desde que está acostada allí con las ventanas corridas y sin que haya podido dormir un sólo minuto. La situación se repite una y otra vez en su mente, ¿cómo demonios… ¡no! ¿Por qué demonios había hecho eso?
Hoy (de hecho ayer) en la mañana James Potter se le había unido para la reunión trimestral de los premios Anuales con los Jefes de las Casas. James había hecho unos informes impresionantes donde mostraba como las salidas nocturnas se habían reducido y las rondas de los prefectos mejorado, mientras que ella sabía que entregaba pequeños croquis con pasadizos secretos para llegar a las fiestas clandestinas que él mismo ofrecía. Mostraba como se escogían contraseñas más seguras y se cambiaban con más frecuencia para mejorar la seguridad, mientras que habían habilitado entradas alternas para todas las casas, con contraseñas también alternas. Oh y los objetos prohibidos se habían reducido tanto decía, mientras que ellos mismos los distribuían con prodigiosa discreción. Ahora se rompían las reglas más que nunca, pero ahora todos sabían cómo hacerlo y si eras tan estúpido para no seguir las instrucciones pues te costaba un buen castigo.
James Potter en tres meses había convertido a los correctos prefectos de todos estos años en una pequeña mafia que ya no velaban porque se cumplieran las reglas sino porque se rompieran bien y las insignias ahora te hacían tan popular como un uniforme de quidditch. Lily había escuchado esta sarta de mentiras y no sólo hacia silencio sino que sonreía. Los profesores lo sabían también, tenían que saberlo, pero estaba hecho con tal perfección que ellos también sonreían y Lily casi podía leer sus mentes, porque ella estaba pensando lo mismo "Esto parece bueno ahora, pero en tres meses más se va a salir de control y será un desastre". A Lily le tocaba explicar la seguridad de las excursiones, el nivel académico, la organización de los juegos de quidditch y bailes como el de san Valentín, la asignación de espacios a clubes y algunas otras cosas que gracias a Merlín (aun) se estaban haciendo de manera correcta.
Lily había intentado llevar todo como debe ser, pero es imposible luchar contra una popularidad arrolladora como la de Potter. Llegaba a las reuniones tarde vestido con uniforme de quidditch sin la insignia de premio anual por ningún lado, sacaba de su bolso cerveza de mantequilla para todos, buñuelos y pie de limón. Luego como si ni se diera cuenta que eso era una reunión seria, se paraba en medio de la sala a contar las más divertidas anécdotas mientras atrapaba una snitch que siempre llevaba en el bolsillo una y otra vez, casi sin notarlo. Nadie escuchaba a Lily hasta que Potter los calmaba y les decía que le prestaran un poco de atención, Lily en enrojecía de ira ante tal humillación, pero ya era inútil. Las reuniones terminaron por ser dirigidas por James y Remus, donde explicaban las acciones a tomar, no para castigar a los estudiantes, sino para protegerlos y mantener a los profesores contentos. Lo peor de todo es que funcionaba, nunca habían estado tan felices, ni los estudiantes ni los profesores. Lily tuvo que unirse, era eso o convertirse en la persona más odiada de Hogwarts.
Pero no era eso lo que no la dejaba dormir, hace tiempo que había colaborado con Potter y su mayor colaboración era de hecho la insistencia en los informes, que finalmente era lo que se presentaba a los profesores y debían estar hecho impecablemente, como si fueran verdad. Lo que le impedía el sueño era otra cosa por completo. En la reunión que estuvo perfectísima, los profesores se despidieron felicitándolos y profesora McGonagall les dijo "Nos vemos en el baile de san Valentín", James dijo casi inmediatamente que él no iba y Lily encogió los hombros y dijo que no creía que iría tampoco. La profesora respondió severamente: "Eso es ridículo, como premios anuales es su deber estar allí" antes de irse.
— A Sirius no le va a gustar esto — dijo James riendo de medio lado.
— ¿Hiciste planes con Black para San Valentín, Potter? — Pregunta burlona Lily
— Claro Evans, queríamos un romántico picnic cerca del lago, no algo con tanta gente ¿Sabes? — Responde sonriendo, desde aquella disculpa se trataban casi como si fueran amigos — ahora voy a tener que decirle que tendremos que ir al baile.
— Oh, es una lástima, que vayas con Black — dice Lily casi sin contener la carcajada.
— Lo sé, tantas chicas devastadas, pero tendrán que entender — agrega dramáticamente.
— No lo decía por eso, es que si ambos tenemos que ir y ninguno tiene pareja podríamos ir juntos, pero ya que vas con Black.
— Bueno Evans lamento no poder ser tu cita — dice james colocando la mano sobre su pecho en acto exagerado.
— Por eso decía, es una lástima.
Lily buscó un montón entre los papeles y carpetas que tenía hasta que consiguió lo que buscaba y escribió algo rápido sobre un pequeño papel. Luego volvió a acomodar todo y colocó su mochila sobre el hombro.
— Nos vemos Potter. Ah, por cierto, toma, por si cambias de opinión.
Le entregó el papel en el que acababa de escribir y se fue, era una invitación al baile firmada con su cursiva y bonita caligrafía. La cara de James no tenía precio, que quedó con los ojos entornados y paralizado. Lily Evans acababa de invitar a salir a James Potter, esta era una señal indiscutible del fin del mundo mágico como lo conocemos. James empezó a buscar frenéticamente en sus bolsillos y su bolso una pluma, tardó lo que le parecieron eternidades en conseguir una y firmar apresuradamente antes que el papel se desvaneciera ante sus ojos como el espejismo que seguramente era.
Y ahora Lily estaba en su cama pensando en que ella le había entregado una invitación al baile firmada y se había ido. Y ahora la invadía el horroroso pensamiento que quizás él no la había firmado, debió haberse quedado para saber. Ahora pensaba que James la detestaba desde que lo había comparado con Severus y que probablemente no quisiera ir a ninguna parte con ella, que ese era un pasado olvidado y se había puesto en una situación ridícula y humillante. El pensamiento la tenía en una tortuosa tensión, que estúpida había sido. Era inútil seguir allí, se levantó y se fue a bañar.
Por Merlín, era domingo, podía dormir hasta tarde, pero no, ahí estaba despierta y angustiada. Resignada se fue al gran comedor con paso lentísimo esperando conseguirlo vacío y para su sorpresa la mesa de Gryffindor estaba llena y agitadísima. A Lily le invadió en pensamiento de que quizás no era domingo, sino que era viernes y había clases normales, pero las demás mesas sí estaban vacías.
— No puedo creerlo Lily ¿Vas a hacer la pruebas? — se acerca Anne, una muchacha morena con la que Lily pasaba mucho tiempo.
— ¿Cuáles pruebas Anne? ¿De qué hablas? ¿Qué sucede acá?
— Hoy son las pruebas para entrar al equipo de quidditch, duhh… ¿No estás levantada por eso?
— Ehm no, yo sólo no podía dormir. Pero acá esta todo el mundo. ¿Todos van a aplicar? — dice Lily sentándose a la ruidosa mesa
— En estos tiempos estar en el equipo de quidditch de Gryffindor es lo único más cool que ser prefecto. — responde Christopher un chico que va a quinto año. — las otras casas nos envidian tanto.
— Ohh… Me imagino que es todo gracias a Potter ¿No? — dice Lily desganada, James Potter hasta en la sopa.
— Por supuesto — responde Anne — Ni todo lo que lo odies puede hacer que niegues que es un genio como capitán. ¿Verdad Chris?
— Él es la única razón por la que estoy aplicando, si entro en el equipo seguro me aceptan en le campamento de verano de quidditch, y bueno quién sabe, quizás para el próximo año tenga un puesto fijo. Si logro eso seré jugador profesional.
— ¿Ehm… las pruebas no son para puestos fijos?
Acá interrumpió Ian, el muchacho estaba en sexto año y parecía profundamente ofendido por esa pregunta. — Debes ser la única Gryffindor que no lo sepa, y eso que eres premio anual, en nuestro equipo hace tiempo que no hay puestos fijos.
— ¿Y cómo funciona entonces? — pregunta Lily tomando un bollo con mantequilla y sirviéndose jugo de calabaza, de un tiempo para acá diríase que el quidditch le interesaba.
Los muchachos estaban tan felices de responder esta pregunta que se atropellaban unos con otros para hablar, era evidente la emoción. Al contrario de las otras casas que tienen un equipo de 10 personas, 7 fijos y 3 suplentes, la casa de los leones tenía 20, la única posición fija era la de Potter como cazador, había 3 personas asignadas a cada una de las 6 posiciones restantes y un ayudante que aunque no era fijo casi siempre era Black y a todos les alegraba esto, porque Black era la única persona que podía hacer que Potter se calmara un poco y los dejara descansar de vez en cuando y también impedía que los asesinara si perdían un juego.
Mientras que lo normal es tener un entrenamiento semanal de dos o tres horas. Estar en el equipo rojo ocupaba 16 horas semanales. Dos reuniones de 3 horas en un salón para diseñar las jugadas, tres días a la semana antes de clase, enteramiento físico por 2 horas y las ultimas 4 en el campo, practicando las jugadas. Nadie se quejaba de esto, porque nadie tenía puesto fijo, quien hiciera mejor las jugadas para ese partido era asignado, la alineación se sabía solo dos días antes del juego, por lo tanto todo el mundo entrenaba ferozmente hasta el último momento pues era una eterna competencia por estar en el partido.
¿El resultado? Gryffindor era invencible, los otros equipos quisieron copiar los modos de entrenamiento y colocaron un titular y un suplente para cada posición, pero esto no funcionó, solo hizo que se odiaran entre ellos, quisieron hacer largas reuniones estratégicas pero no tenía ningún resultado, las personas se aburrían de muerte y no tenían buenas ideas. Necesitaban un James Potter que hiciera reuniones divertidísimas llenas de cerveza de mantequilla, que les enseñara como hacer movimientos muy difíciles sin lastimarse para que todos estuvieran ansiosos por llegar a entrenar, y que los tratara a todos exactamente igual y fuera justo para siempre asignar a quien se lo merecía. Como prueba de ello Black, su mejor amigo, probablemente había jugado sólo un par de juegos en los últimos dos años.
— ¿De dónde sacará Potter tanta cerveza de mantequilla? — Dice Lily cuando terminan de explicarle — No hay forma de que lechuzas puedan traer tanta.
Los chicos mueven la cabeza con desaprobación acaban de explicarle una joya de la estrategia del deporte, que bien puede usarse en el quidditch profesional y ella pregunta esas chorradas. No, definitivamente Evans no entiende la belleza del quidditch, es un caso perdido. Después de un rato el gran comedor empezó a vaciarse de rojo y se llenó de todos los demás. Todo Hogwarts iba a ver esas pruebas eran tan populares como los juegos mismos, así que Lily que ya estaba despierta decidió ir a ver qué tal junto a Anne que en último momento tuvo pánico escénico y prefirió no participar.
Demencia. Así se definía con toda exactitud lo que había sucedió luego, simplemente demencia. Ya nada tendría el mismo sentido, ya no podría ver a las personas de la misma forma. Lily sentada en las gradas, que están a medio llenar, lo mismo que en un partido poco importante. James Potter se alza en su escoba en la mitad del campo, el cabello desparramado, exageradamente desordenado, está usando lentes de sol, tiene el uniforme rojo de quidditch con la banda de capitán en el brazo, incluso tiene la insignia de premio anual que no usa en las reuniones de prefectos. Y habla, "Buenos días Hogwarts" dice con una voz ronca que no parece la de él y termina por ser horrorosamente seductora, horroroso como si de repente sintieras un atracción irresistible viendo una foto vieja de tu abuelo. Lily no procesa muy bien el resto del discurso, pero no hubo pruebas. Potter dijo que eran demasiados aplicantes, y como necesitaba tanto talento físico como mental, la primera fase iba a ser un pequeño acertijo. Y lo dijo como si estuviera recitando poesía y él fuera un poeta maldito.
"El guardián que resguarde la flor del mal, El buscador que escudriñe donde no hay oscuridad, El Cazador que aseche sin despertar a los que duermen, El golpeador que busque la fiera que lo ve todo, pero que nadie ve."
Y eso fue todo. James desapareció después de una pequeña explosión de humo, sin que nadie supiera como se pudo desvanecer en el aire, en los terrenos de Hogwarts donde es imposible aparecerse. Pero ya no estaba. La gente empezó a dejar las gradas y Anne vio esto como una señal, aun tenia oportunidad y salió disparada en busca de quien sabe qué. Curioso que a Potter le dio por reaparecer a su lado.
— Evans tengo que hablar contigo, sígueme — dice, por Merlín, ¿Por qué sigue hablado con esa voz ronca? El show se ha acabado, no es necesario seguir pretendiendo que tiene voz de locutor.
— Oh, no. Yo no quiero ser parte de este circo — Dice Lily asumiendo que tenía algo que ver con quidditch, con Potter, todo tiene que ver con quidditch. O tal vez es sobre la invitación, tal vez va decirles que si ha perdido la cabeza mientras le devuelve el papel, tampoco quería eso.
— No es sobre eso, necesito tu ayuda. — habla él bajo, la voz sigue siendo deliciosamente áspera y ella asiente.
— Puedes quitarte los lentes ¿sabes? Ya estamos dentro del castillo.
— Lo sé, Evans lo sé. Estamos en Hogwarts — responde pero no se los quita, con esa voz, esa voz que la está matando.
Entran a un salón vació y a Lily le parece terriblemente peligroso estar sola en una habitación con una estrella de quidditch que hoy le dio por hablar como si se hubiera comido a una estrella de rock. Pero entonces James se quita los lentes para dejar ver un par de ojos rojos e hinchados, Lily se abre la boca con sorpresa en un gesto muy maleducado. Y comprende, que esa voz seductora y ronca, es una voz gastada y rota por el llanto, que el cabello sin remedio es una noche en vela, que el jactancioso gesto de usar lentes oscuros, aun dentro del castillo es para esconderse, que este desastre que causa en Hogwarts mientras todos buscan frenéticos pistas, es una forma desesperada de desviar la atención de él. Lily lo ve y comprende que a veces es muy duro ser James Potter y tener que hablarle a cientos de personas estando roto, que mientras más público más solo, que Potter a veces odia a esas personas que lo siguen a todas partes.
— Júrame que vas ayudarme, no importa lo que sea. — dice él, la voz ahora se le está quebrando y regándose por el piso.
— Te lo juro. — dice ella levantando la mano derecha, pudo haber preguntado muchas cosas antes, pero sabía que irremediablemente esa iba a ser su respuesta.
De una forma u otra Lily terminó en la habitación de Potter y de todas las cosas horribles que pudo imaginarse, esto lo superaba con creces. Tenían una chica que jamas había visto en su vida agonizando, literalmente. James dijo que ella le había salvado la vida una vez, que le había detenido el corazón y puesto a funcionar de nuevo cuando él se cayó de 10 metros, así que le rogaba que por favor arreglara a esta muchacha. Que no había tiempo para decirle quien era ni porque estaba así, y si lo hacían muy probablemente eso no iba a ayudarla a concentrarse, lo único que le dijeron era que ella solía hacerse pasar por Clarise Brown. "Merlin ¿Por eso Black la seguia a todos lados?" preguntó Lily instantáneamente y James gruñó de frustración, hasta Evans lo había notado maldita sea.
Habían pasado ya casi 24 horas desde que la hicieron beber el suero de la verdad super concentrado y ella no había ni empezado a mejorar, todo lo contrario, luego de un par de horas de lucidez, se sumió en un delirio inconsciente del que no había salido más. La fiebre subía y el pulso bajaba a un ritmo constante, todo pronosticaba su muerte en poco tiempo. James desesperado, se había obligado a ir al campo de quidditch y distraer a toda esa gente para que no fueran a buscarlo a su habitación y Evans fue la única persona que dada la situación le pareció que podía ayudar.
— La envenenaron, no se puede hacer nada a menos que sepamos con qué. — terminó por decir Lily
— Gracias Evans, gracias por tu infinita sabiduría, estamos tan contentos de que estés acá para decirnos lo que ya sabíamos — dice Sirius malhumorado
— Los únicos estudiantes con la habilidad para envenenarla somos nosotros y no lo hicimos. — explica Remus como si hablara de una reseña histórica, ella suspira, de verdad que se creen superiores a todo el mundo.
— ¿No creerán que fue un profesor o sí? — pregunta ella
—Bueno Peter sigue averiguando eso, pero no ha conseguido nada, todos están limpios. Parece que nadie la enveneno — vuelve a explicar Remus
Lily tenía serias dudas de que Peter Petegrew pudiera descubrir algo si un profesor de Hogwarts quería ocultarlo. Pero al parecer, ellos no las compartían.
— Un par de bezoars funcionan para casi todos los venenos sin efectos secundarios de todas maneras
— ¡Oh, por Merlín! ¿Cómo no pensamos en eso antes, hace como 6 horas? — grita Sirius, destilando impaciencia. Los bezoars son de rutina, si no sabes que te pasa, toma un bezoar por si acaso. Tienen como un saco guardado.
— Lily, todos estamos bajo mucha presión, ¿te importaría guardar silencio y sólo escuchar primero? — le pide Remus poniéndole la mano sobre el hombro.
Lily siente ganas de llorar de humillación ¿Así que esto se siente ser la tonta? Esto le pasa a Peter cuando interviene en clase y todos lo miran como si fuera un mono que escapó de alguna jaula. Esto siente Anne cuando ella le dice que es imposible que no entienda los deberes de encantamientos porque son ridículamente fáciles. Ella se rehúsa a callarse por puro orgullo.
— Bueno, una vez que descartas lo imposible, lo que queda, aunque improbable debe ser cierto. Alguien la envenenó y los rastros están en algún lugar. Quizás si no fueran tan arrogantes para creer que son los únicos…
— ¿Descartar lo imposible, dices? ¡Mierda, claro! — interrumpe James — Sirius, ¿tu familia está en banca rota, verdad?
— ¿Qué importa eso? — Dice Lily — No me están escuchando.
— Ohh — suspira Black, la mirada de inefable comprensión lo invade — No tienen ni para comprar una vajilla.
— Es una explicación plausible — Dice Remus con el ceño fruncido, como considerándolo seriamente. — Al parecer tienes razón Lily
— Y alguien sería tan amable de explicarme en qué.
— Ella se envenenó a sí misma, obviamente, ¿No fue eso lo que dijiste Evans, descarta lo imposible y quédate con lo improbable? — Responde Sirius exasperado
— ¿Qué? ¿Por qué haría eso? ¿Y qué tiene que ver con que la familia Black esté en banca rota?
— Porque ella es una Mortífago — dice Remus — Probablemente la compraron, como no puedes salirte, la mejor opción es matarte.
— Cuando Sirius se fue de su casa, lo amenazaron con muchas cosas, pero hubo una que no dijeron, no le amenazaron con desheredarlo, porque no tenían nada. Los Black, habían vendido a Sirius a Voldemort y se escapó antes de cerrar el trato, por eso estaban tan molestos. Y Voldemort no quiso a Regulus como repuesto, por eso echaba espuma por la boca cuando vio a Sirius, Regulus no lo odiaba antes de eso. — termina James
— Y si hicieron eso conmigo ¿Por qué no con otros? Cualquiera de nosotros haría lo que ella en su situación.
— Por Merlín ¿Concluyeron todo eso de lo que yo dije? ¿Los tres al mismo tiempo?
Estos muchachos están fuera de su liga, su magia, sus razonamientos, su temple en las crisis, están en otro nivel. Si miran a todos como si estuvieran por debajo de ellos es porque sin duda están mirando desde arriba.
— Se llama lógica Evans — casi escupe Black.
— Ya basta Sirius, déjala, ella nos ayudó, tú sabes bien que no todo el mundo es brillante, pero hay quien conduce bien la luz. Por eso nos agrada Peter ¿recuerdas? — reprende Remus
Así como Black parecía ser la única persona que podía influenciar a Potter, hacerlo callar, él único que podía hacerle dejar fanfarronear como un pavo real de rojo y dorado. Lumpin era quien sabía que decir para aplacar a Sirius, quien se infiltraba en su intricada lógica y reportaba aquello que no tenía contraargumento. Remus serenamente podía controlar el belicoso temperamento de un Black.
— ¿A qué te refieres con "conducir luz"?
— Que si no hubieras dicho todas esas tonterías, nosotros no hubiéramos pensado en la respuesta correcta. Peter lo hace todo el tiempo. — Dijo Remus encogiéndose de hombros y volteándose para seguir a Potter. Lily no podía creer esto ¿Hasta Remus era un arrogante de mierda? ¿Así que ella lo único que hacía ahí era dejar que la "luz" de su maldita genialidad brotara?
— Él lo niega, pero yo sé que disfruta la expresión de las personas cuando se dan cuenta que no es nada "dulce y apacible", que no está ni cerca. — dice Sirius a Lily con una grandísima mirada de satisfacción antes de seguir a los otros dos.
— ¿Saben qué? Creo que mejor me voy
— Evans, si dejaras de decir estupideces, te dejaríamos de tratar como una tonta, sabes bien que no te vamos a dejar ir. Por Merlín, hay una espía mortifago muriendo en está habitación, ¿quieres concentrarte en lo importante y venir? — espeta James. Lily casi grita de la frustración. Maldito Potter que siempre tiene razón.
Los muchachos se habían divido el castillo en la búsqueda del escondite de la impostora de Clarise Brown con la intención de conseguir los rastros del veneno y si era posible el antídoto. Lily quedó de nuevo sin palabras ante el impecable mapa que usaron para dividir la zona, es una pieza de magia de altísimo nivel. Obviamente nadie iba descubrir nunca sus andanzas por el castillo, podían ver venir a quien sea desde kilómetros, podían saber donde estaba todo el mundo en todo momento, Merlín. Lily tenia que quedarse en la habitación con la finalidad de mantener viva a la muchacha y Sirius se había quedado también aparentemente con la finalidad de mantener viva a Lily, lo cual ella pensó que era ridículo, pero prefirió no contradecirles.
De todas maneras no había nada que pudiera hacer hasta que tuviera más información. Lily suponía que si no la llevaban a la enfermería era por eso mismo, ellos necesitaban información que ella obviamente tenia. Sirius caminaba impaciente de un lado para otro ignorándola hasta que la desesperación pareció sobrepasarlo y escogió hablarle mejor.
— ¿Por cierto Evans, cómo volvieron tan rápido de las pruebas de quidditch?
— Potter no hizo las pruebas
— ¿Las suspendió? Evans eso hubiera sido estúpido, ¿qué fue lo que hizo?
— Bueno como todo Gryffindor estaba ahí dijo era demasiadas personas y que había resolver un acertijo como primera prueba. Se los dio y tienen una semana para resolverlo.
— Eso sí tiene sentido. ¿Cuál fue el acertijo?
— Estoy casi segura que fue: "El guardián que resguarde la flor del mal, El buscador que escudriñe donde no hay oscuridad, El Cazador que aseche sin despertar a los que duermen, El golpeador que busque la fiera que lo ve todo, pero que nadie ve."
— Arg… si no muere se va a arrepentir de eso, se va a quedar sin equipo.
— ¿Si no muere? ¿A qué te refieres? Además está muy simple.
— ¿Ah sí? Dime la respuesta
— Bueno hay que buscar una segunda parte obviamente, pero la flor del mal en los invernaderos, donde no hay oscuridad los terrenos de Hogwarts, los dormitorios es donde no hay que despertar a nadie, la fiera que nadie ve son los therstals, en el bosque. Es simple.
— ¿Por Merlín, como es posible que le gustes tanto a James?
— ¿Perdón?
— Me voy a calmar, Remus me explicó esto, la gente no lo hace apropósito, ellos no quieren ser estúpidos, ni siquiera saben que son estúpidos.
— ¿Me estás diciendo estúpida?
— Que preguntes eso te hace aún más.
— ¡Sirius, responde! — la voz de James, aparece de la nada y Lily se sobresalta
— ¿Encontraron algo? — pregunta Sirius a un pequeño objeto que sacó del bolsillo
— Aun no, McGonagall va para allá, tienes dos minutos.
— Vale — dice Sirius calmado, ante la mirada alarmada de Lily, ella está ahí en la habitación de los chichos, ahh… y hay una muchacha incógnita inconsciente también, ¿Qué mierda van a hacer en dos minutos? Sirius mueve un pequeño mueble hacia un rincón y sin perturbarse le dice a Lily "Siéntate ahí"
— Ah, pero claro, McGonagall no me va a ver sentada allá
— Evans, yo no sé cuántas putas veces quieres que te repita que yo no soy James, no te estoy pidiendo que te sientes ahí, te lo estoy diciendo y vas a hacerlo ahora.
Sirius Black puede ser aterrador. Lily siempre había pensado que había que irse con cuidado con él, pero ahora que tiene la mirada amenazante depositada en ella, hablando en voz baja pero colérica; Lily está segura que dos minutos son más que suficiente para él, para que ella se siente donde le indica así sea contra su voluntad. Sirius Black le hace temblar, ella obedece.
Sirius levanta a la chica que está en su cama, desvariando, hirviendo en fiebre y la coloca sobre el regazo de Lily, para su sorpresa. "Sostenla bien" susurra aunque parece que lo que dice es "Déjala caer para que veas lo que te va a pasar" y Lily obedece de nuevo. ¿Cómo terminó en esto? ¿Desde cuándo obedece a Black? ¿Desde cuándo se esconde en la habitación de los chicos? ¿Desde cuándo cura mortifagos?
El muchacho abre un compartimiento bajo un bloque falso, saca una capa finísima, "Silencio" es lo último que dice antes de cubrirlas con ella, luego toma un libro que estaba sobre la mesa de noche y salta sobre su cama, impávido, como si nada estuviera sucediendo. Apenas instantes después la puerta se abre, McGonagall está furiosa. Lily tiembla, los tres segundos que le llevo darse cuenta que eran invisibles, que esa era una capa de invisibilidad fueron eternos. La muchacha que tiene en las piernas, apoyada a ella también tiembla, pero no de miedo sino de frío, aunque su piel arde, está sudando, se está muriendo ahí sobre ella.
— ¿Dónde está Potter?
— Ehm… — dice Sirius fingiendo una sorpresa tremenda con perfecta ejecución — James está haciendo las pruebas para el equipo de quidditch ¿no?
— No se haga el tonto Sr. Black
— Bueno a eso se fue esta mañana y no ha vuelto, no lo he visto en todo el día — responde encogiendo los hombros y mostrando las palmas de las manos, "quien no lo conozca que lo compre" piensa Lily.
— Dígale al Sr. Potter que lo quiero ver en mi oficina cuanto antes. Ha hecho un desastre de las prueba de quidditch y ahora hay estudiantes merodeando por todas partes.
— Apenas lo vea le digo.
La profesora chista de indignación mientras se dirige a la salida
— Sr Black
— ¿Si profesora?
— 10 puntos menos por mentir — dice antes de cerrar la puerta.
Sirius ríe de lado por una fracción de segundo, antes de saltar de la cama de nuevo y acercarse al rincón donde había dejado a las chicas. Les quita la capa y toma a la morena que estaba sofocando a la otra. "Mierda" dice mientras la devuelve a la cama, la fiebre es demasiado alta y el pulso está bajando. No queda tiempo.
— Evans ¿Qué no era un genio de la medicina? ¡Haz algo!
— Sabes tan bien como yo que si le subo el pulso va aumentar la fiebre le vamos a freír el cerebro y si de disminuyo la fiebre se va a morir de un para cardiaco. No podemos hacer nada si no sabemos al menos cual es el veneno.
— Claro que se eso, pero esperaba que tú supiera algo que yo no. Por Merlín que no entiendo que haces aquí.
— ¿Insultarme ayuda en algo Black? Quieres ya callarte. — explota Lily finalmente
— ¿A quién crees que le hablas?
— Al imbécil de Sirius Black, que se cree que por sangre pura puede dejar morir a alguien, por la razón que sea, yo no quiero ser parte de eso. Tenemos que llevarla a la enfermería al menos.
— Me cambiaría la maldita sangre por la de un muggle cualquier día si eso hiciera alguna diferencia. — dice Sirius hechizando a la muchacha para enfriarla, es inútil y lo sabe, pero lo hace de todas maneras. A Lily se le abrieron los ojos como dos peloticas de sorpresa. "Me cambiaría la maldita sangre" hizo eco.
— Te equivocas, la sangre importa.
— ¿Qué mierda? Evans no es el momento de discutir ideología
— No Black, a ella. Tenemos que cambiarle la sangre, el veneno llegó a la sangre, no podemos detenerlo, pero ¿y si la filtramos? Podríamos mantenerla estable hasta que encontremos el antídoto
— No hay un hechizo para eso.
— No, pero los muggles lo hacen todo el tiempo, le llaman diálisis.
— ¿Puedes hacerlo?
— Puedo emularlo, es decir ellos usan una máquina y…
— ¡Hazlo, hazlo ya!
— Necesito una inyectadora, dos de hecho, tengo algunas en mi habitación, ya vuelvo. Precalienta en un caldero Bayas de Muérdago y Cuerno de Unicornio en aceite de ricino…
— ¿Sabes que creo? Que estas inventando toda esa mierda para ir a buscar a McGonagall con la excusa de ir a buscar la inyec… lo que sea. No sea estúpida…
— Ya basta Black, la gente no es estúpida, tú los tratas como estúpidos. No sé qué mierda está pasando, pero sé que es grave, por Merlín hay una mortifago infiltrada en Howgarts, Es obvio que si ella se muere están perdidos, todos lo estamos y esta es la oportunidad, no tienes otra opción que confiar en mi Black. Escúchame tú ahora, calienta en un caldero de cobre aceite de ricino con una parte bayas de Muérdago y dos partes de cuerno de Unicornio, mezcla dos veces a la derecha y una a la izquierda. Voy a volver ¿vale?
— Mas te vale que te apures — dice él sin mirarla.
Lily sale corriendo, como si fuera su vida la que estuviera escurriendo, que estúpida había sido, si hubiera pensado eso antes. Casi se cae bajando escaleras de los dormitorios de los chicos sin la menor preocupación de que la vean saliendo de allí y con el mismo entusiasmo sube las hacia los dormitorios de las chicas, se queda sin aliento y aun así continua. Entra a su habitación lanzando la puerta directo a su baúl. Por la barba de Merlín que espera es esas inyectadoras estén allí, ella las usa a veces para medir cantidades pequeñas de pociones, son bastante útiles.
— Lily mujer, ¿Dónde te habías metido? — pregunta Anne desde la cama contigua
— No tengo tiempo ahora Anne — dice sacando todo lo que hay en su baúl y lanzándolo por los aires desesperadamente
— ¿Qué coño haces?
— Busco algo, ¿quieres dejarme en paz? — le grita exasperada
— Vale, haz lo que se te dé la gana.
— No puede ser, no están, no están, no están. — dice Lily cuando hubo vaciado su baúl, Anne se muerde la lengua para no preguntar qué no está. La pelirroja empieza a revolver el piso en el que están regadas todas sus pertenecías a ver si las había sacado sin verlas — Merlín por favor, tienen que estar acá.
De verdad que la chica da pena, Anne quisiera ayudarla y está a punto de ofrecerse cuando Lily se levanta con aire triunfal y dice "lo sabía" antes de salir disparada de nuevo de la habitación dejando absolutamente todas sus cosas tiradas en el piso. Anne sabe que ella no soporta el desorden y sin embargo se ha ido así como vino, como un huracán. "Hay que ver que es un día loco hoy, la prueba de quidditch son acertijos, el castillo vuelto un desastre de gente buscando pistas en todas partes y Evans que parece poseída por el demonio" piensa Anne, pero es Howgarts y esas cosas pasan.
Lily se regresa corriendo, ya no tiene más aire y aunque quisiera ir más rápido su pobre condición física no se lo permite. Cuando entra en la habitación la muchacha, que puede o no llamarse Violet Hope, esta tan blanca que parece un cadáver y es el temblor de frio incontrolable lo que desmiente esta horrorosa suposición.
— Tardaste demasiado — le reclama Black, pero ella sabe que está vez no lo está diciendo en serio, no está molesto, sino aliviado.
— Lo siento, necesito dos calderos de peltre — dice ella al fin deteniéndose y respirando entrecortadamente, tiembla de pies a cabeza — y… oh maldita sea, apenas y puedo respirar, y una tela gruesa, un pedazo de cortina servirá.
Sirius le da dos calderos de Peltre sin tener ni idea que es lo que va a hacer, y eso no le pasa a menudo. Evans le tiembla la mano demasiado, apunta a uno de los calderos, aparentemente su intención era abrirle un hoyo pequeño pero lo ha partido en dos.
— Evans — dice Sirius tomándola por el brazo tan fuerte que le duele — Respira coño, no vengas a cagarla ahora — le riñe mientras la zarandea — no tenemos tantos calderos.
Lily toma una bocanada grandísima de aire y se serena un poco, y repite esto hasta que las manos no le tiemblan tanto. — Vale, aún hay tiempo, aún hay tiempo — repite, como si por repetirlo se hiciera realidad.
Abre a uno de los calderos un hueco enorme en el fondo y luego lo cubre con la tela. Coloca este encima del otro, como una especie de colador. Luego hace a cada caldero dos pequeños hoyos de donde salen dos mangueritas que están unidas a las inyectadoras y que finalmente irán conectadas al brazo de la chica. Sirius la mira sin saber si lo que está haciendo está bien o no, le parece que ha perdido la razón pero a situaciones desesperadas, medidas desesperadas.
— Sirius, a la poción, agrégale dos bezoars — dice Lily mientras fija los calderos en su lugar, en alguna otra situación hubiera notado que acababa de llamarlo por su nombre y que este había ido a hacer sin chistar lo que le pidió.
Lily toma su loca creación y la coloca sobre la mesita de noche, a lado la mujer que sólo tiembla, que no parece saber ni dónde está, ni quién es. Se toma un poco de tiempo para ubicar los lugares donde debía pinchar, aunque el tiempo apremia. Maldita sea, es la segunda vez en menos de un mes que si no hace algo rápido, alguien va a morir frente a ella y siempre involucra a Potter.
— Lily esto está listo ¿Qué hago? — dice Sirius apagando el fuego, la presión del momento les impedía si quiera notar que se estaban llamando por sus nombres y que estaban colaborado.
— Ponlo acá, en el caldero de arriba, que se mezcle continuamente, muy rápido
Sirius vacía la poción muy espesa verde limón en el caldero y la hace lo que le dice, si Black hubiera visto alguna vez en su vida una licuadora, esto se lo recordaría mucho.
Finalmente Lily interrumpe una arteria del brazo y la sangre empieza a salir de la aguja, llena la inyectadora y empieza a subir por la manguera hasta llegar al caldero donde se mezcla con la poción, enrojeciéndola, la sangre limpia se escurre por la tela del fondo del primer caldero y llena el segundo y esta regresa al brazo de la muchacha de la misma forma, una manguerita y una inyectadora.
— ¿Está funcionando? — pregunta Sirius inmediatamente
— Mira en el caldero de arriba la poción se está poniendo azul, pero lo que sale del segundo es sangre roja, así que debe estar limpia. Creo que sí está funcionando.
— ¿Por qué no hiciste esto antes? — demanda, pero es un reclamo falso, porque su voz está mucho más relajada.
— Porque soy estúpida ¿Recuerdas? — bromea ella y ambos se ríen un poco de eso.
— Deberíamos poner a cocer mas más poción, parece que está se va a acabar pronto — Dice Sirius mirando el caldero que mezcla volviéndose azul cada vez más oscuro.
— Sí, creo que sí — responde sin casi prestar atención — por Merlín, que intenso ha sido esto, estoy agotada.
—En aquel cajón hay whisky y cigarros, por si necesitas — responde Sirius sonriendo de lado. La muchacha había dejado de temblar, y ninguno dijo nada pero ambos lo notaron con alivio, acababan de conseguir tiempo. Y Lily había ganado algo igual de difícil, el respeto de Sirius Black.
Ufff travesura realizada... nox.
