Finalmente un nuevo cap xDDD
bueno los dejo con dos, el primero
Ryohei seguía besando con demencia a Colonello, mientras el rubio intentaba, inútilmente, de separarse de él, Ryohei lo tomo de las muñecas con una mano y las puso sobre su cabeza.
-Eres adictivo niño, aun así no me eres suficiente- dijo mientras sus blancos colmillos salía a relucir
Colonello los miro lleno de miedo y a la vez arrepentimiento, se daba cuenta de que había tratado injustamente a su amigo Takeshi y por un momento pensó que eso era el karma
-¿Entonces Yamamoto tenía razón, eres un vampiro?-dijo apenas con voz audible
-Así es, y por esta noche, serás mi cena- dijo mientras con su mano libre delineaba la extensión del cuello del rubio, suspiro muy cerca de la piel y lamio.
Una extraña sensación recorrió el cuerpo de Colonello que no pudo evitar soltar un suspiro
-Oh ¿te gusta?-dijo con un tono burlón- pues si eso te gusto lo que sigue te encantara, pero antes contéstame algo ¿Eres virgen?
El rubio no supo que contestar, los ojos grises de Ryohei brillaban tan intensamente en la oscuridad del cuarto, asintió con la cabeza para después sentir como los filosos colmillos del vampiro se enterraban en la piel de su cuello, sintió la sangre resbalar por su cuello y la lengua del mayor chupar un pequeño pedazo de piel.
El peli gris se separo de él, miro el cuerpo debajo suyo, ya listo a su merced.
-¿Sabes lo que pasara ahora no?- pregunto con arrogancia- después de todo Reborn fue quien te hablo de nosotros
-¿Conoces a Reborn?- pregunto débilmente
-Que si lo conozco, ese es un maldito vampiro es un bastardo que se niega a chupar sangre, no entiendo como sigue vivo- dijo con perfecta molestia- pero eso no importa- miro lascivamente el cuerpo del rubio- tu ya eres mío- lo beso.
Helena se encontraba sentada en una banca del parque mirando fijamente la luna, no muy lejos de ella los dos jóvenes la miraban fijamente, pendientes de cada uno de sus movimientos.
-¿Qué haremos Hibari?- pregunto Mukuro al otro
-Dejémosla actuar, si consigue lo que desea hacer con referencia a Xanxus, la dejaremos viva un poco más
-Estás diciendo que si logra matar a Xanxus aun así ¿Lo harás?
-Ordenes son ordenes Mukuro- dijo para bajar la mirada- aunque sea nuestra tía, es un vampiro
Reborn acariciaba los suaves cabellos castaños del menor, sabía que había perdido la oportunidad de estar con ese ser por el resto de la eternidad, pero no podía hacerlo, no podría convertirlo en un ser nocturno como lo era él, ese joven era demasiado inocente como para poder pertenecer a un mundo tan putrefacto como ese. No se lo merecía. Miro la frágil figura dormida de su alumno, y un extraño sentimiento lo invadió. Sus colmillos relucieron, mientras relamía sus labios.
-"Pero qué demonios estas pensando Reborn"- se regaño mentalmente- "Le has hecho el amor, ahora la única forma de que se vuelva un ser nocturno es si lo dejas vacio y le das de comer sangre pura"- se acerco a los labios entre abiertos de Tsuna y lo beso tiernamente.
-Me dolerá verte crecer pero seguro me dolerá mas verte morir.- susurro
En eso una débil risa se escucho.
-Sal de una vez Giotto- dijo con voz tranquila mientras tapaba con la sabana a Tsuna
-¿Por qué tan frustrado?- dijo el rubio
Reborn solo suspiro.
-¿No es parte de tu familia?- dijo curioso
-Vendría siendo mi tatara nieto, o algo así- dijo mientras se encogía de hombros
-No podre- dijo con voz dolida
-Si lo amas por mí no hay problema- dijo para salir por la ventana
Reborn se quedo solo y pensativo.
Colonello se sentía cada vez más débil, la sangre seguía emanando de los dos pequeños, pero profundos orificios en su cuello.
-¿sabes cómo es la transformación de los humanos a vampiros impuros?- pregunto mientras lo desvestía
Colonello negó, su vista se estaba haciendo borrosa.
-Es dolorosa, según me han dicho- se alejo un poco- y no sucederá hasta que te haga mío- dijo para sentarse en un sillón cercano.
Ryohei se relamió los labios, ver ahí a su víctima sin poder moverse, delirando, entre la vida y la muerte, pero sin llegar a morir, puesto que el virus ya lo tenía, jamás moriría, quería hacerlo sufrir mucho, antes de convertirlo, seria ahora un ser de la noche, y su único juguete sexual.
-¿Cómo te sientes?
Colonello tenía su respiración agitada, sentía su cuerpo frio y como ya no comenzaba a responderle, sentía dolor, uno grande, como si se estuviera quemando en vida, o le encajaran palos en todo el cuerpo, quería gritar pero la voz simplemente no salía de su garganta.
-Por tus expresiones apuesto a que sientes dolor- sonrió- te aseguro que ese dolor no es comparado a la primera vez que sales al sol.
Se levanto del sillón para subirse en la cama.
-¿estás ansioso? ¿Debería hacerlo ya?- pregunto mientras delineaba con su dedo el pecho de Colonello
Sin esperar respuesta, comenzó a desvestirlo, y a desvestirse, ya desnudos tomo el miembro dormido del rubio y comenzó a darle lentos vaivenes de arriba abajo hasta ponerlo duro.
-Te excitas muy rápido- dijo con burla antes de meter el miembro en su boca.
Lamia todo el tronco mientras apretaba los testículos. Lentamente Colonello comenzó a dar leves e inaudibles gemidos, para satisfacción de Ryohei. Continuo con su labor oral, cuando sintió que eso ya no le entretenía, sin preparación alguna, introdujo su gran miembro en la entrada del rubio, que no evito que unas lágrimas salieran de sus ojos.
-Duele ¿verdad?- dijo mientras comenzaba a dar feroces embestidas, sin importarle que sangre comenzara a salir del ano del menor.
Colonello sentía como su cuerpo ardía, no entendía la razón pero ya no se sentía humano, al contrario se sentía un monstruo sucio y repugnante, su cuerpo le decía que quería morir pero su mente no le dejaba procesar nada, más bien solo sentía dolor, ya hasta había olvidado la situación en la que se encontraba, prácticamente lo estaban violando y el no podía ni siquiera pensar en defenderse, no se movía, de pronto solo sintió como un liquido caliente entraba en lo más profundo ser y como aquel gran pedazo de carne que profanaba su cuerpo salía.
-Ahora solo es cuestión de tiempo- dijo el peli gris para comenzar a vestirse y salir de la habitación.
Colonello comenzó a sentir un mayor dolor, termino cayendo al suelo mientras un extraño resplandor rojo lo rodeaba, como llamas de fuego. Grito de manera desgarradora para después terminar inconsciente en el frio piso.
Mientras la luna comenzaba a cambiar su color platinado por uno rojizo.
