Hola a todos! Gracias a quienes leen el fic y gracias por tu comentario Atolotl (Gabe es el del tipo que prefiere arreglar las cosas por su cuenta o simplemente ignorarlas hasta que desaparezca el problema pero Dean le demostrará lo contrario. Me imaginabas que eras tú por el comentario del teléfono :D) Saludos!
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Capítulo 9
Siempre a tu lado.
Ni en sus más locas fantasías, Gabriel hubiera imaginado que algo como eso pudiera suceder. Lo había visto en una que otra película pero estar viviéndolo, como uno de los protagonistas principales, es muy diferente. Se frotó nuevamente los ojos para confirmar que no está soñando y el rubio realmente se encuentra de pie frente a él.
-¿Me dejarás entrar, Gabe? Está haciendo frío- pidió el menor casi en un puchero, totalmente ajeno a sus cavilaciones- Es un bonito cuarto- comentó cuando le permitió pasar.
-¿Qué demonios haces aquí?- preguntó arqueando una ceja en señal de sorpresa- ¿Cómo me encontraste?
Hace un poco más de cuarenta minutos que había cortado la llamada con Dean y después de estar llorando por cerca veinte más, había conseguido conciliar el sueño pero fue despertado abruptamente al escuchar los golpes a la puerta y su sorpresa fue mayúscula al encontrar a su amigo ahí. Ya se había hecho la idea de que no lo vería hasta el lunes, lo cual le daría tiempo para calmar sus pensamientos y pensar con claridad que hacer.
-Eso no es lo que quería oír- dijo quitándose la chaqueta para dejarla a los pies de la cama antes de recostarse- Estoy cansadísimo, Gabe… dame unos segundos…
El mayor entrecerró los ojos y en ese momento se percató que las mejillas del rubio están algo sonrojadas, además de que respira un poco agitado, ¿Estuvo corriendo? ¿Por qué? Sin mencionar que iban a ser las diez de la noche. Encendió la luz suspirando para luego ir a sentarse junto al menor, quien lo observó con una sonrisa y se incorporó, permaneciendo a su lado.
-Tus segundos ya pasaron, ¿Por qué estás aquí? ¿Cómo me encontraste?- preguntó muy serio.
-Porque obviamente tú no me dirás que sucede, Gabriel, eres tan idiota que siempre te guardas todo lo que pasa y yo tengo que adivinar que es- replicó frunciendo ligeramente el ceño- Tú sabes perfectamente que soy algo distraído, si no me dicen las cosas nunca me entero pero si hay algo que siempre notaré y es cuando estás mal- esas palabras tomaron por sorpresa al castaño, quien carraspeó algo nervioso- Lo entiendo, ¿Sabes? Probablemente no me dijiste porque no querías preocuparme o simplemente necesitas algo de tiempo para procesar todo esto y lo entiendo, lo respeto, Gabriel pero no te dejaré solo, nunca, así que enfádate conmigo si quieres, eso no hará que yo me va—
El castaño le dio un fuerte abrazo que a los pocos segundos fue correspondido de la misma manera. Por supuesto que quiere un momento para pensar las cosas, aclararse, por eso decidió pasar la primera noche en ese hotel pero jamás pensó que lo que realmente necesita es a ese especial rubio confortándolo, acompañándolo aún cuando quiere estar solo y ese simple gesto es suficiente para que el dolor en su pecho disminuya.
-En cuanto a cómo te encontré, después de tu llamada me quedé muy preocupado, así que tomé una chaqueta y salí corriendo a tu casa- no pudo evitar reírse bajito- Creo que papá me regañará después… debí avisarles que saldría pero quería verte lo antes posible para asegurarme que estás bien, así que me alegra haberlo hecho.
-Dean… gracias… aunque eso no explica del todo como me encontraste, nadie sabe que estoy aquí- respondió sin soltar ese cálido cuerpo y los brazos contrarios comenzaron a acariciar lentamente su espalda.
-Kate me abrió la puerta, le supliqué que me dijera que estaba ocurriendo y me llevé un buen susto al enterarme que te habías ido- guardó silencio durante varios segundos, antes de afirmar el mentón en su hombro derecho- Mmm… creo que tus padres ya no me querrán ver por ahí.
-¿Eh? ¿Por qué?- preguntó separándose un poco, sin romper el abrazo- ¿Que sucedió, Dean?
-Mmm… yo… no te enfades conmigo… es que me enojé tanto cuando Kate me contó lo que pasó, no puedo creer que esos malditos idiota te culpen de sus estúpidos problemas, del divorcio y que ese maldito hijo de puta de tu supuesto padre, se atreviera a decir que estaría mejor sin ti- gruñó muy enfadado y el mayor jamás lo ha visto de esa forma, nunca- Por supuesto que le dije un par de verdades a ese bastardo, ellos no se merecen un hijo tan maravilloso como tú y debería estar agradecido de que no le di un puñetazo.
Gabriel jamás esperó escuchar aquellas palabras, tiene muy claro que el rubio siempre lo ha defendido pero jamás pensó que fuera capaz de tratar de esa forma a sus padres con tal de defenderlo, ya que sabe que es alguien muy respetuoso y realmente tranquilo. El menor jamás se ha enfadado de esa manera hasta ahora, por él. Por él.
-Dean…- observó fijamente ese precioso rostro antes de comenzar a reír, ignorando el desconcierto de su amigo y después de varios segundos logró calmarse- ¿Sabes? A veces no lo entiendo… no sé cómo siempre consigues que me sienta bien, gracias por cuidarme, Dean y gracias por estar siempre a mi lado.
-Siempre estaré a tu lado, Gabe, siempre- prometió con una amplia sonrisa- Después de eso, supe que no irías a casa de Balthy, eres del tipo que prefiere pasar por estás cosas solo en una primera instancia, así que recordé que tienes unos ahorros y salí a buscarte a cada hotel, hostal o motel que encontré en el camino, fue difícil porque en algunos me miraron muy raro, otros no fueron muy amables, así que no pienso recomendarlos- el castaño se rio con ese infantil comentario- Estuvo corriendo como veinte minutos de un lado a otro hasta que llegué aquí.
-Eres increíble, Dean, sabía que no puedes vivir sin mí.
Los dos comenzaron una guerra de cosquillas sobre la cama hasta que el rubio terminó sobre Gabriel, quien se sonrojó ligeramente con la posición al recordar lo que hicieron en el cuarto del Winchester hace unas semanas. Todavía recuerda a la perfección el sabor de esos pecaminosos labios y le gustaría demasiado probarlos de nuevo. Solo un poco más. La distancia es tan corta que solo debe alzar la cabeza y sus bocas se encontrarán. Tal como ahora. La cabeza del castaño tarda unos segundos en procesar lo que está ocurriendo, ¡Un beso! Nuevamente se están besando y no tiene idea de si fue él quien dio el primer paso, así que antes de excusarse con que fue un impulso incomprensible, quiere disfrutarlo. Al comienzo, acerca sus manos lentamente hasta la cintura de su amigo pero su confianza aumenta cuando lo toman por la nuca, profundizando aún más y no duda en pegar ese atractivo cuerpo contra el suyo. No sabe con precisión cuanto tiempo pasa hasta que se apartan jadeando un poco.
-Oh Dios… ¡Lo siento mucho!- se disculpó el rubio colocándose de pie casi de un salto- No sé qué me pasó, Gabe… lo siento tanto… yo… yo… no sé en qué estaba pensando… no lo sé…- cuando se lio con sus propias palabras por lo nervioso que está, el castaño decidió intervenir y fue a su lado, revolviéndole el cabello cariñosamente.
-Está bien, lo entiendo, Dean, acabamos en una posición medio rara y era inevitable hacer algo raro- mintió con la esperanza de que esto no afectara su relación con el rubio, no quería que se alejara de él, mucho menos ahora.
-Mmm… sí… supongo… ¿Está bien si me quedo contigo hoy? Sé que no quieres hablar sobre lo que pasó pero me quedaré muy preocupado si te dejo solo aquí, por favor, te prometo que no molestaré y puedo dormir en el sillón- señaló el que estaba junto a la pared frente a la puerta.
-De ninguna manera- el rubio bajó la vista con tristeza al oír esa negativa- De ninguna manera permitiré que duermas en ese incomodo sillón, la cama es lo suficientemente amplia para ambos… claro… si no te molesta compartir…- afirmó carraspeando algo nervioso pero eso se esfumó cuando notó el entusiasmo en el rostro contrario.
-¡Por supuesto que sí quiero, Gabe! Aunque… ya sabes que soy algo inquieto cuando duermo… me disculpo de antemano si te golpeo… o si te despierto al caerme de la cama- ese último comentario hizo reír al mayor, quien lo tomó de la mano.
-No te preocupes, yo tengo un método infalible para que eso no suceda, vamos a dormir ahora y mañana hablaremos pero primero llama a tus padres, no quiero preocuparlos.
Dean asintió tomando prestado el teléfono de Gabriel, ya que con la prisa, salió solo con lo puesto y el cambio justo para el autobús. El castaño aprovechó que se dio la vuelta mientras habla, quitándose la ropa hasta quedar solo en bóxer y buscó un pijama o un buzo entre sus cosas, encontrando lo segundo, junto a una camiseta holgada. Esperó pacientemente que el menor terminara de hablar, consiguiendo el permiso de su madre (luego de que lo regañaron por salir de esa forma) y le pasó otro buzo con una camiseta.
-Póntelos, es más cómodo que dormir con jeans- dijo ligeramente ruborizado y fue a acostarse, cubriéndose hasta el cuello con las sabanas- Apaga la luz antes de venir…
Tan solo pasaron unos segundos cuando sintió los pasos desplazarse por el cuarto antes de que todo quedara sumergido por la oscuridad otra vez y en un breve lapso donde su corazón retumba con fuerza en sus oídos, un peso extra se acomoda tras él. No sabe muy bien que hacer o decir, ya que la situación le parece muy extraña, jamás ha compartido la cama con Dean, no de esa forma y tampoco estaba dentro de sus planes hacerlo, mucho menos cuando está enamorado de él.
-Entonces- habla el rubio rompiendo el silencio que se ha instalado- ¿Cuál es tu método infalible para evitar que te patee mientras duermo o me caiga de la cama?- preguntó con un tono juguetón en la voz.
-Oh, eso- con cuidado se giró, encontrándose con ese par de orbes esmeraldas que brilla aún con la escasa iluminación que se filtra por la ventana- Date la vuelta- el menor arqueó una ceja- Vamos, confía en mí, ¿O tienes miedo de que me aproveche de ti, Winchester?- bromeó haciendo reír a su amigo, quien le sacó la lengua infantilmente antes de obedecer.
-Dean Winchester jamás tiene miedo, idiota, ¿Ahora qué?-el castaño rodeó con un brazo la cintura del rubio, pegándolo a su cuerpo al mismo tiempo que mueve una pierna para aprisionar las contrarias.
-¿Qué te parece mi abrazo de koala? Es casi imposible que puedas escapar- canturreó antes de reírse cuando el menor comenzó a forcejear- Así no te caerás de la cama y tampoco corro el riesgo de que me patees por accidente, canguro.
-Vaya, es genial y como bono extra, no pasaré frio- festejó infantilmente- Gracias, koala, buenas noches.
-No te acostumbres, solo es por hoy, buenas noches, canguro.
Durante varios segundos, se dedicó a disfrutar de la calidez del cuerpo contrario entre sus brazos. Jamás imaginó que podría llegar a estar de esa forma con el rubio pero lo que realmente lo tiene muy feliz, es saber de lo que es capaz su amigo con tal de confortarlo y apoyarlo. No solo increpó a sus padres por tratarlo mal, también se dedicó a buscarlo en cada lugar posible hasta que dio con él y nunca antes había tenido a alguien dispuesto a hacer tanto por él. Afirmó la frente contra la nuca del menor al mismo tiempo que susurra "gracias". Eso es justamente lo que necesita ahora, saber que tiene a alguien que lo quiere sinceramente y así lo comprueba cuando acarician sus manos despacio como respuesta a su murmullo. Ese simple gesto le permite conciliar el sueño, sintiéndose mucho mejor.
Gabriel tarda varios segundos en lograr desperezarse mientras se aferra más fuerte a la calidez entre sus brazos. Apenas consigue enfocar la vista, se encuentra con el rostro durmiente del rubio, quien mantiene los labios entreabiertos para respirar a través de ellos. Todavía le costaba creer que hubiera llegado ayer por la noche, muy preocupado por saber cómo está y se quedó a acompañarlo.
-Dean… ¿Cómo puedo no enamorarme aún más de ti cuando haces tanto por mí?- susurró llevando una mano hasta la mejilla contraria- Gracias por todo, te quiero mucho- se acurrucó contra el cuerpo contrario sonriendo. Sabía que aquellas palabras debía decírselas despierto pero no se sentía capaz aún, mucho menos cuando la rata de biblioteca deportista, todavía ronda a SU chico.
¿Qué va a hacer ahora? Ni de broma está dispuesto a regresar a casa, ahora que por fin todo estalló con sus padres, ya no quiere volver y se considera lo suficientemente capaz de terminar los restantes seis meses y medio de instituto por su cuenta, lo único que debe solucionar es el lugar en donde se quedará. Puede costear un arriendo barato pero eso reduciría a cero sus ahorros para final de mes y no podría seguir con sus planes de entrar a la universidad, la cual, tampoco sabe cómo pagará ahora, una beca no cubrirá todos los gastos. ¿Qué va a hacer? La mejor opción es que comience desde ya a buscar un trabajo los fines de semana, necesitará todo el dinero posible. En un momento de sus cavilaciones, sintió un dedo en su entrecejo y alzó la vista, encontrándose con ese hermoso par de esmeraldas fijos en él.
-Buenos días, gruñoncito, ¿Por qué estás molesto tan temprano?- preguntó con una sonrisa.
-Mmm… solo estoy pensando que haré, Dean… no voy a regresar a casa y tengo muchas cosas que resolver… al menos el instituto ya está pagado… un problema menos- susurró lo último bajito.
-Tampoco te puedes quedar en hoteles, así que vendrás a mi casa, compartiremos habitación, será genial- afirmó con entusiasmo y el mayor arqueó una ceja sin comprender- No te voy a dejar solo, Gabe así que no te comportes como un idiota orgulloso, vas a quedarte conmigo y punto, un problema menos- el mayor abrió ligeramente la boca en señal de sorpresa- Mis padres te quieren mucho y Sammy te adora, varias veces me ha dicho que le encantaría tenerte como cuñado- esa afirmación tan inocente hizo sonrojar al castaño- No entiendo por qué, en un momento llegué a pensar que tú le gustabas pero después me enteré que estaba con Cas, como sea, será divertido vivir juntos, Gabe, además ya teníamos planes de hacerlo durante la universidad, los podemos adelantar un poco.
-Dean… muchas gracias, eres un amigo genial- dijo con una sonrisa complacida- ¿Crees que tus padres estarán bien con esto? No quiero incomodar, Dean…
-Por supuesto que aceptarán, ellos te quieren, Gabe, saben muy bien que yo te adoro y eres una muy buena influencia para mí, no tendrán ningún problema en recibirte y tendrás el gran placer de probar la deliciosa comida de mamá todos los días- festejó infantilmente y el mayor se rio- Vas a estar bien, Gabe, cuentas conmigo, también con Balthy, Cas y Sammy, todos te apoyaremos.
-Lo sé… tendré que contarles lo que pasó… podría hacerlo al mismo tiempo que hable con tus padres, así no debo repetir la misma historia dos veces…- el rubio le acarició la mejilla con suavidad antes de darle un cariñoso beso en la frente y se pegó más a su cuerpo.
-Sé que duele, Gabe, aún cuando han sido unos completos imbéciles contigo, siguen siendo tus padres… pero te prometo que esa tristeza va a disminuir y yo te haré sonreír todos los días, nunca voy a dejarte, Gabe, siempre podrás contar conmigo.
-Gracias, Dean, ¿Está bien si nos quedamos así un poco más?- pidió ocultando el rostro contra el cuello del menor.
-Sí, Gabe.
Al cabo de una hora, ambos ya estaban vestidos y bajaron a la recepción para entregar la llave a la mujer que estaba ahí. Los dos tomaron un autobús en la cuadra siguiente que los acercaría a la casa Winchester, en donde los esperaban la familia del rubio junto a sus amigos, ya que Dean se encargó de llamarlos para citarlos allá. Con cada metro que se acercan a su destino, no puede evitar colocarse muy nervioso pero todo eso se acaba cuando el menor lo toma de la mano, dedicándole una cálida sonrisa que le asegura que las cosas mejoraran y sabe que así será.
Explicar todo lo ocurrido y por qué terminó yéndose de casa, no resulta tan complicado para Gabriel, aunque es exclusivamente gracias al apoyo silencioso de Dean, quien en todo momento mantiene una mano en su espalda, acariciándola con suavidad y dándole a entender que está con él. Durante unos breves segundos de silencio, Mary es la primera en acercarse, dándole un maternal abrazo que correspondió.
-Por supuesto que te quedarás con nosotros, Gabe, buscaremos la forma de acomodarnos y—
-Se quedará en mi habitación- intervino el primogénito de los Winchester con una amplia sonrisa- Es lo suficientemente grande para los dos, mamá, podemos armar la cama al lado de la mía, di que sí, nos portaremos bien.
-Solo si ambos me prometen que se acostaran temprano, sé que te encanta hablar, Dean, puedes estar horas en el cuarto de Sammy por las noches, así que si compartirán el cuarto, deben acostarse a una hora prudente, no quiero que su rendimiento baje en clases- pidió Mary revolviéndoles el cabello a ambos.
-¡Hecho! Será divertido, Gabe, soy algo desordenado pero te prometo que no dejaré mi ropa tirada en el suelo o los libros desparramados sobre el escritorio- el aludido se rio con esas palabras.
-No, Dean, sería muy raro que de repente fueras el señor orden perfecto, se supone que Sammy es el TOC- el aludido le sacó la lengua infantilmente- Ya estoy acostumbrado a su desorden, no tienes que cambiarlo, me gusta.
-Y yo vendré a verte todas los días- prometió Balthazar dándole un fuerte abrazo- Podemos tener pijamada en el cuarto de Dean, ¡Una noche de chicos! Sera divertido, todo va a estar bien ahora y tienes mucha suerte de quedarte aquí, tendrás excelente compañía y comida riquísima cada día, ¿Yo me puedo quedar también?- pidió haciendo reír a los demás al mismo tiempo que el moreno le da una palmadita en la frente.
-No te aproveches de la buena voluntad de los tíos, no te aguantarían ni tres días- bromeó con una sonrisa antes de observar al castaño- Cualquier cosa que necesites, cuenta conmigo, Gabe.
-¡Y conmigo!- afirmó Sam acercándose a él para darle un fuerte abrazo- Será genial tenerte con nosotros, Gabe.
-Gracias a todos, especialmente a ti, Dean- éste esbozó una tímida sonrisa.
-Tendremos que ir por tus cosas- intervino John con un gesto pensativo en el rostro- Y hablar con tus padres, independiente de lo que ha pasado, es mejor avisarles y sigues siendo menor de edad.
-Mmm, supongo – respondió el castaño encogiéndose de hombros. Honestamente, no quiere regresar ahí.
-Yo iré contigo- afirmó el rubio abrazándolo por la espalda- Todo saldrá bien, koala.
-Gracias, canguro.
-¿Nos perdimos de algo?- preguntó Castiel ladeando la cabeza como cada vez que no entiende algo pero el parcito solo se ríe.
Ese medio día almorzaron todos juntos y Gabriel terminó olvidándose de los problemas con sus padres. Le parece increíble que tan fácilmente su tristeza fue cambiada por alegría y todo gracias a Dean. Ahora podía afirmarlo con toda seguridad, no está enamorado de Dean, lo ama, de una forma en que jamás ha amado a otra persona y ya no puede continuar dudando, cuando arregle todo el asunto con sus padres, va a pasar a la fase dos de su plan y confesar sus sentimientos, sin importar que se muera de la vergüenza.
-¿Estás bien?- preguntó el rubio observándolo con una radiante sonrisa.
-Sí, no te preocupes, pinky, aunque tú deberías aprender a comer- canturreó pasando un dedo por la comisura del labio del menor, enseñándole los restos de la tarta que Mary preparó como postre-Eres un niño.
-Y tú un idiota, siempre te burlas de mí- se quejó haciendo un puchero antes de que lo tomara por la muñeca para lamer lo que queda del postre en su dedo, provocando que el castaño se colocara muy rojo por sus acciones- Jajajajaja, era mi turno de molestarte, pinky superó a cerebro- canturreó haciendo reír a los demás.
-Sigue soñando, aún te faltan años para superar al maestro- afirmó pellizcándole una mejilla con diversión- Años.
-¡Gabe! Esa no es forma de tratar a tu compañero de habitación, te dejaré en el rincón como un chico malo- se quejó el rubio sin ocultar la sonrisa en sus labios.
Iba a hacerlo. Antes del término de la semana siguiente, Gabriel le confesaría sus sentimientos a Dean y nada lo evitará.
