-
DISCLAIMER APPLIED
Este fic no me pertenece, la autora es BlowingWind.
-
.:BEYOND TEMPTATION:.
-
Capítulo IX: De vuelta a la rutina
"Muy bien jefe. Estás aquí a primera hoy, y sonriendo." Mai expresaba su opinión mientras Sasuke caminaba hacia la puerta con una sonrisa en su habitual rostro serio.
"¿No puedo llegar feliz a mi oficina un lunes soleado por la mañana?" Cuestionó según se acercaba al buzón para recoger varias carpetas y hojearlas rápidamente.
"¿Desde cuándo te importa si el tiempo es soleado o lluvioso?" Preguntó Mai con una ceja levantada.
"Agradezco el buen tiempo de vez en cuando. Dentro de poco, estará lloviendo todo el tiempo." Respondió Sasuke con seriedad. "¿Ha habido alguna llamada durante el fin de semana?"
"Claro que sí. Muchas. He cambiado la reunión con los Miembros del Consejo para después de esta semana puesto que no pude localizarte el día en concreto que teníamos fijado. Hablando de eso, ¿me puedes explicar por qué tu teléfono estaba fuera de cobertura?"
"Me tomé unas pequeñas vacaciones, eso es todo." Le respondió con sus ojos todavía fijos en los papeles.
Mai dio un grito ahogado totalmente fingido. "¿Tú te tomaste unas vacaciones? Wow, eso si que es nuevo."
"Lo dices como si fuera adicto al trabajo." Refunfuñó.
"Conozco a tu padre perfectamente, chico. Tú, tu hermano y tu padre son los tres igualitos." Aclaró. "Así que, ¿quién es la mujer afortunada?"
Sasuke elevó su mirada. "¿Quién ha dicho nada de una mujer?"
"Bueno, para tener esa sonrisa en la cara, debe de tratarse de alguien especial." Le dijo con un guiño.
Sasuke se rió mientras entraba en su oficina. "Pásame el contrato de la renovación con las empresas del extranjero, Mai."
Mai soltó una risita cuando Sasuke comenzó a silvar la melodía de una canción. "Es muy especial." Murmuró Mai cogiendo el contrato. El teléfono sonó y respondió.
"Oficina del Sr. Uchiha, le atiende Mai, ¿en que puedo ayudarle?"
"Hola, ¿puedo hablar con mi papá por favor?" Sonó una melódica voz desde el otro lado.
Mai sonrió. "Por su puesto, Madison." Le contestó antes de conectar con la línea de la oficina de Sasuke. "Tienes una llamada en espera de alguien especial."
Sasuke levantó el teléfono al mismo tiempo que dejaba caer su bolígrafo desventuradamente sobre la mesa. "Uchiha al habla."
"¡¡Papá!!" Se oyó un chillido que hizo que Sasuke retirará bruscamente el aparato lejos de su oído para evitar el fuerte sonido.
"A mí también me alegra oír tu voz, Princesa." Rió Sasuke al oír las risas de su hija.
"Papá, estoy en tu avión." Hablo Madison con excitación. "Puedo ver algodón de azúcar blanco a través de la ventana."
"Me alegra que te estés divirtiendo, Princesa. Estoy deseando volver a verte."
"Yo también. Te echo mucho de menos, papá. Dijiste que me visitarías este verano."
Inmediatamente se sintió mal por haber mentido a su hija. No es que no hubiera querido, es sólo que todo el asunto de la compañía se lo impidió. Por eso es por lo que había hecho traer a Madison desde Nueva York a Japón para tener unas pequeñas vacaciones. Después de todo, pronto iban a ser las vacaciones de invierno y Madison podría pasar dos semanas más o menos con él.
"Lo sé, cielo, pero papá ha tenido que hacerse cargo de algunas temas de negocios." Le dijo Sasuke con ternura.
"No me gusta eso...cosas de negocios. Te hace estar lejos de mí demasiado tiempo." Dijo Madison en un tono de enfado. Sasuke se rió al imaginarse a su pequeño ángel arrugando su nariz y haciendo un lindo puchero en su rostro.
"Entonces, háblame sobre el colegio." Dijo Sasuke mientras se recostaba sobre la suave piel de su silla y cerraba sus ojos para escuchar la suave y relajante voz de Madison.
"Mi profesor dijo que estoy mejorando mucho en ciencias. Hicimos una obra de teatro y yo fui el Hada, papá. Todos estaban celosos porque llevaba un precioso y brillante vestido. Dijo la niña alegremente.
"Vi la foto, cariño. Estabas preciosa."
"Quiero ser tan bonita como la señorita que trajiste la última vez que me visitaste." Dijo Madison.
Sasuke frunció el ceño. Trataba de pensar pero no recordaba su nombre. Visitó a Maddy el año pasado durante las vacaciones de Navidad y había estado viéndose con una modelo, Casta...Christy...Catrina. Ese era. Era toda una belleza pero superficial y egoísta. No quería que su hija se volviera así.
"Eres mucho más hermosa que ella."
"Eso me gustaría. De todas formas, papá..." La voz de Madison se fue apagando hasta convertirse en tono muy triste.
"¿Qué pasa, cariño?"
"Grace y Kelly se han estado burlando de mí. Me dijeron que no tengo una mamá que me quiera y que mi papá siempre me deja sola." Entonó Madison en voz baja.
Sasuke se recostó contra el respaldo de su silla y se frotó los ojos con cansancio. ¿Por qué los niños se burlan y se ríen unos a otros de esa manera? Nunca podrá entender la complejidad que tienen las mujeres incluso a una edad tan temprana.
"¿Qué les dijiste tú?" Preguntó Sasuke, su tono de voz cuidadoso y bajo control. Parece que hizo muy bien en traerse aquí a Madison a pasar esas pequeñas vacaciones.
"Les dije que no es verdad. Son unas mentirosas, y unas mentirosas serán siempre unas mentirosas. Tengo un papá que me quiere, incluso aunque no tenga mamá, no me importa. Te tengo a ti, a la abuela y al abuelo, y a Nanny que me cuida. Además, no necesito a una estúpida mamá." Se oyó a Madison enfadada junto con un pequeño sollozo a través del teléfono.
"Maddy..." Por primera vez se había quedado sin palabras. No sabía que decirle a su hija. "¿Por qué no te echas una siesta? Estaremos toda la tarde juntos cuando llegues aquí." Le prometió Sasuke.
"¿De verdad? ¿Lo dices en serio, papá? ¡No puedes romper tu promesa!" Confirmó Maddy.
"Un Uchiha siempre mantiene su promesa pase lo que pase." Sasuke recitó la frase que recordaba cuando su padre se la pronunciaba cada día.
"Por su puesto. Hasta luego, papá. Te quiero." Dijo con entusiasmo Maddy.
"Yo también te quiero, Princesa. Que tengas dulces sueños." Replicó antes de que se oyera el típico sonido de que había colgado. Respiró profundamente y lentamente dejó salir el aire fuera. Su madre tenía razón, como siempre. No era bueno que Maddy estuviera sin una madre tanto tiempo. Las niñeras que contrataba no podía ocupar el lugar de una madre de verdad y las mujeres con las que se rodeaba no serían un buen modelo a seguir para su hija. Estaba en un callejón sin salida.
"Señor, la señorita Sakura está aquí." Se oyó la voz de Mai por el teléfono y unos segundos después, Sakura entró.
"No te interrumpo, ¿no?" Preguntó Sakura en un tono cortante mientras dejaba unas carpetas sobre la mesa.
"Para ti siempre tengo tiempo." Le contestó con un guiño.
Sakura se sonrojó y aclaró su garganta. "Sólo quería asegurarme que todo estará listo para la reunión de esta tarde. No he enviado a mi secretaria porque cuando se lo he pedido prácticamente se ha desmayado."
"Me pregunto por qué." Meditó Sasuke con una sonrisa en su rostro. No quería volver a usar ahora su afilado tono de negocios. Tendría que disculparse con ella después, pero para ese entonces Sakura ya no estaría en su oficina. No, mejor no pensar en eso.
"Sabes muy bien por qué, hombre de lo más detestable. Pero bueno, Mitchell Groom ha cambiado su cita con nosotros para esta tarde. Me preguntó por qué quiere comprar mercancias aquí de todas formas." Gruñó la última parte más para sí misma.
"¿Esta tarde?" Preguntó Sasuke con el ceño fruncido. Se acordaba de Mitchell Groom. Ese viejo bastardo que le encantaban las chicas jóvenes y que recientemente se había fijado en la propia Sakura. Si ese viejo bastardo se va a reunir con ellos esta tarde, eso significa que tendría que cancelar los planes con su hija. No podía hacer eso. Pero por otro lado, dejar a Sakura sola con ese hombre era razón suficiente para hacerle querer romper algo en pedazos.
"¿Ya tenías planes?" Le preguntó.
"Así es." Respondió Sasuke.
"Bueno, no importa demasiado. No ha tomado ninguna decisión todavía así que supongo que puedo reunirme con él esta tarde y ver qué es lo que quiere y comentarlo contigo después." Dijo Sakura.
"No lo creo." Le interrumpió con el ceño fruncido nuevamente.
"¿Perdona? ¿Tengo que suponer por ese tono que no confías en que pueda manejar este asunto?" Dijo apretando los dientes.
"No es eso." Le discutió.
"¿O crees que no te mantendré al tanto?" Saltó Sakura.
"Eso tampoco. Déjame explicart---"
"Oh, creo que ya has dicho suficiente."
"Joder, ¿puedes parar de cortarme y dejar que te explique?" Dijo bruscamente mientras los ojos de Sakura se estrechaban en su dirección.
"No, no creo que pueda." Con esto último, se giró y se dirigió a la puerta. Un par de fuertes brazos la rodearon firmemente alrededor de su cintura.
"No te vas a ir a ningún sitio hasta que este asunto quede zanjado." Susurró Sasuke cerca de su oído. "No quiero que vayas sola porque sé el tipo de viejo pervertido que es Mitchell. Se tiraría sobre ti en un minuto si no tienes cuidado. No es porque no confíe en ti o porque crea que vas a estafar a la compañía sin que me entere. Te preocupas por esta empresa demasiado como para hacer algo así."
"Puedo apañármelas por mí misma. Puedes confiar en mí." Masculló Sakura apoyando su cuerpo contra Sasuke.
"Oh, confío en ti. Es en él en quien no confío y sé que te puedes manejar por ti misma, pero preferiría que no lo hiciera." Replicó Sasuke colocando su pelo rosado. Había reemplazado su peluca por su cabello de color rosa pálido.
"No te has puesto la peluca hoy." Murmuró mientras recorría con sus dedos su extenso cabello.
"Bueno, me di cuenta que ya que seré la jefa de ahora en adelante, podré soportar las críticas." Comentó sin parecer arrogante.
"Esa es mi chica." Dijo Sasuke. "Ahora, ¿te importaría decirme que fue ese comentario tan cortante de antes?"
El cuerpo de Sakura se tenso. Había llegado a oír su conversación por el teléfono de casualidad e inmediatamente, algo explotó en su interior. Cómo había podido olvidar lo que habían hecho la noche anterior para después irse con una de sus amantes. Liberando su cuerpo de su agarre, le dirigió una mirada que podría haberle destrozado todos sus huesos antes de murmurar un 'nada'.
"No creo que sea nada." Le dijo Sasuke con una mirada de sospecha. "Espera, no te estás arrepintiendo de lo que hicimos, ¿no?"
Con ese recuerdo, su cara se volvió de un color carmesí al mismo tiempo que aumentaba su enfado. "Te dije que no." Le contestó.
"Bueno, más bien suena a que si te arrepentiste." Sostuvo Sasuke fulminándola con la mirada.
Los ojos de Sakura se estrecharon mientras clavaba su dedo índice contra su amplio pecho. "No me arrepiento de nada de lo que hice en el pasado, no importa como las cosas hayan terminado después. Puedes continuar haciendo lo que siempre hacías antes de que intimáramos y no me importa que vuelvas a tu hábito de acostarte cada día con una mujer porque---"
"¿Por qué estás tan celosa?" Preguntó de repente Sasuke curvando sus labios.
Sakura explotó indignada con su rostro todavía más rojo. "Yo---tú--- ¡No estoy celosa!"
Sasuke levantó una ceja y sus labios se curvaron en una sonrisa. "Escuchando a escondidas, ¿verdad?" La acusó poniendo una sonrisa burlona.
Sakura le miró con todo su poder, "No puedo evitar escuchar a escondidas si estás prácticamente gritando tan alto como para que todo el edificio oiga tu conversación con…quien quiera que sea."
Sasuke se rió mientras ideaba su nuevo plan de acción. "Te diré lo que vamos a hacer. Estaré contigo en esa reunión por la tarde y después podrás conocer a…quien quiera que sea con quien estaba hablando."
Sabía que no se resistiría a su oferta. Era demasiado curiosa para su propio bien. Podía ver claramente la arruga que hacían sus cejas al juntarse en esa expresión de enfado en su precioso rostro. Podía ver en sus facciones que quería decirle que no le importaba. Pero al final, la curiosidad la venció mientras se encaminaba hacia la puerta y refunfuñaba un "como tu quieras" por encima del hombro.
Sasuke se esperó hasta que estuvo lo suficientemente lejos para oírle y soltó una carcajada. Tenía el presentimiento de que Sakura le iba a encantar a Madison.
Caminó hasta la pared donde se podía ver el ventanal del techo y miró el despejado día de Tokio, esperando a que la tarde llegara pronto. Por una vez, no podía esperar a que fuera la hora de cenar.
.
.
Sakura frunció su entrecejo mentalmente en el mismo momento que las puertas del ascensor se abrían estrepitosamente en una atmósfera silenciosa para a continuación entrar. Su secretaria había extraviado la información que necesitaban para la reunión de hoy con Mitchell Groom pero eso no era lo peor. No sólo era eso. Keira había roto a llorar, por la tensión que había estado sometida durante estas semanas a causa de la enfermedad de su abuela. Sakura tuvo que ser la que actuara de manera calmada y razonable mientras intentaba tranquilizarla de la mejor forma que pudo una vez que su secretaria paró de ser una maquina de lloriqueos y volvió a convertirse en un ser humano normal nuevamente.
Después de eso, envió a Keira a casa y le permitió tomarse unos días libres para recuperarse antes de volver al trabajo. Keira estaba muy agradecida. Francamente, Sakura no podría haber pronosticado durante cuanto tiempo iba a aguantar hasta que ella misma sufriera un colapso también. Se pasó la mayor parte de la tarde organizando todo lo que estaba desordenado y puesto que no confiaba en las empleadas de la limpieza para limpiar la oficina, también se había encargado de esa parte ella misma. No es que no pensara que una empleada no iba a hacer un buen trabajo, pero había tantos papeles y documentos esparcidos que alguno podría traspapelarse entre el desorden y nadie se daría cuenta hasta que fuera demasiado tarde.
Así que, ahí estaba. Con media hora de retraso porque se había metido tanto en la organización y la limpieza que había olvidado prácticamente hasta mirar al reloj. Su estómago rugió con fuerza haciéndole recordar que no había comido nada hoy. Dios mío, este día se había vuelto horrible.
'Mira el lado positivo, muñeca. Al menos verás a Sasuke ahora después.'
'¿Dónde está el lado positivo?'
'No seas así. Al menos sabemos que se preocupa por nosotras.'
'Se preocupa por mi chihuahua.'
'Ni si quiera tienes perro.'
'Eso no importa, no se trata de eso.'
'Sigue con lo mismo. Eres tan cabezota. No me puedo creer que sea tu conciencia.'
'Y yo no me puedo creer que este discutiendo conmigo misma en el interior de mi cabeza. Y para empezar todo esto es su culpa.' Sakura iba echando humo mientras se dirigía a la sala de reuniones donde Sasuke y su supuesto cliente, Mitchell, estarían.
'Bueno el tuvo un pequeño roce con Keira, ¡no es para tanto!'
'No me puedo creer que te pongas de su lado. Keira estaba balbuceando como una loca cada vez que volvía de su oficina.'
'Estoy del lado que nos convenga. Y te juro que más que estar estresada, estás sexualmente frustrada.' La voz de inner refunfuñó haciendo que Sakura se parara quieta de repente sintiendo la sangre acumularse en todo su rostro. No, ella no acaba de pensar eso. Sakura Haruno no es una frustrada sexual. En absoluto. Después de repetírselo como si fuera un mantra a si misma unas cuantas veces, calló la voz de su cabeza completamente para a continuación recuperar su compostura.
Abrió la puerta con una sonrisa profesional en su cara y entró en la sala hacía su lugar. Se sentía un poco confundida de que Mitchell no estuviera ahí. Sólo Sasuke estaba presente con una especia de sonrisa engreída en su cara. Había algo en sus ojos, una especie de satisfacción que le daba miedo llegar a averiguar que podía ser.
"¿Dónde está Mitchell Groom? No es el tipo de persona que llega tarde a ninguna reunión." Comentó con indiferencia.
"Quien sabe." Contestó Sasuke en un tono informal mientras acariciaba despreocupadamente la suave textura de su corbata marrón. Sakura estrecho sus ojos afirmando lentamente.
Unos momentos después, Mai entró con un papel en una mano mientras sacudía su cabeza en desesperación.
"El Sr. Groom acaba de mandarme un fax. Ha habido una emergencia en su familia que le impide acudir a la cita de hoy. Pide disculpas y si es posible cambiará el encuentro para otra ocasión." Dijo Mai con sus ojos afilados en dirección a Sasuke mientras pronunciaba estas palabras. Sasuke únicamente se recostó con ambos brazos detrás de su cabeza con una sonrisa de suficiencia en su rostro.
"Bueno, puesto que no podrá venir hoy, no hace falta seguir esperando." Dijo Sasuke levantándose. Miró a Sakura quien le miraba sospechosamente. Luego le lanzó una sonrisa hacía Mai haciendo que ésta rodara los ojos.
"Entiendo que vas a salir pronto." Dijo Mai accediendo a sus súplicas.
"Sí, hoy tengo una cita especial con una persona especial." Contestó Sasuke. Oyó un 'humph' de la chica que pasaba por su lado. Contuvo una sonrisa.
"¡Ah! Sí. Me alegra que pases tiempo con ella. Saluda a Madison de mi parte. Esa chica es encantadora." Comentó Mai, también mirando hacia Sakura. Sasuke le guiñó un ojo y ella levantó un pulgar hacia arriba.
"Bueno si ya está todo, me voy. Buenas tardes Mai,..." Sakura apretó los dientes en la última parte y salió de la sala de reuniones. Estaba actuando de una manera tan infantil. No estaba celosa de esa...Madison. Para nada. No importa todo lo especial que puediera ser para Sasuke.
Entonces, ¿por qué se sentía tan...dolida cuando mencionaba lo especial que era para él?
'No me importa.'
"¿Ya estas satisfecho con todo esto?" Preguntó Mai cuando vio que Sakura había dejado la sala tan bruscamente.
Sasuke ocultó una sonrisa. "No tengo ni idea de a qué te refieres." Le contestó suavemente.
"Cuidado con tus juegos, chico. El karma puede ser malicioso." Le avisó Mai.
"Nuevamente, ni idea."
"De acuerdo, ¿entonces el tifón millonario que fijó su cita hace meses de repente la cancela a causa de una emergencia familiar?"
"¿Quién sabe? Ese viejo bastardo tiene viudas y amantes para tener su propio harem." Se defendió Sasuke.
"Mentiroso. Simplemente no te gusta compartir. Lo llevas escrito en la cara, Uchiha." Avisó Mai con un brillo especial en sus calculadores ojos.
"¿Crees que tiene paciencia suficiente como para conocer a mi 'chica especial'?" Preguntó Sasuke sonriendo.
La mujer rodó los ojos. "Se veía con instintos asesinos suficientes, Uchiha. No me sorprendería que encontraran tu cuerpo en un contenedor y aparecieras mañana en las noticias de la mañana."
"No, me quiere demasiado." Decía juguetonamente.
"¿Eso crees? Pon un anillo en su dedo y entonces me dices, chico." Le contestó secamente antes de marcharse dejando a Sasuke pensando en sus palabras.
Los labios del moreno se curvaron en una pequeña sonrisa cuando salió a buscar a Sakura.
La encontró esperando frente al ascensor, tan hermosa como siempre con un mohín en sus labios mientras mantenía apretado el botón de llamada. Caminó tranquilamente hasta quedar detrás de ella, sus labios cerca de su oído.
"Si sigues apretando tan fuerte, el botón va a salir disparado." Le susurró seductoramente.
Sakura soltó un grito ahogado y saltó hacía atrás donde la recibieron unos brazos. Se giró para mirarle con sus ojos esmeralda mientras sus brazos le rodeaban la cintura.
"Estúpido." Masculló entre dientes mientras trataba de liberarse de su agarré.
"Un estúpido muy guapo. Le corrigió Sasuke sin permitir que se escapara.
"Quien te dijera eso debía estar ciego." Le devolvió.
"¿Eso crees? Tengo una agenda de teléfonos llena de mujeres que no estarían de acuerdo contigo."
"Bueno, pues puedes irte al inf---" No tuvo oportunidad de terminar ya que Sasuke había atrapado su boca con la suya. Sus suaves y cálidos labios moviéndose hábilmente contra los inexperimentados de ella apoyándola contra la pared de mármol. Ella aún estaba rígida en sus brazos, sus labios cerrados con fuerza, negándose a darle acceso. Sasuke movió sus dedos a través de sus brazos, acariciando con cuidado provocándole escalofríos. Sakura relajó ligeramente su postura dejando de oponer resistencia. El poder de la magia que eran capaz de hacer sus labios contra los suyos le trajeron de vuelta el recuerdo de la noche en el yate cuando él le acarició suavemente con sus maravillosos dedos, sus labios moviéndose por su caliente piel mientras ella gemía su nombre una y otra vez.
Lentamente, su boca se fue abriendo permitiendo que su lengua se deslizara en su húmeda cavidad. Sakura gimió despacio mientras instintivamente rodeaba su cuello con los brazos y le atrajo más cerca de ella, hasta que su cuerpo se marcaba en el suyo. Uno de sus brazos se cerró en torno a su cintura firmemente mientras el otro se movía por toda su espalda dibujando un recorrido con la punta de sus dedos.
El agudo sonido del teléfono de Sasuke sonó por todo el silencioso recibidor, regresándola al suelo de su temporal ascenso. Oyó como murmuraba una maldición aflojando de mala gana su fuerte agarre. No se molestó en mirar el identificador de llamadas, sacando directamente el aparato y llevándoselo al oído.
"¿Qué?" Soltó y rápidamente su cara se suavizó. "Lo siento, cariño. Me tenía que poner al día con el trabajo." Su cálido tono la hizo maldecir a quien quiera que fuera que estuviera en el otro lado. "Llegaré enseguida, cielo. ¿Me esperas?" Preguntó dulcemente para después reír y decir algo más cortando la llamada.
Sakura le miró durante unos momentos antes de hacerle a un lado y dirigirse a las escaleras.
"¿A dónde vas? Pensaba que íbamos a cenar." Preguntó Sasuke dando una enorme zancada y capturarla fácilmente.
Sakura se giró para mirarle incrédula. ¿Le estaba pidiendo que cenara con otra mujer? No sabía si mandarle a la mierda por atreverse a pedírselo después de la conversación que había tenido. Por otro lado, quería demostrarle que no le importaba con quien había hecho planes o no. Ganó su terquedad, se mordió un labio y le sonrió falsamente.
"Claro, me encantaría cenar contigo." Dijo dulcemente. Sasuke se quedó sorprendido. Había esperado una última discusión como era habitual. Había comprendido su intención rápidamente, y le guiñó un ojo.
"Muy bien, señorita." Gesticuló Sasuke con su mano.
.
.
Sakura salió a regañadientes del elegante BMW negro una vez que aparcaron en un pequeño pero selecto restaurante. No estaba segura de que pudiera resistir ver a Sasuke con esa mujer. Por eso había estado diseñando un plan perfecto para la situación. Había tenido la idea de hacer creer que disfrutaba de la cena, aunque tuviera que ahogar esa extraña sensación que tenía en su garganta con millones de vasos de agua para intentar hundirla en lo más profundo, e iba a tener estupendas conversaciones con esa desconocida. Pero ahora, ya no estaba tan segura.
'Vamos Sakura. Nosotros, los Haruno, no somos cobardes. Tu puedes con esto, chica.' Le animó la voz de su inner, si es que se le puede llamar animar a eso. Suspirando lentamente, se puso totalmente recta y comenzó a caminar con cierta orgullo hacia la puerta con Sasuke detrás.
Entraron en la cálida sala, los ojos de Sakura escanearon al momento el lugar. No había mucha gente y sin lugar a dudas nadie demasiado atractivo. Sus ojos se posaron en una pelirroja sentada en frente de un ventanal. Sasuke la agarró de un brazo mientras la conducía hasta esa mujer. Se veía bastante....normal. No parecía una de las mujeres con las que Sasuke saliera o...perdiera el tiempo.
"Mya, ¿habéis estado esperando mucho?" Preguntó con indiferencia. "¿Y dónde esta Madis---?"
"¡Aquí estoy!" De repente se oyó un grito que hizo que Sakura saltará levemente hacía los brazos de Sasuke, de nuevo. Una melodiosa voz chilló bajo la mesa, al momento una cabeza cubierta de un dorado pelo rubio apareció a través del mantel. La chica salió de debajo de la mesa, se puso de pie y alcanzó el máximo de su estatura. Apenas debía llegar a la cintura de Sakura.
"¡Papá, al final has venido!" Dijo la pequeña en un inglés perfecto mientras lanzaba su pequeño cuerpo contra el de Sasuke. Él la cogió alrededor de la cintura y la subió para darle un beso en su mejilla.
Sakura permaneció totalmente quieta. Atónica viendo la interacción entre esos dos.
"Sakura, ella es Mia, la niñera." Gesticuló con la cabeza en la dirección de la pelirroja quien sonrió y le saludó un pequeño gesto de su mano. "Y esta es mi hija, Madison María Uchiha."
Sakura se quedó mirando a la pequeña niña rubia con hoyuelos en sus mejillas y luego a Sasuke, y otra vez más hizo el mismo recorrido.
'Sasuke tenía una... ¿hija?'
.
Un nuevo capítulo ^^ Y sobre el capí no hay mucho que comentar....el título ya lo dice todo, "vuelta a la rutina". Cualquier duda, sugerencia o comentario, ¡me avisan!
¡Besos!
