Hola! *esquivando todo* ¡Lo siento TAAAANTOOO! DD: De verdad, siento mucho no actualizar pronto, pero la inspiración no fluía. Lo bueno de todo esto es que ya salí de vacaciones (como muchos haha) y tendré más tiempo libre, el problema es que haber cuándo se paseará por acá la inspiración ¬¬
Sin más les dejo el capítulo y de nuevo ¡Discúlpenme! D: u_u me siento tan mal pero ya está aquí.
Disclaimer: Todo esto le pertenece a Dreamworks y a William Joyce, yo sólo soy dueña de todos los personajes que no conozcan n.n
Tardó un poco más de media hora en llegar y eso que había ido lo más rápido posible, ubicó velozmente la casa de su amiga y la miró a través del cristal de la ventana, se dio cuenta de que la joven estaba inquieta, no podía dejar de ir de un lado para otro hasta que finalmente se recostó sobre la cama, parecía preocupada pero Jack aún no había podido verle el rostro. Levemente tocó el vidrio con los nudillos, tratando de no sobresaltar a la chica pero no lo logró. Ésta dio un saltito asustada y se dio cuenta de que era Jack, así que apresuradamente le abrió la ventana.
—¿Qué sucede? ¿Qué tienes? — preguntó Jack preocupado, es entonces cuando pudo observar bien su rostro; estaba llorando. — ¿Qué tienes? ¿Por qué estás así? — volvió a preguntar. La chica sólo soltó un sollozo y volvió a recostarse en la cama sin decir palabra. — ¿Sarah?
—Tuve una fuerte pelea con mis padres… — fue lo único que dijo antes de que sus mejillas se vieran empapadas de lágrimas. Rápidamente la chica trató de limpiarse pero tanto las mangas como la almohada estaban mojadas.
—¿Por qué? — preguntó Jack entre enfadado y preocupado.
—Es que… — Sarah no sabía cómo explicarle a Jack, ella era un poco testaruda y llegaba a contestarle a sus padres lo que causaba más líos entre ellos. — Mis padres empezaron a decirme cosas sobre mi futuro, que tenía que crecer y madurar, dejar de leer todas esas historias de fantasía, saber qué camino tomar y… esas cosas. — dijo Sarah al momento de que volvía a limpiarse con la manga de su blusa.
Jack no sabía qué decir o hacer, realmente nunca había afrontado este tipo de situaciones y las únicas peleas que había tenido con su madre habían sido para que dejara de bromear con cosas serias, a ella realmente no le molestaba mucho su actitud divertida, lo aceptaba tal y como era, además Jack no tenía que preocuparse por lo que alguna vez quiso hacer en su vida, él era muy bueno en muchas cosas pero ahora eso no importaba, él ahora era un guardián y sólo se dedicaba a hacer felices a los niños.
—Y ni siquiera sé lo que quiero ser y eso sólo me estresa mucho más ¡Es tan fastidioso! — se quejó Sarah dándole la espalda a Jack quien se acercó a ella lentamente.
—Sarah, tienes que pensar que ellos sólo quieren lo mejor para ti, aunque a veces se equivocan, nadie es perfecto. Ellos creerán que haciéndote ver las cosas como ellos cambiarás rápidamente y pensarás como una adulta, pero no es así. Es el error más grave que pueda cometer un adulto pero como dije, ellos igual cometen errores. — Jack trató de sonar lo más comprensible posible y realmente se sorprendió cuando todas aquellas palabras fluyeron de su interior y lo hicieron sonar más experto de lo que era. Sarah lo miró a los ojos y Jack sintió como se le rompía el corazón al verla en ese estado. El albino sólo sintió ganas de abrazarla y consolarla, no dudó en hacerlo pues sólo la atrajo a él y la abrazó con fuerza.
—Jack… — musitó la chica sorprendida.
—Incluso yo me he equivocado, pero no quiero entrar en detalles. — rió Jack, contagiando aquella risa a su amiga quien lo apretó un poco más fuerte. —Tranquila Sarah, sabes que yo estoy aquí contigo y te apoyaré siempre. No importa lo que digan tus padres. — le susurró Jack. Sarah, fuera de sentirse avergonzada por ser abrazada, se sentía realmente feliz y reconfortada por aquel chico. Su abrazo de pronto se había vuelto cálido para ella, lo cual empezaba a sentir extraño siendo que Jack era un espíritu de invierno ¿Cómo era posible que ella sintiese cálido al tocarlo?
—Gracias Jack, creo que tienes razón pero es tan molesto que me digan todas esas cosas. Aunque a decir verdad, ellos tienen un poco de razón, ni siquiera sé qué quiero estudiar. — Jack la separó un poco de él para poderle ver la cara, ella ya había dejado de llorar pero las marcas de las lágrimas habían quedado en su rostro.
—No importa, todavía tienes mucho tiempo. — le sonrió Jack tiernamente, esta vez Sarah se sonrojó y miró a otro lado apenada.
—Lo siento, por mojarte la sudadera con las lágrimas. — dijo la chica limpiándose las lágrimas.
—Descuida, realmente no importa. — sonrió Jack. — Entonces, cambiando a un tema mucho más importante… ¿Dónde dormiré? — preguntó Jack esta vez separándose por completo de la chica y cambiando un poco su actitud. Sarah se quedó pensando hasta que finalmente contestó.
—Eres un invitado así que tendré que ofrecerte mi cama, no hay nada más y no tengo una habitación para huéspedes. — rió Sarah divertida. Jack se rascó la nuca.
—Si, pero… ¿Dónde dormirás tu? No quiero ser una molestia y quitarte tu cama.
—¡No! Tranquilo, soy muy servicial así que permíteme tratarte como invitado. — replicó Sarah amablemente.
—Lo siento Sarah, no podré. No puedo dejar que vayas a dormir en otro lado que no sea tu cama. — replicó Jack notablemente preocupado, se cruzó de brazos, un poco incómodo por que sostenía el cayado. — ¿Por qué no vamos a dormir los dos a la…?
—¡No! ¡No! ¡De ninguna manera! — Sarah empezó a reír nerviosamente, no volvería a dormir en la misma cama que él, además ya lo había abrazado ¿Y si pasaba otra escena embarazosa?
—¡Anda! ¡Ninguno quiere dormir en el suelo o en un sillón! — recalcó Jack, quitó las cobijas de la cama y se acostó tapándose con ellas, dejó el cayado a un lado y miró a Sarah pacientemente, esperando a que ella se acostara junto a él.
—Jack, es que realmente me pongo nerviosa.
—¿Qué tiene de malo? Sólo iremos a dormir. — respondió Jack con una sonrisita ladina aunque más bien parecía una pícara. — ¡Anda! ¡Ven a recostarte! A menos de que quieras que congele el suelo y te haga resbalar otra vez.
—¡Creí que no lo volverías a hacer! — replicó Sarah enojada.
—De hecho la última vez me sentí culpable, pero… recordando las veces anteriores me resultó muy divertido y además nunca te lo prometí. — rió Jack divertido ante la cara enfadada de la chica. Sarah podía mostrarse como una chica respondona y algo irritante, pero Jack se había dado cuenta de que momentos atrás Sarah se había abierto más a él mostrándole su lado más sensible y de verdad le agradecía el gesto de confianza.
—Jack… — susurró Sarah viéndolo con súplica para que no volviera a hacerla caer. Jack tomó su cayado y con la mirada la amenazó de forma divertida.
—Anda, tienes que dormir Sarah. Ya sabes lo que pasará si no vienes y te acuestas a mi lado. — regañó Jack blandiendo un poco el cayado para que Sarah se apurara.
—¡Pero es un país libre! ¡No me puedes obligar!
—¿Ah si? No me retes… — De nuevo Jack la miraba de manera socarrona aunque por dentro se moría de la risa al ver a Sarah dando pequeños saltitos como si fuera un berrinche. — Vamos Sarah… — Ésta le dirigió una mirada de total enojo y de mala gana se recostó a su lado inmediatamente. — Si de algo te consuela, puedo poner almohadas como barrera. — Jack vio que Sarah se fruncía de hombros, así que tomando algunos cojines, una almohada y algunos peluches creó una barrera entre ambos para evitar el contacto físico. Jack dejó soltar un gran suspiro algo cansado y aliviado de que por fin podría dormir en algo cómodo y seguro.
—Oye Jack ¿Sigues despierto? — preguntó Sarah después de un buen rato. Jack estaba adormilado así que abrió bien los ojos al escuchar a su amiga y respondió afirmativamente. — ¿Cómo dijiste que se llamaba tu amigo, el que te vio por primera vez?
—¿Quién? ¿Jamie? ¿Para qué? — preguntó Jack interesado girándose al lado de Sarah notando que ésta lo miraba aunque aún seguían separados por la barrera acolchonada.
—Pues ahora conocí a un chico llamado Jamie y me acordé de tu amigo ¿Cuál es su apellido?
—Se llama Jamie Bennett ¿Te suena? — respondió Jack interesado.
—¡¿Enserio?! ¡El chico se llamaba así! ¿Seguro que no será el mismo Jamie? — Jack abrió los ojos sorprendidos por eso, ¿Qué hacía Jamie lejos de Burgess? Tenía que averiguarlo.
—Tal vez… ¿Cuántos años tenía?
—Él dijo que cumpliría 22 años pronto. — respondió Sarah. De repente a Jack le embargó una tristeza inmensa, hacía mucho que no veía a Jamie y todo por culpa de su trabajo pero… ya estaba muy grande y enserio temía que ya no creyera en él. La última vez que lo había visto fue cuando él tenía la edad de Sarah… vaya que pasaba el tiempo. —¿Te gustaría verlo? Él dijo que estaba aquí sólo por Navidad y se queda en una casa muy cerca de aquí. Si gustas podremos ir mañana a verlo ¿Te parece?
—Me encantaría, pero mañana es 23 y tengo que ayudar a Norte con los últimos preparativos, el 24 acompañaré a Norte a hacer la entrega de regalos y el 25 creo que estaré libre. — contó rápidamente Jack observando a Sarah directamente a los ojos.
—Bien, ¿Y vendrán aquí cierto? Es decir, yo paso la navidad en casa de mis abuelos, supongo que Norte ya sabe dónde es por lo que si quieres pasarte por ahí, estaría encantada de verte en Navidad. — sonrió Sarah.
—Lo siento Sarah, no creo que sea posible, estaremos todos ocupados como cuando ayudamos a Tooth a recolectar los dientes y cuando lo hicimos nos dimos cuenta que habíamos olvidado poner dinero. — comentó Jack un poco divertido. Sarah soltó unas risas aunque se tapó con las manos y la almohada para no ser escuchada por su familia.
—Bien, no importa, yo entiendo… — dijo Sarah comprensiva pero a la vez se sentía triste porque no vería a Jack en dos días. — De acuerdo, siento haberte molestado, puedes volver a dormir, buenas noches.. — Sarah sonrió aunque esto no se notaba mucho en la oscuridad, se dio la vuelta e intentó dormir. Jack la observó (lo que podía notar) hasta después de que se había girado e hizo lo mismo.
—Buenas noches. — respondió Jack antes de cerrar los ojos.
El resto de la noche pasó todo tranquilo, aunque bien Sandman hizo de las suyas al ir a visitar a Sarah, ahora que ella creía en los guardianes igualmente tenía que ser protegida por ellos pero al ver por la ventana se sorprendió nuevamente y una sonrisa se dibujó en su rostro: A Norte le interesaría saber que Jack había dormido otra vez en casa de Sarah, sólo que esta vez ambos no estaban abrazados y los separaba una barrera suave. Pensó que tal vez no debería de molestarlos y decidió ir a llevar más sueños por ahí. Pasó por varias cuadras hasta llegar a una casa en donde reconoció a otro joven que nunca había dejado de creer en él y en los demás: Jamie. Sandman se vio doblemente sorprendido por esto y le alegró ver a Jamie de nuevo aunque se preguntaba qué hacía ahí y no en Burgess.
A la mañana siguiente Jack se levantó malhumorado, no sabía por qué se había despertado pero el problema era que ya no volvería a dormir. Sarah aún no despertaba así que decidió ir a acompañar a Norte, después de todo mañana era noche buena y esa noche estarían tan ocupados que llegaría agotado a donde fuera a donde se dirigía. Fue a darle un vistazo al lago en burgess, tardó un poco en llegar pues iba distraído y una vez en el lugar congelado le dio mantenimiento con su cayado y se sentó justo arriba del hielo.
—Rayos, tengo que hacer un lugar especial para mí, quizás una casita, o en una cueva… no tengo ni la menos idea. — bufó Jack frustado. Sólo pensaba que tenía que hacer un lugar sólo para él y tenía que ser pronto pues ya estaba harto de dormir en partes incómodas y no quería volverle a pedir asilo a Sarah para no hacerla sentir incómoda, no podía aprovecharse de su amiga. Jack suspiró cansado y partió hacia la fábrica de juguetes.
Por otra parte, Sarah se despertó un poco más tarde y no encontró rastro alguno de Jack lo cual la entristeció. Se alistó rápidamente mientras que su familia ya estaba desayunando. Sus primos llegaron de visita y la verdad es que no hubo mucha actividad ese día. Sarah estaba tan aburrida sin Jack e ir a jugar con sus pequeños primos no le era interesante, parecía que había amanecido sin muchas ganas. Para su mala suerte, también había llegado de visita su primo Josh que solamente se la mantenía leyendo desesperando a Sarah por ver la misma portada de siempre.
De pronto a su mente llegó la imagen de Jamie, ahora sabía que él era el amigo de Jack. Ya sabía dónde vivía, tal vez podría hacerle una visita y como su madre no la dejó ir sola, tuvo que ir acompañada de sus primos más pequeños.
—¡Elliot! ¡No me avientes bolas de nieve! ¡No estoy jugando! — se quejó Ariana gritándole a su hermano gemelo mientras éste reía.
—¡Pero es divertido!
—¡Ya chicos! ¿Podrían calmarse? Vamos a visitar a un viejo amigo de Jack y no querrán que él tenga una mala impresión de ustedes. — comentó Sarah tratando de calmarlos.
—¿Ah si? ¿Quién es él? — preguntó Elliot de inmediato, pues le interesaba mucho quién era ese amigo de Jack, quizá podría jugar con él también.
—Se llama Jamie Bennett y está de visita al pueblo, es algo mayor que yo pero es un gran amigo de Jack. — sonrió Sarah entusiasmada, pues la conversación que había tenido con Bennett no había sido tan interesante y apostaba que a Jamie le encantaría saber sobre Jack. Llegó a una casa de dos pisos, muy bonita por cierto, bien arreglada para las festividades ya cercas y con varios árboles cubiertos de nieve. Sarah golpeó levemente la puerta un par de veces y le abrió una chica joven y de cabello café claro.
—Hola. — saludó Sarah, la chica le devolvió el saludo. Adentro parecía que había una reunión familiar o algo parecido, pero estaba abarrotado de gente. — ¿Se encuentra Jamie Bennett? — quiso saber Sarah, los niños estaban tranquilos detrás de ella y esperaban pacientemente al nombrado, pues querían conocerlo, tenían mucha curiosidad. La chica la miró con algo de sospecha pero luego llamó a Jamie en un grito y éste apareció de inmediato.
—¿Qué sucede, Carol? ¡Oh! ¡Sarah, que bueno verte! — saludó Jamie. Sarah le sonrió y le saludó con la mano al igual que los niños. Jamie dirigió la mirada a la otra joven quien lo miraba con curiosidad y un poco de sospecha, estaba cruzada de brazos, y parecía querer saber quién era Sarah y por qué buscaba al joven. — Carol te presento a Sarah, mi amiga, Sarah te presento a Carol, mi novia. — presentó Jamie con una gran sonrisa y algo emocionado.
—Un gusto. — sonrió Sarah, parecía que la chica se había encelado o algo así pero… ¿De ella? ¿En verdad? La chica le respondió de igual manera y la invitó a pasar. — De hecho quería hablar contigo Jamie de un tema que seguramente te encantará. — aseguró Sarah con una gran sonrisa. Jamie estaba algo confundido, dudó al aceptar más sin embargo salió junto con Sarah para conversar, tranquilizando a su novia con la mirada.
—¿De qué quieres hablar?
—Antes que nada, te presento a mis primos pequeños, Elliot y Ariana.
—¡Hola! — saludaron ambos al mismo tiempo. Jamie sonrió simpáticamente y los saludó también.
—Otra cosa, siento si he hecho enfadar o algo a tu novia, la vi un poco ¿Enfada? — dudó Sarah al decir aquello, no quería sentirse importante pero le había dado esa impresión.
—No te preocupes, ella es un poco celosa y dice que puedo atraer a cualquiera. — rió el chico. — pero en fin, ¿De quieres hablar? — Jamie se veía realmente serio pues apenas y conocía a Sarah y le inquietaba sobre de lo que tenía que hablar la chica pues se veía bastante serio.
—¿Cómo decirlo? Yo conozco a un viejo amigo tuyo… — Jamie la miró confundido. — Me lo encontré hace un par de días y se volvió un gran amigo para mí pero últimamente ha estado demasiado ocupado como para venir a visitarme seguido, seguro que te pasó lo mismo. — Jamie aún no entendía aunque cierto albino se le venía a la mente. — Él habla de ti todo el tiempo y se ríe de todas las anécdotas que cuenta, de lo divertido que ha sido pasar tiempo contigo pero aún se siente mal por no volverte a visitar ¿No lo recuerdas?
—Sólo conozco a un chico que me dejó de visitar por el trabajo… ¿De verdad hablas de…?
—Jack…
—Frost. — interrumpió Jamie terminando el nombre. — ¡¿Hablas enserio?! — Jamie rió alegre, no podía creer que Jack aún lo recordaba y que andaba por estos rumbos y sobre todo que se hiciera amigo de una chica adolescente, ¡Como lo extrañaba! Tenía ganas de jugar y aventar bolas de nieve como en los viejos tiempos, a pesar de ser mayor aún seguía teniendo alma de niño y su novia lo comprendía, de hecho ella también creía en Jack Frost sólo que nunca le tocó verlo como a él.
—¡Claro! Sólo ha estado ocupado porque ayuda a Norte para la Navidad pero seguro que el 25 estará aquí y ¡te visitará! — avisó Sarah entusiasmada. Tanto ella como los niños reían al ver la reacción del chico que saltaba de alegría, casi 5 años sin verlo, se le había hecho demasiado.
—¡No puedo creerlo! ¡Jack está aquí! ¡Jugaré con él y lanzaremos bolas de nieve! ¡Genial! — rió Jamie al darse cuenta de su actitud. Miró a Sarah agradecido y le dio un gran abrazo. — Gracias Sarah por decirle a Jack sobre mí ¡Volveremos a hacer los grandes amigos de siempre! — se emocionó Jamie. — Pero… ¿Cómo supiste que era yo?
—Jack se la pasa hablando sobre ti y le comenté que te había conocido y le dije tu nombre. Inmediatamente supo que eras tú. — Jamie rió.
—¿Y Cómo lo conociste? — quiso saber Jamie ya más tranquilo.
—Él hizo que yo creyera en él y un día lo vi en el lago, nos hicimos amigos y desde entonces no ha dejado de hacerme resbalar por la escarcha que deja. — rió Sarah. — aunque ya no lo ha hecho. — añadió. Jamie rió, típico de Jack. Los niños rieron mientras se veían entre si recordando aquellas caídas tan graciosas de Sarah.
—Sigue igual de bromista que siempre — Los niños asintieron con la cabeza estando de acuerdo con el mayor. — ¿Y ustedes la pasan bien con Jack?
—¡Pero claro! ¡Él es mi modelo a seguir! — confesó Elliot.
—Espero que no sea para hacer resbalar a otros, andar volando por ahí ¡Y sin zapatos! — bromeó Sarah aunque Elliot la miró de mala manera.
—Pues yo quiero ser tan bromista y chistoso como él, poder hacer felices a otros y pasarla bien. — comentó el pequeño, los más grandes lo vieron con ternura, pues el niño sólo veía las cosas buenas de Jack y eso era muy lindo e inspirador.
—¿Sabes? A él le debo mucho, pues por él nunca dejé de creer. — le comentó Jamie. — ¿Tu no harás que los demás niños vuelvan a creer, cierto?
—¡Exacto! ¡Todos deben de saber que Jack existe y los guardianes! ¡Todos los niños serían felices por eso! ¿Verdad Ariana? — le preguntó el pequeño a su gemela quien lo miró con una gran mueca de felicidad.
—¡Si Elliot! Pero en ese caso yo quiero ser como el Hada de los Dientes ¡Ella es grandiosa! — dijo la pequeña.
—¿La has visto? — preguntaron asombrados Jamie y Sarah.
—¡Claro! A veces va por mis dientes, me saluda y me regaña un poco porque no me lavo bien los dientes. — dijo la niña apenada y algo sonrojada. — pero me da consejos, aunque a veces me olvido de ellos. — rió la pequeña con nerviosismo aunque luego soltó unas carcajadas junto a los demás.
Jamie vio a los pequeños niños con ternura, extrañaba ser un niño, podía reír y divertirse sin problemas porque nadie lo veía mal pero ahora que era grande, recibía las miradas y la presión de los más grandes cuando se comportaba como un pequeño jugando con la nieve o seguir creyendo en los guardianes. Aunque era duro, a él no le importaba mucho pues él había visto a los guardianes en persona y claramente creía en ellos, nunca lo dejaría de hacer, por eso tampoco podría cambiar su actitud.
¿Y bien? ¿Les ha gustado? Eso espero e_e al menos es más largo este capítulo que el anterior XD
En fin, sólo quiero agradecer a todos los reviews que fueron ¡10! :D Y eso es GENIAL! Muchas gracias hehe pero no los quisiera responder por separado porque temo que sea más largo que el capítulo XD Pero sin duda, muchas gracias por animarme y espero que les haya gustado este capítulo ;)
Trataré de apresurarme lo más que pueda para el próximo, de verdad que lo voy a tratar u_u
En fin, dejen sus reviews ;)
¡Chao!
