Luego de una larga tarde con un sol iluminando toda la ciudad no esperaban que una tormenta llegara ese mismo día, pero ahí estaban, disfrutando de la luz que emanaba de la chimenea, un calor agradable y un sentimiento de paz imperturbable, era uno de esos momentos que podían ponerte nostálgico solo con un par de minutos.

Con Ed en la esquina de un sillón más grande, donde fácilmente cabrían 3 personas, situado cerca de la ventana y Roy en un individual tan cerca cómo su posición le permitía estar del otro, sin que ninguno estuviera centrado en nada de la sala. Dejándose llevar sin rumbo fijo.

- ¿Sabes? - la voz de Roy sonó como un susurro del viento, suave, acoplándose al momento que vivían-Me contaste mucho de tu coronel…

La duda salió del interior de Ed, pero aun tranquilo siguió la corriente-supongo que, así es…-

-Pero, ¿qué hay de ti?

- ¿De mí? - pregunto extrañado. sin terminar de encajar nada ante su calma, tenía todas las defensas bajas en ese momento, de alguna manera termino vulnerable ante el mundo.

-Vamos, -animo Roy sin alzar ni un poco su tono- no me dirás que eres solo un chico rubio de otro mundo… no suena mal, pero no creo que sea todo.

Entendió al fin, en parte comprendía que el hombre quisiera saber más, pero esto no hacía más fácil el saber que decir-…No hay mucho más que contar-

- ¿Tu hermano?.. -dijo al recordar la mención del mismo cuando le dio la razón por la que el regresaría a el lugar del que venía, fuera donde fuera este.

Dejándose llevar solo permitió que las palabras salieran libremente-El… bueno, es alguien inigualable, es la persona más paciente que he conocido, no sé cómo pudo conmigo…

Saco una risa sutil del pelinegro, quien susurro-Me lo pregunto igual… - Mismo que fue ignorado por el rubio, quien se sentía muy cómodo como para discutir, mas tratándose de algo que el mismo había afirmado.

-Él se parecía mucho a nuestra madre, -menciono con notoria nostalgia en su bajo tono de hablar- creo que aparte del físico se quedó con su amabilidad. Aunque siempre tuvo algo que no me pude explicar, lo diferenciaba, como una chispa supongo.

-tu madre suena como una buena mujer.

-Lo era…-concordó, cambiando su mirada a una más triste y lejana. Miles de recuerdo aparecían en su memoria, los más hermosos y felices llegaban, dándole calma en su interior, pero opacándose lentamente mientras el más horrible salía, todo cambiaba de tono, colores vivos se volvían grises y se trastornaban hasta dejar una sombra que decía ser su madre.

Con esto el más alto pareció entender que su madre ya no estaba con él, creyendo que fue duro por el silencio que dejo el chico, siendo que el solo sabía que trato de revivir a alguien, no a quien, así fue como interrumpió como el alquimista se perdía en sí mismo- ¿Cuándo? - cuestiono con entendimiento en su voz.

-Yo… tenía 9 años, mi hermano 8- susurro con una gran mezcla de emociones, resaltando una gran tristeza, parecía tratar que nadie los escuchara, aun sabiendo que no había nadie en el lugar.

-Lo siento…- claramente arrepentido, Roy desvió la mirada a la fogata, centrándose en como la leña era consumida por las llamas lentamente.

Luego de un rato, Edward se permitió olvidar y tomar otro tema- ¿Y tú? - expresó su desconcierto, llevaría un tiempo junto al hombre, pero este nunca tuvo a un familiar suyo cerca, en realidad, esta era la primera vez que se permitían aprender del otro con tranquilidad.

-No tengo una gran historia…- musito sin desviar su mirada, siendo ahora el quien quedaba corto de palabras.

-Intercambio equivalente…-rio el joven, no siendo la primera vez que usaba ese argumento.

Sacando una risa acompañada de una débil sonrisa por parte del mayor, regresando a la paz de hace unos minutos - mi padre murió frente a mi cuando tenía 10, se había metido en problemas financieros y termino muerto al no poder pagar lo que debía… -

Tomando parte de lo más importante, lentamente el hombre se dio el ánimo para seguir, esperando a que su mente pudiera pensar en cómo hacerlo-…mi madre vivió un par de años más con lo poco que teníamos, pero tuvo que trabajar mucho.

-ambos nos parecemos en eso, compartimos el vivir con mujeres muy fuertes. -dijo más alegre viendo el mismo punto que Mustang.

-Si… tal vez si hubiera vivido un poco más. Todo hubiera sido tan diferente.

-el pasado no se puede cambiar. Pero ¿cómo mantienes este lugar si tenían problemas financieros? -

-Teníamos, es verdad, pero un día encontré varias escrituras, vendí casi todas las propiedades que se mencionaban, solo mantengo esta, el resto ya tienen otro dueño.

- ¿No tienes hermanos? -comento notoriamente extrañado, era raro en ese mundo ser hijo único.

-Un medio hermano, -bramo algo irritado, pareció no tener gran afecto por el- pero el murió en una pelea.

- ¿Lo siento? - dudo Edward no muy seguro de si eran esas las palabras que debía decir.

-No éramos muy cercanos-aclaro restándole importancia con una mano.

-Aun así, - insistió aun dudoso- no es algo que quisiera que nadie viviera. Pero…-

Se apreciaba en la mirada dorada del chico que algo quería decir, parecía preocupado, dándole un cálido sentimiento al pelinegro, aunque no lo pareciera, Edward se preocupaba mucho de las personas, esto le daba ternura, siendo raro que alguien se preocupara por lastimarle-Dilo, no me importa-

Ed pego un brinquillo, aun preocupado se permitió preguntar- ¿Que paso con tu madre?..

-Un día simplemente no regreso-

-… yo…-pero antes de continuar, un dedo se posa suavemente en sus labios, casi como una caricia sin malicia, un "está bien" de parte de Roy le deja más tranquilo, quitando su mano despacio para poder hablar, pero sin soltarla - …la mía murió por una enfermedad, debí entender que ya no regresaría… pero no lo hice.

-El taboo…-teorizó Roy, esto sin tener toque de acusación, más bien, se notaba un entendimiento de su parte.

Consiguiendo que el rubio asintiera débilmente, esperando un gran regaño, una reprimenda u odio del mayor.

Pero sin llegar a recibirlo solo escucho su voz diciendo-Eso explica tu odio a esa regla. - siendo que Mustang parecía más centrado en conectar lo que le ha dicho.

-Un poco, el pago fue más grande de lo que pensé- el desconcierto del menor no pudo opacar el dolor del mismo al dejar que esas palabras salieran.

- ¿Tu brazo? -

-Y mi pierna, no son nada comparado con lo que mi hermano pago. - el chico parecía querer castigarse a sí mismo al mencionar eso, con gran tristeza, dolor y odio. Odio hacia sí mismo.

-Creo que es la primera vez que agradezco no ser de tu mundo…-esto pareció sacar a Ed de su sufrimiento, dejándole con más dudas, el no paraba de pedir historias, querer aprender más de su hogar, cambiando repentinamente de parecer, era algo que no entendía-… hubiera hecho lo mismo- contesto a la pregunta que no le había hecho.

-No digas…- quiso decir molesto, pero siendo callado por su compañero.

Firmemente afirmando sus palabras-Entiendo el peso de lo que he dicho sabes, aun así, sé que lo hubiera hecho.

Esto sorprendió al rubio, dejándole sin palabras al ver la convicción del hombre, y este mismo sin más palabras que decir solo se limitó a observarle.

Se dejaron un momento, cada quien inmerso en su mundo, ambos sorprendidos del otro, solo dejaron de verse, centrándose en un punto de la habitación.

Para Ed esto era nuevo, nunca se vio a si mismo dando esa información sin ser obligado, pero más que eso, saber que no era el único que había perdido todo… o que creyó perderlo todo. Aquel hombre vivió casi lo mismo que él, seguro sin decirle gran parte de lo que había pasado, pero con lo que sabía, podía imaginar la parte faltante, el que tuvo que hacer su madre para mantenerlos, lo que el habrá tenido que vivir sin un padre en ese mundo… ¿por eso se habrá vuelto escritor?

Pero Roy no estaba muy diferente al menor, dejando que su mente conectara los sucesos, sacando algunas preguntas, pero no era el momento, solo dejo su mente divagar, aunque al igual que el rubio, una pregunta que no haría en ese momento era ¿Cómo sería para el chico estar en un mundo que no es el suyo?

Las gotas golpeaban el cristal y un rayo rompió el silencio, regresando a ambos soñadores a la tierra.

-…Tengo que volver…- dijo convencido.

-Lo se…

le miro y, en un tono más triste, dijo-Y no nos volveremos a ver.

-Lo se…

Esto creo un nuevo silencio entre ambos, dejando el peso de esas palabras caer sobre los hombros de ambos, haciéndose más pesado a cada segundo.

Ed dejo a sus ojos viajar por la sala hasta encontrarse con la ventana, en ella se veían las gotas caer luego de golpear el cristal, por un momento solo dejando que el lugar se inundara del sonido que la lluvia producía.

- ¿Esta mal...? -comento con pena en sus palabras.

-…-no se permitió interrumpir al rubio, dejando que el encontrara lo que quería decir.

- ¿Que me cuestione como sentirme por ti? -dijo finalmente sin atreverse a verle la cara.

Esto más que sorprender al hombre, hizo que sacara una sonrisa que brillaba junto con las llamas, haciendo de esta aún más cálida, a pesar de que el otro no la alcanzara a mirar.

Y así cambiando de lugar para quedar en el mismo sillón que su acompañante, dejándose sentir la cercanía ante el cambio.

-Dime, ¿te quedarías quieto un minuto? -pregunto alzando el rosto del chico para que sus ojos se encontraran y así perdiéndose en su mirada.

- pides mucho- bromeo copiando la sonrisa que le daba el mayor - solo uno.

Con esto le dio luz verde a Mustang, quien se acercó a Ed de manera lenta, tomándole del cuello con sumo cuidado, dejando que su mano le acariciara so rostro hasta llegar a la nuca del rubio, allí sintió parte de su cabello atado, comenzando a acercarse sin alejar su mirada de los ojos dorados del chico, quien lo miraba expectante.

Se detuvo a centímetros de sus labios, dejando que sus respiraciones se unieran, respirando su aroma, perdiéndose en cada detalle de su rostro, esperando, disfrutando cada segundo, deseando detener el tiempo para siempre en ese instante.

Edward solo se dejaba hacer, centrándose en cada movimiento del hombre, recibiendo escalofríos por la mano que pasaba por su rostro, mirando en todo momento los ojos de Roy, pozos sin fondo en los que sentía que había caído al momento de permitirle acercarse tanto.

Sus labios se juntaron, lento, con calma, percibiendo cada movimiento del otro, consiguiendo más confianza al pasar de los segundos, no querían volverlo más rápido de lo que fuera necesario, se entregaron a ese único beso, el calor que les producía, la seguridad que se formaba, sin considerar que de alguna manera pudiera estar mal, se sentía más que correcto, haciendo crecer un sentimiento en ambos.

Roy fue quien profundizo el beso, pidiendo permiso para probar al chico, este lo permitió con timidez, sintiendo la invasión del mayor, intoxicándose con el sabor del hombre, perdiendo sus sentidos, solo dejando todo de lado, siguiendo el ritmo tan lento que se había creado entre ellos dos.

Pero el oxígeno exigió volver a sus pulmones si querían poder seguir consientes, obligándoles a alejarse del otro, pero no lo suficiente como para que sus respiraciones se separaran como lo hicieron ellos.

El sonido de la lluvia era compañero del que producía la fogata, los corazones de ambos revotando en sus pechos y sus respiraciones aun permiten que esto fuera escuchado, regresando al lugar donde se encontraban, y con esto restaurando de a poco su cordura.

- ¿Aun te lo cuestionas? - le pregunto Roy más recuperado, sin perder detalle del joven a su lado.

Las dos chispas en las pupilas de Ed fueron apagadas poco a poco, regresándole por completo al mundo, recordando más cosas de las que le gustaría saber-No... Creo que no, pero eso es peor. -la tristeza nacía desde el corazón del ojimiel. Todo volvía a ser como antes, él no podía permanecer en un lugar al que no pertenecía, no podía estar cerca del hombre, no podía dudar más.

Con gran sinceridad dejo que sus palabras salieran con vergüenza de su boca, chocando con el rostro de Ed -Lo siento

-Aunque, lo hubiera hecho yo, si tu no lo hacías- sonrió un poco dejando su rostro bajar avergonzado, cubriéndose por su fleco.

Los brazos de Roy se movieron sin su consentimiento, rodeando al chico, pegándose tanto como era físicamente posible, tratando de transmitirle seguridad y cariño, protegiéndole del mundo por lo menos un poco.

Se acercó tanto como pudo a su oreja para susurrarle-…No quiero que te vayas... sé que es egoísta que lo diga ahora, pero, ¿no hay otra manera?

El silencio del chico le incomodo, esperando con ansias su respuesta, con una gran idea de lo que diría, temiendo acertar en esta ocasión, deseando equivocarse como nunca en la vida.

Se sobresaltó al sentir como el pequeño cuerpo en sus brazos se comenzó a mover alejándolo de él, volviendo a ver esos ojos a más distancia que antes, el chico sostenía sus hombros marcando la distancia.

Abrió la boca, las palabras lucharon para escapar, pero finalmente saliendo suavemente. –No. - esto dejo callado al hombre, esperando que no fuera el final del asunto, queriendo gritar y golpear todo a su alrededor, pero sin querer espantar al rubio, solo mantuvo su posición. -Pero…- dijo mientras sus ojos pasaron por todo el lugar, deteniéndose a un lado de la fogata donde permanecían un par de troncos que usaban para mantener vivo el fuego.

Se levantó tomando uno de los troncos, alejándolo del resto y dando un aplauso antes de volver a tomarlo, la luz cegó a ambos unos segundos, que al volver a ver encontraron un reloj de arena. Completamente hecho de madera al parecer.

Edward lo tomo con su mano izquierda y hablo- Cuando termine de caer la arena haremos como que nada paso… has lo que quieras- le ofreció, sin dudar y sin miedo, dejando que cualquier cosa sucediera desde ese punto.

Roy no pudo evitar que sus ojos se agrandaran con tal proposición -Sabes que eso...- quiso aclarar, pero sin lograrlo. Pues Edward le interrumpió.

-Lo que sea, por este momento no importa, será como si nunca hubiera pasado-y con esto, voltea el reloj, la arena comienza a caer y lo deja en el piso, esperando a ver las acciones del hombre.

Tardó en reaccionar, viendo al chico frente a él, en una imagen digna de un cuadro, teniendo a Edward en el centro con las llamas de la chimenea, dándole la apariencia de un ángel mientras brilla el fuego sobresaltando su figura.

Mustang se levantó hasta quedar junto a Ed, quien alzo su rostro para encontrarse con la expresión triste de su compañero.

Con una mano se apodero de la cintura del chico, mientras con la otra volvió a tomar el lugar en su cuello, pero esta vez más seguro, se acercó a sus labios, dejando algunos besos pequeños en su frente y mejillas, siguiendo con algunos en sus labios, hasta hacer un beso más largo, recuperando el control en el beso como antes, inundándose de las sensaciones que producía.

A medida que exploraba más dejo a su mano tomar igual confianza, desatando el pelo se Edward, dejando que se regara por la espalda del joven, acariciándolo y sintiendo su suavidad impropia del cabello de un chico, recibiendo un gruñido ahogado en el beso, Ed no pudo replicar a esas acciones.

Se distanciaron para recuperar el aliento, con su mente opacada por el momento.

Roy se acercó al cuello del rubio, besando con gran cariño, haciendo cosquillas al mismo, continuando con su paseo, llego desde su cuello a sus mejillas y su frente nuevamente.

Ed se sostiene de su ropa, sintiendo como es sujetado con más firmeza de su cintura, aferrándose al hombre como si su vida dependiera de eso, tomando el rostro del más alto e iniciando otro beso más demandante, cerrando por completo los ojos. Siendo esta vez el quien guía al hombre con más intensidad en su toque.

El nombre del otro salió entre el beso-Roy...

De alguna manera esto hace al hombre regresar en sí, luego de no saber cuándo se perdió a sí mismo, recordando lo que todo lo que pasaba significaba, lo que el significaba. Lamentándose a pesar de estar en la gloria, sintiéndose mal por lo que diría, pero sin poder callarlo en el momento, y cuando se separó de los labios del alquimista, expresó con tristeza lo que le embargaba-Edward... Sabes que esto no se puede olvidar, que yo no lo hare-

Sus miradas ensombrecidas se encontraron, en un adiós silencioso, ese adiós que fue callado por otro beso pidiendo solo un poco más de tiempo, que el mundo se detuviera unos minutos más por ellos.

Se unieron en sus bocas tantas veces esa noche, besos que solo fueron vistos por las llamas del fuego que les mantenía en ese ambiente tan cálido e irreal, se abrazaron deseando que la vida no fuera así, que hubiera otra manera, que se hubieran conocido de otra manera, en otro momento y lugar, que por una vez el mundo se apiadara de ambos dejándoles hacer lo que querían en lugar de lo que debían.

Solo por esa vez, aunque no fueran religiosos, al perder toda fe, aun querían pedirle a quien fuera que guiaba sus vidas cambiara el curso.

Pues a pesar de todo, sabían que nunca encontrarían a otra persona como la que en ese momento les acompañaba.

muy pronto tal vez, pero ya esta publicado, ¿que me dicen? yo les diré algo curioso, esta parte no seria tan sentimental, pero me retaron y a mi nadie me reta. ¿opiniones, sugerencias comentarios? espero que les haya llegado, nos leemos^^