Aquella esperada y ansiada mañana se presentaba fría y nubosa en Hogwarts, pero aquello no mermaba en absoluto las ganas de los alumnos por salir aquel día a recorrer las calles de Hogsmade. Donde unos iban en busca de una reconfortante cerveza de mantequilla, otros ansiaban tener en su poder los geniales artículos de broma de Zonko, o se concertaban con sus parejas en el salón del té de Madame Tudipié, a la espera de una romántica cita. Una escapada fuera del castillo era la mejor opción para olvidarse un poco de los recientes sucesos que tanto habían alterado a los chicos. Pero aun estando al tanto de la seguridad de la excursión, garantizada por la mismísima Minerva McGonagall, Harry no podía deshacerse de aquel maldito presentimiento que se había instalado en su pecho aquella mañana al despertar.

-No pasará nada, Harry. Hogsmade estará repleto de Aurores, McGonagall se ha encargado de ello. Además, no me voy a separar de ti.-le aseguró el rubio mientras se ataviaba con una capa verde esmeralda, rematada con cierres plateados. Harry terminó de colocarse el jersey granate que le regaló Molly el año anterior y miró a Draco mientras se atusaba el despeinado cabello azabache.

-Aunque quisieses no te iba a dejar separarte de mí ni un centímetro. –le contestó mientras rodeaba la cintura del otro, atrayéndolo hacia su cuerpo. –Esa capa te queda demasiado bien para ser tan Slytherin…-Draco arqueó una ceja divertido.

-¿Tan Slytherin la capa o yo? –Harry rió y posó sus labios en los del rubio en un suave beso.

-Ambos.-Draco se separó del moreno y cogió la estúpidamente Gryffindor bufanda de este y se la colocó en el cuello, mientras Harry se dejaba hacer.

-Yo también podría decir un par de cosas sobre tu jersey…Como por ejemplo que me encantaría quitártelo a mordiscos y quemarlo, pero soy un buen chico y no las digo. –Harry soltó una carcajada.

-Por Merlín…Buen chico tú…

-Potter…-amenazó Draco frunciendo el ceño mientras se ponía unos guantes negros de piel. Harry lo agarró por la cintura de nuevo, esta vez desde detrás y besó su nuca, provocando un estremecimiento en el muchacho.

-Era broma tonto…Anda, démonos prisa. Los chicos deben estar esperándonos en el patio de transformaciones.

Tardaron poco en reunirse con Jack y Will y marchar hacia el pueblo. A mitad de camino, mientras Harry y Jack mantenían una entusiasmada charla sobre los equipos de Quidditch internacionales, Will tocó el hombro de Draco, atrayendo su atención.

-¿Podría hablar contigo un momento, Draco? – el chico se veía algo avergonzado y no dejaba de mirar de reojo a Jack quien reía junto a Harry.

-Por supuesto, dime. –el moreno señaló hacia su derecha, mas allá del camino.

-¿Podría ser en un lugar más apartado? Es que bueno…-Draco captó el detalle de que se trataba de algo sobre Jack por lo que asintió.

-Chicos, adelantaos, enseguida os alcanzamos. –dijo el rubio. Harry frunció el ceño preocupado.

-Pero Draco…-el rubio solo sonrió.

-Estaremos bien, esta aquí al lado…-Harry asintió y siguió caminando, aunque con mayor lentitud para no alejarse demasiado de ellos. No sabía por que pero no se encontraba a gusto separándose del rubio.

Ya un poco más lejos Will se sintió más cómodo para hablar.

-Pues verás, es que tú conoces mejor a Jack que yo y bueno…

Una pequeña alumna de unos 13 años le interrumpió, tocándole suavemente en el brazo.

-Perdone, ¿podría dejarme unos minutos a solas con el señor Malfoy? Tengo un asunto importante sobre el que hablarle…-la niña, de cabello rubio ceniza, liso hasta los hombros y de grandes ojos verdes le miró, instándole a dejarlos solos.

-Lo siento, pero lo mío también es importante, a si que espera un momento.

-Pero necesito hablar con él. Ya. –la alumna, perteneciente a ravenclaw frunció el ceño, negándose a esperar.

-Y yo también. –Will se giró, dándole la espalda a la niña, la cual sacó su varita de la túnica y le apuntó directamente, para sorpresa de Draco.

-Muy bien, tendré que llevaros a ambos. –el rubio, a sabiendas de lo que iba a pasar no lo pensó dos veces y gritó en un intento de que los otros dos muchachos los viesen.

-¡Harry!- gritó momentos antes de que su voz se apagase.

-¡Desmaius!- el fuerte hechizo impactó en su pecho, haciéndolo chocar contra un árbol. Will corrió hasta su lado gritando su nombre, pero otro hechizo le dio de lleno en la espalda ante su descuido. A lo lejos, varios alumnos, entre ellos Jack y Harry se acercaban al lugar, alertados por los gritos, pero ya era demasiado tarde. La niña se inclinó hasta tocar a los chicos, no sin antes girar su rostro y sonreír a Harry, el cual llegaba corriendo hasta ellos, con una sonrisa que había helado a un Dementor. Instantes después los tres desaparecían del lugar, dejando a un agitado Harry solo junto a los árboles frente a los que instantes antes estaban tirados Will y Draco. Un grito de rabia nació del pecho del moreno y le hizo rugir, asustando a varios alumnos que llegaban hasta allí. Jack, el cual había palidecido notablemente, se acercó a Harry.

-¿A dónde ha podido llevarlos? ¡Tenemos que encontrarles!-dijo Jack, zarandeando el brazo del moreno, el cual aun no se creía del todo lo que acababa de ocurrir.

-¡Potter! –ambos muchachos se giraron sobresaltados ante el hombre que acababa de llegar junto a ellos. Era alto, de cabello gris, extraños ojos anaranjados y vestía un uniforme de auror. –He visto lo ocurrido pero era demasiado tarde para intervenir. Dígame, rápido, ¿a cuantos se han llevado?

-A dos, Draco Malfoy y William…-el auror no le dejó acabar. Asintió mientras lanzaba un Patronus, convocando a sus compañeros que guardaban el pueblo de los posibles ataques.

-Vale, el otro muchacho no había sido amenazado como Malfoy, ¿no? –el moreno negó con la cabeza.- Entonces no lo tenía previsto…Puede que eso nos dé alguna ventaja…Mis compañeros y yo intentaremos seguir su rastro en la red de apariciones. Será complicado pero puede que logremos dar con el escondite del secuestrador. Vosotros id a avisar a Minerva McGonagall de lo sucedido.

-¡Pero señor! Quiero ir con usted. No dejaré que ese tipo se salga con la suya.

-Yo también iré.-afirmó Jack, asintiendo con la cabeza.

-No, esto es cosa de los aurores. Marchad al castillo, no debe haber más pérdidas.

-Pero…

-¡Marchen!

Los chicos asintieron recelosos, obligándose a ellos mismos a caminar hacia el castillo en busca de la profesora, rezando por que los otros dos estuviesen bien hasta que los aurores les encontrasen.

-Taaaanto tiempo. Tanto tiempo ansiando tenerte para mí y por fin estás aquí. Merlín…Hay tantas cosas que podría hacerte, ¡y no sé por donde empezar!

Draco luchaba por salir de esa semiinconsciencia que lo sumía a ratos en la total oscuridad. Debía ponerse en guardia si quería salir vivo de esa. Se mordió el labio para no emitir quejido alguno al intentar incorporarse. No le daría la satisfacción al secuestrador. Centró su atención en captar todos los detalles que pudiese de la habitación en la que estaba, trazando un plan de huída. Las paredes estaban llenas de arañazos y papel rasgado, además de lo que parecía ser sangre y suciedad acumulada. Lo que quedaba de una ruinosa cama se extendía a sus espaldas, contra la cual la niña los había dejado apoyados, tirados en el suelo de madera. A su lado, Will seguía inconsciente, y un feo corte en su frente dejaba caer un hilo de sangre que moría en su túnica. Debía cerciorarse de si el chico estaba bien lo antes posible.

La niña se percató de que había despertado y se acercó hasta él, agachándose hasta quedar a la misma altura.

-Oh, ya despertaste. Espero que el lugar se ajuste a tus refinados gustos, no querría que pasases tus últimos momentos en un sitio indigno de un Malfoy.

-¿Por…Porqué haces esto? –la voz de Draco apenas podía salir de su garganta reseca.

-Hm, podrían haber tantos motivos…Pero solo hay uno. Venganza.

-¿Qué te he hecho yo?-gruñó el rubio, mientras disimuladamente buscaba su varita en la túnica. Maldición, no la tenía.

-Tú…¿A parte de existir? No mucho. Pero tu padre sí. –Draco se estremeció al sentir como la voz de la niña comenzaba a temblar, como el tono de voz empezaba a cambiarle y como su cuerpo empezaba a convulsionar. Por supuesto, ¿Cómo podía haber sido tan tonto? La poción multijugos había permitido al mal nacido introducirse en la escuela sin crear sospecha alguna, bajo la apariencia de una inocente chiquilla. Si Barty Crouch Jr pudo entrar en Hogwarts sin que nadie lo supiese una vez, ¿por qué no iba a repetirse el incidente con otro mago? Mientras tanto, ante sus ojos, la niña cambiaba, dando paso a un hombre alto, de anchas espaldas. El cabello canoso caía a ambos lados de su rudo rostro hasta la altura de los hombros. Tenía una espesa barba gris que disimulaba a duras penas la fea cicatriz que deformaba su boca, otorgándole un grotesco aspecto. La repugnante visión del cambio le revolvió el estómago, dejándole el amargo sabor de la bilis en la boca. El hombre se giró entonces y lo agarró del cuello de la túnica, alzándolo del suelo hasta tenerlo frente a sí. Draco se tensó en manos del hombre, que lo miraba con una siniestra sonrisa llenando sus labios. El rubio iba a quejarse, pero el hombre, viendo sus intenciones soltó una de sus manos del cuello de la túnica, sacando su varita y clavándola contra su cuello.

-chs, chs, chs, chs…..-chasqueó la lengua mientras negaba con la cabeza, advirtiendo con el gesto que no quería que hablase. – Tranquilo…Tenemos tiempo. No te mataré sin que sepas porqué lo hago.

Draco tragó grueso. Aquel tipejo había afirmado su clara intención de matarle. Se sorprendió cuando sus pensamientos se dirigieron hacia Harry. No volvería a ver al moreno, y eso le dolía más que cualquier otra cosa. No haber aprovechado como debería el tiempo que había pasado junto a él. No haber podido despedirse. No haber podido decirle lo mucho que le quería por última vez.-No, no le volverás a ver. Esperemos que cuando ya no estés, por fin abra los ojos y se de cuenta de con quien ha compartido la cama. Si no… no te preocupes, yo me encargaré de ello.

-¡No te atrevas a tocarle! ¡Asquerosa rata!-el hombre, enfurecido por las palabras airadas del chico, lo tiró al suelo de un fuerte empujón y apuntó directamente a su cuerpo con la varita.

- ¡Crucio!- el rubio se retorció contra el suelo, sin emitir sonido alguno. No pensaba darle aquella última satisfacción a ese hijo de puta. Cerró fuertemente los ojos resistiendo el dolor que ya había calado en sus huesos en tiempos de guerra. Dolor al que uno nunca podría acostumbrarse por más veces que la maldición lo torturase. Respiró con dificultad cuando el hechizo fue retirado con un movimiento hosco de varita.

-¿Duele verdad? Eres fuerte, no has dejado escapar ni un mísero grito… Aunque eso tampoco me habría detenido. Como no detuvo a tu padre mientras torturaba a mi hijo. Draco tosió con dificultad mientras abría los ojos y maldecía mentalmente a su padre.

-Yo no soy…Responsable, de los actos de mi padre. –escupió el rubio, encarando al hombre. –No soy como él.

-¡MIENTES!- Draco profirió un quejido al sentir el corte en la mejilla que la varita le hizo.-Tú y toda tu familia sois iguales. Regodeándoos del sufrimiento ajeno, buscando el placer en la muerte y tortura de otros. Me sorprende que el Ministerio os dejase libres a ti y a la traidora de tu madre.

-¡No la llames así! Tú no sabes nada. –un nuevo movimiento y Draco volvió a sufrir en sus carnes el ardor de la maldición imperdonable.

-¡Guarda silencio estúpido! Hablarás cuando yo te lo permita. –la varita contra la garganta del chico fue incentivo suficiente para que guardase silencio. Unos pasos más alejado, Will comenzaba a recobrar la consciencia. Draco lo notó pero no hizo ningún gesto para no delatarlo. Si uno podía huir al menos no estaría todo perdido.

-Mi hijo tenía un par de años más que tú cuando los esbirros del señor Tenebroso lo raptaron de su casa. Mataron a su novia ante sus ojos tan solo por ser hija de muggles. Y lo llevaron a tu mansión. Allí lo torturaron durante días, en busca de respuestas que no conocía. Y tu padre lo mató. Y lo dejaron tirado en ninguna parte, como si fuera basura….

Los ojos de Draco se humedecieron, mientras sentía que un fuerte nudo se instalaba en su estómago. Odiaba con toda su alma las atrocidades que su padre había hecho y le había obligado a hacer. Empezando por obligarle a recibir la marca tenebrosa. Sintió un temblor que recorrió todo su cuerpo y se dio cuenta de que aquellos espasmos eran a causa del llanto.

-Lo siento mucho…Siento lo que tu padre le hizo a tu hijo.-el hombre se giró y le miró con desprecio destilando en sus ojos.

-No tienes derecho a sentir nada. Todo esto es por vuestra culpa.

-Yo no soy culpable de los errores de mi padre. –Draco miró detrás del secuestrador, observando de reojo como Will se incorporaba y tapaba sus labios con el dedo índice, mandándole guardar silencio. El chico agarró un pedazo de madera que había tirado en el suelo, seguramente siendo unos de los postes que en algún momento perteneció a la cama destruida. Draco contuvo el aliento, mientras el hombre sonreía.

-¿Os creéis que soy estúpido? –el brusco giro que dio el hombre pilló desprevenidos a ambos muchachos. Apenas le dio tiempo a gritar el hechizo cuando Will se tiró a un lado de la habitación, esquivando la maldición. El hombre soltó un gruñido de frustración y volvió a apuntar a Will quien no pudo esquivar el siguiente.

-¡Will, cuidado! –el rayo de luz le golpeó directamente en el pecho, haciéndole chocar contra la pared. Draco temió por el chico viendo como volvía a caer inconsciente, esta vez con un reguero de sangre cayendo desde su nariz.

-Es tu turno Malfoy…Dejaré tu cuerpo reducido a cenizas…Y nadie podrá salvarte.

Y muy a su pesar, Draco supo que aquella vez el hombre tendría razón.

En la sala común de Gryffindor Harry y Jack esperaban a la llegada de nuevas noticias acerca de la desaparición, pero los Aurores aún no habían encontrado nada. Desesperado, Harry centraba su atención en el mapa del merodeador, en un intento de encontrar a Draco. Sabía que era imposible que el secuestrador los hubiese escondido en alguna parte del castillo, pero se sentía como en el sexto curso, cuando su obsesión por Draco le hacía buscarlo a todas horas en el mapa. Jack, sentado a su lado del sofá miraba el fuego sin prestar atención a nada en especial, sumido en sus propios pensamientos. Como alumnos diferentes casas residían juntos en las mismas torres y áreas, no hubo problema alguno en que el Hufflepuff entrase con él a la sala común de los leones. Además era bueno tener un punto de apoyo en aquel momento en el que tanto lo necesitaba. Como necesitaba ver a Ron y Hermione…

Frunció el ceño cuando sus dedos no encontraron el pasadizo que buscaba. Había adquirido la costumbre de recorrer el mapa siguiendo los distintos pasadizos cuando observaba a Draco en sexto. Tal era su conocimiento, que supo a la perfección el pasadizo erróneo.

-Jack, algo raro pasa aquí.-el castaño se giró para mirarle, interesado en el mapa que tenía entre sus manos.

-¿Qué pasa Harry? –el moreno señaló una zona en blanco del mapa.

-Esto está mal. Debería haber un pasadizo secreto bajo el Sauce Boxeador. Y no está.

-¿Estás seguro de que ese pasadizo existía? Puede que te hayas confundido con otro…

-Créeme, no estoy equivocado. ¡Ahí debería haber un túnel! Que lleva directo a …. ¡Joder! Hijo de puta…-El moreno se levantó de un brinco del sofá y agarró del brazo al chico que lo miró contrariado.

-¿Qué? ¿Harry?-el moreno le miró con una sonrisa triunfante.

-Creo que sé a dónde se los han llevado. Puede que no, pero hay una remota posibilidad de que sí.

-Entonces vayamos. ¿A qué estamos esperando?- Con un asentimiento Harry echó a correr seguido de Jack, con el corazón queriendo salir de su pecho. Deseaba con toda su alma estar en lo cierto, para así poder salvar a los chicos. No podía pensar en que haría si llegase a perder al rubio, se odiaría a sí mismo por siempre por no haberlo protegido como debía. Lo arriesgaría todo con tal de salvarlo, aunque le fuese la vida en ello.

Y con ese último pensamiento ambos abandonaron el castillo.

N/A: Siento muchísimo el retraso. Con todo lo de los exámenes, el nuevo curso y demás distracciones me fue imposible acabar el capítulo antes. Se que ahora mismo más de uno me odiará a muerte por lo sucedido en este cap, pero tranquilos, todo esta por resolverse jaja. Tengo una mala noticia, dado que son vacaciones, me iré de viaje, y no podré llevarme el portátil, así que tendré que esperar un par de semanas para escribir de nuevo. Pero prometo tener todo preparado para que en cuanto llegue podáis tener el capítulo listo para leer. Bueno, que sepáis que amo vuestros reviews, sois todo unos amores, ¡y me encantáis! Muchísimas gracias a aquellos que leen y les gusta el fic, y a los que se molestan en comentar cada cap. Os habéis ganado un huequito en mi alocado corazón. Y bueno, no mucho más. Que paséis unas muy felices y mágicas fiestas y que tengáis un próspero año 2014. Un besote a todos 3

Avengirl.