¿Trabajando juntos?

El amanecer del lunes trajo un radiante sol que sinceramente me importo muy poco pero igual debía despertar y comenzar mis labores. Como todas las mañanas aproveche un poco de mi tiempo junto a Mamoru, luego tome mi desayuno y despidiéndome de mi agradable familia me dirigí a la oficina donde se encontraba mi hermano y su gigantesca cara de ponqué.

-¡Buenos Días Darién! ¿Creo que mamá nos enseño modales?- Me dijo el fanfarrón mientras pasaba a mi lado como flotando sobre las nubes. Me dirigí a mi oficina y tome asiento dejándome caer como un bulto de papa.

-Habla ya Andrew que no tengo toda la vida- Le dije mientras su mirada reflejaba picardía y complicidad. –Oye es que te piensas quedar allí mirándome como un tarado-

-Hermanito ¿acaso desayunaste alacrán?- Y le arroje la engrapadora, juro que no era yo el que actuaba sino mis celos de no estar junto a mi bella rubia.

-Oye hermano- Grito mientras esquivaba el objeto. –No quieras incapacitarme antes de mi luna de miel- Bote fuego por los ojos y como siempre él y sus locuras me detuvieron. –Hermanito calma tu ira, haber un besito-

-Ya no molestes Andrew y dime a quien debo asesorar hoy-

-Pues fíjate que es un recomendado especial y por ser tan especial solo lo asesoraras a él y a nadie más-

-Y el resto de los clientes ¿Qué?- Le grite irracionalmente.

-Yo me haré cargo, además te lo debo por ser mi padrino y darme quince días de luna de miel- Y corrió hacia la puerta cerrándola tras de sí.

-¡Andrew! Como te atreves- Tome aire suavemente antes que me diera un infarto o algo así y me di cuenta que el destino está escrito y cada quien vive lo que le toca, aunque con un hermano como Andrew y una cuñada como Mina ¿Sería posible?

Pues qué más da, luego de hablar nuevamente con Andrew me dio la dirección y los datos del nuevo y súper especial cliente y allí fije mis coordenadas.

-Buenos Días- Salude cortésmente a la secretaria que aquí entre nos tenía cara trinche.

-Que quiere- Por Dios y no solo la cara toda ella era filosa.

-Busco al Señor Stevens soy Dar…-

-Si siga por allí la tercera puerta a la izquierda- Oiga y yo pensé que yo era un amargado, no me dejo ni hablar. Bueno luego de olvidar el encuentro con el trinche del… mejor no menciono a ese me dirigí al lugar y toque suavemente, una voz masculina me invito a seguir y lo que mis ojos vieron fue lo que le devolvió la razón de ser a mí existir.

-¿Señor Stevens?- pregunte dejándome estupidizar por la más bella mujer.

-Chiba, Chiba- Desperté del trance. –Tome asiento por favor- Me senté mientras la hermosa dama evitaba verme y era claro mi ojos actuaban por si solos y no me permitían dejar de mirarla.

-Disculpe Señor Stevens, ¿Pero que hace ese hombre aquí?- Y desperté de golpe como si me hubiesen tirado veinte pisos abajo.

-El Señor Chiba es quien le va a realizar la inducción administrativa de la empresa ya que el viene una vez por semana y ocupara estos 5 días para prepararla y usted haga el trabajo en ausencia de el- Dios mío una semana junto a ella era increíble y yo tratando tan mal a mi hermanito adorado.

-Lo siento Señor Stevens, pero creo que usted está en un error conmigo, las prácticas que vengo a realizar son en el área de mercadeo- Expreso ella algo indignada por el hecho de estar una semana conmigo y eso me dolió.

-Lo siento Tsukino pero el hecho que usted allá venido recomendada no implica que tenga que saltarse los conductos de esta empresa usted deberá asumir diferentes cargos y cumplirlos a satisfacción para poder llegar a marketing, ¿entonces continua con nosotros?- Debo aceptar que me enojo un poco la actitud del hombre pero, si no era así ella no me dejaría opciones para poder explicarme.

-No hay problema señor Stevens, acepto-

-Está bien señorita Tsukino diríjase a recepción y la secretaria le informaría la oficina que ocupara junto a Chiba- Ella se levanto le agradeció a Stevens suavemente y salió sin regalarme una sola mirada, en verdad estaba furiosa conmigo. - Ahora Señor Chiba- Indago el hombre. -¿Espero que sepa domarla?-

-¿Cómo?- No entendía ni jota de lo que me hablaba.

-Señor Chiba espero que en su proceso de conquista desarrolle bien su trabajo para que Serena pueda lograr sus metas como profesional- ¿Qué? En verdad estaba enloqueciendo ese hombre cambio del cielo a la tierra, unas cosas le dijo a mi princesa y a mí me salió con un sin fin de locuras ¿Sera gay?

-Perdone usted Señor Stevens pero en realidad no entiendo de que me habla ni que busca con todo lo que me ha dicho-

-Haber Darién- Mierda ya me tuteo en realidad no es broma este hombre es gay. –Es que tu hermano no te lo dijo- Ya lo sabía el muy cretino de Andrew me vendió por dinero.

-La verdad no señor Stevens y cualquier cosa que le haya ofrecido yo no me presto para eso, me entendió- Y me puse en pie con decisión de salir, pero aquel hombre me detuvo.

-Espera Darién- ¡No más¡ voy a matar a Andrew yo lo ayudo en todo menos a pasarme por mari…

-Vea Señor Stevens no quiero que esta relación… laboral, aclaro, se dañe sin empezar-

-Pues la verdad no entiendo porque a de dañarse Darién- El muy cacorro cree que yo soy como él.

-Por que yo no soy…-

-¿No eres que Darién? Creo que esta charla se está desviando un poco, tu hermano Andrew me hablo de tu excelente trabajo y junto a Mina la hija de mi gran amigo Kengy me convencieron que te aceptara porque amas a Serena y quieres conquistarla, por eso fui duro con ella a pesar de apreciarla tanto, ¿Acaso que es lo que tu pensabas?-

-No Señor Stevens creí que usted bueno quería que fuera duro con la joven, si eso- Uff de la que me salve por poco y no la cuento.

-¿Entonces Darién? Quiero un buen trabajo y que conquiste a su gran amor, ahora atrabajar-

-Delo por hecho Señor Stevens-

Salí de allí directo a buscar a mi sueño hecho mujer, pero en verdad me sentí como un perro desconfié y trate mal a mi hermano y lo peor creí que el Señor Stevens era gay, en realidad el amor está haciendo estragos en mí. Pero a lo hecho pecho, a hora a buscar a mi Serena.

-Puedo pasar- Le dije desde la puerta.

-Es un país libre, ¿No crees? Hasta para mentir-

-Espera Sere jamás quise mentirte o lastimarte en realidad Setsuna y yo…-

-Calla Darién que no me importa, ahora si no hay inconveniente deseo terminar lo más pronto todo esto contigo, empezamos por favor-

En verdad me iba a tocar durísimo doblegar su corazón y hacerla que por fin confiara en mi de verdad, así pasaron los días y llego el miércoles y aunque fue igual de duro que los demás trate de darle un toque extra especial a este día.

-Darién son las ocho de la noche ¿Tú crees que aun falte mucho?- Me dijo con un gran cansancio sobre su rostro y estirándose por la pesadez, al verla en ese estado dije las palabras más estúpidas de mi vida.

-falta mucho aun ¿recuerda que mañana habrá auditoria?, pero si te sientes muy cansada puedes irte-

-Ok adiós- Y se fue y dejo tiradas mis esperanzas de una noche especial o algún acercamiento, de verdad soy un estúpido, sinceramente no quedo otra que seguir trabajando como un loco y totalmente solito.

Me coloque mis ante ojos de trabajo y comencé a teclear en el portátil incoherencias que finalizaban con la palabra te amo Serena hasta que no sé en qué momento me quede profundamente dormido.

"-Darién, Darién soy yo Serena despierta-

-¡Serena!- Y salte de la impresión. -¿Qué haces aquí? ¿Acaso no te habías ido a tu casa?-

-SI así pensaba yo pero… regrese por ti, te amo Darién Chiba y te deseo con locura- Y sin mediar palabras se lanzo sobre mí como un ave rapaz y me beso con frenesí, sus manos eran como mil en todo mi cuerpo casi como una diosa Ganesh, yo correspondía igual de loco y perturbador con frasecillas incoherente pero llenas de pasión".

-Oye abre los ojos, Darién ¿Te sucede algo? Despierta por favor ¡Darién!- Escuchaba la voz de mi chica totalmente desesperada.

-¡Que pasa! ¿Era un sueño? Noooooooooooooo-

-Me asustaste Darién te retorcías de una manera y balbuceabas frases sin sentido que pensé que estabas drogado o que se yo-

-¿No te habías ido Serena?- Le pregunte mientras me levantaba sin percatarme que mi pantalón hacia obvio el tipo de sueño que había tenido, afortunadamente para mi Serena no era como Mina y su mirada estaba fijada en mi rostro.

-Solo fui por comida ¿Acaso creíste que te dejaría el trabajo a ti solo? No soy tan irresponsable- Respondía tranquilamente mientras daba pasos hacia atrás.

-Te agradezco tu preocupación princesa- Y me acerque más acorralándola contra la pared.

-Darién será mejor regresar a trabajar- Respondió paralizada contra la pared.

-Solo hasta que me escuches Serena, yo te dije que era separado y tu sabias de mi hijo-

-Aguarda embustero, tú me dijiste que tu esposa te abandono y por lo que ella dijo en mi casa aun viven juntos-

-Bueno eso no te lo puedo negar- Y sin terminar de decir palabras una cachetada se sembró en mi rostro.

-Cínico quítate me voy-Me empujaba una y otra vez.

-Dije que no Serena hasta que me escuches-

-Y que más debo oír que duermes con ella todas las noches que la besas pensando en mi, no seas ridículo y cuéntame una de vaqueros a ver si te la creo-

-Pero tú no te quedas atrás continuaste con tu boda y me hiciste pedazos en el proceso-

-Acaso que querías que dejara a un buen hombre como Diamante por un traidor niega esposas como tu- Eso me dolió en verdad, decirme que Diamante era un buen hombre por Dios que locura, me sentí furioso la presione con mi cuerpo que ahora había perdido toda excitación y cerré todo espacio entre su rostro y el mío y la bese con rabia por lo que me dijo, se resistía con furia trataba de empujarme y alejarme de su cuerpo pero el contacto con su piel me tranquilizo y la bese suavemente con todo el amor que nació de mí y me deje llevar al cielo cuando sentí que sus labios me correspondían, sus manos acariciaban mi cabello y entre cada suave caricia me demostraba que ella sentía lo mismo por mí.