Incomplete
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Capítulo nueve
Quiero Saber Todo
Cierta chica pelirrosa se removió ligeramente mientras dormía ya que sus sensibles oídos captaron el molesto sonido proveniente de algún lugar cercano a ella, y gruñó en silencio mientras lentamente comenzaba a salir de su estado de inconsciencia. Rodando sobre la cama, acomodó su rostro aún más en la suave almohada y subió las sábanas hasta por encima de su cabeza en un esfuerzo por bloquear tanto el ruido como la irritante luz que pareció haber aparecido de repente y de la nada.
Algo en el fondo de su cabeza le dijo que la luz siempre estuvo ahí, sólo que ella no lo había notado, pero no pudo llegar a importarle. Todo lo que quería a esas alturas era que se fuera de regreso a su estado de sueño—a pesar de estar semi-consciente, tuvo el sentimiento de que la realidad era algo que no quería encarar en algún momento cercano.
La suerte no pareció estar de su lado, ya que el ruido no cesó—sólo se volvió más fuerte. Y fuerte. Y fuerte. Hasta que logró despertarla lo suficiente como para darse cuenta que el 'molesto ruido' en realidad era un celular sonando—err, vibrando en su buró. No pasó mucho tiempo antes de que la radiante luz comenzara a penetrar por la suave cobija que la cubría, y mientras mentalmente se maldijo por no haber cerrado las cortinas antes de irse a dormir, Sakura se dio cuenta que, por desgracia, ya estaba despierta.
El creciente dolor de cabeza que ahora comenzaba a sentir fue otra prueba de ello.
Gruñendo insatisfecha, la pelirrosa rodó hasta quedar de espaldas y pateó las sábanas de su rostro, sintiéndose estúpidamente lista para encarar el día. Sin embargo, tan pronto como la radiante luz golpeó sus sensibles ojos, instantáneamente lamentó su decisión y se dio cuenta que, en realidad, no estaba tan lista para levantarse. Malditos fueran esos días de primavera. ¿Por qué no decidió haberse emborrachado en un oscuro y frío día de invierno?
Oh, cierto. Ella no tenía con quién emborracharse.
Era una cosa buena que ese problema se hubiera resuelto—ya era la maldita hora, por cierto—ya que estaba segura como un demonio que no quería que la noche anterior fuera la última vez que se emborrachara en los siguientes años. Nah, eso ya no sonaba correcto. En realidad, ahora que lo pensaba (que hacía que el dolor en su cabeza se intensificara ligeramente), no podía creer cómo había logrado estar alejada de una discoteca, alejada del alcohol por tan largo periodo de tiempo.
No es que fuera alcohólica o algo así, pero realmente era una persona a la que le gustaba disfrutar de este tipo de cosas—me refiero a, ya saben, beber, festejar, divertirse—y el que hubiera logrado conseguir vivir tres años sin siquiera salir una sola vez parecía casi increíble. Fue casi como si alguien hubiera tomado control de su mente y cuerpo y la hubiera hecho perder tres años de vida con simplemente estar parada en las sombras y hacer nada.
Definitivamente era algo bueno que ella ahora estuviera de regreso. Y no se iba a ir a ningún lugar esta vez—no de nuevo.
Ahora, si tan sólo el dolor desapareciera de repente. Como magia, ¿comprenden? Y, por cierto, estaría realmente, realmente, agradecida… ¡Si el maldito zumbido parara de una vez!
¿Quién podía ser de todos modos?
Bueno, sólo había una forma de averiguarlo, ¿no? Todo lo que tenía que hacer era rodar, agarrar la maldita máquina, responder la maldita llamada y enviar a quien sea que estuviera molestando al demonio y regresar. Sin embargo, fue más fácil decir que hacer—eso se volvió obvio cuando se dio cuenta lo difícil que fue reunir el poder de llegar hasta el buró. Y eso no era necesariamente porque su cabeza se sintiera como si alguien hubiera tirado un millón de ladrillos en ella, sino también porque se sentía tan jodidamente floja esa mañana. Que, sí, también podía ser culpado por la resaca.
Sin embargo, tan pronto como se dio cuenta que el zumbido no tenía intención alguna de detenerse pronto, decidió que ganar contra su flojera no podía ser tan difícil, y que si tenía alguna intención de regresar a dormir, debía terminar con eso.
Con un gruñido, rodó, tratando lo mejor que pudo para ignorar las protestas de su cuerpo, y se acercó para agarrar el todavía vibrante teléfono, abriéndolo tan pronto como su mano hizo contacto con él. —¿Qué? —preguntó con aturdimiento, ni siquiera molestándose en mantener escondido el enojo en su voz. No estuvo tan segura que la persona en el otro lado de línea lo hubiera notado, ya que probablemente había sonado más adormilada que otra cosa.
—¡Sakura! —exclamó una voz que conocía bastante bien desde el otro lado de la línea, sonando aliviada y feliz. —¡Gracias a Dios que contestaste! ¡Estaba comenzando a pensar que algo te había pasado! —y nada más así, tan de repente, cualquier rastro de enojo y somnolencia desaparecieron de su sistema, reemplazados por felicidad y—la siempre presente—confusión. —¿Dónde estás? —preguntó rápidamente, no dándole oportunidad para vociferar su sorpresa.
No es que eso la molestara. Nah. Con su cabeza zumbando muy fuerte, difícilmente lo notó. —Estoy… —comenzó, pero se detuvo, sus ojos abriéndose de golpe para estudiar el lugar. Sip, en definitiva lo reconoció—y realmente estar al tanto de ellos. —Estoy… en casa —respondió al final, sonando muy sorprendida de sí misma. Seguro, la posibilidad de no estar en casa nunca pasó por su mente, pero tampoco la posibilidad de cómo exactamente llegó hasta ahí—porque, joder, sólo hasta ahora se daba cuenta que no recordaba nada de la noche anterior. —¿Qué… qué pasó? —no estuvo tan segura de qué quería escuchar—ya fuera que quisiera saber cómo llegó hasta ahí o por qué la llamó. Ambas, supuso.
—¡Tú dime qué pasó! —exclamó. Como ustedes probablemente podrán adivinar, su respuesta no le ofreció mucha satisfacción, ni redujo su confusión. —¿Por qué no respondiste el teléfono?
Sakura frunció ligeramente, cerrando sus ojos por un breve segundo, antes de abrirlos. —Sí respondí —murmuró, confundida.
—¡Sí, al final! —exclamó, enfatizando las últimas dos palabras. —Te he estado llamando por… ¿qué? ¡Media hora!
No supo cómo, pero Sakura pudo haber jurado, justo ahí y justo en ese momento, que estaba exagerando. Después de todo, siempre hacía eso—o más bien, solía hacer eso. —¿Qué es tan importante como para que tuvieras que despertarme a esta hora? —pero ya que no había perdido la habilidad de prenderse por todo, sólo pudo adivinar que, con los años, él seguía siendo el mismo molesto, cariñoso, sobreprotector, siempre-exagerado hombre.
—Espero que estés consciente de que ya son las 11am —habló inexpresivo desde el otro lado de la línea, provocando que ella rodara los ojos.
—Sí —respondió. —Y yo espero que estés consciente de que mi cabeza está como mierda en este instante —refutó. Sakura no supo cómo su cerebro logró llegar a la conclusión de que él supuestamente debía saber eso, pero en realidad no importaba. Al menos no a esas alturas. —Espero que también estés consciente de que tengo esta repentina urgencia de estrangularte a través del teléfono —continuó, sus ojos al instante formando una fulminada al escucharlo reír por el teléfono.
—Sí, sé que me amas —rió con entusiasmo, haciendo que su fulminada su intensificara, pero que sus ojos se suavizaran. ¿Cómo era eso siquiera posible, de todos modos? —Necesitamos hablar, Sak —dijo luego de unos cuantos momentos de silencio y, incluso aunque ella podía seguir escuchando la diversión impregnada en su voz, se dio cuenta que este era uno de esos momentos cuando él iba en serio. —Esto es por lo que llamé, veámonos en algún lugar —sugirió.
A pesar de su confusión, la pelirrosa no dudó un segundo en responder. —Bien —casi lo dijo con brusquedad. —Y entonces así podré estrangularte.
~•~
Había tanta confusión. Habían tantas preguntas. Habían tantas conexiones que él no podía hacer. Habían tantas cosas fuera de lugar…
Naruto realmente no supo cómo es que debía lidiar con esto. Incluso si Sakura le daba todas las respuestas que necesitaba, incluso si le contaba todo lo que necesitaba saber, todo lo que preguntara, sabía que una parte de esta confusión permanecería ahí sin importar qué, en el fondo de su mente y corazón. Tomando en cuenta la cantidad de tiempo que estuvo lejos de ella, era simplemente imposible que las cosas hubieran pasado de alguna u otra forma. Averiguaría todo, sí, pero eso no significaba que sería capaz de hacer todas las conexiones—y estaba consciente de eso.
La única cosa que podía hacer en ese momento era aprender a aceptarlo. Como ustedes quizás se imaginarán, eso no era una tarea fácil de hacer. No podía decir que los años que había estado lejos de la pelirrosa habían sido terribles y que daría lo que fuera para borrarlos de su memoria, porque eso ciertamente no era así. La había extrañado, sí, y no había por qué negarlo, pero la vida seguía, incluso sin Sakura—o Seiji, si vamos al caso—a su lado. Sin embargo, realmente le hubiera gustado que no lo hubieran forzado a dejarlos atrás. Porque, en serio, ellos significaban mucho para él.
Y no era como que hubiera esperado que encontraría todo como una vez lo fue, pero ciertamente no había esperado esto tampoco. ¿Ella estaba casada? ¿Estaba casada y no se lo había mencionado? ¿Por qué? ¿Ya no confiaba en él, o qué? Seguro, había estado lejos por un largo tiempo, pero él todavía seguía siendo su mejor amigo—siempre sería su mejor amigo, ya fuera que le gustara a ella o no.
¿Por qué había estado llorando en ese entonces? ¿Alguien la había lastimado? ¿Acaso sus padres la seguían tratando mal?
¿Era feliz? Si no, ¿Por qué?
¿Dónde estaba Seiji?
¿Quién era su esposo? ¿Por qué le permitía emborracharse de esa manera?
¿Cómo era posible que ella sólo conociera a las chicas por unos cuantos días?
Tanta preguntas estaban corriendo a través de su mente, su desesperación creciendo con cada una de ellas. Necesitaba respuestas y las necesitaba ya. ¿Dónde estaba ella? Parecía que Dios lo había escuchado, porque, justo en ese instante, ella entró al pequeño café que él había escogido—porque a ella aparentemente le importaba un bledo el lugar en el que se reunieran—viéndose tan confundida como él se sentía. Estaba vestida con un par de tacones junto con jeans oscuros y una blusa aguamarina oscura; su cabello amarrado pero desordenado, con unos cuantos mechones cayendo sobre sus ojos, que estaban ligeramente oscurecidos con maquillaje. 'Déjenle a Sakura que siempre ponga su apariencia primero,' pensó, negando con la cabeza.
Ella parecía como si apenas hubiera caído del cielo—la confusión y la duda estaban escritas por todo su rostro y en sus acciones, y no desaparecían incluso mientras lo localizó.
—Naruto—saludó sin aliento mientras dudosamente tomaba el asiento en frente de él, no desperdiciando un segundo antes de ir directo al punto. —¿Estabas ahí ayer en la noche? —preguntó incrédulamente, una fruncida adornando su rostro. —¿Estabas en la discoteca? ¿Te hablé? ¿Hinata es tu novia? —. Todas esas preguntas salieron de su boca de repente, pronto acompañadas por un: —¿O acaso soñé todo esto?
Como ustedes probablemente imaginarán, no fue para nada capaz de detener la risa que salió de sus labios, incluso aunque supiera que reírse de ella no era la mejor cosa que podía hacer a esas alturas. Enserio, no lo pudo evitar. Se veía tan confundida y tan inocente y tan… bueno, en general, se veía jodidamente mona, que era simplemente imposible no estar divertido por toda la situación. —¡Naruto! —siseó, golpeando su mano ligeramente sobre la mesa. —¡Esto no es divertido!
—Lo sé, lo sé —respondió, negando con la cabeza, y luego rió de nuevo. —Lo siento —dijo instantáneamente. —Es sólo que no puedo evitarlo.
—'¿No puedes evitarlo?' —dijo bruscamente, fulminándolo. —Entonces yo te estoy diciento que no puedo recordar ni una jodida cosa de lo que hice ayer en la noche—y, joder, pude haber hecho muchas cosas, ¿Y tú estás admitiendo—tan abiertamente—que toda la situación te hace reír? Enserio, de todas las cosas, ¿Te hace reír?
Ella estaba tan obviamente sobre reaccionando. Estaba siendo brusca. Estaba siseando. Estaba fulminando. Aparentemente, ella todavía odiaba ser dejada en la oscuridad. Todavía se enojaba cuando alguien se reía de ella, especialmente si lo hacían cuando ella estaba tratando de averiguar algo. Sus ojos todavía brillaban cada vez que se enojaba. La discusión todavía parecía llegarle como si se hubiera preparado de antemano. Ella todavía se veía tan mona para su desgracia.
—Dios, te extrañé —. Esas palabras salieron de sus labios antes de que su cerebro procesara siquiera la acción.
Pero no se arrepintió de lo que dijo—simplemente porque era la verdad. Él no era una persona que disfrutara mentir—o que fuera terriblemente bueno para hacerlo, a todo esto—pero esto probablemente era la cosa más sincera que alguna vez le hubiera dicho. A pesar de lo que algunas personas podían pensar, Naruto sí usaba su cerebro, lo que significaba que él sí escogía sus palabras cuidadosamente—contrariamente a lo que 'comúnmente pensaban', nunca en su vida había él hablado sin pensar en lo que estaba diciendo. Excepto por ese instante. Y bueno, excepto por todas las otras veces en que sus sentimientos estaban involucrados—porque él sabía que esos eran sobre los que nunca podría mentir.
Con respecto a Sakura… bueno, ella se veía como si la hubieran tomado desprevenida por un momento, probablemente mientras ese oración se instalaba en su cerebro, antes de que sus ojos se suavizaran y su postura se relajara. —No puedo creer que todavía sigas haciendo esto —dijo, negando con la cabeza ligeramente.
Al principio, no tenía idea de lo que ella estaba hablando, pero luego los recuerdos de un tiempo atrás llegaron a su mente, haciendo que una pequeña sonrisa apareciera en su rostro. Él y Seiji solían hacer eso—ellos hablarían y actuarían dulcemente con ella cuando estaba enojada, sabiendo que esa era la única forma en que ella se calmaría. Luego ella se daría cuenta de lo que habían hecho y se enojaría de nuevo, que normalmente resultaría en que ambos fueran perseguidos por un rato, hasta que ella se tranquilizara y decidiera que ellos 'no valían su tiempo'. Por supuesto, Seiji siempre sería dejado con el trabajo de lidiar con ella posteriormente; y, Naruto no sabía cómo, pero él siempre lograría regresarla a la alegre y feliz chica que era.
—Pero, sí —. Su voz lo sacó de sus pensamientos, y alzó su cabeza justo a tiempo para verla rodar sus ojos. —Yo también te extrañé —dijo, haciendo un gesto con la mano para restarle importancia, como si no fuera un asunto importante. —Ahora —dijo rápidamente, cambiando de tema, porque, obviamente, ella no quería hablar sobre su'debilidad' (como ella siempre lo llamaba). —¿Estabas ahí ayer en la noche o no?
Con una sonrisa luego de la ligera negación de su cabeza, finalmente respondió, —Sí, Sakura. Estuve ahí ayer en la noche —. Ella abrió su boca para hablar, pero la interrumpió antes de que ella tuviera la oportunidad de hacerlo, sabiendo exactamente cuáles serían sus siguientes palabras. Dada la confundida mirada en su rostro, era obvio—y no sólo para él—que ella le iba a preguntar una cosa—o más de una—con respecto a la noche anterior.
Así que decidió facilitarle las cosas y decirle él mismo. —Fui a recoger a mi novia quien, sí, es Hinata—y te vi. Traté de tener una conversación contigo, pero pronto me di cuenta que era imposible, ya que tú probablemente ni siquiera sabías tu nombre a esas alturas, así que decidí dejar que te divirtieras y las preguntas para después —de nuevo, ella trató de hablar, pero no se lo permitió. —No, no estabas haciendo nada inapropiado, y estoy seguro que no lo hiciste, incluso después de que me fui.
Las palabras ni siquiera podían comenzar a describir lo aliviada que se veía. 'Ella realmente debió haber pensado que había hecho algo estúpido,' sonrió ligeramente. Eso era probablemente la única cosa a la que Sakura le temía cuando se trataba de estar bajo las influencias del alcohol: pasarse de la raya para esas circunstancias, llevándolas a un nivel que, bajo circunstancias normales, ni siquiera estarían en su mente. Por supuesto, lo dos—AKA él y su hermano—se habían encargado de que eso no sucediera, y ella siempre lo había sabido, pero eso ni siquiera la detenía de preocuparse.
—Continuemos —dijo, sabiendo que le había dado todas las respuestas que necesitaba. —¿Quieres algo de tomar?
—Pienso que ya he tenido suficiente, enserio —contestó, claramente divertida con su pregunta.
Naruto rodó los ojos. —No me refería alcohol, ¿sabes?
—Lo sé —respondió, suspirando silenciosamente. —Pero sigue siendo no, gracias.
—¿Comida? —preguntó de nuevo. —Debes estar hambrienta —al menos él siempre estaba hambriento luego de beber tanto; y lo ayudaba con sus resacas, también. Pero entonces otra vez, la comida siempre lo ayudaba con todo, así que eso no era exactamente relevante en este caso.
—Enserio, Naruto, la última cosa en mi mente en este instante es comida —dijo, rodando los ojos. —Soy lo suficientemente afortunada que sólo he desayunado ayer, que si no, estoy segura que ahora mismo estaría abrazando el inodoro —se rió, pero él realmente no pareció compartir su diversión.
—Pienso que enserio deberías cuidarte más —opinó luego de unos momentos de silencio, frunciendo con desaprobación. Seguro, Sakura nunca había sido una persona que comiera mucho—aparentemente, ella nunca tenía hambre—pero, enserio, ¿no podía ella ver lo peligroso que eso podía ser? ¿Ni siquiera ahora, luego de todos estos años?
Aparentemente no. —Puedo cuidarme yo sola, muchas gracias, Señor Soy-tan-protector-que-ni-siquiera-puedo-admitirlo —¿Por qué tuvo el sentimiento de que eso no era verdad? —¿Por qué mejor no me dices por qué me trajiste aquí, huh? —típico—'cambiemos de tema, porque te estás molestamente acercando a estar en lo cierto sobre algo que yo realmente, realmente no tengo ninguna intención de admitir'. —Que no sea sólo para que coma algo, espero —agregó luego de unos momentos, alzando una delicada ceja rosa.
Rodando sus ojos ante sus travesuras, lo dejó pasar—por ahora. Por supuesto, eventualmente tendría una muy seria conversación con ella sobre este tema. Después, sin embargo. —Tienes razón —dijo, —Te cité aquí porque quería hablar contigo —dijo, feliz de haber llegado a esto; ella, sin embargo, pareció bastante confundida con su oración, probablemente no comprendiendo lo que él quiso decir con eso. —Quiero saber todo —clarificó, sus ojos azules topándose con los de ella. —Quiero saber todo lo que ocurrió después de que me fui, quiero entender qué es lo que exactamente está ocurriendo.
Ella bufó en diversión y negó con la cabeza por sus palabras, una pequeña sonrisa triste apareció en su rostro. Debió haber sabido que esto llegaría. —Lo estás haciendo ver como si fuera algo tan simple —murmuró, bajando la mirada. —Cuando, en realidad, es tan complicado.
—Quizás no lo es —dijo. —Quizás eres tú la que lo está haciendo ver así —no sería la primera vez que hiciera algo como eso, de todos modos.
—No —negó con la cabeza. —Quisiera que eso fuera cierto… pero no lo es. Te has ido por tanto tiempo… —se detuvo por un momento, todavía sin verlo. —Tantas cosas han pasado…
—¿Tenemos tiempo, no? —su cabeza se alzó bruscamente ante esto, como si no hubiera esperado que él dijera algo como eso; pasando su mano sobre la mesa, tomó su mano, acción a la que ella le respondió al apretar la suya ligeramente. —Ya te lo dije: No me voy a ir a ningún lado esta vez —dijo, sonriendo. —Tenemos demasiado tiempo para pasar juntos, para ponernos al día —y antes de que ella siquiera lo notara, una sonrisa apareció en su rostro también. Sakura realmente no sabía cómo, pero Naruto siempre había tenía este regalo de iluminar su día con sólo unas palabras. Esa era probablemente una de las razones por la que ella se sentía tan atraída* hacia él.
De alguna forma, ver que su habilidad no se había desvanecido con el tiempo, que él efecto que alguna vez tuvo en ella todavía esta ahí, que él estaba ahí, en frente de ella, y que él hubiera vuelto a repetir que no la dejaría de nuevo, le daba esperanzas. Esperanza de que las cosas todavía se tornaran para mejor. Esperanza de que la decisión que había tomado no hubiera sido tan… exagerada. Esperanza de que había acertado en pensar que continuar con la vida era la mejor—y única—opción con la que se había quedado. Esperanza de que, eventualmente, ella sería capaz de hacer eso—de continuar.
Bajando la mirada, extrajo sus manos de las de él, decidiendo en cambio mantener sus manos ocupadas al agarrar la servilleta y jugar con ella. —Yo… yo honestamente no sé ni por dónde comenzar —confesó luego de unos momentos de silencio, alzando su cabeza para mirarlo por un breve momento.
Él se encogió de hombros. —Comienza por el principio —sugirió. —¿Cómo es que estás casada?
Ella sabía que debió haber estado sorprendida, ya que estaba segura como un demonio que no le había mencionado ese detalle—no ese día, no la noche anterior (aunque de esta última no estaba segura)—pero, de alguna manera, no lo estaba. Hinata debió haberle dicho, creyó. Justo como ella debió haber sido la que le dio su número celular. Después de todo, ¿quién más pudo haber sido? —Eso es más o menos parte de la mitad, en realidad —murmuró y suspiró silenciosamente.
Por supuesto, ella siempre había sabido que esta conversación tendría qué ocurrir, tarde o temprano, pero eso no significaba que estuviera lista para ello. Pero una vez más, no estaba segura que alguna vez estuviera lista para ello—ni aunque tuviera todo el tiempo del mundo para prepararse para ello.
—Comienza por la mitad entonces —animó. —Comienza con lo que sea que quieras comenzar… sólo habla conmigo.
Y ella simplemente hizo eso. Le contó todo—comenzando por la mitad. Desde cómo su papá la había obligado a casarse con Sasuke, hasta el maldito infierno por el que estaba pasando en el presente. Le contó cómo había tratado de hacerlo funcionar, cómo él la había rechazado. Le contó cómo ella ya no sabía quién era él—si era el frío hombre distante que veía cada día, o el suave hombre comprensivo del cual había tenido la suficiente suerte para ocasionalmente tener una vistazo de él. Le contó cómo había conocido a las chicas y el por qué exactamente había parecido tan entusiasta en emborracharse la noche anterior.
Por otro lado, él simplemente se calló y escuchó, grabando cada una de sus palabras, sintiendo partículas de su confusión desaparecer con cada una de ellas.
Créanlo o no, ella realmente había olvidado lo bien que se sentía hablar con alguien. A través de los últimos tres años, había llegado a la conclusión de que llorar era el mejor método que alguien podía usar con el fin de liberar un poco de tensión, de sentirse mejor; ahora, sin embargo, se dio cuenta que no era así. Hablar lo era. Hablar con alguien que escuchara, que estuviera interesado, que se preocupara. Ahora eso se sentía bien—no había ningún sentimiento en el mundo que pudiera reemplazarlo.
—¿Fue por eso que estabas llorando el otro día? —preguntó en algún punto de la conversación, finalmente siendo capaz de hacer las conexiones necesarias. O eso era lo que había pensado.
Porque Sakura negó con la cabeza. —No —respondió. —Es decir, no sólo por eso. Yo… —se detuvo, negando con la cabeza por su inhabilidad para encontrar las palabras adecuadas para explicar lo que quería decir. —Eso sólo era… es decir, eso era el resultado de… de muchas cosas que tan sólo… se aglomeraron… había tenido tan sólo unos minutos antes una discusión con mi papá y me había dado cuenta lo tan desastrosa que era mi vida y… y bueno, eso fuetodo —terminó, encogiéndose de hombros ligeramente, aparentemente indiferente.
—¿Eso fue todo? —preguntó, casi un incrédulo tono en su voz. —¡No es así de simple, Sakura!
—Lo sé —respondió, bufando con diversión. —Eso es lo que te dije antes, ¿No?
—Sakura, ¿Dónde rayos estaba Seiji? ¿Dónde rayos está Seiji? —preguntó furiosamente. —¿Cómo… cómo fue… por qué permitió que Satoru te hiciera algo como eso? Ustedes querían irse tan pronto como tu cumplieras dieciocho… ¿Por qué rayos sigues aquí todavía? ¿Y por qué rayos no está él contigo?
Él pudo haber continuado—enserio, hubiera, ya que tenía muchas preguntas aglomeradas—pero ella lo detuvo antes de que él tuviera la oportunidad de seguir; alzó su mano y tomó una profunda bocanada de aire antes de frotarse la frente ligeramente.
—Seiji… —comenzó unos momentos después, sin alzar su cabeza para verlo. —Seiji se ha ido, Naruto —finalmente dijio, su voz un mero susurro.
—¿Qué…? —preguntó confusamente, no entendiendo de lo que ella estaba hablando. ¿Ido? Eso podía significar tantas cosas, que ni siquiera quería comenzar a pensar en todas ellas.
—Está muerto —logró soltar ahogadamente, finalmente alzando su cabeza para ver su expresión de shock. —Accidente automovilístico —contestó su pregunta no formulada. —Dos… casi tres años atrás —se calló por un momento, tratando lo mejor que podía para mantener sus lágrimas a raya. —Y todo fue mi culpa… —añadió en un susurro unos momentos después, la servilleta en sus manos rápidamente volviéndose un desastre en trozos.
—Oye, oye, espera un minuto —dijo, interrumpiéndola. —No sé cómo ocurrió, pero ciertamente no fue tu culpa, ¿de acuerdo?
—Cállate —soltó, apresuradamente limpiándose unas lágrimas que habían caído de sus ojos con el dorso de su mano. —Yo fui imprudente en todo esto… él sólo estaba siendo el hermano mayor que trataba de hacer a su estúpida hermana feliz —dijo, negando con la cabeza, y desviando su mirada de él.
—Exacto —su voz era suave mientras hablaba, dirigiéndose a su mano en el proceso. —Y a él no le gustaría verte así —le dijo, tratando de reconfortarla, pero realmente no sabía cómo.
—Sabes… —comenzó, suspirando en silencio. —Eso es exactamente lo que me he estado tratando de decir desde que pasó eso… nunca funcionó realmente, sin embargo.
—Es verdad —dijo, apretando su mano ligeramente.
Sakura asintió. —Lo sé —se calló por un momento, antes de añadir, —¿Pero realmente importa?
—¡Por supuesto que importa! —exclamó, frunciendo ligeramente. —Es tu hermano —dijo, enfatizando la última palabra.
—Ahí es donde estás equivocado —dijo, finalmente alzando su cabeza para mirarlo a los ojos. —Él no es mi hermano… él fue mi hermano.
Naruto negó con la cabeza. —Sakura, si él estuviera aquí en este instante, é…
—¡Joder, no está! —espetó, golpeando su mano en la mesa y sacando de un tirón la otra mano de su agarre. —Él no está aquí… ¡No ahora, no nunca! Se ha ido, ¿De acuerdo? —siseó lentamente, antes de levantarse rápidamente y dirigirse hacia la puerta, ignorando la expresión de shock y confusión que Naruto tenía. Abandonando el pequeño café, se detuvo en frente de su coche, sabiendo perfectamente bien que Naruto la seguiría; no había sido su intención hacer eso, y ella estaba segura que él lo sabía.
Su reacción había sido obviamente defensiva—siempre desde que ocurrió el accidente, ella no habló con nadie sobre eso, y eso no era necesariamente porque no quisiera. Al principio, sí, esa había sido la razón—simplemente dolía jodidamente demasiado, y estaba convencida que hablar sobre eso no la iba a ayudar. Con el paso del tiempo, sin embargo, la necesidad de contarle a alguien creció hasta una extensión considerable. Nadie parecía interesado, sin embargo, y ella pronto se rindió de ese pensamiento.
Otra cosa que causó su reacción probablemente era la voluntad de Naruto para hacerla comprender que el accidente no había ocurrido por culpa de ella. Ella ya había aceptado el hecho de que Seiji había muerto por culpa de ella, ya había aprendido a vivir con ello—la última cosas que necesitaba a esas alturas era que alguien se entrometiera en su vida arruinara todo. Además, él ni siquiera había estado ahí. Él no había visto lo que ella sí, no había vivido lo que ella sí—él nunca podría comprender lo que ella había sentido, lo que todavía seguía sintiendo.
Tener esa conversación en ese momento era básicamente imposible—era demasiado sensible para ella. Saborear todas esas cosas y, encima de eso, tener que lidiar con la necedad de Naruto era simplemente demasiado.
—Tú no estuviste ahí —gimoteó tan pronto como él apareció en su línea de vista, apoyándose contra su coche. —Tú no estuviste ahí… fue horrible, Naruto—dijo, su voz a penas siendo un susurro. —Vi el coche girando hacia nosotros, vi nuestro coche girar. Vi como chocaba contra su lado. Lo escuché gritar mi nombre sobre el estruendoso ruido —sollozó, escondiendo su rostro entre sus manos en un esfuerzo por ocultar sus lágrimas de él. —Cuando yo… cuando yo me desperté en el hospital y me dijeron que él no lo logró… quise morirme, lo juro…
—No hables así, Sakura —murmuró quedamente, envolviéndola instantáneamente en un cálido abrazo.
—Lo quiero de regreso —sollozó. —Quiero a mi hermano de regreso… lo extraño… lo extraño con mucho ahínco… —dijo, cerrando su manos a puños en la parte trasera de su camiseta mientras le correspondía el abrazo, y él intensificando sus brazos alrededor de ella, al tanto de lo mucho que lo necesitaba a esas alturas. Las noticias de Seiji estando muerto lo habían golpeado como una tonelada de ladrillos, y probablemente todavía no se había registrado en su mente, pero no le prestó atención a ese tipo de cosas, decidiendo en cambio concentrarse en ella—después de todo, ella era la que lo necesitaba. Nada más importaba.
Llorar nunca se había sentido así de bien, notó. Las personas que decían que llorar era llorar, sin importar las circunstancias, aparentemente estaban equivocadas. Porque llorar cuando alguien te abrazaba, cuando sabías que le importabas a alguien, era tan diferente de llorar a solas. Ella en realidad no tenía una explicación para ello, pero era—definitivamente era diferente.
Agreguen aquí el hecho que este era Naruto quien la estaba abrazando—y que él sabía perfectamente bien lo que tenía que hacer para consolarla, para tranquilizarla—y ustedes probablemente ya pueden ser capaces de entender por qué ella instantáneamente se sintió mejor. Sus sollozos murieron en cuestión de minutos, que era muy poco tiempo, considerando cómo ella usualmente pasaría horas llorando sobre eso.
—Toda va a estar bien —dijo, corriendo una de sus manos en su espalda.
—Sí, claro —bufando, se soltó, apoyándose contra su coche una vez más. —Estoy tan cansada de esper que, algún día, lo hará —habló, limpiándose las lágrimas con el dorso de su mano y negando con la cabeza ligeramente.
—Oh, lo hará —su firme respuesta hizo que su cabeza se alzara bruscamente con shock. —Porque, esta vez, yo estaré aquí… y me aseguraré de que así sea —prometió, ofreciéndole una pequeña sonrisa a la que ella no pudo evitar responderle con una de las de ella. Negando con la cabeza, abrió su boca para hablara, pero fue interrumpida por el sonido de su celular vibrando—sí, de nuevo—en el bolsillo de su pantalón. Frunciendo ligeramente con confusión, la sacó y lo abrió, curiosa de quién podría estarla llamando.
El aire literalmente se quedó atrapado en sus pulmones mientras veía el identificador de llamadas.
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*NO se siente atraída físicamente hacia él, sino más el tipo de atracción como un buen amigo en el que puede confiar y que sabe que siempresiempresiempre estará ahí. Espero entiendan lo que se trató de decir. (:
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¿Quién será la persona que le habló a Sakura?
También debido a problemas con los links que están en los profiles FF. Net los ha desactivado todos así que, quien quiera ver los atuendos de Sakura o de las chicas, por favor pídanme y se los pasó por reply. (:
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BTW, porque tardé en subir: Sasupeluche de Marzo, Sakura edition!
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En fin, ¿Alguien quiere una galleta o un sasupeluche (de los normalitos tamaño real)?
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Sasuke-glamour off!
