El caítulo de hoy! lo subí más temprano que ayer hahah xD disfrutenlo!

aclaro las palabras en cursivas son: los pensamientos, a veces los sueños que ellos tienen...

en este cap, las palabras en negrita son: de la obscuridad, o lo maligno... mayormente para esto uso la negrita.

y ya saben -las palabras dentro de estos signos- son lo que dicen los personajes.

-CAPITULO 9 "Eres cómo una rosa"-

ya llegamos-se oyó adelante.

-¡sí!-dijeron ambos al mismo tiempo.

Alexander fue educado y le abrió la puerta a Ángela pero ella indignada, se bajo por la puerta opuesta.

La mansión era muchísimo más chica qué el castillo de ambos, pero en realidad era muy acogedora.

Alexander ayudaba al señor a bajar a las maletas mientras Ángela se perdía en sus recuerdos viendo el lago.

Fue el sonido del carruaje irse, y el sonido de la puerta de la mansión lo qué hizo qué Ángela despertara de sus recuerdos.

-¿no piensas entrar?-le pregunto Alexander en el alumbrar.

-si ya voy-le respondió.

Ángela se encamino hacia la puerta, y en cuanto entro Alexander cerró la puerta tan duro qué hizo sobresaltar a Ángela.

-esto me asusta un poco…-susurro Ángela aun de espaldas de Alexander.

-¿no me digas qué nunca… has estado a solas con un hombre…? ¿Novio, quizás?-pregunto Alexander desatando su corbata.

Ángela se volteo y al verlo desatarse la corbata se sonrojo.

-¡pero de qué hablas!-le dijo con voz quebradiza.

-¿nunca?-pregunto acercándosele.

-¡Eh…! ¿Dónde será mi habitación?-pregunto rápidamente cambiando de tema.

Alexander se rio por la manera tan torpe en qué cambio el tema.

-la mansión es bastante grande sí, pero… tres habitaciones son de invitados… y la última es… nuestra-

-¿nuestra? ¡Pero de qué rayos hablas! ¡No dormiré contigo!-le grito.

-pues yo no planeo dormir en el sofá-le dijo pasándose por su lado.

Ángela le siguió con la mirada, y no solo con eso si no también con los pies. Alexander la guio hasta la qué sería su "habitación".

-bien, está será-

-¡qué no dormiré contigo!-le grito de nuevo Ángela.

-oh, por favor… tu padre me pido cuidarte mucho, y si para eso tengo qué traerte en brazos hasta la cama y atarte con una soga…-

-no te atreverías…-

-no me retes-

Ángela lo miro fijamente. Eran como el agua y el fuego… diferentes, pero tan iguales a la vez.

-¿Qué harás?-le pregunto Alexander acercándose a ella peligrosamente. Contemplo las curvas de los labios.

-dormir contigo… ten por seguro qué no-le dijo alejándose.

-eres como una rosa Ángela-le dijo Alexander pronunciando su nombre con gran suavidad.

-¿Rosa?-repito con incredulidad.

-Sí, tienes una belleza infinita pero, no a cualquiera permites acercarse a ti… tienes espinas qué pueden lastimar cuando sientes peligro…. No te haré daño, preciosa-

-no sé si eso es un cumplido…-

-piénsatelo-Alexander se metió a la habitación y puso una maleta encima de la cama.

Ángela no quería seguir escuchando esa vos qué por rara razón le resultaba irritante.

Ángela salió de la mansión para irse al lago y ver el hermoso paisaje.

-¿Por qué tenía qué ser así?-se pregunto a si misma llevándose una mano al corazón.

El landscape un aura maligna estaba dentro, del castillo en proceso de unión.

¿Y qué? ¿Ya la tienes para mí?

Se oía una voz qué provenía del humo de aura negro qué giraba alrededor de la reina.

-danos tiempo… en eso vamos, he adelanto lo más qué he podido la boda-

Así me gusta reina, qué obedezcas… un mes, nada más de tiempo.

-ese es el tiempo qué necesito pero… ferceo… ¿para qué la quieres?-

Eso no te incumbe, pero si tanta curiosidad tienes… la necesito para tener más poder del qué ya tengo, para construirme un cuerpo.

-¿planeas…?-pregunto la reina temiendo lo peor.

No, usare su cuerpo… ya qué dudo qué sobreviva en el proceso… y si lo hace, la usare de incubadora

-¿incubadora? Te refieres a qué tú…-

Exactamente…

Hijo mío, no se te ocurra enamorarte de esa niña… ya qué esto te será más difícil pensaba la reina...

***continuara*** hasta mañana!