Tides of Time

Castillo de Gales

En otra parte del mundo, en la Corte de Heylin, en la cúpula de la torre más alta del castillo. La luna vislumbraba desde diferentes ángulos a cada círculo mágico que conformaban un dibujo de una estrella de siete picos y en cada pico había un círculo, la estrella estaba dentro de dos circunferencias trazadas con exactitud y un diámetro de separación muy fino que era el espacio suficiente para escribir unos jeroglíficos referentes a la hechicería antigua. En el círculo mayor que era el cierre justo del dibujo de la estrella en su interior resaltaba en tiza amarilla escribiendo signos y pictogramas de algún conjuro a contraste de todo lo demás, escritos con tiza color púrpura. Alrededor revoloteando los círculos cuervos negros baten fuertemente sus alas. Wuya estaba en el centro de aquel diagrama, rotando la cabeza en el sentido de las agujas del reloj con los ojos cerrados.

Bueno, debe de ser alguna señal de concentración. En cada círculo se esbozaba el emblema de cada uno de los seis reinos (Neo Xiaolin, la Corte de Heylin, Dinastía Pyronia, el Palacio de los Eolos, la Torre de Geonova y la Fortaleza de Hidrogenia) y, en el más álgido de los picos un dibujo totalmente diferente a lo anterior. Pegadas a las paredes, en unos estándares con unas velas encendidas a medio consumir. Las velas bailaban en la oscuridad. A cada esquina había un espejo de pared. Ella extendió los brazos y recitó unas palabras, las burbujas de aire caliente se convirtieron en palabras incoherentes, posiblemente invocaba una especie de sortilegio. Cada círculo de los que representaban a un reino se iluminó y emergieron como si cobraran vida, pero a pleno rito el viento intervino, rompiendo las ventanas. Wuya abrió los ojos y giró sobre sí misma.

Los espejos se quebraron automáticamente. Las llamas de fuego se avivaron. Todo lo que había logrado pareció haberse esfumado. Wuya se encogió en forma fetal, se tiró al suelo a retorcerse y a chillar, su piel se plegaba en miles de arrugas. Posteriormente se segregaban en un líquido espeso y al caer en el suelo se convertían en polvo. Wuya profirió un grito ahogado, en el momento en que todo pasó, salió con paso apretado en busca de Chase o cualquiera que pasaba por ahí, debía comunicarse con él prontamente. Chase no se extrañó de una nueva llamada, puso los ojos en blanco y salió. Wuya se veía aterrada, descontrolada y desequilibrada.

-¡Maldito traidor! ¡será torturado hasta la locura, ejecutado en un pelotón de fusilamiento a vistas de todos y luego colgado! ¡Morirá dos veces! ¡Sus partes desmembradas y su sangre recorrerá por todos mis reinos como ejemplo del castigo de aquellos que osan a retarme!

-¡¿Yo, su majestad?!

-¡Sí usted, él me lo ha dicho todo! ¡usted fracasó en contratar a esos ladrones en asesinar a la princesa! ¡La princesa de la Dinastía Pyronia está viva! –chilló Wuya.

-¡¿Qué?! ¡Imposible! Estoy completamente seguro que la princesa debía ser esa chica, los ladrones me juraron que habían herido de muerte a la chica... las probabilidades de que ella sobreviviera a una flecha envenenada son una entre millones, pocos conocen el antídoto y menos posibilidades tienen en ir a buscarlo –Chase mandó a llamar a su más fiel servidor y aprendiz: le capitán de los Caribdis y, le dijo con voz recia-: ve y consígueme esos ladrones lo más rápido posible, no pudieron haber ido muy lejos, aunque tengas que incendiar a todo el reino –ordenó el general.

Tras dos horas en un período de espera de enviar tanto a Caribdis como criaturas míticas, fueron las aves rapaces quienes localizaron y trajeron a los ladrones. Fueron sometidos inmediatamente a la cámara de torturas mientras eran interrogados.

-Contesten una sola pregunta, ¿mataron a la chica?

-¡Así es, mí señor, seguimos todas sus órdenes! Sorprendimos a la pareja que nos mandó a asesinar en una residencia privada de un profesor loco en la Torre de Geonova. Invadimos el territorio y disparamos de un flechazo al corazón de la chica, no erramos en el tiro, se derrumbó al suelo en instantes de que alcanzara su pecho. Nos fuimos acto seguido. Les juramos que no sabemos cómo sobrevivió, aquello escapa por nuestras manos.

-Ustedes no tienen palabra por la que jurar, son unos ladrones –gruñó Chase-. ¿Qué hay del joven príncipe, a él también lo dejaron vivo?

-No, a él hicimos lo que nos ordenó, lo vestimos de aldeano para que no lo reconocieran y lo sacamos del Palacio de los Eolos sucesivamente. A punto de que lo arrojáramos al río, intervino un anciano ciego y lo salvó.

-¡¿QUÉ?! ¡¿Un anciano pudo combatir contra todos ustedes?!... –rugió Wuya, llevando las manos a la cintura. Hizo un ademán. Los Caribdis ajustaron a aumentar el nivel de presión del aparato de tortura.

-¡Sí, así es mí señora! –gimió- el viejo iba armado por eso nos pudo vencer, sabía manejar muy bien la espada.

-¿Un anciano armado? ¿pero quién po...? –Chase se interrumpió a sí mismo- el joven mozo espadachín con la pieza del Palacio de los Eolos, detecté demasiada arrogancia para ser un plebeyo y él y el príncipe deberían tener la misma edad. Su majestad, por más increíble que pareciera, el destino ha puesto al joven príncipe en nuestro camino –Wuya soltó un alarido-, debemos deshacernos de él, sin embargo, ustedes ya han demostrado lo incompetentes que son. ¡Capitán, lleven estos traidores al cadalso!

-¡¿QUÉ?! ¡USTED PROMETIÓ QUE NOS PERDONARÍA LA VIDA SI DECÍAMOS LA VERDAD!

-Pues mentí –contestó- este problema lo resolveremos mis hombres y yo, su alteza. No fallaré esta vez, caerán 2 pájaros de un tiro –aseguró él en una gentil caravana. Los Caribdis desataron a la líder de los ladrones y la llevaron con su gente que esperaba custodiada por dos guardias afuera. Chase se preparaba para pronunciarse ante sus soldados...


Torre de Geonova

Kimiko P.O.V

Había tomado una decisión. Le pedí al profesor que se uniera con nosotros al viaje, pero él prefirió quedarse en su biblioteca casera. No podía hacer nada para cambiar su decisión. Lo que continuamos el viaje fuimos los mismos: Rai, Clay, Jack y yo. Clay nos participó que conocía un campamento cercano con meta fijada en Neo Xiaolin, podíamos pedirles un aventón. A todos nos pareció bien la idea por la escasez de tiempo. Más solo nos entregó la espada de fuego. Que el filo no me engañe, la hoja y la empuñadura eran pesadas. Casi se me resbala de las manos. Ni sabía cómo iba a utilizarla a la hora de batallar. Antes de irnos el profesor me reveló algunos trucos que debía usar en el campo de batalla sobre la espada.

Al parecer debía dejarme llevar por mí espada, sabría guiarme en toda la batalla. Aunque en el asunto de disparar flemas y flemas de fuego, Tubbimura me hizo la acotación de que eso dependía de mí. Intenté producir fuego, pero no tenía ni idea de cómo hacerlo. Intenté hacer una bola de fuego, pero solo podía frotarme las manos. Incluso me puse a atizar el fuego en una de nuestras fogatas. Entre el fuego y yo había 0 conexión. No sabíamos cuánto íbamos a tardar en nuestro recorrido, empero eso no era excusa para que Rai y yo no continuáramos entrenando arduamente. Rai sabía que mi entrenamiento duraría más de un mes. No me he puesto a contar los días en que estamos en esto desde que nos conocimos, pero lo que sí sé es que su exigencia aumentó. La calistenia era brutal, los entrenamiento cuerpo a cuerpo…

Rai olvidó por completo la delicadeza conmigo y los enfrentamientos con espadas fueron realmente fuertes. Ahora que Clay estaba a bordo él también me quiso enseñar lo que sabía del ejército. Ambos estilos eran muy diferentes. Aunque Rai y Clay se estaban peleando por mí atención. Los dos acabarían por hacerme puré. Los entrenamos eran por ejemplo: trepar un árbol, encaramarme a una rama y hacer abdominales mientras daba golpazos al aire; ayudarme a pararme de manos mientras hacía flexiones y extensiones de codos; probar mis reflejos lanzándome todas las frutas habidas y por haber; tratar de estirarme lo máximo que mis piernas podían para tocar la rama más alta (eso incluye a partirme completamente, Rai me ayudó con una patada entre los omoplatos el muy caballero, no pude abrir las piernas en dos días), me obligó a que pusiera entre mis hombros un palo y sujetando mis brazos de cada extremo mientras lanzaba patadas al aire, entre otros tipos de adiestramiento, con cuatro palos y unas lianas. A nuestros brazos los adhirió, cualquier movimiento que hiciera estaba obligada a repetirlo.

Y también practiqué con el arco y flecha, primero debía asestar mis primeras flechas en el centro de las dianas que Rai construyó en los troncos con su espada para luego asestar mientras estaba "en movimiento", mí puntería era buena y con el paso del tiempo confío perfeccionarla. Creo que fueron dos semanas en la que estuvimos en el bosque, cada vez que hacíamos una parada era por comer, por acampar en la noche bajo un árbol en donde la espesura nos preservaba el rocío y por mi entrenamiento. Rai me hizo una seña de que lo mirara frente a frente, dio dos volteretas al aire completas y a esa segunda se partió.

-No puedo hacer eso.

-Sí puedes –Rai miró hacia arriba. En las copas de los árboles, en la rama más alta dejó mí desayuno. El estómago me rugía. Rai se sentó en el suelo con las piernas cruzadas a comer, los otros dos lo hacían tranquilamente. Me estaban tentando. Lo estaban logrando. El árbol era flaco por suerte. Me abracé al árbol y luego subí mis piernas hacia más arriba, me doblé hacia delante y me volví a aferrar el árbol, así sucesivamente iba trepando hasta que llegué a las ramas y comencé a treparlo. No lo lograste hoy Rai, hoy sí voy a desayunar. Más tarde el siguiente entrenamiento que me tenía preparado, me ordenó arrinconarme contra un claro del bosque y seguidamente comenzó a arrojarme nuevamente frutas a todas las direcciones.

Por supuesto que empezó a lucirse con sus maniobras. Traté de eludirlas, al principio me golpeaban la cara, los costados y los hombros, empero, me prometí a mí misma que sería diferente y rechacé de una bofetada a una. Seguidamente a otra. Solo me estaba dejando llevar. Y una a la que arrojó más arriba, me paré en una mano y la pateé de regreso. Me caí al suelo instantáneamente, me tapé cuando se acercó a mí. No me dijo nada. Otra prueba fue cuando me retó a cruzar por el río parándome sobre las piedras, más tarde caminando en línea recta por un tronco hueso que Clay derribó. Me parecía demasiado estúpido.

Hasta que Rai dio una pirueta completa en el aire y aterrizó parándose en 2 manos. Pude imitarlo bien cuando probaba caminar de dos pies, aunque necesité algo de ayuda si quería hacerlo en dos manos. Vinieron las espadas, logré neutralizar sus dos primeros ataques dirigidos a mis hombros (muy predecible), y cuando trató de llegarme cuando tocó fondo lo retuve, alcé la espada y salté dando dos patadas en el aire (Rai retrocedió, con su escudo pudo salir ileso), ataqué esta vez yo él se agachó anticipando mis movimientos, en eso aprovechó en atacarme desde abajo, brinqué rápidamente. Mantuvimos posiciones de ataque. Esta vez Clay se sumó a la pelea como elemento sorpresa.

Cargando su enorme hacha. Jack comía vigorosamente nueces mientras las compartía con una ardilla. Esta parte del bosque nos pudimos deleitar con nueces, tuve que comérmela aunque no me gustaran. Los dos se me lanzaban al ataque en diferentes direcciones. Las armas de Clay y Rai se cruzaron unísono, las detuve, giré sobre mí misma y pateé a Clay. Éste rebotó. Rai embistió, me caí al suelo. Me volví a levantar. Ambos me atacaron al mismo tiempo, me empalaron y derribaron.

-Bien por hoy –me levanté y sacudí la ropa. El suelo comenzó a hacerse más duro y agreste.

El sol nos pegaba en la cara, no había árboles que nos dieran sombra. En ese día hallamos una colonia en la que podíamos establecernos por un buen tiempo. Clay nos comunicó que estábamos cerca del campamento. Las colonias no se veían muy diferentes entre sí, la gente con los hombros caídos y nudillos hinchados, los dientes amarillos y las uñas estropeadas. El mismo ambiente gris y triste. Los Caribdis en cada esquina vigilando. Las calles de la colonia flanqueadas por numerosas casas y edificios. El pavimento un poco desconchado. Había mucha gente viviendo aquí. Noté muchas tiendas. No había muchos animales, para transportar mercancía acarreaban unas carretillas. Hoy parecía que había un acontecimiento especial por cómo estaban bien mantenidas y decoradas las calles. No había visto un calendario en días por lo tanto no sabía que estaban celebrando. Aunque los Caribdis celebraban cualquier cosa mientras estuvieran en el poder. Admito que odio el régimen, pero en una fiesta siempre trato de divertirme y relajarme. Nos anotamos en un motel con identificaciones falsas. Una cama confortable con sábanas de seda verde olivo y una colcha de terciopelo, el cuarto incluía un baño. Para Jack sería más difícil pues que es un exiliado, no podía quedarse por más de 3 días. Las habitaciones no eran mejores ni peores que mí casa o la de Rai, sugerí la idea de que podríamos salir a conocer el lugar y luego ir a la fiesta. Clay dudó al principio, no sabía si era correcto. Rai se negó totalmente.

-Vamos, nos divertiremos un poco, nadie sabe quiénes somos y tenemos derecho a tener un breve descanso, ahí habrá comida y bebida. Les prometo que no será por mucho, es más, al día siguiente nos marcharemos de esta colonia a proseguir con el resto del viaje, ¿cuánto nos falta para llegar a nuestro destino?

-Creo que tendremos que visitar un segundo pueblo y al noroeste del bosque, estará el campamento aunque es muy posible de que tal vez se hayan movilizado tomando en cuenta que han pasado varios días.

-¿Lo ves, Rai? No falta mucho, vamos, te vas a divertir. Se nota que no te has divertido por décadas, por favor –le supliqué. Rai cruzó los brazos bajo el pecho, puso los ojos en blanco.

-Está bien, vamos a conocer la colonia.

-¡Fantástico! ¿vienes con nosotros, Jack?

-¿Eh? Oh no, yo soy más del tipo hogareño, ustedes vayan a divertirse yo me divertiré aquí armando –dijo Jack sentado en una mesa sacando afuera todas sus herramientas.

Rai dejó su escudo de madera y espadas en el suelo, se veía raro sin ellas. Clay también fue desarmado. Decidí guardar a Enraiha en un lugar dónde nadie podría verla, ni siquiera el mismo Jack. Salimos a explorar las calles. No había mucha diferencia, los mimos viejos y triste establecimientos, la gente que iba de allá y los Caribdis asechando. Clay me confesó que nunca antes había estado en una fiesta, él no creció en una colonia sino en un lugar especial para las familias de los ejércitos en guerra de Neo Xiaolin, apenas nació su familia se mudó de Torre de Geonova a Neo Xiaolin. Rai, por otro lado, dijo que había presenciado fiestas pero celebrarlas él mismo era muy distinto. Era una colonia más grande a diferencia de la que yo crecí. No solo ejercían trabajos de campesinos con la tierra sino también tenían otros trabajos como el comercio y el transporte. Exploramos la carnicería, la marisquería, echamos un vistazo a un puesto de fruta, el del herrero, las granjas estaban casi al final (eso ya lo sabía), me quedé prendada observando el negocio de lancería por un buen rato. Tuve que separarme de él, seguimos caminando por las calles, cualquier calle que tomamos nos conducía hacia la enorme plaza del centro. Rai se separó del grupo sin decirnos a donde.

Nos pareció un poco extraña su actitud, pero Clay y yo decidimos conocer un poco más de la colonia. Nos enteramos que la iglesia esperaba a unos monaguillos que venían desde el sur (curiosamente en el sur es donde queda la Dinastía Pyronia), parecía que había como una convocatoria a nivel religioso. Consultamos que cerca de por aquí había un pantano y más adelante una colonia vecina. Por suerte Clay contaba con algo de dinero en el bolsillo de aquel reino, pudimos comprar algo de vianda para el resto del camino. Aunque la sorpresa fue cuando Rai reapareció otra vez y, me sorprendió con un vestido de seda que a pesar de ser muy sencillo, me encantó.

-No lo robé si eso piensas. Me costó 75 Wus. Lo compré pensando que te gustaría llevar algo diferente en una fiesta, vete al hotel y póntelo, nosotros estaremos en el zócalo en la fiesta como una paria.

-Es muy bonito –le regalé una sonrisa sincera a Rai como muestra de mi aprecio, me fui de regreso al hotel. Para cuando entré en mi habitación oí unas voces:

-Entiendo, pero como te dije voy a pensármelo –era la voz de Jack, abrí la puerta extrañada.

-¿Hablando solo? ¿con quién conversabas? Veo que aún sigues en mí cuarto.

-¿Conversar, yo? No nada, debiste haberlo imaginado. Ya me iba, lo que pasa es que aquí entra el aire fresco y es muy bueno para la concentración.

-Las ventanas están cerradas, lo que es más extraño, ¿y qué hace ese cuervo negro aquí? –Jack miró de reojo al cuervo encima del armario, éste ladeó la cabeza.

-¡Ah sí, mientras trabajaba en mi nuevo invento, tenía la ventana abierta entró a molestarme y por más que intenté engañarlo, no pude deshacerme de él! Así que como dice el dicho: si no puedes contra el enemigo únetele, de todos modos nuestra conversación ya terminó y me iré de aquí… –Jack abrió la ventana, el cuervo salió volando inmediatamente. Jack recogió sus corotos y salió a zancadas. Cerró la puerta tras su partida. Aún no recogía la quijada del asombro, entré al cuarto de baño. Me desvestí, me di un largo baño, me puse el vestido. Me sorprendió la precisión de Rai en escoger un vestido hecho a mí talla. Me arreglé el peinado en un estilo totalmente diferente al acostumbrado. El peinado está ligeramente recargado de mechones rizados que caen por ambos lados de mí rostro y por detrás. Cuando salí, me di cuenta de que todavía seguía en su lugar el escudo de madera con las espadas de acero y el hacha de Clay, sé que me agradecerían enormemente si los llevara a sus cuartos cada uno.

Como yo fui la última que llevaron a su respectiva habitación ya sabía dónde quedaban las demás. Además de mirar el otro lado bueno de la moneda y es que ayudaría mucho en la parte de levantar pesas, el escudo con todas las espadas incluidas pesaban una tonelada. El hacha era el doble de peor. Me quise deshacer primero del escudo, lo puse a pie de la puerta de su cuarto. Me había llevado el escudo cuesta de mi hombro izquierdo mientras mi brazo derecho sostenía el hacha con el fin de equilibrar el peso inútilmente, me fui cojeando a la habitación de al lado y estaba tan casada que tiré al suelo el escudo de madera, se salió la espada favorita de Rai. "Bien hecho, Kim", me dije a mí misma. Me levanté a recogerlo. Había echado un vistazo en otra ocasión que fue cuando Rai no regresó a su casa alquilada. Me detuve a mirar un grabado hacia el final del mango de la espada. Tenía una escritura.

Pueden haber milagros cuando crees

Aunque la esperanza sea frágil es difícil de matar, no lo olvides Raimundo.

-¿Raimundo? ¿Ese es su nombre verdadero? Rai podría ser un apodo tiene sentido, tendría sentido… –mí corazón saltó a la garganta dejando un gemido tras volver a la cavidad entre mis pulmones cuando la música empezó a sonar. Decidí volverla a su lugar y arrinconarla.

La fiesta pareció empezar alrededor de las cuatro de la tarde. Había buena música, comida y bebida. Llegó un punto en que los aldeanos formaron un círculo alrededor y se pusieron a bailar, tuve que rodearlos. Con la mirada escudriñé a mis compañeros de viaje. Raimundo (o Rai en todo caso) y Clay estaban a un lado rezagados como si fueran una paria. Clay se maravillaba por los colores y el ánimo que ponía la gente en la plaza, estaba bebiendo algo. Rai cruzó los brazos bajo el pecho como si no fueran la gran cosa.

-¡Aquí están ustedes!... –explayé mi vestido tomándolo de las puntas y girando sobre mí misma dos veces, atrayendo su atención-. Bien, ¿cómo me veo?

-¡Guau! ¡te ves magnífica! ¡lista para un baile! –loó Clay con una sonrisa de oreja a oreja.

-Te ves hermosa –comentó Rai con voz ahogada.

Alguien tocó mi hombro, era un aldeano quien me invitó a bailar tímidamente. Miré a mis compañeros, ellos asintieron con la cabeza. Él tomó mi mano y me condujo al círculo de baile. Estuvimos bailando graciosamente. Hace tiempo que no bailaba en una fiesta. Mis miradas se desviaban de vez en cuando a mis compañeros. Clay cerró el puño derecho, alzó el pulgar. Rai bebía de un poche de frutas, me veía por encima del vaso. Me reía a veces de las muecas que ponía mi compañero de baile mientras bailábamos. En la próxima canción, el baile para mí no terminaba. Un señor de una edad más madura que el joven quiso ahora bailar conmigo. Fue una gracia para mí que la música hasta ahora era alegre y apenas nos tocábamos. En un punto de la canción teníamos que intercambiar parejas, mi nueva pareja era un niño de nueves años, su energía era tan intensa como la de Omi. Era un niño trigueño de ojos negros penetrantes, piel cobriza, cabello negro desordenado, alto para su edad y con una sonrisa simpática. Me divertí mucho con él para cuando terminó la canción, él me dio una caravana como signo de respeto. Se fue brincando. Había bailado con un veinteañero rechoncho, un señor de edad avanzada y un niño. Pero supongo que un baile más no va a matarme. Y quería bailar con una persona en especial. Me acerqué a ella, extendí mi mano:

-¿Bailas?

-¿Eh? No, muñequita, no sé bailar. No voy a echar a perder tu baile, ve y sigue disfrutando.

-Vamos, solo quiero que bailes una pieza conmigo, si te sirve de consuelo, yo no soy muy buena bailarina siempre acabo pisándole los pies a mi pareja... No tiene ningún propósito, solo lo haremos por diversión, por favor Rai –le sonreí-, no acepto un no como respuesta –dudó-. Anda vamos, si yo puedo cargar una espada y dar golpes a todas partes, sabes bailar –él me sonrió con timidez y con movió con pereza su mano, deslizándola hasta su rodilla.

Tomé su mano y lo arrastré a la pista de baile. Nos situamos en el centro del círculo. Guié sus manos hasta encontrar mi cintura. Colgué mis brazos alrededor de su cuello.

-¿Ahora qué? –se rió él.

-Bailemos y ya, no lo mires a ellos, solo... mírame a mí.

Comenzamos a dar vueltas alrededor de la pista de baile. Le sonreí para infundirle valor a él y a mí también. Él me devolvió una de sus sonrisas seductoras y picaronas. Estábamos disfrutándolo. Nos tratamos de dejar llevar por la música. Pero desentonábamos totalmente ya que la música era algo rápida al ritmo que llevábamos, miré por el rabillo del ojo que los músicos disminuyeron el ritmo a uno lento acorde con nuestros pasos. Parece que les gustó la química que llevaba la pareja del centro entre sí. Estaba un poco desorientada por tantas vuelvas que habíamos dado, no obstante, sus hermosos verdes me habían atrapado primero. Presionó su cuerpo con el mío, aunque estábamos muy apretados el uno del otro. A ninguno nos pareció que estábamos lo suficiente cerca. Yo lo sabía. Él lo sabía. Él empezó a tararear la canción, sin apartar su mirada de la mía, me sentí perdida en sus ojos. Me tomó del brazo y me hizo girar sobre mí misma, me solté. Regresé a sus brazos. Volvimos a la vieja rutina de las vueltas, pero él me hizo girar media vuelta y recosté mí espalda contra su pecho. Él me acunó contra su pecho. Visible a través de las nubes vaporosas, la luna lucía en lo alto e iluminaba sobre nosotros. Una fresca y suave luz mortecina descendió sobre el círculo de baile. Él me hizo girar tres veces consecutivas a medida que íbamos rotando alrededor de las demás parejas que nos concedían un espacio, a la cuarta vuelta Rai me levantó en vilo y yo apoyé mis brazos en sus hombros. Me bajó suavemente, sus manos no querían soltar mí cintura ni yo quería descolgar mis brazos de sus hombros. Hundí mi rostro en su pecho.

-Mentiroso –musité a su oreja-. Eres un gran bailarín.

-Eso es porque tengo una excelente profesora… –nos echamos a reír.

-Me siento un poco extraña.

-¿Cómo mareada? –asentí-, entonces tal vez deberíamos parar –dijo deteniéndose.

Nos separamos con delicadeza. Él me estudió con la mirada, sus dos dedos rozaron mi piel debajo de la mandíbula. Inclinó despacio su cabeza. Alcé la cabeza y traté de empinarme, parándome de puntas. Sus ojos tiernos y elocuentes reflejaban una decena de sentimientos. Sentía enormes deseos de abrazarlo. Que por fin iniciara con los trámites básicos de nuestro deseo. Su nariz comenzó a pastorear suavemente. Cerré los ojos despacito. Presioné levemente sus labios, esperé su respuesta, pero él se alejó:

-Lo siento, princesa, no soy el indicado para ti... –abrí los ojos, sentí como el corazón se me destrozaba en dos. Él me miró a los ojos me tomó de la mano y dio unas palmaditas-, bailas bien –fue lo único que pudo decirme. Me soltó y me dejó por segunda vez. No puede ser. Quise alargar mi brazo y tomar su mano antes que dejarlo ir, pero algo me impidió hacerlo. Rai se mezcló entre la multitud. Recordé sus facciones, él me instaban todo lo contrario a lo que sus labios me decían. Una parte pequeña de mí cerebro, que podría el sentido común que trabajaba con las pocas neuronas que me quedaban, me contrarió... Tal vez eso que yo veía en sus ojos no era indisputablemente eso que creía sino lo que esperaba ver, que me correspondiera. Mi cerebro me pedía una vez más que pensara con la cabeza y no con las hormonas, y mantuviera los pies sobre la tierra. A la vez que libraba una batalla contra el corazón que me alentaba a perseguirlo. Mi mente se desconectó del cuerpo que comenzó a correr por su propia voluntad. Empecé a llamar a Rai.

-¡Rai!

-¡Atrás! –gritó de nuevo sin hacer contacto visual. Me congelé sin saber qué debía hacer.

-¿Rai, qué pasa?

-Nada... no me siento bien eso es todo –exhaló débilmente.

-¡Mientes! Quiero que me digas que está pasándote –grité.

-Déjame en paz –gimió cuando él se inclinó hacia adelante- estoy enfermo.

-¡No lo haré! –protesté.

-¡VETE!... –rugió finalmente mirándome a los ojos. Me quedé sin alientos cuando percibí que sus ojos no eran verdes sino rojo carmesí. Me llené de terror y confusión, no era normal que las personas cambiaran el color de sus ojos de forma tan dramática. No había rastro de sus ojos. Simplemente rojo carmesí.

-Rai... –mi lengua estaba atada para pronunciar otra palabra. Estaba dentro de un tipo de trance del que no podía salir Estaba perdida, confundida y completamente asustada. Mí trance se rompió cuando Rai comenzó a correr en dirección opuesta al motel. "¡RAI!", corrí tan rápido como pude, pero él era mucho más veloz. Esquina tras esquina, me di la vuelta.

No tenía fuerzas. Me quedé sin aliento. Estaba aturdida. Por las luces de la fiesta fue que pude regresar. Debía hablar de esto a Clay. Sin embargo, el círculo de aldeanos me cerró el paso porque el porqué de la fiesta estaba por llegar. Uno de los Caribdis pidió a los músicos que dejaran de tocar mientras anunciaban a una persona que había venido a visitar al pueblo. Me volteé. Maldita sea, no puede ser. La figura en cuestión era: ¡Chase Young! Venía a galope montado en su caballo ardiendo de fuego, rodeado de su séquito (incluido el capitán de la guardia). Busqué a Clay con la mirada. Éste estaba a unos metros lejos de mí, apenas lo reconoció sus ojos rodaron por la cuenca de sus órbitas. Unos gorilas venían con el general. Éste hizo un ademán. La música continúo como si nada. La gente difícilmente podía ignorar a Chase observándolo como un águila que contempla su desayuno, aún así se esforzaban al máximo de poner el mismo empeño y alegría que tenían antes de que Chase los interrumpieran. Me acerqué a Clay, discretamente.

-¿A qué habrá venido aquí?

-No lo sé, pero no será para nada bueno ni es una buena idea que estemos aquí a su alcance. ¿Dónde está, Rai?

-Te juro que no lo sé, se fue al finalizar nuestro baile, lo estaba buscando hace un rato.

-Señorita lo ideal es que vuelva al motel con Jack, y yo busque a Rai, tomemos nuestras cosas, y salgamos de aquí de inmediato.

-Clay no, Chase te verá y recordará de que eras el prisionero de guerra que ganó en el Baño de Sangre de la Ciudad-Capital en la Dinastía Pyronia.

-Al menos importa que usted esté a salvo.

-No, mejor buscaré a Rai.

-Princesa no creo que sea...

-Está decidido –respondí cortante. Me adentré de nuevo en la multitud. Tuve que esquivar y abrir camino entre los ciudadanos que se agrupaban e impedían que me moviera libremente. Precisamente alguien jaló muy fuerte de mí. No era Rai porque no reconocí su piel cálida ni por la amabilidad que tenía conmigo. Me retuvo el codo contra el dorso. Inmovilizándome. Me susurró al oído.

-Espero que no sea mucha molestia si la obligo a bailar conmigo esta pieza –me susurró al oído con su voz gélida.

-Claro que no –gruñí. Chase me hizo girar una vuelta alrededor de mí misma. Extendimos nuestros brazos y de un jalón regresé a sus brazos. Estuvimos dando vueltas.

-Casi me engañas mi vida, debajo de esa prosaica y rudimentaria apariencia campestre se esconde la divina efigie de la heredera al trono de la Dinastía Pyronia me fue casi imposible distinguir la verdadera tú.

-Yo iba a decir lo mismo de usted.

-Sin embargo, soy un hombre paciente y por más que corriste en el tiempo que te he dado, te pude hallar. Tu educación sopesa los de un colono salvaje, sé que ninguno podría resistir ni cuatro días encerrado, mis hombres han rodeado por completo la colonia y un pie afuera de esta empalizada serás mí huésped en el presidio de la Corte de Heylin, del Castillo de Gales o si lo prefieres estos ciudadanos correrán con la suerte dependiendo de la decisión que tomes –fruncí el ceño, una media vuelta donde me acunó contra su pecho y me condujo a través de la pista a echarle un vistazo a todas las caras a una velocidad de vértigo. Eres despreciable. Chase recostó su cabeza de mí pelo y empezó a olerlo con disimulo.

-¿Qué crees que estás haciendo?

-Nada, solo me imaginaba en tan hermoso cuello una soga –me zafé, pero Chase me agarró fuertemente del brazo hasta enterrar sus uñas en mi antebrazo, lastimándome. Seguimos dando vueltas.

-Yo sé lo que tú te imaginas.

-Princesa suspicaz, te escapaste de mí una vez porque tu amiguito el espadachín conocía y pudo llegar hasta el antídoto, pero esta vez ni él ni nadie podrá interponerse –sonrió. Esta vez reaccioné y le metí una patada en la espinilla cuando nos balanceábamos de derecha a izquierda al igual que las demás parejas en una misma canción. Chase dio un respingo.

-Disculpa, mí general, pero no soy buena bailarina y ahora con su permiso mis pies ya están muertos de tanto bailar –me disculpé dando una reverencia burlona y exagerada. Me maché a trompicones. Traté de buscar a Clay en el último lugar donde nos vimos. No lo encontré. Si no en su lugar a un hombre que anteriormente estaba ahí contemplando todo antes que llegáramos.

-Disculpe señor, ¿no vio, usted, a un hombre con un parche en el ojo, rubio y musculoso?

-¿Su amigo el catire? –asentí con la cabeza-. Él se fue hace unos minutos.

-¿Recuerda en qué dirección se fue?

-No lo siento, apenas volteé vi que se había ido, no lo culpo si fuera por mí me iría también.

-¿Los obligan a asistir en este tipo de eventos, no es así?

-Por desgracia es cierto, gran parte de los habitantes de esta colonia son migrantes del reino caído: El Palacio de los Eolos, después de que Heylin destruyera una gran civilización. Nos vimos obligados a inmigrar a otros territorios, en esos tiempos la Torre de Geonova era un lugar próspero para poder establecernos cómodamente mi familia y algunos amigos míos con sus familias también, sin embargo, no contábamos que Heylin viniera a apoderarse de todo. He presenciado desde que comenzó la guerra hasta la actualidad y mucho de los que antiguamente teníamos la ciudadanía de ese reino atribuimos de culpable al joven príncipe.

-¿El joven príncipe?

-Sí él, son 8 príncipes y princesas. Realmente cuando la reina dio a luz al primogénito quien sería el sucesor en el reino, nacieron gemelos varones...

-¿Gemelos? Creí que era un único hijo mayor –enmudecí rápidamente. Recordé a Jermaine, el ex sirviente de la familia real del Palacio de los Eolos en una parte de la conversación en el barco: "No que recuerde he visto excepciones, la familia real siempre ha tenido varones como líderes de su reino. No obstante, esta generación ocurrió algo inesperado".

-Era un verdadero problema para determinar quién asumiría el trono ya que solo uno podía ser la cabeza de la familia y estrictamente tendría que ser hombre, pero decidieron que se resolvería con dárselo al mayor de los gemelos. A quién vino primero al mundo. En las tradiciones de la familia está establecido que el sucesor debía llevar una marca grabada en su cuerpo, un tatuaje con la forma de un dragón, que era como un sello para continuar con el Contrato de la Vida que sostenía la familia con el Señor Espiritual del Viento, es como si fueran dos almas viviendo en un mismo cuerpo, lo que equivale al poder de un dios. Lo que no se esperaba es que el destino del otro hermano fuera condenado a muerte. Una decisión bastante dura ocultándoselo al príncipe y a nosotros, el pueblo, ese secreto únicamente lo sabían los reyes y los sirvientes que presenciaron el acto.

-¿Condenado a muerte? –a la mente recordé la última parte de la conversación de Jermaine:

"Sí, no estuve presente cuando el joven príncipe recibió la marca a causa de que estaba muy pequeño entonces, me lo dijo mí padre que sí estuvo en la ceremonia y en el sacrificio"

-En cuanto a los otros hermanos no se hablaban mucho sobre ellos, dos príncipes varones y seguidamente dos princesas, la menor sufría de enfermedades del corazón y murió al poco tiempo de estar encerrada en la cárcel, dos príncipes y una bebé recién nacida. Todos ellos fueron llevados al cadalso donde obviamente murieron bajo el hacha del verdugo, en cuanto al príncipe no se supo mucho sobre él, lo mandaron a matar sigilosamente es el rumor más fuerte aunque Wuya salió al balcón y nos dijo, lo recuerdo bien porque estaba allí, que él no quería ver a su pueblo y eso nos decepcionó a todos. Pero algunos aseguran que el príncipe en realidad está vivo porque su cadáver nunca fue hallado. La conducta del joven príncipe siempre fue un tema de discusión por consejeros, el pueblo y opiniones de reinos vecinos puesto que afirmaban que era un muchacho revoltoso e irresponsable que no aceptaba sus deberes con la seriedad que debía tener y si estaba vivo como todos decían estaría aquí peleando como se dice que la princesa de la Dinastía Pyronia está haciendo por su gente.

-Y con el peso encima del engaño de Wuya, era un muchacho debe de tener argumentos lógicos para apoyar los motivos de su conducta. Tal vez esto parezca un poco extraño, pero ¿usted sabe cuál era el nombre del joven príncipe?

-Muchos de los habitantes de esa tierra usaban la letra "R". Me acuerdo muy claramente el apellido de la familia: Pedrosa. Es inusual que todavía me acuerde de su apellido aún luego de tantos años, sus nombres estaban en español y las iniciales de todos eran "R "–hizo una pausa, puso los ojos en blanco-. Ricardo, Roberto, Raquel, Rosario, Rafael, Rubén y Rose. Son los hermanos del príncipe... Eso creo, y los hermanos gemelos. ¿Reinaldo, era uno? O era...

-¿Raimundo?

-¡Sí, ese era! Fue bastante rápido.

Me quedé completamente inmóvil, reorganizando mis ideas. Raimundo Pedrosa. 22 años. Vive bajo el nombre de Rai, el Espadachín borracho y errante. Un prófugo de la ley cuyos orígenes son desconocidos. ¿Por qué no lo vi antes?, no podía creer lo ingenua que soy. Lo mucho que sabía (como por ejemplo cuando me enseñó lo que era el sistema democrático y el monárquico) para ser un simple sirviente. Todo este tiempo estuvo aquí y no sabíamos. Ahora entendía muchas cosas, entre ellas por qué bebía en exceso. Él es el joven príncipe del Palacio de los Eolos y mi marido... si Heylin no hubiera intercedido.

-¿Señorita se encuentra bien? –me preguntó. Antes que pudiera contestar, el sonido de una alarma se disparó.


A/N: Fic romántico que no tiene una escena de baile no es fic romántico, me esmeré un montón en esa escena porque ahí vienen los ojitos tiernos. Es cuchi cuando un hombre como Raimundo se sonroja, ¿no te parece Mia?... ¿Mia, qué estás haciendo?

-Ya que es cuchi cuando un hombre se sonroja se me ocurrió embarrar de pintura roja a Manny, a ver si le da algo de personalidad a este hombre...

-¡Déjame!

-Aunque, ¿sabes qué? Gushu también necesita un poco de pintura roja, ¡o mejor, él necesita la cocoterapia!

¿La cocoterapia? ¡Ay no, esa mamadera de gallo no! Sí eres malvada Mia. Como les iba diciendo.

Los invito a pasearse allá arriba, cerca del sumario, donde dice los géneros que son del fic. Pero bueno en este capítulo se reveló algo muy jugoso y es que por fin se descubrió que Rai era un príncipe, el sueño de toda fangirl de Raimundo (hay muchas como yo, no se crean que soy la única). Tal vez lo venían sospechando desde un principio alguno que otro lector que Rai, en realidad, se llamaba Raimundo Pedrosa y era el príncipe pues que se sobreentendía. Fui obvia. Pero bueno que era Raimundo, era Raimundo ¿cuál otro personaje se le conoce con el alias de Rai? Y con la descripción y aparece junto a Kimiko protagonizando el fic en el sumario. Sin embargo, queda otro secreto, mucho más sabroso. Y está vinculado con un supuesto hermano gemelo de Raimundo (ojalá fuera de verdad, demonios) y un secreto. Debo admitir que Higurashi me inspiró. Eso se me ocurrió así de la nada que estaba escribiendo. Es buena idea tener adelantado un montón de capítulos, no para tener una actualización a cada rato, sino que te da más chance de ponerte a pensar si tienes algo que agregarle. Con los estudios, no me dejan hacer nada, actualmente estoy escribiendo el capítulo 4 de Los Juegos del Destino. Y tengo que escribir el 14 para ¡De 20 parodias y no sé que más! El quince ya lo tengo reservado y quiero que se quede reservado, al igual que el trece. Bueno, me quedan tres semanas (la última es nula porque es entrega de notas). Para ser el lapso más corto ha sido el más fastidioso y pesado de todo el año. Al menos ya sé que pasé con honores al cuadro de honor. Y no me voy a quedar reparando, gracias a Dios. El capítulo que viene es "Living a Lie", mi canción favorita de Épica. Me gusta como empieza. Okey, sigamos con nuestra entrevista de la semana pasada... A ver, pregunta, prosigue Mia.

-¿Alguna anécdota graciosa en tu vida?

Uf, he tenido varias. Mi vida es una odisea. No sé cuál escoger. Podría ser cuando era una chamaca y vi a un niño orinarse en su mochila en frente de mí, cuando olvidé mis zapatos (sí así es, no me di cuenta) cuando iba a presentar una obra teatral, o la de este viernes cuando uno de mis compañeros se bajó los pantalones delante de mí y vi su trasero... Fue horrible...

-¿Cuál es tu comida favorita?

Comida rápida.

-¿Tu color favorito?

Negro.

-¿Perros o gatos? ¿qué mascota tienes o te gustaría tener?

Ninguna, es mucha responsabilidad, apenas puedo sostenerme a mí misma. No quiero ni perros ni gatos, ninguno conmigo, bien lejos.

-¿Algún cantante favorito? ¿femenino? ¿masculino?

De femenino, si es en inglés es Britney Spears, en español Shakira, en japonés (Nana Mizuki o Eiko Shimamiya, no sé) y si me preguntas por el lado europeo... No sé... En hombres, no tengo mucho qué decir, ¿Juanes? ¿Usher? ¿Michael Jackson? ¡Ojo, te estoy diciendo los solistas, porque de mis bandas de música pesada ni idea!

-¿Qué opinas de la amistad?

Una fantasía que únicamente creen los supersticiosos.

-¿Algún anime favorito?

No sé, Death Note quizá.

-¿Tu peor defecto?

Creo que la palabra que busco a ese comportamiento es "déspota".

-¿Tu mejor cualidad?

Esa está difícil, tengo varias. Empate.

-¿Qué opinas de la paz mundial?

Un bello concepto que cada vez es más imposible.

-Si no hubieras sido escritora, autora, como quieras. ¿Qué hubieras escogido?

Antes me gustaba maestra, pero no tengo paciencia y... bueh... Tal vez actriz, cantante (canto hermosamente) o algo así.

-¿El escritor nace o se hace?

-Nace la pasión por escribir, pero se hace el escritor. Compara mis escritos de ahora con los que tenía menos de mi edad actual, y por Dios, he evolucionado mucho. Si vieras lo que me dijo Manny el otro día: Mis escritos le recuerdan un anime del que seguramente ganaría el Premio Nobel, algo así.

-¿Tú movie favorita?

No sé, he visto muchas. Como veras soy bastante indecisa.

-¿Y tú book?

Los míos... No mentira, Harry Potter.

-¿Cuál es tu serie favorita?

Esa es fácil, Duelo Xiaolin.

-¿Cómo conociste a Duelo Xiaolin?

Si viste Nunca Digas Nunca, deberías saber cómo. Paseaba los canales y encontré a Cartoon Network, estaban pasando justamente el primer episodio de Duelo Xiaolin y me puse a verlo, me gustó, empero no sabía cuál era el horario que lo daban. Cada vez que lo pasaban siempre me ponía verlo. Luego el canal desapareció. Y luego de seis años que me instalaron el internet, y me dije: ¿Qué voy a buscar? Lo primero que se me vino a la mente fue esa serie, no sé por qué, si se me había olvidado por completo y bueno... Vi lo que me perdí, investigué, indagué, etc. Me vino una fiebre que nunca antes he sentido con ninguna otra serie. Una obsesión que ha durado años y años. Me considero una fan apasionada.

-¿Cómo conociste a FF?

Un día estaba navegando por internet y encontré una historia justamente de Duelo Xiaolin, a mi me gusta leer y me puse a leer qué tal, luego me puse a buscar más y más así que me puse a leer los fics en español que me interesaron. Después los de inglés... Antes era una vez al mes, y ahora... Uffff...

-¿Por qué decidiste meterte a FF?

Desde hace años he estado revoloteando este sitio, sobretodo la sección de XS, y le he tenido algunas ganas, pero luego un día de junio (que estaba en vacaciones) me vino un deseo muy intenso de hacerlo pues que quería hacer una parodia de los Piratas del Caribes con Duelo Xiaolin y ya me imaginaba la emoción de que alguien me lee lo que escribo. Tenía la esperanza de reanimar este fandom abandonado. Porque me di cuenta que no había historias en español. Y el cual hoy en día es mi primer fic. Da igual, soy como dicen "la nueva generación" que viene a "invocar al fandom de habla hispana en el internet" como me dijo una lectora una vez, porque mira chica, ya la "vieja generación" pasó... Lució su brillo, fue muy bonito, ajá... Pero... Siempre hay un pero, esa generación se fue, está dormida, a veces viene y va, no hay compromiso, porque sino aquí habría tantas actualizaciones como en inglés. La generación anterior como los nuevos autores trabajan en conjunto y atraen a nuevos lectores, hay movimiento...

-¿Entonces es una cuestión de "arrímate, arrímate que ahí te voy"?

No me malinterpretes, solo digo que la generación anterior no está tan activa, necesita sangre fresca que llame a nuevos lectores o despierte a los anteriores, animarse. Es un trabajo en equipo, pues. Necesitamos a gente que pueda. Uno de mis grandes problemas es que no sé cómo interpretar mis pensamientos y canalizarlos a otras personas. No me arrepiento de haberme metido en FF, he conocido a mucha gente con la que he podido compartir mis intereses y bueno... nuevas "amistades", en comillas por lo que dije más arriba (aparte de mi círculo social).

-Interesante, estoy tomando apuntes... Bueno, eso ha sido todo por hoy, si hay un bloque de preguntas que se nos ocurra para entrevistar, bien pues seguiremos en otro segmento. ¡Hasta el próximo capítulo en Arcade of Fire!