Cap 9, Decisión

"…So we both can speak in tongues

Every single sense in me is heightened
There's nothing left inside to rearrange
Like a slave to history and science
I long, I burn to touch you just the same

So we both can speak in tongues
So we both can speak in tongues

Until the universe is done
And the course of time has run
So we both can speak in tongues

Don't let them have their way
Don't let them have their way
You're beautiful and so blasé
So please don't let them have their way
Don't fall back into the decay
There is no law we must obey
So please don't let them have their way
Don't give in to yesterday

We can build a new tomorrow, today
We can build a new tomorrow, today
We can build a new tomorrow, today
We can build a new tomorrow, today…"

Speak in tongues, Batlle for the Sun, Placebo.

-Me siento honrado y agradecido por el rescate y porque haya sido justamente el Enterprise quien me sacara de nuestra nave…

McCoy ya había revisado al anciano pretor. Este ignoraba qué había pasado con el sistema de Sustentamiento de la nave; simplemente escuchó las alarmas y se tiró arrastrándose en el piso, hasta llegar al puente. Dijo que la nave sólo transportaba carga –lo cual era cierto- para una de las colonias romulanas y seguramente habían derivado, al salir del warp, por la Zona Neutra. El Enterprise los había encontrado en el borde mismo de ésta. Todo concordaba y más allá de un poco de asfixia –de la cual se había recuperado ya totalmente, Caitius –como dijo llamarse- lucía sano y radiante. Insistió en que su misión era puramente diplomática; hacer la entrega del cargamento y volver a Rómulo.

Pese a la cortesía y a las formas, Jim no dejaba de tener un mal presentimiento. Y Spock, por su parte, controlaba sus sospechas totalmente.

Ambos habían sufrido demasiado a causa de Nero, como para volver a confiar en un romulano fácilmente, así fuese un anciano amable y distinguido.

Cuando entró al puente, la aprensión de todos fue notoria

Caitius se dirigió al puesto de Uhura

-Los dioses me han bendecido con esta presencia…cuán hermosa luce, hija de Nubia y Kenya… -tomó su mano, como un antiguo caballero y la besó, cortésmente, notando su avanzado embarazo

-¿Puede decirme, belleza oscura, quién es el afortunado padre de sus futuros hijos? Querría declararle la más profunda de mis envidias…

Jim sintió escalofríos ¿Cómo sabía que era más de un bebé? Spock estuvo a punto de responder. En un ademán inusitado, Jim lo tomó del brazo

"Dejaqueyohable"

-El bebé que espera es mío, Caitius… mi esposa, la teniente Nyota Uhura

-¿En verdad? Es usted afortunado, capitán. Mis felicitaciones. Por un momento pensé que, habiendo un vulcano en su tripulación y ya que éstos se están esforzando en repoblar su planeta… en fin, perdonen mi indiscreción y a usted, comandante…- se dirigió a Spock- mis más profundas condolencias por su pérdida y duelo –suspiró, un tanto exageradamente- …un terrible error, en todos los sentidos

Spock inclinó la cabeza, agradeciendo el gesto.

Antes de que nadie pudiera reaccionar, Caitius deslizó su fina sicca desde la amplia manga de su larga chaqueta –la daga romulana por excelencia. Atravesó a Uhura no menos de cinco veces. Spock y él saltaron sobre él, aterrados. El hombre reía demencialmente. Spock lo sujetó mientras Jim tomaba en brazos a una desfalleciente Nyota.

-¿Nunca se dieron cuenta, verdad? Soy Caitius, padre de Cayo, padre de Nero… gracias a usted, Spock, se perderá mi planeta. Rómulo podría dominar ahora mismo la Federación. Y por usted, Kirk, mi nieto murió. Ahora, le he quitado su propio futuro…

No pudo seguir hablando. Estaba erizado de aguijones, hecho un cadáver instantáneamente… de dónde habían salido?

En la primera mirada, Spock estuvo totalmente seguro de que Uhura estaba muerta, Jim sosteniéndola aún contra su pecho, atónito. Hasta que miró su mano izquierda.

Tenía dieciséis dedos, la punta de cada uno, hueca. Los dos miraron el charco que se formaba alrededor de Nyota. Un líquido claro, transparente, espeso…

-¡LELKA!

El grito fué de McCoy. Khodahs había asumido la forma de Uhura. Lo demás fue muy rápido. Spock lo tomó en brazos, corriendo hasta la Enfermería, los tentáculos resbalándose, dejando un reguero de lo que supusieron, de inmediato, era su sangre

-Lelka… en qué carajo estabas pensando? –preguntó Bones, un tinte de angustia en su voz

-Nyota… el huerto… ve por Sulu… él sabe… yo… tu sangre…

-Khodahs… no podré curarte!

-Sí… sí puedes…únete a mi, Lelka…Leonard…

Khodahs extendió uno de los tentáculos del brazo sensor izquierdo, lo introdujo en la piel del brazo de Leonard y comenzó a drenar la sangre de McCoy a su interior. Al contacto, el médico vió la alucinación tan claramente que le costó discernirla de la realidad. Khodahs compartía un recuerdo con él; una mujer, africana , como Nyota. Lilith Iyapo, su madre. Enlazada totalmente a Nikanji, tan mortalmente herido como ahora lo estaba Khodahs. McCoy reaccionó de inmediato

-¡Maldita sea Jim! ¡Vé a la huerta, rápido! UHURA DEBE ESTAR AHÍ! ¡Y traigan toda la fruta que puedan… antes de que YO pierda el conocimiento…

Más tentáculos se hundieron en la piel de Bones; éste sólo sintió un leve mareo. Jim y Sulu habían corrido hasta el invernadero, para toparse con una Nyota perfectamente tranquila, ignorante de lo sucedido… llenando la consabida cesta de fruta. Jim se maldijo por dentro; el oankali había previsto el escenario y había puesto a Nyota en una posición segura, alistando todo, en caso de que ELLO fuera herido. Apresuradamente, Jim y Sulu cortaron más fruta de la que podía abarcar el canasto

-¿Qué pasa?- preguntó ella

Sulu le dijo en dos palabras todo lo ocurrido y Uhura se atragantó, aterrada

-El… dijo que lo haría sólo para ensayar si podía copiarme… oh Dios, James, dime que no ha muerto, por favor…

Jim terminó de cortar manzanas

-Ya me parecía que no eras tú, cuando dije que eras mi esposa y no saltaste a romperme la cara... Y nadie se fijó que el maldito muppet había desaparecido…

-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-

McCoy introdujo los cubos de piña picada en la boca de Khodahs y lo hizo comer un tazón enorme de sopa de nueces. A la vez, el comió cuanta fruta pudo; más de 30 tentáculos perforaban ahora su piel y por primera vez, comenzó a sentir el ardor de las heridas del ooloi, las cuales seguían sangrando, aunque mucho más lentamente.

Jim se comunicó con T'Pina y ésta decidió que sólo una persona podría ayudarlos a resolver el problema.

El capitán James Tiberius Kirk se había enfrentado a muchas clases de alienígenas. Pero, cuando miró el "rostro" de Nikanji, comprendió cuánto de humano había en Khodahs y que el ooloi en la pantalla, no estaba cercano de ninguna forma a la humanidad. Y sin embargo, su voz era tan dulce como seca.

-Nikanj Kaalkahguyaht Tediindhayjayalo aj Dinso, capitán Kirk –sonrió, irresistiblemente- pero usted me conoce como Nikanji… T´Pina me advirtió que tenían una emergencia seria ¿De qué se trata?

Jim le explicó lo ocurrido lo más brevemente posible. Nikanj lo pensó un momento

-La proteína que se encuentra en la sangre de Chka… es decir, del doctor McCoy, no le bastará para cerrar sus heridas y recomponerse, capitán Kirk. Alimenten a alguien más, con la fruta que Khodahs generó. Tiene muchas más proteínas que la carne que ustedes comen. Y permitan que Khodahs se adhiera a él. Pueden hacerlo por turnos. Si logran que deje de sangrar, estará bien en unos días, aunque un poco débil… puede darme la posición del Enterprise?

-¿Con qué propósito, Nikanji?

El ooloi aplanó sus tentáculos; se reía de la antipatía que los humanos – y los no humanos- aún sentían por los oankali

-Me gustaría saber quién de los nuestros se encuentra cerca; será mas fácil curarle

-No puedo darle esos datos, Nikanji

-Comprendo. En ese caso, mientras más donantes tengan para oeka, mejor, capitán

-No existe riesgo de… contagio?

La superficie de Nikanji quedó lisa como un espejo y luego, lentamente, sus tentáculos resurgieron, incluyendo lo que parecían cabellos flotando hacia todos lados, como movidos por un viento invisible

-No, capitán. Esa es la base de nuestro Tratado con ustedes. No usamos nuestras feromonas en absoluto

-¿Y lo ocurrido con McCoy?

Nikanji frotó sus tentáculos, en el gesto de suspirar

-Oeka me puso al tanto. Mi lelka… es decir, el almirante Pike también me explicó la situación. Definitivamente, debe haber sido decisión de él y no de Khodahs, capitán. Sugiero que lo interrogue directamente… por otro lado, me gustaría hablar con su comandante

-¿Para?

-Los vulcanos son telépatas táctiles, capitán Kirk. Si él toca a oeka, sabrá que ustedes no tienen nada que temer. No tiene que hacer una fusión mental; aún en su serio estado, oeka puede leer sus sinapsis neuronales de una forma tan rápida como la telepatía misma. Quisiera que no tuviéramos tantas… demostraciones de xenofobia.

Jim asintió rápidamente. Una acusación directa de xenofobia era algo serio a considerar por parte de la Federación

-Kirk a enfermería

-Si capitán, aquí Chapel

-¿Chapel, está Spock ahí?

-Un momento, señor

La voz totalmente calma del vulcano

-Dígame, capitán

-¿Nyota está bien? ¿Y los chicos?

-Tuvo un descenso brusco de presión. El doctor M'Benga indica que se debe al sobresalto causado por el ataque al oankali. Le administró un sedante leve. Los pequeños están bien, aunque más quietos que de costumbre. El sedante les hizo efecto

Jim suspiró de alivio. Había sentido que el corazón se le detenía cuando vió a Nyota caer, cubierta de sangre, desde su puesto de trabajo y la ira inundándolo; habría podido matar a Caitius con sus propias manos. Controló su euforia

-Malditos romulanos… en fin, Spock, te necesito en el puente. Nikanji… quiere hablar contigo…

En la enfermería, Spock levantó una ceja. Le disgustaban los oankali y había tenido que recurrir a todo su control para soportar a Khodahs. Era el miembro de la tripulación que menos interactuaba con él.

-En un momento, Jim…

-Ah y Spock

-Digame, capitán

-No seas…no te portes como siempre, por favor. El oankali ha subrayado la palabra XENOFOBIA. No podemos darnos ese lujo, entendido?

-Sí, capitán.

-Muy bien. Kirk fuera

-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-00-0-0-0-0-0-0-0-

Cuando Spock llegó al puente, Jim no estaba ahí. Seguramente había ido por más fruta al huerto, ya que Sulu estaba ahora al mando. Nikanji sonrió y lo saludó en un perfecto vulcano, además de presentar sus cuatro dedos en la tradicional "V"

-Comandante Spock

-Señor…

-Sólo Nikanj, Spock. No tenemos títulos

-Muy bien, Nikanj. Usted solicitó mi presencia

-Efectivamente. Hay algunas cosas que me gustaría que supieras, Oeka

"Oeka?¿ Por qué me llama de esa forma? Así se dirigen a sus hijos…o a las creaturas que forman…"

Ninkanji desplegó sobre la pantalla dos tablas de instrucciones. Spock las reconoció de inmediato; eran impresiones genómicas. Nikanj parecía estar buscando algo, hasta que señaló una de las casi infinitas instrucciones, en rojo, en ambas tablas

-Sabes lo que son, verdad?

-Sí, Nikanji. Son las impresiones genéticas que ustedes usan en sus memorias para reproducir la vida en un planeta y la razón por las que ustedes se declararon desterrados de la galaxia y nosotros aceptamos ese trato

El ooloi sonrió

-Me siento orgulloso de ti, Oeka: te diré de quien son estas impresiones. Una, es de James T. Kirk. La otra, de Amanda Warrington…

Spock controló a la perfección su rostro, pero no sus manos ni su espalda ni su mirada. Comprendió entonces por qué el ooloi le hablaba en vulcano; nadie en el puente lo dominaba. A excepción de Uhura. Y ella no se hallaba ahí. Nikanji le dio exactamente 5 punto tres segundos para comprender

-Esta instrucción, que marqué en rojo, fue genéticamente modificada, hace 4,500 años, de manera que apareciera en ellos. Si miras atentamente, sólo es una cadena de aminoácidos. Es la razón por la que tu madre pudo desarrollar empatía con un vulcano y la razón por la que James puede hacer una fusión mental contigo, sin ser telépata…

Spock tomó aire, indignado por dentro ¿Con qué autoridad aquellos seres se habían atrevido a tanto?

-Comprendo. Violaron ustedes las Regulaciones del Tratado

-No. Esas instrucciones quedaron ahí, a partir de la línea temporal alterna. No pudimos hacer nada para corregirlas. Tampoco teníamos forma de prever que, en un futuro, Amanda Warrington se casaría con un vulcano y engendraría un hijo, con la misma empatía y que de paso, sería un telépata táctil, gracias a su inusitada herencia vulcana. Huelga decir que pudo tenerte precisamente por esa instrucción genética. Hacer el mestizaje entre un vulcano y un humano es como aparear a una araña con una flor, por decir algo. La diferencia genética es abismal.

En el caso de George Kirk, la instrucción apareció en su abuelo, Tiberio. No pudimos prever lo ocurrido… pero puedo decirte qué habría pasado si ustedes, en esta línea temporal no se hubiesen encontrado.

Tu no existirías. Y de estar aquí, James te faltaría, por siempre; habrías adoptado el Kohlinar para suprimir tus emociones y ni siquiera lo habrías reconocido, en el caso posible de que dieras con el -uno con un millón de ceros antes del punto decimal de probabilidad. La vida de James habría terminado en Iowa, seguramente en un pleito más o en un accidente con su moto.

Este tipo de cosas, Spock, no las llamamos "destino". Las conoces como "efectos mariposa" y fue lo que T'Pina trató de hacerte entender en su carta. Lo importante de todos estos infinitos y pequeños cambios es que ambos han logrado cosas que ni siquiera nuestros mejores caólogos habrían sido capaces de prever. Salvaron a la Tierra y a la Federación… una corrección de entropía, un orden nacido del desorden, tal y como, ilógicamente, debe de ser…

Spock enverdeció, los nudillos blancos, controlando su propia ira ¿El ser frente a él le estaba diciendo que se debia a ELLOS que Jim estuviera en su vida? ¿Qué por eso, su madre había existido y él estaba ahí? ¿Y por eso lo llamaba "oeka? ¿Acaso él lo había hecho? ¿Y de qué intentaba convencerlo? ¿De que el caos que había rodeado su vida entera era válido y de no ser por éste, su vida no existiría? Toda su educación se rebelaba contra ello

-Disculpe, Nikanji, pero no veo ningún objetivo lógico en decirme esto. No siento gratitud hacia ustedes y si, me parece que ha habido una seria intervención contra nuestra propia libertad

-Es al contrario, Spock. Soy yo quien debo presentarte mis disculpas. Cometimos una cantidad de errores mínimos en el pasado, que no pudimos controlar después. Te llamé porque te estoy dando la libertad de elegir. De forma totalmente química, puedo alterar tu percepción del pasado y también, la de James. Nunca se recordarán. Jamás constituirán una pareja y menos, una familia. El vivirá su propia vida como terrano o como un cadete más en la Flota y tu, regresarás a Vulcano II, elegirás como pareja a alguien de los clanes principales y tu vida transcurrirá como debe ser, calma y lógica. Podemos alterar incluso los recuerdos de Nyota, de la tripulación entera del Enterprise y desvanecer a tus futuros hijos, totalmente. Ni siquiera tomaríamos sus genes. En mi opinión personal, Spock, esto que ocurrió contigo y con James, dista muchísimo de ser un error y nunca pretendimos atentar contra su libertad. Nuestro peor error fue creernos una especie de dioses. No lo somos. Pero si tu crees que es erróneo, eres libre de elegir y haremos lo posible por componerlo…

El vulcano pensó, calmadamente. James… Jim no era ningún error en su vida. Era exasperante y necio e ilógico y un tanto irracional a veces y terco como una mula y apasionado y… lo amaba.

Era todo lo que constituía la vida emocional de Spock, su parte humana, heredada de Amanda, su madre, tan humana como Jim. Y Nyota era su mejor amiga. Y el resto de su vida, el Enterprise, la Flota… no podía considerar eso como erróneo. Su ira contra el ooloi desapareció. Simplemente, no tenía fundamentos lógicos.

-Sigo sin ver un objetivo claro en esta entrevista, Nikanji. Por supuesto que no considero mi vida como un error. Lógicamente, usted quiere algo de mi, que no puede hacer personalmente…

Nikanj se aplanó totalmente, la señal de una risa alegre

-Oeka, eres tan inteligente… que no creo que tenga qué decirte qué es lo que espero de ti. Sé que sabrás hacer lo correcto –alzó su mano- Larga vida y Prosperidad, Spock…

La pantalla se oscureció.

En otra nave, a muchos años luz de ahí…

Kahguyat puso la mano en el hombro de Nikanj

-Te creyó

-Indudablemente

El anciano oankali asintió, conectando sus tentáculos a la cabeza de su hijo mayor

-Me enorgullezco de ti, Nikanj. Sacrificaste a tu lelka para que esos dos pudieran estar juntos…

-Era más importante, para el curso de los acontecimientos, Ooan

-Lo sé. Pero no te duele menos…

Nikanj pensó en Chris Pike

-No, Ooan. Pero está hecho…

-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-

Las leves heridas que cada tentáculo había dejado en su piel, estaban cerrándose rápidamente. La escena en su mente se repitió una vez; Sulu, quitándose la camisa y cambiando los tentáculos, del cuerpo de McCoy al suyo propio.

-¿Qué diablos crees que haces, Sulu?

El japonés sonrió

-Khodahs es mi amigo, doctor. Es lo menos que puedo hacer por él. Y la teniente Uhura me hizo comer muchísimo… es necesario que nos turnemos. Descanse, por favor

-¡No!

-Bien. Son órdenes del capitán. Podemos llamar al puente y confirmarlo…

Chapel se acercó, con un hipospray en la mano

-No me hará sedarlo para que obedezca, verdad, doctor?

McCoy no supo cómo llegó a su habitación. Se miró en el espejo. Notó el olor. Pasto recién cortado, el perfume de la piel de Khodahs…

Ahí estaban sus juguetes –un cubo de lego salido de quien sabe donde diablos y una pelota pequeña- sus libros predilectos y sus tiestos de flores. El oankali era irresistiblemente tierno; había cicatrizado cada herida en el corazón de Leonard a punta de besos. La sola idea de perderlo ponía a McCoy al borde de su resistencia. Sus manos temblaban, apoyadas contra el frío recubrimiento del baño. Notó las gotas cálidas en el piso, resbalando por su rostro y deseó que fueran sangre.

Lelka…

La última unión, el atriamiento con alguien más, para que pudieran tener hijos. Leonard tembló. Por un momento, decidió que no le importaría demasiado. Khodahs era todo cariño, comprensión, risas acompañadas de brandy sauriano y noches de sexo espléndido, que dejaban a Bones fácilmente agotado y feliz. No podía perderlo. Tragó saliva, conteniendo el llanto, reconociendo el precio.

Si se atriaba al oankali, nunca podría volver a tocar a un ser humano. Ni siquiera, a la mujer que eligiera vivir a su lado. Si acaso, a sus futuros hijos. Y solamente, a su ooloi.

Sus pacientes no serían problema; su compasión por los demás no cambiaría…

¡Dios mío! Pero… en qué estaba pensando? ¿Acaso tenía gusanos antarianos en la cabeza? Nikanj no lo permitiría. Kahguyat tampoco. Ni la Flota. Ni Jim. James Tiberius Kirk preferiría matarlo, con toda seguridad, antes de dejarlo atriarse con un oankali. Y Joanie, su hija? y Jocelyn?

Alguien tocó a su puerta. Se secó el rostro como pudo. Era Jim

-Bones…

Ninguno añadió nada más. James lo abrazó, tratando de consolarlo; McCoy reprimió un gemido

-Khodahs no morirá, es muy fuerte

-¡No tienes idea! ¡Es casi un niño!

-Sí la tengo. Chris… el almirante Pike me lo confirmó. Y no creo en escenarios de fracaso, Bones. Vine a darte las gracias, de parte de los tres…

Si algo odiaba McCoy era que le agradecieran por hacer bien su trabajo

-¿Por?

-Por dejar que Khodahs tomase el lugar de Uhura. Porque, de no ser por ti, nuestros bebés habrían muerto

-¡Maldita sea, Jim! ¡No me agradezcas nada y menos en nombre del duende verde! Además, ese idiota de mil tentáculos hizo las cosas por iniciativa propia…

-Seee, claro

-¿No me crees?

-Khodahs me lo dijo. Quería ensayar eso como un procedimiento de seguridad para proteger a Uhura, llegado el caso y TU LO AUTORIZASTE. Además. Spock está ahora con él…

McCoy enmudeció atónito

-Uhura los está alimentando. Y ya conoces a Spock; insistió a su modo. Dijo que era el más fuerte de todos nosotros. Cuando su turno termine, yo también lo alimentaré…

McCoy conocía bien el temor y resentimiento que se les tenía a los oankali. Antes de que pudiera preguntar el por qué, Jim le respondió, dándole una palmada en el hombro

-Es un miembro de MI tripulación, Bones, parte del Enterprise. Arriesgó su vida por todos nosotros. Es lo menos que podemos hacer por él… en cuanto tiempo podrás volver a Enfermería?

Mc Coy suspiró profundamente, dejando sus temores a un lado tanto como podía. Tenía que volver a ser el eficaz médico de siempre

-Dame diez minutos para ducharme, capitán y me reportaré a mi puesto de inmediato

Jim sonrió

-No esperaba menos de ti, Bones

-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0

"Eres feliz"

"Si, lo soy"

"¿Por qué entonces, no te atrías con él?"

"No debo. El no me lo ha pedido"

"Lo amas"

"Más que a nada"

"Inténtalo. Es una consecuencia lógica"

"No puedo, Spock. El debe pedírmelo. El sacrificio es muy duro"

"¿En qué consiste?"

"El NUNCA podrá tocarla, a nuestra pareja mujer. Sólo a través de mi; no todos pueden soportarlo. Tampoco podrá volver a tocar a un ser humano"

"Lo subestimas, Eka"

"Basta por hoy, Spock. Tu sangre tiene buen sabor y un aroma…dulce. Svai, sabes?"

"Come un poco mas, Eka"

"Todos han resistido sólo dos horas. Tu llevas más de seis"

"Soy mas fuerte que el resto. Y se lo debo a Nikanj…"

"¿Nika? ¿Qué te dijo Ooan?"

"Ya te contaré alguna vez. No es el momento. El capitán viene a relevarme…puedes soltarme?"

Jim vió con horror como los tentáculos salían de la piel pálida de Spock, dejando heridas circulares, sangrientas, que se iban cerrando lentamente. No era hora de ser cobarde. Se sacó la camisa y se recostó al lado del ooloi. Spock acarició despacio sus rubios y despeinados cabellos; los tentáculos se unieron firmemente a la piel de Jim

-¿Te duele?

-No. Siento un poco de… vértigo. Vé a descansar.

Spock se levantó y tomó su ropa, confuso y torpe. Antes de dar un paso más, el hipospray lo dejó inconsciente. Bones sonrió, detrás de él.

-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-

NdA: Espero que no haya sido demasiado previsible. Deseadme suerte. Namasté y gracias por sus lecturas. FA.