Capítulo 9

-Te-Te… Te quería pedir más bien un favor…

-Dime…

El nerviosismo repentino de Adrien ante mi última pregunta me está empezando a preocupar.

-No-no te preocupes. Quise contártelo también ayer pero no se dio la ocasión y ya vas tarde. No quiero hacerte esperar. Ya te lo contaré en otra ocasión…

-No por favor. No es ninguna molestia. Si necesitas algo en lo que yo pueda ayudarte dímelo. Quiero agradecerte por todo lo que haces por mí.

-Ya te dije que no es molestia- Dijo él tímidamente- Además ayer te prometí también que intentaría venir en las tardes a ayudarte con el aseo. No es justo que siempre tengas que encargarte tú de esta tarea.

-No es molestia- Repliqué con un mohín.

-No pongas esa cara Marinette. Eres demasiado buena e inocente- Dijo con tono de burla entre risas.

-¿Qué quieres decir con eso?- Pregunté más bien reclamando con falsa molestia y entre risas.

-Nada, nada. A veces agradezco que lo seas tanto…

¿Eh? Eso último me desconcierta. Pero lo que más me intimida es que con total naturalidad pasa uno de sus brazos alrededor de mi hombro y empezamos a caminar hacia la salida. Me siento un poco cortada ante la muestra clara de confianza del rubio, pero al mismo tiempo me siento feliz. Estoy avanzando en mi trato con Adrien. ¿Quién me iba a decir hace meses que sería capaz de mantener una conversación fluida con él, sin tartamudear, y entre bromas?

Me aseguro de cerrar el aula acompañada de Adrien a un lado. Se ofrece a acompañarme y a llevar mis cosas. Intento resistirme a ello pero el niego y con una de sus sonrisas de revista me deja paralizada e incapaz de poder replicarle nada más mientras se dirige hacia las escaleras del patio y yo le sigo a paso ligero. Noto que agacha un poco la cabeza y cierto tono en su rostro. Ayer también lo noté cuando estuvimos hablando. ¿Será que de verdad tenía fiebre o se estaba enfermando? Eso me preocupa.

-¿Adrien…-Espero a que me mire a la cara para preguntarle- te encuentras bien? Desde ayer te noto un poco raro… No estarás enfermo, ¿no?

-Descuida no es nada. Me encuentro perfectamente- Dice desviando un poco la mirada, de mí hacia la puerta de entrada de la escuela, mientras terminamos de bajar las escaleras.

-Con estas temperaturas tan altas no sería extraño pillar un enfriamiento. Por eso…

-Gracias por preocuparte por mi Mari. Pero de verdad que no es nada lo que me pasa…

Siento un vuelco en el estómago al notar que de nuevo me ha llamado por ese diminutivo. Estoy a gusto y pasando un buen rato con él. No podría haber esperado más de esta tarde. Aunque el tono con el que ha dicho sus últimas palabras me deja algo que poder entrever. Algo de verdad lo está preocupando…

-¿Estás preocupado por algo verdad?

Una vez al final de las escaleras de la entrada de la escuela él se ha parado. Me mira fijamente levemente asombrado mientras yo estoy dos escalones por encima de él.

-¿Cómo lo has…

-Tu ojos…bueno…yo…-No sé ni cómo expresárselo y me da cierta vergüenza… ¿Había dado en el clavo sin proponérmelo?- Cuando hablas con Nino muchas veces sobre algún problema con tu padre, siempre intentas sonreír para no mostrar tu preocupación a los demás. Pero tus ojos se ven tristes. Hace un momento me pareció…que tenías el mismo rostro que pones entonces… cuando algo de verdad te preocupa…

-Bueno…yo… la verdad es que…

-¿Tiene algo que ver con tu padre?

-¡No! De hecho las cosas van muy bien ahora con mi padre desde hace tiempo…

-Entonces… ¿Tiene que ver con lo que querías contarme antes?

Noto cierta incomodidad en su mirada al preguntar aquello. Definitivamente era aquello. Pero parece que aún no se siente lo suficientemente cómodo conmigo como para contármelo.

-Perdón. No debí preguntarte por…

-¡No! Tú no tienes la culpa de nada.-Frena él mis palabras nervioso.- De hecho, tienes razón. Del asunto del que quiero hablar contigo es lo que me tiene preocupado. El problema es que no sé cómo planteártelo. No es que no quiera o no confíe en ti. Confío en ti ante todo. No se trata de confianza o de ti…sino de mí…

-Es…es importante para ti… ¿No?

-Sí…Es…es algo importante…Más importante de hasta lo que yo mismo creo es posible…

Inevitablemente no puedo evitar pensar en la discusión de Claude y Adrien del viernes. ¿Querría hablar conmigo sobre ese día? ¿Sobre la pelea con Claude? O… ¿querría hablar sobre la persona a quién se refería el castaño? ¿Querría que la ayudara con esa persona? Sé que ahora mismo estoy en el papel de amiga y compañera. Quiero lo mejor para él. Me lo prometí a mí misma. Pero a pesar de ello, con todos los ratos pasados estos dos últimos días, no puedo evitar sentirme mal. Intento alzar la cabeza con entereza y darle mi mejor sonrisa.

Suspiro largamente. El de verdad que parece preocupado. No quiero verle con esa expresión de congoja y pesar cuando hace solo unos minutos estábamos los dos juntos contentos y entre bromas dentro del aula. Bajo uno de los peldaños de las escaleras donde estoy situada y aprovecho la altura.

He cometido un acto valiente pero no me arrepiento. Le he besado en la mejilla suave y rápidamente mientras cojo mi maletín de entre sus manos en un movimiento discreto. Termino de bajar las escaleras y me coloco frente a él de espaldas. Todavía siento el tacto cálido de mis labios y quiero acariciarlos para saber si ha sido real o no. Su piel era tan suave. Pero a la vez contengo mis ganas de tocar mis labios agarrando fuertemente el mago de mi maletín entre mis manos tras mi espalda.

-Cuando te sientas cómodo. Cuéntamelo, ¿sí? No quiero presionarte a contármelo aunque me preocupa verte así de alicaído. Así que mientras tanto, sigue portando tu ánimo y sonrisa de siempre, ¿vale?- Dije al final girando levemente el rostro para verlo de perfil.

Su rostro de sorpresa y su mano en alto sin saber que decir ante mi acto atrevido me alegro y me hizo reír levemente. Creo que era la primera vez que me daba el lujo de ver la cara de estupefacción y nervios por parte del él. Normalmente soy yo la que está en esa situación.

-Yo…

-¿Sí?

-Mañana… ¿mañana podrías esperarme tras las prácticas de esgrima?-Dice tan rápidamente que al principio me cuesta entender con claridad el significado de sus palabras. Mi sonrojo es automático.

-¿Qué?-Digo de manera inaudible volviendo a mi típico nerviosismo y perdiendo toda la valentía obtenida segundos antes. El parece que me ha oído pero me contesta rápidamente antes de que yo empiece a desvariar en mi paraíso de nombre "Agreste".

-Yo…bueno…verás… Quiero… quiero seguir… ayudándote con el temario de química…Si…eso.. Si tú quieres claro. No sé si me daría tiempo a ayudarte con el aseo pero al menos puedo ayudarte con eso cuando acabe mis prácticas. No tengo nada después de ello. Y…bueno… podría…Más bien quiero…quiero hablarte sobre aquello que no he podido decirte hasta ahora…-Dice esto último mirándome ya menos nervioso y de manera fija. Me estremezco ante lo profundo y penétrate de su mirada. Me siento vulnerable frente a él- De verdad que es importante y necesito contártelo.

Se forma un silencio incómodo silencio entre ambos en el que ninguno parece querer o poder decir nada.

-Yo…Claro…No…no sería una molestia…Al contrario… -Digo a duras penas.

No quiero perder la oportunidad de pasar otra tarde con él. Desde que voy a hacer el aseo y veo las prácticas de esgrima, siempre me he imaginado como sería encontrarme con él, los dos solos, después de las clases o las prácticas; el cómo sería confesarle mis sentimientos… Sería un momento perfecto. Aunque en esta situación no tengo muy claro qué pensar, con todo lo de Claude y la persona que él aprecia de por medio. ¿Qué oportunidad tendría?

-¿A qué te refieres?- Pregunta él ahora desconcertado ante mi respuesta inconclusa.

-Eh yo… Sí, claro, por supuesto. Nos vemos mañana en clases y después de tu práctica te espero en el aula. ¡Nos vemos! –Digo nerviosa y rápidamente, dándome cuenta de a donde se dirigían mis pensamientos sobre confesarle mis sentimientos, y echando a correr hacia casa.

No me dio tiempo a escuchar como intentaba despedirse cuando empecé a correr sin mirar atrás. Sentía mi cabeza retumbar y mi corazón agitarse como loco.

Me sentía más roja que un tomate. Por un momento demasiado idílico había pensado que sería como una especie de ¿cita? Pero… entonces… ¿qué ha sido lo de esta tarde? ¡AAgH! ¡Mi cabeza va a estallar!

De repente, segundos antes de llegar a la esquina donde vivía, me percato de un detalle. Lo he dejado solo en la puerta de la escuela. Y no sé, ni siquiera, si irían a recogerle o tendría que regresar solo hasta casa por mí.

Sin pensar en las consecuencias de mis actos o en lo que había hecho, vuelvo sobre mis pasos hacia la escuela de nuevo. ¿Seguirá todavía allí o se habrá marchado? Me siento mal por haberlo dejado solo. Se está haciendo tarde, y sé que después recibiré si o si una reprimenda de mis padres. Pero no importa. Me prioridad antes de girar la esquina de la escuela es chico rubio de ojos esmeralda que me quita la razón y el aliento…

.

.

.

¿Lo he hecho? ¿Acabo de pedirle quedarse después de clases conmigo? Más importante, ¿acabo de pedirle quedar no por estudiar química, sino para confesarle mis sentimientos? Y lo mejor de todo, ¿ella acaba de aceptar esperarme tras las prácticas de esgrima?

Si su sonrisa, después de salir del aula, y su beso en la mejilla me han dejado en shock, ahora mismo, solo, ante la puerta de entrada de la escuela, me siento flotando en una realidad alterna. ¿Desde cuándo tengo yo buena suerte? Me palmo inconscientemente la mejilla y rememoro la suave y cálida sensación de sus labios sobre mi piel. Me siento como un loco desquiciado…como un maldito con suerte y ganas de gritar…

-¡Síii! –Grito sin contención con las manos alzadas al aire y encogiéndolas en puños.

Me apoyo sobre los escalones de la escuela. No me he dado cuenta del momento en el que la chica ha partido puesto que sé llegaba con prisas a su hogar. Me hubiera gustado acompañarla al menos. Pero al menos tenía el consuelo que vivía enfrente de la escuela. No tendría mucho riesgo al cruzar la calle ella sola. De tenerla ahora mismo frente a mí no sería capaz de contenerme a besarla por más tiempo. Rememoro ese dulce sonrojo que me ha permitido ver en su rostro al pedirle quedar de nuevo con ella mañana. Esta vez será la definitiva. Me aseguraré de que sea perfecto. Ella lo merece. No me separaré de ella. Esa chica era increíble. Era…era…

-Va a volverme loco- Digo en un susurro mientras miro al cielo embobado con una tonta sonrisa.

Me incorporo mucho más relajado y tranquilo que en la mañana y me giro para comenzar mi camino a casa.

-¡Oh! Tienes mucha razón amigo…Esa chica volvería loco a cualquiera…

Un escalofrío me recorre la espalda. Esa voz…

-Incluyéndome a mí también, claro- Finaliza su frase con sorna el castaño a mis espaldas.

Toda la calma y tranquilidad que pensaba tenía se volatiliza en cuestión de segundos. Saco las manos de los bolsillos, donde antes las tenía de forma despreocupada. Ahora las tengo tensas y formando dos puños.

-Claude…

-¡Valla! Buen día Adrien, ¿o debería decir buenas noches ya más bien? –Dice a modo de burla mientras se hace el tonto mirando al cielo con un dedo en el mentón a modo de adivinar la hora.

-Déjate de estupideces, ¿qué haces aquí?-Contesto secamente volteándome y colocándome cara a cara hacia él.

-Bueno… Yo solo venía a visitar unos libros a la biblioteca, puesto que "alguien" me golpeó el otro día "inocentemente" y he faltado dos días a la escuela en época de exámenes…Pero… ¡¿Quién me iba a decir a mí la dulce sorpresita que me encontraría en vuestra aula al querer hacer una "pequeña" visita a nuestra querida compañera Marinette?! Os veíais tan tiernos los dos juntitos. Tú la arropabas…ella dormía en tus brazos sin saberlo… y luego estudiasteis, hablasteis y reísteis juntos por horas. Parecía una auténtica escena de película- Decía con ironía.- Es una pena que ella pase sola todas las tardes en la escuela haciendo el aseo de vuestra clase, ¿no te parece injusto? Yo pretendía hacerle compañía hoy…Una "muy buena compañía"…pero veo que tú llegaste antes esta vez.

-Aléjate de ella…

-He de admitir que me sorprende verte actuar ahora tan rápido y acertado Agreste…

-¡He dicho que te alejes de ella! ¿Qué es lo que no entiendes?

-Tengo ganas de ver como intentas impedírmelo…

Dos lobos se enfrentarían hoy con uñas y dientes; uno de ojos esmeralda y otro ojiazul… ¿Qué resultará de esta contienda?

.

.

.

Holaa a todos y a todas mis queridas mariquitas y gatos negros!

¿Impresinados por como va el fanfic? Os recuerdo que iba a ser en un principio un one-shot que me resultó muy extenso. Ya queda poco para el desenlace. ¿Qué esperáis que pase? ¿Una confesión fructífera? ¿Una pelea épica entre Claude y Adrien?

Espero ansiosa vuestros reviews y perspectivas sobre este nuevo capítulo.

Siento mucho el retraso últimamente por trabajos de la facultad pero espero compensároslo con otras historias en las que estoy trabajando. Visitad mi perfil para más historias mías que espero que os gusten tanto como esta.

Nos vemos en la próxima entrada; cuidado con los akumas y...

Tikki, puntos fuera!

Plagg, garras fuera!