Lo de siempre los personajes de Naruto no me pertenecen son obra de Masashi Kishimoto. La historia es por completo Mía.
***
Neji y Kiba llegaron hasta la enfermería del lugar botando a Aoba en una de las camillas sin cuidado alguno. El cuerpo inerte del rival de Neji cayó descompuesto sobre las sábanas. Kiba alzó los brazos estirándose. Los ojos opalinos del genio miraron fijamente y con gesto dudoso al shinobi desmayado.
- ¿Qué le hizo Ino?
- Le inyectó un tranquilizante muy potente.- dijo el otro haciendo una mueca.
Kiba tragó con dificultad. La lunática, que se decía kunoichi, había usado una de las drogas que utilizaban para dormir a las bestias que habitaban el Bosque de la Muerte. El cómo lo había conseguido y por qué Ino lo llevaba consigo, era algo que mejor omitió preguntar (venciendo por primera vez a su curiosidad chismosa).
Así que cuando le había comentado a Ino que se iría si le ponía esa cosa a Aoba ya que él había aceptado ayudarla para arruinar la cita de Tenten no para dejarle inconsciente, la rubia le había amenazado con aplicárselo a él y al ver el gesto de psicópata que había aparecido en la Yamanaka, no le quedó otro remedio que volver a acceder.
- Pero va a estar bien, ¿cierto? – dijo Neji.
- Eh…- el chico infló ligeramente las mejillas.- Pues, yo…
Una cuarta presencia llegó hasta el lugar, interrumpiendo la respuesta de Kiba. Bajo las gafas Neji miró al castaño, el Inuzuka parecía nervioso.
Shizune miraba con atención al shinobi que lucía inconsciente en una de las camas de la enfermería. Tenía que ser imparcial en cuanto al trato con sus compañeros, pero a sí misma no se podía mentir. Ese shinobi en particular le desagradaba. Era un tipo impertinente y arrogante; se había atrevido a criticar su relación con Gai, incluso se había burlado de él, insinuándole que como alumna de la Hokage debía buscar algo mejor que ese ridículo cabeza de tazón. Shizune apretó los labios al recordar. Gai podría no tener el mejor aspecto externo, pero era sencillo, atento, alegre, romántico; sí, Gai era diez, no, mil veces mejor que él y varios shinobis juntos. Pero el trabajo era el trabajo.
- ¿Qué fue lo que le sucedió a Aoba?
- Eh… parece que fue el Sake que bebió. Creo que estaba adulterado.- señaló muy seguro Kiba.
- ¿Ustedes están bien? – dijo mirando a ambos mientras se acercaba a revisar al intoxicado.
- Shizune-san, aunque no somos menores de edad no estamos interesados en eso de la bebida.- contestó un Kiba con cara de niño bueno, a un lado suyo Neji se acomodó las gafas para luego asentir.
Shizune sacó una jeringa de su bata. Kiba y Neji le miraron extraer, con algo de saña, sangre a unos de los brazos del desvanecido Aoba. De manera inconsciente y con mueca incluida Kiba se llevó una mano a uno de sus bíceps sobándose un pinchazo imaginario.
- Pensé que le inyectaría algo, Shizune-san…- dijo Neji en su papel de Shino.
- Ya le revisé y no creo que sea intoxicación por el Sake- la ninja médico miró con aire concentrado al shinobi tendido.- Parece que es algo más…
- ¿Pero que podría ser Shizune-san? Yo le vi muy bien haya abajo.- dijo Kiba acercándose a la chica.
- No lo sé, pero se ve muy mal, le haré unos análisis para ver de qué se trata.- respondió mirando la jeringa.
Kiba tragó con fuerza. Unos pasos detrás de ellos, Neji apretaba los labios. Vio a Kiba quien parecía otra vez nervioso, y él comenzó a sentirse igual. En sincronía ambos se miraron se reojo, al parecer la misma pregunta pululaba en el aire para los dos: ¿Y si a Ino se le había pasado la mano con Aoba?
- Konichiwa, Shizune.
Hablando del diablo, se dijo Kiba cuando Ino saludó entrando en ese momento con un serio gesto de preocupación. Neji volvió a acomodarse las gafas.
- Ino, Konichiwa, ¿Qué haces aquí?
- La misma pregunta te iba a hacer.- dijo la rubia.
Ambos chicos la miraron acercarse de manera muy profesional a Shizune.
- No tenía nada que hacer y decidí ganar puntos ante Hokage-sama aportando algo de mi tiempo al servicio médico. Estaba abajo cuando supe que alguien se había desmayado y vine a ver si podía ser de ayuda.- sus compañeros miraban como la rubia actuaba con tal naturalidad que en verdad parecía una ninja profesional en una operación de simulación para infiltrarse.- ¿Cómo esta? –el gesto atribulado era digno de premio de actuación.
- Pues no sé, confio que en cuanto sepa que le sucede, se pondrá bien…
- Se supone que deberías estar con Gai. ¿O es que ya no habrá celebración hoy? – dijo con una sonrisilla mientras miraba a los chicos y les cerraba un ojo. Neji ni se inmutó, en cambio Kiba a un lado suyo ganó algo de color en las mejillas bronceadas.
Shizune cambió su rostro sereno por uno de candidez al escuchar el nombre de Gai, luego al recordar la palabra "celebración" un sonrojo tenue le inundó los pómulos.
- Yo… sí, pero es que tengo todavía cosas que hacer…- suspiró y miró la muestra de sangre.
- Déjalo, yo me encargo. La exhibición está muy aburrida. Si quieres, puedo terminar las horas que te quedan.
- Pues en realidad…
- Aprovéchame ahora que puedes… - continúo con voz alegre, luego se aproximó murmurándole al oído.- Ve domadora que "tu bestia" te espera, y no me refiero a Gai precisamente.-añadió maliciosa.
- ¡Ino! - chilló la mujer. La rubia esbozó una enorme sonrisa. Los chicos miraron con atención la escena, hasta el propio Neji pareció mostrar interés ante el comportamiento de las féminas. ¿Qué cosa le diría Ino a Shizune para que se pusiera con ese cumulo de rojo en el rostro? "Alguna sandez" le contestaron en su interior
- Yo… está bien me iré.- dijo dándole la muestra que pretendía analizar.-… Arigato Ino.
- ¡Oh no hay de qué! - le guiñó para luego verla desvestirse la bata y salir del lugar.
Kiba se acercó a la puerta, luego salió hasta el pasillo para comprobar que Shizune se marchaba.
- Listo, se ha ido.- dijo regresando con el semblante más relajado.
- ¡Uff! Eso sí que ha estado cerca.- dijo Ino suspirando aliviada.- ¿Se imaginan lo que pasaría si se enteran que le pusimos un tranquilizante de bestias al baka?
"¿Pusimos?" sonó al mismo tiempo en las cabezas de Neji y Kiba.
- Nunca pensé que Shizune estaría aquí.- se quejó luego tomó su bolso. Después de abrirlo, sacó una ampolleta extrayendo el contenido con otra jeringa. Con paso decidió se acercó a Aoba.
- ¿Qué vas a hacer? – sonó la voz de Neji.
- ¿Tú qué crees? Hay que matarlo. Vivo nos dará muchos problemas...- declaró la rubia mientras miraba con dureza a Neji.- Esto borrará los vestigios del tranquilizante, además hará parecer que fue un paro cardiaco. Nadie lo notará, tú tranquilo…
Tenten recorría la zona comercial. Estaba intranquila, tenía remordimientos por el estado de Aoba. Claro que si la situación se hubiera prolongado lo más seguro era que de todas formas Aoba hubiera tenido el mismo final al terminar el día. Porque si la cita hubiese continuado y Aoba insistiera en comportarse de esa forma, ella ya no habría soportado y le habría desmayado de una u otra manera. Ino le había asegurado que estaría bien por eso mismo ya no le interesó ir a verlo. Pero mañana le visitaría e intentaría terminar la posible relación que Aoba buscaba con ella. No tenia caso darle esperanzas al pobre chico cuando ella ni siquiera se sentía en lo más mínimo atraída por él. Esperaba que Aoba no se sintiera tan decepcionado, porque de verdad que se le veía emocionado con ella.
Mientras se acercaba a un puesto de frutas para comprar unas manzanas a su mente vino la conversación con el Aburame. Una inusitada sensación de timidez acudió a ella al pensar que había hablado tan libremente de sus sentimientos sobre Neji con Shino. Ahora entendía una de las razones del por qué Hanabi se sentía atraída por él. Shino al igual que Neji desplegaban un sentimiento de confianza muy particular.
Sí, Neji le daba esa sensación de confianza pero también hacia aparecer muchas otras más en ella. Otras que, estaba segura, nadie más podría hacer brotar. Era tan duro querer buscar con otra persona lo Neji le hacía sentir, y es que con él creía encontrarlo todo. Neji era tan único… Neji, su compañero leal, su amigo incondicional, su idiota especial, su amor imposible. La castaña suspiró.
-¡¡Kuso!! ¡¡Neji grandísimo baka!!
El vendedor le miró con desconfianza. Tenten se ruborizó, había gritado para deshacerse del sentimiento de nostalgia que le estaba dando y ahora seguramente el hombre que despachaba pensaría que estaba loca.
- Arigato y… Sumimase.- dijo cuando pagaba, el hombre tomó el dinero con reservas.
Salió del lugar, no tenía ganas de regresar tan pronto a su casa, así que siguió deambulando por la calle. Pensó momentáneamente en ir a ver a Neji, pero se contuvo. Mañana cuando se presentaran ante Hokage para saber si tendrían alguna misión nueva, allí le vería. A pesar de que el sol caía, el calor seguía siendo el mismo, sin ser consciente sus pasos le llevaron a la rivera de uno de los tantos riachuelos cercanos a la villa.
La castaña miró con gesto pensativo el incansable flujo de agua correr, lentamente, cuesta bajo. El agua era tan clara que podían verse pequeños pececillos nadar al fondo. Entonces Tenten sonrió a su reflejo, sus pensamientos volvieron a dirigirse a él, en donde estaría, que haría…
- No es justo Neji.- dijo poniendo a un lado la bolsa de frutas.- Yo aquí pensando como una tonta en ti y tú, seguramente, tan tranquilo en algún lugar.- reprochó al aire.
"¿Tranquilo?"
Le pasaba de todo menos estar tranquilo. El Hyuuga seguía con la boca abierta, incrédulo ante la inesperada confesión de la rubia. A un lado suyo Kiba ponía los ojos como platos, pero luego dirigió la vista a los ojos de Ino. El Inuzuka apretó los labios al ver cierto brillo en ellos.
- Date prisa, Ino.- apuró Kiba, Neji le miró desencajado. "Estos idiotas"
Kiba permaneció serio al ver a Neji, el Hyuuga giró de nuevo su atención a Ino. Kiba sonrió y algo le quedó muy claro: Ino era bastante especial, ¡Vamos! Si hasta ponía en jaque al mismísimo Neji. El genio se aproximó a la Yamanaka que sostenía la jeringa y la acercaba al brazo de Aoba.
- Ino no te atre-
- ¡Bromeo! – le interrumpió divertida. La rubia miró a Kiba que se cubría la boca con una mano para no reírse de la cara de Neji.- No te azotes, Neji. Sólo voy a ponerle algo que contrarreste el efecto del tranquilizante.
- Tienes serios problemas, Ino.- dijo Neji con su intimidante seriedad que parecía no hacía mella en la lunática que tenía enfrente.
- Admítelo Neji, esta algo loca pero no puedes negar que es divertida.- dijo Kiba sonriendo.
- No se te olvide preciosa, Kiba-kun.- dijo ella con un sonsonete cuando terminaba de inyectar; Kiba se calló mirándola desdeñoso.- ¡Kuso! Ahora tendré que quedarme el tiempo que resta.- la rubia miró el reloj que portaba.- Y aun faltan dos horas para que cerrar.
- Puedo quedarme si quieres…- se ofreció Kiba.
- ¡De verdad! Arigato, Kiba.- sonrió, sí Kiba podría ser un tonto pero era un buen compañero de andanzas se dijo ella. Entonces su semblante cambió mirando al Hyuuga, que aun seguía convertido en Shino.- Por cierto, Neji… no se supone deberías estar conquistando a Tenten.
- Eso no es de tu incumbencia…-dijo el Hyuuga con su semblante parco.
- Oye Neji, ahora que recuerdo…- comenzó Kiba con gesto meditabundo.- Si no fuiste a buscarme al bosque para preguntar sobre Shino y Hanabi, ¿A qué ibas entonces?
- ¿Fue al bosque a… buscarte?- preguntó la chica.
- Ajá
Neji desvió la mirada hacia la ventana.
- Era para otro asunto…
Aunque su cara no reflejó nada, el Hyuuga intentó desviar la atención de la rubia, que empezaba a mirarlo con sumo interés, convirtiéndose de nuevo en él. En un parpadeo Shino se desvanecía para al fin el genio tomar su figura original. Pero eso no desconcentró a Ino quien miraba concienzudamente al chico genio del Byakugan. No quería perder ni el más mínimo gesto que pudiera hacer Neji. El semblante del chico le iba a contestar más preguntas que las simples palabras que pudiera decir.
- Humm ¿Y qué te dijo Kiba-kun?- insistió sin quitar los ojos del castaño de cabello largo.
- Dijo que era para algo muy serio, que quería hacerme unas preguntas sobre ciertas cosas, De hombre a hombre.- contestó imitando la voz del Hyuuga.
Ino enarcó una ceja al escuchar el comentario. De forma involuntaria un sonrojo se posicionó en los pómulos blancos de Neji mientras su boca de convertía en esa línea horizontal. Ino entrecerró sus ojos azules, pudiendo percibir un ligero temblor en una de las cejas perfectas.
- Vaya, que interesante.- dijo la rubia.
- ¿Qué cosa? – quiso saber Kiba.
- Sí que debiste estar desesperado, Hyuuga. Mira que pensar en… "esto".- dijo señalando con el gesto contraído a Kiba.- Para saber cómo acercarte a ella.…
Kiba parecía no saber de que hablaba la chica, pero Neji sí que lo supo. El genio del Byakugan apretó un puño. ¿Cómo era posible que Ino hubiera deducido eso tan sólo a través de sus gestos? ¿Por qué no había usado esa habilidad para obtener su rango de elite? ¿Por qué rayos la usaba para cosas sin sentido?
- Debo irme…- dijo Neji.
- ¿Quieres decir que… Neji fue a buscarme para… saber cómo conquistar a Tenten? –dijo aun incrédulo de sus propias palabras.
Neji apretó el otro puño junto con su mandíbula, lo que le faltaba que ahora Kiba se volviera perspicaz. ¡Kuso! Miró de reojo a Kiba que comenzaba a sonreír.
- Sí, y eso sólo tuvo que ser desesperación.- escuchó decir a Ino.
- ¡Hey! – se quejó Kiba.- Aunque no lo creas, tengo mucha experiencia en esos rubros.- dijo acercándose a ella con gesto de suficiencia.
- Kiba, tus fantasías no cuentan como experiencias…- respondió Ino rodando los ojos
- ¿Fantasías? ¡Já! ¡Ya quisieras!
Neji se dirigió a la salida, esos dos eran lo más desquiciante que se pudiera encontrar en Konoha. Pero aunque tal vez no quisiera admitirlo en el fondo le agradaban, claro que muy, pero muy en el fondo. Sin embargo no podía negar que La Yamanaka y el Inuzuka eran simpáticos, idiotas pero simpáticos aunque por supuesto que no se los diría.
- ¡Eh! Te vas… Bien tigre ve por la gatita…- canturreó la rubia
Neji apretó la mandíbula. "Baka"
- ¡Oye Neji! No seas tímido, pero tampoco le pongas mucha acción al asunto. A veces eso no les agrada mucho… ¡Ah! Pero eso sí, trata de que el primer beso sea bueno. Eso sí que te dará muchos puntos, hermano…-dijo alegre Kiba.
Neji rodó los ojos. "Teme". Antes de salir por la puerta, el Hyuuga se detuvo dándose la vuelta para mirar al par.
- Ino, Kiba…
- ¿Hai? – dijeron al unísono con ojillos brillantes
- No olvidaré lo que hicieron hoy…- anunció con gesto calmo, ambos pusieron semblantes soñadores.- Así que, si algún día me nombran capitán de sus escuadrones, juro que…- hizo una pausa para bajar la mirada.
- ¿Qué? – sonaron ambos con voces ansiosas y ojos expectantes.
-… Les haré la vida imposible... - declaró con actitud hosca.-… Miserable.- remató mirándoles con unos ojos tan fríos como el ártico.
El silencio fue de tumba. Tanto Ino como Kiba parecían querer hablar pero al parecer no podían.
- Bromeo... - dijo Neji con un brillo en sus ojos perlados y sonriendo para sus adentros.
Tal vez Tenten tenía razón, no era bueno para las bromas porque al salir Ino y Kiba aun mantenían sus rostros perplejos y las bocas abiertas.
Tenten se sentó a las orillas de la rivera, descalzó sus pies y los introdujo por un instante al agua. El contacto con el líquido frío le mitigó el calor. La chica aspiró con fuerza el frescor del aire que rodeaba el lugar. Tomó la bolsa de las frutas sacando una. Mientras lavaba una de las manzanas rojas que tanto le gustaban se preguntó qué clase de misión les designarían esta vez.
¿Y si para alejarse un poco hablaba con Gai y pedía vacaciones alegando cansancio?
"¿Tú cansada? Sí tienes más energía que el Kyuubi,… además qué pasó con lo de la Kunoichi de Hierro."
La castaña hizo una mueca. Sí, eso nadie lo creería y no querría darle explicaciones a Gai.
¿Qué tal si se mudaba a Suna con Temari?
"¡Peor! Huir no es tu estilo, y te olvidas del idiota de Kankuro. Ya lo imagino tras de ti de nuevo"
Un escalofrío recorrió a Tenten, se había deshecho de los acosos del hermano del Kazekage porque le había insinuado que entre Neji y ella había "algo".
"¿Por qué de una maldita vez no secuestras a Neji y lo obligas a tener "cositas" contigo?"
Casi pudo imaginar a Neji recostado en una cama, atado de pies y manos con unos grilletes, con muy poca ropa. Y ella deleitándose la vista con el paisaje de duros pectorales, marcados músculos abdominales y piernas fibrosas. La castaña sonrió. No cabía duda su imaginación era poderosa, peligrosa… y pervertida.
Un suspiró se le escapó. No, no deseaba que Neji le quisiera en contra de su voluntad. Tenten se recostó sobre el suelo, dando un pequeño mordisco a la manzana. El único tonto consuelo que tenía era que hasta el momento él parecía no tener interés en nada más que no fuera su vida como shinobi. Pero ¿durante cuánto tiempo?
¿Y si intentaba cambiar, ser otra? No, eso sí que nunca lo haría.
- Quisiera gustarle a Neji, por ser yo.
"Tenten es sólo Tenten"
- Aunque sé que no es posible… yo soy "Sólo" Tenten.- dijo con cierta pena.
Neji surcaba a toda velocidad las calles, de nuevo había logrado ubicar sin problema alguno a Tenten. En su andar hacia la castaña volvió a pensar en aquel día.
"Es tan difícil contener esa fuerza invisible cuando te atrapa"
Eso le había dicho Ino cuando le había hablado sobre los impulsos. Y ahora entendía esa frase. Ahora que sabía lo que sucedía con él, comprendía el suceso de hacía dos meses. Ese que su "disciplinada" mente se había negado en sacar de su cabeza, recreándole una exposición completa de imágenes, sensaciones, hasta olores de ese momento con Tenten. Ese momento que ahora le resultaba revelador.
El ambiente de aquella vez era muy parecido al que se sentía ahora porque aunque aquello había sucedido en la mañana y ahora era plena tarde la sensación del sol era la misma.
Ese día ella llegaba retrasada y cuando él se había dado vuelta para mirarla, un golpe de sorpresa le había llegado al verla. En ese instante consideró que su impresión había sido normal. Incluso se había sobrepuesto a ese sobresalto inicial para indagar el por qué de su tardanza.
Todo giraba con normalidad, hasta que hizo ese comentario sobre su cabello. Lo cierto era que nunca hubiera imaginado que Tenten tuviera un cabello así. Era largo, ligeramente ondulado; atípico. Pero le resultaba enigmático, cautivante…
Raro.
No lograba encontrar una descripción exacta, así que esa era la que más le ajustaba. Aunque ella parecía haberse enfadado ante su comentario.
Entonces con un simple movimiento Tenten había detonado todo.
Había sacudido con molestia su raro cabello castaño, iluminándosele con destellos rojos y dorados por los efectos de los rayos del sol, desprendiendo un aroma a… aire fresco y manzanas. Un aroma que lo envolvió, que inundó sus sentidos.
Y pasó por primera vez…
Espontáneamente le había confesado que su cabello largo le gustaba y, ajeno a su carácter controlado, se había acercado a ella.
Había… disfrutado, sí esa era la palabra correcta, de ver la expresión de sorpresa que había cruzado por el semblante de la castaña; de cómo después la sorpresa se convertía en una genuina confusión. La había visto abrir sus hermosos ojos chocolates con desmesura. Había mirado con deleite como se coloreaban sus mejillas de un suave tono rosa, mientras los largos mechones descansaban sobre ellas. Parecían tan suaves, que sintió un hormigueo en los dedos provocado por el ansia de tocarlos.
Entonces había llegado la segunda vez…
Se dejó llevar por algo tan poderoso, que lo poseía por completo y que ni siquiera sintió intenciones de detener. Como si hubiera estado en trance, como si no fuera él, había levantado la mano y palpado esos bonitos cabellos castaños que lo hipnotizaban. Comprobando que eran tan suaves como parecían.
La había visto contener la respiración, abrir ligeramente los labios cuando le declaró que su cabello le parecía bonito. La había mirado a los ojos y observado que en esos aterciopelados ojos castaños había desaparecido todo vestigio de malhumor, pero que también había algo más que no alcanzaba a descifrar.
Y sin poder evitarlo, él, el inflexible Neji Hyuuga era dominado por tercera vez...
Un inexplicable regocijo se le había anidado en el pecho al verle, tan sorprendida, tan sonrosada, tan… única, esa era la palabra exacta para definirla. Ese inexplicable y misterioso júbilo dentro de sí, le hizo sonreír. Sonreír de satisfacción pura al contemplar al ser más hermoso que pudiera haberse creado en la tierra.
Tal vez si Tenten no se hubiera comportado de aquella manera, él dominado por los impulsos habría ido más allá de un simple halago. Y ahora todo sería diferente.
Pero no, el destino quería que ella se riera (él podía jurar que a causa de los nervios) y él como siempre se dejara manejar por su orgullo estúpido. Sin embargo, ahora que lo analizaba, y conociéndola también como lo hacía, los nervios que había causado en alguien tan segura y extrovertida como Tenten eran buenos, eso decía mucho de lo que causaba en ella su cercanía. Además de que le tranquilizaba que Tenten se sintiera tan nerviosa como él.
Un vuelo de pájaros surcó con algarabía el cielo naranja de la tarde. Tenten se enderezó aguzando el oído.
Neji la miró desde la altura de la rama en donde estaba. Iba a acercarse cuando la vio levantarse la falda a la altura de uno de sus muslos mostrando casi por completo la pierna. El aire se le escapó de los pulmones al Hyuuga…
Neji se deslizó con premura hasta el suelo. Y ahora allí estaba: oculto tras un árbol, sudando y abochornado (el calor que sentía en el rostro se lo decía). El mismo aspecto que poseía Hinata cuando se acercaba a Naruto era el que pareciera tener Neji en ese momento. El corazón del genio comenzó a brincar con fuerza estrepitosa, ni cuando se había enfrentado a ninjas renegados y sanguinarios que mostraban claro deseo de matarle, le había latido así. Y todo debido a esa imagen.
¡Kami-sama!
Las piernas de Tenten eran… increíbles. Sólo eso lo podía describir. El calor le aumentó.
¿Por qué nunca las mostraba? No. Mejor así, que las mantuviera ocultas de la vista de los idiotas degenerados y lujuriosos que pululaban por toda la villa. Neji aspiró con fuerza recobrando un poco la compostura. Cerró los ojos y se dijo que tenía que controlarse para que todo marchara bien. Y jalando aire una vez más Neji salió diciéndose que ya era hora.
Tenten sostenía uno de sus kunais ocultos en unos de sus piernas. Había escuchado ruidos a sus espaldas, entonces sin pensar más se levantó, poniéndose en guardia y girándose hacia el bosque con el kunai en mano. El arma casi se le escapa al ver de quien se trataba.
- Ne-Neji… - dijo ahogando la emoción.
- Konichiwa, Tenten. ¿Te asusté? – dijo con su característica seriedad. La castaña frunció el gesto.
- ¡Já! Por supuesto que no… - contestó sujetando el kunai.
El genio comenzó a caminar hacia ella. La imagen de Tenten era adorable, allí estaba la castaña descalza, mostrando sus piernas, sonrosada y empuñando un arma.
- Vengo de… entrenar y te vi. Nunca pensé encontrarte aquí.
- Yo... hacía mucho calor en las calles, vine a buscar algo de fresco y tranquilidad.
- Te interrumpo entonces…
- ¡No! – casi gritó.- Digo… no, si quieres puedes quedarte…
Neji aceptó sentándose, segundos después Tenten hacía lo mismo situándose muy cerca de él, con la bolsa de frutas a sus pies
- ¿Comías?
- Una manzana…
- Tus favoritas…
Ella sonrió.
- Hai, ¿Quieres? - dijo dudosa, Neji asintió.
Tenten se inclinó hacia la bolsa, entonces al acercársela no la levantó lo suficiente, haciendo que ésta se deslizara por sus piernas llevándose la falda hacia arriba y mostrando de nuevo más piel de lo que Neji le hubiera visto en toda la vida que llevaban de conocerse.
El Hyuuga por más que quiso no pudo evitar mirar de reojo. Kami-sama eso era un suplicio.
"Tienes razón la villa de la hoja enlista a muchos lujuriosos y creo que tú perteneces a esa lista" oyó con sorna en su cabeza.
Definitivamente Tenten despertaba a otro Neji en él.
Entonces Tenten bajó con toda la naturalidad del mundo la falda privándole de la bella visión, pero haciéndole recobrar la cabeza. Neji suspiró aliviado. Eso no estaba saliendo tan fácil como esperaba.
La castaña desató la bolsa sacando otra manzana, se iba a levantar cuando inesperadamente Neji le detuvo.
- Déjalo… - dijo quitándose de las manos.- Yo lo hago.- se levantó dirigiéndose al río a lavarla.
Los ojos de Tenten le miraban con sorpresa, un sonrojo impertinente le coloreaba las mejillas. Ella sacudió la cabeza de un lado a otro. Una figuración tuya, sí, fue eso Tenten, se dijo muy segura.
Sin duda alguna había sido su imaginación. Tuvo que haber sido eso porque ¿Neji no le pudo haber acariciado los dedos cuando tomó la manzana?
Mientras lavaba la fruta Neji sonría. Otra vez había sentido ese estremecimiento recorriéndole por completo al rozar a propósito los dedos de su compañera. Un brillito singular apareció en el Hyuuga, él estaba en desventaja porque Tenten mostraba sus hermosas piernas, así que lo justo era hacer algo para estar en igualdad de condiciones. El genio sónrió, sí, le gustaba ese otro Neji que se surgía junto a ella.
Tenten le miró regresar, Neji jugaba con la manzana en sus manos. De nuevo se sentó junto a ella.
- Huele bien.- dijo acercándosela a la nariz. Tenten sonrió de manera forzada, luego la castaña le escuchó suspirar. - Tienes razón Tenten, hace mucho calor. - murmuró.
Entonces Tenten pensó que de nuevo fantaseaba. Neji Hyuuga, el serio genio del Byakugan, el sobrio ninja de Konoha se quitaba por primera vez enfrente de ella, la parte superior de su tradicional atuendo. Siempre se preguntó que llevaría Neji debajo de su larga camisa y ahora la duda quedaba aclarada.
Una muy ajustada camiseta negra sin mangas. El paisaje de duros pectorales y marcados músculos abdominales que había imaginado no le hacían justicia alguna a los que se remarcaban verdaderamente debajo de la camiseta, y esos bíceps, eran de ensueño. Además que el contraste del color de la camiseta con su piel era como un imán, la obligaba a ver, a deleitar la mirada. Kami-sama, el calor se estaba haciendo insoportable, sí, se iba a desmayar, allí y ahora mismo.
"¡Baka! Ni loca me desmayaría" sonó en su cabeza.
Neji dobló su camisa poniéndola junto a las frutas. Tenten aprovechó para cerrar la boca y desviar la vista. Neji vio que ella mantenía la mirada clavada en el río, pero él podía darse cuenta claramente que le espiaba de soslayo.
- No te he visto en toda la semana. ¿Cómo has estado?
Tenten parpadeó volviendo a la tierra. La chica le dio un mordisco a la manzana, mientras asentía con visible nerviosismo.
- Bi-bien…
- Mis días con Hanabi-sama fueron muy tranquilos.- dijo al tiempo que contemplaba su pieza de fruta para luego mirar el cauce lento del agua.- Formar parte de la vida política del clan no le emocionó mucho pero lo hizo muy bien. A pesar de su edad es muy decidida... ¿Sabes? Creo que ella puede enseñarle muchas cosas a los Hyuuga de las futuras generaciones, Hanabi-sama saber ser sencilla sin perder su orgullo, y se acerca de verdad a las personas. Es especial.
Para Neji era algo extraño ser por primera vez él quien hablaba y ella quien escuchara, pero le parecía también entretenido. ¿Tanto afectaba a Tenten para que ella perdiera su habitual actitud? Era lo justo, ella le afectaba de igual manera.
- Hai, también lo creo.- dijo ella, más recuperada del shock inicial.
- ¿Y tú qué hiciste? ¿Entrenaste con Lee?
- Hai.
- ¿Y? .- dijo Neji volviendo a inhalar el aroma de la manzana.
- ¿Y? ¿Qué?
- ¿Sólo eso?
- Bueno también hice otras cosas, pero no tienen gran relevancia…
- Ya veo, y ¿Por qué estás vestida así?
Tenten calló de nuevo, sintió que el bocado que había dado se le quedaba trabado en la garganta. ¿Cómo reaccionaría Neji si se lo decía? ¿Cuál sería su comportamiento al enterarse de su cita? Sin interés, así iba a reaccionar, o tal vez (si el universo le odiaba como siempre) el Hyuuga se alegraría por ella.
- Yo… salí por ahí… - "con un chico" dijo en su mente, no se había atrevido, sin que lo pudiera evitar una sensación de culpa le hostigó el pecho.
Neji se giró a mirarla. El sentimiento de culpabilidad se le evaporó a la castaña al mirar los ojos perlados que le miraban fijamente.
- Te ves… bien, muy diferente. Bella.- murmuró sin dejar de mirarla. Un vacío se le hizo en el estomago y el cosquillante aleteó de mariposas volvía a aparecer.
- A-Arigato.- sonrió intranquila de nuevo.
La chica mordió otra vez la manzana tratando de concentrarse en otra cosa, entonces los nervios se le dispararon de nueva cuenta al ver que Neji sonreía.
- ¿Qué?
- Tienes jugo, ahí…- dijo señalándole con el dedo.
Tenten se limpió con torpeza.
- No, aquí.- dijo él aproximándose.
El calor inundó el rostro de Tenten al verlo acercarse. Neji quedó justo enfrente de ella. Entonces Tenten apretó las palmas y sus ojos se entrecerraron al sentir el contacto.
Neji Hyuuga había posado sus labios a penas debajo de los suyos para luego lamer con suavidad las gotas de jugo de manzana que habían resbalado en ellos. Claramente sintió que todo su interior se sacudía, y a pesar de esa sacudida general, ella estaba petrificada. Los labios de Tenten se abrieron ligeramente acompañados con un tenue temblor por causa de la sorpresa. Fue en ese preciso momento cuando Tenten sintió como su boca era cubierta con delicadeza por la de él y sus labios presionaban dulcemente los suyos...
Kami-sama… Neji Hyuuga la estaba besando. Los párpados se le cerraron cuando se abandonó a ese beso.
- Tenten…Tenten…
La kunoichi abrió los ojos. Neji la seguía mirando fijamente desde su posición sentada. Entonces la castaña puso los ojos como platos. Había… ¿había fantaseado? ¿No había sido verdad entonces? ¡Maldita imaginación retorcida! ¡Maldita, maldita!
- Yo… Sumimase, decías que tenía jugo…- dijo tallándose la boca con el dorso de la mano.- ¿Ya?
Neji sonrió y asintió.
Tenten se gritó a sí misma que tenía que dejar de comportarse como una idiota. Por algo no le parecía buena idea leer el Icha-Icha que le insistían Ino y Temari entre risas. Ya de por sí fantaseaba, y luego si le echaba una hojeada a semejante texto literario no quería ni pensar que quimeras inapropiadas se le desatarían en su atolondrada cabeza. La castaña volvió a desplazar sus ojos hacia el río. El calor que sentía en las mejillas ruborizadas se negaba a marcharse. Levantó la mirada al cielo naranja y con ojos atormentados pensó: "¿Por que me odias tanto cosmos?"
- La manzana esta deliciosa, Tenten.- le escuchó decir a Neji.- Dulce pero ligeramente ácida… - el chico hizo un momentaneo silencio.- Justo como me gusta.
Tenten volteó a mirarlo. Ese tono de voz, ese tono de voz era el mismo de aquella vez...
- ¡¡Konichiwa!! – les gritaron desde la espesura del bosque.
El siempre entusiasta Lee hacía acto de presencia, corriendo se acercó a sus compañeros. Ambos se pusieron de pie al llegar el chico, Lee miró con sorpresa el atuendo de Neji, pero no emitió ningún comentario.
- Es bueno verlos juntos… - dijo el chico de mallones con agitación.- Así ahorraré tiempo. Gai-sensei me dijo que habló con Hokage-sama y que saldremos dentro de tres días de nuevo de misión. ¿Y a donde creen?- soltó más emocionado aun.
- ¿Dónde?- preguntó Tenten con rubor aun cubriendo sus mejillas.
- ¡A Suna! ¡No es genial! Veremos a Gaara-sama, Temari-san y Kankuro-san.
- Hai que bien... - contestó su compañera con falta total de emoción. Neji le miró contrariado.
- Por cierto Tenten ¿Cómo te fue en tu cita?- indagó exaltado.
Neji se giró a mirarle con interés.
- ¿Mi cita?
Ese fue uno de los momentos en que Tenten deseó que Lee no pusiera tanto interés a su vida, ni al ímpetu de su primavera.
- Saliste con Aoba, ¿ne?
Neji la miró apretar los labios. Estaba sonrosada y sus ojos refulgían. De nuevo el Hyuuga quiso sonreír. Tenten parpadeó recobrando la razón…
- Gai-sensei me lo dijo…- aclaró el chico. Sí, también deseó la castaña que su sensei no se interesara tanto en ella y su llama de la juventud.
Le hubiera gustado que el gesto de Neji hubiera sido diferente al escuchar eso, pero el semblante sereno de su compañero era el mismo de siempre.
- Pues… me fue bastante bien.
- En serio ¿entonces es mentira eso de que acabó en la enfermería? – dijo Lee sorprendido.
- Bueno hubo un pequeño contratiempo…- confesó tratando de sonar normal. "Nota mental, cortar la lengua a Lee" le murmuraron en la mente. - Pero él es… muy agradable.- mintió.
- Yo pienso todo lo contrario…- dijo Neji sin dejar de mirarla.- No deberías salir con él…- El corazón de Tenten latió con fuerza.
- Siendo sincero, Tenten...- empezó Lee con algo de cohibición.- A mí tampoco me cae muy bien que se diga. Estoy de acuerdo contigo Neji. - dijo Lee al recordar que un día en el bar le escuchó burlarse de él y Gai, tachándoles de ridículos y burla para Konoha.
Tenten miró a sus compañeros.
- Debo irme.- dijo Neji.- Tengo cosas que hacer…
- Hai Neji, no veremos después.- le contestó un sonriente Lee, la castaña sólo asintió, aun estaba contrariada por lo que él había dicho.- ¿Esas son manzanas? – dijo Lee mirando a Tenten.- ¿Puedo tomar una? – la castaña asintió con una sonrisa.
- Tenten…- dijo Neji antes de alejarse más.
- ¿Hai?
- Arigato por la manzana.- dijo obsequiándole una sonrisa.
Shock total.
- No... no hay de qué.- dijo ruborizándose de nuevo
Mientras Tenten le miraba marcharse, a causa de la sonrisa y de recordar otra vez ese beso imaginario que pudo sentir tan real, la castaña soltó un fuerte suspiro. "Está deliciosa; dulce pero ligeramente ácida, justo como me gusta" Recordó esa voz y esa mirada. El calor le regresó. Entonces su gesto de ensoñación cambió para volverse uno de completa confusión. La manzana que Neji llevaba en la mano… estaba intacta.
...
Y el nueve dijo: ¡Adiós!
¡¡Hola a todos!!
Sí, ya se, ya se tardé demasiado. ^^ ¡Gomene! Espero les haya gustado. Este es el penúltimo capítulo porque en el siguiente "Simples Palabras" dice adiós. El numero diez cierra la historia, eso me alegra y me pone triste a la vez pero las cosas terminan algún día así que pasaré a otra cosa mariposa. Y pues que más decir,… Gracias por Leer, por sus Comentarios, por la Paciencia, por ser tan Bellos…
¡Muchos saludos y hasta pronto!
Un review me hará sonreír. Amo sonreír. ^^
