Imagen 346.
Diez veces mejor
Se había tenido que tragar su orgullo y soportar la humillación de aceptar que un tercera clase lo superara en poder. ¡A él!, ¡al príncipe de todos los saiyajin!, ¡a él!, ¡que había nacido para ser el número uno!
Estaba cansado, harto de escuchar "Goku esto" "Goku aquello". Ese payaso de Kakaroto se llevaba la admiración de todos. Incluso le aplaudían las cosas más tontas. No era como si a él le importara la admiración de esa bola de insulsos terrícolas, pero estaba hastiado de incluso en su propia casa tener que escuchar las maravillas de ese estúpido. Y justo ahora, Bulma, ¡su propia mujer! hacía alarde de las habilidades del idiota.
—¡Vegeta! ¡¿Me estas escuchando?! —Le gritó Bulma parada frente al sofá.
Y claro que la estaba escuchando, ningún ser sería capaz de ignorar su incesable parloteo, pero tenía decidido ignorarla. Lo último que deseaba en ese momento era entrar en una discusión con ella. Aunque con la continua mención de su rival estaba claro que ella intentaba molestarlo.
Cerró los ojos y respiró profundo, su descanso había terminado. Se puso de pie y se dirigió a la salida tratando de ignorarla.
—¡Lo ves, Trunks! —Levantó un dedo airada. —¡No sabe hacerlo!, pensé que sabría, después de todo es un saiyajin como Goku. Por eso pensé que podría ya que Goku lo hace tan bien, tengo entendido que lo aprendió en el cam…
No alcanzó a terminar las palabras: fue atraída de golpe al musculoso pecho de Vegeta, quien la asió con una mano de la cintura y con la otra tomó su mano derecha. Bulma no atinó más que a sostenerse de él para evitar caer.
Vegeta empezó a moverse al ritmo de una música invisible con movimientos cortos y controlados, con un toque sensual, llenos de elegancia. Bulma estaba tan impactada que le costaba seguir los pasos así que solo se dejó llevar. No había pasado ni un minuto cuando Vegeta la separó de su cuerpo estirando su brazo y Bulma giró por la sala hasta topar con el respaldo del sofá causando que cayera torpe y estruendosamente sobre él con los pies levantados hacia el respaldo y la cabeza casi tocando el piso.
—¡Cualquier cosa que pueda hacer Kakaroto yo puedo hacerla diez veces mejor! —Le dedicó una sonrisa cínica al verla aun tirada en el sofá y volvió a poner un semblante serio—. ¡No te atrevas a subestimarme de nuevo!. —Cortó dejándola casi sin aire mientras salía del lugar.
Bulma parpadeó un par de veces aún pasmada. ¿Desde cuándo Vegeta sabía bailar? ¡Y vaya que lo hacía muy bien!
Trunks, quien había permanecido todo el tiempo sentado en silencio tratando de ignorar la discusión de sus padres para no pagar los platos rotos, no pudo evitar soltar una carcajada al ver a su madre tirada de esa manera en el sofá.
Al escucharlo Bulma salió de su shock inicial, frunció el ceño molesta por la poca delicadeza de Vegeta y por las burlas de su hijo.
—¡Trunks! ¡Deja de reírte y ayúdame a levantarme!
De nuevo muchas gracias a todos por sus rw, siempre, siempre me sacan una sonrisa C: .
