Disclaimer: Los personajes usados en esta historia son propiedad únicamente de la maravillosa J. K. Rowling, yo únicamente los uso para jugar un rato.
Capítulo nueve,
Un vociferador y arrepentimiento.
Sin siquiera pensarlo Hermione Granger tomó El Profeta en sus manos y de un rápido movimiento cruzó como posesa su habitación para salir y chocarse con una jodida cama, no pudo evitar un grito nervioso al ver al albino hurón dormido en su sala y más aún verlo así tan tranquilo invadiendo su privacidad, su morada y su mente.
El grito hizo de Draco Malfoy se despertara y mientras su mirada volvía a la normalidad sonrió al ver que su cometido estaba completo: enfadar a Hermione Granger.
-Buenos días para ti también Granger -se burló- a qué me debo el honor de escuchar tu melodiosa voz?
Contra todo pronóstico Draco estaba de muy buen humor, ya no le dolía nada o eso quería pensar él, salvo por los tímpanos que seguían retumbándole por el alarido de la leona. Hermione había lanzado El Profeta a su regazo y lo leyó con una parsimonia que hizo que a la castaña se le crisparan los nervios.
-¿Y bien? -volvió Hermione al ataque- ¿Cómo vas a arreglar eso? -le gritó a Malfoy lanzándole una mirada asesina.
-¿Arreglar qué? -preguntó haciéndose el desentendido- si todo lo que dice aquí es cierto -comentó y de un manotazó mandó a volar El Profeta y se volvió a acostar.
-¿PERO QUÉ RAYOS PASA POR TU CABEZA, MALFOY? -gritó Hermione ya perdiendo por completo los estribos, mientras de un salto se subía a la transfigurada cama y apuntaba al hurón con su varita.- Escúchame bien, vas a arreglar esto ahora o si no…
No pudo terminar su clara declaración de muerte, al mismo tiempo y para su mala suerte su chimenea se prendió haciendo aparecer a una pelirroja en pijama con El Profeta en mano, mientras que al otro lado de su puerta escuchaba los murmullos de su amiga Luna mientras tocaba el timbre y risueña le murmuraba a su novio "cómo adoro este sonido Theo, deberíamos ponerlo en casa" y para finalizar una lechuza repiqueaba la venta de la casa y a punto estuvo de romperla de no ser porque Hermione abrió mientras una desconcertada Ginny abría la puerta dejando pasar a los otros dos a quien también, se les caía la quijada al ver a Draco Malfoy y Hermione Granger a lado de una cama y en pijama.
-¿Nos perdimos de algo? -fue el saludo de Theodore Nott ante la arrogante imagen que se presentaba.
-Al parecer yo también me perdí de algo entonces -gritó histérica Hermione- ¿cómo cojones se ha salido esto de control? -la castaña estaba a punto de sollozar, esto debía ser una broma.
Draco Malfoy por otro lado sonreía de medio lado, ignorando a Granger y sus incoherentes balbuceos y se dirigió hacia la lechuza que esperaba impaciente ser atendida, sabía que era de su madre. Con cierto temor tomó la carta entre sus manos llevándose el susto de su vida, no era una carta era un vociferador, el poco color que tenía se le fue del rostro, recordaba vagamente cuando Weasley había recibido uno de esos y fue el hazmerreír del colegio. Sabía también, que si no la abría pronto estallaría y así fue, los balbuceos de la castaña cesaron, las preguntas de Nott se forzaron a terminar y la risa histérica de Weasley menor se calmó mientras la fría y rígida voz de Narcissa Malfoy retumbaba con gracia por el pequeño salón.
-Creí que me habías dicho que el ministro te había obligado a esto Draco, querido, pensé también que tu encaprichamiento con la Srta. Grang…
Draco no dejó que terminase, con una mueca sacó su varita y apuntó al vociferador.
-¡Reducto! -gritó y el pergamino explotó en mil pedazos ante la atónita mirada de todos.
Dicho esto, Draco no podía pensar en nada, lo primero que debía hacer era aclarar las cosas con su madre quien sabía no se tomaría bien que su hijo anduviese por ahí bromeando con un compromiso y más aún con cierta impura. Sus nervios estaban crispados e hizo lo único que fue capaz, de dos zancadas corrió a la puerta del apartamento de Granger y se desapareció hacia su mansión.
Al ver la repentina escapada de Malfoy, Hermione resopló, ¡por supuesto, me deja a mi con toda la responsabilidad!
Al ver que la castaña no se movía, Luna decidió intervenir, grave error.
-No sabía que te ibas a casar con Malfoy, Herms -sonrió alegra la rubia
-Luna, querida -respondió Theo- esto es un error, Draco y Hermione no están comprometidos. Ginny veía a los enamorados como si estuviesen locos, realmente podían hablar tan calmadamente viendo la situación de su amiga.
La pelirroja se sentó junto a Hermione y pasó su brazo en sus hombros.
-Esa arpía -comentó- Skeeter pagará por esto Herms, tranquila, nosotros te vamos a ayudar a desmentir todo. -lazó una mirada a las dos personas paradas a unos cuantos pasos.
-Sí, tranquila Hermione, conociendo a Draco arreglará las cosas hoy mismo -dijo Theo, o al menos eso era lo que esperaba, porque cuando se le metía una idea en su cabeza era muy difícil de quitársela y él jamás hubiese dicho algo de lo cual conocía bien las consecuencias.
Luna no entendía mucho lo que pasaba, al ver hoy en la mañana la noticia se emocionó mucho, nunca pensó que su plan diese frutos tan rápido, había pasado un día desde que todo había dado marcha verdaderamente y Draco con Hermione ya se iban a casar, no podía más de la emoción. Con una gran sonrisa contó todo a Theo quien enseguida le explicó que eso debía ser un error, ¿acaso Theo se estaba arrepintiendo del plan?
Luna volvió al presente mientras veía a Hermione ya más tranquila.
-Entonces ¿no quieres casarte con Draco? -preguntó.
-Luna, lo que Malfoy dijo solo fue para que Ronald se molestara nada más, no estamos comprometidos, ni jamás lo estaremos -resaltó la última frase- ahora solo queda resolverlo no ayudará de nada que siga perdiendo el tiempo aquí.
Ginny alentó a su amiga, pero una última pregunta se le escapó.
-¿Tú y Malfoy pasaron la noche juntos? -preguntó arqueando una ceja insinuantemente.
-¿Qué? ¡No, por Merlín! Malfoy no quiso irse y yo me cansé de mandarlo, así que durmió aquí, en la sala.
Después de varios minutos en los que tardó en explicar lo sucedido la noche anterior, Theo ayudó a Hermione a transfigurar su sala nuevamente. Mientras la voz de Luna volvía a interrumpir con su agudo tono infantil.
-¿Qué habrá querido decir la mamá de Draco en ese vociferador? -preguntó inocente a nadie en específico.
Hermione obvió ese pensamiento y con una mirada no tan agradable se dirigió a sus amigos.
-No es por mandarlos, pero preferiría estar sola para poder buscar una solución a todo esto -les dijo, mientras se paraba en su puerta y la abría de la manera más cortés que podía.
-Hermione, no tienes porqué alterarte, siempre han existido rumores y este es solo uno más, en unos cuantos días todos lo olvidarán y volverá todo a la normalidad -la alentó Ginny.
-Qué Merlín te oiga, amiga -susurró la castaña, mientras veía a sus amigos salir y los despedía con la mano.
Al menos hoy era sábado y no tendría que dar la cara ni a Malfoy, ni a nadie más que conciencia, estaba segura de que pronto Harry la buscaría con la excusa de disculparse por Ron y obviamente para que le contase qué era todo lo que había pasado realmente.
Pasado unos cuantos minutos Hermione fue hacia su cocina decida a olvidar todo al menos por un momento, tomándose un café, ni en sus más remotos sueños Hermione se había imagina que estaría en algo como esto, pero Ginny tenía razón esto era cuestión de unos días no más, pronto todos se olvidarían del pequeño notición y quedaría solo como un vago y torturoso recuerdo. Pensaba el porqué de la huida de Malfoy, ¿de qué encaprichamiento hablaba Narcissa? Todo eso confundía más a la castaña si era posible.
Los recuerdos de la noche anterior volvieron, y cómo todo esto había comenzado. ¡Maldito Ronald! Todo era su culpa, si no se hubiese vuelto loco nada de esto estuviera pasando, pensaba una y otra vez Hermione.
Después de llegar a la misma conclusión que hace un momento la ex gryffindor tomó un baño y decidió salir por el mundo muggle, ahí nadie la conocía y mucho menos sabría de su supuesto compromiso con su peor enemigo.
Mientras caminaba por las abarrotadas calles de Londres pensaba cómo a Malfoy se le había ocurrido tal estupidez, ¿Yo, prometida de él? ¿De ese hurón malcriado y engreído, bueno para nada? Seguramente nadie creería eso, cualquier persona con dos dedos de frente sabía que tal acontecimiento jamás pasaría y dicho eso dejó de preocuparse, nadie creería eso y menos aún si era dicho o escrito por es víbora de Skeeter, aunque sus amigos lo habían creído por un segundo, Hermione ya no sabía qué más hacer, se encontraba en una situación de lo más inverosímil. Por un momento imaginó su vida junto a Malfoy y el solo hecho de intentar imaginarlo hizo que una punzada en su pecho comenzara a martillarle como si no hubiese un mañana.
¿Realmente sería malo pasar toda una vida junto a Draco? Hermione dio un respingo al ver que sus pensamientos habían osado usar el nombre de pila del platinado. Realmente todo esto estaba afectando su cabeza.
Draco Malfoy había aparecido en su casa con el corazón a mil por hora, cómo podía su madre, su sangre, haber dicho eso, si no fuese por su rápido instinto Granger se habría enterado de todo. Escuchó rápidamente cómo un pequeño y tembloroso elfo se aparecía en su habitación.
-Amo Draco -titubeó- la Ama Narcissa pidió a Roly que lo llamase, la está esperando para tomar el té. -susurró con una exagerada reverencia- Roly puede hacer algo por su amo.
-Dile que en un momento bajaré. -le dijo tenso.
No podía descargar su furia con su madre, aunque ella haya sido quien la provocó en un instante, así que puso su mejor máscara de indiferencia y bajó a su encuentro.
Tenía que admitirlo, Draco tenía algo de miedo. Narcissa no era una mujer que se enojase con frecuencia y mucho menos que reclamara algo por disgusto, pero que se haya tomado la molestia de hacerle un vociferador… Eso preocupaba un poco al rubio. Sus instintos de supervivencia le gritaban que mintiese, que simplemente se haga el desentendido y que ignorara el hecho de que él había sido el causante para que tal noticia se desatara de manera caótica, casi como una tormenta, un fenómeno sorprendente e interesante y al igual que una tormenta había tomado a todos sin previo aviso. Para que una tormenta comenzase era necesario de dos masas enérgicas distintas y podía distinguir claramente cuales eran, Draco y Ron habían desatado su furia haciendo colapsar esta energía que al final desencadenó un sinfín de acontecimientos, los cuales podían varias de magnitud. Malfoy solo esperaba que la magnitud de su tormenta fuese leve, de esas que acaban el mismo día y no dejan rastro alguno por donde han pasado.
Aligerando su paso descendió por la elegante mansión hasta llegar a la sala del té, donde usualmente compartía las mañanas con su madre, Narcissa estaba sentada junto a la venta y a su lado un ejemplar de El Profeta. ¡Bendito Salazar! ¿Es que todos habían leído eso ya?
A pesar de que la inteligencia de un mamífero está íntimamente asociada a su instinto de supervivencia, no necesariamente el miembro más inteligente de una comunidad sabrá cómo evitar que la tormenta aumente su fuerza.
-Madre -saludó Draco mientras le regalaba una sonrisa discreta y tomaba su mano para depositar un beso- Veo que estás al tant… -no pudo continuar.
-¿Qué significa todo esto Draco? -dijo Narcissa sin expresión alguna, mientras tomaba El Profeta y lo colocaba frente a su hijo.
-Nada. -fue lo único que respondió.
-¿Nada? -la madre del platinado seguía sin inmutarse.
-Exacto, no es nada como para que te hayas molestado en enviarme un vociferador -arrastró las palabras, a lo cual su madre lo fulminó con la mirada- y más aún con lo que decía. -gruño.
-Draco, ¿dónde estabas? -Narcissa estaba perdiendo la paciencia, sabía claramente que aquella noticia era falsa y estaba muy segura también que había sido culpa de su hijo, muchas veces Draco no medía sus palabras y solo esperaba que esta vez sepa como corregir esos errores, a pesar de que fuese su único hijo esta vez no se inmutaría y dejaría que su pequeño Draco resolviera su líos él solo, como el hombre adulto y responsable que suponía que él era, o al menos debía ser.
-No entiendo por qué has dicho semejante cosa -volvió a arremeter la mujer.
-Es que acaso piensas que he sido yo el que ha dicho eso? -dijo Draco haciéndose el ofendido.
-¡Draco, soy tu madre! Te conozco claramente y sé cuándo algo ha sido tu culpa y ahora tú responsabilidad. Deberás arreglar esto y pronto. -añadió con algo de sequedad.- ¿O piensas seguir con este juego?
-Claro que no madre, esto se resolverá pronto -prometió- Y ahora, por favor, te pediría que no vuelva a mencionar sobre aquel asunto con Granger -siseó con cólera- eso está en el pasado.
Al ver la mala cara de Draco al pronunciar esas últimas palabras, todas las dudas de Narcissa fueron resueltas, primero ya sabía dónde había pasado la noche, segundo el encaprichamiento, como ella mismo lo había nombrado, seguía ahí y al parecer ni con un obliviate desaparecería y tercero y último, se alegraba porque su Draco siguiera sintiendo algo bonito hacia alguien, aunque fuese la sangresucia. Y no tenía ese último pensamiento con una intención cruel, pero Narcissa era muy honesta sea lo que sea la Srta. Granger era hija de muggles y el apelativo correspondiente era ese: sangresucia, a pesar de ello la pureza de la sangre tanto como antes, poco le interesaba. Pero ya saben, los malos hábitos nunca cambian.
Algo le hacía pensar que quizás esta noticia no sería tan descabellada en otra situación o quizás en un par de años.
-Está bien querido -sonrió- solo resuelve esto. -pidió y con una sonrisa al más estilo Malfoy volvió su atención hacia su té ignorando la cara de perplejidad con la que quedó su primogénito.
¿Está bien? No, no está bien. A Draco le asustaba la sonrisa que su madre le había regalado, algo había pensado o tramado y realmente no le gustaba por donde iban las cosas. Con un asentimiento de cabeza salió del salón para volver a su habitación donde dejó escapar un suspiro que no sabía, estaba conteniendo desde que bajó.
Al ver que su mayor temor había sido resuelto por su madre mismo, sonrió, realmente a Draco no le molestaba la noticia, solo por el simple hecho de haber molestado a Granger, pero no podía mentir que la palabra prometida ligada a la peloarbusto, le hacía sentir un hormigueo en su ser. Sonrió.
Ahora solo faltaba ver como resolvía esto y no tenía ni la más mínima idea de por donde comenzar. Al cabo de unos instantes la chimenea de su cuarto comenzó a humear anticipando la llegada de alguien. De esta apareció un moreno con una sonrisa radeante, y pese a ser menos de las siete de la mañana, lucía impecable.
Zabini era de aquellas personas a las que nada podía molestarlo, para él todo era radiante y su estado siempre era vacilón, busca hasta el mínimo detalle para poder tocarle los cojones a alguien y aunque supiera que no era buena idea no le importaba, la salud mental del moreno rozaba la demencia, rasgo característico en él y que al mismo tiempo era muy contagioso.
-Menudo notición el de hoy -saludó Blaise sonriendo a más no poder- pido ser el padrino -comentó mientras con un movimiento de varita limpiaba el poco hollín que había esparcido en el suelo. Draco no pudo evitar sonreír.
-Solo si yo soy el padrino en tu boda -contraataco Malfoy.
-De eso nada -dijo Blaise- no pienso casarme nunca. Imagínate, no quiero terminar como mis padrastros -río.
-Sabes bien que esto es una farsa ¿no? -preguntó Draco con algo de curiosidad, pese a que Blaise no era ingenuo muchas veces no podía diferenciar una broma de algo real.
-¿Cómo qué no? -dijo con una tristeza fingida, llevándose la mano al pecho en teatral símbolo de dolor.- Pansy llorará a mares, ya tenía planeado su vestido.
Draco rodó los ojos por la falta de madurez de su amigo y prosiguió.
-Necesito arreglar esto y tú deberás ayudarme -le dijo.
-¿Yo, yo por qué? Si has sido tú solito el que se ha echado la soga al cuello -comentó juguetón mientras caminaba por la habitación- Si no querías casarte no se lo hubieses propuesto -volvió a comentar son cinismo.
-¡Basta Zabini! Esto es en serio, si por mi fuera seguiría con el espectáculo porque me causa diversión ver a todos en este estado, pero Granger se ha puesto colérica -comentó- la hubieses visto esta mañana cuando se despertó, se subió a mi cam… -se calló, al ver como los azules ojos de su amigo chisporreaban de emoción.
-¿Has dormido con la leona? -sonrió insinuante mientras alzaba sus cejas de manera perturbadora- ¡Cuéntamelo todo! -tomó a su amigo del brazo como si se tratase de dos cotillas colegialas y lo arrastró hasta su cama, mientras olfateaba las sábanas de manera mordaz- Aquí no huele a gryffindor Draco -hizo un puchero.
-Eso es porque no hemos dormido aquí -susurró con malicia, a lo cual su amigo soltó una carcajada.
-Espera a que Pansy se entere -rió.
-Pansy, Pansy, Pansy, de no ser porque te conozco lo suficiente diría que le te gusta o peor, que estás embobado con ella -comentó Draco viendo a su amigo sonreír sin siquiera inmutarse.
-Tonterías -resto importancia- debo ser la voz de la razón entre ustedes dos -dijo, haciendo referencia a Nott y Malfoy- con dos enamorados tenemos suficiente.
-Yo no estoy enamorado Zabini -le hizo mala cara.
-Pero tampoco estás no enamorado -contraatacó- si no, estarías a punto de matar a Skeeter y pues te veo demasiado calmado.
-En eso me ayudarás tú Blaise -comentó con parsimonia mientras una ladeada sonrisa se le dibujaba en el rostro, haciendo flaquear la sonrisa del moreno por un instante.
...Continuará...
¡Hola! Pues, bien... Después de mucho tiempo (cuatro años para ser exactos) he decidido retomar la historia ¿Por qué? Bueno, no lo sé, no es que tenga más tiempo que antes, porque claramente es todo lo contrario, pero lo que sí tengo es predisposición y ganas de continuarla por lo cual este mes de vacaciones que me ha dado la universidad me han permitido escribir unos cuantos capítulos, claramente mi pensamiento ha cambiado respecto a varios puntos en la historia, he modificado los primeros ocho capítulos en algunas cosillas, pero nada que afecte a la trama original.
Tengo escrito varios capítulos ya, pero eso no quiere decir que los subiré de un solo, además de que el final y epílogo lo tuve claro desde el momento que inicié este intento de fic. Sé que quizás los anteriores capítulos sean muy diferentes en su redacción y todo eso, pero creo yo que pude corregir la mayoría de fallos que tenía la historia. Sé que por ahí se me escapan algunas cosas que pronto iré rectificando.
Respecto a la publicación de los nuevos capítulos, subiré (o al menos eso espero) uno por semana.
De igual forma acepto todo tipo de críticas, comentarios o/y opiniones, todo será bienvenido. Sin más me despido, esperando que esta propuesta sea de su interés y agrado.
Pri.
