Prometo y cumplo:) Disfruten este capítulo 9!

De Amor en Tiempos de Guerra No Declarada.

Capítulo 9. Infidelidad Dolorosa.

Habían pasado tres semanas del accidente de los pergaminos. Ya casi no quedaban secuelas físicas de aquello, pero aún aparecían secuelas psicológicas en la mayoría de los alumnos, como las constantes pesadillas y los cambios de ánimo inexplicables.

Aquella tarde estaba en el campo de Quidditch, practicando con el equipo de Slytherin, del que yo era capitán y Cazador.

Estaba casi al ras de la grama del campo, comentando con el equipo sobre cosas triviales, ya no habían estrategias que trazar, solo comentarios de cómo mejorar, puesto que todos los juegos eran meramente recreativos.

Un ensordecedor y furioso grito hizo que todos giráramos hacia una esquina del campo, donde estaba Lily, que me miraba roja de rabia.

-¡Maldita sea Malfoy!-Lily Gritaba y movía los brazos como loca, realmente estaba enfurecida.- ¡Eres una mierda Malfoy! ¡Te odio! ¿Por qué? ¿Por qué lo hiciste? ¡¿Crees que lo merezco?-Rápidamente mi mente maquinó toda la información que Lily escupía iracunda y concluí que ocurría.

Lo había visto.

-Demonios…Lily, no, no fue nada…Ella es amiga mía, nada más…No creas que Amy y yo…Demonios Lily. Sabes que te amo… ¿Por qué lo dudas?

-¡Mírate Maldito Traidor! Te revuelcas buscando una excusa…Para que me mientes, a tus amigas no las tratas así cuando tienes novia y estas cumpliendo dos meses con ella. ¡No las tratas así!

-¿Así cómo Lils?

-¡No vuelvas a llamarme así! Te odio. ¡¿Qué diantre hacías con ella? Tenías que verte Malfoy. La mirabas como embobado, como solías mirarme, ¡a mí!, y tu mano… ¡Que caricias!

-¡Solo le acomodé el cabello en su oreja Lily! Yo te amo a Ti Lily Luna Potter Weasley. A ti y solo a ti. No a Amy Cooper.

-¡Como quieras! Te odio…-Se acercó, me dio una sonora y dolorosa bofetada y salió corriendo del campo de Quidditch ante la atenta mirada de todo el equipo de Slytherin. Yo estaba estupefacto, las lágrimas corrían por mis mejillas, nada de lo que le había dicho era mentira, pero tenía mi famita, y tenía que luchar contra ella. Pero no podía moverme, lo único que delataba que no había muerto eran las intensas convulsiones que contorsionaban mi cuerpo mientras lloraba.

-Mierda Hombre… ¡Ahora si la hiciste grande!-Dijo Katherine Marshall. Cazadora del equipo.

-¿Qué diantre esperas Malfoy? ¿Te vas a quedar esperando a que vuelva con un ramo de rosas a pedirte perdón por haberte gritado?-Dijo Jason Stewart.-Ve a buscarla.

Como si algo en mí interior hiciera 'clic' comencé a correr, dejando mi escoba tirada en la grama del campo, persiguiendo a mi adorada chica de rojos cabellos. No podía creer lo que había ocurrido. Mi princesa había tenido un ataque de celos, y todo por mi culpa. Porque tenía la fama de ser un mujeriego. Aunque no lo era. Era un conquistador nato, mi padre me lo había heredado, pero siempre era fiel. Y sobre todo a ella. Desde el segundo año nada ni nadie habían podido sacar de mis pensamientos a esa pequeña chica preciosa. Y jamás había salido con alguien porque la esperaba a ella. Y no iba a serle infiel ahora que la tenía.

Corrí como un demonio hacia el Castillo y abrí las puertas de entrada, el Lobby estaba desierto. Seguí corriendo hasta la torre de Gryffindor, le pregunté a Marck por ella pero me dijo que recién había salido de su Sala Común y que ella no estaba allí. Luego fui a las mazmorras, tal vez allí la encontraría, aunque no tenía ni idea de por qué la buscaba ahí. Al no encontrarla fui corriendo al Comedor, tal vez aún estuviera allí. Pero no, estaba su familia, menos James y ella. Todos me miraron y antes de que pudieran decir algo, volví a correr, ya sin saber a dónde.

Estaba apoyado sobre un muro que había cerca del Gran Comedor, estaba cansado, pero solo necesitaba unos minutos de aire para correr nuevamente a buscarla hasta que la consiguiera. Porque había sido un imbécil al no seguirla y detenerla antes. Así que no me iba a dar por vencido, aunque pasara toda la noche y todo el día siguiente buscándola. Cuando estaba a punto de echar a correr un desgarrador sollozo llegó a mis oídos y se me heló la sangre. Entre medio de todo el dolor y la tristeza que rasgaba la naturaleza de la lastimera queja pude reconocer un encantador timbre de voz.

Lily.

Corrí de nuevo escuchando el sonido del atormentante sollozo, que en pocos segundos me llevó a la puerta de una pequeña sala que no se usaba para dar clases. Sigilosamente abrí la puerta y entré, cerrándola a mi espalda.

Ella estaba tirada boca abajo en el suelo, convulsionaba cada vez que los sollozos escapaban de su pecho y las lágrimas manaban de sus ojos cerrados. Temblaba y maldecía de vez en cuando.

James se estaba a su lado, mirándola terriblemente preocupado, tenía bolsas bajo los ojos, se notaba que no había logrado reponer el sueño que había perdido anoche. La miraba con los ojos hinchados y una mano apretada en puño, mientras con la otra acariciaba su cabello. Ninguno de los dos advirtió mi presencia por un rato, hasta que James volteó a mirar la puerta y me vio parado allí, mirando a mi mundo llorando desconsolada.

-¡Tu…! ¡Eres un…! ¡Nunca más volverás a herirla!-Se paró hecho una furia y tropezó con varios pupitres, sabía lo que haría, pero no podía defenderme, estaba hecho añicos por dentro, viéndola llorar, así que cuando el primero de tres golpe llegó a mi rostro solo cerré los ojos y dejé que el dolor me invadiera, recibiéndolo con los brazos abiertos.

-James, por favor…. ¿Podemos hablar?-Con la boca sangrando y un cardenal formándose en mi mandíbula, sintiendo como un brazo me colgaba de forma anormal abrí la puerta y le indique que saliera.

Una vez afuera escupió.- ¿De qué quieres hablar maldito escorpión venenoso? ¿De cómo engañaste a mi bebé el día que cumplían dos meses juntos?

-James, por favor, déjame hablar sí. No la engañé. Amy Cooper es mi amiga, no, ni siquiera es mi amiga, es una conocida de Slytherin, ella va en cuarto creo. Pero se había caído justo cuando yo pasaba y la tomé en brazos para levantarla y preguntarle como se encontraba.-Así seguí con mi explicación de lo que Lily había visto, como había reaccionado y luego de casi dos horas hablando, logré convencer a James de que no le había sido infiel a su hermanita.

-Así que…Demonios Malfoy, lo siento…Mírate como estás…-Los síntomas que sentí cuando James me había golpeado seguían latiendo en mi cuerpo. –No, no debí…, Pero Lily fue tan…Y estaba tan…

-Lo sé, hablando de eso… ¿Puedo ir a verla?

-Oh, sí claro, ¿por qué no? Mientras iré a buscar a Madame Olimpia para ver que hacemos contigo. De verdad lo siento.

-Tranquilo, a ver que me hace tu hermana ahora. –Me levanté, James me abrazó, lo que provocó un quejido por mi parte, y caminé hacia la pequeña salita.

Adentro estaba ella, profundamente dormida, con los surcos brillantes de las lágrimas aún marcados en sus mejillas.

-Pequeña Potter…-Me acerqué a ella, pero no reaccionó, simplemente dormía. Me senté a su lado. Tomé su cabecita con mis manos y la coloqué en mi regazo.- Pequeño Lirio, por favor, discúlpame, lo siento tanto. Nunca quise que pensaras que te fui infiel. Desde el segundo año te soy fiel. Lo juro. Y Amy Cooper es una conocida que se cayó justo frente a mí, tuve que ayudarla Lily, no podía dejarla tirada en el piso semiconsciente, antes lo hubiera hecho, pero contigo he cambiado mucho, me he vuelto más humano. Y justo llegaste tú. ¡Maldita sea! Tienes que creer en mí. Tienes que saber que mi amor trasciende fronteras. Que estoy loco por ti. Y que me queman en el pecho tus palabras en el campo de Quidditch. Lo siento tanto pequeña. Te amo…-Una suave caricia interrumpió mis divagaciones.

-No Scor…Yo, yo…Lo siento. Debí haber preguntado antes de llegar como demente a gritarte. Lo siento. Discúlpame.-Abracé fuertemente a Lily, que parecía débil, aunque pensé que sería por estar apenas despertando.

-Te amo Lily. Te amo tanto. No te disculpes. Todo está bien.-Ella se separó de mí y suspiró.

-Y yo a ti Mi Malfoy. Te amo. Agggh.-Se tomó la cabeza con las manos y tembló ligeramente. Palidecí al instante, asustado.

-¿Pequeña, qué pasa?

-No, nada, me dolió un poco la cabeza. Pero ya paso. Tranquilo.-Dijo acercándose a mí, acariciando mi rostro y abrazándome.

Yo junté mis labios con los suyos. Suavemente, pero dando, muy lentamente paso a la pasión que me embargaba. Pero ella volvió a temblar y su cuerpo se aflojó en mi abrazo.

-¿Lily?-Abrí los ojos y solté un grito cargado de pavor. Lily yacía inconsciente en mis brazos. Aún abrazándola transformé un pupitre en un sillón largo, donde cupiera ella a su gusto. Luego tomé una hoja de papel y con otro movimiento de varita la convertí en una manta, para evitar que al estar desmayada sintiera frío y le sentara peor. Una vez puesta cómodamente en el sillón y cubierta con la manta la apunté a ella con la varita: -¡Enervate!:- Exclamé con furia, deseando con todas mis fuerzas que el hechizo sirviera. Pero Lily no reaccionó, la destapé y repetí el conjuro, apuntándola directamente. Pero siguió inmutable.

Tenía un serio dilema que resolver, un solo brazo me servía por lo que no podía llevarla cargada a la enfermería. Podía o bien dejarla allí, sola y abandonada, inconsciente mientras buscaba ayuda. O contar los segundos hasta que James apareciera con Madame Olimpia.

-Intentaré…A ver…No, no creo.-Tomé a Lily en mis brazos, uno podía apenas subir un poco y sujetar por debajo de mi cadera sus piernas, incrementando el dolor. Con el brazo bueno tomé su torso, apoyando uno de sus brazos en mis hombros y su cabeza sobre su brazo. Una vez que la alcé no logré contener un grito de dolor. Pero podía mantenerla en brazos, aunque mi labio aun sangrara y tuviera el brazo desencajado, aunque me doliera horrores, Lily me necesitaba. Con un hechizo abrí la puerta y la traspasé, bendiciendo la suerte de que no estábamos en las Mazmorras, ni en la torre de Gryffindor. Si no que en el mismo piso del Gran Salón, a solo tres pisos y siete corredores de la enfermería. A demás, en cualquier momento llegarían refuerzos y podría rendirme al dolor al fin.

Corrí una vez más, en dirección esta vez al encuentro de James y Madame Olimpia.

En el segundo piso comencé a escuchar voces, aunque mi cabeza parecía a punto de estallar en cientos de trocitos, seguí corriendo hasta que por fin, al girar en el corredor que me llevaría a las escaleras del tercer piso James y Albus Potter, y Marie Longbottom corrían hacia donde estábamos y un poco más allá se veía la rubia cabellera de la enfermera del colegio.

-Demonios Scorpius, ¿qué pasó?

-No lo sé James, estábamos abrazados y…luego ella…ella se, se desmayó.-Hasta ese momento no me había dado cuenta de que las lágrima habían bañado mi rostro desde que ella se había desvanecido.

-¡Por los calzones de rayas de Merlín! Lo ven, les dije que era bueno traer una camilla. Más bien nos falta una. Jóvenes, tomen a la chica en brazos. Tu, muchacho, recuéstate aquí, ven…-Exclamó Marie.

-No, lleven a Lily, yo puedo seguir a pie.

-¡A pie mi tía Francis! Haz perdido una cantidad considerable de sangre, a demás estás más pálido que un fantasma.-Murmuró la enfermera del Colegio

-Así somos los Malfoy. Blancos…

-Si Señor. Malfoy, pero no ojerosos, verdes en lugar de blancos y con un manchón de sangre que cubre su cara, cuello y túnica. Así que no discuta, o me veré obligada a sedarlo.

-Pero…¡No James, yo puedo llevarla…!-Dije aferrándome a ella, sabiendo que todo lo que Madame Olimpia decía era cierto y que estaba gozando de mis últimos minutos de conciencia. Que aprovecharía para llegar a la enfermería.

-Tengo una idea.-Dijo Marie de pronto.- Ambos pueden ir en la camilla.

-¿Y cómo los subimos luego Marie?-Preguntó Albus.

-¿Eres un mago o un Payaso Al? Hay cuatro varitas aquí. Los podemos levitar hasta que terminemos las escaleras.

-No no, demasiado problema. Ponemos a Lily en la camilla y yo subo a pie. Es enserio.

-Para nada Sr. Malfoy. La joven Marie tiene razón. Así que haga el favor de dejar de ser tan terco y recuéstese en la camilla con la chica Potter.

La cabeza me dolía terriblemente, sentía el cuerpo flojo y apenas lograba enfocar la vista, así que decidí hacerle caso a Madame Olimpia. Prácticamente me arrastré, con ayuda de Al a la camilla y una vez en ella acomodé a Lily sobre mi pecho, acostados ambos.

-Andando, por favor. A ver si logramos que el Sr. Malfoy llegue consiente a la enfermería.

Mis ojos se cerraban lentamente, como sin querer hacerlo. No sentía el cuerpo, solo el dulce peso de Lily en pecho y su aroma que perfumaba el alrededor.

-Disculpe, Madame, pero no creo que lo logremos.

Mirando a Lily me dejé llevar a la inconsciencia.

Desperté en lo que me parecieron segundos. Con los ojos cerrados analicé todo lo ocurrido. Las secuelas de la última vez que había estado en la enfermería me hicieron llegar a este punto. Porque Lily se había desmayado, a causa del ligero daño que tenía luego del ataque de esos pergaminos. Y mi hemorragia había incrementado hasta un punto crítico al llevarla a cuestas al a enfermería.

-¿Malfoy? Amor, ¿estás despierto?-La armoniosa voz de Lily me incentivó a abrir los ojos casi de inmediato para mirarla.- Si, si lo estás. Te amo. Me salvaste…-Me levanté suavemente y la abracé con un solo brazo.

-¿Qué, qué pasó?

-En cuanto llegamos a la enfermería me desperté, resulta ser que me había alterado demasiado y eso había generado un yonosequé en mi cerebro, lo que hizo que me desmayara. Pero tú seguías inconsciente. Madame Olimpia ya restableció toda tu sangre. Me asusté mucho Malfoy, te puso casi siete litros de sangre. Y ya reparó tu brazo. Pero tienes que tenerlo vendado y de reposo durante una semana.

-¿Qué hora es?

-Las cinco de la mañana.

-¡Merlín! Es tarde…

-O temprano, según como lo veas.-Lily se acercó a mí y me besó suavemente, conteniéndose. Sin embargo yo la atraje hacia mí cuerpo, colocando una mano en su nuca, tomando sus cabellos y jugando con ellos, la otra mano la coloqué en su cintura, pegándola a mi cuerpo. Ella se acomodó en mi abrazo y llevó una mano a mi cabeza, donde comenzó a jugar con mi cabello mientras que con la otra acariciaba mi desnudo pecho. Sus caricias comenzaban a enloquecerme, bajé mi rostro hasta su cuello, besándolo, mientras ella acariciaba mi cabello conteniendo el aliento. Su piel era perfecta, tersa y pecosa, deslicé mis labios hasta su cicatriz y con aun más pasión besé el contorno de aquel trágico recordatorio de la crueldad del mundo. Al hacerlo ella no pudo contener un gemido, que intentó acallar con los labios, haciéndome sonreír. Llevé una mano al borde de su camisa y la levanté un poco, solamente para acariciar su espalda directamente.

-Malfoy…Estamos en la enfermería, no debemos, no aquí, no es seguro…Madame Olimpia.- Dijo Lily medio jadeando.- Y tus padres. Mis hermanos. No es el momento, ¿sabes?.- Se separó definitivamente de mí, con los ojos oscurecidos de pasión.- En otro momento y lugar. Ahora descansa, ¿sí? Así pronto estarás bien.

-¡Quédate conmigo! No te vayas… ¡Por favor!

-A dónde crees que me iría Hyperion.-Dijo ella acomodándose a mi lado y acariciando mi pecho más delicadamente.-Buenas noches.-Me dio un casto beso en los labios y apoyo su cabeza en el hueco de mi cuello para descansar ella también.

-Te amo Lily.

-Y yo Malfoy.


Bien, bien...¿Qué les parece el capítulo?

Personalemnte, no es uno de mis favoritos, me encanta el ataque de celos a lo Weasley de Lily. La fuerza de Scorp para llevar a Lily estando él herido también...Pero no se, tal vez sea porque los capítulos siguientes, a partir de este me gustan un millón de veces más. O solo porque las circunstancias en lo que lo escribí realmente las aborrezco. En fin... A ustedes, ¿qué? ¿Les gustó? ¿Lo odiaron?

¡Venga! Dejenme Reviews ¿sí? Insisto, pueden pedirme cosas...Que les escriba algo, o pedirme que ocurra EQUIS o YE cosa en la historia...Pidan cosas, enserio, me gusta que me hagan peticiones y que estas supongan retos para mí!

¡GRACIAS! Besos...