El regreso de Bell
9
Peter y Olivia acuden al hospital general de Nueva York. Astrid les ha avisado que Walter ha sufrido un infarto y que se encuentra en urgencias en estado crítico
- Sólo tiene 75 años – murmura Olivia angustiada. Peter la abraza intentando consolarla a ella y buscando tranquilizarse él mismo
- ya verás cómo sólo se trata de un susto. Seguro que de un momento a otro saldrá por esa puerta tan tranquilo
- Cómo me gustaría que fuera así… no quiero perderle Peter
- No pasará cariño… Walter no nos va a dejar tan fácil… es un cabezota
- ¿y Astrid? – pregunta Olivia
- Ha ido a buscar a los niños… Walter quería verles antes de… los quiere tanto que… - balbucea Peter
- Antes de morir ¿no?
- No pensemos en eso… recuerda lo feliz que ha sido desde que nació Charlie
- ¿familiares de Walter Bishop? – pregunta un médico. Peter sale a su encuentro, nervioso por lo que pueda haber ocurrido
- Soy su hijo…y mi esposa ¿qué… qué es lo que pasa?
- El señor Bishop quiere verles… pueden entrar, pero por favor sean breves y no le cansen
- Si por supuesto… gracias – responde Peter
Dentro de la sala de cuidados intensivos. Walter se encuentra postrado en la cama. Olivia siente como si se quedara sin aire para respirar. Nunca le ha visto tan desvalido y más aún cuando vuelve la mirada hacia ellos y comienza a sollozar
- Tranquilo Walter… todo está bien – le consuela Olivia tomándole de la mano y acariciándole el pelo
- Olivia – susurra – perdóname
- No hay nada que perdonar… ya está todo olvidado.
- No, no… no por el Cortexiphan
- No importa lo que sea… no te esfuerces… tienes que recuperarte
- Es por Charlie – acierta a decir Walter
- ¿cómo? ¿Qué es lo que pasa con Charlie? – pregunta Peter acercándose
- Charlie…es Bell
- No… no entiendo – titubea Olivia
- Cuando Bell y yo descubrimos que estabas embarazada pensamos en…
- No sigas… no puedes haber hecho eso – asegura Olivia soltando la mano de Walter y dando un paso hacia atrás
- Lo siento – susurra Walter
- No puedo creerte… mi hijo no… - dice Olivia mientras se marcha de allí
- Eres increíble – asegura Peter furioso – No podías dejarnos vivir tranquilos ¿Por qué nos odias tanto?
- No… Peter… no os odio – balbucea Walter
- Creíamos que habías cambiado… y has estado riéndote de nosotros durante todos estos años… nosotros te queríamos Walter – dice para irse inmediatamente, dejando a su padre pidiendo perdón con lágrimas en los ojos.
Fuera, Peter se encuentra a Olivia, sentada, reclinada sobre sí misma, ocultando su cara con su mano. Se sienta a su lado, y acaricia su espalda con delicadeza. Sabe que no puede hacer nada, que es inútil encontrar un consuelo para lo que acaban de descubrir
- ¿cómo puedo hacerlo? – Se pregunta Olivia angustiada - ¿por qué nos pasa todo a nosotros?
- No lo sé – murmura Peter – no comprendo como pude estar tan ciego
- Yo tenía que haber visto algo… era mi hijo… ¿Cómo no pude verlo?
- Yo sospechaba algo cuando nos dijo que estabas embarazada… tenía que haber insistido, pero…
- No te culpes… pasaron tantas cosas después que… ¿Qué vamos a hacer ahora?
- Hablar con Charlie… o con quiera que sea…que se vaya
- No me cabe en la cabeza que mi niño… no, no puedo ni decirlo… es que es tan difícil de aceptar que mi hijo no es quien creía que era… ¿habrá sido siempre Bell?
- Estoy seguro de que no… no concibo que aquel niño que se refugiaba en mis brazos cuando tenía miedo fuera otra persona
En ese momento llega Astrid, que al verlos tan angustiados se piensa lo peor
- ¿ha ocurrido algo? ¿Walter…?
- ¿Y Charlie? ¿Dónde está? – pregunta Olivia levantándose
- Con Liz… sacando un sándwich de la máquina… pero ¿Qué pasa? – pregunta Astrid mientras ve como Olivia sale disparada sin responder a su pregunta.
- ¿puedes llevarte a la niña de aquí? – pregunta Peter
- Claro… como queráis… ¿pero qué…?
- Ya te lo explicaré, ahora por favor… Liz – responde él marchándose
Olivia dobla la esquina y se encuentra con sus hijos hablando amigablemente. Por un momento tiene la sensación que todo lo que está pasando ha sido un mal sueño, que Walter pudiera muy bien estar alucinando y que ese chico que tiene delante es su hijo, al que ama con todo su corazón y por el que daría la vida. Pero de repente, él la mira y ve en su rostro algo diferente, un gesto que el recuerda a aquel otro que creía haber olvidado.
