Chrno Crusade
Rebeliones
Por Flonne
Capítulo 8: "Verdades"
- ¡Imprudente! –
Chrno se encontraba con sus ropas sumamente deterioradas a causa de la explosión recibida. Estaba enormemente molesto, molesto con él mismo por ser incapaz de haber hecho algo por su propia cuenta, y molesto con el joven demonio que se dejaba llevar por sus instintos.
- ¡Cállate! Al menos agradece que te salve tu inútil pellejo – Le contestó de la misma manera el chico.
- ¡No te pedí que lo hicieras! – Chrno gritó con más molestia que antes.
- Pero bien que la Santa hubiera sufrido por tu muerte –
Chrno se quedó atónito; era verdad, Rosette hubiera llorado por horas... días incluso, nunca se detuvo a pensar en las consecuencias que tendría en Rosette su ausencia…
Maldición…
El joven extendió sus desgastadas alas dejando al descubierto tanto a él como a Chrno. Había hecho un escudo protegiéndolos a ambos del ataque de ése humano.
- ¿Estás bien? – Después de vacilar unos segundos, Chrno se levantó con lentitud del suelo mirando con preocupación al joven. El otro, agitaba sus alas tratando de quitarse de encima todo el polvo y escombros que había aguantado al resguardarlos a ambos.
- Un poco… -
- No debiste hacerlo pero, gracias… –
Había ido a ayudar al demonio en su batalla y sin embargo, sólo sirvió de estorbo para él. Estando en ésa forma no lograría hacer nada; si lo pensaba con detenimiento, no había hecho nada para poderle ser de apoyo.
El chico sujetó con fuerza su cabeza ante el síntoma de dolor que le inundó el cuerpo de un segundo a otro.
- ¿Que tienes? – Chrno no sabía exactamente que era lo que le pasaba o si estaba herido, entonces llegó a su cabeza las palabras de Rosette.
…Él no puede usar sus poderes, tal como tú…
El joven demonio, que claramente era del mismo tamaño que Chrno estando ambos en su verdadera forma, opacó su transformación hasta regresar a ser el demonio que Rosette había conocido en la celda.
Fatigado e hincado, dejó caer pesadamente sus brazos mientras sus rostro se volvía sombrío.
- No puedo mantenerme en aquella forma… - Terminó por romper el silencio, haciendo su pesada confesión ante Chrno.
- ¿Por qué no¿Tienes a caso un contrato? –
El chico soltó un fuerte suspiro en modo de risa, entonces giró su cabeza para mirar al compañero de la Santa.
- No, yo no tengo un contrato; no del modo del que lo conoces –
Chrno ayudó a levantar del suelo al otro, sujetando un brazo en sus hombros. Lo encaminó hasta un lugar fuera de los escombros y lo sentó recargado a la pared para que pudiera reponerse un poco. Entonces giró su cabeza en busca del supuesto Padre. No se sentía a gusto y mucho menos confiado al saber que un enemigo podría estar asechándolos.
- Tienes que ir a buscar a Rosette –
Chrno giró hacia al chico, mirándolo de una manera que no comprendía sus palabras. Eran claras y específicas, sin embargo no conocía el por que de aquello.
- Millem debe de estar detrás de ella – Sentenció el joven.
Si eso era cierto, entonces Rosette no tenía posibilidades algunas en contra del él. Había dejado fuera de combate a dos demonios adultos… bueno a un demonio adulto y a un novato. Pero eso no era el caso, él no era un simple humano y estando Rosette en ése estado; desarmada y sin el Reloj de la Vida, la convertía como cualquier civil que haya protegido anteriormente.
- Pero… ¿Qué relación tiene él con todo esto? – Preguntó Chrno.
- Es algo demasiado complejo que no debería de decirte ahora –
- ¡Sólo contesta! –
Resignado, el joven soltó otro suspiro agarrando con fuerza uno de sus hombros. Lo tenía dislocado y sus legiones aún eran muy inmaduras para ayudar a regenerarlo con velocidad.
- Él es un Padre; al menos eso dijo ser cuando se presentó conmigo… -
Chrno no estaría dispuesto a escuchar toda una enrome historia de cómo se generó la Tierra y el universo; al referirse con 'que relación había' era para que el chico pudiera contestarle directamente y si rodeos, eso que había preguntado.
- Lo lamento, pero necesito saber exactamente a que nos enfrentamos – Interrumpió Chrno enojado.
- Muy bien entonces, él no es humano, si eso querías escuchar –
- ¡Eso ya lo se! Un humano no destruye un corredor completo –
- ¿Entonces que quieres que te diga, maldición¿Qué quieres de mí? –
- Quiero la verdad –
El chico, sumamente molesto, se alzó colocándose con agresividad delante de Chrno mirándolo con resentimiento. Poco a poco sus ojos se fueron tiñendo con un color rojo claro.
- Si quieres escuchar la maldita verdad entonces no esperes que te haga una reseña de todo lo que ha pasado; además, no es algo que tendría que discutir contigo, si bien diré algo, será a la Santa, no a ti -
Chrno apretó sus puños enseñando con enojo sus colmillos haciéndose frente al muchacho. Tenía que levantar un poco su rostro para mirarlo a los ojos, pero eso no impediría el darle una lección al mocoso. Si bien, él seguía siendo un demonio de alto rango y una simple estatura de una apariencia no mostraría el resultado del choque entre sus fuerzas.
- ¿Quién diablos eres? – La voz de Chrno se había hecho grave debido al enojo que recorría con velocidad su cuerpo. Era un instinto de superioridad mostrar enemistad entre demonios si la situación lo daba, después de todo, era su naturaleza ser así.
- Eso… no te importa –
- ¡Claro que me importa! Ayudaste a Rosette sin una razón aparente. ¡Habla¿Que estas tramando al ayudarnos? –
¿Ayudarlos…?
El joven demonio mostró a Chrno sus largos y afilados colmillos dándole, con el acto, la única respuesta que recibiría por parte de él. Entonces giró dejando mostrar su ensangrentada espalda. El chico apretó tanto sus puños que poco a poco empezaron a derramar su oscura sangre.
Estaba sucediendo de nuevo. Estaba perdiendo control de él mismo.
- ¡Lárgate de aquí! –
- Primero quiero que me respondas – Chrno quería escuchar algo mas del él, no se iría sin obtener antes una respuesta.
El otro volteó con sus ojos brillando tenuemente.
- ¡Vete, ayuda a la Santa!... por favor – Lo último fue pedido de una manera desesperada y suplicante, el chico miraba con frustración a la cara de Chrno; trataba de explicarle lo grave de la situación, pero no podía. Estaba siendo cegado por su propia ira.
Entonces Chrno entendió lo que pasaba.
- Tranquilo, trata de no pensar en otra co… -
Por una fuerte patada en el rostro, Chrno fue lanzado hacia la pared chocando contra ésta. Él se agarró, con su morena mano, el golpe en su cara. Un hilillo de sangre escurría de su boca.
El chico es inestable.
Chrno miró como el otro demonio estaba hincado con sus manos en el suelo respirando fuertemente tratando de contenerse, eso era malo, muy malo. Pronto no reconocería quien era aliado y quien no. Chrno se levantó de su lugar limpiando con la maga de su chaqueta roja la sangre que caía de su boca y corrió en dirección hacia el demonio.
Justo antes de llegar, el chico volteó su rostro hacia Chrno, entonces, la poca y oscura miasma acumulada alrededor del chico desapareció de pronto.
Él estaba agotado, había usado en exceso su poder.
El chico cayó semiinconsciente al suelo dejado a Chrno sumamente desconcertado. Corrió hasta colocarse al lado del chico, mirando con detenimiento sus heridas; sus omoplatos, donde debajo de éstos nacían las alas de los demonios, se encontraban sumamente heridos. Era a causa de sus transformaciones, lo hacían sufrir y no estaba seguro del por que.
- ¿Qué pasa contigo? – Cuestionó Chrno con inquietud al observar al chico.
- …Llegarán en cualquier momento, él sabe que no hemos muerto… –
- ¡Entonces levántate, tenemos que irnos! -
- Te salvé en más de una ocasión, no puedo hacerlo más veces –
- ¿Qué dices? –
- No debes dejar que ambos mueran, son parte del plan de Millem –
- ¿Qué plan? No entiendo –
Forzando su propio cuerpo a levantarse, el chico se apoyó del hombro de Chrno para poder hacerlo. Preocupado, el Pecador notó el estado en el que se encontraba el hombro del otro, si bien, ya habían pasado varios minutos desde la explosión y aún lograba recuperarse, sin contar el hecho que estando en su verdadera forma tampoco se regeneró.
- Aún eres una cría… ¿no es cierto? –
El chico miró con gracia a Chrno, le era algo extraño creer que el niño, con vestimenta roja, al lado de él tenía mucha mas experiencia de lo que se podía imaginar. Rió al sentirse como un infante, aun más pequeño que el demonio mayor que se encontraba al lado suyo.
- Creo no tener más de 20 años –
- Ya veo… pero, hay algo que no me respondiste… ése plan del Padre Millem… ¿De qué se trata exactamente? –
Chrno sentía más que nunca la intriga en su mente, ¿Por qué exactamente una cría de demonio estaría involucrada en problemas tan serios con la 'Sagrada Iglesia'?. Bueno, era obvio, la iglesia tenía como uno de sus principales objetivos exterminar a los de su raza, pero por otro lado, el chico no era como los demonios que Rosette y él eliminaban día con día; no era de clase menor ni era tampoco legiones controladas por otro demonio de más poder. Él era distinto a los demás que haya conocido, era parecido a él mismo y a aquel demonio de lo traicionó, Aion.
¿Qué era él?
El chico dejó de apoyarse de Chrno; tenía la certeza de poder mantenerse por él mismo.
- Hay algo que primero me gustaría que entendieras… El único objetivo de Millem, que hasta ahora le conozco, es poder utilizar el poder de los nuestros para sus propósitos personales. Es una pena que no sepa exactamente qué planea hacer, pero esta buscando demonios poderosos para poder usarlos y me imagino, que armar una rebelión en contra de la iglesia –
- …La visita en la celda… -
Chrno miró hacia el suelo, recordando y entendiendo el por qué el Padre lo había visitado a su celda ofreciéndole una alianza a cambio de su lealtad.
Planeaba algo más profundo que solo usar mis poderes.
- ¿Qué visita? –
- El Padre fue antes de mi sentencia, ofreciéndome que me uniera a él… –
Los ojos del chico se abrieron al escuchar las palabras de Chrno.
- ¡Eso es! –
- Él hizo que nos sentenciaran, a Rosette y a mí, para poder utilizarme – Chrno completó la idea del chico al descubrir la verdadera intención del supuesto Padre.
- Exacto –
Desde un principio estaba todo planeado, Chrno y Rosette habían sido detenidos y sentenciados con la única intención de hacerlos llegar al Vaticano y poder chantajear al demonio mayor con la vida de su Contratista.
Ése maldito…
Todo había sido una farsa bien planeada para separar a Chrno de Rosette y obligarlo a trabajar con la Iglesia, a trabajar con el Padre Millem. Esa era la explicación del por qué el Padre los había investigado desde que el demonio había pisado tierra bendita al entrar al convento de Magdalena hacía cuatro años.
- Pero… a pesar de eso… ¿Por qué ahora intenta matarnos? – Preguntó Chrno tras haber resuelto el dilema de sus aparentes e inventadas sentencias.
- Debe de haber encontrado algo que le ayudara en su plan y ahora ustedes ya no son de utilidad; si no están con él, sólo le estorban – Con melancolía el chico recitó la frase que llevaba tiempo en su mente.
- A ti… -
- ¿Perdón? -
- ¿Te hizo lo mismo verdad? Es por eso que estabas aquí encerrado –
- Si, él me descubrió hace mucho tiempo atrás… Me había negado a unirme a él desde un principio y organizó una cacería en mi contra… murieron muchos por eso… en fin, me encarceló hasta que pudiera serle de ayuda o que yo cambiara de opinión –
- Lo lamento… -
- No hay por que hacerlo, después de todo, no soy algo que pudiera servirle de todas maneras –
- ¿Por qué lo dices? –
Los agudos oídos de los demonios percataron, que a lo lejos, soldados de la iglesia se acercaban al área destruida, donde se encontraban. Ambos se miraron y huyeron del lugar en busca de Rosette.
Se encontraban corriendo por la parte externa del edificio atravesando el enorme y verde patio; si bien se encontraban al aire libre, eso no significaba que pudieran salir corriendo o volando así como así. El área completa del edificio se encontraba encarcelada en una enrome barrera cruciforme de tipo Serafín, la más poderosa de todas, imposible de traspasar para los de su raza.
- ¿Dónde le dijiste a la Santa que esperara? – El chico mantenía pegado a su pecho el brazo lastimado mientras corría.
- Yo… no le dije donde - Con vergüenza, Chrno confesó no haberle mencionado nada a Rosette; en ése momento no le importaba donde lo hiciera, sólo que se mantuviera lejos del lugar y a salvo. Nunca se le cruzó por su mente la idea de mencionarle un lugar donde esperara.
- ¿Qué?… ¿Y cómo pretendes encontrarla en todo este enrome lugar? –
- Debe de haber alguna manera de encontrarla –
- Diablos, como eres descuidado –
- ¿Disculpa? Creo que el único descuidado de los dos eres tú, prueba está tu hombro – Los ojos de Chrno se achicaron por resentimiento ante el comentario del otro.
- Eso me pasó por salvarte, agradece que lo haya hecho –
Éste chico es imposible…
Chrno simplemente no podía seguir discutiendo en un tema donde nunca terminarían. Resignado terminó por cortar la discusión antes de que se saliera de control.
- Será mejor que te arregles ese hueso antes de que tus legiones piensen que ésa es su ubicación –
- Después lo haré –
Chrno se detuvo en seco y sujetó el brazo lastimado del joven por la muñeca, y aprovechando la inercia del demonio de ojos verdes en seguir corriendo, éste fue parado de momento por el estirón que se propinó, cayendo al suelo con un fuerte grito de dolor. Chrno escuchó al momento de detener al joven como su brazo se arregló con un sonido seco emitido por su estructura ósea al reacomodarse.
Con una leve sonrisa de satisfacción, Chrno soltó el brazo del chico mientras éste aún se mantenía en el suelo recuperándose y girando en el césped por el dolor.
- ¡MALDICIÓN¿Por qué diablos hiciste eso? – Enojado y sumamente adolorido, el chico le gritó mientras lo observaba desde el suelo.
- Fue por tu propio bien – Chrno, en victoria, guardó sus manos en los bolsillos de su chaqueta mientras le sonreía.
- ¡Argh!... ¡Maldito! Lo hiciste con intención –
- Claro que así fue, te advertí que podría sufrir consecuencias tu hombro si no se acomodaba -
Chrno ayudó al resentido demonio a colocarse de pie, mientras éste agitaba su hombro recuperando la movilidad.
----
Él los estaba vigilando desde lo lejos, detrás de uno de los enormes ventanales que daban al oscuro patio, era de noche pero eso no impedía el poder presenciarlos con claridad. Se le había escapado esa chiquilla pero no por mucho tiempo. Si los mantenía vigilados podría llegar a encontrarla gracias a ellos. Prefirió no dejarse descubrir hasta saber el paradero de la Santa, y entonces haría lo que debió hacer desde hacía mucho.
- Te dije que sería de utilidad si dejabas a ambos vivos, Millem –
Una sombra se acercó por la espalda del Padre, haciendo que éste riera sarcásticamente.
- Cuando encuentren a la Santa, tráemela – Millem le contestó al recién llegado, mientras miraba con cierto resentimiento al joven demonio, quien estaba gritándole a Chrno.
- ¿Y que hago después con ésos dos? –
Una mueca de satisfacción de dibujó en el rostro del Padre en tan sólo pensar en el final de aquellos demonios que rechazaron su oferta.
- Deshazte del Pecador Chrno y somete al chiquillo, hasta que entienda su posición, hasta que entienda que sigue siendo mi hijo -
----
Otro capitulo más. Creo no haberme tardado mucho en actualizar; de todas maneras, espero que les guste este capítulo:D Es igual de largo (o corto mejor dicho) que los demás, simplemente no logró extender del tamaño actual los caítulos, mi mente se seca después de un rato de escribir y precisamente es cuando se acaba el capi ¬¬U Se pone en huelga, pero bueno, jejeje.
Puse con anticipación en línea el capi de esta semana (que correspondía actualizarlo en el fin de semana), por que necesito un poquito más de tiempo para seguirle a la historia, lamentablemente no he podido seguirla por una u otra razón, y para que después no los deje a la mitad sin ningún capi ni nada, me di a la tarea de subirlo antes de tiempo.
Ahora si, a contestar los reviews que me dejaron tan amablemente :D
Leky: Gracias por tus palabras! - Y respecto a quien es el otro demonio y Millem, pues... creo que en este capítulo no se resolvió mucho la duda si no que salieron más xD solo salió a relucir una pequeña relacion que tienen entre los dos - a ver que te parece. No me vayas a gritar cuando termines de leer T-T lamento haber dejado asi el capitulo, pero tu sabes, fue culpa de mi agotado cerebro - U culpalo a él. xDU Espero te haya gustado el tipo de final que taaanto te gusta jejejeje U.
kikín: Sip, estuvo medio cuero el capi pasad, todo meloso o por el estilo xDU Tienes razón, ya faltaba momentos asi, por eso lo puse, se habían tardado milenios en reencontrarse ¬¬U que lentos xDU. Si... soy perversa... MUAJAJAJAJA. xD! Bueno para ti tambien va: aqui esta el nuevo capi, me dices que tal cuando lo leas:D
Lin Hashimoto: LinLin-Chan! ;-; Perdoname por ser malvada y perversa! Ahora me vas a decir cosas mas malas cuando hayas leido el final de este xDU lo lamento. Aqui tienes el siguiente capi, a ver si no te dejo mas dudas de lo que ya tiene la historia... que lo dudo, te he de haber dejado muchas mas :S no te enojes! ;-;! Y no te preocupes, no te desquites con tu pc ;-; nada mas me hablas y te envio el capi cuando no puedas leer el que esta. :)
se va al rincon con LinLin
¡Gracias por seguir leyendo!
