Año 1:La calma
Era una mañana a mediados de diciembre en Hogwarts, la nieve cubría el campus y las copas de los árboles en el bosque prohibido mostraban ciertos grados de congelación al igual que el propio lago.
Tan místico que podía expresarse el enorme castillo ahora vacío por las vacaciones aunque todavía había estudiantes haciendo maldades en los alrededores.
En uno de los pasillos la figura infantil de Ariana Dumbledore en abrigos oscuros caminaba por uno de los corredores con un cesto en su mano… en sus ojos era la seriedad característica, mientras sus rasgos se mantenían serenos en una atmosfera humilde con su trenza agitada por los vientos repentinos del invierno.
Llego al final de corredor y al igual que las casas de Hogwarts, la torre asignada al director requiere de una contraseña para ingresar protegida por una gárgola de piedra grande de aspecto ridículo que se retiró al silbido de la palabra clave.
Subiendo por las estrechas escaleras, la jovencita llego a la puerta lustrosa de aspecto antiguo que toco con cuidado hasta que le dieron el pase.
La oficina del director era una gran sala circulas con ventanas muy bien iluminadas, Ariana se quedó mirándolo con admiración en sus ojos sabios a la gran cantidad de libros que adornaban las paredes del fondo… pilares lustrosos con dos escaleras saliendo de sus costados en la simulación de un balcón y debajo de esto los cuadros de los predecesores colgaban curiosos.
A pesar que no era la primera visita, para la antes Shinigami nunca se cansaba de examinar con el mismo aire critico el entorno… luego cayó en la figura en el escritorio cuyos ojos expresaban ese brillo divertido.
-Mi querida Ariana, Bienvenida- saludo al ponerse de pie, el tono sorprendido oculto entre su jovialidad rodeando su escritorio para mostrar esas túnicas coloridas de su excentricidad.
-Tío Albus, espero no ser inoportuna- aclamo en su tono suave al dar pasos tentativos adelante, instalándose para ser recibida por un fuerte abrazo fraternal.
-Nunca eres inoportuna, Ariana- despidió al señalar al costado donde un rico sillón de cuero rojo estaba sentado, Fawkes revoloteo en su rincón en su respectivo saludo -me das el pretexto de ignorar mis documentos aburridos, gente sin que hacer- añadió lo último divertido -¡estoy feliz que vengas! Aunque preocupado de la distancia que tuviste que caminar- regaño ligeramente.
Ariana le regreso la mirada cálida tratando de no amonestar al anciano con la facilidad que despide el papeleo -no hay nada que preocuparse, tío Albus…- prefirió irse por esa línea de discurso -además su invitación no podía ignorarla- atino a decir al acomodar el cesto en su regazo.
-Estoy seguro podía haber mandado una escolta del colegio- aclamo negando para el coraje de su sobrina de imaginarla atravesar el sendero de Hogsmade en dirección a Hogwarts.
Ariana negó solemne -Padre me acompaño hasta el borde del bosque- evidencio con un atisbo de recriminación por el mero recuerdo de la terquedad de ese niño que es su progenitor.
-Sigue molesto- interrumpió el directo con cierto aire culpable -sin embargo no tengo el poder de culparlo, mi querida Ariana… aun antes de tu nacimiento, tuvimos una tensa relación- acepto sin agregar más descripciones a dicha rigidez entre ellos que solo inicio desde la muerte de su hermana.
La visita que hizo antes de iniciar Hogwart solo fue un grano más de la hostilidad entre ambos.
-Ambos tercos- expuso en reprimenda serena la niña dando un vistazo al jovial pariente que no negó nada de la acusación.
Dumbledore solo acaricio la cabeza de su sobrina -lamento que estés en medio de viejos tercos- alego entre divertido o exasperado -Veo que has traído algo- cambio el tema.
-Un presente adelantado- informo al descubrir el cesto desprendiendo un ligero aroma floral que asalto el olfato del curioso director.
Pronto el ambiente del entorno se aligero, aun los predecesores se asomaban al filo de sus pinturas en un intento de ver lo que ha traído la sobrina del actual líder del colegio.
Las manos suaves de Ariana ingresaron con cuidado rodeando la flor que se surgía del cesto desmintiendo el tamaño exterior en una muestra de magia de espacio… cuando su brazo quedo sumergido hasta los hombros, parece haber llegado al punto querido y procedió a levantarlo.
Tulipanes era la flor alta con otras tantas en tamaños menores acomodadas como si fueran espiral entorno a un intrincado ramo de hojas verdes cuyo recipiente tenía un fondo amarillo con el exterior oscuro.
-Un arreglo floral- silbo impresionado Albus al tomarlo en sus manos, el aroma era más fuerte y relajante además que los colores le traían paz a sus viejos ojos.
Ariana no expreso ningún gesto de presunción, solo mantuvo su serenidad al mirar al anciano con cierto aire contemplativo -espero que le guste- admitió después de un tiempo.
-Por supuesto que me encanta-el director no se quejaría, por el contrario era un detalle impresionante aunque prefería los colores llamativos, algo de este tipo parecía darle quizás una pincelada relajante a su espacio de trabajo… aunque ahora consideraba ponerlo en sus aposentos.
-Los tulipanes fueron difíciles de conseguir…- suspiro Ariana por el mero recuerdo -considerando la temporada… pero fue indispensable, para que combinara con el resto de la oficina- señalo el entorno con cálculo.
Dumbledore miro largamente a su sobrina -impresionantes habilidades, querida Ariana- alago un poco tocado de recibir algo manual -también los encantamientos ¿los hiciste?- esto último no pudo evitar sonar acusador, después de todo magia de menores es prohibida fuera de Hogwarts.
Ella parecía divertida -por supuesto que no, a diferencia de realizar magia en el tren… estoy consciente de las leyes de menores, Tío- replico serena el brillo astuto en sus ojos azules -sin embargo, Padre me advirtió que no te dijera que fue el que eligió la combinación de aromas ni la idea del amuleto permanente y de amplio alcance- puntualizo evidenciando como la fresca esencia se extendió por la oficina.
Escucharla decir eso lo sorprendió, miro de nuevo el arreglo -quizás no esta tan enojado- sonrió pícaro a su sobrina apreciando un poco más el detalle -muchas gracias, querida Ariana- se puso de pie con el arreglo maniobrando en sus manos avejentadas.
La niña lo miro acomodarlo en su lujoso escritorio, los directores alagaban el arreglo y sonrió serenamente por la mera audacia de esos niños… después de todo era seguidora del Ikebana... entonces miro al fénix quien voló a su dirección para instalarse en su hombro -¿esperas algo para ti?- pregunto ignorando a su pariente hablando con los cuadros.
La criatura mítica lo miro con esos ojos oscuros llenos de la bondad natural.
-No puedo decir que no traje nada para ti- sonrió al rebuscar en su cesto, sacar algo ligero en un listón rico de color carmín -no creo que sea justo dártelo de esa manera- lo ofreció de todas formas, el canto alegre escucho en la sala mientras el pico tomaba la ofrenda con cuidado y volar donde su nido estaba ubicado.
-Fawkes es alguien muy interesado en el aspecto de su nido- rio divertido Albus, sentándose al lado de su sobrina observando interesados como dicho pájaro revoloteaba de un lado a otro acomodando el listón a su gusto.
El director agito su varita convocando una mesa con utensilios para bebida calientes -¿chocolate?- cuestiono Ariana con interés, sus dedos tomaron la taza ya servida olfateando con un juicio aceptable.
-Para el frio, no hay bebida mejor que el chocolate- aclamo tomando su propia taza y saboreando la calidez exacta del líquido -visitaras a tus amigos en la torre gryffindor- cuestiono interesado.
-Quizás- atino a decir en un suspiro Ariana mirando su cesta -sin embargo no será mucho tiempo, padre pasara por mí en la tarde- informo.
Albus afirmo optimista aunque prediciendo que su terco hermano no se asome cercas de su perímetro, busco en los ojos de su sobrina con cierto aire cálido y no evito pensar… que fue su elección inteligente el tratarla desde el inicio del periodo para llegar a conocerla.
También para confirmar, como hizo con aquella propuesta a Aberfoth antes del inicio de clases… que Ariana Dumbledore era la mejor elegida para heredar el título de la familia.
XXXXX
No solo eran las sombras extendidas por el amplio paisaje de la sala de estar de Grimmauld Place, ambos niños observadores como son, detallaron los cambios en el tapiz familiar además de que habia mas cuadros de ancestros visibles en las repisas o muebles.
Kreacher era un poco vocal asumiendo que cada uno de los nuevos rostros… aquellos que no identificaban del árbol genealógico… eran los rechazados por las exquisitas costumbres de la casa antigua Black.
Se miraron en la base de las escaleras, con túnicas sencillas en negro… Dafira como siempre pasando de los detalles y misterios detrás del cambio de su abuela fanática, agradecido de tener que pasar de intensos sermones de la pureza de sangre como en otros años y solo camino lánguidamente para instalarse en uno de los sillones con un libro de la biblioteca en mano.
Alphard solo negó por el desinterés de su onii-san, miro por encima de sus hombros las escaleras e ignorando lo susurros molestos de los más puristas entre los retratos… bajo con la intención de vagar por encima de los estantes curioso de que familiares estaban desempolvados.
Habia ligeros ramilletes festivos, el aroma de pino parecía instalarse en la primera planta y en un acto de mera pereza, Dafira se instaló delante del piano y en una muestra de su elección como asignatura extracurricular toco al mero estilo muggle.
Claro que algunos familiares pintados en las paredes o repisas desaprobaron su habilidad lanzando insultos de su vergüenza, pero una mirada del más joven Black los asilencio en una muestra de fuerza que aun con la encogimiento de ser callados por un mocoso amante de muggles… dejaba en evidencia el poder en su sangre.
Alphard solo bufo pero se acomodó delante del sillón, esperaba en cualquier momento el regaño de su obaa-san pero nunca llego y como hacía desde que las vacaciones iniciaron, pidió a Sagitario el estatus de su pariente aislado.
-Ella no ha muerto- rio divertido Dafira con su sonrisa placida y ojos entrecerrados, sus largos dedos no dejaron la tonada que estaba expresando con aire profesional.
El más amable de los Black lo miro con desaprobación -lo sé- contesto pero se mordió la lengua por la risa divertida de su pariente, como diciéndole "solo jugaba contigo" después de todo, eran muy conscientes de la vida dentro de la casa -pero a su edad, es necesario sus comidas- aseguro preocupado por su salud.
El mayor no replico nada de este comentario, siguió tocando en concentrada acción y cuando llego a la nota final, un silencio tranquilo se instaló a la orden del elfo trayendo consigo el bienestar de la señora junto con la tranquilidad que desayuno por su parte.
Como ellos, quienes estaban desde temprano en la mañana en su piso ambientado japonés de la mansión… después de entrenar, desayunaban ligero y bajaban para realizar los deberes en la biblioteca Black.
Walburga no bajo hasta el mediodía cuando la comida fue situada en la mesa familiar, era navidad por lo cual eran alimentos excesivos e impropios de la manera natural… aunque seguro la cena será algo digno de mencionar también.
-Abuela ¿dormiste bien?- pidió cortes Alphard, instalando la servilleta en su regazo y aguardando mientras Sagitario servía su plato de manera proporcional.
Dafira mantuvo su gesto en su perpetua sonrisa burlona, pero también revelando sus propios modales en la mesa… Kreacher flotando en su entorno como su elfo asignado… no mostraba interés en los diálogos educados.
La vieja dama miro a su más joven nieto, al que siempre despedía en cada oportunidad con su desdén y muy consciente que si no fuera por ese elfo o los recordatorios de Dafira… hubiera muerto de abandono, pero aun con este grave historial muy dispuesto a mostrarle preocupación en sus cálidos ojos cafés.
-Por supuesto, Alphard- contesto con educación cortando la carne con cuidado, la elegancia marcado en la manera de agarrar el tenedor y cuchillo.
No hubo más platicas, tampoco conversaciones desaprobadoras a sus decisiones de asignaturas muggles para el heredero Black ni para las amistades del más joven… solo en la primera noche recibieron una de esas, pero de ahí el tema no fue tocado ni por error.
Como antiguo miembro de una extensa familia, Jushiro se preocupó pero su abuela era un ser orgulloso que no dejaría en evidencia los motivos de su cambio por lo cual sus preguntas no eran bien recibidas cuando las aplicaba diariamente… aunque fueran para bien.
Ambos Black tan diligentes como son, pasaron la lectura el resto del día en su rutina continua de existencia donde encontraban consuelo con sus meras presencias… Gin no lo admitiría y seguro Jushiro no lo interrogaría, asi que preguntas casuales de la lectura o planes futuros fueron dichos perezosamente.
Cuando la noche cayo, se dirigieron a la sala del tapiz familiar y bajo los ojos de varios ancestros realizaron la costumbre del intercambio de regalos… algo extraño que se respetara, los adultos que en este caso solo era Walburga no evito comparar la paciencia de sus nietos contra lo que sus hijos mostraron a esa edad.
Seguro Regulus era arrastrado por Sirius, pero ambos ansiosos por despedazar envolturas para saber que les dieron de presentes además de quejarse por tener que esperar y no abrir los regalos al despertar como otros niños.
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Una amplia sala de piedra oscurecida por el tiempo, las sombras del entorno mal iluminado solo acrecentaban ese aire de misterio en la formación de roca en arcos colocada de manera circular.
Las antorchas iluminadas señalaban una repisa de piedra flotante vacía, ante esto Dumbledore palideció y miro el entorno en un barrido de pánico sin encontrar nada fuera de lo común o un factor amenazante.
Sabía lo que acechaba el objeto de su protección, después de todo la bodega de Flamel fue abierta con la presunta intención de lograr obtenerlo y ahora no estaba en el lugar supuestamente seguro en donde lo dejo.
El miedo cruzo por sus sabios ojos acercándose en largas zancadas dejando el espejo… que había planeado instalar el día de hoy… en el borde abandonado de su atención.
Agito su varita en encantamientos complicados, en un vano intento de rastrear cualquiera que haya invadido la sala sin siquiera molestar ninguno de los obstáculos que aplicaron en un intento de seguridad.
Nada, no hay huellas, rastros mágicos ni polvo removido… zarandeo su varita recitando los complicados hechizos y al notar que no había nada nuevamente dejo sus hombros caer, masajeándose el puente de la nariz ideo un amuleto de rastreo que quizás le llevaría algo de tiempo.
¿Quién tiene ahora la piedra filosofal? Un atisbo de consuelo era que quizás… nadie malo, pues el sospechoso número uno de su lista seguía igual y si Severus hubiera notado un cambio se lo informaría rápidamente.
Por el momento miro el entorno en sospecha casi esperando que el culpable se materializara a sus deseos, sacudió la cabeza y mientras ordenaba al espejo intercambiarse por el espacio vacío, planeo mantener este robo oculto a oídos del personal y que decir de su buen amigo Flamel.
Fingiría que todo estaba bien aun cuando sentía el pavor de tener algo fuera de su voluntad.
Miro la reliquia con nostalgia casi en conflicto, el reflejo del vidrio pañoso de la edad sin limpiar con un marco dorado donde en la parte superior el texto.
Erised stra ehru oyt ube cafru oyt on wohsi
Albus se obligó a ignorar el reflejo de su deseo a favor de abandonar el recinto con pasos languidos, levantaría el amuleto de rastreo y esperaba que cualquiera que tuviera en sus manos la piedra, no la utilizara.
Y en el mejor de los casos, ese personaje desconocido no tenía nada que ver con "el" o los grimm reaper.
Pero ninguno de los niños Black están aquí… - pensó Dumbledore al salir a los corredores de la escuela, suspiro un poco más agitado ¿serán sus sospechas infundadas? Quizás era momento de considerar el asunto desde otra perspectiva.
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Quirrell daba un aspecto más enfermizo conforme los días comenzaron a correr del regreso a clases, su rostro más afilado a causa de sus mejillas hundidas y ojos adornado con ligeras ojeras acentuando esa palidez insana.
El resto de los profesores parecían frecuentarlo con preocupación, los alumnos se pusieron de acuerdo para no atormentarlo en clase alentados por la lastima de verlo esforzarse en tartamudear cada periodo.
Con la excepción de Dafira Black quien en sus horas correspondiente no haría otra cosa que alzar la mano y realizar las más complejas preguntas al azar con ese acento extraño combinado con la cortesía en sus modos de hablar…. Sin piedad o burla, solo la seriedad de su postura delataba que estaba orillando al docente a tropezar con su mera presencia.
El reporte llego a Snape, quien con sospecha interrogo los motivos de tal abierta intimidación a uno de sus profesores además de aclararle que tal acción podía acreditar una sanción y quitar puntos -Ne, pero no he hecho más que preguntar sobre la clase ¿o es eso suficiente para condenarme?- se defendía con inocencia.
Aun con sus aprensiones no tenía ni como refutar tal defensa, el líder de casa no pudo hacer nada más que advertir a su ahijado que tuviera cuidado y con eso lo dejo ir.
Nadie en la sala de Slytherin interrogaba a Dafira Black por su actitud, aun los crueles como son los estudiantes esmeralda tenían un poco de simpatía por el docente cuyo carácter parecía resquebrajarse con cada atención dada de la serpiente de la casa.
Nott desde la comodidad de la mesa de estudio, miro al mayor adolescente pasar de largo no sin antes dar los saludos correspondientes a su compañero actual de tareas -¿seguro son parientes?- cuestiono muy serio.
Alphard levanto la vista de su lectura tranquila, esa paciencia en sus ojos brillaron y negó con ligera diversión -por supuesto que lo somos- aclamo poniendo su cabello detrás de la oreja, algo largo pero no tanto como acostumbro en todos sus años como Shinigami.
-Seguro fueron criados en casas diferentes- se arriesgó Zabini dando un brillo pícaro y juguetón.
El joven Black dio un suave gesto de regaño -no es momento de distraerse- aclamo señalando sus respectivas tareas, sin embargo de entre sus ropas escolares saco un costal -ahora sin embargo, tengo dulces que puedo compartir- dio ese gesto cariñoso de alguien dispuesto a mimar a sus hijos.
Ambos niños lo miraron interrogante, nunca entenderían como Alphard podía tener dulces a cualquier hora del día en cualquier día de la semana… menos esa manía por podar arboles de bonsái en una dudosa estética… ni menos la capacidad de mantener una amistad con dos gryffindor (también podían agregar a Dafira, pero esa duda siempre la decían en voz alta del parentesco).
Tanto Zabini como Nott se encogieron de hombros, no eran amigos… pero si conocidos dispuestos a hablarle a pesar de la sombra de muchos en la casa o la fama de su primo, por lo cual aceptaron comercializar dulces además de seguir con las horas de las labores escolares.
Y Jushiro solo miro impasible, con cariño como poco a poco eran más cercanos otros niños aparte de Neville y Hermione… tanto que le encantaba convivir con los pequeños, casi olvidando que tenían la misma edad físicamente.
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Fue durante el receso de Pascua que Madame Pomfrey tuvo su primer estudiante enfermo, peculiar considerando lo poco inclinados que estaban los niños a desperdiciar su tiempo en el ala del hospital cuando podían estar jugando e ignorando sus malestares.
Con su actitud excepcionalmente amable, recibió a ambos jóvenes a su oficina ocultando la sorpresa de sus identidades -Señores Black, ahora ¿Qué necesitan?- cuestiono con cierta curiosidad.
Después de todo, la fama de Dafira era grande en Hogwarts pero nunca en ningún momento en esos años que el chaval lleva estudiando se lo ha topado ni por error menos por alguna queja médica.
(Quizás porque Ichimaru respeta a los que dedican su tiempo al oficio de la curación, el terror que puede ser una persona de esa profesión).
Sentados al otro lado del escritorio, Alphard bajo la cabeza mortificado -tengo ligera gripa- su tono era grave y seguro tenia fluido nasal pero lo que sorprendió a la enfermera, fuera que viniera por ese simple malestar.
Nuevamente reflexionaba que los niños no vendrían a ella por un resfriado hasta que fuera grave, menos en vacaciones.
Enderezándose, el menor solo suspiro -pero no es nada grave- protesto bajando la mirada a sus pies moviéndose en la silla como si tratara de evitar el contacto visual.
Y lo era, porque como una sombra de Jushiro Ukitake… todo lo relacionado a las enfermedades le traían recuerdos de tos con sangre y dificultades para respirar.
-Lo siento, Pomfrey-sensei- Dafira tomo la voz, dando palmadas a su primo para que levantara la cabeza en un consuelo que no sabía expresar -es solo precaución, seguro no lo sabe… pero la salud de mi ototo-san es importante- era serio aun en su rostro en ese perpetuo gesto astuto.
Arrullo la preocupación del adolescente, luego miro al más pequeño cuyos ojos cálidos eran tan famosos entre los profesores ahora ligeramente enrojecidos por la enfermedad… no veía las diferencias entre los Black como tanto se menciona, Pomfrey solo vio a dos niños preocupados entre sí.
Adorable.
-por supuesto que es importante- rompió con una sonrisa maternal -Tu preocupación es válida, joven Black- se dirigió al mayor -ahora deja que te revise rápido y seguro con las pociones adecuadas junto con un descanso, estarás como nuevo-
Dafira se veía más tranquilo, esa sonrisa apretada desapareció para expresar la misma espeluznante que frecuentaba… le susurro algo a su primo y salió por la puerta.
Pomfrey estaba intrigada por la despedida repentina, pero después de que acomodo a su paciente en una de las camillas escucho el golpeteo de la enfermería… ver dos cabezas de ciertos gryffindor asomarse fue una sorpresa.
-Oh fue avisarle a tus amigos- la enfermera aprobó la buena voluntad de Dafira ¿Cómo pensaban que era un niño malo? Se concentró en sus hechizos de diagnóstico guardándose sus preguntas para despues.
Pero Alphard solo afirmo silencioso, algo divertido porque si la enfermera miraba bien a los recién llegados que considerados estaban al lado del marco de la puerta… los podía ver pálidos y mirando aterrados en dirección a la puerta…. Seguro Ichimaru tenía la intención, pero no podía simplemente ignorar la oportunidad de aterrar a buenas presas.
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Los días transcurrieron como agua a través de las manos, las pascuas literalmente fueron un suspiro para los ansiosos alumnos que opacados regresaron con la amenaza encima de sus cabezas de los exámenes.
Era rutinario para Madame Pince que por esa época del año las mesas de su amada biblioteca fueran abarrotadas por estudiantes ansiosos por aprender todo lo del año en escasos días para los exámenes.
Una parte oscura de la recatada bibliotecaria admitía que se entretenía con el sufrimiento de los niños, algo que no admitiría ni bajo influyo de veritaserum.
Durante estos momentos llenos de desesperación con una difícil mente para concentrarse, que Harry Potter quien ya estaba muy cómodo con la idea de la magia… tenía un duro tiempo en la búsqueda de libros en los que apoyarse para pasar los exámenes.
No fue un niño de méritos, muy ocupado en no sobresalir para no opacar a su primo… que no contaba con un desarrollado método de estudio… aun los consejos de Ariana y Hermione hacían ecos en sus oídos, como un fiel intento de mago trataría de llevar dignas notas.
Aunque seguro sus tíos los tirarían a la basura.
Fue en estas circunstancias que se distrajo al encontrar a una persona quien sabia por naturaleza no era de estar en bibliotecas, sospechoso como estaba y ya teniendo en cuenta lo que era Nicolas Flamel además de lo que custodiaban (Hermione les conto lo descubierto gracias al niño maldito Alphard)… alentó a acercarse a Hagrid con dichas notas, ser invitado a la cabaña fue el método más sano para distraerse del estudio.
Algo que no admitiría aun con la clara mirada desaprobadora que Hermione les lanzo desde la mesa donde estaba con Neville y Alphard (estos últimos muy ocupados en pociones)… Ron como el, salieron despedidos de la biblioteca.
Respirar el aire limpio cada vez más cálido de la temporada los relajo -es un infierno estudiar- se quejó Ron con un largo bostezo, estirando los brazos al aire y pisoteando el pasto con más fervor.
Para Harry era sin importancia el mostrarse relajado, pero le lanzo una divertida sonrisa a su amigo -por supuesto, pero sería más problemático si reprueban- alguien silbo a sus espaldas obligándolos a saltar -aunque claro, no es algo que puedan aprender a la buena- Dafira Black les regreso una escalofriante sonrisa, parado tan inocente con sus manos detrás de la espalda y sin túnicas escolares… mostrando esa figura fina alzada encima de ellos por la diferencia de estatura.
-Tu….- señalo Weasley casi limpiando su oído -de donde saliste- escupió a la defensiva.
Chasqueando los dientes -bueno, de por ahí… ¿ne?- contesto desinteresado, la sonrisa más delgada -pero dime, Harry-kun… Otro Weasley-kun ¿Dónde van tan interesados?- pregunto.
Harry se enderezo ignorando a su amigo ofendido por el mote-con Hagrid- respondió casi esperando a que dijera algo.
Aun cuando Draco Malfoy era formal, todavía lograba ser muy mordaz con el guardabosque en corteses ofensas y por lo tanto… atinaba a pensar que cada sangre pura lo podía despreciar por su amistad.
Pero el mayor Black olfateo desinteresado, dirigiendo su atención más allá de sus cabezas -bueno por ti, Harry-kun- bostezo aburrido echándose algo a la boca que mastico con pereza -la verdad esperaba algo más divertido, pero simplemente… son algo aburridos- admitió con cierto tono despectivo.
-Mejor, piérdete-amenazo Ron perdiendo la paciencia por la mera presencia presuntuosa de ese niño maldito que parecía solo atormentar a quien se le atravesara (varios de la casa murmuraban sus encuentros).
El silencio cayó por un momento, esa estirada sonrisa parecía extenderse mientras sus ojos se alargaban casi amenazando con abrirse -Tan grosero…- canto -pero no puedo pedir mucho del último de la línea-
-Maldito…- Ron dio un paso amenazante, Harry se atravesó pero antes de que el último dijera algo para calmarlo… el aire parecía espesarse un poco atragantando la discusión en sus gargantas.
Chisteo y movió su dedo índice de un lado al otro -ne, tan temperamental- lanzo con desdén -pero aprende a elegir tus peleas… mocoso- dio la espalda -ser valiente no es similar de tonto- aconsejo -aunque a veces… nunca puedes diferenciar uno de otro- miro por encima de su hombro en burla marchándose con la misma gracia como llego.
-Qué pasa con ese tipo- Ron tartamudeo, atragantándose con saliva mirando la espalda cada vez más lejos de ese adolescente.
Harry no respondió, no entendía el objetivo de tal pasatiempo de Dafira Black y cuidadosamente trataban de no topárselo durante tanto tiempo aun cuando compartían clases con Alphard, ahora sin embargo era extraño como los encontró, de donde salió y porque no lo escucho.
-Mejor vamos con Hagrid- atino a decir repentinamente cansado.
-Tienes razón- suspiro el pelirrojo masajeándose el puente de la nariz, provocándose un estornudo -bueno…- olfateo limpiándose la mejilla -mejor finjamos que no existe ese maldito… lo habíamos hecho muy bien en todo el año -murmuro en silencioso acuerdo.
Con eso desfilaron hacia la cabaña, cuya chimenea expedía humo… como siempre el amable guardabosque los recibió con una cálida bienvenida, sin embargo el interior estaba muy caliente para ser saludable y por la mirada de Ron, también estaba mortificado en derretirse en el instante.
Fue durante la plática de las defensas de la piedra filosofal, que Harry se dio cuenta que en el fuego de la chimenea Hagrid estaba calentando un ¿huevo? Uno de un tamaño anormal, preguntando se dieron cuenta que era de un dragón.
-¿No es hermoso?- en su acento el gran hombre pidió casi soñador al objeto en fuego lento -un dragón, siempre quise uno-
Inseguro, los dos chicos se miraron… aun cuando Harry era nuevo en el mundo mágico, su sentido común le decía que no era legal tener uno en un lugar con poco espacio, con peligro de quemarse y con muchas personas que podían ser dañadas por alguna criatura mágica.
Por la cara de Ron, era acertada su manera de pensar… claro que el adorable guarda llaves no le veía nada de malo, era muy capaz de criarlo y con el tiempo sería algo fácil… no pudieron lograr que cediera por el contrario, les hizo saber que en cuanto se abriera los llamaría.
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La sala estaba en silencio sepulcral con las sombras de la luna ingresando por las ventanas polvorientas, no había encontrado otro punto de encuentro y tampoco parecía que estaban por buscarlo en los próximos días.
Las figuras se enderezaban mirándose mutuamente en completo aire formal, no había replicas ni siquiera regaños… pues todos entendían que su reunión fue completamente atrasada hasta ese momento por asuntos que iban más allá de su poder.
Después de todo, debían mantener el perfil bajo y los fantasmas de Hogwarts aseguraban que no era prudente reunirse entrando el año después de navidad… en pascuas quedo imposibilitado por la enfermedad de Alphard a quien Dafira y Retsu puso nerviosos.
Esto último con un buen motivo de paranoia.
Aunque el mayor de los Black no tenía problemas de escaparse, la falta de Alphard sería muy evidente pues aun con la carga de la fama de su primo ya había personas acercándose con más confianza a su estela… en cambio Ariana, los gryffindor eran muy entrometidos para su propio bien.
-Si todo está en orden… - Alphard tomo la atención cuando los acuerdos técnicos quedaron claros -se levanta la reunión- miro duramente el entorno para caer en Retsu.
-La misión fue fácil de llevar a cabo- informo algo obvio pero no dejaba de tener que reportarlo de manera oficial -la piedra filosofal extraída, sin embargo no hubo ningún anuncio del hurto- mostro entre sus dedos una piedra enrojecida que miraba con cierto aire crítico cuando más la luz de los lumus flotantes resaltaban ese color de sangre.
-Así que esa es la piedra filosofal- silbo Dafira inclinándose en la roca de aspecto propio de la joyería, olfateo y se retiró asqueado por la mera idea de la inmortalidad, un hecho no natural para el ciclo de las almas.
Aun cuando convivio con Aizen tanto tiempo, todavía tenía cierto respeto por lo natural.
Ukitake miro con intensidad la roca, extendiendo su mano con el aire crítico -En cualquier oportunidad, destruye el objeto… Retsu- entrego la piedra, recibiendo una inclinación en afirmación por la orden.
-¿N no hay manera de rastreo?- Dafira cuestiono, recibiendo una mirada ofendida de la silenciosa Retsu -solo decía, después de todo… Albus todo poderoso es alguien digno de tener en cuenta- se defendió más en broma que por ser verdad.
Mientras Unohana fulmina "amablemente" a un Ichimaru quien pareciera extender su sonrisa maliciosa en desafío, el ambiente se tornaba ligeramente hostil y los deseos de una lucha de temperamentos engañosos se llevaba a cabo… pero el más templado de esa reunión estaba en sus propios pensamientos, ignorando el posible asunto bélico entre sus compañeros.
-¿Qué planea el director?- mascullo para sí mismo Alphard, tan desconcertado como agobiado de las resoluciones de los que se dicen adultos, miro al resto de sus compatriotas los únicos en todo el castillo a los que podía ver como iguales (sin prestar atención que interrumpía)-¿alguna sugerencia?- pregunta con soltura, el trio enderezándose al sentirse de nuevo en los negocios a tratar esa noche.
-Eliminar el factor amenazante- cordial Ariana agrego, guardando entre sus pijamas la preciada piedra alquimista, otro factor mágico que mitigaba y aislaba sus propiedades para evitar rastrearse.
Alphard los miro gravemente, pero no podía ir en contra de esa sugerencia y miro a su Onii-san quien se enderezo ante la pregunta silenciosa.
-Quirrell ha acudido a la sangre de unicornio para mantenerse- fue Dafira quien musito descarado, el desdén en su movimiento de muñeca por la mera situación aburrida de un personaje débil.
-Maldecirse a sí mismo- murmuro Ukitake en su gesto grave de once años, levanto la vista para aprobar que continuara con la información.
Gin se encogió de hombros -cualquier cosa que podamos hacer, tiene que ser antes de que se vuelva desesperado e imprudente- informo más como un método de presión que por interés verdadero en daños colaterales -seguro los dolores son insoportables y si no fuera por el ajo, el olor tan penetrante de podredumbre seria insoportable- alego.
Se quedaron en silencio mirándose mutuamente, aun la sonrisa de Ichimaru se redujo en la expectativa hasta que Ukitake paso su mano por el cabello en una resolución brillando en sus ojos con un ligero toque de arrepentimiento por la pobre alma.
Y en asuntos menos graves, saber que Potter tenía una capa de invisibilidad no sería un asunto de su interés… si no fuera por la constante vigilia al pasillo y sus horas de vagar tan entrada la noche, eso sin contar la curiosidad naciente del niño por descubrir asuntos que no le importan.
Además de pasar por alto al fullbring quien no parecía dispuesto a desenmascararse delante de nadie.
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En uno de esos días Hagrid estaba abatido en su cabaña, sus ojos perdidos mientras se agitaba aún más bajo la mirada penetrante de una niña de casi doce años… castigado como estaba, solo entrego al ejemplar noruego en un chillido alegre de la "pequeña" criatura que se enrosco con facilidad entre las manos de Ariana.
Harry no había pensado en que su amiga reaccionara de la manera desaprobadora como lo hizo cuando vio nacer la cría de dragón.
-Cómo es que ella simplemente puede tomarlo- se quejó Ron recordando que estuvo a punto de ser mordido, mientras con esa niña… invasora y al parecer mandona… lo tomo con facilidad sin el peligro de ser agredida por el dragón.
Además un poco herido que Harry insistiera en invitarla (por lo cual solo era invasora en su mente), Weasley no evito darle miradas sucias a la niña… luego lastima al dragón para caer donde el guardabosque estaba agazapado en un aire depresivo.
La gryffindor miro aceptable al dragón que aleteo ligeramente, sabiendo por instinto en no provocarla -Hagrid hablare con mi Tío- fue lo único que dijo ignorando abiertamente las quejas del pelirrojo.
-Pero…- Harry quería replicar, sabía que era una criatura peligrosa y en una cabaña fácil de quemar le hacía cuestionar el instinto de preservación del guardabosque -creo que tienes razón- accedió después de una lucha interna, Ron abrió la boca y casi lo acuso de traidor.
Ariana lo miro con delicadeza para regresar su atención al mortificado medio gigante -No es prudente, Hagrid… debes entenderlo, aun cuando tengas la resistencia para criarlo no es aceptable este hábitat para su bienestar- explico con paciencia, irradiando esa serenidad y confianza que muchos comenzaban a adjuntar al nombre de Dumbledore -puede alguien resultar dañado- agrego.
Hagrid le lanzo un vistazo apaleado -pero estoy seguro que puedo…-
-No puedes- corto severamente Ariana -quizás seas resistente, pero cualquiera de tu entorno puede ser dañado ¡has pensado en las heridas de un dragón! Dientes fuertes, fuego intenso y de un temperamento- enumero con ese aire regio.
La criatura aleteo en acuerdo, recién nacida como estaba era un desarrollo rápido y parecía muy adorable en las manos de Ariana Dumbledore cuyos ojos parecían dispuestos a arremeter en contra de cualquiera que alegara lo contrario.
No había sonrisa serena, solo un apretado gesto plano casi obligado por la entereza de su personalidad.
-Hagrid, los dragones crecen enormes, seguro no será nada cómodo estar aquí- más suave Harry trato de consolarlo, Ron parecía murmurar maldiciones pero sabiamente no dijo nada directamente ni en voz alta.
Esos ojos escondidos entre su pelo, el puchero rendido mientras se levantaba en su altura y se acercaba acariciando al ejemplar recién nacido -Norberto, ese es su nombre- dijo melancólico.
-Es un buen nombre, sin embargo es niña- informo Ariana mirando la chispa del pequeño espécimen.
-Oh bueno, entonces ¿norberta?- más aliviado Hagrid alego dando palmadas torpes a la cabeza de la sobrina del director.
-Ella estará bien, Hagrid… sin embargo se más prudente con tus elecciones de mascotas- aconsejo Ariana con una apaciguada sonrisa.
Harry se sorprendió que el director accediera a realizar todos los arreglos de modo anónimo, después de todo era ilegal el comercio de esos especímenes… Ariana logro mantener a la criatura dócil, sin embargo ninguno de ellos dos podían acercarse sin ser amenazados con perder un dedo.
Ron decía que era favoritismo, aún seguía sin dejar de mandar miradas a la más joven Dumbledore.
El dragón fue entregado de manera segura, la perdida fue muy grave para Hagrid quien se despidió con un ligero llanto y promesas de los cuidadores de enviarle cartas de su crecimiento.
XXXXX
A pesar de la amenaza cercana de los exámenes, los gemelos Weasley miraron el corredor con aire depredador... vieron sus relojes imaginarios, para volver su atención de nuevo.
Con el profesor Marian tenían una tregua temporal, como guerreros reconocían su derrota y era mejor no antagonizar mas al antes auror... era obvio que estaban llegando a su temperamento si ya los colgaba encima del lago sin dudar.
Dos veces... tuvieron que ser colgados dos veces para reconocerlo... mas cuando esa mirada del docente de historia los hizo temblar y persuadir de manera envidiable.
Luego estaba Tsukishima, ese profesor austero que aunque les estaba enseñando la cultura muggle de una manera que seguro otros maestros no harían (muy interesante sus modas y modismos), demostró una suerte ademas de una paciencia envidiable a su causa.
Era un reconocimiento que no dirían en publico, pero el squid se libro de cada broma ligera o pesada de una manera ilógica... por lo cual lo dejarían pasar.
Ahora sin embargo estaban esperando a su enemigo natural numero uno, ese que les da sonrisas espeluznantes y les saluda como si fueran los mas viejos amigos con ese tono cantor junto con una impecable educación fina.
Entonces esperaron, pasaba siempre a esas horas para la siguiente clase de ¿Música Muggle? bueno no sabían que existía dicha materia, el niño en verdad era un prodigio y parecía cómodo con dichas asignaturas aun cuando los Black eran considerados puristas.
Pero no estaban ahí para reconocer al enemigo, estaba ahí... con dos bombas fétidas de ultima generación que se impregna en la piel... para bombardearlo, herirle su orgullo y quizás borrarle esa sonrisa molesta.
-Fred no creo que pase por aquí- atino a decir George cansado de la postura en la que estaba, pero sin retirarse de mirar por la esquina.
-El pasa por aquí... Wood no nos mentiría- terco alego Fred, casi fulminando el espacio vació con la intención de invocar el objeto de su odio.
-No digo que nos mintió, quizás el chico tiene asuntos que hacer- murmuro el mas razonable de los gemelos.
-Bueno, considerando su pasatiempo- suspiro enderezándose Fred -quizás fue a torturar algún alma inocente con su sonrisa-
-Podemos acechar a su hermano- ofreció George tratando de pensar en el horario del menor.
Una sonrisa en Fred se extendió, tan maliciosa que hizo dudar a su hermano de su cordura -Si no, siempre podemos lanzar al pobre Alphard Black una pequeña probadita de los Weasley... como serpiente que es-
George quiera refutar, pero el lado competitivo le dijo que no habían aterrorizado a los slytherin como deberían.
-Una muy mala idea- una voz suave dijo en el oído de Fred, tan invasivo en un tono que reconoció en automático pero el susto provoco que brincara soltando lo que tenia en sus manos.
Un "NOOOO" se escucho por todo el pasillo, la carcajada de Dafira en el fondo y los gemelos Weasley apestosos por una semana.
XXXXX
Fin del capítulo.
Bueno, no hay mucho antagonismo de las serpientes… con Draco calmado por Ariana y el resto de las serpientes mas atentas al enemigo en su casa, aunque claro todavía están ciertas rivalidades que el canon.
Walburga esta cambiando, será la edad.
Retsu tomo la piedra con la esperanza de acabar con el peligro, pero pareciera que no logro su objetivo.
Y si, todavia estan con el miedo que tenga una recaida Ukitake por lo cual... una simple gripa siempre debe ser tratada...
Los fantasmas son como el medio de comunicación de entre los Slytherin con la gryffindor.
Neah20 fuera…
