Notas y Comentarios al final.
¡Disfruten!
Separación entre tiempos dentro de momentos: º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º
Separación entre momentos: La linea debajo de este mensaje xD
Residencia Uzumaki
2 de Noviembre
13 años
-No.- Naruto cruzo los brazos, sus labios puestos en una firme línea. Todo su lenguaje corporal gritando "a la defensiva".
Jiraiya suspiro, pasando una mano por su cabello mientras observaba a su ahijado. Asari le había dado su permiso para seguir con su plan, la única condición siendo que él tenía que convencer a Naruto. El Sannin había planeado un día perfecto, con ramen, entrenamiento e incluso se había mantenido lejos de sus lugares de investigación.
La sonrisa no se había borrado de la cara del rubio en todo el día, excepto, por supuesto, cuando finalmente le reveló lo que quería hacer.
-Naruto...- Empezó a hablar, no logrando ocultar el cansancio en su tono. El rubio volvió a negar con la cabeza, matando al mayor con la mirada, retándolo a continuar esa oración. Jiraiya podía admitir que era bastante intimidate para un niño de 13 años, pero el Sanin no era una leyenda solo por su gran conocimiento de Jutsus.
-Es por la seguridad de tu familia y amigos.- Sentenció. Internamente agregó "Y en especial la tuya" pero sabía que la mejor forma de llegar al Uzumaki era con sus seres queridos.
La pose de Naruto se volvió un poco dudosa. Apartó sus ojos, considerando sus opciones. Jiraiya se mantuvo en silencio, dejando que el joven tuviera su batalla interna en tranquilidad.
-¿Por que no lo podemos hacer aquí?- Preguntó en apenas un susurro, finalmente dejando que sus brazos cayeran. Jiraiya lo observó, no muy seguro de si había logrado convencer al terco joven.
-Demasiado peligroso.- Respondió con calma. Naruto asintió, como si ya supiera la respuesta pero queriendo escucharla igualmente.
Sin decir nada, el rubio giró sobre sus talones, volviendo a la casa principal.
Jiraiya se dejó caer contra el suave pasto de los territorios Uzumaki, en su cabeza sabiendo que estaba haciendo lo correcto. Su corazón, sin embargo, sufriendo por la cadena de dolor que sabía esto causaría.
-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º
-Lo siento Sasuke. Naruto no puede ir a entrenar hoy.- Sasuke frunció el ceño ante la expresión y voz de Karin. La normalmente energética chica parecía solemne. Todos los Uzumakis habían estado actuando así hacía por lo menos una semana y nadie más en la villa parecía saber la razón.
Apretó los puños con enojo y frustración al recordar por qué él todavía no sabía que ocurría con el prestigioso Clan. No había visto o escuchado de Naruto en una semana, o al menos, no fuera del ámbito oficial. El rubio había desaparecido por completo, solo apareciendo momentáneamente para las misiones. E incluso en ellas estaba callado y alejado.
No había escuchado palabra de su mejor amigo (hermano) en una semana.
-Karin...- La Uzumaki negó la cabeza, interrumpiéndolo antes de que pudiera siquiera empezar.
-Lo siento Sasuke.- Repitió antes de cerrar la puerta.
El Uchiha giró sobre sus talones, yendo hacia la salida del territorio. En su camino, notó como cada Uzumaki que se encontraba estaba callado, triste...Alejado. El apellido Uzumaki y esos adjetivos nunca deberían estar juntos en una oración.
(Y fuera de sus muros, la tensión se podía sentir en el aire. ¿Qué pasaba con los Uzumakis? Los observaban, siguiendo sus silenciosas siluetas por los techos, luchando por no perderlos de vista para nuevamente tratar de ver un poco de vida en sus ahora serios semblantes. Los Uzumakis estaban inquietos y con ellos, el resto de villa.)
-¿Algo?- Preguntó Shikamaru en cuanto cruzo la entrada. Sasuke negó la cabeza, produciendo varios suspiros y sonidos frustrados por parte de sus amigos.
-Deberíamos entrar y ver que pasa con ese idiota.- Gruñó Sakura, matando con la mirada la inocente puerta que la separaba de su amigo.
Los otros se mantuvieron en silencio, compartiendo miradas entre ellos, sabiendo que no debían, pero queriendo igualmente.
-No podemos.- Sentenció, sorpresivamente, la suave voz de Hinata. Todos los ojos se posaron inmediatamente en ella.
La Hyuga cruzo los brazos, observándolos a todos con un semblante serio. Sakura abrió la boca para protestar, sus puños apretados. Antes de que los gritos de la peli rosa pudieran empezar, Hinata habló.
-No podemos simplemente atacar las tierras de un Clan. Naruto es nuestro amigo, si, pero...- Hinata suspiró, viendo cómo algunos apartaban las miradas, ya sabiendo la realidad. -Muchos de nosotros somos los herederos de nuestros respectivos clanes. Si atacamos el hogar de los Uzumaki sin razón...- Hinata negó la cabeza, no teniendo que explicar para que todos entendiera la gravedad de la situación.
-No estaríamos atacando, solo... solo...-Los ojos de Sakura se habían llenado de lágrimas mientras negaba con fuerza la cabeza.
-No podemos.- Repitió Hinata, sus puños cerrados siendo la única indicación de su desagrado con la decisión.
-Mierda Naruto. ¿Que está pasando?- Murmuró Sasuke, los once observaron la entrada, como si está pudiese darles las respuestas que querían. Necesitaban.
º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º
-Uchiha-san.- Saludo Asari cuando Fugaku entró a su oficina. El portador del Sharigan frunció el ceño, sentándose frente al peli rojo sin decir palabra.
Cuando el silencio se estrechó a más de un par de segundos, Asari alzó una ceja antes de volver a su papeleo. Minutos pasaron antes de que uno de los dos hablara.
-¿Qué está pasando?- Preguntó Fugaku, su semblante no revelando ninguno de los sentimientos tras su máscara. Esta era, sin embargo, innecesaria, pues el Uzumaki no había alzado su mirada de los papeles.
-Asuntos de Clan.- Sentenció, su voz seca. Ambos sabían que sería inútil el decir que todo estaba bien. Se conocían muy bien uno al otro como para que eso funcionará.
Fugaku arqueo una ceja ante la respuesta. Alzando los hombros, sacó una botella de Sake desde el interior de su atuendo, dos pequeñas copas pronto acompañándola. Asari apretó su lapicero con fuerza, pero se mantuvo en silencio.
La pluma cayó de su mano con un sonido frustrando, finalmente alzando la mirada para matar a su amigo con ella.
-El irritante en esta relación se supone que soy yo.- Comentó, cogiendo su copa de Sake y tomando un sorbo de esta.
Fugaku sonrió un poco.
-No lo niego.- Continuaron bebiendo en silencio.
-¿Qué quieres Fugaku?- Toda irritación y exasperación habían desaparecido del peli rojo, siendo reemplazados por un largo e interminable cansancio.
Fugaku alzó una ceja. En una parte lejana de su mente, Asari se alegró de haber aprendido Uchihaness.
-Es la verdad. Son asuntos del Clan.- A diferencia de lo que el Uzumaki esperaba, el azabache no rodó los ojos, o gruñó con frustración. Solo dejó escapar un pequeño suspiro.
(Y ahí, Asari supo que no estaba hablando con el líder del Clan Uchiha. No. Estaba hablando con su amigo, quien se negaba a expresar sentimientos pero los demostraba mediante pequeño gestos.)
(Y el Uzumaki, por primera y quizás ultima vez, confió en alguien más las desdichas de su Clan.)
(Ni una palabra de las dichas en esa habitación salieron a la luz).
º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º
-Gracias por la invitación.- El líder del Clan Aburame inclinó un poco la cabeza en respuesta, llenando el vaso del peli rojo frente a él.
Naruto estaba sentado junto a su tío, Shino junto a su padre. El Uzumaki sabía que el castaño no había dejado de mirarlo durante toda la cena y por ello estaba inquieto para volver a su hogar.
No estaba listo. No podía hablar con sus amigos. No sabía cómo explicarles su decisión.
Los adultos hablaron, ambos sabiendo la razón de la reunión, pero ninguno estando dispuesto a abrir el tema.
-Nos retiraremos por hoy.- Asari se levantó, inclinando un poco su cuerpo en señal de gracias. Shibi asintió como respuesta.
-Naruto puede pasar la noche, si así lo desea.- Sentenció el mayor de los Aburame.
Naruto sintió su cuerpo tensarse antes de forzarse a relajarlo.
La invitación a cenar no había sido un evento casual. Había sido un evento formal, en el que los mayores no discutían como amigos, si no como líderes, buscando lo mejor para su Clan. Sería considerando increíblemente groserías el no aceptar esta invitación, y ofender a sus aliados no estaba en el interés de los Uzumakis. Estaba forzado a aceptar.
Sutil, silencioso y peligroso. Las palabras en las que se fundaba el Clan Aburame.
El heredero del Clan Uzumaki se trago sus miedo y reservaciones, respondiendo con toda la educación de un joven de la nobleza.
-Sería un honor, Aburame-sama.- Se inclinó un poco, compartiendo una mirada resignada con su tío.
-Excelente.- Y sin que Shibi tuviera que decir más, Shino ya estaba arrastrando al rubio a su habitación.
El golpe de la puerta al cerrarse le pareció, de una extraña manera, definitivo al rubio.
-Shino...- Normalmente Naruto no tenía mucho problema en saber lo que todos sus amigos estaban pensando, no importaba cuánto se taparan el rostro, pero en ese momento Shino era un rompecabezas indescifrable para él.
El castaño negó la cabeza, sentándose en su cama e indicándole al rubio que lo imitara. Vacilando un poco, Naruto obedeció.
-¿Es algo malo?- La suave voz del Aburame resonó en la habitación.
-Un poco.- Admitió el rubio. Los dos tenían la mirada clavada en el techo.
-¿Te podemos ayudar?- Está vez no hubo pausa antes de que el Uzumaki contestara.
-No.- Shino solo asintió.
No hubo más preguntas sobre el tema el resto de la noche. Estuvieron casi todo el tiempo simplemente mirando a la nada.
(Naruto sabía que de ser cualquiera de sus otros amigos, lo hubieran ahogado en preguntas, insistiendo hasta que revelara la verdad. Y aunque los amaba a todos y cada uno de ellos, no pudo evitar estar intensamente agradecido de que fuese Shino con quien estuvo ese noche. Por qué aveces, el silencio es el mejor consejero.)
º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º
-¿Estás seguro de esto, Naruto?- Preguntó Jiraiya. El rubio asintió sin decir palabra.
Era un poco más de la mitad de la noche y ambos Ninjas caminaban por las oscuras calles de Konoha, en dirección al gran arco que actuaba como entrada. Naruto no se había despedido de nadie, ni siquiera de su tío. Jiraiya sabía que Asari tendría su cabeza por eso, pero supuso que podría hacerle un último favor a u ahijado antes de alejarlo de todo lo que amaba.
Uzumaki Naruto iba a abandonar la villa junto a su padrino, para aprender a controlar al zorro, escondiéndose de Akatsuki al mismo tiempo.
Nadie sabía cuando volvería, o si alguna vez lo haría.
Los Uzumakis sabían. Todos y cada uno de ellos habían sido informados el día en que se le había propuesto al heredero, después de todo, eran una familia y muy pocos secretos habían entre ellos.
¿El resto de la villa? Estaba felizmente ignorante sobre este hecho.
O eso parecía.
-Kami... ¿No pudieron escoger una hora más decente para irnos?- Shikamaru bostezo, todo su cuerpo recostado sobre el muro de Konoha. Otros diez niños estaban de forma similar a su alrededor.
Todos llevaban una maleta.
Naruto abrió la boca, formando una perfecta "O", tanto en sorpresa como en vergüenza, pues sabía que había estado evitándolos.
-Pero...¿Cómo...?- Finalmente logró hablar. Ninguno de ellos respondió, todos simplemente clavando sus miradas en el rubio. Después de unos segundos, Sasuke suspiro, y, con una mirada determinada, camino hasta estar frente a su mejor amigo.
Y sin previo aviso, le dio un puñetazo que mando al rubio a volar unos cuantos metros.
-Eres un maldito idiota si crees que puedes irte así de fácil.- Gruño Sasuke, dando un paso adelante para darle otro golpe al rubio, quien no se había movido de su posición en el suelo. Jiraiya se interpuso, alzando las manos en señal de paz.
-Sasuke...-Sus palabras no habían salido por completo de su boca cuando el azabache se giró hacia él, su puño alzado.
-Y si cree que voy a dejar que secuestre a mi hermano ¡Está muy equivocado, Jiraiya-sama!- Jiraiya abrió la boca para defenderse, pero los niños ya tenían rodeado a Naruto. Algunos se habían agachado a su lado, otros se habían parado frente a él con un Kunai en mano, listos para defender a Naruto tanto de él mismo como de su mentor. El rubio simplemente pareció resignado.
Jiraiya suspiro, pasando una mano por su rostro. En serio, ni siquiera sabía porque estaba sorprendido.
º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º
Dos días después, Naruto y Jiraiya estaban nuevamente caminando por las calles de Konoha en dirección a la puerta, el rubio en un humor mucho mejor que la última vez.
A diferencia de su último intento, esa vez caminaban en pleno día, rodeados en ambos lados por peli rojos y once gennin. Se detuvieron un poco antes de la salida, para una ultima despedida.
Mientras Naruto era rodeado por su familia y amigos, Jiraiya se paró junto a Asari, una sonrisa resignada en su rostro.
-Con una semana cada mes va a ser difícil enseñarle.- Comentó el Sannin. Asari giró un poco su cabeza hacia su dirección, asintiendo.
-Supongo que tendrás que cortar tú tiempo de investigación.- Se burlo el líder de los Uzumakis, ganándose una mala mirada por parte del mayor.
Se quedaron en silencio, ambos observando al grupo frente a ellos.
-¿Cada vez que me lo llevé va a ser así?- Preguntó finalmente el Sannin, refiriéndose al gran grupo de peli rojos. Asari río, negando la cabeza.
-Solo esta vez. Al menos, el Clan completo solo vendrá esta vez.- Asari apuntó con la cabeza a los once niños que no se habían separado ni por un segundo del rubio, dandole una sonrisa burlona al mayor, pues ambos sabían que los niños siempre vendrían.
Jiraiya bufo, cruzando los brazos. Sin embargo una pequeña sonrisa invadía sus labios.
-No esperaría nada menos.- Asari sonrió, dandole una pequeña mirada al peli blanco.
-Supongo que son suficiente iniciativa para que no te pases de la semana.- Compartieron una mirada significativa, en la que al final, Jiraiya no pudo hacer más que asentir.
El Sannin era increíblemente poderoso y hábil, pero no tenía ningún deseo de volverse el enemigo de Konoha.
(Por que sabía que eso pasaría si rompía su palabra. Todos y cada uno de los clanes más prestigiosos seguirían a sus herederos en busca de su amigo perdido, con los Uzumakis liderando la causa. No por primera vez, Jiraiya se preguntó si todo esto de verdad valía la pena.
Y luego... luego vería la sonrisa del rubio, la felicidad que irradiaba, la luz que parecía dar en cada ocasión. Y sabría que no había nada que lo podría detener para proteger esa preciosa vida.)
Residencia Uzumaki
15 de Mayo
16 años
-¡P-Pero! ¡¿Por qué tengo que cuidarlo yo?!- Exclamó Karin, apuntando al charco de agua en la esquina de la habitación.
Asari ni siquiera alzó la mirada para responder.
-Tú lo salvaste y lo curaste.- Karin gruñó, golpeando sin arrepentimiento su cabeza contra el escritorio de su tío. Asari suspiro, dejando su pluma a un lado y poniendo su mano frente a la frente de su sobrina, evitando que esta se siguiera lastimando.
-Detente Karin.- Ordenó con un tono severo. La peli roja inmediatamente paro, sabiendo que su líder odiaba que su familia se lastimara, mucho más si era infligido por ellos mismos.
Asari sonrió, pasando una mano por el largo cabello de la menor antes de recostarse contra su asiento.
-Karin... O te encargas de él, o dejas que el consejo de ancianos lo haga. - La mujer frunció el ceño, sabiendo lo que eso significaba. Aún con Tsunade como Hokage, el consejo inevitablemente le ganaría por mayoría y seguramente matarían al joven, probablemente después de torturarlo por información que no tenía.
-Está bien...- Murmuró, cruzando los brazos. Asari le dio una pequeña sonrisa de aprobación antes de volver a su papeleo.
Karin se levantó, yendo a la esquina donde el charco se encontraba y parándose frente a él con los brazos cruzados.
-Puedes caminar como un humano normal o te puedo trapear. Lo que prefieras.- Pocos segundos después un joven había aparecido donde antes solo había agua. Tenía los brazos cruzados y el semblante fruncido.
-No necesito una niñera.- Se quejó Suigetsu. Karin arqueo una ceja como respuesta.
-¿Quieres ir con los ancianos?- Cuestionó, una sonrisa divertida en su rostro, pues ya sabía la respuesta.
Suigetsu no pudo evitar el pequeño temblor que recorrió su cuerpo.
-Me podrías dejar ir.- Sugirió, mirando con cautela al hombre peli rojo, quien no alzaba su vista de los papeles.
Karin bufo, ni siquiera teniendo que hablar para explicar lo ridículo de la sugerencia. Aunque si murmuró un no-muy-suave "idiota".
La Uzumaki había ido a una misión de reconocimiento junto a su equipo. Otro de los laboratorios de Orochimaru se había descubierto y, al confirmar que el Sannin no estaba dentro, revisaron el lugar por algún posible experimento.
Karin había encontrado al chico frente a ella, conectado a cables y tubos, completamente moribundo. Sus instintos de médico habían actuando antes de que la razón llegara. Por ende, ahora había un experimento de Orochimaru en la casa de los Uzumaki.
Cogiendo el brazo del peli blanco, Karin los arrastró al campo de entrenamiento personal de los Uzumaki.
-Te haré un humano normal y una persona civilizada aunque me cueste la vida.- Gruñó, el fuego de la determinación brillando con fuerza en sus ojos.
Y pasaron los días. Los meses. Los años. Y Suigetsu nunca puso en marcha su plan de escape. Y Karin nunca lo dejo irse permanentemente de Konoha, incluso cuando el consejo lo declaró inocente y libre.
Y lucharon. Y rieron. Y lloraron. Y amaron.
Pero esa ya es otra historia.
(Y al final, cuando la pálida piel de Karin perdía color y la vida se le escapaba de los ojos mientras descansaba en los brazos de su amado, una sonrisa se posó en sus labios y un último suspiro paso por ellos.
"Idiota.")
Calles de Konoha
4 de Febrero
18 años
Sai caminaba por las calles de la aldea a la que tantas veces le había deseado el mal pero que finalmente se había vuelto su hogar.
Usaba su chakra para evitar chocar con objetos o personas, pues mantenía sus ojos cerrados. Después de todo, el arte que lo rodeaba solo se podía apreciar realmente cuando toda su atención estaba concentrado en un solo sentido, en este caso, sus oídos.
Escuchaba al herrero golpear su caliente martillo contra el maleable metal, convirtiendo un inocente elemento en un arma mortal. Escuchaba el freír de la de la comida al golpear con la estufa, el susurro de Chakra rondando por las manos de los Ninja, los instrumentos y cantos de aquellos que prefería mostrar su talento ante masas comunes.
Una pequeña, casi imperceptible sonrisa invadió su rostro. Konoha estaba llena de arte, cada una igual de hermosa que la anterior.
Los sentimientos... era algo que Sai no entendía. No sabía porque un pequeño corría a sus padres cuando algo lo asustaba, después de todo ¿No era una pareja civil igual de vulnerable a los ataques de la oscuridad? No entendía porque las personas se miraban unas a otras, con tanto amor que podía llegar a ser desconcertante. No entendía porque alguien daría su vida por otra persona sin tener obligación de hacerlo.
Y de pronto, unas risas fuertes y alegres invadieron sus oídos. Entreabrió los ojos, viendo a un grupo de jóvenes al otro lado de la calle, juntos, sus brazos alrededor de los hombros más cercanos, sus voces juntándose en una hermosa armonía de la que parecían inconscientes de estar provocando.
-¡Oí! ¡Sai! ¡¿Qué estás esperando?!, ven!- Exclamó el rubio del grupo, el joven al que todos rodeaban y a quien todas las sonrisas parecían dirigirse.
Y todas esas cálidas sonrisas y felices ojos de pronto se dirigieron a él, llamándolo, invitándolo a aquel cálido abrazo amistad que Sai tanto desconocía.
Por un segundo, un pequeño y hermoso segundo, Sai sintió que quizás, algún día, entendería el sentimiento que lo invadió en ese momento.
Aunque sabía que, aún sin entenderlo, daría su vida por todos y cada uno de ellos. Y ellos harían lo mismo por él.
Especial: Día de las madres (1)
A las afueras de Konoha
10 de Octubre
Un par de horas de nacido
Kuchina lucho contra su cuerpo para evitar que este cayera en la inconsciencia, su cuerpo débil por la pérdida de sangre y chakra. El zorro rugía frente a ella, sus grandes colas destruyendo todo a su paso.
Podía sentir como su cuerpo se rendía…Pero no podía. Sin pensarlo, atravesó su mano con su kunai, permitiendo que el dolor la despertara un poco.
Podía escuchar los sollozos de un pequeño bebe, recién nacido, a su espaldas. Con un gruñido más parecido al de un animal que el de un humano, Kushina poso su cuerpo como última defensa entre el indefenso niño y el monstruo frente a ellos.
La única forma que el zorro llegaría a su hijo seria pasando sobre su muerto y frío cadáver.
Residencia Uchiha
Diciembre 27
7 años
-No responde a nada.- Se lamentó Fugaku, entrando a su habitación con un suspiro derrotado. Mikoto no dijo nada, simplemente levantándose de la cama con toda la gracia de una dama, beso la mejilla de su marido mientras salía.
Fugaku la observo irse, confundido. Por unos segundos se debatió entre seguirla o sucumbir al hermoso regalo de la inconsciencia. Finalmente, su curiosidad gano. En un silencio que revelaba su entrenamiento de ninja, Fugaku siguió los suaves murmullos de la voz de su esposa, no sorprendiéndose en lo absoluto cuando lo llevo directo a la habitación de su hijo menor.
Ignoro el impulso de entrar a la habitación de enfrente, donde su corazón esperaba ver a un joven azabache leyendo un libro, pero su mente sabiendo que solo se encontraría con la fría oscuridad de la soledad, donde el frio dolor rodearía nuevamente su corazón.
Sacudiendo la cabeza para salir de aquellos oscuros pensamientos, Fugaku se asomó por la puerta entre abierta.
Ahí estaba la mujer de su corazón, entre sus brazos, sollozando, estaba Sasuke, su pequeña carita roja de tanto llorar.
-N-No esta…Ya no está…- Murmuraba una y otra vez, mientras Mikoto suavemente le acariciaba el cabello, su otra mano haciéndole pequeños círculos en la espalda, de su garganta saliendo un suave y reconfortante sonido.
Fugaku se recostó sobre la pared, cerrando sus ojos, por un momento apreciando el sonido de su familia en la otra habitación. Aunque rota y lastimada, seguían siendo una familia.
Cuando una pequeña lagrima bajo por su mejilla, decidió volver a la habitación. Con una sonrisa resignada, se sentó en la orilla de la cama. Queria hacer más. Ayudar a su hijo. Recuperar a su otro hijo. Abrazar a su esposa.
Pero debía aceptar que, a veces, el cálido y reconfortante abrazo de una madre era lo único que podría empezar a curar el dolido corazón de un pequeño.
Campos de Konoha
2 de Julio
5 años
Chiasa (2) recogió la última flor, levantándose rápidamente para estrechar su adolorida espalda. Puso la bella rosa en medio del espléndido ramo, terminando la hermosa imagen.
-¡Okaa-sa!- Una pequeña y alegre rubia llego a su lado, en sus pequeñas manos unos arrancados pedazos de pasto y algunas flores blancas. Su sonrisa, sin embargo, estaba llena de orgullo personal, habiendo acabado su primera decoración.
-Es hermoso, Ino-chan.- Murmuro Chiasa, arrodillándose frente a la niña, una sonrisa en su rostro. El rostro de Ino, aunque parecía imposible, pareció brillar con más alegría. De pronto sus ojos atraparon el ramo aun en la mano de la mujer, quien sin remordimiento lo dejo caer.
-Vamos a mostrarle a tu padre ¿Hm?- Ino asintió con entusiasmo, apretando las flores de tal forma que Chiasa estaba segura las pobres estarían destrozadas antes de llegar a la casa de los Yamanaka.
-Mi pequeña flor.- Murmuro en el pelo de la rubia, sabiendo que aquella pequeña e inocente niña en sus brazos, algún día tendría sangre en sus manos y cero remordimiento en sus ojos.
Y años después, cuando aquella pequeña se había convertido en una hermosa pero terrorífica chica que cortaría el cuello de un enemigo sin dudarlo, las pequeñas flores que había recogido ese día se mantendrías por siempre ocultas en el cajón de su madre.
Cárcel de Konoha
14 de abril
8 años
Hisao gruño, enterrando su cabeza entre sus piernas. Un suspiro derrotado y enojado escapo de su boca.
-¿Cómo paso esto?...Se veía tan débil.- Se lamentó, alzando los ojos para mirar a su compañero. El castaño aparto la mirada, pero Hisao pudo ver como una sonrisa burlona se formaba en sus labios.
-¿De qué te ríes, bastardo?- Gruño, levantándose de golpe y pegándole un fuerte puñetazo a la pared tras él. Esta vez, en otro hombre no se molestó en ocultar su sonrisa.
-Nunca tuvimos oportunidad.- Comento después de unos segundos de silencio. Hisao frunció el ceño, tratando de descifrar el significado de sus palabras.
Recordaba perfectamente como había terminado ahí. Habían estado visitando Konoha, buscando a algún rico comerciante para seguir y robarle a las afueras de la villa. De pronto, sus víctimas perfectas habían pasado justo frente a sus ojos.
Una mujer hermosa, obviamente de clase alta si su ropa era alguna indicación, caminaba con tranquilidad las calles de Konoha, dos pequeñas niñas tomando cada una de sus manos. La mayor entre ellas se veía mas pálida de lo que era usual, demostrando, sin querer, su enfermedad.
Hisao actuó antes de pensar, y en cuestión de minutos, las tuvo acorraladas contra una esquina en cuestión de minutos.
Y de pronto aquella frágil y enferma mujer se había convertido en un furioso león, listo para proteger sus cachorros en todo momento. Cuando Hisao finalmente la vio directo a la cara, su estómago cayó como una roca.
Una Hyuga. Una terriblemente enojada Hyuga. Y así, lo que se suponía ser un tranquilo robo de mercantes, termino con Hisao en una de las cárceles con mayor seguridad.
-Era una madre.- Y de alguna forma, eso fue suficiente explicación.
Hm...La mayoría de este capitulo se centro en personajes secundarios...Espero que aun así les haya gustado.
De ahora en adelante siempre voy a preguntar, ¡me encanta escuchar de ustedes!: ¿Cuál fue su momento favorito?
Disculpen las faltas de ortografía, lo leí todo, excepto el especial de las madres, varias veces, tratando de minimizar los errores, pero mi cerebro ya sabe lo que el texto dice, así que aveces es un poco difícil atrapar esos pequeños horrores ortográficos.
1. Recientemente fue el día de las madres en mi país natal y quise hacer estos pequeños momentos para celebrarlo con todas las mamas haya afuera. Aunque se que se celebra en días diferentes alrededor del mundo, le quiero desear a todas las madres un feliz día. Y recuerden mis queridos lectores: Madre solo hay una. No la desperdicien mientras aun la tengan.
2. No tengo ni idea de como se llama la madre de Ino y el Internet no ayudo en lo absoluto.
Antes de despedirme, quiero dedicarle este capitulo a tres de mis lectores. Los amo y adoro a todos y cada uno de ustedes, pero estos tres me han dejado un review en cada capitulo que han leído y realmente han sido una inspiración y una ayuda para seguir escribiendo. Así que:
-Loquin (Quien ha estado aquí desde el primer capitulo :0)
-Zafir09
-CCSakuraforever
¡Muchas gracias por su apoyo chicos!
Ahora si;
¿Favorito?
¿Follow?
¿Comentario?
Nos leemos!
Ciao Ciao!
PD: (Ya había escrito toda la nota, y cuando lo iba a guardar se me fue el internet y se borro todo ;-; Carajo)
